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Choquequirao: importante inversión en investigación y mantenimiento

La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, anunció que este año dicha entidad invertirá más de 9 millones de soles en labores de investigación arqueológica en el Parque Arqueológico Choquequirao.

El monto se destinará también a la identificación y registro, y conservación y mantenimiento de diversos sectores de Choquequirao.
El funcionario Vidal Pino Zambrano, precisó que se ejecutarán trabajos de restauración y puesta en valor del sector de Paqchayoc, ubicado en la zona monumental de Choquequirao, donde se invertirá 5 millones 500,000 soles.
Asimismo, se realizará investigación arqueológica con excavaciones en el tramo Laccococha-Chaquiorqo-Lucmabamba con 485,000 soles y se elaborarán expedientes de declaratoria y delimitación en los sectores Kutacoca-Choquequirao y Vitkus-Mojón-Lucmabamba.
“En cuanto a labores de mantenimiento, conservación y actualización del Plan Maestro del Parque Arqueológico de Choquequirao, en los años 2015 al 2017 se invierten 3 millones de soles aproximadamente”, explicó.
Vidal Pino refirió que la entidad cultural ha programado la formulación de proyectos para la recuperación de diversos tramos del Qhapaq Ñan que se ejecutarán entre el 2018 y el 2021, por un monto de 14 millones de soles.
“Se trata de la recuperación del camino prehispánico Vitkus-Mojón-Lucma y Choquequirao-Kutacoca, los mismos que articulan Choquequirao con el Parque Arqueológico de Vilcabamba”, puntualizó.
El titular de la entidad cultural también informó que en los próximos años se dará mayor impulso a los trabajos de investigación, restauración y puesta en valor de diversos sectores de Choquequirao, a fin de ofrecer a los visitantes una alternativa turística más integral.
“El proyecto del teleférico y de otros accesos a Choquequirao nos anima a redoblar esfuerzos. Vamos a brindar todo nuestro apoyo para que se hagan realidad estos proyectos”, aseguró Vidal Pino quien indicó que actualmente se registra un promedio de 50 visitantes por día al Parque Arqueológico de Choquequirao.

(Andina)



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De Choquequirao a Machu Picchu

Crónica de una caminata que une a las dos ciudadelas más fastuosas de los incas: Choquequirao y Machu Picchu. Un gran esfuerzo que es recompensado con creces no solo por los monumentos históricos, sino por los paisajes de sobrecogedora belleza a la vera del camino.

Texto: Anthony Velarde
Fotos: Walter Hupiú
Fuente: Revista Rumbos de Sol y Piedra (www.rumbosdelperu.com)

Era mediodía de sol intenso en Cachora, pueblito apurimeño a 2900 metros sobre el nivel del mar, cuando de pronto el arriero que contratamos detuvo las mulas a un lado del camino para pedirnos una cerveza. Creímos que era una especie de ‘peaje’ a pagar por sus servicios o algo por el estilo, pero no. Contrariados pero pensando al fin en que todos teníamos derecho a una ‘chelita’ para refrescarnos accedimos al pedido… Y de repente zas y otra vez zas, vimos caer toda la cerveza sobre la tierra con una profunda pena, mientras nuestro arriero profería algunas palabras en quechua.

“Es el pago a la Pachamama, amigos. Si no es imposible seguir, hay que pedir permiso a la madre tierra”, nos decía Saturnino con voz de padre que intenta en vano consolar a sus vástagos.

Entre árboles y cóndores

La travesía se inició rumbo al norte en la parte baja Cachora, tierra de hermosos pisonay, esos árboles apurimeños descritos alguna vez por Arguedas en Los ríos profundos. Bordeamos un cerro que ascendía sin mostrar su pesadez. Todo es silencio, solo se escuchan nuestros pasos y apenas en la lejanía el discurrir del río Apurímac.

Nadie puede con el paso de los arrieros, ellos avanzan sin detenerse, están entrenados para estos caminos donde es necesario un corazón andino. Un corazón grande y resistente a la altura. No pasaba lo mismo con mi compañero, el fotógrafo, ni mucho menos conmigo. Cada paso nos recordaba nuestra condición de forasteros, nuestros reflejos urbanos se empecinaban en jugarnos una mala pasada, pero debíamos seguir.

El camino está rodeado por vegetación típica de sierra y sigue así hasta llegar al abra de Kapuliyoq, a 2955 metros de altura. Es un excelente mirador, incluso afinando la vista ya se aprecian las líneas de Choquequirao.

Es entonces que el camino desciende casi en espiral entre árboles cuajados de musgo y líquenes, bellas bromelias, y un cóndor cortando el aire cada vez más tibio. La fuerza se nos fue a borbotones en esa bajada que parecía no tener fin hasta que vimos los girasoles y los cultivos de pan llevar de Chiquisqa. Lugar donde pasamos la primera noche al igual que los otros viajeros, y las dos lindas francesas que acabamos de conocer. Con ese dejo tan romántico una de ellas nos dice que han preferido esta ruta alternativa para Machu Picchu antes que tomar el tren de Cusco.

Río hablador

Al día siguiente, nos levantamos muy temprano para seguir andando. Estábamos motivados y más felices que nunca, sentíamos dentro de nosotros esa fuerza inacabable de los chasquis andariegos para correr velozmente por cualquier lugar. Al parecer ese pago inicial a la Pachamama estaba dando sus resultados. Pero de pronto volvimos a perder el aliento: las francesas ya no estaban. “Seguro se fueron con el grupo que salió hace unas horas”, nos dijo un lugareño. “Así se van de madrugada, pues”. Ese breve silencio nos decía todo: nos ‘madrugaron’. Solo nos quedaba de consuelo el canto de las aves. El tucán, el tiqsi y la tulla. Pero las ansias y las ganas seguían intactas pues era el día en que conoceríamos Choquequirao.

Continuamos descendiendo hacia Playa Rosalina, a 1600 metros de altura, con dirección al río Apurímac, el “Río Hablador”, el río de Arguedas. Sabíamos que teníamos una larga jornada puesto que Choquequirao está sobre los 3050 metros. En Rosalina cruzamos por un puente colgante, donde empezaría esa subida interminable. Nos esperaba un camino en zigzag como si hubiese sido trazado por una inmensa culebra.

Pasamos por Santa Rosa, otro caserío apto para acampar, donde se puede saborear un poco de aguardiente en una destilería artesanal. Las piernas nos temblaban pero ya estábamos cerca en esa zona boscosa a punto de llegar al campamento de Marampata, donde yacían cuerpos regados en busca de tregua con la naturaleza. Luego de cuatro horas de subida, nos merecíamos un largo descanso antes de desplegar nuestros pies rumbo a Choquequirao.

Al fin, Choquequirao

Cuando por fin pisamos Choquequirao tuvimos la certeza de que era mucho más que un complejo arqueológico enclavado en la abrupta ceja de montaña. Estábamos en un sitio realmente mágico. Tal vez más asombrados que Hiram Bingham, en 1909, al divisar esos magníficos andenes que bajan en cascada y se pierden en el bosque (más del 60% por ciento de Choquequirao está cubierto por la vegetación).

