El Curacazgo de Coayllo durante el Imperio Inca

Resumen:

Los incas emplearon diversas estrategias para dominar los territorios que conquistaron. El presente artículo se refiere a la presencia Inca en un pequeño valle al sur de Lima y su relación con el curacazgo de Coayllo, que dominó el valle durante el Intermedio Tardío hasta la llegada de los cuzqueños, momento en que se produjeron una serie de cambios en la distribución espacial, arquitectura, cerámica y textiles; aspectos que son discutidos en este trabajo.

Abstract:

The incas used different strategies in order to dominate the conquered territories. This article speaks about the inca presence in a valley at the south of Lima and its relation with the Coayllo curacazgo. This last one dominated the valley during the Late Intermediary up to the inca conquest. At this moment, there were various changes in the spatial distribution, architecture, ceramic and textiles. This article speaks about those changes.

Autor:  Rommel Angeles Falcón (huacamalena@yahoo.com)

Artículo publicado en la revista Haucaypata número 5 (http://issuu.com/revistahaucaypata.iat/docs/revista_haucaypata._nro._5._2012)

Introducción

Durante la expansión territorial Inca, los as- pectos religioso, político y económico jugaron un rol fundamental. Las conquistas permitie- ron mejorar las condiciones políticas y econó- micas del Inca y su panaca, quienes se hicieron administradores de nuevas tierras y recursos. El control de dichos territorios generalmente era indirecto a través de curacas locales supe- ditados al gobierno Inca.

En su máximo desarrollo el Imperio Inca abarcaba cuatro grandes divisiones territoria- les   conocidas como “suyus”: Antisuyu, Chin- chaysuyu, Contisuyu y Collasuyu. La costa cen- tral, entre otras regiones, quedó comprendida en el Chinchaysuyu. Esta anexión fue lograda por el décimo Inca Túpac Yupanqui, a cuya panaca le correspondió heredar y administrar estas tierras. El pequeño curacazgo de Coayllo ocupaba el valle del mismo nombre y  habría sido anexado al Imperio del Tahuantinsuyo probablemente entre 1450 y 1480 d.C.

El Chinchaysuyu era una de las regiones más grandes y desarrolladas, ocupaba la parte norte del Imperio incluyendo los territorios desde Arequipa hacia el norte; en donde estaban comprendidos Pachacamac, el reino Chimú y Tumibamba (Ecuador), por citar los más importantes. La conquista Inca, en el caso de los Coayllo, implicó la implantación de instituciones incaicas en el valle y la modificación de los asentamientos loca- les. Se observa que a pesar de que la dominación habría sido pacífica, la presencia Inca fue fuerte y en este periodo el acceso a bienes suntuarios se multiplicó. Los sitios con ocupación Inca ocupan ambas márgenes del valle de Asia u Omas (Figura 1), en muchos casos son estructuras nuevas y en otras son edificaciones sobre sitios tardíos. Estas características se dan en otros sitios de la costa, ya sea en forma masiva como en Pachaca- mac donde los incas imponen grandes edificaciones dedicadas a la administración y a la imposición de la religión Inca (Uhle 1996), o en forma discreta como en Huaycán de Cieneguilla donde la edificación Inca sigue los patrones arquitectónicos locales en cuanto a los materiales de construcción,  pero  modifica el  patrón  de  distribución de los recintos, sólo por citar dos ejemplos.

El valle de Asia durante el Intermedio

Tardío: Los Coayllo

valle_asia_sitios_inca_fig1El valle de Asia se ubica en la costa centro sur del Perú entre los valles de Mala por el norte y Cañete por el sur. Según Rostworowski (1978) la sede de los Coayllo, el pequeño curacazgo que dominaba el valle, se encontraba en el valle medio, a 18 kilómetros del litoral y en el actual distrito de Coayllo. A la altura del poblado actual de Coayllo en la margen izquierda del valle y sobre la boca de una quebrada lateral,  hay un extenso sitio compuesto por recintos, plazas y pirámides que deben corresponder al centro principal de los Coayllo. Los españoles crea- ron el actual pueblo de San Pedro de Coayllo con un trazado en damero que aún subsiste, por lo que consideramos que éste fue erigido cerca al pueblo prehispánico y un poco alejado del centro administrativo Inca de Uquira, probablemente estos hechos corresponden  al gobierno del Virrey Toledo (siglo XVI), quien impuso las reformas creando pueblos de españoles para controlar mejor a las poblaciones locales, de esta forma los asentamientos prehis- pánicos fueron abandonados y las poblaciones trasladadas al nuevo pueblo. A la llegada de los españoles el valle era conocido con distintos nombres: Oquilla, Hoar y Cosillo, según obra en distintos documentos (Coello 1993).

