Hallan evidencia de rico comercio inca en Mateo Salado

También fueron hallados restos de niños de esa época dejados en ofrenda.

Recientes descubrimientos en la huaca Mateo Salado permiten conocer más sobre la forma de vida de los antiguos pobladores de la zona. También revelan el rico comercio que pasaba por su zona durante la época inca.

Hace unos años, durante una excavación arqueológica en una de las pirámides del complejo arqueológico limeño de Mateo Salado, se encontraron numerosos contextos funerarios. Ellos datan, de acuerdo a los especialistas, de la cultura Ychma, perteneciente al intermedio tardío.

Pedro Espinoza, arqueólogo encargado de los trabajos en esta huaca, explicó a la agencia de noticias Andina que se decidió estudiar un par de estos fardos. Descubrieron que estos contenían los restos de menores.

Como curiosidad hizo notar que el entierro se había efectuado en una torre hecha por la cultura Lima, antecesora de los Ychma, y que se encontraba en desuso al momento de servir de sitio de entierro.

“Los Lima no se enterraban dentro de construcciones, en cambio los Ychma sí”, explicó.

Ofrendas
Pero este no es el único hallazgo reciente en la huaca Mateo Salado. Una información que buscaba desentrañar el equipo arqueológico de este complejo era saber hasta dónde se prolongaba el muro que se encontraba más al norte.

Este está separado del resto del sitio debido a las pistas hechas por la expansión urbana.

Espinoza comentó que se trazó en línea recta un área que casi colinda con la avenida Bertello. Al excavar allí descubrieron dos cosas. Una, confirmaron sus sospechas respecto a que dicho muro se extendía más allá, incluso debajo de la referida vía.

La evidencia hallada muestra que se prolonga por debajo de dicha pista. Por lo que, mencionó, se recomendará siempre monitorear cualquier construcción que se haga en esa zona.

La otra novedad: entre el relleno utilizado para construir sobre dicho muro estaban dos restos de infantes de menos de un año. Explicó que ambos no presentaban vestimenta y que se puede especular que sirvieron de ofrenda para la construcción.

No obstante, hace hincapié en señalar que no se puede hablar con total seguridad de sacrificios hechos específicamente como ofrenda, pues no se ha dado con ese tipo de prueba.

Ruta de comercio
Espinoza manifestó que en el proyectado museo de sitio de Mateo Salado se exhibirán tanto los restos de los neonatos hallados en el muro norte como los fardos de niños encontrados en la pirámide.

Así se podrá comparar las distintas tradiciones fúnebres que se practicaron en el lugar.

Otra de las peculiaridades que se podrá apreciar, según detalló Espinoza, es que los materiales encontrados en Mateo Salado provienen de variadas locaciones. Incluso hay material de origen ecuatoriano como los famosos spondilus, o del norte de Chile y sur del Perú como el lapislázuli.

Otros productos de lejanas zonas son el mercurio de Huancavelica y ciertas semillas de la Amazonía.

Espinoza revela que, aunque en distintos períodos de ocupación de Mateo Salado se han encontrado piezas de lejanos lugares, es durante la ocupación inca en el que se ve un aumento exponencial de esta variedad de materias primas.

La explicación que ensaya el especialista es que ello se debe a la importancia de Mateo Salado en la red de caminos del Tahuantinsuyo.

Dato
5 pirámides, enumeradas de ‘A’ a ‘E’ integran el complejo Mateo Salado.

(Andina)




complejo-arqueologiaco-mateo-salado-peru-5

Complejo Arqueológico Monumental Mateo Salado

Mateo Salado se ubica en el Cercado de Lima, colindante con los distritos de Pueblo Libre y Breña. Por su extensión (casi 17 hectáreas) y monumentalidad, es uno de los complejos arqueológicos más importantes de la capital, constituyendo, a la vez, una de las máximas expresiones de la arquitectura prehispánica de esta.

Desde julio de 2007, el actual Ministerio de Cultura asumió la recuperación de este complejo arqueológico monumental que durante siglos permaneció en el abandono y sujeto a una paulatina destrucción. Así, mediante trabajos de investigación, conservación y habilitación para visitas, se ha puesto en valor tres de las cinco pirámides que lo conforman: la pirámide A (2007 – 2008), la B (2008 – 2010) y la E (2012 – 2014). La inversión realizada en ello ha sido de cuatro millones de soles íntegramente asumidos por el Estado, y sus excelentes resultados, aunados al programa de gestión hacia la comunidad que se lleva a cabo allí, han convertido a Mateo Salado en un modelo de recuperación del patrimonio arqueológico por el Estado Peruano a través del Ministerio de Cultura.

Desde el año 2014, el complejo arqueológico ha abierto sus puertas al público, atendiendo de miércoles a domingo de 9 am a 4 pm.

