La Coca en el Antiguo Perú

INTRODUCCIÓN.
La coca fue conocida y descrita por los primeros cronistas españoles, viajeros y botánicos por mas de trescientos años. Ellos han dado muchas referencias sobre usos, propiedades y efectos de la coca entre los pobladores del antiguo Perú.

La coca es un arbusto de la familia de las Eritroxiláceas que crece tanto en la vertiente occidental como en la oriental de los Andes, desarrollándose en las zonas de valle medio y selva alta. Son dos especies las que eran consumidas desde la época prehispánica, la Erythroxylum novogranatense o coca costeña de hoja menuda, dulce y aromática, a la que actualmente se le denomina misgui coca. Y la otra selvática Erythroxylum coca, de hoja grande y de alto poder narcótico, que crece en las montañas de Vilcabamba, Huanuco y las Yungas de Bolivia. Su cultivo se extiende desde los 300 msnm hasta los 1200 msnm.

Estos dos tipos de coca son mencionados por Murúa aunque con diferentes nombres, como se deja ver siguiente cita:

” … la hoja de coca menuda que llamaban Tupu Coca que se da en los llanos; esta era tenida y estimada de todos y del Inga aceptada; de la cual usaba en su comer y la tenía en mucho, y la otra de hoja grande se cría en los andes que llamaban mumus coca desta comían los indios al cual repartía el inga entre otras mercedes”.

La coca fué un cultígeno de enorme significado cultural para los pueblos andinos, pues su uso masticatorio ha persistido hasta nuestros días. El dato etnográfico nos ha permitido reconocer los accesorios que acompañan su consumo, como son la chuspa una bolsa pequeña en la que se llevaban las hojas de coca, el ishcupuru o “calero” que es el matecito en la que llevaban la calo llipta. El alfiler que humedecido con saliva sirve para introducir cal o ceniza a la boca. El chacchar consiste en colocar algunas hojas en la boca, masticándolas, agregándole luego algunas mas, hasta formar un bolo y añadiendo con un palillo o alfiler calo ceniza. El bolo dura en la boca aproximadamente una hora. Los efectos que produce en el consumidor es la resistencia ante el frío, cansancio y hambre.

Debemos decir que los datos arqueológicos son esporádicos y en su mayoría no se ha identificado que especie de coca es, pues a principios de este siglo solo se conocía del consumo de coca por la representación en la cerámica. Con respecto a los datos etnohistóricos son contradictorios, si bien nos da una visión acerca de como era la producción de coca, la mayoría de los cronistas recogieron la historia oficial Inca, mientras que en los documentos judiciales en los que intervienen las etnías sometidas al Estado Inca nos muestran un panorama distinto.

 

LA COCA EN EL ANTIGUO PERÚ – Revisión bibliográfica

Autor: Juan Castañeda Burga
Universidad Nacional de Trujillo
Facultad de Ciencias Sociales
Trujillo, abril 1992

 

” … tratar de quitar la coca, es querer que no haya Perú, .. “
Licenciado Juan de Matienzo, 1567 Gobierno del Peru.

 

EL DATO ARQUEOLÓGICO, REGISTRO A TRAVÉS DE LA SECUENCIA CULTURAL
Los hallazgos de coca son aún muy escasos si comparamos con la ocurrencia de otros cultígenos en el registro arqueológico. en muchos casos se ha inferido su consumo por los accesorios que acompañan dicha actividad, y por las representaciones en la cerámica.

Hasta el momento, la evidencia mas temprana de coca, en el área andina ha sido reportado por Mc Neish (1981:10), para el área de Ayacucho, en donde la ubica en la fase Chiwa (5000- 4000 a.C.), aclarando que no se trata de una agricultura intensiva, sino de pequeños horticultores de valle. En la vertiente occidental Dillehay et. al. (1989) han inferido de la existencia de coca, por la producción de cal en el sitio precerámico de Nanchoc (ca. 6000-4200 a.C), y por la ubicación de este sitio en la zona de valle medio de Zaña.

PERIODO INICIAL
Es a partir de este período donde aparecen hallazgos en el registro arqueológico de la costa, Cohen (1978;1981), informa de Erythroxylum.§.Q., en forma de bolos masticados, en el sitio El Tanque (Ancón) con fechado de 1750 a.C.; siendo un nuevo cultígeno que se agrega a la dieta del poblador de la costa central. El hallazgo de este cultígeno ha sido reportado por Patterson (1971) para esta misma zona.

