Las imágenes divinas en textiles de menores sacrificados, son inéditas en Perú

El hallazgo arqueológico de textiles que contienen imágenes de divinidades de la civilización Chimú, que cubrían a los menores que fueron sacrificados colectivamente hace 550 años, constituye un hecho inédito en el Perú, sostuvo el arqueólogo Gabriel Prieto, quien lidera el equipo encargado de esta investigación. ANDINA
El hallazgo arqueológico de textiles que contienen imágenes de divinidades de la civilización Chimú, que cubrían a los menores que fueron sacrificados colectivamente hace 550 años, constituye un hecho inédito en el Perú, sostuvo el arqueólogo Gabriel Prieto, quien lidera el equipo encargado de esta investigación.

El hallazgo arqueológico de textiles que contienen imágenes de divinidades de la civilización Chimú, que cubrían a los menores que fueron sacrificados colectivamente hace 550 años, constituye un hecho inédito en el Perú, sostuvo el arqueólogo Gabriel Prieto, quien lidera el equipo encargado de esta investigación.

“Esto es algo novedoso para los arqueólogos, y creo que para toda la comunidad, porque es la primera vez que encontramos divinidades de la civilización Chimú representados en los textiles que han sido encontrados arqueológicamente”, subrayó el también catedrático de la Universidad Nacional de Trujillo mientras muestra un ejemplar de uno de estos textiles en su gabinete de trabajo donde se analizan las osamentas y elementos descubiertos.

Refirió que si bien se conocen algunos ejemplares de textiles Chimú en colecciones privadas, no se había encontrado en un contexto arqueológico; es decir, como parte de un trabajo de investigación en campo. En esta ocasión las zonas de intervención son Huanchaquito-Las Llamas y Pampa La Cruz, separadas por un kilómetro y medio de distancia.

Respecto al textil que tiene como diseños a divinidades Chimú, Prieto comentó que se trata de un vestido que perteneció a una adolescente que habría tenido de 17 años.

Sostuvo que los análisis de las osamentas revelan que la causa de la muerte de esta adolescente fue un dislocamiento de cuello, como parte del ritual de ofrenda a los dioses, en las que también fueron inmolados otros 268 menores. Junto a ella fue descubierto la osamenta de un niño.

Otro textil con similares características, y que también fue usado por una menor, fue descubierto en la parte más elevada de la zona de intervención arqueológica. Para Prieto, ello significaría que la adolescente que vestía dicha prenda habría pertenecido a la élite gobernante y habría sido la persona de mayor importancia en el ritual masivo.

“Alrededor de esta menor giraban todas las ofrendas de los otros niños sacrificados”, remarcó.

Spondylus y otros objetos valiosos

Además de los restos óseos y textiles fueron encontrados diversos objetos considerados sagrados por las culturas prehispánicas, como Spondylus, un tipo de molusco que habita en el mar tropical de Ecuador.

“Hemos encontrado varios paquetes de Spondylus que provienen de Ecuador y que era un bien muy preciado por la civilización Chimú. La calidad de su conservación es bastante buena”, afirmó.

Gabriel Prieto también destacó el hallazgo de semillas de Ishpingo, un tipo de árbol amazónico peruano, que está presente en uno de los tocados que llevaban puesto algunos niños al momento de su sacrificio y que, a pesar de haber transcurrido 550 años, conservan su belleza.

Dicho tocado lleva también plumas de guacamayo, un ave que vive de forma silvestre en la Amazonía, y está elaborado con un telar de algodón nativo que al extenderse tiene una longitud de dos metros y ha sido colocado en tres paños.

“Tiene un penacho de plumas y unas fibras que, posiblemente, tengan origen amazónico dado que se ha detectado adherido a ella restos de una resina que pertenece a una palmera que solo crece en la Amazonía peruana. La información preliminar que podemos mostrar hasta ahora revela la fastuosidad de los Chimú, una de las sociedades prehispánicas más importantes de la costa peruana”, manifestó.

Dado que aún falta mucho por explorar en las zonas de trabajo arqueológico y de investigar en la medida que se van encontrando cada vez más objetos de estudio, Prieto consideró fundamental construir un museo de sitio y centro de investigación. Al respecto, se cuenta con un terreno de 2,800 metros cuadrados, ubicado al ingreso del distrito de Huanchaco, el cual fue donado por la municipalidad distrital.

“Estos materiales merecen un espacio adecuado para que la población los pueda ver y apreciar, así como para continuar las investigaciones”, enfatizó.

El Niño Costero

Respecto a las causas de este homicidio ritual y sistemático, la hipótesis de Prieto sugiere que tendría relación con El Niño Costero, fenómeno climático que se manifiesta en el Perú y cuyo impacto negativo llega a alcanzar niveles de destrucción catastróficos.

Explica que el grosor del barro en el que fueron encontradas las osamentas revela la presencia de lluvias muy intensas. Y esa magnitud de precipitaciones pluviales en la árida costa solo se producen cuando acontece El Niño Costero en dimensiones extraordinarias, como la que azotó el Perú a inicios de 2017.

Para aplacar la “furia de los dioses”, el estado teocrático que tenía la civilización Chimú ejecutó un sacrificio masivo infantil y de animales, que fue el alto precio a pagar para no seguir sufriendo los estragos de la naturaleza que amenazaba la estabilidad del régimen y la sobrevivencia de la población.

Prieto sostiene que este alto número de niños y de animales habría sido la ofrenda más preciada porque representan el futuro de la sociedad y que se consideró necesaria en nombre del Estado para que cesen las torrenciales lluvias e inundaciones.

Las indagaciones tienen pendiente de absolver preguntas referidas a si las víctimas de este macabro rito prehispánico fueron forzadas a morir o si hubo algún tipo de condicionamiento que relajó su voluntad, como consumir alguna sustancia contenida en chicha o algún brebaje propio de esa época. Lo cierto es que se encontró en la zona huellas de pisadas que evidenciarían un traslado en procesión rumbo al punto de sacrificio.

La encomiable labor de los arqueólogos que lidera Gabriel Prieto, gracias al apoyo y difusión de National Geographic, provocó que la arqueología mundialvuelve a dirigir su mirada en el norte del Perú. Sorprendida con el nuevo hallazgo de 132 restos óseos de niños sacrificados hace 550 años en el litoral del distrito de Huanchaco, provincia de Trujillo, en la región La Libertad.