MATEO SALADO: DE LOS YCHSMA A LOS INCAS

El complejo arqueológico monumental Mateo Salado presenta cinco pirámides escalonadas truncas (designadas como A, B, C, D y E) construidas en tapia. La más grande de estas (Pirámide A) fue un templo en torno al cual se construyeron las otras cuatro, que funcionaron posiblemente como palacios (es el caso de la Pirámide B) o templos secundarios (Pirámide E). Las pirámides A, B y C estuvieron rodeadas por una muralla perimetral cuyo tramo mejor conservado puede verse a la altura de la cuadra 16 de la avenida Tingo María. Mateo Salado fue un centro administrativo–ceremonial Ychsma, reocupado luego por los Incas. Estos habilitaron un camino amurallado al lado de la Pirámide A, típico de la red costera del Qhapaq Ñan.

Los Ychsma se desarrollaron autónomamente entre los años 1100 y 1450 de nuestra era, y bajo el dominio de los incas entre 1450 y 1535. Fueron una confederación de pequeñas naciones, conocidas como “Curacazgos” por haber estado bajo el mando de un gobernante al que se denominaba Curaca. Gracias a documentos de los siglos XVI y XVII, se sabe los nombres de varios curacazgos del valle del Rímac: Lati (en el actual distrito de Ate y parte de La Molina), Huaca (San Isidro), Sulco (Surco y Chorrillos), Maranga (que comprendía San Miguel y Pueblo Libre), Piti-Piti (en El Callao), etc. Cada una de estos tenía un centro administrativo – ceremonial que era la sede del mismo y donde se encontraba el templo principal, probables templos secundarios y palacios. Mateo Salado habría sido la capital de uno de estos curacazgos, sin embargo aún no se sabe con certeza a cuál perteneció.

En los centros administrativos-ceremoniales como Mateo Salado sólo residieron las élites, es decir, el sacerdote, el curaca y los familiares de estos. El pueblo vivía en caseríos de los alrededores, dedicados a la agricultura y ocupando casas de esteras o cañas. Cada cierto tiempo el sacerdote o el curaca convocaban a los pobladores para que asistieran a los centros administrativos-ceremoniales a construir, erigiendo nuevos edificios o engrandeciendo los ya existentes. Durante las jornadas de trabajo, el curaca o el sacerdote estaban en la obligación de mantener a los constructores, dotándoles de ropa, vestido y alimentación según las reglas de la reciprocidad andina.

Los Ychsmas de Mateo Salado cultivaban maíz, maní, etc. Complementaban su alimentación con camarones obtenidos del río y quizás de los grandes canales de regadío, y con productos marinos (moluscos diversos, peces y cangrejos) intercambiados con los curacazgos vecinos a la playa como Maranga o Sulco.

Los arqueólogos han venido planteando que todos los curacazgos Ychsma del valle del Rímac estuvieron siempre sujetos al santuario de Pachacamac. Sin embargo, cabe la posibilidad que esta situación de dominio total haya sido propiciada recién por los incas, y que algunos curacazgos, como Maranga, pudieron previamente haber tenido independencia política y religiosa.

EL PORQUÉ DEL NOMBRE “MATEO SALADO”

El complejo arqueológico debe su nombre al francés Matheus Salade (castellanizado como “Mateo Salado”), quien huyendo de la persecución religiosa en Europa se refugió allí hasta que fue aprehendido por la Inquisición, acusado de hereje y ejecutado en la hoguera el año 1573, en lo que fue el primer acto de fe realizado en Lima.

El nombre original del complejo arqueológico es todavía materia de estudio. En el siglo XVI, indígenas de Maranga, Huadca, Lima, Pacán y Amancaes fueron agrupados en el pueblo de Santa María Magdalena de Chacalea (actual centro histórico de Pueblo Libre), a un kilómetro al sur de Mateo Salado. En las primeras décadas del siglo XX, investigadores como Pedro Villar Córdova retomaron con ciertas modificaciones el nombre del pueblo de indígenas y lo aplicaron al complejo arqueológico, denominándolo “Chayacala”, “Chayacalca” o “Chayacalta”. Por lo tanto, es todavía un nombre arbitrario.

PRIMERAS MENCIONES E INVESTIGACIONES

Se remonta a 1638 la primera mención conocida sobre el complejo arqueológico monumental Mateo Salado, cuando Antonio de la Calancha en su “Crónica Moralizada” escribió que fue residencia del inca y templo de los pescadores. Calancha, así mismo, explicó la denominación del complejo arqueológico, narrando la historia de Matheus Salade. Mucho después, un documento de 1774 registró que era llamado “Huacas Chacra Ríos”, por la hacienda en la que se encontraba y que era propiedad de la familia Ríos. Más tarde, en 1873, el viajero peruanista Thomas J. Hutchinson publicó descripciones generales y dibujos de las pirámides.

