Señora de Cao: tejedora del Cosmos

OraculosUna madrugada del 2004, Régulo Franco que llevaba dieciséis años investigando en Huaca Cao Viejo, recibió la primera señal de algo grande. Un año después descubrió la magnífica tumba de la Señora de Cao enterrada 1,700 años atrás con símbolos de poder, marcando un hito en la historia del antiguo Perú: Las pruebas fehacientes del rol protagónico de las mujeres en la cumbre política de la sociedad moche.

Más allá de comprobar que el gobierno no fue un ejercicio exclusivo de los varones, amerita reflexionar cómo y en que lo fundamentaba. Ella como otros dignatarios fueron enterrados con las porras que fueron los símbolos de su autoridad ejercida en vida. La porra de origen divino cumplía una función mágica, por su medio se manifestaban la divinidad y las fuerzas sagradas de la naturaleza y quien lo portaba podía convocarlas. Fue pues, el instrumento que unía y canalizaba el don intrínseco original y natal de la Señora de Cao, con las energías potenciales del universo para operar el prodigio.

Al fallecer su cuerpo fue lavado con agua de mar y embadurnado con cinabrio, el mineral rojo álter ego de la energía vital de la sangre. Bajo la cubierta de cinabrio, la piel del antebrazo, manos, tobillos y dedos de los pies está tatuada con figuras de serpientes, arañas, lifes, etc. Estas imágenes emblemáticas se repiten en las paredes del templo, la coincidencia del repertorio iconográfico en la piel de la Señora con los murales de las pirámides plantean una analogía: Su cuerpo y el templo serían residencia de lo sagrado.

Mientras la serpiente era la metáfora de las aguas que descendían de las montañas andinas, tatuada en la piel de la Señora de Cao significaba su poder de gobernarlas, la araña, más bien, simbolizaba su don mágico-divino para operar ese prodigio y otros.

Según Ignacio Alva, la araña fue considerada un ancestro civilizador o tótem y habría sido la divinidad más importante y permanente a través de 1,500 años en las religiones Cupisnique y Mochica. Las arañas, continúa Alva, son creadoras y generatrices, pues a partir del hilo que segregan elaboran una estructura que es un cosmograma. El centro de la telaraña es el principio dinámico del origen, la estructura concéntrica y el trazado helicoidal de los hilos simbolizan la trama espiral del universo y su continuo devenir.

Entonces, la araña tatuada en la piel de la Señora de Cao sería el emblema de su poder mágico: la capacidad de generar la sustancia primordial de la creación del cosmos, tejer con esta la trama del universo y manejar su continuo devenir, como los ritmos de la naturaleza y el cumplimiento regular del ciclo de las estaciones. Siendo mujer, diosa y sacerdotisa el fundamento de su gobierno fue su taumaturgia y su propósito velar por el curso de la vida.

 

Texto : Maritza Villavicencio Historiadora y Fitomántica.
Fuente: La Mula (lamula.pe)

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