Sillar y cultura

Eduardo Ugarte y Chocano

Periodista

Este año podría haberse llamado el año del sillar, pues en enero se inauguró la Ruta del Sillar, no solo con un fin turístico, sino de reconocimiento de su importancia histórica y cultural. En agosto, como un regalo por el aniversario de la ciudad, el Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación a los conocimientos, saberes y técnicas artesanales de extracción y labrado del sillar de Arequipa, por constituir un conjunto de tradiciones muy antiguas, transmitido de generación en generación; en espacios culturales, que van desde la Casa del Mural hasta el Museo de Arte Contemporáneo, desde este mes sus fachadas sostienen un estandarte negro (pudo haber sido granate) en el que se lee Centro Histórico de Arequipa, Cultura y Sillar, y finalmente, este viernes se ha instalado el Patronato de las Canteras de Sillar.

No consideramos que el reconocimiento a la importancia del sillar (ignimbrita o tufo volcánico) para la construcción de Arequipa sea tardío, sino que por primera vez se articulan y oficializan como respuesta –esta sí de última hora- al peligro al que las canteras están expuestas por las invasiones, concesiones, inundaciones de aguas residuales (del parque industrial Río Seco) y la falta de propiedad y seguridad laboral de los canteros que trabajan con el material símbolo de Arequipa, ciudad única en el mundo en la que ha sido utilizado masivamente.

En este momento existen 17 (uno menos que el año pasado) sectores de sillar, repartidos en los distritos de Yura, Cerro Colorado y Uchumayo, en los que trabaja medio millar de canteros entre los 21 y 80 años de edad, bajo el inclemente y dañino sol, polvo, sequedad y riesgo de derrumbes y desprendimientos de bloques, trabajo no difundido que los mantenía ignorados, pero con las acciones citadas y el Patronato se harán visibles junto a su labor y tendrán lugar en eso que llamamos identidad.

Para que se llegue a este punto de protección de individuos y patrimonio, ha tenido especial papel el Centro de Investigación, Educación y Desarrollo (CIED), cuyo presidente, Alfonso Aire Untiveros, es miembro del Patronato, junto a Yemi Alemán Achata, Ana María Arredondo, Alejandro Málaga Núñez, David Rodríguez Pacori, Guillermo Hercilla Valcárcel y William Palomino, quienes son garantía de cumplir postergada tarea, que debe ser complementada con un cambio en la conducta ciudadana que, en el Centro Histórico, literalmente se orina sobre el sillar y el trabajo de los canteros, como lo evidencia la exposición fotográfica que denuncia este comportamiento en la galería de la calle Ugarte 306, Cercado, frente al “humedecido” muro lateral del Convento de Santa Catalina. ❧

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