Julio C. Tello (1935 – 1941) realizó los primeros planos y estudios científicos sobre Mateo Salado, así como una férrea defensa de este ante la destrucción emprendida por los ladrilleros. Otros investigadores que lo exploraron y describieron fueron Pedro Villar Córdova (1941), Hermann Buse (1960), el arquitecto Santiago Agurto (1984), el arqueólogo Rogger Ravines (1985), entre otros. Sin embargo, el registro más completo de las cinco pirámides fue realizado entre 1962 y 1963 por Duccio Bonavia, Ramiro Matos y Félix Caycho. En la Pirámide B, ellos descubrieron un friso en relieve representando a dos aves marinas unidas por el pico, el cual fue vuelto a cubrir para evitar su deterioro. Desgraciadamente, años después, el friso se perdió al ser destruido el muro en el que se hallaba. Una recreación del dibujo hecho entonces por Félix Caycho es el actual logo del complejo arqueológico.

Se tuvo que esperar hasta el año 2000 para que Mateo Salado llamara nuevamente la atención de los investigadores. En dicho año y durante una corta temporada, la arqueóloga Maritza Pérez hizo excavaciones y trabajos de conservación y restauración en el sector B de la Pirámide B, financiados por el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú.

SIGLOS DE DESTRUCCIÓN

En contraste con la gran extensión (mucho mayor que la actual) e importancia que tuvo en la época prehispánica, desde la Colonia, el complejo arqueológico monumental Mateo Salado fue víctima de un proceso de destrucción que estuvo a punto de desaparecerlo. Grandes saqueos, en busca de tesoros, fueron hechos entre los siglos XVI y XIX en la cima de las dos pirámides mayores (A y B). De la misma forma, el avance de los campos agrícolas empezó a cercenarlo. Entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del XX, compañías ladrilleras se instalaron allí y empezaron a demoler las pirámides para reutilizar la tierra de los muros. Como se señaló antes, debemos a Julio C. Tello la defensa de Mateo Salado ante esta amenaza y la retirada de la mayoría de ladrilleros, aunque, desafortunadamente, poco después el desordenado crecimiento de la ciudad terminó fragmentando el conjunto en tres sectores separados y encerrados entre urbanizaciones modernas. Peor aún, en la década de 1960 a 1980, varias familias invasoras ocuparon parte de la zona.

DECLARATORIA COMO PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN

La importancia del complejo arqueológico monumental Mateo Salado es reconocida por la Resolución Directoral Nacional N° 019/INC del 08 de enero de 2001, que lo declara Patrimonio Cultural de la Nación y aprueba su delimitación como zona arqueológica intangible dividida en tres sectores que totalizan cerca de 17 hectáreas.

PUESTA EN VALOR

La recuperación de Mateo Salado es iniciada por el hoy Ministerio de Cultura en el año 2007. En primera instancia, se intervinieron, como explicamos antes, las pirámides A, B y E a través de labores de investigación, conservación y habilitación para visitas. Tales intervenciones han significado la puesta en valor de casi un 35% del área total del complejo arqueológico.

Las investigaciones han permitido caracterizar a los Ychsma de Mateo Salado como una sociedad políticamente autónoma pero inmersa en una red de intercambio económico. A lo largo de su historia, estuvo sujeta a marcados cambios internos, ganando prestigio al movilizar cada vez mayores cantidades de mano de obra para la construcción y renovación de sus pirámides. Posiblemente, al llegar los Incas, las pirámides A y B estuvieron ya en abandono parcial. En la Pirámide E se ha descubierto un recinto para el almacenamiento de productos alimenticios que podría haber sido construido durante la ocupación cusqueña, luego de lo cual el edificio se reutiliza como cementerio. Se han descubierto restos de hasta 53 entierros Ychsma de la época Inca en dicha pirámide, entre ellos algunos fardos funerarios bien conservados. Como parte de tales entierros, se ha podido recuperar vasijas, implementos de textilería y herramientas de labranza.

El estudio arqueológico de Mateo Salado no se ha ceñido únicamente a lo prehispánico. Se han registrado interesantes evidencias de la actividad de saqueo durante la época Colonial, de los ladrilleros asentados en el sitio y de los modos de vida de los migrantes chinos que laboraban en las haciendas en el siglo XIX, como lo atestigua un enterramiento de estos hallado en la Pirámide E.

La conservación y restauración realizadas se han orientado no sólo a solucionar problemáticas de preservación, sino a dar al visitante una lectura del sitio que resulte comprensible, disfrutable y científicamente fundamentada; observando criterios de autenticidad y mínima intervención. Para el caso, en los últimos años se han desarrollado técnicas propias de conservación y acabados que han logrado una presentación más amable de las zonas intervenidas.

La habilitación para visitas permite un recorrido por el interior de las pirámides lo que, a su turno, deviene en una mayor compenetración del visitante con el monumento. Para ello, se han tomado previsiones (rellenado de senderos, circulación por áreas abiertas, etc.) a fin de que el tránsito no dañe estructuras subyacentes. Se ha procurado también hacer un circuito confortable escalonando pendientes pronunciadas, emplazando zonas de descanso estratégicamente ubicadas, entre otros. El visitante tiene así la oportunidad tanto de recorrer descansadamente una, dos o las tres pirámides intervenidas si así lo desea, como de obtener una vista total de Lima desde el “Mirador Panorámico” en la cima de la Pirámide A, lo que le permite comprender la evolución completa de un entorno que hoy se observa del todo urbanizado.

