Hallan monumental tumba de época inca en sitio arqueológico Mata Indio

Arqueólogos del museo de sitio Huaca Rajada-Sipán hallaron una monumental cámara funeraria de la época inca, con más de 500 años de antigüedad, en Cerro Blanco, ubicado en el sitio arqueológico Mata Indio, entre los distritos de Zaña y Cayaltí, provincia de Chiclayo, región Lambayeque.

En cámara funeraria se encontraron restos de cinco individuos adultos y cuatro niños sacrificados. Director de la Unidad Ejecutora Naylamp, Alfredo Narváez, presentó los vestigios hallados en Cerro Blanco.

De acuerdo a los investigadores, esta cámara funeraria albergaría a un personaje principal y sus acompañantes. El arqueólogo del museo de sitio Huaca Rajada-Sipán, Anaximandro Núñez Mejía, afirmó que esta tumba inca tiene dimensiones y características que no tienen precedentes en Lambayeque y el país.

“Es la primera cámara funeraria de esta naturaleza y magnitud que se reporta en Lambayeque y el Perú. Tiene más de 60 metros cuadrados”, aseveró.

Cámara funeraria inca

La cámara funeraria presenta grandes muros de adobe, enlucido simple y de buena calidad. Mide interiormente 7.89 metros en el lado noroeste, 8.42 m al noreste y 7.23 m al sureste y 8.44 al suroeste por una profundidad de 4.80 metros.

“El recinto fue edificado de adobes plano-rectangulares altos con los paramentos internos enlucidos de arcilla. Se construyó a partir de la excavación en el suelo de una fosa con la profundidad y dimensiones intencionalmente planificada para albergar los restos mortuorios de algún personaje principal y sus acompañantes, en su viaje al más allá, así como la gran cantidad de ofrendas que colocarían en hornacinas y entorno de los individuos”, destacó Anaximadro Núñez.

Los arqueólogos destacaron la construcción y las dimensiones de la cámara funeraria.

El investigador precisó que hasta el momento han sido identificados cinco individuos adultos y cuatro niños que al parecer fueron sacrificados y, que tendrían unos 6 años de edad.

“Sus esqueletos fueron encontrados deteriorados y disturbados por un huaqueo anterior al último del que ha sido objeto esta cámara funeraria”, advirtió Núñez, quien agregó que los individuos debieron ser colocados en fardos textiles acompañados de ofrendas.

Profanada por huaqueros

El investigador consideró que por la magnitud de la cámara funeraria y, teniendo en cuenta anteriores tumbas profanadas en esta zona, han sido numerosos los objetos extraídos por el huaqueo.

En el interior de la cámara funeraria se hallaron varios objetos algunos deteriorados por acción del huaqueo.

“Hemos encontrado un mínimo porcentaje como el caso de crisoles que son parte de las ofrendas que alcanzan cerca de 4,000 objetos; una hornacina con 37 conchas de Spondylus, dos aríbalos fragmentados en el sitio, que ayudan a afiliar culturalmente este contexto funerario”, acotó.

También se hallaron numerosas cuentas de conchas de moluscos, algunos objetos y láminas de cobre y plata.

Adelantó que esta cámara funeraria será cerrada y sellada para su conservación, a fin de que posteriormente pueda reabrirse y ponerse en valor.

Por su parte, el director de la Unidad Ejecutora Naylamp, Alfredo Narváez, expresó que el hallazgo de restos óseos de niños en la época inca en un contexto como el hallado en Mata Indio, abre la posibilidad de ser un testimonito de sacrificios dedicados a un grupo de personas de la élite local que se colocaron en esta tumba en fardos funerarios.

Los investigadores restaurarán los objetos hallados en el sitio arqueológico Mata Indio.

“Los niños fueron ubicados en fosas bajo el nivel del piso de roca, en dirección de este a oeste, un eje simbólico muy importante para la época”, subrayó.

Acción arqueológica de emergencia

Narváez manifestó que el hallazgo fue resultado de un patrullaje de prevención contra el huaqueo, realizado en octubre del año pasado por el museo Huaca Rajada-Sipán, donde se encontró la sorprendente evidencia de un importante espacio funerario prehispánico en medio de la pampa, producto del saqueo de los profanadores.

Para evitar su destrucción, a inicios de diciembre pasado se inició la “Acción Arqueológica de Emergencia”, financiada con un aporte de 130,000 soles de la Unidad Ejecutora Naylamp y autorizada por el Ministerio de Cultura, procediéndose a realizar acciones inmediatas de liberación de escombros y limpieza de arena hasta definir el recinto subterráneo y sus elementos asociados, evaluar su estado de conservación, y efectuar el registro ordenado de todo lo identificado, estabilizar estructuras para luego recubrir la cámara.

Algunos objetos se dañaron a causa de la acción de los huaqueros.

Hasta el lugar, llegó el alcalde del distrito de Zaña, Luis Urbina Andonaire, quien se comprometió a trabajar articuladamente con las autoridades del sector cultura y turismo de la región Lambayeque, sociedad civil y población, a fin de poner en valor los diferentes atractivos turísticos que concentra el valle de Zaña.




Hallazgo arqueológico de Cultura Wari en Parque de Pikillacta

Se presentó en el Parque Arqueológico de Pikillaqta, un importante hallazgo de una ofrenda ceremonial Wari compuesta por 6 ídolos pequeños, 24 piezas laminadas en plata que representan a mujeres guerreras, tres piezas antropomorfas completas, 107 piezas que representan partes de cuerpos humanos manufacturados en spondylus, entre otros objetos.

“Este es un hallazgo extraordinario que han logrado nuestros investigadores porque nos permite conocer mayores aspectos de la cultura Wari y nos revela el alto grado de integración comercial y cultural que había en el antiguo Perú”, manifestó el ministro de Cultura, Rogers Valencia, .

Según las primeras hipótesis, el hallazgo realizado por investigadores de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco se trataría de una ofrenda por el abandono de la ciudad de Pikillaqta.

“El siguiente paso es trasladar las piezas metálicas halladas al laboratorio especializado en trabajos de metalurgia del Museo Arqueológico Nacional Brüning, en Lambayeque, para posteriormente ser devueltos a Cusco para su exhibición pública”, informó el titular de Cultura.

El hallazgo

El descubrimiento se realizó en una de las 15 unidades de excavación, ubicada en la esquina sureste de la llamada plaza principal de Pikillaqta. En un hoyo de 70 centímetros de diámetro y 2 metros de profundidad, aproximadamente, se descubrió dos osamentas de camélido, asociados a evento de quema, con 8 conchas de spondylus y dos pequeñas láminas de plata elaboradas con la técnica de laminado-repujado.

