Complejo Arqueológico de Macro

El Complejo arqueológico Macro son unos restos arquitectónicos pre-incas que pertenecieron a la cultura Chachapoyas , y que se encuentran ubicados en el distrito de Leimebamba, en la provincia de Chachapoyas, a unos 25 Km de la ciudad, en la región de Amazonas, específicamente en el valle del río Uctubamba a un 50 metros del margen derecho.

A diferencia de otras edificaciones construidas por los pobladores de Chachapoyas, Macro es un Complejo con una ruta más sencilla para el visitante ya que puede llegarse hasta cerca 8 kilómetros de él a través de transporte público para proseguir con una caminata de aproximadamente 8 kilómetros de un promedio de una hora hasta el lugar.

El Complejo Arqueológico de Macro, también llamado Torres de Macro, es en sí un conjunto habitacional que tiene su origen por los años 1100 y 1300 d.C. y se encuentra construido sobre una pendiente de un espolón rugoso. Se cree que la ubicación en alturas de difícil acceso de la mayoría de las construcciones Chachapoyas responde a intereses defensivos, aunque también podrían responder a puntos territoriales óptimos para la obtención y conservación de intereses primarios, un lugar en alturas, con el inconstante clima amazónico, podía, en ese sentido, prevenir posibles inundaciones de las construcciones realizadas.

Las construcciones de Macro, que abarcan un promedio de tres hectáreas, son casas de base circular con motivos romboides, mismo que son típicos en las manifestaciones artísticas de los Chachapoyas, tanto en arquitectura, cerámica, textiles y escultura. Las casas y torreones de macho son edificios en buenas condiciones que hasta la fecha no han sufrido ni necesitado ningún tipo de restauración.

Las chocas y torreones circulares de Macro, se encuentran asentadas en plataformas escalonadas, siendo estas un total de cinco, y están construidos, como la mayoría de los edificios de estos hombres, a base de piedras y unidos con ayuda de argamasa de barro. La forma circular de las casas no tiene aún una explicación confirmada, pero se cree, que al igual que los restos arquitectónicos de Kuelap y otros vestigios de esta cultura, que responden a sus creencias astronómicas.

Se cree que en Macro, se albergó a al menos unas cien personas Chachapoyas. A nivel ornamental podemos observar en estos edificios frisos de formas romboides que aluden a sus deidades animales, en este caso al puma, aunque más en específico el ojo de este animal, también hay presencia de formas zigzagueantes que responderían a su fervor por otra deidad animal: la serpiente. La presencia de estos elementos de simbolización religiosa pueden simbolizar tanto la devoción como la protección de la deidad para el habitante y o el pueblo custodiado. En el decorado de estas casas y torreones también podemos ver la presencia de hornacinas.

Fuente: turismoi.pe