Waqrapukara: descubriendo sus misterios

div>En runasimi “waqra” es cuerno y “pukara” el equivalente a fortaleza. Viendo la fotografía el nombre es más que elocuente. Pero los pastores de las comunidades de Acos, al sur de la ciudad de Cusco, también lo conocen como Llamapukara: “no son cuernos –aseguran– son las orejitas de una llama que está alerta ante la presencia de foráneos”.

Pese a su ubicación casi inexpugnable –en lo alto de un pico sobre los abismos que dan al cañón del río Apurímac y sobre los 4 mil m.s.n.m.– por lo menos son cuatro los antiguos caminos que llevan a esta fortaleza.

Sin duda, ambas “orejas” o “cuernos” que se encuentran en la fortaleza fueron motivo de sacralización entre sus constructores. Lo mejor conservado son sus muros, escaleras, terrazas y aposentos de piedra finamente tallados al mejor estilo inca clásico.

Para el arqueólogo Miguel Cornejo, Waqrapukara representa la “arquitectura del poder. Es un santuario inca de primer orden, que denota un inmenso poder político y religioso aún no descifrado”, asegura Cornejo. “Antes de acceder a Waqrapukara se llega a un espacio formado por la erosión fluvial y eólica. Todo el entorno natural advierte desde lejos que se está llegando a un sitio especial, fuera de lo común, de una belleza incomparable”, añade el arqueólogo de la PUCP.

Waqrapukara es un buen destino de turismo de aventura y vivencial. Lo cierto es que esta ruta no pide turistas, requiere expedicionarios.

A diferencia de otros destinos con multitud de visitantes, en Waqrapukara se puede acampar en los alrededores. Recomiendo gozar el cielo nocturno. Quizás encuentre la razón por la que sus antiguos constructores eligieron este lugar mágico y misterioso.

¿Como llegar?

Una de las rutas para llegar a la fortaleza de Waqrapukara es dirigirnos al distrito de Pomacanchi, provincia de Acomayo, que esta aproximadamente a 115 km desde la ciudad del Cusco.

Al llegar al puente de Chuquicahuana, que está a 92 km, nos dirigimos por la carretera a Acomayo. Llegando al lugar denominado Cebadapata, encontramos la Laguna de Pomacanchi, que es la primera atracción turística, en esta laguna podemos observar pescadores en pequeñas embarcaciones efectuando sus labores cotidianas y el paisaje natural con toda la fauna y flora del lugar.

Frente a Cebadapata podemos hallar los restos arquelógicos de K’ero, baluartes, andenería prehispánica, colcas y demas construcciones . De esta manera llegamos a Pomacanchi, la Capital Ecoturística de la Región Cusco, en esta villa encontraremos la casa de Carmen Rosa Noguera, madre del Caudillo José Gabriel Condorcanqui “Tupac Amaru”, quien como ya sabemos inició la Revolución Independentista de Latinoamérica.

¿Por qué algunos promueven viajar a Waqrapukara por Pomacanchi?

Porque encontramos lugares atractivos , no solo por los restos arqueológicos de K’ero, las construcciónes preincas en Conchacalla, la Laguna de Pomacanchi, la Huaca de K’ullupata, la reserva de vicuñas de Pumawasi sino también por la fauna y flora, encontraremos especies nativas como el achanqaray, qantu, chillka, t’ankar, ich’u, qeto qeto, panti, totora y otras especies. En la fauna encontraremos: Halcón, cernícalo, águila, condores, vicuñas, puma, venado, zorro, zorrino. La otra ventaja es que Pomacanchi es una villa de caracter colonial asi lo demuestra sus puentes coloniales distribuidos a lo largo y ancho del distrito, su iglesia asi mismo cuenta con hospedajes para el viajero, como el Hospedaje Municipal que cuenta con comedor. En el camino hacia la fortaleza podemos disfrutar de la abundante vegetación silvestre de la zona, vista expectacular del Cañon del Apurimac y muchas otras bellezas mas.

Sin duda, ambas “orejas” o “cuernos” que se encuentran en la fortaleza fueron motivo de sacralización entre sus constructores. Lo mejor conservado son sus muros, escaleras, terrazas y aposentos de piedra finamente tallados al mejor estilo inca clásico.

Para el arqueólogo Miguel Cornejo, Waqrapukara representa la “arquitectura del poder. Es un santuario inca de primer orden, que denota un inmenso poder político y religioso aún no descifrado”, asegura Cornejo. “Antes de acceder a Waqrapukara se llega a un espacio formado por la erosión fluvial y eólica. Todo el entorno natural advierte desde lejos que se está llegando a un sitio especial, fuera de lo común, de una belleza incomparable”, añade el arqueólogo de la PUCP.

Waqrapukara es un buen destino de turismo de aventura y vivencial. Lo cierto es que esta ruta no pide turistas, requiere expedicionarios.

A diferencia de otros destinos con multitud de visitantes, en Waqrapukara se puede acampar en los alrededores. Recomiendo gozar el cielo nocturno. Quizás encuentre la razón por la que sus antiguos constructores eligieron este lugar mágico y misterioso.

 

Fuente: La Republica

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