Otro Dato para esta época es el que señala Lanning (1967;77), para Asia con un fechado de 1314± 100 a.c. en donde halló hojas de coca, calabazas con cal. Engel (1963:77), también afirma haber ubicado en Asia hojas parecidas a la coca en grandes depósitos de cal quemada.

HORIZONTE TEMPRANO
Hojas de ~ coca han sido reportadas en una tumba de la fase Paracas Cavernas (Bennett y Bird 1949:142) y también en un fardo de la fase Paracas Necrópolis (Towle 1961). Para el sitio de Puemape (Victor Vásquez como pero Febrero 1992), se ha reportado el hallazgo de hojas de coca en un entierro cupisnique, que corresponde a Erythroxylum sp.

INTERMEDIO TEMPRANO
En las representaciones escultóricas de la cerámica Moche es frecuente que aparezcan individuos masticando coca, llevando en sus manos una lagenaria, en la que se depositan la cal y en la otra la aguja , también una peque ña bolsa en la que colocaban las hojas de coca (Donnan 1978). Así mismo existe cerámica Moche con pictografías en donde podemos notar personajes ricamente ataviados, en actitud de estar chacchando (Donnan , ibid.). Igualmente en las representaciones de la cerámica Nazca muestran individuos en actitud de masticar coca (Yacovleff y Herrera : 1934). En el Museo Regional de lea, existe una colección de chuspas de manufactura Nazca de variada hechura, unas de plumas, otras de lana o algodón conteniendo en su mayoría hojas de coca (Rostoworowski 1977:172). Conocemos por el biólogo Victor Vásquez (com. pero Febrero 1992) de hallazgos de hojas de ~. novogranatense de un contexto funerario en el nivel Recuay del sitio V.S. 103-6 (valle de Santa).

HORIZONTE MEDIO
No existen mayores datos para este período, sólo una chuspa llena de ~ coca proveniente de una tumba de filiación Huari en Vista Alegre, valle de Ica (Towle : 1961).

PERIODO INTERMEDIO TARDIO
Para este período se conoce de la existencia de chuspas correspondientes a la cultura lea, que se encuentran depositadas en el Museo Regional de Ica. Se ha recuperado hojas de coca del componente mortuorio del sitio de Estuquiña, valle de Moquegua Clark y Williams 1990), que están distribuidas en todo el sitio; lo mismo en una chuspa de un fardo Chiribaya del sitio el Algarrobal, valle de Moquegua (Mujica 1990).

PERIODO HORIZONTE TARDIO
Es en este período donde tenemos mayores datos, pues se ha recuperado ~ novogranatense, de contextos funerarios (Castro y Ravines 1981:172), en Ancón. Cortes realizados por Uhle (1903) en el Templo del Sol permitieron recuperar momias Inca y el ajuar funerario presentaba chuspas de coca y llipta. De otro lado, en excavaciones hechas por el centro administrativo Inca de Huancayo alto, al oeste de Quivi, Dillehay (1979), ha recuperado hojas de ~ novogranatense junto a frutas secas y pájaros secos, típicos de la ecozona Chaupiyunga. La coca es frecuentemente representado en el arte incaico; la forma de sus hojas fueron incorporadas a la iconografía que decora su cerámica. Existen idolillos de metal que presenta la protuberancia en la cara en actitud de chacchar (fig.). Reconocimientos arqueológicos hechos por Dillehay en el valle de Chillón y Hyslop en el sur del Perú ha mostrado habilitación de grandes terrazas agrícolas en la zona chupiyunga que al parecer estuvieron destinados al cultivo de coca y otros productos típicos de esta zona. Yacovleff también menciona de la existencia de cuentas de collar hechas de piedra que imitan a la semilla de la coca.

A partir de los datos que tenemos se puede suponer que hubo al parecer dos centros tempranos de domesticación de coca que fueron las zonas de valle medio costeño y selva alta. Se hace indispensable, el análisis microhistológico de las evidencias de coca arqueo lógica, ya que es la forma mas segura de identificar con precisión a la especie e incluso la variedad, lo que proporciona un dato importante para discernir la “coca costeña” (~ novogranatense) de la ” coca selvática” fi. coca), y permitiría poner en evidencia los probables contactos culturales entre las dos zonas.