Con este hallazgo suman, hasta ahora, 269 las víctimas del mayor sacrificio ritual de menores en la historia mundial. Y las investigaciones continúan.

Prieto y su equipo, que actualmente cuentan con el apoyo de National Geographic, podrán continuar este año esta fabulosa investigación arqueológica, con el financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec).

Sin embargo, dado que aún falta mucho por investigar, Prieto seguirá postulando a fondos públicos y privados para cubrir los costos que demandan este tipo de estudios, cuyos extraordinarios logros primigenios han vuelto a colocar a la arqueología peruana en la palestra internacional.


Fuente: Andina




Album: Descubren en Perú el más grande sacrificio masivo de niños de América

Evidencias del más grande sacrificio masivo de niños de América – y probablemente de la historia mundial -, ha sido descubierto en la costa norte de Perú, según informaron arqueólogos de National Geographic.

Más de 140 niños y 200 llamas jóvenes parecen haber sido sacrificados en el marco de un ritual, en un evento que ocurrió hace unos 550 años en un acantilado azotado por el viento, con vista al océano Pacífico, a la sombra de lo que en ese entonces era la capital en crecimiento del Imperio Chimú.

Fuente: National Geographic, Andina




Descubren sacrificio masivo de niños en el antiguo Perú

Gabriel Prieto lidera el equipo interdisciplinario de investigación. (Foto: National Geographic)

Un nuevo hallazgo arqueológico sorprendió al equipo de investigadores que desde hace ocho años estudia los vestigios de la civilización Chimú en el distrito de Huanchaco, provincia de Trujillo. Se trata de 132 restos de niños y 260 llamas jóvenes que fueron encontrados en Pampa La Cruz, una zona recientemente excavada que se ubica en la entrada del balneario trujillano.

Con nuevo hallazgo aumenta a 269 los restos óseos de niños sacrificados hace 550 años. Ritual masivo practicado por la civilización Chimú habría buscado aplacar la furia de El Niño Costero.

Este descubrimiento se suma al hallazgo de los restos de 137 niños y 206 llamas jóvenes en la zona de Huanchaquito-Las Llamas (a 1,5 kilómetros de Pampa La Cruz), que fue presentado en abril del 2018 y es considerado, hasta la fecha, como el sacrificio masivo de niños más grande de América, “y probablemente de la historia mundial”, según la “National Geographic”.

“En este caso se trata de cuatro eventos de sacrificios, que van desde el año 1200 a 1520; es decir, uno cada 100 años, que se realizaron durante todo el apogeo de la civilización Chimú. Esto nos demuestra que incluso con la conquista inca, los chimúes continuaron con sacrificios humanos”, precisa a El Comercio el arqueólogo peruano Gabriel Prieto, quien desde el 2011 lidera el equipo de investigación que en los últimos años recibió el financiamiento de National Geographic Society.

Algo que sorprendió a los investigadores, en este nuevo hallazgo, es la presencia de textiles con representaciones de deidades y ornamentas en buen estado de conservación.

“Lo extraordinario es que hemos encontrado un conjunto de 10 tumbas y aparentemente de niños de la élite Chimú porque fueron enterrados con artefactos y vestidos pintados. Incluso hemos encontrado semillas de ishpingo y tocados con plumas de aves exóticas de la selva en excelente estado de conservación”, detalla Prieto.

Este es el cuchillo ceremonial usado para los sacrificios chimúes. (Foto: National Geographic)

Para los especialistas, la presencia de semillas y plumas de aves del oriente peruano son muestra de la relación, aparentemente un comercio muy activo, entre las sociedades costeñas y selváticas.

El antropólogo John Verano de la Universidad de Tulane, parte del equipo investigador y especialista en sacrificios humanos, precisa que no hay evidencias científicas de sacrificios de niños de esta magnitud en otras civilizaciones, incluso ni en imperios como el inca, maya o azteca.

“En todo el mundo hay evidencia de sacrificios, pero en números no se comparan con los realizados por los chimúes. En este caso los estudios han determinado que los niños, cuyas edades van entre los 5 y 14 años, estaban en buen estado de salud, lo que nos indica con certeza que se trataba de un sacrificio de gran valor”, afirma.

Verano agrega que los indicios apuntan a la presencia de más vestigios de la cultura Chimú en esta zona de Huanchaco. “Este es un ejemplo de cómo la arqueología no deja de sorprendernos. Lo más probable, estoy seguro de eso, es que encontremos más restos arqueológicos, especialmente en Pampa La Cruz”, indica el antropólogo.

El sueño de un museo


Gabriel Prieto, también docente de la Universidad de Trujillo, cuenta que sostener este proyecto de investigación fue todo un reto, pues tanto él como miembros de su equipo debieron tocar puertas de instituciones públicas y privadas y postularon a becas de financiamiento para continuar con los estudios desde el 2011 hasta la fecha.

“La investigación continúa y este 2019 será financiada con una beca del Concytec [Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica]. Nos encantaría contar con un fondo fijo por parte del Gobierno, pero aun así nos sentimos muy orgullosos de haber logrado estos resultados tras postular y ganar becas muy competitivas”, comenta.

Sin embargo, el sueño de Prieto y del equipo que lo acompaña es contar con un museo y centro de investigación en el balneario de Huanchaco. Para ello la municipalidad distrital cedió un terreno de 2.800 m2 ubicado en la entrada del distrito.

“Con los hallazgo del año pasado, la ministra de Cultura [Patricia Balbuena] vino a Huanchaco y manifestó su predisposición de construir este museo, pero hasta donde sabemos el proyecto no avanzó”, cuenta el arqueólogo.

“Estos descubrimientos nos siguen dando más luz de la cultura Chimú y promoverán más el interés. Tenemos áreas no excavadas que se encuentran muy cerca. No sabemos dónde va a terminar”, agrega Verano.

Así informa del hallazgo National Geographic

Evidencias del más grande sacrificio masivo de niños de América – y probablemente de la historia mundial -, ha sido descubierto en la costa norte de Perú, según informaron arqueólogos de National Geographic.

Más de 140 niños y 200 llamas jóvenes parecen haber sido sacrificados en el marco de un ritual, en un evento que ocurrió hace unos 550 años en un acantilado azotado por el viento, con vista al océano Pacífico, a la sombra de lo que en ese entonces era la capital en crecimiento del Imperio Chimú.