Los Coayllo limitaban con los curacazgos de Mala y de Calango por el norte, con los Yauyos por el este y con los Guarco y Runaguana por el sur (Angeles 2010: figura 1). El curacazgo de Mala por ejemplo, ocupaba el valle bajo del mismo nombre y el de Calango ocupaba el valle medio. De acuerdo a Coello (1998), existieron rutas transversales hacia los valles vecinos de Mala y Cañete que permitían la comunicación de los valles medios a través de las quebradas laterales. Es evidente que las condiciones geográficas, una mayor cantidad de agua y tierras cultivables, hicieron que los valles de Mala y Cañete tuviera una mayor población y sus asentamientos hayan sido más grandes en comparación al valle de Asia.

Parcialidades

De acuerdo a las concentraciones de asentamientos y según la toponimia local, probablemente los Coayllo se dividían en tres parcialidades:

– Asia u Ocsa: Ocupaba el valle bajo de manera dispersa en zonas cercanas al litoral para el uso de hoyas de cultivo y la pesca. El sitio más destacado corresponde al Tambo de Asia ubicado en el anexo de Rosario (Tello 2000) frente al litoral, que tiene una ocupación tar- día, Inca y Colonial. Probablemente su límite llegó al sector denominado Socsa y su terreno incluye lomas que reverdecen en el verano; las cuales continúan siendo explotadas hasta la actualidad como zonas de pastoreo temporal por las comunidades de la sierra que bajan en el invierno. El valle bajo que corresponde al actual distrito de Asia, tiene muy pocas evidencias arquitectónicas tardías. Del Tambo de Asia sale un camino que sube al valle con dirección a la sierra. Un sector presenta arquitectura colonial y un segundo sector incluye grandes estructuras de tapia similares a los caminos que corren paralelos a lo largo de un kilómetro. Entre los curacas que realizaron regalos a la delegación de españoles que llegó a Pachacamac estaba el de Ocsa, el cual probablemente venía del valle de Asia, esta propuesta se plantea por toponimia, ya que pasando la zona de Esquina de Asia hay un sector denominado Socsa.

Sequilao_sitio_Coayllo_fig2a– Coayllo: Ocupa la parte central del valle medio, presenta puquios que permiten una agricultura más estable que en el resto del valle. Los prin-cipales asentamientos se encuentran en la margen izquierda del río donde se ubica su sitio extenso, hoy desaparecido por la ampliación de la frontera agrícola. Este sitio correspondería a la sede principal de los Coayllo. En la margen derecha destaca el sitio de Sequilao (Figura 2), excavado recientemente por Jorge Pacheco (Com. Pers. 2010). En el área se identifican al menos tres grandes poblados tardíos: Piedra Hueca, Se- quilao y Coayllo. Piedra Hueca se encuentra a la salida del pueblo de Coayllo, su arquitectura es menor y tiene reocupación Inca. Sequilao, también se encuentra sobre la ladera del cerro, incluye áreas habitacionales y cementerios. Los incas lo reutilizaron estableciendo depósitos con gran- des vasijas incrustadas en los patios, así como la construcción de una sección de muro con hornacinas rectangulares con dinteles de caña Guayaquil y de lajas de piedra.

– Uquira: Se extiende desde el sector denominado Quelca o Piedra Estrella hasta la Yesera, un asentamiento reocupado en el periodo Inca. Los sitios en este sector   son de menor dimensión que los de Coayllo, destacan los sitios ubicados al frente como en las cercanías al sitio Inca de Uquira. Subiendo el valle llegamos al territorio de los Yauyos, el curacazgo de Omas probablemente formaba parte de la confederación Yauyo. En él destaca el sitio de Pueblo Viejo estudiado por Oliver Huamán (2010). El sitio de Quelca o Piedra Estrella, no solo tiene funciones habitacionales, en él se encuentra una gran piedra rodeada de plataformas que corresponde a un lugar sagrado y sobre el cual existen mitos locales de gran antigüedad. Al lado de éste se encuentra un puquio que tiene agua permanente todo el año.