Asimismo, a una profundidad mayor se halló una ofrenda ceremonial de forma circular, en cuya parte central estaba clavada una barreta. Una lámina metálica de 73 centímetros de longitud y 18 centímetros de altura, dividía la ofrenda. Alrededor de la barreta se descubrió 6 ídolos pequeños, separados en dos grupos, de los cuales dos son personajes zoomorfos, dos guerreros y dos pumas, elaborados en una aleación de cobre plateado mediante la técnica de vaciado. Uno de los guerreros lleva en la mano una cachiporra mientras que el otro tiene una lanza en la mano derecha y un escudo en la mano izquierda.

Al pie de estas figuras, se hallaron 24 piezas laminadas en plata que representan a mujeres guerreras; así como tres piezas antropomorfas completas, atadas de manos y 107 piezas que representan partes de cuerpos humanos, como brazos, piernas, cabezas y dorsos, todos manufacturados en spondylus.

Dato

El Parque Arqueológico Pikillacta es uno de los lugares preincas más famosos y mejor conservados de las ciudades antiguas que existieron en el Perú. Se desarrolló entre los años 600 y 1000 D.C por la cultura Wari proveniente de los Andes Centrales (Ayacucho).

Fuente: Andina
Fotos: Ministerio de Cultura del Perú

Así informó National Geographic:

Extrañas figurillas en una ofrenda ceremonial de la cultura wari (Perú)

El hallazgo, realizado en la esquina sureste de la plaza principal del complejo arqueológico de Piquillacta, se trataría de una ofrenda por el abandono de la ciudad de Piquillacta hace más de 1.000 años.
Escribe: Alec Forssmann

Una ofrenda ceremonial de la cultura wari, una cultura prehispánica e imperial del antiguo Perú, ha sido desenterrada en la esquina sureste de la plaza principal del complejo arqueológico de Piquillacta, al sureste de la ciudad de Cuzco, anunció el Ministerio de Cultura de Perú a comienzos del pasado mes de enero. El hallazgo, realizado por investigadores de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, se trataría de una ofrenda por el abandono de la ciudad de Piquillacta, desarrollada entre los años 600 y 1000 d.C. por la cultura wari procedente de Ayacucho, en los Andes centrales. La ofrenda ceremonial wari está compuesta por seis ídolos pequeños, 24 piezas laminadas en plata que representan a mujeres guerreras, tres piezas antropomorfas completas y 107 piezas que representan partes de cuerpos humanos manufacturados en conchas del género Spondylus.

En un hoyo de 70 centímetros de diámetro y 2 metros de profundidad aproximadamente se descubrieron dos osamentas de camélido, asociadas a un evento de quema, con ocho conchas de Spondylus y dos pequeñas láminas de plata elaboradas con la técnica del laminado-repujado. A mayor profundidad se halló una ofrenda ceremonial de forma circular y con una lámina metálica en el centro que dividía la ofrenda. Los ídolos pequeños, separados en dos grupos, representan dos personajes zoomorfos, dos guerreros y dos pumas, elaborados con una aleación de cobre mediante la técnica del vaciado. Uno de los guerreros tiene una cachiporra en la mano y el otro una lanza en la mano derecha y un escudo en la mano izquierda. Al pie de esas figuras se descubrieron 24 piezas laminadas en plata que representan a mujeres guerreras, además de tres piezas antropomorfas completas, atadas de manos, y 107 piezas que representan partes de cuerpos humanos, como brazos, piernas, cabezas y dorsos, todas manufacturadas en Spondylus.

 




Hallan parte de una máscara precolombina entre posibles restos de galeón español hundido en Florida, EE.UU.

Este ornamento funerario precolombino podría tratarse de uno de los «primeros ejemplos conocidos de trabajo humano con metal». De ser rescatado el pecio el 80% del valor del tesoro se lo quedaría Seafarer Exploration y el 20% restante sería del estado de Florida, según un miembro asesor de la junta de Seafarer Exploration.

Una máscara funeraria peruana precolombina hallada recientemente en aguas frente a la costa este de Florida puede formar parte del valioso tesoro de una flota de barcos españoles que se hundió en 1715, informaron hoy medios locales.

EFE trató sin éxito de confirmar la información con la compañía Seafarer Exploration, con sede en Tampa, que desde 2014 tiene los derechos de exploración arqueológica y explotación en una zona marina cercana a Melbourne Beach, al sur de Cabo Cañaveral.

Mostrando a las cámaras del canal WKMG la máscara funeraria precolombina, que posiblemente en su día estuvo recubierta de oro, el científico Mike Torres, miembro de la Junta Asesora de Seafarer Exploration, dijo que «no hay muchas piezas como ésta hoy en el mundo». El experto agregó que podría tratarse de uno de los «primeros ejemplos conocidos de trabajo humano con metal».

Se cree que en la zona que rastrea Seafarer Exploration puede estar el pecio de uno de los once barcos que a causa de un poderoso huracán se hundieron el 31 de julio de 1715 con un tesoro declarado de más de 14 millones de pesos de entonces, que los medios calculan que equivale a unos 4.000 millones de dólares de ahora.

Un millar de tripulantes murieron. Solo uno de los 12 barcos que salieron de La Habana el 24 de julio de 1715, el «Grifón», no fue destruido en el viaje.

Hasta ahora, según la web de Seafarer Exploration, en la zona de exploración cercana a Melbourne Beach se había encontrado una pistola, un cañón y balas, una bandeja de plata y restos de grandes tablones de maderas, que los científicos de la compañía creen que corresponden a uno de los once barcos hundidos, el «Santísima Trinidad y Nuestra Señora de la Concepción».

Torres dijo que «los equipos de exploración submarina han encontrado el camino hacia los restos» del barco. Precisó que, de ser rescatado el pecio, el 80% del valor del tesoro se lo quedaría Seafarer Exploration y el 20% restante sería del estado de Florida. Agregó que, si esto sucediese, una parte del tesoro se conservaría y expondría en una colección abierta al público, añadió el citado canal.

El mayor expolio contemporáneo
Una de las mayores tragedias marítimas de todos los tiempos supuso el 31 de julio de 1715 el hundimiento de casi la totalidad de una flota de indias (nueve buques estrellados contra arrecifes y rocas y otros dos tragados por el oleaje según Fernández Duro) por un huracán único cerca de las costas de Florida.

Y, a partir de 2010, se ha ido abriendo paso una enorme polémica porque los «derechos» sobre los pecios descubiertos a empresas ajenas a la arqueología y sin experiencia en ese ámbito. Como escribía José María Lancho en 2015, «la compraventa de los derechos sobre los yacimientos consistió en una de las operaciones contractuales más absurdas, entre saqueadores, de la historia y, desde luego, definitorias de la obsesión discriminatoria del legado hispánico entre algunos sectores de los Estados Unidos».

