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Minería ilegal destruye Camino Inca en zona de Cachicadan, Santiago de Chuco, La Libertad

El patrimonio arqueológico ha sido vulnerado. Son 500 metros de historia que se han convertido en carreteras improvisadas para camiones que llevan y traen minerales de socavones informales.

El panorama es desolador. Lo que hasta hace tres años era un tramo del emblemático Camino Inca ahora es paso obligado de los camiones que a diario suben para llevar insumos o para recoger la producción de los mineros informales que trabajan en la zona. De la ruta prehispánica queda poco o nada en más de 500 metros. Solo están las huellas de los neumáticos y el polvo del carbón que extraen, registro malévolo de la indiferencia de muchos frente a la historia.

A lo largo de este sector convertido en carretera, en las faldas del cerro Huaylillas, en el distrito de Cachicadán, en la provincia de Santiago de Chuco, se encuentran los rezagos de la actividad ilegal: botellones de cianuro vacíos, tierra muerta, túneles oscuros e infinitos. Las casuchas cubiertas de plásticos sobresalen incrustadas en las lomas e incluso se puede ver a alguno de los mineros trabajando sobre el suelo gris.

“Estos malditos están borrando las huellas de nuestro pasado”, sostiene con rabia Pedro Cenas Casamayor, alcalde de Cachicadán, mientras avanza y se ensucia los zapatos. Un hombre desprovisto de culpa trabaja frente a un túnel y a un costado de una poza donde echan el cianuro. Saluda y dice que a él lo contrata otra persona, pero que no conoce a nadie porque es “nuevo”. Aquella mañana remarcó que estaba solo, aunque en el interior de su casucha hay como 10 colchones apiñados.

“Por cada veinte kilos podemos sacar siete gramos de oro y tres gramos de plata, aproximadamente”, revela y sin más sigue en lo suyo, removiendo minerales en bruto. En los alrededores se ven otras cinco guaridas, pero, según el propio alcalde, son más de 10 los que trabajan y subarriendan espacios en este cerro sagrado.

SERIO PROBLEMA
Además de la preocupación por el daño al patrimonio, el alcalde Cenas teme que el cianuro llegue a las siete lagunas que circundan el cerro Huaylillas y que son el futuro del agua dulce que pueda tener su localidad.

“Nosotros vamos a echarlos de esta zona, pero estamos esperando el informe de la Gerencia Regional de Cultura. El agua de esta zona es vital para nosotros, por eso estamos elaborando un perfil para culminar el proyecto Huaylillas, el Chavimochic de la sierra, con el que construiremos un dique para almacenar 10 millones de metros cúbicos de agua que nos permitiría tener agua para el consumo humano y para los campos durante 50 o más años”, sostuvo.

Advirtió que en los próximos días evaluarían las acciones por tomar contra los informales.

PARA TENER EN CUENTA
El cerro Huaylillas se ubica al norte de Cachicadán y es el límite territorial entre las provincias de Sánchez Carrión y Santiago de Chuco.

Cachicadán quiere recuperar este Camino Inca y ponerlo en valor para que forme parte de un circuito turístico junto con las lagunas.

El director de la Gerencia Regional de Cultura, Enrique Sánchez Maura, lamentó lo sucedido e indicó que Cachicadán debería iniciar su propia investigación e incluso expulsar a los informales.