Las investigaciones científicas del equipo interdisciplinario internacional liderado por el explorador peruano de National Geographic Gabriel Prieto, de la Universidad Nacional de Trujillo, y John Verano, de la Tulane University (Universidad Tulane), se encuentran en curso. El trabajo está financiado por la National Geographic Society.

Aunque se han registrado incidentes de sacrificios humanos entre los aztecas, los mayas, y los incas en las crónicas españolas de la era colonial y se han documentado en excavaciones científicas modernas, el descubrimiento de un evento de sacrificios de niños a gran escala en la poco conocida civilización precolombina Chimú es un hallazgo sin precedentes en América, sino en todo el mundo.

Los asentamientos humanos a lo largo de la costa norte de Perú son susceptibles a las interrupciones climáticas causadas por los ciclos climáticos de El Niño. FOTO DE SOREN WALLJASPER, NG STAFF

En el transcurso de un día, arqueólogos descubrieron los restos de más de una docena de niños preservados en arena seca durante más de 500 años. La mayoría de las víctimas del ritual tenían entre 8 y 12 años cuando murieron.

“Personalmente, no lo esperaba”, reconoce Verano, un antropólogo físico que ha trabajado en la región durante más de tres décadas. “Y creo que nadie más se lo podría haber imaginado”, agrega.

Los investigadores están en el proceso de enviar un informe con los resultados científicos del descubrimiento a una publicación científica revisada por pares.

Un saldo sorprendente y un final trágico

El lugar de los sacrificios, conocido formalmente como Huanchaquito-Las Llamas, se encuentra ubicado en un acantilado bajo, a poco más de 300 metros sobre el nivel del mar, en medio de un complejo de viviendas residenciales en expansión, en el distrito de Huanchaco, al norte de Perú. A menos de un kilómetro al este del lugar, se encuentra el sitio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, Chan Chan, el antiguo centro administrativo chimú, y más allá de sus paredes, la capital provincial moderna de Trujillo.

En su pico, el Imperio Chimú controlaba un territorio de aproximadamente mil kilómetros de largo que se extendía por la costa del Pacífico y los valles interiores desde la frontera moderna entre Perú y Ecuador hasta Lima.

Los asentamientos humanos a lo largo de la costa norte de Perú son susceptibles a las interrupciones climáticas causadas por los ciclos climáticos de El Niño.

Para cuando finalizaron las excavaciones en Las Llamas en 2016, se habían descubierto en el sitio más de 140 restos de niños y 200 llamas jóvenes. Por medio de datación con radiocarbono, se determinó que las sogas y los productos textiles que se encontraron en las tumbas se remontaban a una época que podría estar entre el 1400 y el 1450.

Los restos esqueléticos de los niños y los animales muestran evidencias de cortes en el esternón, así como también dislocaciones de las costillas, lo que sugiere que el pecho de las víctimas se abrió y se separó, quizás para facilitar la extracción del corazón.

Durante la ceremonia, a muchos de los niños se les embadurnó el rostro con un pigmento rojo a base de cinabrio antes de que se les abriera el pecho, probablemente para quitarles el corazón. Las llamas de los sacrificios parecen haber tenido el mismo destino.
Las pruebas de estos sacrificios incluyen un cráneo teñido con pigmento rojo a base de cinabrio, una costilla humana con marcas de cortes y un esternón cortado por la mitad.

Los restos de tres adultos -un hombre y dos mujeres-, se encontraron cerca de los niños y los animales. Los signos de traumatismo posiblemente realizados con un objeto romo en la cabeza y la falta de objetos en las tumbas de los cuerpos adultos, han llevado a los investigadores a sospechar que podrían haber tenido un rol en el evento de los sacrificios y se les dio muerte poco después.

Los 140 niños sacrificados tenían edades que iban desde los 5 hasta los 14 años; y la mayoría tenía entre 8 y 12 años. En mayor medida, fueron sepultados mirando hacia el oeste, hacia el mar. Las llamas tenían menos de 18 meses de edad y por lo general se enterraron mirando hacia el este, hacia los altos picos de los Andes.

El arqueólogo peruano Gabriel Prieto, el segundo desde la izquierda, excava el lote costero donde el ritual tuvo lugar hace más de 500 años. Su labor es formar a los estudiantes que se convertirán en la próxima generación de científicos para documentar la historia de Huanchaco.
Huellas esparcidas congeladas en el tiempo

Los investigadores creen que todas las víctimas -seres humanos y animales- fueron sacrificadas en el marco de un ritual, en un único evento, según la evidencia obtenida de una capa de lodo seco encontrada en la zona oriental, menos revuelta, de casi 700 metros cuadrados. Ellos creen que la capa de lodo alguna vez cubrió toda la duna arenosa donde el ritual tuvo lugar, y se revolvió durante la preparación de las fosas de entierro y el acto de sacrificio subsiguiente.

Los arqueólogos descubrieron huellas de sandalias de adultos, perros, niños descalzos y llamas jóvenes preservadas en la capa de lodo, con marcas profundas de frenadas que ilustran dónde se las puede haber obligado a enfrentas su fin.

Un análisis de sus huellas también puede permitir a los arqueólogos reconstruir la procesión ritual. Aparentemente, se guió a un grupo de niños y llamas al sitio, desde los extremos norte y sur del acantilado, reuniéndolos en el centro del lugar, donde se los habría sacrificado y enterrado. Los cuerpos de algunos niños y animales simplemente se dejaron en el lodo húmedo.

¿Un evento sin precedentes?

El arqueólogo peruano Gabriel Prieto, el segundo desde la izquierda, excava el lote costero donde el ritual tuvo lugar hace más de 500 años. Su labor es formar a los estudiantes que se convertirán en la próxima generación de científicos para documentar la historia de Huanchaco. FOTO DE GABRIEL PRIETO

Si la conclusión de los arqueólogos es correcta, Huanchaquito-Las Llamas puede constituir evidencia científica convincente del mayor evento de sacrificio masivo de niños conocido en la historia mundial.

Hasta ahora, el más grande del cual se cuenta con evidencia es el sacrificio y entierro de forma ritual de 42 niños en el Templo Mayor en la capital azteca de Tenochtitlán (actualmente, Ciudad de México).

Con el apoyo de National Geographic, Gabriel Prieto, arriba, y John Verano, abajo, han pasado varias temporadas excavando el sitio de sacrificios de Las Llamas.
FOTO DE JOHN VERANO

El descubrimiento de niños víctimas de sacrificio individuales, obtenido de los rituales incas en la cima de la montaña, también ha captado la atención mundial.