 

Fuente: ABC




Descubren sacrificio masivo de niños en el antiguo Perú

Gabriel Prieto lidera el equipo interdisciplinario de investigación. (Foto: National Geographic)

Un nuevo hallazgo arqueológico sorprendió al equipo de investigadores que desde hace ocho años estudia los vestigios de la civilización Chimú en el distrito de Huanchaco, provincia de Trujillo. Se trata de 132 restos de niños y 260 llamas jóvenes que fueron encontrados en Pampa La Cruz, una zona recientemente excavada que se ubica en la entrada del balneario trujillano.

Con nuevo hallazgo aumenta a 269 los restos óseos de niños sacrificados hace 550 años. Ritual masivo practicado por la civilización Chimú habría buscado aplacar la furia de El Niño Costero.

Este descubrimiento se suma al hallazgo de los restos de 137 niños y 206 llamas jóvenes en la zona de Huanchaquito-Las Llamas (a 1,5 kilómetros de Pampa La Cruz), que fue presentado en abril del 2018 y es considerado, hasta la fecha, como el sacrificio masivo de niños más grande de América, “y probablemente de la historia mundial”, según la “National Geographic”.

“En este caso se trata de cuatro eventos de sacrificios, que van desde el año 1200 a 1520; es decir, uno cada 100 años, que se realizaron durante todo el apogeo de la civilización Chimú. Esto nos demuestra que incluso con la conquista inca, los chimúes continuaron con sacrificios humanos”, precisa a El Comercio el arqueólogo peruano Gabriel Prieto, quien desde el 2011 lidera el equipo de investigación que en los últimos años recibió el financiamiento de National Geographic Society.

Algo que sorprendió a los investigadores, en este nuevo hallazgo, es la presencia de textiles con representaciones de deidades y ornamentas en buen estado de conservación.

“Lo extraordinario es que hemos encontrado un conjunto de 10 tumbas y aparentemente de niños de la élite Chimú porque fueron enterrados con artefactos y vestidos pintados. Incluso hemos encontrado semillas de ishpingo y tocados con plumas de aves exóticas de la selva en excelente estado de conservación”, detalla Prieto.

Este es el cuchillo ceremonial usado para los sacrificios chimúes. (Foto: National Geographic)

Para los especialistas, la presencia de semillas y plumas de aves del oriente peruano son muestra de la relación, aparentemente un comercio muy activo, entre las sociedades costeñas y selváticas.

El antropólogo John Verano de la Universidad de Tulane, parte del equipo investigador y especialista en sacrificios humanos, precisa que no hay evidencias científicas de sacrificios de niños de esta magnitud en otras civilizaciones, incluso ni en imperios como el inca, maya o azteca.

“En todo el mundo hay evidencia de sacrificios, pero en números no se comparan con los realizados por los chimúes. En este caso los estudios han determinado que los niños, cuyas edades van entre los 5 y 14 años, estaban en buen estado de salud, lo que nos indica con certeza que se trataba de un sacrificio de gran valor”, afirma.

Verano agrega que los indicios apuntan a la presencia de más vestigios de la cultura Chimú en esta zona de Huanchaco. “Este es un ejemplo de cómo la arqueología no deja de sorprendernos. Lo más probable, estoy seguro de eso, es que encontremos más restos arqueológicos, especialmente en Pampa La Cruz”, indica el antropólogo.

El sueño de un museo


Gabriel Prieto, también docente de la Universidad de Trujillo, cuenta que sostener este proyecto de investigación fue todo un reto, pues tanto él como miembros de su equipo debieron tocar puertas de instituciones públicas y privadas y postularon a becas de financiamiento para continuar con los estudios desde el 2011 hasta la fecha.

“La investigación continúa y este 2019 será financiada con una beca del Concytec [Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica]. Nos encantaría contar con un fondo fijo por parte del Gobierno, pero aun así nos sentimos muy orgullosos de haber logrado estos resultados tras postular y ganar becas muy competitivas”, comenta.

Sin embargo, el sueño de Prieto y del equipo que lo acompaña es contar con un museo y centro de investigación en el balneario de Huanchaco. Para ello la municipalidad distrital cedió un terreno de 2.800 m2 ubicado en la entrada del distrito.

“Con los hallazgo del año pasado, la ministra de Cultura [Patricia Balbuena] vino a Huanchaco y manifestó su predisposición de construir este museo, pero hasta donde sabemos el proyecto no avanzó”, cuenta el arqueólogo.

“Estos descubrimientos nos siguen dando más luz de la cultura Chimú y promoverán más el interés. Tenemos áreas no excavadas que se encuentran muy cerca. No sabemos dónde va a terminar”, agrega Verano.

Así informa del hallazgo National Geographic

Evidencias del más grande sacrificio masivo de niños de América – y probablemente de la historia mundial -, ha sido descubierto en la costa norte de Perú, según informaron arqueólogos de National Geographic.

Más de 140 niños y 200 llamas jóvenes parecen haber sido sacrificados en el marco de un ritual, en un evento que ocurrió hace unos 550 años en un acantilado azotado por el viento, con vista al océano Pacífico, a la sombra de lo que en ese entonces era la capital en crecimiento del Imperio Chimú.

Las investigaciones científicas del equipo interdisciplinario internacional liderado por el explorador peruano de National Geographic Gabriel Prieto, de la Universidad Nacional de Trujillo, y John Verano, de la Tulane University (Universidad Tulane), se encuentran en curso. El trabajo está financiado por la National Geographic Society.

Aunque se han registrado incidentes de sacrificios humanos entre los aztecas, los mayas, y los incas en las crónicas españolas de la era colonial y se han documentado en excavaciones científicas modernas, el descubrimiento de un evento de sacrificios de niños a gran escala en la poco conocida civilización precolombina Chimú es un hallazgo sin precedentes en América, sino en todo el mundo.

Los asentamientos humanos a lo largo de la costa norte de Perú son susceptibles a las interrupciones climáticas causadas por los ciclos climáticos de El Niño. FOTO DE SOREN WALLJASPER, NG STAFF

En el transcurso de un día, arqueólogos descubrieron los restos de más de una docena de niños preservados en arena seca durante más de 500 años. La mayoría de las víctimas del ritual tenían entre 8 y 12 años cuando murieron.

“Personalmente, no lo esperaba”, reconoce Verano, un antropólogo físico que ha trabajado en la región durante más de tres décadas. “Y creo que nadie más se lo podría haber imaginado”, agrega.

Los investigadores están en el proceso de enviar un informe con los resultados científicos del descubrimiento a una publicación científica revisada por pares.

Un saldo sorprendente y un final trágico

El lugar de los sacrificios, conocido formalmente como Huanchaquito-Las Llamas, se encuentra ubicado en un acantilado bajo, a poco más de 300 metros sobre el nivel del mar, en medio de un complejo de viviendas residenciales en expansión, en el distrito de Huanchaco, al norte de Perú. A menos de un kilómetro al este del lugar, se encuentra el sitio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, Chan Chan, el antiguo centro administrativo chimú, y más allá de sus paredes, la capital provincial moderna de Trujillo.

