Complejo Arqueológico Las Aldas

El Complejo arqueológico Las Aldas se encuentra ubicado dentro del distrito de Casma, en la provincia del mismo nombre, en la región de Ancash. Aproximadamente a la altura del kilómetro 345 de la carretera Panamericana Norte, sobre la cima de un cerro desde donde puede tenerse un mejor control de vigilancia de la bahía. Se trata de un Complejo arquitectónico que tendría su datación en el 1 600 a.C., y que hubiera sido estudiado por la arqueóloga nipona Rosa Fung en compañía de Terence Grieder y colegas. Se cree además que en el complejo se observa al menos tres periodos de construcción siendo el más joven el del templo.

La ubicación estratégica en el cerro podría sugerir además de una explicación de vigilancia, en que este complejo hubiera estado destinado a la celebración de ceremonias de carácter religioso.

La parte más llamativa del complejo se encuentra ocupada por una edificación formada por una estructura central, y dos laterales constituidas por plataformas con formas escalonadas que ascienden hasta llegar a la cumbre del cerro en el que se encuentran. Además de esto se observa una escalera central que llega al templo ubicado en lo más alto del cerro, construcción que actualmente se encuentra parcialmente deteriorada. El edificio está hecho a base de emparrillado de mampostería a base de barro sostenido por bolsas rellenas de juncos para contener las piedras del cerro.

Además de la construcción anterior, también se puede observar en el Complejo de Aldas, la presencia plazas públicas, de las cuales la más próxima al Edificio Principal cuenta con un pozo de forma ovalada, fosas similares también pueden encontrarse dentro las zonas laterales del primer edificio. Es notable a la vez la presencia de pirámides que parecieran pertenecer a la misma cultura que hiciera los otros edificios y que dan un total de 17. Acompañando a todo el complejo, es común ver en el área circundante a este, la presencia de diversas casas hechas a base de piedras y que tuvieran fin habitacional.

Es sorprendente observar las construcciones que dejaron los hombres que habitaron este lugar, mayor aun cuando se tiene en cuenta que las fuentes de agua dulce se encuentran aproximadamente a 16 kilómetros de la construcción, lo que aún deja abierta la investigación de cómo se abastecieron de ella. Junto con esto, también es importante mencionar que pese a que la construcción responde a una época pre-cerámica, la excursión nipona en la zona llegó a descubrir restos de fragmentos cerámicos del lugar, aunque estos más bien debieran su causa a algún tipo de intercambio futuro de los habitantes de la zona.

Para poder llegar hasta el Complejo Arqueológico Las Aldas el visitante deberá realizar un viaje de 15 kilómetros iniciando desde la ciudad de Casma, viaje en el que invertirá un promedio de 30 minutos, siendo el acceso libre de costo. Para aquellos que quieran quedarse en la zona y explorar mejor el lugar es posible encontrar cerca del lugar el Campamento Turístico “Las Aldas”. Llegar a la cima permitirá al visitante revivir el camino que hombres de hace 14 000 años hicieran y poder contemplar la hermosa vista y espectáculo marino de sus playas.

 




Album: Laguna Humantay

Humantay, es una montaña revestida de nieve que forma parte de la cordillera de Vilcabamba y da origen a la formación de esta espléndida Laguna Humantay, de coloración turquesa que es alimentado por los glaciares de la montaña y que es una joya de la naturaleza en la ruta del Apu Salkantay.

La laguna de Humantay está ubicada en la provincia de Anta, departamento del Cusco, Perú.




Laguna de Humantay, Cusco – ¿Como llegar?

Humantay, es una montaña revestida de nieve que forma parte de la cordillera de Vilcabamba y da origen a la formación de esta espléndida Laguna Humantay, de coloración turquesa que es alimentado por los glaciares de la montaña y que es una joya de la naturaleza en la ruta del Apu Salkantay.

La laguna de Humantay está ubicada en la provincia de Anta, departamento del Cusco, Perú.

Lo que diferencia a la Laguna Humantay de otras lagunas en el departamento del Cusco, es el color natural que posee pues al no tener mucha flora marina en sus aguas posee colores indescriptibles en palabras, pero que mucha gente define como colores turquesa.