Fuera de América, los arqueólogos en sitios como la antigua ciudad fenicia de Cartago debaten si los restos de niños allí encontrados constituyen un sacrificio de forma ritual y, de ser así, si dichos actos rituales tuvieron lugar a lo largo de décadas o incluso siglos.

Verano hace énfasis en que, sin embargo, es extremadamente difícil encontrar en contextos arqueológicos tal evidencia contundente de actos de sacrificio masivo deliberado y único, como aquellos evidenciados en Las Llamas.

Prieto y Verano dedicarán muchas más temporadas a la investigación en el laboratorio, analizando restos e intentando explicar las posibles motivaciones detrás de este evento sin precedentes en la historia de la humanidad. FOTO DE GABRIEL PRIETO

El análisis de los restos de Las Llamas muestra que se sacrificaron niños y llamas con cortes transversales congruentes y eficientes a lo largo del esternón. La falta de cortes vacilantes (“inicio erróneo”) indica que fueron realizados por una o más manos entrenadas.

“Se trata de un sacrificio en forma de ritual, y es muy sistemático”, asegura Verano.

Con el apoyo de National Geographic, Gabriel Prieto, arriba, y John Verano, abajo, han pasado varias temporadas excavando el sitio de sacrificios de Las Llamas.

Prieto y Verano dedicarán muchas más temporadas a la investigación en el laboratorio, analizando restos e intentando explicar las posibles motivaciones detrás de este evento sin precedentes en la historia de la humanidad.

El sacrificio humano se ha practicado en casi todos los rincones del mundo en varias épocas, y los científicos creen que el ritual puede haber tenido un rol importante en el desarrollo de sociedades complejas, a través de la estratificación social y el control de población por parte de las clases sociales de élite.

Las pruebas de estos sacrificios incluyen un cráneo teñido con pigmento rojo a base de cinabrio, una costilla humana con marcas de cortes y un esternón cortado por la mitad.
FOTO DE JOHN VERANO

Sin embargo, la mayoría de los modelos sociales que practican el sacrificio humano, se basan en el sacrificio de forma ritual de adultos, apunta Joseph Watts, un investigador postdoctoral de la University of Oxford (Universidad de Oxford) y del Max Planck Institute for the Science of Human History (Instituto Max Planck de Ciencias de la Historia de la Humanidad).

“Creo que es claramente más difícil explicar el sacrificio de niños”, reconoce… “También a nivel personal”, agrega después de una pausa.

Negociación con fuerzas sobrenaturales

El sacrificio masivo de solamente niños y llamas jóvenes que ocurrió en Las Llamas, sin embargo, parece ser un fenómeno que antes era desconocido en los registros arqueológicos, y que inmediatamente hace que se formule la siguiente pregunta: ¿Qué podría motivar a los chimú a cometer un acto semejante?

El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un patrón climático que calienta y enfría el océano Pacífico tropical. Durante una fase cálida de El Niño, las temperaturas de la superficie (en rojo) se extienden a lo largo del ecuador, provocando lluvias torrenciales y causando estragos en las pesquerías costeras. Los investigadores sugieren que el evento de sacrificio en Las Llamas pudo haber sido un intento de apaciguar a los dioses y mitigar los efectos de un gran evento de ENOS que ocurrió alrededor de 1400 1450 d. C.

El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un patrón climático que calienta y enfría el océano Pacífico tropical. Durante una fase cálida de El Niño, las temperaturas de la superficie (en rojo) se extienden a lo largo del ecuador, provocando lluvias torrenciales y causando estragos en las pesquerías costeras. Los investigadores sugieren que el evento de sacrificio en Las Llamas pudo haber sido un intento de apaciguar a los dioses y mitigar los efectos de un gran evento de ENOS que ocurrió alrededor de 1400 1450 d. C. FOTO DE NOAA

Prieto admite que esta es generalmente la primera pregunta con la que se encuentra cuando comparte su investigación realizada en Las Llamas

con colegas científicos y con la comunidad local.

“Cuando la gente escucha lo que ocurrió y su magnitud, lo primero que siempre me preguntan es el por qué”, admite.

La capa de lodo que se encontró durante las excavaciones puede proporcionar una pista, dicen los investigadores, quienes sugieren que fue el resultado de lluvias e inundaciones intensas en la línea costera, generalmente árida, y probablemente asociadas a un evento climático relacionado con El Niño.

Las temperaturas marinas elevadas características de El Niño, probablemente alteraron la pesca marina en el área, mientras que las inundaciones costeras podrían haber desbordado la extensa infraestructura de canales de agricultura de los chimú. Estos, sucumbieron a los incas sólo décadas después de los sacrificios en Las Llamas.

Las excavaciones en Pampa La Cruz se iniciaron el año pasado y fueron financiadas por la National Geographic Society. (Foto: National Geographic)

Haagen Klaus, un profesor de antropología en la George Mason University (Universidad George Mason), ha excavado algunas de las primeras evidencias de sacrificios infantiles en la región, de los siglos X a XII en el sitio de Cerro Cerillos en el Valle de Lambayeque, al norte de Huanchaco. El bioarqueólogo, quien es miembro del proyecto Las Llamas, sugiere que las sociedades a lo largo de la costa del norte de Perú pueden haber recurrido al sacrificio de los niños cuando el de adultos no fue suficiente para ahuyentar las molestias repetidas causadas por El Niño.

“La gente sacrifica aquello que considera más preciado”, explica. Y añade: “Es posible que hayan visto que [el sacrificio de adultos] no era eficaz. Seguía lloviendo. Quizás era necesario pensar en un nuevo tipo de víctima para los sacrificios”.

Los investigadores continúan desentrañando los eventos en Las Llamas, y esperan finalmente explicar por qué y cómo los humanos apelaron a lo sobrenatural en un intento de controlar un mundo natural impredecible.

“Es imposible saberlo sin una máquina del tiempo”, dijo Klaus, y agregó que el descubrimiento de Las Llamas es importante porque se suma a nuestro conocimiento sobre violencia ritual y variaciones de sacrificios de seres humanos en los Andes.

“Existe la idea de que los sacrificios de forma ritual son contractuales, que se realizan para obtener algo de las deidades sobrenaturales. Pero en realidad es un intento mucho más complicado de negociación con esas fuerzas sobrenaturales y su manipulación por parte de los vivos”, adhiere.