Más que buscar una respuesta empezamos a experimentar esa sensación que motivó a los incas a construir ciudadelas tan perfectas en rincones insospechados. Subimos a la plaza principal y recorrimos cada espacio permitido como el Ushnu o templo ceremonial, desde donde se tiene un mejor panorama y se alcanza la certidumbre de la magia que recorre estas montañas, resguardadas por los nevados Ampay y Pumasillo.

A la mañana siguiente nos enrumbamos al famoso sector VIII, denominado “Las llamas de Choquequirao”, donde se aprecian auquénidos grabados sobre la piedra de los andenes. Son 138 terrazas donde se han encontrado 28 figuras que corresponden a diseños antropormorfos, zoomorfos y geométricos.

Por siglos Choquequirao permaneció oculta en la región de Vilcabamba. Este asentamiento fue construido en los últimos años del Tahuantinsuyo y durante la Colonia fue ocupado por los rebeldes liderados por Túpac Amaru I.

Dejamos Choquequirao, pero no pudimos dejar de voltear innumerables veces, porque es un lugar infinitamente hermoso. El viaje continuó con el eterno “sube y baja”. A diferencia de los bosques que rodean Choquequirao, el paisaje se tornó árido, quieto y apenas poblado del tarwi andino, la chillka y la paja brava. Al fondo de la quebrada, puede verse el Yuraqmayu (Río Blanco).

Al llegar, nos dimos un baño mientras el sol ardía sin piedad. Al otro lado del río trepamos a un cerro con todas las características de un bosque de nubes con coloridos gallitos de las rocas y curiosos tucanes volando de un lado a otro. Descansamos en Maizal, donde la luna regaló unos efectos adormecedores. Una espesa y húmeda neblina nos obligó a cerrar la carpa y esperar al día siguiente sumidos en un profundo sueño.

Maravilla mundial

De Maizal partimos temprano y cruzamos el abra de San Juan sobre los 4100 metros de altura. Aquí no hay mosquitos que molesten, pero sí muchas minas abandonadas; algunas las exploramos ingresando hasta cierta parte. Según algunos pobladores, estas minas fueron propiedad de la familia Romainville, quienes las explotaron hasta la década del ochenta.

A las cinco de la tarde llegamos al poblado de Yanama, que lucía varias casas de piedra, una escuela pública, un kiosco, una cancha de fútbol y un milagroso teléfono. Acampamos, cenamos, y conversamos. Nuestra tertulia se extendió hasta la media noche bajo la luz incandescente del lamparín a gas.

Por la mañana nos alejamos del pueblo por una explanada de suave pendiente, envueltos por campos de cultivo y bosques de eucaliptos y, horas más tarde, estábamos rodeados de matorrales de ichu, thola y champas de yareta (vegetación característica de la puna). A nuestra izquierda, se perfilaba la cadena del “Pumasillo”, una hilera de nevados que se levantan sobre los 5 mil metros de altura. Almorzamos al pie del último paso, el abra de Yanama, a 4690 metros sobre el nivel del mar, el más alto del recorrido: otro paradero para observar el plácido vuelo de los cóndores.

Nada es suficiente, este es un camino de extraordinaria belleza. El Salkantay, el segundo nevado más alto del departamento del Cusco (6271 m.), está frente a nosotros y nos saluda mostrándonos el camino. A estas alturas, ya nos habíamos olvidado del cansancio y el dolor en nuestros pies: bajamos corriendo para sumergirnos nuevamente en la lujuriosa vegetación. Aparece el caserío de Totora, pero no nos detenemos y seguimos nuestros poseídos pasos durante tres horas más.

Por partes desfilábamos sobre un sendero muy estrecho que discurría entre profundos abismos. Luego de muchos vericuetos llegamos a Collpapampa, un pequeño paraje de mucha belleza. Este es, sin duda, el preludio de los grandes bosques amazónicos. Aquí los mosquitos volvieron al ataque.

Nos detuvimos en un inesperado kiosco para aplacar nuestra sed con una cerveza. Muchos niños acuden a nuestro paso para regalarnos frutas a cambio de nada. Sin apenas sentirlo entramos a Playa Sahuayaco, la tierra del café, donde la mayoría de grupos termina su recorrido subiendo a un vehículo que los lleva en 40 minutos hasta Santa Teresa, a un paso de Machu Picchu. Pero nosotros queríamos llegar a esta emblemática ciudadela como antes lo hicieran los incas: por pequeños senderos que van adelgazando entre las montañas.

Es cierto, en arquitectura el viejo y querido Machu Picchu tiene mayor prestancia que Choquequirao, pero en lo que respecta a la magnificencia del paisaje, esta última ciudadela gana por algunos puntos. Pero nada de esto nos importaba mientras, paso a paso, cruzábamos un puente inca. Las nubes parecían hervir bajo nuestros pies. El río Urubamba era una vaga serpiente marrón rodeando al esqueleto de esta gran urbe.

Guía del viajero


¿Cómo llegar?

De Cusco a Cachora son 3 horas en promedio de viaje,  en el terminal terrestre el costo hacia Abancay es de 20 soles en empresas como Tepsa  o Wari . El bus lo dejará en el desvío hacia Cachora donde deberá abordar un taxi.  Puede alquilar una movilidad particular un día antes si quiere llegar más rápido.

¿Qué llevar?

Se recomienda llevar zapatillas de trekking, bolsa de dormir,  casaca para lluvia, ropa para noches heladas, medias gruesas, linterna con baterías extra, harta agua y sencillo en soles. Así como bloqueador, repelente, cámara digital, lentes y sombrero de sol, ropa de baño y bastón de caminar.

Tips

*El recorrido de Choquequirao a Machu Picchu es exigente por lo que hay que estar bien de salud y en buenas condiciones físicas.
*Al llegar a la ciudad de Cusco (3,400 msnm) basta dormir un par de horas, caminar despacio, comer ligero y beber mucho líquido.
*En el pueblo de Cachora se contrata arrieros que cobran 60 soles por día (30 por su servicio y 30 por mula).
*No hay señal para celulares desde Kapuliyoc por lo que sería recomendable avisar a sus familiares y apagar su equipo para no gastar batería, ya que varios lugares no cuentan con fluido eléctrico.

Debes saber que…

Fue Juan Arias Díaz, quien en 1710 dio las primeras luces sobre Choquequirao, luego vendrían Eugene De Sartiges, Charles Wiener y el mismo Bingham, entre otros. Casi todos hicieron lo mismo: cavar pisos y romper paredes en busca de oro. Después de todo, Choquequirao significa ‘cuna de oro’.

Algo más…

La ubicación estratégica de Choquequirao le permite contar con ecosistemas tan dispares como las nieves eternas, a 6000 metros de altitud, y los tórridos valles tropicales a poco más de 1800, en medio de pajonales altoandinos, bosques enanos de altura y la selva alta.

124 kilómetros separan el valle de Apurímac y Choquequirao con el valle Urubamba y Machu Picchu.




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Evalúan crear reserva de biósfera entre Machu Picchu y Choquequirao

En coordinación con el Gobierno Regional de Cusco, un grupo de operadores turísticos evalúa la posibilidad de constituir una reserva de biosfera que tenga como núcleo el santuario histórico de Machu Picchu y el área de conservación regional de Choquequirao.