Arquitectura
Revista+Haucaypata.+Nro.+5.+2012_page32_image1 Revista+Haucaypata.+Nro.+5.+2012_page32_image3La arquitectura de los Coayllo está elaborada con piedra y barro;  las piedras utilizadas pro- vienen de los cerros, el uso de cantos rodados de río se utilizan mayormente para las bases de algunos recintos. Los asentamientos ocupan la boca de las quebradas y las laderas de cerros donde establecen terrazas habitacionales con un sistema de estrechos pasadizos de circulación (Figura 3). Algunos recintos presentan pequeñas ventanas rectangulares e inclusive colocan huesos o astas de venados incrustados en los muros cerca a sus hornacinas rectangulares o sus ventanas. Las hornacinas rectangulares aparecen a distinta altura, a veces en la parte superior o en la parte media de los muros (Figura 4). Esta característica también la observamos en sitios del valle de Mala y del valle medio de Cañete y no se observan en el valle de Lurín ni en el valle de Chincha, lo que puede considerarse como una característica local de esta región. Algunas edificaciones probable- mente las principales, presentan una capa de barro a manera de enlucido y una sucesión de hornacinas frente a una pequeña plataforma. Las hornacinas presentan lajas de piedra y, en otros casos, troncos de arbustos o adobes cuadrangulares en el dintel.

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Los muros tienen una altura entre 1.5 m. y 2m. con un espesor de 30 cm. aproximadamente. Cuando ocupan las laderas de las quebradas, se adaptan a la morfología del terreno e integran grandes piedras del lugar a sus muros. Es bastante frecuente el uso de plataformas con relleno de piedra y barro para formar los desniveles en la arquitectura. Los muros más anchos incluyen un relleno de piedras menudas de cerro (Figura 5) y los más delgados no poseen este relleno.

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Los muros, al igual que en muchos sitios en el valle medio de Mala o Lurín, con frecuen- cia presentan ligeras sinuosidades, tienen una base de piedras uniformes probablemente de río y en la cabecera hay un nivel de 15 a 20 cm. de piedras menudas de cerro.

Los Coayllo no construyen pirámides con rampa frente a patios, esta tradición arquitectónica propia de la costa central sólo se observa hasta el valle de Lurín, siendo ausente desde Chilca hacia el sur. Las rampas sin embargo sólo aparecen de forma muy discreta como elemento arquitectónico y no son el detalle principal de la arquitectura palaciega o religiosa.

La cerámica

La cerámica de los Coayllo ha sido poco estudia- da, se conoce muy poco acerca de su morfología y los estilos relacionados. En su mayoría se trata de cántaros de labio reforzado hacia el exterior, presentan un engobe de color marrón (Angeles y Pozzi-Escot 2004: fig. 13). Pocos cántaros po- seen una banda  color crema en la base del cue- llo ó aplicados cerca al cuello. Se observan boles pequeños de cuerpo cóncavo y labio reforzado al exterior. También aparecen grandes vasijas alisa- das de color anaranjado marrón y labio reforzado hacia el exterior que corresponden a recipientes para almacenamiento.

Los tejidos y entierros

Los tejidos Coayllo, que pueden observarse en los cementerios del valle medio, son paños de algodón listados en colores naturales de crema, y variantes del marrón (Figura 6), la presencia de paños de algodón simples usados como envoltorios funerarios son un indicativo de que los entierros se realizaron en fardos.

Hemos observado al menos dos tipos de enterramientos: (1) en cementerios al lado de asentamientos habitacionales, como en el caso de Squilao. En este sitio los cementerios son abiertos y se hallan sumamente disturbados. No puede definirse si se trata de tumbas múltiples o individuales por el alto grado de destrucción de los cementerios. Se observa en superficie, fragmentos de redes de pesca, envoltorios externos elaborados en tela llana de algodón de color crema y tejidos de algodón listados de color crema y anaranjado.