La Laguna Humantay se encuentra a dos horas de caminata desde la comunidad de Soraypampa, en el distrito de Mollepata, provincia de Anta, departamento del Cusco en Perú.

Para poder llegar a esta maravilla natural puede ir en movilidad propia o alquilada desde Cusco a Mollepata, tambien es posible tomar un servicio publico en el terminal de buses de la calle Arcopata en el cusco, el costo aproximado del traslado es de 15 soles (4.5 USD aprox.) por el tiempo de 1 hora y 40 minutos en auto y 2 horas 30 minutos en bus. Llegado a Mollepata, te puedes dirigir a la Plaza Principal donde podrás desayunar en unos de los restaurantes locales por un precio de 5 soles (1.5 USD aprox.). Después de desayunar tienes que contratar los servicios de un taxi local para que te traslade a Soraypampa, el taxi te cobrará un aproximado de 20 soles (6 USD aprox.) y toma aproximadamente 1 hora en auto y 1.20 en bus. Al llegar a la entrada de Soraypampa se paga el ingreso o entrada al Lago Humantay por un costo de 10 soles (3 dolares aprox.)

Después que llegues a Soraypampa tendrás que caminar por el tiempo de 2 horas como mínimo para llegar a la laguna de Humantay (si no deseas caminar puedes alquilar un caballo a un costo de 60 soles), los primeros 30 minutos de caminata es semiplano y el resto es cuesta arriba con dificultad de media a alta.

Debes considerar que probablemente no encuentres movilidad para regresar por lo que se te recomienda acordar con el taxista para que te espere o venga a recoger, lo mismo si contrataste un bus. Si se desea pernoctar cerca a la laguna, existen alojamientos de varios precios y comodidad, pero aclarar que estos alojamientos no son muy cerca a la laguna Existen hospedajes que van desde los 20, 40 soles o mas (6 USD o mas). También existen zonas de campamentos donde puedes instalar tu carpa, con la recomendación de llevar buen abrigo porque las noches en la zona son muy frías, típico de zona andina que se encuentra a mas de 4,000 metros sobre el nivel del mar.

Al retorno de la Laguna, puedes almorzar en la localidad de Mollepata, en los mismos restaurantes locales que desayunaste. Desde el inicio de retorno de la Laguna, incluido el almuerzo, el regreso al Cusco toma aproximadamente 8 horas.

Dificultad: La dificultad puede decirse que es de media y en algunos tramos alta, por lo que hay que tener buen estado físico.

Recomendaciones:
– Para la caminata se sugiere llevar vestimenta cómoda, bloqueador solar, lentes de sol, gorra o sombrero, zapatos para trekking y un bastón.
– Si vas en época de lluvia, debes llevar poncho para lluvia, ropa para cambiarte (polo, pantalón, media, zapatos, etc.). Puedes dejar tus bultos en alojamientos cercanos al inicio de la caminata.

Mi experiencia tuvo la dificultad de haber sido en época de lluvia (mes de mayo), lo que dificulto un poco mas el paseo.

Textos y fotos: Jaime Briceño

El camino a la Laguna de Humantay

Laguna de Hamantay

Mollepata, el pueblo




Huchuy Qosqo, joya arqueológica en las alturas del Cusco

Huch’uy Qosqo (quechua: “Pequeño Cuzco” también llamado Yuchuy Cuzco) es un sitio arqueológico a 50 km al norte del Cusco, en el Perú. Se encuentra a una altura de 3.600 metros, por encima de la ciudad de Lamay, en el distrito de Calca, provincia de Calca, en el Valle Sagrado de los Incas.

El sitio recibió su nombre en el siglo XX; anteriormente había sido conocido como Kakya Qawani. Pedro de Cieza de León, en su Segunda crónica del Perú, afirmó que los palacios fueron construidos por Viracocha, octavo Inca gobernante. Entre un gran número de edificios, algunos de piedra, algunos de adobe, es un kallanka (gran sala) de 40 m de largo. El suministro de agua es un canal de riego construida Inca, llena de piedras de unos 800 metros.1​

Huchuy Qosqo fue probablemente establecido como una hacienda real por el Emperador Inca Viracocha alrededor de 1420 EC

Los españoles tomaron el control de Kakya Qawani en el año 1500, después de la Revolución de Inca Manco (aprox. 1540) y se utiliza el sitio como una granja. Los pobladores construyeron varios embalses pequeños para el riego. Durante su tiempo en Huchuy Quosqo, los españoles demolieron algunas otras estructuras incas para construir el embalse más grande que se ve hoy en día.