Por otra parte, el 2010 se construyó un espacio lúdico-educativo denominado “Huaca para Niños”, que replica en menor escala las características más resaltantes de la Pirámide A. Esta pequeña huaca es usada en actividades con menores de edad y como un auditorio para eventos culturales (presentaciones escénicas, cine, conversatorios, etc.) de ingreso libre.

Finalmente, el Plan COPESCO Nacional ha construido un módulo de servicios turísticos (con boletería, centro de interpretación y baños) e instalado un sistema de iluminación para visitas nocturnas que serán próximamente entregados al Ministerio de Cultura y puestos a disposición del público.

SANEAMIENTO FÍSICO-LEGAL

Las labores anteriores no se habrían podido efectuar sin que el Ministerio de Cultura realice también una recuperación sostenida de las áreas ocupadas ilegalmente en el complejo arqueológico. Este trabajo de saneamiento continúa, habiéndose tenido logros muy importantes al respecto:

    • Erradicación de los mecánicos informales que ocupaban el área colindante con la avenida Ernesto Malinowski (marzo del 2010).
    • Desocupación y desmontaje de vivienda en la cima de la Pirámide C (setiembre del 2010).
    • Desmontaje de vivienda en el sector B (agosto del 2011).
    • Recuperación de la plaza prehispánica principal de Mateo Salado (“Explanada Norte”), la cual era indebidamente usada como campo de fútbol (diciembre 2011 – marzo 2012).
    • Recuperación y cercado provisional del sector B (2013).
    • Recuperación de zonas ocupadas por viviendas informales (2013 – 2014).
    • Cercado permanente del Sector B (2015).

GESTIÓN HACIA LA COMUNIDAD

Desde el año 2011, la dirección del complejo arqueológico monumental Mateo Salado ha implementado un plan de gestión que tiene como directriz la necesidad de interrelacionar a la población con el monumento y convertirlo en un recurso integral de desarrollo. En tal sentido, se han venido realizando una serie de actividades artísticas y culturales de libre acceso para los vecinos.

A partir del año mencionado, y hasta poco antes de la apertura del complejo arqueológico al público, se ofrecieron guiados gratuitos dirigidos a los vecinos de El Cercado, Breña y Pueblo Libre.

Dichos guiados han permitido recoger las opiniones y expectativas de la comunidad con respecto a Mateo Salado. Jornadas de cuentacuentos, realizadas igualmente desde el 2011, han servido para estos mismos fines, incidiendo en escolares vecinos. Así mismo, durante ese año se inicia en Mateo Salado la intervención de los colectivos Ambre (artes plásticas) y Payaseres (clown), actualmente unificados bajo el nombre de Asociación Comunespacio. Tal asociación ha venido dando varios talleres artísticos para menores de edad vecinos al complejo arqueológico, con una gran aceptación y reconocimiento por parte de la comunidad.

Con el objetivo de no estereotipar al complejo arqueológico como un “sitio del pasado”, así como evitar una visión localista del mismo, se ha acogido y coorganizado eventos de arte moderno no convencional (performance, danza alternativa, danza butoh, etc.), haciendo posible que los vecinos tomen contacto y disfruten de las más diversas de manifestaciones de la cultura en el mundo.

Se ha realizado también eventos académicos como lo ha sido el Simposio “El objeto y la escritura: diálogos interdisciplinarios” (2013) en la Biblioteca Nacional del Perú, conmemorando el 440 aniversario de la muerte de Matheus Salade; y el Conversatorio–exposición “Reflexiones en torno a la Gesta Libertadora” (2014) en la Huaca para Niños.

Ciertas actividades anuales vienen posicionándose como emblemáticas de Mateo Salado. Estas son el recital “La Huaca es Poesía”, en el cual poetas consagrados leen sus composiciones y alternan con los vecinos; “Papalotes al Cielo”, donde padres e hijos comparten y continúan la tradición de elaborar y volar cometas; y los talleres teórico–prácticos “Método Harris de registro Estratigráfico”, dirigidos a la capacitación de estudiantes de arqueología.

ATENCIÓN AL PÚBLICO VISITANTE

El complejo arqueológico monumental Mateo Salado atiende de miércoles a domingo de 9 am a 4 pm.

Los costos por ingreso incluyen el guiado y son los siguientes:

  • Adultos: 10 soles
  • Docentes y estudiantes de educación superior: 5 soles
  • Escolares y menores de 12 años: 1 sol.
  • Militares, docentes y adultos mayores de 60 años: 50% de descuento.
  • CONADIS: 50% de descuento sobre el valor de la entrada que le corresponda.