Revista+Haucaypata.+Nro.+5.+2012_page35_image1Y (2) en cámaras cuadrangulares ubicadas en las laderas de los cerros donde existen centros habi- tacionales como Uquira 2 y el sitio ubicado frente a la Quebrada de San Lucas. Estas cámaras cua- drangulares, elaboradas en piedra y barro (Figu- ra 7) y adosadas al cerro y tienen dos secciones: la superior consiste en una cámara enlucida con un ingreso rectangular de 30 por 40 cm., proba- blemente para depositar ofrendas. Y la inferior corresponde a la cámara funeraria donde se encuentra el cadáver, esto se deduce por algunas cámaras que han sido saqueadas tiempo atrás.

Economía

De acuerdo a Rostworowski (1980), los Coa- yllo tenían buenas relaciones con los Mala y acudían en apoyo para actividades comunales, como en el caso de la pesca de lisas que se realizaba en una laguna con acceso al mar, ubicada en el actual distrito de San Antonio en el valle de Mala. La reciprocidad por el apoyo consistía en una parte de la pesca.

Revista+Haucaypata.+Nro.+5.+2012_page36_image1Otra información interesante acerca de la economía de los Coayllo se relaciona a la explotación de madera que extraían probablemente de las lomas y bosques que aún existen en Coayllo. Sin embargo de acuerdo a la observación de los basurales prehispánicos asociados a los sitios Coayllo, se observan huesos de cérvidos, maíz, maní, semillas de frutales y conchas marinas tales como Mesodesma donacium “macha”, Concholepas concholepas “chanque”, Donax sp. “morocho” y Thays chocolata “caracol”, lo que implica una economía que combinaba la explotación agrícola, el uso de las lomas y productos de playas arenosas y rocosas dentro de su dieta. Asimismo, existen recintos que sirvieron de de- pósitos. Se tratan de estructuras de hasta tres niveles o plataformas, de 14 m. de largo y en cada uno presentan un patio y un depósito rectangular semisubterráneo ubicado cerca al ingreso (Figura 8). Es evidente que la construcción de estos de- pósitos implicó una fuerte inversión de fuerza de trabajo y que las áreas de depósito  solo podían almacenar pequeñas cantidades de productos, esta situación fue transformada durante el Imperio Inca cuando aparecen una mayor cantidad de depósitos mediante el uso de grandes vasijas enterradas en patios. En sitios Coayllo igualmen- te se encuentran recintos circulares semi subterráneos de piedra que debieron ser otro tipo de depósitos.

Los Incas conquistan a los Coayllo

El Qhapaq Ñan o sistema vial Inca, la religión y el quechua fueron los elementos integradores del Imperio. Estos cambios que se produjeron fueron de gran impacto en el vasto territorio conquistado que hasta la fecha se observa en los nombres de lugares, en las leyendas y en de- cenas de palabras que forman parte del voca- bulario común. Todo indica que los conceptos andinos de reciprocidad, dualidad, tripartición, cuatripartición, entre otros, tienen un origen más antiguo al de los incas.

Los Coayllo debieron participar en los diversos trabajos comunales para la construcción de las nuevas edificaciones incas, esto es evidente por la serie de detalles arquitectónicos utilizados es sitios como Uquira, para integrar a este peque- ño curacazgo al sistema Inca. La conquista del territorio de los Coayllo debió ser pacífica como plantea Rostworowski (1980) tanto por la poca población que éste tenía como por lo pequeño de su territorio. Los sitios Coayllo no denotan recintos amurallados que indiquen medidas de protección contra los incas, probablemente el sistema de conquista debió iniciarse con la lle- gada de funcionarios y soldados incas al valle ofreciéndoles al curaca local someterse pacíficamente o por las armas. Lograda la conquista, arribaron ingenieros, arquitectos y funcionarios para trazar las nuevas edificaciones administrati- vas y las vías de comunicación.

Las evidencias conocidas a la fecha indican que el curacazgo de Coayllo tuvo buenas relaciones con los incas, a quienes les permitieron acceder a tierras de cultivo en el valle bajo de Cañete luego de la conquista Inca de los Guarco (Rostworowski

1980). Coello (1991 y 1993) señala que el interés Inca en el valle se centró en la existencia de mi- nas de oro, este hecho explicaría las monumenta- les edificaciones que se construyeron como el pa- lacio de Uquira, así como la iglesia que se erigió en el pueblo de Coayllo en época colonial. En la parte media del valle y hacia el curso superior del río se realizan hasta hoy extracciones artesanales de oro lo que apoya esta hipótesis. El padre Lizá- rraga (1907a [1591]) indica también acerca de la riqueza aurífera del valle.