Por debajo de la principal sitio de Huch’uy Qusqu está la casa de la tienda recientemente restaurada para la carne y cultivos como el maíz, la papa, la quinua y frijoles secos. En esta estructura de dos pisos, se puede ver el sistema de almacenamiento de refrigeración histórico conocido como ‘conjeras’.

El asentamiento en la ruina arqueológica en Huchuy Qusqo se remonta a entre 1000 y 1400 CE. A principios de los años 1400, según el cronista español Pedro Cieza de León, se convirtió en una propiedad real de la semimítica Viracocha (c. 1410-1438), el octavo gobernante inca.

El Imperio Inca no impuso como práctica común los ingresos o la producción de sus ciudadanos, sino que más bien controló la tierra y el trabajo. Así, los líderes incas adquirieron grandes propiedades reales para aumentar su poder y riqueza y la de sus descendientes que heredaron las propiedades. Las propiedades reales sirvieron también como elegantes palacios rurales y, a veces, fortalezas para defenderse de sus rivales por el poder. Así, el nombre Huchuy Qosqo, “Pequeño Cusco”, para una propiedad real o centro gubernamental modelado en la capital inca.

Para construir, operar y mantener su patrimonio, Viracocha y sus descendientes requerían un gran número de trabajadores. Los ciudadanos del imperio inca estaban obligados, bajo el sistema mit’a, a contribuir con mano de obra al Imperio, en lugar de pagar impuestos sobre su riqueza o producción. La mano de obra mit’a impresionada se encontró probablemente entre los grupos étnicos cercanos, aunque se podrían importar especialistas y artesanos.

Otra política inca, la de mitma, probablemente se usó para recolectar mano de obra para la herencia real. Los mitmaqkuna eran familias o grupos étnicos enteros que se trasladaron a nuevas tierras en el imperio o se establecieron en enclaves entre los primeros habitantes de un área. El propósito era distribuir ampliamente los diferentes grupos étnicos, separando así a los posibles alborotadores y reduciendo la posibilidad de resistencia organizada a los incas. Se desalentó a los mitmaqkuna de mezclarse con grupos étnicos locales. Una tercera fuente de trabajo para la finca fueron los yanakunas, los sirvientes permanentes de los incas. Los Yanakuna a menudo alcanzaron altos cargos en el Imperio, y como el mitma fueron gobernados directamente por los incas. Todavía una cuarta fuente de trabajo para los estados reales era aqllakuna, mujeres secuestradas que vivían juntas y producían textiles, una fuente importante de riqueza inca, y chicha, la bebida fermentada que se consume en las fiestas. Los allakuna solían casarse con hombres honrados por su servicio al Imperio.

Estas cuatro fuentes proporcionaron el trabajo y la experiencia para la gestión de una finca real que podría controlar miles de acres de tierras agrícolas y de pastoreo, minas, fábricas textiles y otros recursos y emplear a miles de personas. Las fuentes españolas del siglo XVI identifican más de 40 grupos étnicos encontrados en un área del Valle Sagrado, una indicación del grado de reasentamiento y la interrupción de la población emprendida por los incas durante su reinado.

Entre una gran cantidad de edificios, algunos de piedra, algunos de adobe, son un kallanka (gran salón), de 40 m de largo. El suministro de agua al sitio es un canal de irrigación construido por los incas, forrado con piedras durante unos 800 m.

Muralla inca y terraza agrícola (anden). Los españoles tomaron el control de Huchuy Qosqo en la década de 1500, después de la Revolución Inca de Manco (aproximadamente 1540) y utilizaron el sitio como una granja. Los incas habían construido varios pequeños embalses para riego. Durante su estadía en Huchuy Qosqo, los españoles demolieron algunas otras estructuras incas para construir el reservorio más grande que se ve hoy.