Historias futuras de las víctimas del pasado

Ahora, el equipo científico que investiga los sacrificios de Las Llamas está realizando el trabajo meticuloso de descubrir las historias de vida de las víctimas, como quiénes eran y de dónde podrían haber venido.

Aunque es difícil determinar el sexo de acuerdo con los restos esqueléticos de tan corta edad, los análisis preliminares de ADN indican que tanto los niños como las niñas eran víctimas, y el análisis isotópico indica que no todos provenían de poblaciones locales, sino que probablemente eran de diferentes grupos étnicos y regiones del Imperio Chimú.

Las evidencias de modificaciones del cráneo, practicadas en algunas áreas de las tierras altas de esa época, también corroboran la idea de que los niños eran llevados hasta la costa desde áreas alejadas de la influencia chimú.

Desde el descubrimiento en Las Llamas, el equipo de investigación ha encontrado evidencias arqueológicas alrededor de Huanchaco en sitios contemporáneos similares de sacrificios de niños y llamas, que son objeto de investigaciones científicas en curso con el apoyo de National Geographic Society.

“Las Llamas ya es un lugar único en el mundo, y hace que uno se pregunte cuántos otros sitios como este puede haber en el área para futuras investigaciones”, apunta Prieto. “Esto podría tratarse solamente de la punta del iceberg”, concluye.

Fuente: National Geographic, El Comercio




Descubren restos de niños sacrificados hace 550 años en La Libertad

El que es considerado el mayor sacrificio masivo de niños en América y probablemente de la historia mundial, acontecido hace 550 años, ha sido descubierto por arqueólogos de la Universidad Nacional de Trujillo y de la Universidad de Tulane, en la provincia de Trujillo, región La Libertad.

En un reciente artículo en la edición web de National Geographic, escrito por Kristin Romey, editora y escritora que cubre arqueología y paleontología para esa prestigiosa publicación científica, se da cuenta que se trata de más de 140 niños y 200 llamas jóvenes que parecen haber sido sacrificados ritualmente en un evento que tuvo lugar en un acantilado azotado por el viento frente al Océano Pacífico, muy cerca de Chan Chan, la ciudad de barro más grande de América y capital del imperio Chimú, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Las investigaciones científicas del equipo internacional e interdisciplinario, dirigido por Gabriel Prieto, de la Universidad Nacional de Trujillo, y John Verano, de la Universidad de Tulane, están en curso. El trabajo es apoyado por subvenciones de la National Geographic Society.

Romey afirma que mientras que los incidentes de sacrificio humano entre los aztecas, mayas e incas han sido registrados en crónicas españolas de la era colonial y documentados en modernas excavaciones científicas, el descubrimiento de un evento de sacrificio de niños a gran escala en la poco conocida civilización Chimú precolombina carece de precedentes no solo en las Américas, sino en todo el mundo.

Conservados en arena seca durante más de 500 años, más de una docena de niños fueron revelados en el transcurso de un día por los arqueólogos. La mayoría de las víctimas rituales tenían entre ocho y 12 años cuando murieron.

Un final trágico

El sitio de sacrificio, formalmente conocido como Huanchaquito-Las Llamas, está ubicado en un acantilado a aproximadamente 300 metros del mar, en medio de una creciente expansión de compuestos residenciales de bloques de hormigón en el norteño distrito de Huanchaco, en la provincia de Trujillo, capital de la región La Libertad, al norte del Perú.

A menos de un kilómetro y medio al este del sitio se encuentra Chan Chan, antiguo centro administrativo de la civilización Chimú, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y más allá de sus muros, la moderna capital provincial de Trujillo.

Huanchaquito-Las Llamas (generalmente referido por los investigadores como “Las Llamas”) fue noticia por primera vez en 2011, cuando se encontraron los restos de 42 niños y 76 llamas durante una excavación de emergencia dirigida por el coautor del estudio, Gabriel Prieto, arqueólogo y nativo de Huanchaco, quien estaba excavando un templo de 3,500 años de antigüedad en el camino desde el sitio de sacrificio cuando los residentes locales lo alertaron sobre los restos humanos que se erosionan en las dunas costeras cercanas.

Para cuando las excavaciones concluyeron en Las Llamas en 2016, se habían descubierto más de 140 conjuntos de restos de niños y 200 llamas juveniles en el sitio. La cuerda y los textiles encontrados en los entierros son de fechado radiocarbono entre 1400 y 1450.

Historias futuras para víctimas pasadas

El equipo científico que investiga los sacrificios de Las Llamas está emprendiendo ahora el arduo trabajo de desentrañar las historias de vida de las víctimas, como quiénes fueron y de dónde pueden haber venido.

Aunque es difícil determinar sexo basado en restos óseos a una edad tan joven, el análisis preliminar de ADN indica que tanto niños como niñas fueron víctimas, y el análisis isotópico indica que no todos fueron extraídos de las poblaciones locales, sino que provenían probablemente de diferentes grupos étnicos y regiones del Imperio Chimú.

Desde el descubrimiento en Las Llamas, el equipo de investigación ha descubierto evidencias arqueológicas en torno a Huanchaco de sitios similares de sacrificios de niños y llamas similares y contemporáneos, que son objeto de investigación científica en curso con el apoyo de la National Geographic Society.




Hallan 47 entierros de más de 2,500 años en Huanchaco, Trujillo, La Libertad

Un equipo de arqueólogos halló 47 entierros y más de 50 esqueletos humanos que registran una antigüedad de hasta más de 2,500 años en el sector Lomas La Cruz, distrito de Huanchaco, provincia de Trujillo, región La Libertad, se informó hoy.

Estas tumbas, en las cuales también se encontraron cerámica, utensilios de pesca, spondylus, entre otros objetos que, según los investigadores, están asociados a las culturas Salinar (400 a.C. al 300 d.C.) Virú (150 a.c. al 500 d.c.), y Chimú (1200 d.C. 1400 d.C.).

El arqueólogo Víctor Campaña León informó que dentro de los entierros destacan el de una persona adulta, el cual había sido enterrado con ocho vasijas escultóricas, que está asociado a la cultura Virú y representa un grado de importancia dentro del contexto.

Asimismo, el hallazgo de la tumba de un niño asociado a la cultura Chimú, que había sido enterrado con 49 spondylus, algo sin precedentes, puesto que ni en Chan Chan se han encontrado tantos de estos moluscos asociados a un solo entierro.