Conociendo la existencia de caminos transver- sales entre la costa y la sierra en diversos puntos de la costa: valle de Pativilca, valle del Chillón, valla de Lurín, valle de Asia y valle de Pisco, en

tre otros, es obvio que se trataba de una estra- tegia para unir el camino de la costa, los pobla- dos costeros y el sistema de tambos y centros administrativos menores situados a la vera de los valles  rumbo a la sierra. Es evidente que la construcción del camino Inca en la margen iz- quierda del valle de Asia u Omas fue un trabajo comunal de gran envergadura. Cabe resaltar que no existen evidencias de caminos formales anteriores al periodo Inca en el valle.

El primer tramo de la red vial Inca se encuen- tra en la localidad de Rosario en Asia, sector El Tambo  donde se desarrolla a manera de una calle amurallada con tapiales  y está asociado a estructuras de tapia. El lugar conocido como el tambo de Asia (Tello 2000), correspondería al “Tambo de la mar” mencionado por Vaca de Castro (1908 [1543]) y  (Huamán 2010). Exis- ten documentos coloniales en el Archivo Gene- ral de la Nación que indican sobre un camino que saliendo de El Tambo de Asia, sube a la sie- rra hasta llegar a Huancayo y de allí se conecta al Cusco.

El tramo cercano a Uquira está mejor conser- vado, va pegado al cerro, es sobre elevado   a una altura promedio de 2 m. sobre el nivel del valle, es uniforme en altura y tiene un relleno de piedras de cerro con capas de barro. Su an- cho aproximado es de 1.5 m.

El camino en sí, se superpone en algunos sec- tores a antiguas estructuras menores de inicios del Horizonte Medio que contienen cerámica de estilo Cerro del Oro.

La arquitectura Inca en Coayllo

Los Incas construyen edificaciones públicas a lo largo del valle, en especial en lugares donde existían importantes poblados Coayllo o donde servirían para sus propósitos de optimizar el control político, económico y religioso.

Las principales características de la presencia Inca en el valle se dan por el uso de grandes adobes rectangulares en edificaciones princi- pales, la introducción de plazas y canchas para actividades o ceremonias públicas, el uso de hornacinas y ventanas trapezoidales, así como el uso de depósitos o colcas.

Dos sitios en el curacazgo de Coayllo guardan un claro estilo Inca: Uquira y Uquira Templo, ambos se hallan en las inmediaciones del pue- blo actual de Uquira, arriba de Coayllo.

–  Uquira,  reconocido  como  el  principal  sitio tardío del valle (Figura 9), se encuentra ubicado a 25 km. del litoral,  en la margen izquierda del río Asia, que en la zona toma el nombre de Coayllo, el lugar se halla  sobre una altura de  400 msnm. Presenta arquitectura monumental construida al ingreso de una pequeña quebrada lateral sobre una plataforma de 7 m. de altura y delimitada por un largo muro de tapia y piedra. Sobre la pla- taforma se distribuyen los diversos sectores del conjunto. El lugar ha sido ampliamente descrito (Negro: 1983; Agurto 1992a, 1992b y 1992c; Co- ello 1993 y Baca 2004). El lugar está dividido en sectores o conjuntos arquitectónicos de distinta morfología y por ende diferentes usos, como: pa- tios, canchas, recintos con hornacinas trapezoi- dales, depósitos y muros con diseños escalonados elaborados en adobe que recuerdan a Tambo Co- lorado en el valle de Pisco. Uquira posee grandes tumbas con cámara mucho más elaboradas que las ubicadas en los asentamientos Coayllo, lo que indicaría el uso de una tradición local. Un apor- te de este periodo también es el uso de la tapia, esto se observa tanto en el Tambo de Asia, Piedra Hueca, Uquira y La Yesera.