Los grupos mayores a 25 personas deberán hacer una reserva a los teléfonos 6189393 – anexo 1060 o 3215624 (directo). También pueden hacer reservas y solicitar mayores informes al correo electrónico mateosalado@cultura.gob.pe

(Ministerio de Cultura del Perú)




mateo-salado-noche-2

Redescubriendo Mateo Salado

El Ministerio de Cultura iluminó anoche el Complejo Arqueológico Mateo Salado y abrió sus puertas a la vecindad para conmemorar la desaparición del inmigrante francés Matheus Salade (1528–1573), quien da su nombre al sitio en donde un valioso equipo de profesionales realiza un trabajo de investigación, conservación y puesta en valor.

“No hay mejor maestra que la historia”, destacó el secretario general del Ministerio, Mario Huerta, “y justamente este episodio nos da pie para comprender y afirmar la necesidad de vivir en una sociedad con mayor tolerancia, donde se respetan las creencias, las ideas, y las opciones más diversas”.

El director del Proyecto Arqueológico, Pedro Espinoza, destacó que el complejo Mateo Salado es uno de los más importantes de la costa central del Perú por su gran extensión y por su monumentalidad. Floreció entre los años 1100 y 1450 gracias a los Yshma y fue posteriormente ocupada por los incas.


La iluminación que anoche se encendió para esta especial ceremonia permitió comprobar, en palabras de Espinoza, que estamos ante una de las máximas expresiones arquitectónicas de los antiguos limeños.

“El Ministerio de Cultura”, continuó Espinoza, “ha emprendido la recuperación sostenida de este complejo, y la ha impulsado más aún en los últimos meses con acciones de saneamiento legal que harán que este sea un monumento más respetable y propicio para el disfrute cultural de todos los vecinos y visitantes”.

Finalmente, Mario Huerta sostuvo que “las huacas se van convirtiendo en espacios públicos e integrados a la comunidad”, y anunció, muy complacido, que se seguirá trabajando “con el mismo entusiasmo y cuidado que hemos puesto en cada uno de los muros de Mateo Salado”.

La ceremonia contó con la presencia del director general de Patrimonio Arqueológico inmueble del Ministerio de Cultura, Luis Cáceres Rey; el teniente alcalde de la Municipalidad de Pueblo Libre, Luis Roselló; funcionarios de ambas instituciones.

Matheus Salade
Salade vivió en la zona arqueológica como un ermitaño, debido a la persecución a la que fue sometido por causa de su fe luterana. Fue acusado de blasfemo, hereje contumaz y de proferir palabras impías. Se le consideró además “falto de juicio”, puesto que se le veía distraído y trabajando solo y en vano en la huaca.

La Santa Inquisición lo apresó en 1571 y se ordenó su ejecución en la hoguera el 15 de noviembre de 1573 en el primer Auto de Fe en la Plaza Mayor de Lima. Antonio de La Calancha (1639) recoge estos hechos y señala que el lugar en tiempos prehispánicos fue templo de los pescadores y residencia del inca.

Otras referencias sobre el francés Mateo Salado pertenecen a Ricardo Palma, quien lo menciona brevemente en sus Anales de la Inquisición en Lima (1863) y a Toribio Medina, que relata el proceso en su Historia del Tribunal de la Santa Inquisición en Lima (1887).

El Complejo
Desde que se inició la Puesta en Valor de la Zona Arqueológica Monumental Mateo Salado se ha investigado, conservado y habilitado para visitar tres de las cinco pirámides escalonadas que posee. Se ha realizado además varias actividades y talleres artísticos dirigidos a la población vecina, para crear d este modo vínculos positivos entre ésta y el monumento.

Fruto de dicho proceso de intervención se ha hallado también diversas evidencias arqueológicas. Recientemente, el Ministerio de Cultura mostró una serie de hallazgos expuestos en la Pirámide E.

Se trató de objetos que pertenecen a un cementerio de época inca que ocupó la cima de la pirámide y que han sido recuperados pese al intenso huaqueo que sufrió el área durante decenios.

En el grupo se encontraron vasijas con influencia norteña (chimú), ceramios y ornamentos de arcilla en miniatura, un prendedor de hueso que representaría la cabeza de un cóndor, pinzas de metal, implementos para elaborar textiles, etc.

En el mismo contexto se halló el cuerpo completo de un niño que fue enterrado en una suerte de paquete tubular formado por un textil de algodón cuyo extremo fue cerrado con un tejido de lana, entre otros varios fardos que se hallan actualmente en proceso de excavación. Se ha podido determinar que hubo 26 entierros en un área de apenas diez metros de lado en la cima de la pirámide.

 

Fuente: Ministerio de Cultura del Perú




huaca-huallamarca

Principales sitios arqueológicos de Lima

El Ministerio de Cultura ha identificado 217 sitios arqueológicos en Lima. Muchos de ellos sobreviven a pesar del crecimiento urbano, recordándonos la grandeza de nuestro pasado y la importancia de su recuperación y puesta en valor.