Pedro Gamboa, jefe del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), explicó que son los propios cusqueños quienes se están dando cuenta de que la única manera de ordenar la actividad turística en esa región es que se constituya una reserva de biósfera.
“Ya hay interés por parte de ellos de que eso se pueda conseguir. Muy atraídos estaban los empresarios cusqueños en que se pudiera realizar la conferencia mundial de biósfera en Cusco en marzo del 2016”, refirió.
En declaraciones a la Agencia Andina, Gamboa precisó que la propuesta contempla bautizar a esta reserva de biosfera en Cusco como Reserva de Biosfera Inca.
En esa línea, Gamboa informó que el Sernanp acaba de suscribir con el Ministerio de Cultura el Plan Maestro del Santuario Histórico de Machu Picchu, que lo va a regir del 2016 al 2020.
“Justamente una de las políticas que se ha planteado es la diversificación del tema turístico a través no solamente de rutas culturales, sino también de rutas naturales. Ya no solo Camino Inca, sino otras rutas que pensamos abrir”, anotó.
En tal sentido, indicó que se efectúan las coordinaciones con el Ministerio de Cultura y con la municipalidad distrital de Machu Picchu.
En esa misma línea, Gamboa explicó que trabaja con el Ministerio de Cultura la implementación de una ruta más corta, como alternativa al actual Camino Inca, que representa cuatro días de caminata hasta la ciudadela de Machu Picchu.
“Hay gente que no haría esa recorrido en cuatro días ni soñando, pero sí en un día en rutas más pequeñas. Eso es lo que queremos diversificar. No tener solo un público objetivo joven y de gente que esté en condiciones físicas para llevar a cabo ese trayecto”, argumentó.
Sobre el particular, manifestó que este proyecto busca que Machu Picchu no centralice toda su actividad turística en la ciudadela incaica, para despejar un poco la gran cantidad de personas que se concentra en dicho monumento arqueológico.



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Choquequirao entre los 20 mejores destinos del mundo según National Geographic Traveler

La ministra de Comercio Exterior y Turismo, Magali Silva, destacó la elección de Choquequirao como uno de los 20 mejores destinos del mundo para el 2015 por la prestigiosa revista National Geographic Traveler.

Informó que esta importante distinción aparece en la versión “online” de la referida publicación y en los próximos días en la edición impresa correspondiente a diciembre 2014-enero 2015.
La ministra Silva manifestó que el proceso de selección se realizó con nominaciones de la red mundial de la National Geographic Travel.
Sostuvo que no hay mejores palabras para describir la magnificencia de Choquequirao.
“Es superlativo por su riqueza arquitectónica, sólo comparable con Machu Picchu; es oportuno porque los esfuerzos del Estado en su preservación, conservación y puesta en uso social obtiene con esta distinción un aliciente en su trabajo”, subrayó.
Choquequirao, vocablo quechua que significa “cuna de oro”, es una ciudadela inca situada en los alrededores del nevado Salcantay en Cusco.
Forma parte del parque arqueológico del mismo nombre y agrupa andenerías, plataformas, plazas ceremoniales, templos, canales, escaleras y una importante red de caminos.



Teleférico de Choquequirao generará más de 15,000 puestos de trabajo en Apurímac

Más de 15,000 puestos de trabajo directos e indirectos se van a generar a partir de la construcción y puesta en operación del teleférico de Choquequirao, lo que contribuirá a impulsar el turismo en la región Apurímac, se destacó hoy.

El presidente del Gobierno Regional de Apurímac (GRA), Elías Segovia, informó que en el mes de octubre próximo se estará otorgando la buena pro a la empresa que se encargará de construir y administrar dicho teleférico.

“Esto está trabajado con el Gobierno central, con Proinversión. Estamos en la etapa final y esto va a generar un auge económico. Junto a la minería y la agricultura, el turismo permitirá a Apurímac ser una de las regiones con mayor desarrollo económico y calidad de vida”, subrayó.

De acuerdo a los datos de Proinversión, el teleférico de Choquequirao será una concesión cofinanciada por un plazo de 22 años (dos de construcción y 20 de explotación) y una inversión estimada de 152 millones de nuevos soles (54.3 millones de dólares) sin incluir Impuesto General a las Ventas (IGV).

El teleférico tendrá una longitud total aproximada de 5.4 kilómetros, en dos tramos: el tramo 1 de 3,452 metros y el tramo 2 de 1,991 metros. El desnivel del tramo 1 es de –498.7 metros y del tramo 2 de 795.2 metros.

El tiempo de viaje, desde la estación de salida a la estación de llegada, se estima en 15 minutos, con una capacidad de 400 personas por hora.

En otro momento, Segovia dijo que su administración está trabajando para que en el 2017 esta región pueda contar con un canon minero anual de alrededor de 400 millones de soles.

Indicó que este ingreso, sumado a los más de 800 millones de nuevos soles que recibe Apurímac de parte del Gobierno central, permitirá superar los 1,000 millones de nuevos soles anuales para diversas obras de infraestructura en esa región.

Mencionó por ejemplo la necesidad de asfaltar unos 1,400 kilómetros de carreteras en Apurímac, para lo cual se requiere más de 300 millones de soles de inversión.

Finalmente, dijo que el trabajo coordinado con los alcaldes y el Gobierno Central con el accionar de los programas sociales, permitió reducir la pobreza en Apurímac en un 12.7 por ciento, lo que se traduce en más de 30,000 familias en mejores condiciones.




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Complejo Arqueológico Choquequirao recibiría 3 millones de visitantes con teleférico y aeropuerto de Abancay

Las visitas a Choquequirao y diversos atractivos turísticos de Apurímac recibirían cerca de 3 millones de visitantes al año, gracias a las mejoras de las carreteras, el funcionamiento del aeropuerto de Abancay y la puesta en marcha del teleférico.

Así lo estimó el presidente regional de Apurímac, Elías Segovia, quien sostuvo que se viene mejorando la infraestructura vial y de servicios para recibir a una mayor cantidad de visitantes.

“Con la cercanía al aeropuerto internacional del Cusco, sumado a las obras del aeropuerto de Abancay y la ampliación del aeropuerto de Andahuaylas tendremos al año de 2 a 3 millones de turistas en la región que estarán visitando Choquequirao y el Cañón de Apurímac”, afirmó.

El titular de la región indicó que también se viene emprendiendo el mantenimiento de vías por 840 kilómetros.

Agregó además que ya están en los trámites finales para iniciar el asfaltado de 1,300 kilómetros de carretera, que permitirá mejorar el acceso, la integración y el desarrollo para más pueblos de la región.

Segovia manifestó que la llegada de los visitantes se incrementará sustancialmente, por lo que es necesario capacitar a los operarios de turismo y de las personas dedicadas a la hotelería y la artesanía en la región.

Sostuvo que en breve el sector turismo se convertirá “en el verdadero motor del desarrollo regional”, por lo que esta región ya se está preparando para recibir a una gran afluencia de visitantes.

“Tenemos diversos compromisos como región, debemos mejorar los accesos de saneamiento básico en zonas de influencia turística como por ejemplo Abancay, Chalhuanca, Andahuaylas y Chincheros”, dijo.