EL DATO HISTORICO
El cultivo de la coca era un proceso complicado pues primero la preparaban en almácigo y después era transportada al campo destinado que eran llamados cachas de malque (Matienzo 1967;167), para luego aproximadamente de año, a año y medio trasponerla a manera de viñas; en un año podían haber tres cosechas. Después de cada cosecha se labraba el terreno a fin de mantenerlo limpio.

El personal que laboraba en los campos no era mas de 40, controlados por un oficial del inca denominado cocacamayocy se encargaban de 1 labrado, que era real izado en 24 dí as, también trabajaban en hacer los cestos que eran “largos y angostos” (Acosta:1940), en los que se depositaban la coca.

En algunos documentos estos cestos aparecen con el nombre de “Petacas”. La coca cosechada era puesta a secar, de modo que cuando era recogida debía de estar verde y seca. Desde las yungas caravanas de “carneros de la tierra” llevaban mi les de cestos de coca hacia los andes (ibid), y eran almacenadas en collcas (Guaman Poma :1936). Por el clima frío podía conservarse hasta por 2 años (Matienzo: 1967).

LOS COCALES DE LA VERTIENTE OCCIDENTAL
La chaupiyunga es una zona propicia para el cultivo de la coca, a través de testimonios, documentos judiciales y administrativos conocemos de la existencia de cocales, en esta franja ecológica longitudinal de la costa. La especie (.E. novogranatense), que cultivaba en esta área fue preferida de la variedad que crecia en la vertiente oriental de los Andes. Un mito del origen de la coca recogido en la sierra de Lima (Duviols 1973:34), refiere que la coca apareció en la vertiente occidental del Pacífico, en este relato la coca es descrita como alimento exclusivo del sol, lo cual nos indica la importancia religiosa de este cultígeno.

Un documento importante es el pleito entre las etnías del valle alto Chillón, a través de esta fuente conocemos que la coca era cultivada en Quive desde antes de la invasión Inca, además era un producto de trueque entre costeños y serranos.

El curaca de Quive estaba sujeto al señor de Collique, en la costa del valle de Chillón, posteriormente por presión mi 1 i tar de los canteños una parte de los cocales fue concedida a estos grupos serranos. Esto debido a que los campos de cultivo de esta ecozona eran regados por el río Quive (Arahuay) el cual tenía su nacimiento en territorio canteño, mas tarde otra etnía los Chacalla, sujetos a los Yauyos de Huarochirí, tuvieron acceso a los cocales por lo menos dos generaciones antes de los incas (Rostwowski 1967-8:14,21). De tal manera que al momento de la conquista Inca, los collique ya no tenían el monopolio de los cocales.

La zona de Quivi fue conquistada por Topa Inca Yupanqui , quien confiscó coya, debemos notar aquí que muchas emperatrices o coyas, llevaron al honorífico nombre de Coca, Mama Coca fue la compañera de May t a Capac (Espinoza 1987: 118), estos cocales confiscados fueron trabajados por mitmaq de Chacal la; entre 150 y 200 familias fueron distribuidas en la zona, ellos fueron considerados súbditos fieles (Netherly:1988) y aseguraron 1 a produce ión de coca a 1 Es t ado Inca, si rvi eron también como una guarnición mi 1 i t a r , teniendo bajo su vigilancia a los costeños de Quivi, Collique y a los serranos canteños. Durante el reinado de Huayna Capac fue expropiada en Qu i v i una nueva parcela de coca que pertenecía a los canteños.

La cosecha era de algunos 150-60 costales, de los cuales 4 ó 5 fueron otorgados a los señores Chacal la, junto a la coca se cultivó frutas como guayaba (Psidium guayava) y pacae (Inga feullei) y ají (Capsicum ~.).