Algunos sitios arqueológicos destacados de la ciudad de Lima y alrededores son:

Garagay.
Templo en “U” del periodo Formativo (1800-800 a.C.) conformado por una pirámide central y dos brazos laterales asimétricos. En el atrio de la parte superior del montículo se diseñaron frisos con imágenes modeladas sobre una pared pintada con colores diversos. Allí se representaron figuras estilizadas, como cabezas antropomóricas vistas de perfil, con rasgos felinos similares a los de Chavín.

El templo de Garagay es contemporáneo a Chuquitanta, Infantas y Cieneguilla, entre otros. En la actualidad el INC ejecuta un proyecto que tiene como objetivo la recuperación integral del complejo arqueológico.
Ubicación: Cruce de las avenidas Universitaria y Angélica Gamarra, San Martín de Porres. Lima 31 – Perú.
Teléfono: (511) 476-9933 anexo 280.

Huallamarca.
Fue escenario religioso y administrativo de las culturas Lima, Ichma e Inca. Está conformado por una pirámide de tres cuerpos escalonados, con perfiles inclinados y acceso central a modo de rampa. Para su construcción se utilizaron adobitos.

El sitio de Huallamarca es contemporáneo a los complejos arqueológicos de Maranga, Pucllana y Pachacamac.

Ubicación: Calle Nicolás de Rivera 201, San Isidro. Lima 27 – Perú.
Teléfono: (511) 222-4124.

Huantille.
Templo del intermedio Tardío perteneciente al señorío Ichma (900-1532 d.C.) que mantiene su importancia hasta la llegada de los europeos. El cuerpo del templo está conformado por una estructura piramidal construida mediante un sistema de terraplenes, todos edificados con gruesos muros de tapia. Destacan en Huantille los corredores, banquetas y pintura de color blanco, así como frisos polícromos representando aves y diseños escalonados.

Huantille se encuentra vinculado a Mateo Salado y al complejo arqueológico Maranga en San Miguel. Desde el año 2006 se viene efectuando un proyecto de recuperación integral gracia a un convenio suscrito con la Municipalidad de Magdalena del Mar.

Ubicación: Cruce de Av. Castilla y 28 de Julio, Magdalena del Mar. Lima 17 – Perú.
Teléfono: (511) 476-9933 anexo 280.

Huaycán de Cieneguilla.
Centro administrativo de origen inca conformado por un conjunto de recintos de planta rectangular unido por un sistema de pasajes y vanos. Los muros son de piedra y barro aunque revestidos por sólidas capas de arcilla. En el sector mejor conservado se observa no sólo frisos sino corredores y almacenes a desnivel.
El sitio está relacionado con Paquilma, Las Palmas y Tijerales. Desde el año 2007 se viene realizando trabajos de investigación y puesta en valor de la zona a través del programa Qhapaq Ñan, contando con la activa participación de los pobladores del lugar.
Ubicación: Av. Huaycán s/n, Cieneguilla. Lima 40 – Perú.
Teléfono: (511) 476-9887.

Mateo Salado.
El complejo arqueológico Mateo salado, constituido por cinco pirámides monumentales, conformaba uno de los asentamientos administrativo-religiosos más importantes de la época prehispánica en la costa central peruana. Cronológicamente pertenece al Intermedio Tardío (1000 d.C. -1470 d.C.) y al Horizonte Tardío (1470 d.C.-1532), siendo evidente que estuvo unido con el conjunto arqueológico Maranga a través de un estrecho camino amurallado.

El nombre Mateo Salado procede de un personaje, Mateo Salade (1528-1573), un inmigrante francés que habitaba en los predios de lo que hoy es la huaca y que, en su época, fue procesado por supuestos actos de herejía por la Inquisición. El Ministerio de Cultura actualmente ejecuta un proyecto de investigación y puesta en valor.
Ubicación: Ubicado en el límite de los distritos de Lima, Breña y Pueblo Libre. Entre las avenidas Tingo María y Mariano Conejo. Plaza de la Bandera, Pueblo Libre. Lima 21 – Perú.
Teléfono: (511) 476-9887.

Pachacamac.
El complejo arqueológico de Pachacamac, candidato a convertirse en patrimonio cultural de la humanidad, es uno de los más importantes centros ceremoniales de la costa central peruana. La construcción del santuario, efectuada ente los siglos IV y V d.C., se atribuye a los arquitectos de la cultura Lima, quienes construyeron también el templo de Urpiwachak dentro de la zona.

En Pachacamac es evidente la influencia de las culturas Wari e Ichma en el llamado templo Pintado así como la inca en el Templo del Sol, el Acllawasi, la Plaza de los Peregrinos, entre otros importantes edificios. Pachacamac cuenta con un museo de sitio y áreas naturales protegidas (bosque de algarrobos y una laguna). Actualmente el Ministerio de Cultura prepara un plan de manejo para la conservación sostenible del santuario.
Ubicación: Km. 31.5 de la antigua Panamericana Sur, Pachacamac. Lima 19 – Perú.
Teléfono: (511) 430-0168.