Informó también que el aeropuerto de Abancay “Luz de los Andes” está en plena ejecución y se espera que el próximo año ya esté operando.




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Teleférico de Choquequirao generaría visita de 200,000 turistas en su primer año

El teleférico que se proyecta construir hacia el complejo arqueológico de Choquequirao, entre Apurímac y Cusco, podría generar la visita de 200,000 turistas en su primer año de funcionamiento, estimó hoy la Cámara Nacional de Turismo (Canatur).
Para ello, explicó Carlos Canales, presidente de Canatur, será necesario consolidar a Choquequirao como un destino de excursión de un solo día, algo que actualmente no es posible debido a las dificultades geográficas para llegar allí.
“Visitar hoy Choquequirao implica demorarse un día y medio. Con el teleférico, el acceso tomaría poco más de tres horas desde Cusco. Si sales a las ocho de la mañana estarás a las 11, en tres horas recorres el valle y a las 4 retornas”, indicó. “Si se logra plantear ese esquema de visitas, el primer año de funcionamiento habría 200,000 turistas”, remarcó tras saludar la iniciativa impulsada por el gobierno regional apurimeño y que es vista con buenos ojos por el Ejecutivo. Dijo que el teleférico podría tener una primera estación en Saywite (Apurímac), cerca de la carretera, y luego otra más cercana a Choquequirao, a fin de conectarse con el sitio arqueológico. “Con este proyecto se podría consolidar un circuito turístico extraordinario: Cusco-Saywite-Choquequirao-Santa Teresa-Machu Picchu-Valle Sagrado”, indicó Canales, quien estimó que también se incentivaría la inversión hotelera. Asimismo, refirió, ayudará a incrementar las visitas a otros atractivos apurimeños como Curahuasi y Chalhuanca. “Las visitas extranjeras a Choquequirao no superan las 5,000 al año, pero en cinco años luego de la puesta en marcha del proyecto podría ser uno de los destinos más importantes después de Machu Picchu”, opinó. El titular de Canatur consideró que la rentabilidad del proyecto está asegurada, así como el retorno de lo que se llegue a invertir para su ejecución. En un mes aprobarán viabilidad de proyecto de teleférico de Choquequirao

El presidente regional de Apurímac, Elías Segovia, dijo hoy esperar que en un mes el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) apruebe la viabilidad del proyecto de construcción del teleférico para acceder al sitio arqueológico de Choquequirao. “El expediente está en manos del Mincetur y esperamos que en un mes nos entreguen la viabilidad del proyecto, y sobre esa base, con la certificación presupuestal, lanzar la licitación para la construcción”, indicó.
Dijo que la iniciativa tiene código SNIP en la Oficina de Proyectos de Inversión (OPI) del gobierno regional, lo cual –refirió- indica que la unidad ejecutora es la región, “pero la viabilidad presupuestal la tiene que dar el Mincetur”. Segovia indicó que la construcción del teleférico demandará una inversión de 200 millones de nuevos soles, presupuesto que incluye la puesta en valor, recuperación y acondicionamiento del citado complejo arqueológico. Explicó que la construcción se llevará a cabo con inversión pública; sin embargo, el tema de la concesión se verá cuando esté concluido o al menos cuando esté en pleno proceso de ejecución. “La decisión será tomada por el Gobierno nacional en coordinación con el gobierno regional”, anotó. “Sería interesante apostar por una inversión pública – privada en su concesión para que se maneje de mejor manera”, señaló al referir que se le está dando bastante impulso y agilidad para que este proyecto salga pronto. El teleférico para acceder al parque arqueológico de Choquequirao se construirá sobre el imponente cañón de Apurímac. El 1 de noviembre los ministros de Cultura, Luis Peirano; de Comercio Exterior y Turismo, José Luis Silva; del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal; hicieron un recorrido que les permitió conocer ‘in situ’ el terreno donde se construirá el teleférico y sobrevolaron la zona del mirador de Kiuñalla, en el distrito abanquino de Huanipaca, que será el punto de partida. Las autoridades suscribieron el Acta de Choquequirao, que ratifica la voluntad política del Gobierno de respaldar este proyecto birregional de Apurímac y Cusco.   Fuente: Andina



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Declaran de interés nacional la restauración y puesta en valor de Choquequirao

La restauración y puesta en valor del monumento arqueológico de Choquequirao y sus accesos por Cusco y Apurímac fueron declarados de interés nacional, mediante una ley publicada hoy en el boletín de Normas Legales del Diario Oficial El Peruano.
Se trata de la Ley 29899, aprobada por el Congreso de la República y promulgada por el presidente Ollanta Humala Tasso.

Choquequirao posee nueve grupos arquitectónicos de piedra, cientos de andenes, habitaciones y sistemas de riego distribuidos alrededor de una explanada o plaza principal.

Sería una de las ciudadelas perdidas en el valle de Vilcabamba, donde los incas se refugiaron a partir de 1536.

En abril pasado, las lluvias y los deslizamientos de tierra afectaron el puente Rosalinas, acceso a Choquequirao por el distrito de San Pedro de Cachora, en la provincia apurimeña de Abancay.

Asimismo, resultó afectada la ruta alternativa que conduce al centro arqueológico por el distrito de Huanipaca, en Abancay.

Choquequirao (chuqui k’iraw o cuna de oro) representa uno de los atractivos turísticos compartidos por los departamentos de Apurímac y Cusco, en el sur peruano.

 




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Construirán teleférico a Choquequirao el que permitirá una afluencia anual de 700 mil turistas

La construcción de un teleférico desde el mirador de Kiuñalla, en la provincia apurimeña de Abancay, con dirección al complejo arqueológico de Choquequirao, en Cusco, permitirá que 700 mil turistas visiten cada año la zona, estimó hoy una autoridad regional.
El presidente regional de Apurímac, Elías Segovia Ruiz, señaló que el proyecto, el cual contempla el mejoramiento de las carreteras de los distritos de Huanipaca y San Pedro de Cachora, aledaños al mirador de Kiuñalla, demandaría una inversión de unos 120 millones de nuevos soles.

Dijo que los estudios técnicos están “bastante avanzados” y se ejecutan gracias al convenio suscrito con el Gobierno Regional de Cusco.

“El estudio contempla la instalación de un sistema de acceso mediante un cable carril con capacidad para 250 turistas por hora”, detalló a la Agencia Andina.

Precisó que el teleférico tendrá una longitud de dos kilómetros y estará ubicado a 3,600 metros sobre el nivel del mar. Su recorrido demoraría unos 30 minutos y su acceso será por el distrito de Huanipaca.

“La ejecución del teleférico permitirá dar un respiro a Machu Pícchu, pues en la actualidad hay limitaciones de visitas y los turistas podrían dirigirse a Choquequirao incrementando, de esta manera, las alternativas turísticas del país”, sostuvo.

Segovia Ruiz indicó que el mejoramiento de las carreteras de los distritos de Huanipaca y San Pedro de Cachora, ambos en Abancay, permitirá mejorar y facilitar el acceso al circuito del Cañón de Apurímac, el más profundo del mundo, hacia Choquequirao.

Recordó que la ministra de Cultura, Susana Baca, quien llegó a Apurímac para anunciar el reinicio de los trabajos de restauración del santuario de la Virgen de Cocharcas, ubicado en la provincia de Chincheros, ha visto conveniente impulsar el proyecto.