Debajo del sitio principal de Huchuy Qosqo se encuentran las tiendas qolqas recientemente restauradas para carnes secas y cultivos como maíz, papas, quinoa y frijoles. En esta estructura de dos pisos, puede ver el histórico sistema de almacenamiento de refrigeración conocido como “conjeras”.

Este sitio es inaccesible por una vía pública y solo se puede acceder por una caminata físicamente agotadora oa caballo. Los dos principales puntos de acceso a pie son desde Lamay: 3 horas hasta una serie de curvas pronunciadas, o desde Tauca, Perú, alrededor de 4 a 6 horas a pie. El primer tercio de la caminata aumenta constantemente hasta un paso a 4400 m, luego en su mayoría Descenso, y visitando otras ruinas. La ruta de 2 días de Tauca a Lamay se describe en “Explorando el Cusco” de Peter Frost. Varios grupos turísticos también realizan caminatas de dos días o excursiones a caballo a Huchuy Qosqo.

SEPA MÁS
-Esta ruta se inicia en Ccorao, donde se desvía a Patabamba y luego a Quenqo, donde se inicia la caminata de siete horas que termina en Lamay, en el Valle Sagrado.

-El nombre de Huchuy Qosqo lo puso en 1930 el intelectual cusqueño José Gabriel Cosio; pero el verdadero nombre es Qacya Qawarina (‘donde está el trueno’).




Ciudadela de Pañamarca

La ciudadela de Pañamarca se encuentra ubicada en el distrito de Nepeña, dentro de la provincia de Santa, en el departamento y región de Ancash. Específicamente en el kilómetro 11 de la carretera de San Jacinto a la espalda del Centro poblado de Capellanía, sobre el cerro de Pañamarca. La Ciudadela de Pañamarca habría sido construida por albañiles Moches y tendría su antigüedad en el siglo VI después de Cristo. La Ciudadela de Pañamarca es conocida también de Fortaleza de Tierra Firme, nombre dado por Squiner y como Pañamarquilla, por Middenford.

La ciudadela fue descubierta en 1958 a partir del hallazgo de una pintura mural. Posteriormente sería estudiada por el arqueólogo Lucio Bonavia en 1959. A nivel arquitectónico, las ruinas de Pañamarca se encuentran conformadas por tres construcciones de forma piramidal y hubiera sido edificada con fines de culto y milicia. Las construcciones se encuentran hechas a base de adobe y por la misma forma piramidal presentaban en ellas diferentes niveles superpuestos. Junto con estas estructuras piramidales que tuvieran el carácter principalmente religioso se encontraban otras que por su ubicación estratégica y difícil acceso hubieran tenido la finalidad de ser fortalezas.

La Pirámide principal de Pañamarca se caracteriza por presentar cinco niveles, uno sobre otro, mismos que se encuentran conectados por rampas zigzagueantes que tienen su ubicación en el frontis principal.

La Pirámide 2 del edificio presenta una altura inferior a la principal y se encuentra distanciada de esta por la presencia de un patio, es en esta donde se encontrara la importante pintura mural hallada en el 58 y restaurada posteriormente. Respecto a la tercera pirámide del complejo, ésta aún no tiene investigaciones profundas y sigue cubierta incluso por el terreno de la zona.

Actualmente los murales de Pañamarca se encuentran bastante dañados, tanto así que apenas son distinguibles algunas manchas de color; y la mayoría de los muros presentan un único matiz. Entre los murales que fueran encontrados por las expediciones a esta ciudadela se notaba en ellos la presencia de franjas anchas que marcaban el límite o borde de la figura que circundaban. En los dibujos que se encontraban en los murales destacan escenas de carácter mítico, en la que recalcan zorros alados; religiosas, en las que podemos ver a sus sacerdotes; guerreras, entre los que destacan figuras de prisioneros con el cuerpo circundado de serpientes, entre otros. Además presentan la característica de ostentar todos ellos colores diversos entre los que resaltaban el blanco, rojo, azul, negro y diferentes tonalidades de los mismos. Es importante mencionar sobre estos también que estaban cubiertos por toda su área delimitada ya que los pobladores moches presentaban lo que se llama el horror al vacío.