Paraíso.
Es uno de los templos pioneros de la costa central con planta en forma de “U” del Arcaico Tardío (2000 a.C.). Paraíso, también denominado Chuquitanta, consta de ocho unidades arquitectónicas, constituyendo uno de los complejos arqueológicos más importantes de la franja costera central peruana.

Con un edificio principal formado por una construcción piramidal hecha de piedras canteadas, los especialistas aseguran que Paraíso es contemporáneo de Caral. Desde el año 2007 se viene realizando trabajos de mantenimiento y protección de la zona con el apoyo de la comunidad Kapaq Sumaq Ayllu de San Martín de Porres.

Ubicación: Ex hacienda Chuquitanta, San Martín de Porres. Lima 31 – Perú.
Teléfono: (511) 476-9887.

Pucllana.
Fue centro de desarrollo de la cultura Lima, cuya zona de influencia comprendió los valles de Chancay, Chillón, Rímac y Lurín. Construida mediante la técnica de los adobitos, tuvo fines administrativos y ceremoniales, distinguiéndose dos zonas en su espacio: en la primera destaca una estructura piramidal de 23 metros de altura, utilizada para el culto a las deidades; y en la segunda, un área supuestamente urbanizada, es posible apreciar plazas, rampas, patios y recintos donde se almacenaban productos de consumo masivo.
Pucllana es contemporánea a Maranga, Cajamarquilla y Pachacamac. Cuenta con un museo de sitio, donde se organizan talleres de promoción cultural. Desde 1980, en virtud a un convenio, conjunto con la Municipalidad de Miraflores se viene realizando un proyecto arqueológico de investigación, conservación y puesta en valor del sitio.
Ubicación: Calle General Borgoño cdra. 8 s/n. Lima 18 – Perú.
Teléfono: (511) 445-8695.

Puruchuco.
Se trata de la residencia del señor de un pequeño curacazgo que gobernó un área determinada de la margen izquierda del río Rímac poco antes del establecimiento de los incas en el valle. Resalta la presencia del palacio residencial de planta cuadrangular asociado a un conjunto de recintos, patios y corredores coherentemente articulados en su interior.

Muy cerca al sitio se encuentra Huaquerones, el cementerio más grande del valle y el que mayor grado de enterramiento concentró durante un mismo periodo (1480-1535), habiéndose registrado más de 2.200 momias incas. Puruchuco es contemporáneo a Pachacamac y Huaycán de Cieneguilla y cuenta con el museo de sitio Arturo Jiménez Borja.

Ubicación: Carretera Central km. 4.5, Ate Vitarte. Lima 03 – Perú
Teléfono: (511) 494-2641.

San Borja.
Es un centro religioso y administrativo menor en el valle bajo del Rímac, cuya evidencia científica actual es conocida como complejo arqueológico de Limatambo. El sitio está conformado por una pirámide trunca de perfiles escalonados y una planta ligeramente trapezoidal construida en base a una serie de recintos con rellenos.

En el interior destaca la presencia de recintos, patios unidos por un sistema de pasajes, escalinatas y vanos. San Borja presenta evidencia de ocupación humana desde el intermedio Tardío hasta, incluso, bien entrada la Colonia.

Ubicación: Esquina de las avenidas Canadá y De la Arqueología, San Borja. Lima 41 – Perú.
Teléfono: (511) 476 – 9933 anexo 280

San Juan de Pariachi.
Centro administrativo inca conformado por un conjunto de recintos de planta rectangular y unido por un sistema de pasajes y vanos. Los recintos están agrupados por una serie de muros de tapia y adobes, presentando muchos de ellos un enlucido de barro.

A este sitio se le relaciona con Puruchuco y Pachacamac.  Actualmente el Ministerio de Cultura realiza un proyecto de investigación que incluye la preservación del sitio arqueológico.

Ubicación: Carretera Central km. 12.7, Ate Vitarte. Lima 03 – Perú.
Teléfono: (511) 429-2641.

Santa Catalina.
Centro religioso y administrativo desarrollado entre los periodos conocidos como Intermedio tardío y Horizonte Tardío. Está conformado por una estructura central construida sobre una plataforma de tapia y adobe con rellenos provenientes de edificios de la época Lima y bloques de tapia.

Destaca en Santa Catalina la presencia de un conjunto de pasajes que comunican a recintos rectangulares, una columna cilíndrica hecha con adobes circulares y frisos. Cuenta con un museo de sitio. El Ministerio de Cultura vela por su preservación en coordinación con la Municipalidad de La Victoria.

Ubicación: Calle Pascual Saco Oliveros cdra. 8 s/n, La Victoria. Lima 13 – Perú.
Teléfono: (511) 330-3737




mateo_salado_1

Resurrección de Mateo Salado

Considerado un importante enclave arqueológico, Mateo Salado es testimonio del cenit de la ocupación inca en Lima, aunque, se sabe, su construcción data del Intermedio Tardío. El INC se encuentra comprometido en la investigación, conservación y puesta en valor de este sitio, cuyos más de mil años de antigüedad serían pronto apreciados por el público, gracias a un singular plan que contempla, primero, el descubrimiento de su arquitectura, y, luego, la elaboración de un circuito de visitas completo.