“En la reunión se le detalló a la ministra de Cultura los aspectos técnicos del referido proyecto birregional denominado ‘Mejoramiento de la actividad turística para el desarrollo de Apurímac y Cusco’”, indicó.

La autoridad regional aseguró que el sistema de acceso no contaminará el ambiente.

“Si se logra la accesibilidad a Choquequirao estaríamos hablando de 700 mil turistas que visitarán al año la zona turística. Sin duda beneficiará al circuito turístico Chanka-Inca-Wari y, por eso, es imprescindible posibilitar el acceso en la zona”, aseveró.

Finalmente, informó que este martes está prevista una reunión en Palacio de Gobierno para informar de la ejecución del ambicioso proyecto turístico.

El Gobierno Regional de Apurímac informó en noviembre pasado que el ingeniero Jacques Beharel, de la firma Poma, de Francia, recorrió el área geográfica donde se proyecta levantar el proyecto que consideró “técnicamente factible”.

 




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Choquequirao, un asentamiento imperial cusqueño del siglo XV en la Amazonía andina

Resumen

Este artículo constituye una aproximación resumida a la historia del sitio arqueológico Choquequirao, elaborado sobre la base de varias temporadas de investigación del Proyecto Arqueológico Sector VIII – Las Llamas de Choquequirao, que fueron llevadas a cabo por los autores entre los años 2004 y 2006. La información vertida constituye una revisión explicita de los parámetros de comprensión del sitio que han provenido principalmente de mitos e historias regionales vinculadas a los últimos momentos del Tahuantinsuyu. Los autores reescriben la historia de este asentamiento proponiendo su prioridad temporal, vinculada a los inicios del estado imperial cusqueño, y su portentoso crecimiento vinculado al Inca Túpac Yupanqui; documentación resultante de la evaluación de data arqueológica y la compulsa de información y hechos históricos. El artículo incluye una concisa descripción de los 12 sectores que comprende la llacta de Choquequirao.

Autores: Gori Tumi Echevarría López (goritumi@gmail.com), Zenobio Valencia García (zenobiovg30@hotmail.com)

Colaboracion de Revista Huacaypata

Abstract

This article constitutes an approximation to the history of Choquequirao, elaborated after several research field seasons of the Archeological Project: Sector VIII, the Llamas of Choquequirao, carried out by the authors from 2004 to 2006. The exposed information constituted an explicit revision of the comprehension parameters of the site that had came from myths and regional histories associated to the last moments of Tahuantinsuyu. The authors rewrite the history of this settlement proposing its temporal priority related to the beginnings of the Cusco Imperial State, and its enormous grow associated to Inca Tupac Yupanqui; information produced after the evaluation of archeological data and the examination of information and historical facts. The article includes a description of the 12 sector of the archeological llacta of Choquequirao.

 

La llacta de Choquequirao constituye el asentamiento arqueológico más notable ubicado al occidente de la cordillera de Vilcabamba (figura 1). Su ubicación natural es excepcional si consideramos que su asiento domina el paisaje monumental del cañón del Apurímac y las zonas quechuas de la margen izquierda del mismo río. Y hacia su entorno directo todo el ecosistema de la Amazonia andina (Morales 1993), dominado por bosques ubérrimos en topografías accidentadas; siendo la puerta de entrada a la región de Vilcabamba la última región libre del Tahuantinsuyu hasta 1571.

 

Choquequirao como asentamiento arqueológico es absolutamente notable y constituye un documento físico importantísimo para comprender la historia y cultura de la nación cusqueña del siglo XV, tal como lo ha sido Machupicchu por muchos años (Chávez Ballón 1992). Hasta muy reciente, el sitio no había sido objeto de estudios sistemáticos por la arqueología peruana y la mayor parte del conocimiento de su historia se había basado en especulaciones generales o leyendas y mitos, como que el sitio fue el último refugio de los incas o la capital de Manco Primero (Bingham 2001 [1910]). Siendo esta última creencia la que ha afectado todas las proposiciones posteriores sobre la cronología y la asociación cultural del asentamiento hasta nuestros días.

Desde la década de los 80s el sitio ha sido objeto de intervenciones especializadas permanentes por COPESCO con la intención de recuperar el monumento y ponerlo en valor; parte de estos trabajos han incluido la restauración de varios sectores de su componente urbano e investigaciones localizadas (Samanez y Zapata 1989). Mucha de la información obtenida por estas labores ha sido preliminar y ha servido de base para la sectorización y la revaloración del monumento incluyendo importantes apreciaciones sobre su función e importancia.

Figura 2. Sectores del área central de Choquequirao. Gori Tumi Echevarría 2005, en base a Samanez y Zapata 1994.

No obstante estos trabajos, aún entrada la primera década del siglo XXI no se habían cuestionado explícitamente los parámetros de comprensión del sitio (naturaleza, cultural y cronología), hasta que en el año 2004 el Proyecto de Catastro y Delimitación del Parque Arqueológico de Choquequirao, auspiciado por COPESCO y aprobado por el INC (Instituto Nacional de Cultura / Hoy Ministerio de Cultura), condujo al hallazgo de los motivos figurados de llamas en los andenes del Sector VIII del monumento arqueológico, constituyendo el más formidable descubrimiento relacionado a la arqueología del Tahuantinsuyu en muchas décadas. Este hallazgo permitió desarrollar nuevas investigaciones relacionadas, que incluyeron aspectos sustanciales sobre el asentamiento, como la asociación cultural, la cronología, su naturaleza urbana y su posible función específica. Todos estos estudios han revisado explícitamente la historia cultural de Choquequirao y constituyen hoy por hoy la más actualizada información referente a este sitio.

 

Figura 3. Sectorización de las principales áreas arqueológicas de Choquequirao. Gori Tumi Echevarría 2005.

Uno de los puntos claves para comprender Choquequirao ha sido la evaluación general de su contexto urbano constructivo, el que fue revisado durante la ejecución del Proyecto Sector VIII “Las llamas de Choquequirao”, y en donde se arribaron a conclusiones muy interesantes sobre el desarrollo y la evolución del asentamiento. Este trabajo usó la sectorización general hecha por COPESCO en los años 80s, cuya nomenclatura ha sido revisada y extendida de acuerdo a una mejor definición de las áreas con arquitectura, incorporándose, además, una nomenclatura nominal arbitraria para un reconocimiento más coloquial del asentamiento. De acuerdo a la última sectorización, Choquequirao se compone de los siguientes sectores1 (figuras 2 y 3):

(1) Ver la descripción de los sectores en el anexo final.

 

Sector I – “Plaza principal superior”
Sector II – “Qolqa, almacenes y depósitos”
Sector II1 – “Talleres de vivienda”
Sector III – “Plaza Haucaypata”
Sector IV – “Muro triunfal y corrales sagrados”
Sector V – “Ushnu”
Sector VI – “Templo de los Sacerdotes”
Sector VII – “Andenes Sagrados”
Sector VIII – “Las Llamas de Choquequirao”
Sector IX – “Pikihuasi”
Sector X – “Paraqtepata”
Sector XI – “Pacchayoq”
Sector XII – “Pinchaynuyoq”

La sectorización es ilustrativa de la complejidad y extensión del asentamiento cuya plenitud fue lograda mediante un crecimiento progresivo hasta su abandono definitivo probablemente en el siglo XVI. Sin embargo su verdadera dimensión e importancia tiene que ver con la disposición y extensión de compleja naturaleza constructiva que articula todo el conjunto.