La pintura mural del 58 reflejaba en ella personajes con atributos míticos que avanzaban a manera de procesión detrás de un Principal. Es resaltante a la vez notar en este mural la presencia de rituales en los que intervenían los sacrificios humanos. Acompañando este séquito también puede observarse la presencia de un felino quimerizado con una serpiente que podría ser la deidad del área.

Para que el visitante pueda llegar hasta la Ciudadela de Pañamarca deberá invertir un tiempo de media hora si viene desde la Ciudad de Chimbote. El ingreso al recinto responde a un costo de s/3.00 por boleto de adulto, s/2.00 a estudiantes, docentes y jubilados y s/0.50 céntimos por escolar. El sitio está abierto al público todos los días de la semana desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde.

Ubicación
Región Ancash
Provincia Santa
Distrito Nepeña
Latitud -9.20651
Longitud -78.3757
Altitud 113 msnm




Santuario de Punkurí

El Santuario de Punkurí es un sitio arqueológico, construido con finalidades religiosas, que se encuentra ubicado en el distrito de Nepeña, en la provincia de Santa, en la región y departamento de Ancash; y formaría parte de las construcciones dejadas por la cultura Sechín, aunque también puede observarse en él algunos elementos del paso que los Chavín dejaran. El tema acerca de la cultura exacta a la que perteneciera la responsabilidad del templo aún permanece vigente ya que siguen habiendo confrontaciones acerca de su datación Chavín o Pre-Chavín.

Este templo fue descubierto por el arqueólogo peruano Julio César Tello quien cerrara, con fines conservadores, sus excavaciones en 1933 para prevenir los saqueos recurrentes de la época. El Santuario de Punkurí es también llamado Santuario del Puma a causa de la escultura de un puma (o animal felino) que se encuentra en actitud de reposo sobre las primeras escalinatas del templo y quien ostenta grandes colmillos. Algunos estudiosos creen que este felino sería la representación de la deidad protectora del santuario. La escultura está hecha a base de barro y presenta una cabeza de 2 metros por 88 centímetros y un cuerpo o base de un metro de longitud por 70 centímetros de ancho. En su pigmentación se observa la presencia del color blanco para los colmillos y el rojo para sus demás dientes y la boca.

Delante de la deidad de Punkurí, durante las excavaciones en la escalinata que realizara Tello, se encontró además el cuerpo de una mujer que habría formado parte de un sacrificio al ídolo dentro de una ceremonia ritual.

El Santuario, que tendría una antigüedad aproximada de 4 000 años es una construcción a base de barro (específicamente adobe) unida con mortero de barro, que presenta forma piramidal y ocupa un área aproximada de 3 000 m2 y ocho metros de altura; también presenta elementos de construcción pétreos, aunque forman parte de un periodo posterior. Los adobes que se han encontrado en la construcción de este santuario presentan características diferentes: cónicos y tronco cónicos, utilizados en especial para la base del asentamiento; planos convexos, en los que se reconoce motivos geométricos en bajorrelieve; piramidales trucos y rectangulares.

La estructura piramidal del edificio es escalonada y se encuentra conectada en sus cuatro niveles por escalinatas. La construcción también presenta dos columnas de forma cilíndrica. A nivel ornamental, además del ídolo representativo, en Punkurí se observa la presencia del enlucimiento de los muros, en los que se observa la presencia de relieves de característica polícroma, además de murales con motivos humanos, animales, vegetales, entre otros. Su iconografía es muestra además de una ideología en la que ya se evidenciaban las distinciones en estratos sociales. Es significativo además, sobre el ornato, un bajorrelieve en el que se observa la cabeza de un hombre sobre una base azul y que según investigaciones vendría a significar una ofrenda en pro de buenas cosechas.

Para poder llegar a este Santuario preincaico el visitante deberá viajar por un tiempo aproximado de media hora desde Chimbote. El ingreso al santuario es libre, y los horarios de visita son todos los días de 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde.