Campaña indicó que estos entierros dentro de un corredor formado por muros de piedra grandes, que permite determinar la importancia del sitio, asimismo debajo de ello hay otras arquitecturas que por ahora se van a dejar intacto.

Estas excavaciones forman parte del Proyecto de Rescate Arqueológico La Lomas 2017–2018, impulsado por la Municipalidad Distrital de Huanchaco, a fin de ejecutar en la zona un proyecto de agua potable y alcantarillado.

Las excavaciones iniciaron el 23 de octubre del 2017 y terminarán el 23 de junio del año en curso, en el cual se excavarán un total de 6,444 metros cuadrados, de las cuales ya se han excavado el 49 por ciento.

“Las excavaciones y los hallazgos en realidad no están dando muchas luces, especialmente la parte de investigación, porque pocos son los sitios que se excavan en esa magnitud, máximo, más de 3,000 metros cuadrados, pero aquí se hará casi el doble, y sin duda nos dará grandes respuestas sobre lo que pasó aquí”, indicó el arqueólogo e investigador de la Universidad Nacional de Trujillo y de la Universidad de Yale, Gabriel Prieto Burméster.

Meta de museo

Prieto sugirió que Huanchaco debe tener un museo donde poder exhibir a los huanchaqueros, trujillanos y todos los peruanos los hallazgos, para que puedan entender la importancia de las culturas que se desarrollaron en la costa norte del Perú.

Ante ello, el alcalde de Huanchaco, José Ruiz Vega, indicó que se va a gestionar un proyecto de la construcción de un museo para que el próximo alcalde pueda ejecutarse y sugirió la explanada papal, donde el papa Francisco celebró la Santa Misa.

Ruiz indicó que el presupuesto para la ejecución del proyecto de rescate asciende a 650,356.34 soles.

“Hay alrededor de 3,000 familias las que viven actualmente en este sector y no podemos sacarlas por estar asentadas en sitio arqueológico, por lo que pedimos al Ministerio de Cultura hacer este trabajo de rescate, a fin de que se puedan preservar las piezas”, indicó.




Existiría vínculo arqueológico e histórico entre México y Perú: el origen del pueblo Mixe

Antiguos habitantes de Huanchaco habrían migrado a zona sur de México para dar origen a una nueva cultura.

El Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General de Patrimonio Arqueológico Inmueble, ofrecerá este viernes 5 de agosto la conferencia “Mito y migración Mixe: un análisis desde la arqueología y la historia”, la cual será dictada por la prestigiosa arqueóloga Carmela López Sánchez, quien viene realizando investigaciones sobre las diversas relaciones que se han dado desde la época prehispánica entre Mesoamérica y el área andina.

La investigadora explicará el mito del origen del pueblo Mixe en la época prehispánica, cuya tradición oral relata que su gente llegó por el mar a las costas de Oaxaca, ubicada al sur de México, desde la zona de Huanchaco, en la costa norte del Perú, lo que confirmaría el vínculo patrimonial, antropológico e histórico que existe entre nuestra cultura y la de ese país.

También presentará un estudio comparativo de las evidencias arqueológicas que se descubrieron en las regiones antes mencionadas, así como los resultados de los trabajos de campo que se llevaron a cabo en los territorios mexicanos donde habría surgido el mito del pueblo Mixe. Para la arqueóloga Carmela López, el estudio de la tradición oral y los aportes de la arqueología e historia reafirman el importante rol que jugó el Océano Pacífico en la interacción y desarrollo de Mesoamérica y los andes.

La conferencia se realizará este viernes 5 de agosto, a las 5:00 pm, en la Sala Paracas del Ministerio de Cultura, ubicado en Av. Javier Prado Este 2465, San Borja. El ingreso es libre para todo el público y la presentación estará a cargo del Lic. Luis Felipe Mejía, Director General de Patrimonio Arqueológico Inmueble.

Sobre la expositora

La arqueóloga Carmela López Sánchez es peruana de nacimiento, se gradúo con el título de Licenciada en Arqueología otorgado por la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, donde actualmente se viene desempeñando como profesora de Culturas Andinas. También es maestra del curso La Región Andina en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Azcapotzalco, en la Ciudad de México, donde expone la historia milenaria de nuestro Perú e incentiva entre sus alumnos la investigación arqueológica en esta parte del continente.

Ha participado en diversos proyectos de arqueología en el Estado de Michoacán, en el Estado de Oaxaca, y en la Ciudad de México. Ha sido gestora de diversas exposiciones sobre arqueología peruana, tales como “Donaciones Recientes del Museo Nacional de las Culturas en la Ciudad de México” y “Muestra Itinerante de América del Museo Nacional de las Culturas en Tampico, Tamaulipas”. Asimismo, las exposición fotográficas sobre Machu Picchu realizadas en el Museo del Templo Mayor en la Ciudad de México y en la Escuela Nacional de Antropología e Historia.




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Descubren restos óseos y vasijas que pertenecerían a la cultura Chimú

El descubrimiento de los fragmentos humanos y objetos, que tendrían entre 500 y mil años de antigüedad, se dio a un costado de la iglesia de esa jurisdicción.

Unas 15 tumbas con restos óseos, vasijas y collares que pertenecerían a la cultura Chimú fueron halladas en el distrito de Huanchaco, en Trujillo. El descubrimiento de los fragmentos humanos y objetos, que tendrían entre 500 y mil años de antigüedad, se dio a un costado de la iglesia de esa jurisdicción.

Gabriel Prieto, arqueólogo a cargo de las investigaciones, indicó que las excavaciones se iniciaron hace dos semanas, como parte del programa ‘Innóvate Perú’ del Ministerio de la Producción y el vicerrectorado de Investigaciones de la Universidad Nacional de Trujillo.

“De las 15 tumbas, unas cinco están intactas. Parece que se trata de un cementerio inca que existió antes de la construcción de la iglesia colonial”, indicó el arqueólogo.

El alcalde de Huanchaco, José Ruiz, en tanto, aseguró que la comuna facilitará un proyecto para crear un museo de sitio en la zona, lo que ayudará a preservar estos hallazgos e impulsar el turismo. Recordó que, en junio de 2015, también se descubrió en el sector Las Lomas restos humanos, de camélidos y tejidos de la cultura Salinar.




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Invasores desenterraron restos arqueológicos prehispánicos Las Lomas, Trujillo

Invasores que hacían una zanja en el sitio arqueológico Pampas de la Cruz, ubicado en el sector Las Lomas, en el distrito de Huanchaco (Trujillo), hallaron restos humanos, de camélidos y tejidos que serían de la cultura Salinar.