En el año 2005, durante los trabajos de investigación del Sector VIII, se examinó sistemáticamente la mayoría de sectores con arquitectura de Choquequirao encontrando notables variaciones en el diseño y la construcción de sus estructuras; estas variaciones, independientemente de la locación y distribución de las edificaciones, han probado tener claras implicancias culturales constituyéndose en claves para definir la secuencia y cronología del asentamiento y de la mayoría de sectores que este comprende.

Choquequirao, como llacta, asiento urbano con arquitectura inscrita, se ha extendido usando la mayor parte del área central y aledaña de un gran espolón rocoso que destaca de la parte superior del cerro del mismo nombre, este espolón ha sido aterrazado y achatado exprofeso para servir de base a la ocupación central del sitio, con dos plazas (una inferior y otra superior) rodeadas de edificios, canales, plataformas ceremoniales y pacchas, ubicadas en dos niveles escalonados orientados de Norte a Sur. Sobre este despliegue, algunos conjuntos de edificios se han incorporado en las inmediaciones, hacia el centro NE el Sector II1 (Talleres de vivienda), hacia el Este el Sector VII (Andenes Sagrados), hacia el SW el Sector VI (Templo de los sacerdotes), hacia el Sur el Sector IX (Pikihuasi); y más alejados, hacia el Norte está el Sector XII (Pinchaynuyoq), hacia el Oeste el Sector VIII (Llamas) y hacia el SE el Sector XI (Pacchayoq).

La distribución de los edificios y complejos de edificios parece indicar un arreglo lineal siguiendo un eje Norte-Sur que está evidentemente sujeto a un cierto determinismo geográfico, la mayoría de la infraestructura urbana se encuentra en la parte central siguiendo el eje descrito, mientras que la mayor parte de la infraestructura agrícola (andenería), se ubica transversalmente en las marcadas faldas laterales del espolón montañoso, y las quebradas adyacentes accidentadas. Esta distribución, de hecho, define la primera y más notoria clasificación formal funcional de la arquitectura del asentamiento: la arquitectura habitacional y la arquitectura agrícola.

Esta división, no obstante, aunque ayuda a entender la complejidad urbana del asentamiento, no establece aún ninguna referencia nominal respecto de su naturaleza cultural y cronológica, ni la forma en que este complejo constructivo se ha desarrollado. Una pura visión distributiva puede ser engañosa porque muestra únicamente la imagen del conjunto final, ocultando la perspectiva del proceso que tomó alcanzar esta misma imagen y de las implicancias culturales de este mismo proceso.

Durante las observaciones in situ, se ha podido documentar que existe una notable diferencia en la construcción de los sectores de Choquequirao que incluyen variaciones en el uso del material y el aparejo utilizado para constituir las estructuras; estas variaciones son importantes porque demuestran que todo el asentamiento, y particularmente la mayoría de los sectores que éste incluye, presentan historias constructivas independientes (Echevarría y Valencia 2008). Esto indica que Choquequirao ha atravesado notables procesos de cambio y desarrollo urbano, hasta hoy no advertidos  adecuadamente. Es muy importante enfatizar esta variación porque permite segregar áreas individuales dentro del asentamiento y seguir la progresión del crecimiento del sitio para fines de correlación histórica.

Nuestros estudios indican que la historia constructiva de Choquequirao empieza con la edificación de la parte central del sitio (Sectores III y IV), del sector de andenes ubicado hacia el Este de la plaza principal (Sector VII) y muy probablemente de la edificación central del Sector VIII (Subsector E). Estos sectores usan mayoritariamente un aparejo regular de piedras de esquisto con poca mica, y con estos materiales se han edificado pacchas, kallankas y recintos habitacionales de dos pisos con grandes hastiales; además de recintos ceremoniales con nichos inscritos (P.e. el llamado Muro Triunfal de Sartiges). Es bastante lógico suponer, tal como ha sido propuesto por Manuel Chávez Ballón (1970) que Choquequirao, como asentamiento cusqueño imperial, llacta, e independiente de su función específica, se inició con un equipo urbano básico que incluía facilidades como un Haucaypata, templos, residencias reales, canales de distribución de agua, pacchas ceremoniales, kallankas y campos de cultivo principales, entre otros.
A partir de este núcleo, la evidencia constructiva expone un crecimiento sostenido y la mayoría de sectores individuales en Choquequirao muestran un claro desarrollo en su infraestructura, ya sea incorporando nuevas construcciones o remodelando sus edificaciones; utilizando para esto diferente material constructivo y en algunos casos un aparejo diferente. Sectores inmediatos a la parte central, como los Sectores I y II, que incluyen una plaza, edificios, pacchas y qolqas; el sector II1 (Talleres de vivienda), y el Sector IX (Pikihuasi), son claros ejemplos de nueva edificación con un material constructivo variado (esquisto micásico). Por otro lado, el Sector VII (Andenes sagrados) es probablemente el caso más evidente de remodelación arquitectónica en Choquequirao, la cual se hizo para incrementar el volumen y la extensión de los andenes, elevando la altura de los muros, tapiando vanos, creando nuevos accesos y adosando nuevas edificaciones. Otro ejemplo notable es el edificio principal del Sector IV (Muro Triunfal) que expone una clara estratigrafía horizontal debido a su remodelación arquitectónica.

A partir del crecimiento de la zona construida central se produce un incremento sustancial en la infraestructura agrícola de Choquequirao cuando se ejecuta la construcción de los sectores VIII (que es una ampliación más propiamente dicha), XI (Pacchayoq) y del sitio Pinchaynuyoq, que son gigantescas obras constructivas cuyas áreas particulares sobrepasan ampliamente el área de ocupación central de la llacta o asentamiento. Todas estas obras son posteriores a la zona central pues ocupan mayoritariamente un diferente material constructivo (esquisto micásico) y un nuevo diseño uniforme. La relación temporal, entre el uso de materiales ha sido advertida claramente en el Sector VIII, en el cual se verificó que existe un evidente adosamiento entre unidades constructivas, que fueron examinados detalladamente durante los trabajos del 2005 (Echevarría y Valencia 2008).

La prueba de superposición arquitectónica en el Sector VIII (Llamas), estratigrafía horizontal, es un dato fundamental para poder separar las grandes empresas constructivas agrícolas de todas las edificaciones del área central de la llacta o asentamiento. La monumental ampliación del Sector VIII y la edificación del sitio Pinchaynuyoq y del Sector XI (Pacchayoq), todas con diseños arquitectónicos similares, implican determinada contemporaneidad, lo que evidencia un desarrollo vertiginoso del asentamiento en algún momento de su historia. Es importante destacar que el Sector VIII y el sitio de Pinchaynuyoq comparten el mismo tipo de aparejo, el cual se diferencia del Sector XI (Pacchayoq) que guarda similaridad con la parte central del asentamiento, sugiriendo así una progresión temporal que ubica al Sector VIII y a Pinchaynuyoq en el final de la secuencia de crecimiento del sitio.