Ubicación:
Región Ancash
Provincia Santa
Distrito Nepeña
Latitud -9.01026
Longitud -78.6058
Altitud 123 msnm

Fotos y videos: Jaime Briceño
Texto: Turismoi.pe




Complejo Arqueológico de Waullac

El Complejo Arqueológico de Waullac se encuentra ubicado dentro de los espacios del distrito de Nepeña, en la provincia de Santa, a 2 Km de Huaraz, dentro de la región de Ancash. Waullac tendría su origen aproximadamente en el año 600 d.C. y estaría vinculado a la cultura preincaica Recuay con influencia o superposición de la arquitectura Wari.

Waullac habría sido creado con fines funerarios. En él podemos observar la presencia de cinco estructuras hechas a base de piedra canteada de cavidades elevadas similares a pequeños nichos, lo que da la impresión de que se tratara de chullpas o adaptaciones a estas hechas por los Wari durante su asentamiento en el territorio de los Recuay.

La arquitectura funeraria Recuay se caracterizaba por estar ubicada en territorios que aprovechaban las depresiones propias del suelo o fracturas en las rocas, este aprovechamiento del terreno puede verse aún en diversas estructuras del Complejo Arqueológico de Waullac. Respecto a la funeraria Recuay esta se identificaba por tener la capacidad de ser removible, lo que hace suponer que los cuerpos depositados en las tumbas eran sacados constantemente con posibles intenciones ceremoniales. Dicha influencia Recuay aún puede observarse en los restos de Waullac.

El motivo por el cual los Recuay removían a sus muertos para hacerlos partícipes de distintas ceremonias presenta relación estrecha con la fertilidad ya que estos pobladores pensaban que la muerte era un proceso de renacimiento, y en ese sentido el muerto era un semilla que regresaba a la tierra para germinar a la vida.

Para poder acceder al Complejo Arqueológico de Waullac, en cuyo ingreso leeremos “Centro recreacional arqueológico y turístico”, debemos realizar un viaje de aproximadamente cinco minutos desde Huaraz y el ingreso es semi-restringido. El Centro en el que se encuentran estos restos arqueológicos preincaicos es el escenario de visitas que no tienen solo los fines culturales, sino también recreativos, en las que se cuentan con áreas destinadas a prácticas deportivas como vóley, futbol y pesca, esta última ocurrida en la llamada piscina de Waullac.

Se sugiere a quien visite el lugar que se dé un recorrido por las ruinas del lado Este del Complejo, mismas que se encuentran en mejor estado de conservación que el resto. No se extrañe tampoco el viajero si observa en una zona del recorrido la presencia de gran cantidad de rocas enterradas, estas provienen de un desastre natural posterior al origen del territorio y que fuera ocurrida por el aluvión de 1941.

Ubicación
Región Ancash
Provincia Santa
Distrito Nepeña
Latitud -9.51185
Longitud -77.5154
Altitud 77 msnm




Complejo Arqueológico de Yamón

Las pinturas rupestres de Yamón se encuentran ubicadas en el distrito de Yamón, que se localiza en la provincia de Utcubamba, en la región de Amazonas. Se dice que son las pinturas de este tipo más antiguas de la zona y tendrían una datación de aproximadamente 8 000 años de antigüedad.

Las pinturas rupestres de esta área fueron visitadas por la arqueóloga Ruth Shady, famosas por sus investigaciones sobre Caral, su colega Arturo Ruiz Estrada y el lingüista Alfredo Torero, en compañía de especialistas del lugar por el año de 1996, en el que se descubrieron, en la primera visita la confluencia de arte rupestre de dos periodos distintos, distinguibles a partir del grado de deterioro de unos en comparación con los otros y por los motivos observados.

Las imágenes rupestres que fueron descubiertas en esta primera expedición se hallaron al margen izquierdo del río Marañón, aunque actualmente se sabe que no son los únicos de la zona. En los restos más antiguos, que estaban en proceso de desaparición, se podían apreciar las imágenes rudimentarias de diferentes animales, como es el caso de loros.