Tenemos conocimiento de cocales en Collambay, en el valle de Sinsicap (Netherlyibid) , los datos se hallan en los títulos para la formación de la Hacienda Collambay, fechado en 1562, estas tierras fueron concedidas al Encomendero de Huamachuco, Don Juan de Sandoval, trata de 3 campos amurallados con tapia, denominados Yapón, Arensa y Guancha, ubicados en los 800 msnm. Según Netherly (ibid), los pequeños grupos étnicos en el valle Sinsicap parecen haber estado sujetos al curaca de Mochal en el valle de Moche y este a su vez al curaca de Huamachuco. El Estado Inca confiscó los 3 campos: Yapón y Guancha fueron asignadas al Inca y Arensa a la madre del Inca. Estas tierras producían coca y ají. Es interesante notar el amurallamiento de los cocales y que no es típico en los campos de cultivo alrededor de Chan Chan. Un testigo dijo que los muros de Yapón fueron edificados por hombres traídos de Túcume, quienes retornaron a su lugar de origen cuando finalizaron su labor. La justifición de amurallamiento de los cocales fue el prevenir que los zorros penetren y orinen los sembríos. Netherly (ibid) considera que el amurallamiento de los cocales realizado por trabajadores desde tan lejos como Túcume, fue una exhibición de poder del Inca en una zona hostil.

Este hecho al parecer fue un acto punitivo por la lealtad de los tucumanos al estado Chimor.
Aquí se repite el modelo de asignar los cocales costeños como tierras personales del Inca y sus familiares cercanos. En Quive hubo tierras asignadas a la Coya esposa del Inca, mientras en collambay estuvieron asignadas a la madre del Inca. Por otro lado los cocales ya no eran administrados desde la costa sino por provincias serranas adyacentes, por ejemplo en Quivi, por los Yauyos y en Collambay desde Huamachuco.

Existe un documento de causa criminal seguido por Don Francisco Tomavilca, principal del repartimiento de Piscas (sierra de Lima) contra don Alfonso Pariasca cacique principal, por matar a su hermano menor de 12 años y haberle tomado tres chacras de coca. También existen referencias de cocales en las alturas de Ica en las cuales (según la fuente documental citado por Rostworowski: 1977), existían 8 fanegadas de coca que habían sido del Inca.

Son reportados cocales Inca en la chaupiyunga sur entre 110 y Ar i ca, 1 a prov i si ó n de 1 marqués Pi zarro, conced i endo a Lu c a s Martínez la encomienda de Tarapacá (1541), menciona “destos dichos valles que tienen estancias de coca, ají, grama i otras cosas” (Barriga: 1940).

LOS COCALES DE LA VERTIENTE ORIENTAL
Asimismo en la vertiente oriental de los Andes denominada Pallayunga (Matienzo 1967:171), hubo plantaciones de coca. La visita de Chucuito (Diez de San Miguel :1967), registra que los Lupaqas, poseían tierras en las Yungas de Larecaja (actual Bolivia), distante a 60 leguas, antes de la conquista Inca. Según la fuente los productores de coca podían coger para sí la mitad de la cosecha para su uso individual. Después de la ocupac i ó n inca los Lupaqa no perd i eron e 1 acceso a dichas tierras. El mismo caso sucede en Huanuco (Iñigo Ortiz de Zuñiga:1972), donde los chupaichos tenían cocales en la selva alta y eran compartidos con los yacha.
Evaluando estas fuentes podemos decir, que la coca en su totalidad no estuvo bajo el estanco del estado Inca, como lo afirman algunos cronistas, sino que las etnias conquistadas continuaron usufructuando dichas tierras en esa franja ecológica. Según Espinoza (1988), los incas acostumbraban a conceder parcelas de coca a los curacas que ellos consideraban fieles.

Pero el estado imperial no consintió que su uso fuera indiscriminado, el Padre Acosta dice” … en tiempo de los reyes ingas, no era lícito a los plebeyos usar la coca sin licencia del inga y su gobernador” (Libro IV, cap. XXII). Esto se deja percibir cuando el Oidor Hernando de Santillan (1968) se lamenta al escribir ” … después que los españoles entraron en la tierra, todos tomaron granjería de tratar en ella … y tomaron chacaras en los Andes, unos de las del inga, y después que se acabaron todos, pedían a los cabildos … y han desmontado grande tierra y puesto la coca, … “. El licenciado Matienzo (1967) dice que la coca era destinada solamente a los principales, mas no a la gleba “sino cuando los querían hacer algdn regalo”. Aunque en la guerra era destinado al ejército para darles mayor resistencia en las grandes caminatas, al frío y hambre.