Hay que advertir, no obstante, que la mayoría de los sectores examinados han presentado secuencias de remodelación independientes, lo que demuestra la complejidad arquitectónica y por ende social del asentamiento. Sólo el Sector VIII ha probado tener tres fases constructivas y aún la segunda, en la que se inscriben los motivos figurados de llamas, relacionada a la mayor remodelación del asentamiento, muestra una superposición evidente. Como es obvio, establecer con precisión la secuencia de  crecimiento de Choquequirao es aún una tarea pendiente aunque a estas alturas es claro que el asentamiento se inició como una llacta cusqueña imperial reducida, probablemente con funciones específicas, hasta su remodelación y ampliación monumental, con otras funciones y en otro contexto histórico.

Actualmente podemos precisar con bastante confidencia que existen dos fases marcadas en el crecimiento horizontal de Choquequirao que implican un cambio drástico en la función y en la dimensión del asentamiento, la primera relacionada a la parte central y principal de Choquequirao, la llacta imperial temprana, y la segunda relacionada al incremento del área de la llacta y a la edificación monumental de obras de infraestructura agrícola donde se ubican los motivos de llamas marchando, la llacta imperial tardía.

El Dr. Chávez Ballón tenía razón al plantear el concepto de llacta imperial con un equipamiento básico; pero ahora sabemos que las llactas imperiales como Choquequirao afrontaron un crecimiento progresivo y a veces saltos notables en su equipamiento de infraestructura. Estos saltos son claves para poder interpolar la información histórica con la arqueológica. Ya hemos propuesto (Echevarría y Valencia 2008) que Choquequirao fue fundado por Pachacuti en el siglo XV en un contexto expansivo inicial, y que la remodelación y ampliación de la llacta fue hecha por su hijo Túpac Yupanqui en un contexto expansivo imperial posterior. Fue el Inca Túpac Yupanqui quien mandó edificar los andenes con motivos figurados de llamas; y toda la infraestructura agrícola debió servir de sustento económico a su impresionante y gloriosa campaña conquistadora.

Choquequirao es una llacta en la Amazonía andina, una muestra de la complejidad, desarrollo y progreso de la cultura Cusco del siglo XV, y un recordatorio de nuestro gran legado, una cultura viva en nuestros espíritus, en nuestra naturaleza.

Bibliografía
BINGHAM, Hiram, 2001 [1910]. Discurso del Dr. Hiram Bingham. Visión Cultural. Año 1, Nro. 4. Instituto Nacional de Cultura (INC). Cusco.
CHÁVEZ BALLÓN, Manuel, 1970. Cusco, Capital del Imperio. Serie: Ciudades Incas. Wayca. Nro. 3: 1-14. Programa Académico de Antropología. Departamento de Antropología, Arqueología y Sociología. Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco. Cusco.
CHÁVEZ BALLÓN, Manuel, 1992. Machupicchu un sitio ideal para investigar y enseñar la historia y la cultura de los Incas. En: Machupicchu, Devenir Histórico y Cultural: 181-182. Chevarría Huarcaya (compilador). Universidad San Antonio Abad del Cusco. Cusco.
ECHEVARRÍA LÓPEZ, Gori Tumi y Zenobio VALENCIA, 2008. Arquitectura y Contexto Arqueológico, Sector VIII, andenes “Las Llamas” de Choquequirao. Investigaciones Sociales. Nto. 20: 63-83. Revista del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima.
MORALES CHOCANO, Daniel, 1993. Compendio Histórico del Perú. Historia Arqueológica del Perú (Del Paleolítico al Imperio Inca). Tomo I. Editorial Milla Batres. Lima.
SAMANEZ, Roberto y Julinho ZAPATA, 1989. El conjunto arqueológico Inca de Choquequirao. Cuadernos de Arqueología. 1: 17-24. Círculo de Estudios Arqueológicos. Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco. Cusco.

Anexo.
Breve descripción de los sectores arqueológicos que componen Choquequirao

Figura 4. Sector Hanan. Foto: Zenobio Valencia G. 2005.

Sector I. Plaza principal superior. Se dispone en el extremo Norte del conjunto. Comprende los edificios que componen la plaza superior o Hanan (figura 4), resalta el templo principal. Por su diseño caprichoso presumiblemente corresponda a una estructura de carácter ritual funerario, hay presencia de pacchas (fuentes ceremoniales de agua), canales, un edificio alargado, que no presenta ventanas ni hornacinas, de longitud media, el vano de acceso fue modificado posiblemente en el segundo período de ocupación Inca.

En la parte baja, se ubica un edificio con un acceso general, con dos habitaciones al interior, dispuestas frente a frente, hacia el exterior, a mediana altura del muro, poseen hornacinas pequeñas que marca una diferencia con los otros edificios, al mismo tiempo comparten un mismo patio que tiene un gran dominio hacia el flanco occidental, pudiendo observarse en toda su amplitud el río Apurímac y el tributario Yanama.

Sector II. Qolqa, Almacenes y depósitos. El Sector de las Qolqa (figura 5) y almacenes, está constituido por cinco grandes edificios, dos de las construcciones poseen dos niveles, cada una con tres vanos de ingreso, en el interior

Figura 5. Estructura de las qolqas. Foto: Zenobio Valencia G. 2005.

resalta la presencia de plataformas con ductos de ventilación internos, con evidencias sobre la plataforma de estructuras de trojes, construidas con arcilla y quincha cocida en formas cúbicas.

Tres edificios se particularizan por la planta rectangular y alargada que poseen, uno de ellos ocupa la parte ulterior de los edificios de doble nivel en forma paralela y dos de ellos hacia la parte frontal, uno ocupa la misma longitud que las anteriores, sólo que está en un desnivel en comparación con las demás, el tercer edificio se encuentra a continuación del segundo que implica la continuidad arquitectónica con los andenes ceremoniales.

Hacia el Sur se encuentran 16 plataformas sucesivas que son terrazas de cultivo ceremonial, descritas por Hiram Bingham (2001 [1910]) como escaleras gigantes, están delimitadas por muros escalonados asociados a pacchas dispuestas de forma lineal en cada plataforma. Actualmente sólo el primer y último anden presentan vertederos de agua, mientas que los muros que delimitan las plataformas poseen detalles arquitectónicos en el interior, pequeñas hornacinas de forma trapezoidal que se integran de forma armoniosa a la escala de los andenes.

Sector III. Plaza Haucaypata. La plaza principal (figura 6) ocupa la pequeña plataforma modificada de la colina, y en toda su extensión se han emplazado varios recintos: un ambiente con dos fuentes interiores, pacchas; una amplia

Figura 6. Plaza Principal donde se muestra las dos Kallankas y los recintos residenciales. Foto: Zenobio Valencia G. 2005.