Se puede observar que estas pinturas prima el uso de colores como el amarillo, el blanco, rojo oscuro y un rojo similar al color de los ladrillos. Como el escenario en el que se encuentran estas pinturas es uno en el que han pasado distintas culturas por varios periodos es significativo observar que en algunos casos se encuentran imágenes superpuestas a otras en las que aún se puede distinguir a los diferentes hombres y épocas en que fueron hechas. Es importante reconocer la presencia de pinturas de periodos más próximos, como las hechas por los hombres Chachapoyas que estuvieran por la zona entre los años 1100 y 1300 d.C., aunque son de mayor atractivo aquellas de datación más prolongada.

Entre aquel legado pictórico que dejaran los hombres más primitivos podemos encontrar escenas de motivos de caza en especial, es importante notar en esta cómo los cazadores que se observan ya llevan sobre ellos los vestidos elaborados con las pieles de los animales que cazaban. También observamos sus diferentes formas de cazar ya sea individual o colectivamente y el tipo de armas o instrumentos de los que se valieron. A la vez es resaltante mencionar que todas las pinturas, o la gran mayoría de estas, se encuentran manifestando el movimiento de sus protagonistas aunque aún, claro está, en el estilo primitivo que su técnica les permitía.

Junto con manifestaciones de caza, también hay algunas que parecen evidenciar que los hombres antiguos realizaron algún tipo de danza, además de esto, el visitante no puede dejar de observar algunos motivos aún enigmáticos hechos por estos hombres y que tienen la curiosa forma de tableros de ajedrez pintados de rojo, amarillo y naranja y que aún no tienen explicación.

Para llegar a esta zona el viajero deberá partir desde Bagua hasta Chiñuña en auto durante un promedio de cuatro horas para después seguir 1 hora de caminata de Chiñuña hasta el lugar de estas pinturas rupestres.

Ubicación
Región Amazonas
Provincia Utcubamba
Distrito Yamon
Latitud -6.05489
Longitud -78.534
Altitud 1311 msnm




Complejo Arqueológico de Gran Vilaya

El Complejo Arqueológico de Vilaya o Gran Vilaya se encuentra ubicado en el distrito de Pisuquia (a 54 kilómetros de Chachapoyas), en la provincia de Luya, en la región de Amazonas.

Referencialmente se encuentra al Oeste de la fortaleza de Kuelap y comprende un área de por lo menos seis hectáreas en las que se evidencian como mínimo un aproximado de 5 000 construcciones. Gran Vilaya es junto con Kuelap dos de los restos arqueológicos más importantes de la cultura preincaica de los Chachapoyas.

Gran Vilaya está conformada por centros urbanos o poblados como La Escalera, La Pirquilla, Cacahuasha, Mortero, El obispo, Paxamarca, Lanche, El Secreto, entre otros, mismas que además de ser lugares escenarios de los restos arquitectónicos Chachapoyas, son también zonas utilizadas para la práctica de Treking.

De estos lugares que conforman Gran Vilaya, La Escalera, es un camino preincaico que conecta el pueblo de Belén con Pirquilla, zona arqueológica que además de pertenecer a Gran Vilaya se encuentra fundida y camuflada en la vegetación de la zona, continúa en la ruta Cacahuasha, ruinas que fueran encontradas durante la expedición de Gene Savoy y que albergan construcciones en piedra que se encuentras escondidas en el bosque de neblina. Además de lo anterior, también podemos observar como punto clave del circuito a Lanche, un colosal monumento, ubicado en el margen de una montaña.

La mayoría de las construcciones que se observaran en el recorrido por el Complejo arqueológico de Vilaya son aquellas que continúan la tradición Chachapoyas de la base circular, rasgo arquitectónico que tendría su explicación en algún tipo de fervor religioso que los pobladores de esta cultura rindieran a los astros. De igual manera es significativo seguir encontrando en las casas, torreones y fortificaciones de este complejo, la presencia de distintos frisos u ornamentos con formas romboide o zigzagueantes en alusión directa con las deidades animales que los Chachapoyas adoraran en su época ancestral. Estos edificios están elaborados en piedra caliza que se encuentra unida a base de argamasa de barro.