El sitio de Uquira debió ser el centro adminis- trativo del valle, con su monumentalidad, impo- ne la presencia Inca en un valle donde los edi- ficios principales no se distinguían mucho del resto de construcciones. La presencia de plazas con un sistema de cubiertas parciales y rampas en sus cuatro lados habla de complejas ceremo- nias que en ellas se realizaban. El sitio no parece haber sido terminado, pero también fue fuerte- mente ocupado a inicios del periodo colonial, según los resultados de las excavaciones de Baca (2004: 424). La existencia de grafitis coloniales vinculados a la religión católica nos indica que el lugar sirvió para la catequización de los poblado- res del valle. Asimismo, Uquira presenta venta- nas clausuradas con adobes en el sector I, las que están orientadas a otras que están al frente, en el sector III, probablemente con algún significado simbólico.

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– Uquira Templo, es un sitio recientemente re- descubierto (Angeles ms.). Coello (1998) señala que es un sitio Inca, y el reciente hallazgo de un muro decorado muestra la importancia sagrada del lugar. Uquira Templo  se ubica en el pueblo de Uquira y es uno de los mejores ejemplos de la forma en que los incas expanden sus cultos religiosos.

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El  lugar  consiste  en  una  estructu- ra ovalada con una pequeña plataforma que se ubica al pie de un cerro con formaciones roco- sas bastante particulares que semejan un ros- tro de perfil echado y un batracio. Se trataría de un lugar sagrado de los Coayllo, una formación geológica natural que de acuerdo a las concep- ciones andinas correspondería a una deidad transformada en piedra. El lugar fue interve- nido por los incas mediante la construcción de una estructura de piedra a manera de muro que circunda una plataforma, el muro es de piedras y presenta hornacinas trapezoidales estilo Inca al interior del recinto (Figura 10). El recinto tie- ne tres plazas a desnivel y al pie del cerro exis- te una pequeña plataforma con frisos de barro en forma de tres parejas de felinos en posición de perfil, al más puro estilo Inca (Figura 11). El muro estaba cubierto por un muro de adobes probablemente para ser ocultado durante la extirpación de las idolatrías que destruía todo vestigio de religión andina.
Revista+Haucaypata.+Nro.+5.+2012_page39_image2Consideramos que esta edificación es de ca- rácter religioso, que se trataría de una huaca local que los incas ampliaron y mejoraron otor- gándole fina arquitectura de estilo Inca, esta condición implicaría la “captura” de esta huaca para ser convertida en un foco de difusión de la religión Inca, en esta oportunidad, represen- tada por las parejas de felinos.

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Esta situación también puede observarse en el santuario de Pachacamac donde la primera muralla que en- cierra la zona sagrada construida por los incas encierra, aparte del templo del Sol, también a los antiguos templos de Pachacamac (Templo Pintado) y el templo Viejo de Pachacamac. En caso de rebelión o conflicto, como dice el cro- nista Bernabé Cobo (1964 [1653]) los incas dis- ponían del objeto más valioso de la comunidad, sus ídolos o huacas lo que permitía un control total de las comunidades subyugadas.

La administración
Revista+Haucaypata.+Nro.+5.+2012_page41_image2La presencia Inca en el valle implicó para las poblaciones  locales,  una  mayor  acumulación de recursos destinados para pagar los tributos al Imperio. Es en este periodo cuando aparece otro sistema de almacenaje.

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Se trata de plata- formas de barro y piedra donde colocan una serie de grandes vasijas cónicas de aproxima- damente 1.3 m. de diámetro, destinadas a guar- dar granos u otros productos (Figura 12), estas aparecen en especial entre Coayllo y Uquira. Otra  forma de almacenaje que llega con los pias del estilo Puerto Viejo del valle bajo de Mala, cerámica Inca, Chimú Inca y probable- mente Ica Inca, de acuerdo a lo observado en superficie.

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En el valle bajo de Asia durante las construcciones de casas de playa, se han des- cubierto una serie de tumbas. En el  año 2005 accedimos a dos colecciones de cerámica pro- cedentes de dicha zona. La primera de ellas consistía en un cántaro llano marrón oscuro y de labio engrosado, según nos informaron, es- tuvo asociado a un cadáver adulto en posición de cuclillas con unos palos que lo rodeaban y una estera de fibra vegetal que lo envolvía, su única ofrenda asociada era el cántaro indica- do cuyo estilo está relacionado al estilo Puerto Viejo (Angeles y Pozzi-Escot 2005: fig. 19). El segundo lote incluye un cántaro cara gollete estilo Puerto Viejo, cántaros pequeños de co- lor negro, entre otros (Figura 16). Las excavaciones de Baca (2004) y Baca et al. (2008) en Uquira reportaron cerámica Inca Imperial  así como una serie de fragmentos de estilo local.