En su pico, el Imperio Chimú controlaba un territorio de aproximadamente mil kilómetros de largo que se extendía por la costa del Pacífico y los valles interiores desde la frontera moderna entre Perú y Ecuador hasta Lima.

Los asentamientos humanos a lo largo de la costa norte de Perú son susceptibles a las interrupciones climáticas causadas por los ciclos climáticos de El Niño.

Para cuando finalizaron las excavaciones en Las Llamas en 2016, se habían descubierto en el sitio más de 140 restos de niños y 200 llamas jóvenes. Por medio de datación con radiocarbono, se determinó que las sogas y los productos textiles que se encontraron en las tumbas se remontaban a una época que podría estar entre el 1400 y el 1450.

Los restos esqueléticos de los niños y los animales muestran evidencias de cortes en el esternón, así como también dislocaciones de las costillas, lo que sugiere que el pecho de las víctimas se abrió y se separó, quizás para facilitar la extracción del corazón.

Durante la ceremonia, a muchos de los niños se les embadurnó el rostro con un pigmento rojo a base de cinabrio antes de que se les abriera el pecho, probablemente para quitarles el corazón. Las llamas de los sacrificios parecen haber tenido el mismo destino.
Las pruebas de estos sacrificios incluyen un cráneo teñido con pigmento rojo a base de cinabrio, una costilla humana con marcas de cortes y un esternón cortado por la mitad.

Los restos de tres adultos -un hombre y dos mujeres-, se encontraron cerca de los niños y los animales. Los signos de traumatismo posiblemente realizados con un objeto romo en la cabeza y la falta de objetos en las tumbas de los cuerpos adultos, han llevado a los investigadores a sospechar que podrían haber tenido un rol en el evento de los sacrificios y se les dio muerte poco después.

Los 140 niños sacrificados tenían edades que iban desde los 5 hasta los 14 años; y la mayoría tenía entre 8 y 12 años. En mayor medida, fueron sepultados mirando hacia el oeste, hacia el mar. Las llamas tenían menos de 18 meses de edad y por lo general se enterraron mirando hacia el este, hacia los altos picos de los Andes.

El arqueólogo peruano Gabriel Prieto, el segundo desde la izquierda, excava el lote costero donde el ritual tuvo lugar hace más de 500 años. Su labor es formar a los estudiantes que se convertirán en la próxima generación de científicos para documentar la historia de Huanchaco.
Huellas esparcidas congeladas en el tiempo

Los investigadores creen que todas las víctimas -seres humanos y animales- fueron sacrificadas en el marco de un ritual, en un único evento, según la evidencia obtenida de una capa de lodo seco encontrada en la zona oriental, menos revuelta, de casi 700 metros cuadrados. Ellos creen que la capa de lodo alguna vez cubrió toda la duna arenosa donde el ritual tuvo lugar, y se revolvió durante la preparación de las fosas de entierro y el acto de sacrificio subsiguiente.

Los arqueólogos descubrieron huellas de sandalias de adultos, perros, niños descalzos y llamas jóvenes preservadas en la capa de lodo, con marcas profundas de frenadas que ilustran dónde se las puede haber obligado a enfrentas su fin.

Un análisis de sus huellas también puede permitir a los arqueólogos reconstruir la procesión ritual. Aparentemente, se guió a un grupo de niños y llamas al sitio, desde los extremos norte y sur del acantilado, reuniéndolos en el centro del lugar, donde se los habría sacrificado y enterrado. Los cuerpos de algunos niños y animales simplemente se dejaron en el lodo húmedo.

¿Un evento sin precedentes?

El arqueólogo peruano Gabriel Prieto, el segundo desde la izquierda, excava el lote costero donde el ritual tuvo lugar hace más de 500 años. Su labor es formar a los estudiantes que se convertirán en la próxima generación de científicos para documentar la historia de Huanchaco. FOTO DE GABRIEL PRIETO

Si la conclusión de los arqueólogos es correcta, Huanchaquito-Las Llamas puede constituir evidencia científica convincente del mayor evento de sacrificio masivo de niños conocido en la historia mundial.

Hasta ahora, el más grande del cual se cuenta con evidencia es el sacrificio y entierro de forma ritual de 42 niños en el Templo Mayor en la capital azteca de Tenochtitlán (actualmente, Ciudad de México).

Con el apoyo de National Geographic, Gabriel Prieto, arriba, y John Verano, abajo, han pasado varias temporadas excavando el sitio de sacrificios de Las Llamas.
FOTO DE JOHN VERANO

El descubrimiento de niños víctimas de sacrificio individuales, obtenido de los rituales incas en la cima de la montaña, también ha captado la atención mundial.

Fuera de América, los arqueólogos en sitios como la antigua ciudad fenicia de Cartago debaten si los restos de niños allí encontrados constituyen un sacrificio de forma ritual y, de ser así, si dichos actos rituales tuvieron lugar a lo largo de décadas o incluso siglos.

Verano hace énfasis en que, sin embargo, es extremadamente difícil encontrar en contextos arqueológicos tal evidencia contundente de actos de sacrificio masivo deliberado y único, como aquellos evidenciados en Las Llamas.

Prieto y Verano dedicarán muchas más temporadas a la investigación en el laboratorio, analizando restos e intentando explicar las posibles motivaciones detrás de este evento sin precedentes en la historia de la humanidad. FOTO DE GABRIEL PRIETO

El análisis de los restos de Las Llamas muestra que se sacrificaron niños y llamas con cortes transversales congruentes y eficientes a lo largo del esternón. La falta de cortes vacilantes (“inicio erróneo”) indica que fueron realizados por una o más manos entrenadas.

“Se trata de un sacrificio en forma de ritual, y es muy sistemático”, asegura Verano.

Con el apoyo de National Geographic, Gabriel Prieto, arriba, y John Verano, abajo, han pasado varias temporadas excavando el sitio de sacrificios de Las Llamas.

Prieto y Verano dedicarán muchas más temporadas a la investigación en el laboratorio, analizando restos e intentando explicar las posibles motivaciones detrás de este evento sin precedentes en la historia de la humanidad.

El sacrificio humano se ha practicado en casi todos los rincones del mundo en varias épocas, y los científicos creen que el ritual puede haber tenido un rol importante en el desarrollo de sociedades complejas, a través de la estratificación social y el control de población por parte de las clases sociales de élite.

Las pruebas de estos sacrificios incluyen un cráneo teñido con pigmento rojo a base de cinabrio, una costilla humana con marcas de cortes y un esternón cortado por la mitad.
FOTO DE JOHN VERANO

Sin embargo, la mayoría de los modelos sociales que practican el sacrificio humano, se basan en el sacrificio de forma ritual de adultos, apunta Joseph Watts, un investigador postdoctoral de la University of Oxford (Universidad de Oxford) y del Max Planck Institute for the Science of Human History (Instituto Max Planck de Ciencias de la Historia de la Humanidad).