Kallanka con cuatro vanos de acceso y hornacinas bajas interiores con elementos de carácter ceremonial; dos viviendas de dos plantas con habitaciones pareadas y separadas por un muro central y pequeños patios; un edificio de planta similar a las anteriores a medio construir con un estilo diferenciado en su construcción, a los que se ingresan desde un pasadizo común que viene desde la plaza a través de una portada de doble jamba; una amplia Kallanka de un solo nivel con seis vanos de acceso, que por su dimensión corresponde a un recinto de uso múltiple y colectivo, precedido por un amplio pasaje que comunica con la plaza, delimitado por un muro perimetral. En el extremo NE hay presencia de recintos, patios y material lítico preparado, extraído de cantera. Los recintos han sufrido permanentes modificaciones en su construcción, con claras evidencias que parte de estos materiales líticos formaban parte de antiguas estructuras.

Figura 7. Templo principal de Choquequirao. Foto: Zenobio Valencia G. 2005.

Sector IV. Muro triunfal y corrales sagrados. A continuación de la plaza principal se encuentra un espacio discontinuo, definido por una sección de canal y enlazado por un muro perimétrico que da lugar a una explanada en desnivel, ligeramente más alta que el de la plaza principal, en esta zona sobresale la construcción de un templo (figura 7), de acceso abierto, conformado por cuatro pequeños ambientes, que en la parte superior contaban con un segundo nivel al que se accede desde la plataforma de la parte posterior, donde se encuentran las kanchas de camélidos.

Sector V. Ushnu. La plataforma posiblemente ceremonial bautizada como “ushnu”

Figura 8. Plataforma del Ushnu. Foto: Zenobio Valencia G. 2005.

(figura 8) está ubicada en una pequeña colina cuya geomorfología fue modificada para lograr la superficie y apariencia actual, la cima de la colina está circundada por un pequeño muro perimetral que la corona, cuenta con un único vano de acceso con escalinatas, que parte desde la Plaza Principal pasando por el vano de doble jamba del Templo Principal del Sector IV. Cabe señalar que el año 2005 las excavaciones han develado la existencia de un geoglifo de forma geométrica construido con lajas de piedra empotradas sobre la superficie. Forman espacios cuadrangulares que, por su forma, posiblemente se trate de un observatorio astronómico.

Sector VI. Templo de los Sacerdotes. En la parte baja, al Este de la colina del Ushnu,

Figura 9. Templo de los Sacerdotes, conformado por un par de recintos. Foto: Zenobio Valencia G. 2005.

se encuentra un conjunto de edificaciones (figura 9). Los edificios están diseñados con la tipología de una kancha conformada por dos habitaciones de dos plantas emplazadas una frente a otra con sus puertas simétricamente opuestas, circundadas por un muro perimétrico que tiene un solo vano de ingreso desde el lado Este hasta donde llega una amplia calzada contemporánea; en la parte superior, lado Norte, existen cuatro muros de contención con traza de línea quebrada, asociada a una paccha, las mismas que definen plataformas en forma de zigzag.

Sector VII. Andenes Sagrados. Está ubicado al lado Este y parte inferior de la Plaza

Figura 10. Sistema de andenes más amplios de Choquequirao. Foto: Zenobio Valencia G. 2005.

Principal. Se trata de tres niveles de andenes (figura 10), divididos por tres espaciosos accesos de tipo escalera que se inician en la calzada al pie del andén. En este Sector, se conservan dos bases de andenes que estuvieron en proceso de construcción y cuatro plataformas adosadas a los muros de la calzada. Estos andenes son más alargados y más anchos en relación a los de Pacchayoq, Pinchaynuyoq y del Sector Las Llamas. Aunque por estar más próximo al Sector principal este sería considerado como el más importante sistema agrícola de la llacta temprana de Choquequirao. La tipología de su construcción es realmente monumental, puesto que está erguido con unidades líticas de gran volumen.

Sector VIII. Las Llamas de Choquequirao. El área donde se ubica este sitio arqueológico fue nominada Sector VIII por COPESCO durante las intervenciones de

Figura 11. Andenes de las Llamas. Foto: Zenobio Valencia G. 2005.

puesta en valor del sitio en la segunda mitad de la década del 90. Este Sector fue generalmente reconocido como un área con presencia de andenerías dispersas las cuales no presentaban ninguna cualidad especial salvo su connotación arqueológica especifica. En el 2004, este Sector cobra relevancia, caracterizándose principalmente por poseer andenes en cuyos paramentos se han representado 28 figuras que corresponden a diseños antropomorfos, zoomorfos y geométricos.

El sitio, Sector VIII “Llamas”, es un conjunto de andenes conformado por 138 terrazas de ancho variado, que se extienden de Este a Oeste en una quebrada marcada de fuerte pendiente (figura 11).

Las evidencias culturales se distribuyen, en esta quebrada, dentro de un rango altitudinal que va entre los 2,766.68 m. a los 3,010 m. de altitud; en un nivel inferior a la Plaza principal, que está a 3,104.14 m. de altitud.

Sector IX. Pikihuasi. Está conformado por ambientes de planta rectangular con un diseño diferente al Sector

Figura 12. Edificios del Sector Pikihuasi, con diseño diferente a los demás sectores. Foto: Zenobio Valencia G. 2005

principal; en este Sector existen recintos circulares de data más antigua que las del Horizonte Tardío. Existen grandes kallankas cuyo emplazamiento define calles angostas y pasadizos paralelos en los que se inician cortos tramos de gradas; uno de los caminos con plataforma angosta, se orienta hacia la Plaza principal (figura 12).

Sector X. Paraqtepata. Más abajo del Sector antes descrito se encuentra un sistema de

Figura 13. Sistema de andenes de Paraqtepata (dividida en cuatro parcelas). Foto: Zenobio Valencia G. 2005.

andenes de cultivo denominado Paraqtepata (figura 13), que corresponde a 18 terrazas de amplitud media distribuidas en tres columnas, con dos escaleras continuas que comunican cada una de ellas; cuenta con canales de agua que llegan a una fuente ubicada en la parte central.

Sector XI. Pacchayoq. En la quebrada del riachuelo Chunchumayo, se encuentra Pacchayoq, sector agrícola conformado por terrazas de cultivo distribuidas en nueve sub sectores, hasta la fecha

Figura 14. Andenes de Pacchayoq, luego de su recuperación.Foto: Zenobio Valencia G. 2005.

identificados (figura 14). Estas se enlazan por sistemas de escalinatas y calzadas peatonales, asociadas a canales de agua; en la parte central de los andenes existe un recinto, actualmente conocido como “Vivienda del Arariwa”, sacerdote responsable del cuidado de los campos de cultivo. Está conformada por un templo, fuentes de agua y el recinto destinado a la vivienda; estas construcciones conservan en la cabecera de muros, lajas de piedra a manera de cornisas.

Sector XII. Pinchaynuyoq. Aproximadamente a siete kilómetros en el camino hacia

Figura 15. Parte del sistema de andenes de Pinchaynuyoq. Foto: Gori Tumi Echevarría 2005.

Yanama se encuentra el Sitio Arqueológico de Pinchaynuyoq. Está conformado por 57 terrazas (figura 15) donde el elemento principal que enriquece el contexto corresponde a las captaciones de manantes, que se distribuyen a través de todo el área construida, para el riego de los cultivos. Los paramentos de los muros de contención son de la misma tipología que el Sector VIII. En la parte media superior están ubicadas las construcciones que corresponden a dos templos, asociadas a puquios. Es un extraordinario sistema hidráulico de todo el Conjunto Arqueológico.