Discusiones

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Los incas imponen su poder a través del estable- cimiento de una serie de instituciones de control y de difusión en el valle de Asia, las que colocan de manera aislada, eliminando probables edifica- ciones previas del lugar que ocupan, como es el caso de Uquira. Las construcciones ceremonia- les son de gran importancia y están destinadas a la difusión de la religión Inca, como Uquira Templo.   Asimismo,   construyen   edificaciones con grandes adobes hechos en molde al interior de centros habitacionales Coayllo, tal es el caso de Sequilao.

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El sitio Uquira Templo es una edi- ficación representativa de los incas   en la costa central por presentar hornacinas trapezoidales en piedra y frisos de barro con incrustaciones de concha, hallazgos únicos a la fecha (Angeles ms.). El camino Inca sube por la margen izquierda del valle donde están los centros administrativos y religiosos incas, la otra margen del valle si bien tiene al menos dos sitios del periodo Inca, estos son discretos y no presentan arquitectura netamente incaica.

Los textiles del periodo Inca en el valle de Asia, incluye finos tapices, fajas de fibra de ca- mélido, bolsas en técnica cara de urdimbre de fibra de camélido (Figura 17), estas fueron ha- lladas por Emily Baca (2004). En la colección del Museo Municipal Huaca Malena, del distri- to de Asia también aparecen algunos ejempla- res ya indicados.

El estilo Puerto Viejo, descrito por Duccio Bo- navia (1959) en el litoral del valle de Mala se caracteriza por cántaros cara gollete con pintu- ra tricolor, presenta mayormente un personaje con pintura facial, en el cuerpo de la vasija se representa sus brazos con tatuajes y llevan un pez en las manos por lo general. La distribución de este estilo llega al valle de Lurín y por el sur hasta el valle de Asia. En el santuario de Pacha- camac aparece este estilo asociado al periodo Inca y que junto a una serie de estilos tardíos, en algunas ocasiones ha sido nombrado como estilo Ychsma, y que llega a distribuirse entre los valles Rímac y Asia. Sin embargo, falta pre- cisar la distribución, el origen y la morfología de este estilo, sabemos que la mayor densidad de sitios con esta cerámica se encuentra en el valle de Mala (Guzmán 2008, Angeles 2008 y Tantaleán 2008), por lo que el estudio especia- lizado de este valle aclarará este tema.

A modo de conclusión

El valle de Asia, durante el periodo Interme- dio Tardío, estuvo habitado por un pequeño cu- racazgo denominado Coayllo. Éste tuvo su sede en el valle medio de Asia y habría mantenido independencia, pero con fuertes relaciones con el valle de Mala. Su arquitectura muestra  dife- rencias con el valle de Lurín tanto a nivel de edi- ficaciones administrativas así como en detalles arquitectónicos, y se relaciona más con el área de la costa centro sur de Mala. La cerámica Coa- yllo parece ser un rasgo más independiente, lo que es necesario definir en el futuro. Los Coay- llo son conquistados por los incas quienes cons- truyen importantes edificaciones vinculadas a la administración y a la imposición de nuevos cultos, controlando la religión local. Los incas sin embargo tuvieron especial tratamiento con los Coayllo ya que les permitieron acceder a fi- nos tejidos y tocados de plumas probablemen- te entregados a la elite local como una forma de reforzar sus relaciones y por los bienes entre- gados en tributos, que al parecer se vincularían a la explotación de minas de oro en la zona. Desarticulado el Imperio Inca, los españoles im- ponen la religión cristiana y trasladan de sus po- blados a los Coayllo hacia el nuevo pueblo de San Pedro de Coayllo cuyo planeamiento en damero subsiste hasta la actualidad.

Agradecimientos

A las municipalidades de Asia y Coayllo, a la Co munidad Campesina de Uquira y a los editores de la revista por permitirnos incluir este artículo.

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