“Creo que es claramente más difícil explicar el sacrificio de niños”, reconoce… “También a nivel personal”, agrega después de una pausa.

Negociación con fuerzas sobrenaturales

El sacrificio masivo de solamente niños y llamas jóvenes que ocurrió en Las Llamas, sin embargo, parece ser un fenómeno que antes era desconocido en los registros arqueológicos, y que inmediatamente hace que se formule la siguiente pregunta: ¿Qué podría motivar a los chimú a cometer un acto semejante?

El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un patrón climático que calienta y enfría el océano Pacífico tropical. Durante una fase cálida de El Niño, las temperaturas de la superficie (en rojo) se extienden a lo largo del ecuador, provocando lluvias torrenciales y causando estragos en las pesquerías costeras. Los investigadores sugieren que el evento de sacrificio en Las Llamas pudo haber sido un intento de apaciguar a los dioses y mitigar los efectos de un gran evento de ENOS que ocurrió alrededor de 1400 1450 d. C.

El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un patrón climático que calienta y enfría el océano Pacífico tropical. Durante una fase cálida de El Niño, las temperaturas de la superficie (en rojo) se extienden a lo largo del ecuador, provocando lluvias torrenciales y causando estragos en las pesquerías costeras. Los investigadores sugieren que el evento de sacrificio en Las Llamas pudo haber sido un intento de apaciguar a los dioses y mitigar los efectos de un gran evento de ENOS que ocurrió alrededor de 1400 1450 d. C. FOTO DE NOAA

Prieto admite que esta es generalmente la primera pregunta con la que se encuentra cuando comparte su investigación realizada en Las Llamas

con colegas científicos y con la comunidad local.

“Cuando la gente escucha lo que ocurrió y su magnitud, lo primero que siempre me preguntan es el por qué”, admite.

La capa de lodo que se encontró durante las excavaciones puede proporcionar una pista, dicen los investigadores, quienes sugieren que fue el resultado de lluvias e inundaciones intensas en la línea costera, generalmente árida, y probablemente asociadas a un evento climático relacionado con El Niño.

Las temperaturas marinas elevadas características de El Niño, probablemente alteraron la pesca marina en el área, mientras que las inundaciones costeras podrían haber desbordado la extensa infraestructura de canales de agricultura de los chimú. Estos, sucumbieron a los incas sólo décadas después de los sacrificios en Las Llamas.

Las excavaciones en Pampa La Cruz se iniciaron el año pasado y fueron financiadas por la National Geographic Society. (Foto: National Geographic)

Haagen Klaus, un profesor de antropología en la George Mason University (Universidad George Mason), ha excavado algunas de las primeras evidencias de sacrificios infantiles en la región, de los siglos X a XII en el sitio de Cerro Cerillos en el Valle de Lambayeque, al norte de Huanchaco. El bioarqueólogo, quien es miembro del proyecto Las Llamas, sugiere que las sociedades a lo largo de la costa del norte de Perú pueden haber recurrido al sacrificio de los niños cuando el de adultos no fue suficiente para ahuyentar las molestias repetidas causadas por El Niño.

“La gente sacrifica aquello que considera más preciado”, explica. Y añade: “Es posible que hayan visto que [el sacrificio de adultos] no era eficaz. Seguía lloviendo. Quizás era necesario pensar en un nuevo tipo de víctima para los sacrificios”.

Los investigadores continúan desentrañando los eventos en Las Llamas, y esperan finalmente explicar por qué y cómo los humanos apelaron a lo sobrenatural en un intento de controlar un mundo natural impredecible.

“Es imposible saberlo sin una máquina del tiempo”, dijo Klaus, y agregó que el descubrimiento de Las Llamas es importante porque se suma a nuestro conocimiento sobre violencia ritual y variaciones de sacrificios de seres humanos en los Andes.

“Existe la idea de que los sacrificios de forma ritual son contractuales, que se realizan para obtener algo de las deidades sobrenaturales. Pero en realidad es un intento mucho más complicado de negociación con esas fuerzas sobrenaturales y su manipulación por parte de los vivos”, adhiere.

Historias futuras de las víctimas del pasado

Ahora, el equipo científico que investiga los sacrificios de Las Llamas está realizando el trabajo meticuloso de descubrir las historias de vida de las víctimas, como quiénes eran y de dónde podrían haber venido.

Aunque es difícil determinar el sexo de acuerdo con los restos esqueléticos de tan corta edad, los análisis preliminares de ADN indican que tanto los niños como las niñas eran víctimas, y el análisis isotópico indica que no todos provenían de poblaciones locales, sino que probablemente eran de diferentes grupos étnicos y regiones del Imperio Chimú.

Las evidencias de modificaciones del cráneo, practicadas en algunas áreas de las tierras altas de esa época, también corroboran la idea de que los niños eran llevados hasta la costa desde áreas alejadas de la influencia chimú.

Desde el descubrimiento en Las Llamas, el equipo de investigación ha encontrado evidencias arqueológicas alrededor de Huanchaco en sitios contemporáneos similares de sacrificios de niños y llamas, que son objeto de investigaciones científicas en curso con el apoyo de National Geographic Society.

“Las Llamas ya es un lugar único en el mundo, y hace que uno se pregunte cuántos otros sitios como este puede haber en el área para futuras investigaciones”, apunta Prieto. “Esto podría tratarse solamente de la punta del iceberg”, concluye.

Fuente: National Geographic, El Comercio




Descubren recinto ceremonial de cultura Wari en Lambayeque, Peru

Un recinto ceremonial en forma de “D”, un patrón constructivo típico de la cultura Wari y que correspondería al período Horizonte Medio (600-1000 d.C.), fue descubierto en la huaca Santa Rosa, ubicada en el distrito chiclayano de Pucalá, región Lambayeque.

La cultura Wari floreció en el centro de los Andes, actual región Ayacucho, y se supo de su presencia en la costa norte a partir del hallazgo de cerámica fina en tumbas mochica.

 

Ello generó un amplio debate sobre la naturaleza del colapso de la cultura norteña y si los wari llegaron a asentarse en el territorio mochica.
Desde el 24 de setiembre, arqueólogos del Museo Tumbas Reales de Sipán, bajo la dirección de Edgar Bracamonte y asesorados por el investigador Walter Alva, reiniciaron los trabajos de investigación en el complejo Santa Rosa, ubicado en el distrito de Pucalá.
A los pocos días de iniciadas las excavaciones descubrieron testimonios de tumbas y construcciones del Horizonte Medio, que serían el preludio de uno de los hallazgos más sorprendentes de los últimos años en Lambayeque.