El descubrimiento, ocurrido ayer, incluye piedras correspondientes a construcciones prehispánicas, alteradas por la excavación, según el acta de intervención de la Policía de Turismo.

Los agentes y representantes de la Dirección de Cultura de La Libertad llegaron a la zona luego de que serenos de Huanchaco les informaran que tres personas, identificadas como Clen Gutiérrez Zavaleta, Javier Miranda Pascual y Henry Ruiz Coronado, retiraban los restos prehispánicos de las zanjas, de 12 m de largo y 1 m de profundidad.

Ellos fueron intervenidos y llevados a la comisaría de la zona, donde dijeron que los contrataron para levantar las bases de una casa.

Víctor Piminchumo, arqueólogo de la Dirección de Cultura, indicó que tomarán acciones legales contra los invasores. Agregó que los restos pertenecen a la época prehispánica y que serán motivo de estudios. “Este es un sitio arqueológico que viene siendo ocupado por invasores. Estamos haciendo la verificación para las acciones correspondientes”, dijo.

En esa misma zona, pero en noviembre del 2012, también se encontraron restos humanos y de animales, así como vasijas, utensilios de pesca, instrumentos musicales y telares de la cultura Salinar.

PATRIMONIO OLVIDADO
El teniente alcalde de Huanchaco, Efraín Bueno, aseguró que los invasores han instalado esteras, desde hace una semana, en el sitio arqueológico Pampas de Gramalote, pese a que el lugar es Patrimonio Cultural de la Nación porque allí hay un cementerio chimú.

 

(Peru21)




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Hallan tumbas de pescadores de 200 A.C. en Huanchaco, Trujillo, Perú

Arqueólogos de la Dirección Regional de Cultura hallaron restos óseos de pescadores antiguos junto a otras vasijas, utensilios de pesca, instrumentos musicales en Las Lomas de Huanchaco, distrito del mismo nombre.

Por su parte, el arquéologo Víctor Campaña expresó que los restos encontrados pertenecen a un sujeto adulto que sería el jefe de la aldea de pescadores que habitó en esta zona hace 200 años Antes de Cristo.
“Junto a él se encontraron gran cantidad de anzuelos metálicos de diversos tamaños”.
También se encontró el cuerpo de una mujer enterrada junto a una variedad de vasijas con incisiones únicas y de diversos tamaños. En otro de los sectores se hallaron más restos óseos de una ofrenda, aparentemente Chimú.
Finalmente, las autoridades del distrito de Huanchaco en conjunto con la Dirección Regional de Cultura iniciaron las respectivas acciones para liberar la zona ocupada por pobladores.
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Fuente: La Industria, El Comercio



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Chimú: Una sociedad de sacrificios

El mayor sacrificio humano y animal, que se ha encontrado en el Perú, fue descubierto recientemente en un pequeño pueblo de pescadores.

¿Por qué el pueblo Chimú del antiguo Perú ofrecio lo más valioso que tenian?.

Cada año, la tecnología utilizada por los arqueólogos para localizar los sitios se vuelve más sofisticada. Las imágenes de satélite, Google Earth, y un radar de penetración de tierra se combinan con métodos más tradicionales, como las encuestas de superficie y las trincheras de prueba para determinar cómo y dónde los arqueólogos deben excavar. Pero a veces una de las mejores fuentes de información sobre un área, y que con frecuencia se pasa por alto, es el conocimiento de la población local que vive allí y cuyas familias han estado allí durante generaciones. Tal es el caso de un sitio en la pequeña ciudad costera peruana de Huanchaquito que ha llegado a ser denominado por los lugareños como Las Llamas. Es un sitio que tiene mucho que contar sobre la cultura andina Chimú y sus prácticas religiosas y de sacrificios.

Llama sacrificada

El arqueólogo Oscar Gabriel Prieto se crió en la ciudad de Huanchaco, al lado de Huanchaquito. Allí, desde que él tenía seis años, caminaba alrededor de los sitios de la zona. Recientemente ha vuelto a excavar Pampa Gramalote, un pequeño pueblo de pescadores que data de entre 2000 y 1200 aC. Mientras trabajaba allí un día de agosto de 2011, Prieto fue abordado por un residente de Huanchaquito que le preguntó si él era un arqueólogo. Cuando Prieto respondió que sí, el hombre dijo: “Entonces tienes que venir conmigo. A tan sólo 300 metros de aquí, hay otra zona llena de huesos humanos, incluidos cráneos. Sé que estas cosas son importantes.”

El sitio situado al lado de Huanchaquito.

Juntos caminaron hasta el sitio y allí Prieto vio una serie de cráneos humanos dispersos y huesos de animales. Nadie, salvo los habitantes del pueblo, jamás antes habían visto o sabian sobre el sitio. Los fuertes vientos del invierno peruano había hecho volar la arena de la superficie y ello habia expuesto los restos.  Después de llamar a las autoridades arqueológicas locales y contratar los servicios de varios de sus alumnos de las Pampas Gramalote, Prieto rápidamente se puso a trabajar. En menos de cinco horas, el equipo había expuesto 20 cuerpos humanos y los muy bien conservados restos de 30 camélidos, que incluye llamas y alpacas. “De inmediato me di cuenta de la magnitud del descubrimiento”, dice Prieto. Poco después, añadió a su equipo un ilustrador profesional, un zooarqueólogo, y un antropólogo físico, así como pudo reunir las herramientas necesarias, como carretillas, cajas de cartón, palas, un poco de fondos de la ciudad, y una carpa para cubrir el sitio. Durante las próximas dos semanas, bajo la atenta mirada de los habitantes de Huanchaquito, Prieto excavó un total de 43 esqueletos humanos y 76 de llamas. Él había descubierto el mayor sacrificio humano y animal, que se ha encontrado en el Perú.

El arqueólogo Oscar Gabriel Prieto

El descubrimiento atrajo inmediatamente a la televisión nacional e internacional, el periódico, y la cobertura de Internet, que a su vez, atrajo a los saqueadores que llegaron al lugar disfrazados de turistas. Para proteger tanto a Prieto y al equipo de excavación, el alcalde de Huanchaco envió a miembros de la policía local a velar por el sitio de día y de noche. “El Perú en agosto es muy frío, ventoso y con niebla”, dice Prieto. “Estoy muy agradecido a ellos.”