LA COCA Y EL CULTO RELIGIOSO
La coca siempre estuvo presente en el culto religioso de la vida cotidiana, inclusive llegó a ser venerada como divinidad por los indios en la región Antisuyo: “acimismo adoran los arboles de la coca que comen ellos y aci les llaman cocamama y lo bezan luego 10 mete en la boca … ” (Guaman Poma 1936). La coca era usada en ritos con motivo de la limpieza de las acequias, de la siembra, de las primeras chacras y de la cosecha “juntaban ofrenda dichos ministros de llamas, cuyes y coca … ” (Idolatrias 6, en Marzal 1988:243). Así mismo al empezar a construir una casa y también al techarla quemaban sebo de llama, coca y cuyes, esto lo hacían “para que no se pierda y acabe la dicha casa” (Duviols: 1986). También los ritos curativo eran importantes, ya que la enfermedad podía ser atribuida al enojo de sus dioses (Marzal 1988:260); o a los enemigos de la persona que enfermaba, recurrían a curanderos que utilizaban la coca como parte del proceso de tratamiento ” … y así mismo les hacían soplar un poco de coca al sol, ofreciéndosela y pidiéndole salud y los mismo a otros dioses” (Cobo 1964 11:229).

Por esta razón los extirpadores de idolatrías a fines del siglo XVI veían en ella un elemento de retroceso en la evangelización, los padres agustinos dicen que ” … con estas yerbas hacen grandes maldades y sacrificios, y se hallan gran cantidad de e 11 a en 1 as huacas … save e 1 señor cuantas idolatrías y hechicerías se quitaría si no las habiese … la más delicada y encubierta manera de idolatrar es con ella, pues quemándola pues dicen que aquel humo sube hasta el cielo de Ataguju y le da olor … ” (Relación de Idolatrías en Huamachuco, el subrayado es nuestro).

La coca también acompañaba en la inhumación de los cadáveres y esto es corroborado por el dato arqueológico. Guaman Poma es el único cronista que describe el uso de hojas de coca en los entierros introduciéndola en la boca de los cadáveres, también indica que los criados que acompañaban al Inca en su muerte era sacrificados por ahogamiento al soplarles coca molida hecha polvo por la boca.

Como existían tierras dedicadas al culto es obvio que muchas de ellas eran destinadas al cultivo de la coca, Villagómez (1919) dice que ” … y las mas cogidas de las c h á c r a s , que llaman de las huacas que para este efecto cultivan … y tienen indios que la guardan, y cogen la coca y lo llevan a los ministros de la huacas a sus tiempos, porque es universal ofrenda a todas las huacas, y en todas las ocasiones … “.

RESUMEN
Esta revisión bibliográfica es un intento de sintetizar la información disponible acerca del cultivo y producción de coca en el antiguo Perú. En la parte arqueológica será necesario mayores investigaciones para una mejor precisión de fechados cronológicos absolutos, así como de estudios histológicos para clasificación toxonómica.
Las propiedades alcaloides de la coca se conocen desde épocas muy tempranas (4000 a. C.), existiendo al parecer dos centros de domesticación de este cultígeno el valle medio costeño (chaupiyunga) y la selva alta (pallayunga).

El carácter sacro de las hojas de coca esta demostrado arqueo lógicamente por 1 a ocurrencia de 1 as mismas en los contextos funerarios y religiosos (Huacas). Existe además numerosa información histórica de como era utilizada en el culto. Al producirse la conquista la mayoría de los cocales pasaron a ser propiedad personal del Inca, los campos ubicados en la Chaupiyunga fueron administrados desde las provincias serranas hasta el momento de la invasión española.

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One Comment

  • La coca y el maíz son creaciones genéticas para proveer alimento, resistencia a la gentes unas tierras semiaridas y con climas extremos, a nadie se le ha ocurrido pensar quienes la crearon y se lo dieron al pueblo porque como iban a saber ellos lo útil que podía ser en sus dietas, retrocedamos en el tiempo y imaginémonos a quien se le iba a ocurrir meterse unas hojas secas a la boca (?) Como “alimento” ni que fueran animales, al menos que alguien les enseñe su razón de existir…

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