 

Horizonte Medio 2
Las nuevas evidencias obligarán a repensar nuestra historia y lo que ocurrió al final de los mochicas en Sipán y Pampa Grande, así como a considerar la presencia de las culturas Cajamarca y Wari en el valle de Lambayeque.
El avance de las excavaciones reveló la existencia de evidencias correspondientes al Horizonte Medio 2 (800-1000 años d.C.). Se han registrado fragmentos de botellas finamente decoradas, que se le conoce como “cerámica mochica de línea fina”.
También se descubrieron objetos de metal, orejeras de madera, cucharas, puntas de obsidiana y de sílex muy bien talladas, que no pertenecerían a esta zona norteña.
Otro hallazgo sorprendente es la construcción de una cista o enterramiento de unos dos metros de diámetro, elaborado con adobes y en cuyo interior se registraron ofrendas de camélidos y vasijas. Esta tradición corresponde a prácticas ceremoniales foráneas.
Los descubrimientos arqueológicos indican la presencia de diversos grupos culturales en huaca Santa Rosa a finales de la época moche, que se reunían para participar de ceremonias o festividades.
Uno de los espacios rituales más impresionantes es un recinto en forma de “D”, de carácter ceremonial, nunca antes registrada en los valles norteños.
Este recinto sacro mide 8.20 metros y tiene un vano de acceso de 1.10 metros; fue construido con adobes unidos con barro. En el interior y exterior del recinto hay entierros humanos y ofrendas de camélidos, asociados a vasijas completas con marcados rasgos mochicas y otros de estilos foráneos.
Construcción
Este recinto ceremonial wari se habría construido entre los años 800 y 900 d.C. y se relaciona con los grupos culturales Cajamarca, desarrollados en las provincias de Chota y Cutervo, donde el año pasado se descubrió un conjunto de ofrendas de oro y plata de la cultura Wari en el cerro Ilucán.
Se está considerando que la arquitectura wari descubierta en Pucalá se relaciona con la presencia de esta cultura en Cutervo y Chota, que aprovecharían la existencia de estrechas relaciones culturales entre pobladores mochica y cajamarca, originadas mucho antes de la llegada de los wari a la sierra norte.
Las evidencias arqueológicas descubiertas forman parte del Proyecto Arqueológico Valle de Lambayeque, dirigido por Edgar Bracamonte.
El objetivo principal es estudiar el final de los mochicas, la aparición de elementos cajamarca y wari en la región Lambayeque y cómo se organizó este valle después de la caída de Sipán.
Los hallazgos en huaca Santa Rosa de Pucalá y recientemente en El Chorro muestran una identidad diversa durante el Horizonte Medio.
Diferentes historias
Existe la posibilidad de que el valle medio de Lambayeque haya estado dividido en grupos con diferentes historias que se están empezando a descubrir, dijo Bracamonte.
Las excavaciones se desarrollan con financiamiento de la Unidad Ejecutora Nº 005 Naylamp-Lambayeque y el apoyo de la empresa Niágara; se cuenta con la participación de arqueólogos de la Universidad Nacional de Trujillo y estudiantes de Arqueología de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo.
Las excavaciones culminarán este 24 de diciembre y se espera continuar con las investigaciones y análisis especializados el próximo año.




Descubren muro original de un palacio inca en Cusco

Un nuevo muro del Amaru Kancha, palacio inca construido en el centro de Cusco, fue descubierto por un grupo de arqueólogos en la zona donde actualmente se encuentra el Palacio de Justicia de esa ciudad. Según el director del proyecto de investigación “Origen y Desarrollo de la Llaqta Inka del Cusco”, Octavio Fernández, dichos hallazgos pertenecen a diferentes momentos de la época Inca, colonial y republicana.

El arqueólogo y director del proyecto de investigación “Origen y Desarrollo de la Llaqta Inka del Cusco”, Octavio Fernández, anunció que a dos meses del inicio de las prospecciones al interior del Sitio Arqueológico de Amaru Kancha (actual Palacio de Justicia de Cusco) se evidenció una secuencia de estructuras y material cultural que pertenece a diferentes momentos de la época inca, colonial y republicana, lo que confirma el proceso urbano dinámico de la ciudad del Cusco.

Los profesionales y especialistas de la entidad cultural realizan trabajos en tres unidades de investigación arqueológica, donde se hallaron segmentos de muros que estaban enterrados y que permitirán descubrir el diseño del Amaru kancha; fragmentos de cerámica de diversos estilos, lo cual, indicaría las ocupaciones que hubo en este sector y se ha identificado el fragmento de muro original del Amaru kancha, que permitirá establecer su proyección en la traza urbana.

Asimismo, se evidenció gran cantidad de cuernos de vacunos, que habrían utilizado como material de artesanías los reclusos de la cárcel que funcionó en el Palacio de Justicia, antes del terremoto de 1950.

La investigación
Estas investigaciones las ejecuta la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco gracias al convenio de cooperación interinstitucional suscrito con la Corte Superior de Justicia del Cusco.

El proyecto de investigación “Origen y Desarrollo de la Llaqta inka del Cusco”, tiene el objetivo de establecer el nacimiento de la ciudad, definiendo si se originó de manera planificada, así como investigar sobre la estructura urbana del Cusco en la época inca, y establecer los impactos causados en el tejido urbano en la época colonial y republicana.

Octavio Fernández, indicó que a finales del mes de octubre también se iniciarán las excavaciones arqueológicas en el atrio de la catedral del Cusco, ya que gracias a prospecciones con radar de penetración terrestre se pudo evidenciar la existencia de una estructura rectangular de aproximadamente 175 m². Las excavaciones permitirán confirmar si la estructura corresponde al uso ceremonial inca que refieren las crónicas del Cusco antiguo.

Según las crónicas coloniales, el Amaru kancha se erigía frente a la actual plaza mayor de Cusco y estaba dedicado a la serpiente, el animal representativo del mundo subterráneo dentro de la trilogía andina de divinidades, que completan el puma y el cóndor, que simbolizan los mundos terrestre y celeste, respectivamente.




Chavín de Huantar: con alta tecnologia descubren galerías, ceramios y entierros humanos

El uso de la alta tecnología, con pequeños robots todoterreno, ha permitido sacar a la luz posibles sacrificios humanos de hasta 3,000 años de antigüedad en el monumento arqueológico Chavín de Huántar, el primer gran centro de religioso y de peregrinación en la historia de Sudamérica.

Los robots hicieron un aporte importante en el descubrimiento de los restos humanos y galerías subterráneas.

Los “Chavín Rover”, como fueron bautizados los robots por el equipo de arqueólogos que los usó en uno de los sitios arqueológicos más antiguos de Perú, se adentraron por angostos conductos que comunican las galerías del complejo Chavín de Huántar, que aún permanecen en gran parte ocultas, hasta llegar al hallazgo más importante de los últimos 50 años en este sitio arqueológico ubicado en la provincia de Huari, región Áncash. (Vea galería fotográfica)

Estos vehículos de tracción en las cuatro ruedas dirigidos por control remoto y equipados con cámaras y sistemas de iluminación llevaron a descubrir por primera vez entierros de la propia época Chavín, milenarias escenas funerarias intactas de los mismos hombres que construyeron el templo, algo de lo que no existía registro.