Al pasar por la Plaza de la Bandera, un transeúnte desprevenido podría pensar que uno de sus lados limita con un cerro ubicado en medio de la ciudad. De hecho, en alguna época, esta zona fue conocida como Cinco Cerros, por los cinco montículos que sobresalen desde el fondo plano del valle. Se trata 13del Complejo Arqueológico Mateo Salado, ubicado en el Cercado de Lima y en los límites con los distritos de Breña y Pueblo Libre. Aunque actualmente se encuentra dividido por calles y viviendas modernas, antiguamente fue un gran complejo formado por cinco pirámides, cada una mayor a los 15 metros de altura, que destacaba enormemente entre los campos de cultivo que lo rodeaban. Probablemente fue construido alrededor del año 1000 de nuestra era y siguió siendo usado durante épocas posteriores a la conquista del Perú.

El más famoso habitante del complejo arqueológico fue Mateo Salade, inmigrante francés que vivió en esta zona a mediados del siglo XVI. En 1571, Salade fue apresado por la Santa Inquisición, que lo acusó de herejía y, extrañamente, de haber enloquecido, tan sólo porque se le veía, solitario, deambulando por la huaca, encerrado en sus pensamientos. Mateo Salade fue ejecutado en el primer auto de fe que celebrado en Lima, y la zona arqueológica donde vivió hoy lleva su nombre. En épocas posteriores, esta zona fue conocida también como Huaca Ascona, por encontrarse dentro de la hacienda del mismo nombre.

El Complejo Arqueológico Mateo Salado es uno de los sitios arqueológicos más grandes de Lima Metropolitana. Con más de 16.000 metros cuadrados, es lo suficientemente grande como para albergar tres veces el Estadio Nacional. En épocas prehispánicas, Mateo Salado se encontraba conectado con el Complejo Maranga (esta última ubicada actualmente dentro del Parque de las Leyendas) a través de un camino amurallado ya desaparecido. Las noticias de este camino y el parecido de Mateo Salado con otras zonas arqueológicas de Lima nos ayudan a entender nuestra ciudad como un espacio vivo, con edificios públicos, casas, caminos, áreas de cultivo y templos que eran cuidados y visitados por sus habitantes.

La construcción de este complejo parece datar del Intermedio Tardío (1000-1470 d.C.). Hay evidencias, sin embargo, de que esta zona continuó siendo habitada durante la época inca (1470-1532 d.C.) y los primeros años de la Colonia. Las excavaciones arqueológicas desarrolladas en años anteriores nos han permitido conocer que los edificios han sufrido remodelaciones, posiblemente origiHupiúnadas en las necesidades cambiantes de los distintos habitantes.

matGracias a los trabajos realizados por Maritza Pérez Ponce, del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, se ha recuperado evidencia que nos hace pensar que el Complejo Arqueológico Mateo Salado era en esencia un centro ceremonial, atendido por una pequeña cantidad de gente que vivía de manera permanente en el sitio. Su influencia debió ser de gran importancia en el valle del Rímac, ya que la veneración relacionada a este centro no fue eliminada por los incas al conquistar el valle. De hecho, los incas mantuvieron más bien a Mateo Salado dentro de las huacas a las que se les rendía homenaje en la zona.

Mateo Salado y su reciente puesta en valor
Cada una de las huacas de Lima nos cuenta una historia. Con el paso de los años ha ido disminuyendo el volumen de su voz, quedando reducidas muchas de ellas a lo que hoy nos parecen cerros solitarios y espacios vacíos. No nos damos cuenta del parecido entre las huacas y los edificios modernos en los que hoy vivimos, que albergan nuestras preocupaciones y alegrías de cada día. Si nos ponemos a pensar en la historia de nuestras casas, en quiénes vivían antes en ellas y cuáles fueron sus historias, nos daremos cuenta que el pasado nos rodea y sigue presente en nuestra actualidad.

Más de mil años después de su construcción, Mateo Salado sigue siendo testigo de nuestra historia. Este año el INC pone en marcha la primera etapa del Proyecto de Investigación, Conservación y Puesta en Valor del Complejo Arqueológico Mateo Salado, como un esfuerzo institucional, sustentado en el apoyo económico del gobierno central por más de un millón de soles, para revalorar nuestro patrimonio arqueológico y ponerlo al servicio de la comunidad. El proyecto ha sido entendido por el INC como un esfuerzo de largo plazo. Para el periodo 2007-2008 se plantea una primera temporada de trabajos en los que el objetivo principal será descubrir la arquitectura, hoy cubierta, del sitio, además de estabilizar las estructuras expuestas para su preservación y presentación al público, mediante la elaboración de un circuito de visita y material informativo. Sin duda alguna, Mateo Salado se convertirá en foco de interés para la comunidad, recibiendo a nuevos visitantes y volviendo a contar su historia para deleite de todos los peruanos.