El ingreso a este complejo es libre y para poder llegar a este atractivo turístico del Amazonas, el visitante deberá llegar primero a Pisuquia desde Chachapoyas, de ahí se irá hasta Choctamal (un aproximado de 3 horas) desde donde el viajero deberá emprender un promedio de cuatro horas de caminata para poder observar esta maravilla arquitectónica de los Chachapoyas. La recomendación de viaje, al igual que en la mayoría de atractivos de la zona, es que el turista opte por visitar el complejo durante época de clima seco, entre los meses de mayo y octubre, donde no existen riesgos mayores de lluvias torrenciales que obliguen al turista a interrumpir su recorrido.

Datos
La mejor temporada para viajar es de mayo a noviembre, cuando disminuyen las lluvias y la vegetación es exuberante. Generalmente, el clima durante todo el año es de 22°C como máximo y 13° C como mínimo.
Es selva alta y la altura varía entre 2,300 hasta 3,500 m.s.n.m. Si sufres de mal de altura, toma tus precauciones para realizar las caminatas de manera segura.
Te sugerimos llevar ropa ligera durante el día, con una casaca cortavientos. Durante la noche, es recomendable abrigarse con casacas impermeables.
Los almuerzos durante tu caminata deben ser tipo box lunch. Este tipo de almuerzo es pequeño, ligero, y con buen valor nutricional. En un recipiente que lo conserve, puedes llevar frutas secas, sándwiches con vegetales, carne o menestras enlatadas.

Ubicación:
Región Amazonas
Provincia Luya
Distrito Pisuquia
Latitud -6.39172
Longitud -78.0065
Altitud 2905 msnm




Complejo Arqueológico de Chipuric

El Complejo arqueológico de Chipuric -Mausoleo de Luya es un complejo funerario construido por la cultura Chachapoyas entre los años 900 y 1450 d.C. Se encuentra ubicado en el distrito de Luya Viejo, en la provincia de Luya, dentro de la región del Amazonas.

El Mausoleo de Luya, pertenece al estilo llamado Chipuric, este es aquel que se caracteriza por la presencia de estatuas funerarias en las construcciones arquitectónicas que tienen este fin, un ejemplo más conocido de estos son los Sarcófagos de Karajía. Estas estatuas están ubicadas además en lugares de acceso difícil, como barrancos, e incluyen en sus complejos el descubrimiento de máscaras funerarias.

Este Complejo arqueológico es junto con Revash uno de los más importantes en tanto a la manifestación de los dos distintos estilos arquitectónicos funerarios de la cultura Chachapoyas: aquellos que están acompañados por estatuas dentro de las cuales se encuentra el cuerpo, y los otros que son como chullpas o casas rectangulares de dos o tres pisos, con hornacinas selladas donde se encuentran las momias.

La ubicación en barrancos de este mausoleo, podría tener su justificación en el hecho de que los Chachapoyas querían evitar, mediante esto, el deterioro del cuerpo custodiado. La conservación del cuerpo muerto era vital porque se creía que destruido este se acababa realmente la vida del sujeto momificado. Es en ese sentido de protección que la altura de la ubicación prevenía la destrucción de las edificaciones por efectos ya sean naturales, como inundaciones provocadas por lluvias torrenciales, o por mano humana, como invasiones de ejércitos enemigos.

Las construcciones del mausoleo de luya en el Complejo arqueológico de Chipuric se caracterizan por, al igual que los sarcófagos de Karajía, la presencia de estatuas funerarias de entre metro treinta y metro sesenta de alto. Estas construcciones tienen una cavidad hueca, misma en la que se deposita el cuerpo momificado. Este cuerpo se haya envuelto en mantas de algodón donde se observa la textilería Chachapoyas, o en defecto por piel de animales. Estos mantos o pieles se encuentran a la vez dentro de mayas o redes hechas de soga y sellados por una capa de arcilla y piedras o rocas pequeñas. Además de esto se observa la presencia de palos sobre la cabeza del cuerpo muerto, lo que termina dando a la imagen de este una forma cónica.

Para poder llegar a este complejo arqueológico el visitante podrá optar por tomar un vehículo desde Luya o caminar un promedio de ocho kilómetros desde el mismo lugar. Debido a las constantes y sorpresivas lluvias de la zona, es recomendable que quien visite este sitio realice las visitas por los meses de mayo y octubre donde prima el clima seca.