Los restos humanos fueron hallados dentro de las galerías subterráneas.

“Lo interesante es que no son gente de alto rango. Son gente probablemente sacrificada, pero eso está por ver con estudios posteriores”, explicó el arqueólogo estadounidense John Rick, director desde hace casi 25 años de las excavaciones, que financian el Ministerio de Cultura de Perú, la Universidad de Stanford (Estados Unidos) y la minera Antamina.

 

Al arqueólogo estadounidense le llamó poderosamente la atención la posición de los cuerpos, sepultados boca abajo con un cúmulo de piedras, lo que considera como un contexto “no muy honorable”.

“Así resolvemos en parte el gran misterio de dónde enterraban en Chavín a sus muertos. No creo que fuera una costumbre hacerlo en las galerías, pero de vez en cuando lo hicieron”, apuntó Rick, quien lleva dos meses sin prácticamente salir de la zona arqueológica, enclavadas en un remoto valle de los Andes, a 3,100 metros sobre el nivel del mar.

El especialista está convencido de que puede encontrar al menos otros tres entierros más, pues tiene ubicadas sendas galerías similares a estas, situadas entre el costado izquierdo del templo mayor y la plaza redonda del complejo, declarado patrimonio cultural de la humanidad en 1985 por la Unesco.

John Rick encabeza el equipo de investigadores que trabaja en Chavín de Huántar.

Esas nuevas salas pueden tener el mismo patrón, con restos humanos acompañados de otras ofrendas consistentes en fragmentos de conchas marinas y finas piezas de cerámica que replican la iconografía de las divinidades de Chavín, rostros feroces de rasgos monstruosos, colmillos afilados y ojos saltones.

 

“Son objetos llegados de otras partes de Perú y quizás también de otros lugares de América”, indicó el viceministro peruano de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Luis Felipe Villacorta, pues el culto practicado en Chavín de Huántar se extendió por el área andina del año 1500 al 300 antes de Cristo, casi tres milenios antes de que los incas dominaran esta zona.

Son 36 galerías subterráneas

En opinión de Rick, para esta sociedad prehispánica y preincaica contemporánea con otras antiguas civilizaciones como el Antiguo Egipto fue clave su capacidad de usar la religión para crear una autoridad, cuya máxima deidad está representada en los relieves del sagrado lanzón monolito, tallado en el corazón del gran templo.

Una de las galerías subterráneas descubiertas dentro del monumento Chavín de Huántar.

“Las autoridades y sacerdotes crearon experiencias en la arquitectura y en ritos con drogas psicoactivas y manipulación de sonidos y luz que los peregrinos no podían explicar sin recurrir a la idea de que los líderes de Chavín tenían acceso a poderes más altos”, agregó.

Hasta ahora hay identificados 36 túneles o pasadizos que van bajo tierra y se comunican entre sí, pero el mapa de este laberinto está incompleto y para el director de las excavaciones todavía hay siglos de trabajo en estas ruinas, donde aproximadamente cada 300 años se construían nuevos pasadizos, unos sobre otros.

Para ello volverán a ser indispensables los dos “Chavín Rover”, diseñados por ingenieros de la Universidad de Stanford, que participaron en el proyecto y fueron utilizados de manera pionera en la investigación arqueológica en Perú, a similitud de los usados antes para encontrar cámaras secretas en la pirámide de Keops (Egipto).

Los robots ingresaron en espacios reducidos y facilitaron la investigación arqueológica.

“Chavín de Huántar es un campo muy propicio para el uso de robots. Hay muchos espacios donde no podemos entrar fácilmente. A veces son peligrosos y otros son demasiado pequeños”, concluyó Rick.

Hasta ahora son 36 las galerías subterráneas descubiertas en Chavín de Huántar.

Estos hallazgos y los próximos que vendrán, resultados de “rascar” solo las capas superficiales de este monumental rompecabezas, serán expuestos en el Museo Nacional Chavín, a escasos metros de las ruinas, donde recientemente fue inaugurado su Centro Internacional de Investigación, Restauración y Conservación.

 

 

Fuente: Andina, El Comercio, Ministerio de Cultura, Minera Antamina




Vichama en Caral: nuevos frisos de 3,800 años de antigüedad

Están relacionados con el cambio climático, afirma arqueóloga Ruth Shady.

La Zona Arqueológica Caral (ZAC) halló un nuevo muro decorado con relieves en la cima de uno de los edificios públicos ceremoniales de Vichama, la antigua Ciudad Agropesquera de Végueta, ubicada en la provincia de Huaura, región Lima, informó la directora de la ZAC, Ruth Shady Solís.

El muro, que tendría una antigüedad de alrededor de 3,800 años, consiste en cuatro cabezas humanas con los ojos cerrados, una al lado de la otra, y dos serpientes que se desplazan entre ellas, dirigiéndose a otra cabeza, no humana, que representaría una semilla antropomorfizada, de la que salen cinco varillas verticales hincadas en la tierra.

Según Ruth Shady, los relieves simbolizarían la fertilización de la tierra: las serpientes representan a la deidad, vinculada al agua, que filtra en la tierra y hace germinar a la semilla.

Detalló que el muro conforma el espacio de la Antesala, previa al Salón Ceremonial, de un edificio público de Vichama, orientado hacia los campos de cultivo del valle de Huaura. El edificio llegó a alcanzar un área de 874 metros cuadrados y fue remodelado continuamente, destacando en él, recintos con ventanas escalonadas y una plaza circular hundida, que fue enterrada.

Anteriormente, en otro edificio de la misma antigua ciudad, se recuperaron otros relieves escultóricos, vinculados con el periodo de escasez y hambruna.

“El nuevo relieve refuerza el planteamiento de plasmar, en la memoria colectiva, las dificultades que afrontó la sociedad debido al cambio climático y la escasez del agua, que causó fuertes afectaciones a la productividad agrícola”, aseveró.

En la conferencia de prensa, realizada en el marco de las actividades por el 11° aniversario de Vichama, Ruth Shady expuso, además, sobre la puesta en valor del asentamiento arqueológico y los avances logrados en las áreas de investigación, conservación de monumentos, difusión y trabajo social con la población actual.

Aniversario de Vichama

En otro momento, Shady invitó al público a participar de las celebraciones culturales, a realizarse el viernes 31 de agosto y sábado 1 de septiembre, en el sitio arqueológico, donde se realizará el Pago a la Cochamama y Pachamama, así como el Vichama Raymi.

Vichama se ubica en la falda norte del cerro Halconcillo, a pocos metros del mar y de los campos agrícolas que se extienden a lo largo y ancho de la sección inferior del río Huaura en la margen derecha, distrito de Végueta, provincia de Huaura, región Lima.