Para preservar los restos y protegerlos de los saqueadores, Prieto trasladó los esqueletos al Museo de Chan Chan, donde el equipo comenzó a estudiar de inmediato. Hasta el momento, se han analizado los huesos de 15 niños de entre seis y ocho años, y de 12 y 15, años de edad, cada uno de los cuales habían sido asesinados con una barra fuerte a través del esternón. Sus costillares rotos sugieren que sus pechos se había abierto y retirado sus corazones.

El esqueleto de un niño con una caja torácica rota

En lugar de sentir rechazo por la forma violenta de la muerte de los niños y los animales, Prieto cree que el trabajo de un arqueólogo es averiguar porqué y como sucedió estas cosas en el pasado y lo que significaba en términos de la situación política, social y económica en ese momento. “No hay duda en mi mente”, dice Prieto, “que estos niños, y las llamas, fueron sacrificados como parte de un ritual de ofrecimiento que data de aproximadamente de entre 1200 a 1400 aC., cuando el reino Chimú dominaba esta parte de la costa norte de Perú.”

En el apogeo de su cultura, los Chimú tenían un estado sofisticado que controlaba un territorio de unos 550 kilómetros cuadrados entre lo que hoy es la frontera de Perú y Ecuador en el norte y el valle de Supe en la costa norte-central del Perú. Los Chimú fueron bien conocidos por su habilidad en la construcción de extensos campos agrícolas irrigados por complejos sistemas hidráulicos, así como por ser maestros de la orfebrería y los textiles y la fabricación de cerámica. La capital del antiguo reino Chimú fue la ciudad de Chan Chan, que fue probablemente la ciudad pre-hispánica mas grande de América del Sur que abarcó unos siete kilómetros cuadrados. Chan Chan se encuentra a sólo una milla y media de Huanchaquito.

Los arqueólogos trabajan en Las Llamas

A pesar que los hallazgos en Las Llamas son más amplios que los de cualquier otro sacrificio andino identificado, este tipo de evento ritual no es único en el corazón de la civilización Chimú, según Prieto. En 1968, como parte de un proyecto de estudio de gran tamaño que estudió por primera vez la zona, el arqueólogo Christopher Donnan descubrio evidencias de un evento similar junto a la iglesia de la época colonial de Huanchaco. Allí encontró a 17 niños y 20 llamas, y llegó a la conclusión de que habían sido deliberadamente sacrificados y enterrados juntos como parte de un ritual religioso Chimú. De acuerdo con Prieto, los niños y los animales habían sido parte de las ofrendas rituales desde los inicios de las sociedades complejas en los Andes Centrales. Aunque en Las Llamas Prieto ha encontrado sólo camélidos, en muchos otros sitios arqueólogicos han encontrado restos de loros, aves marinas, monos, cobayas y perros. Sin embargo, la magnitud del descubrimiento en Las Llamas sugiere a Prieto que el sacrificio se hizo con algún propósito extraordinario.

 

Los restos de un niño sacrificado y una llama enterrados juntos

“Este fue un ritual muy costoso”, dice Prieto, “y literalmente, fue sacrificado el futuro de la sociedad.”
Tanto los niños y las llamas, que también eran jóvenes y eran una fuente importante de alimentos, lana, y el transporte a través del territorio de gran Chimú, representan la riqueza de esta sociedad. Son los más preciosos dones que se pueden dar a la naturaleza y los elementos a cambio del don de la vida. “Prieto cree que el sacrificio era parte de una ofrenda ritual realizado en el océano durante una crisis climática que afectó negativamente a los Chimú y su economía. “Creo que estaban tratando de satisfacer al océano durante un evento de lluvia de gran alcance, ofreciendo lo mejor de su civilización.”

 

Las fuertes lluvias son muy inusuales en la costa peruana, y cuando se producen, se considera un fenómeno llamado El Niño. Este aumento cíclico en la temperatura del agua de la superficie del océano podría haber causado lluvias prolongadas que podrían haber dañado la pesca y la agricultura de la que los Chimú dependían para su forma de vida. Prieto encontró una gruesa capa de sedimento que deja en claro que las fuertes lluvias cayeron justo antes del sacrificio, así como durante el ritual. Tanto Donnan y Prieto creen que el otro sitio de sacrificio, descubierto originalmente en 1968, está relacionado con el mismo evento.

Un niño enterrado solo

PRIETO está en el proceso de creación de un mapa digital del sitio, de la orientación, disposición, y la distribución de los niños y las llamas con el fin de entender cómo fue organizado el sacrificio. Por ejemplo, algunos niños fueron enterrados junto a las llamas, algunos de ellas con las llamas en la parte superior, y algunas otras con las llamas por debajo. En otros casos, las llamas fueron enterrados por separado. Prieto ha establecido que los enterramientos se han organizado a lo largo de este a oeste y de los ejes norte-sur, a pesar de la importancia de estos modelos, todavía no está claro. En el futuro, el equipo llevará a cabo el análisis de los huesos y los dientes infantiles para determinar su sexo, a que tipo de dieta tuvieron acceso, si pertenecieran al mismo grupo genético o incluso la misma familia, y si fueran locales o vinieron de otra región. A Prieto también le gustaría saber si las llamas eran locales, o traídas desde otro lugar, y si los camélidos son exclusivamente llamas, o si algunas podrían ser alpacas. Hay poca evidencia de la presencia de alpacas en la costa norte peruana, y las alpacas fueron considerados más valiosas que las llamas. Pruebas especializadas de cabello de los niños determinará si fueron envenenados antes de que se sacrificaron y qué tipo de veneno podrían haber utilizado.

En el verano de 2012 el equipo de Prieto volverá a Las Llamas en busca de más restos de niños y llamas. Mientras tanto, el sitio está constantemente controlada por los guardias locales y la policía.  Prieto y su equipo están siempre caminando alrededor de la zona para mantenerlo a salvo de los saqueadores y otros peligros.

En muchos sentidos fue casualidad que Prieto, un lugareño, fuera el arqueólogo llevado al sitio. «Siempre me ha fascinado”, dice, “por cómo la gente reaccionó a situaciones especificas y cómo trató de explicar el cosmos. Los Chimú, cuya existencia estaba amenazada por las fuerzas de la naturaleza fuera de su control, optaron por sacrificar las cosas más valiosas que tenían.”

 

Fuente: Archeaology