Los trabajos, en este importante sitio, se iniciaron el 2007 gracias a un convenio suscrito entre la municipalidad distrital de Végueta y el Proyecto Especial Arqueológico Caral/Supe (ahora ZAC) y se desarrolla, ininterrumpidamente, hasta la actualidad.

Este último año se ha logrado importantes avances en la comprensión de esta sociedad que se construyó entre los 3800 a 3500 años antes del presente los 22 edificios en un espacio de 25 hectáreas.

 

Andina




Inician nueva investigación arqueológica en sitio Las Llamas, lugar de hallazgo de niños sacrificados

Hoy se inicia una nueva etapa en el trabajo de investigación arqueológica que se desarrolla en el sector Huanchaquito-Las Llamas, ubicado en la provincia de Trujillo, región La Libertad, donde se hallaron los restos de 140 niños, sacrificados hace 550 años.

Así lo informó el arqueólogo, investigador y catedrático de la Universidad Nacional de Trujillo, Gabriel Prieto, quien encabeza los trabajos en Huanchaquito-Las Llamas. Agregó que las labores se extenderán por cuatro meses.

En declaraciones a la Agencia Andina, Gabriel Prieto resaltó que la prestigiosa revista National Geographic financiará este periodo de excavación e investigación arqueológica en el sector Huanchaquito–Las Llamas.

En dicha zona se hallaron los restos de 140 niños sacrificados en la época del Reino Chimú. El descubrimiento es considerado el mayor sacrificio de niños registrado en América y probablemente de la historia mundial.

Prieto indicó que serán tres los investigadores, entre ellos posiblemente también participe el arqueólogo de la Universidad de Tulane, John Verano, quienes trabajarán en las excavaciones, con el apoyo de 16 auxiliares de campo para remover y retirar de la tierra.

“Este hallazgo ha puesto en los ojos del mundo a Huanchaquito y Trujillo, porque pese a que el lugar urbanísticamente no es muy atractivo, esconde una gran riqueza histórica, la cual queremos resaltar mediante estos trabajos de investigación, y agradecemos la beca que nos ha dado National Geographic”, indicó.

El arqueólogo nativo de Huanchaco adelantó que cuando se esté en la última etapa de los trabajos, un equipo de reporteros, investigadores y técnicos de National Geographic llegarán al lugar para hacer un documental del sitio.

“Hemos demostrado que, sin ser Machu Picchu, o sin tener los millones que tiene (el complejo arqueológico) Chan Chan, que es nuestro punto de referencia más próximo, hemos sabido resaltar la importancia del sitio e impactar al mundo con la arqueología peruana”, aseveró.

En otros frentes

Gabriel Prieto indicó que aún continúan los trabajos de rescate de restos arqueológicos en el sector Pampa La Cruz, impulsado por la Municipalidad Distrital de Huanchaco, a partir de un proyecto de agua y alcantarillado que se pondrá en la zona.

“Lo que se busca es preservar parte de la historia arqueológica y por eso se está trabajando en varios frentes, que nos permitirán tener una lectura mucho más amplia del sitio y su contexto”, concluyó.

 

 

 

Fuente: Andina




Descubren restos de niños sacrificados hace 550 años en La Libertad

El que es considerado el mayor sacrificio masivo de niños en América y probablemente de la historia mundial, acontecido hace 550 años, ha sido descubierto por arqueólogos de la Universidad Nacional de Trujillo y de la Universidad de Tulane, en la provincia de Trujillo, región La Libertad.

En un reciente artículo en la edición web de National Geographic, escrito por Kristin Romey, editora y escritora que cubre arqueología y paleontología para esa prestigiosa publicación científica, se da cuenta que se trata de más de 140 niños y 200 llamas jóvenes que parecen haber sido sacrificados ritualmente en un evento que tuvo lugar en un acantilado azotado por el viento frente al Océano Pacífico, muy cerca de Chan Chan, la ciudad de barro más grande de América y capital del imperio Chimú, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco.

Las investigaciones científicas del equipo internacional e interdisciplinario, dirigido por Gabriel Prieto, de la Universidad Nacional de Trujillo, y John Verano, de la Universidad de Tulane, están en curso. El trabajo es apoyado por subvenciones de la National Geographic Society.

Romey afirma que mientras que los incidentes de sacrificio humano entre los aztecas, mayas e incas han sido registrados en crónicas españolas de la era colonial y documentados en modernas excavaciones científicas, el descubrimiento de un evento de sacrificio de niños a gran escala en la poco conocida civilización Chimú precolombina carece de precedentes no solo en las Américas, sino en todo el mundo.

Conservados en arena seca durante más de 500 años, más de una docena de niños fueron revelados en el transcurso de un día por los arqueólogos. La mayoría de las víctimas rituales tenían entre ocho y 12 años cuando murieron.

Un final trágico

El sitio de sacrificio, formalmente conocido como Huanchaquito-Las Llamas, está ubicado en un acantilado a aproximadamente 300 metros del mar, en medio de una creciente expansión de compuestos residenciales de bloques de hormigón en el norteño distrito de Huanchaco, en la provincia de Trujillo, capital de la región La Libertad, al norte del Perú.

A menos de un kilómetro y medio al este del sitio se encuentra Chan Chan, antiguo centro administrativo de la civilización Chimú, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y más allá de sus muros, la moderna capital provincial de Trujillo.

Huanchaquito-Las Llamas (generalmente referido por los investigadores como “Las Llamas”) fue noticia por primera vez en 2011, cuando se encontraron los restos de 42 niños y 76 llamas durante una excavación de emergencia dirigida por el coautor del estudio, Gabriel Prieto, arqueólogo y nativo de Huanchaco, quien estaba excavando un templo de 3,500 años de antigüedad en el camino desde el sitio de sacrificio cuando los residentes locales lo alertaron sobre los restos humanos que se erosionan en las dunas costeras cercanas.

Para cuando las excavaciones concluyeron en Las Llamas en 2016, se habían descubierto más de 140 conjuntos de restos de niños y 200 llamas juveniles en el sitio. La cuerda y los textiles encontrados en los entierros son de fechado radiocarbono entre 1400 y 1450.

Historias futuras para víctimas pasadas

El equipo científico que investiga los sacrificios de Las Llamas está emprendiendo ahora el arduo trabajo de desentrañar las historias de vida de las víctimas, como quiénes fueron y de dónde pueden haber venido.

Aunque es difícil determinar sexo basado en restos óseos a una edad tan joven, el análisis preliminar de ADN indica que tanto niños como niñas fueron víctimas, y el análisis isotópico indica que no todos fueron extraídos de las poblaciones locales, sino que provenían probablemente de diferentes grupos étnicos y regiones del Imperio Chimú.

Desde el descubrimiento en Las Llamas, el equipo de investigación ha descubierto evidencias arqueológicas en torno a Huanchaco de sitios similares de sacrificios de niños y llamas similares y contemporáneos, que son objeto de investigación científica en curso con el apoyo de la National Geographic Society.