Regreso a casa. Repatriación de bienes culturales

bien_recuperadoLa repatriación de bienes culturales que salieron del país por tráfico ilícito o desconocimento demanda una paciente y tenaz labor. El trabajo entre INC, Cancillería e INTERPOL viene dando importantes resultados.

A inicios de 2008, el gesto del ciudadano suizo Guido Andrighetto llamó la atención de los medios. Treinta años atrás, él había adquirido una colección de fragmentos textiles en Austria, asombrado por su hechura y decidido a garantizar su conservación. La mayor parte era de origen Chancay. Residente luego en Berlín, invitó en una ocasión al embajador peruano en Alemania –el arqueólogo Federico Kauffman Doig– para apreciar la colección que lo enorgullecía. No fue poca la sorpresa del diplomático, al constatar que se trataban de piezas originales, por lo que se encargó de convencer al coleccionista de que fuesen devueltas a su país de origen. Andrighetto, con ejemplar desprendimiento, aceptó.

Para los que trabajan por la repatriación de nuestros bienes culturales, nada sería más idóneo que hallar la misma colaboración en todos los casos. En cambio, se requiere de un esfuerzo paciente y perseverante para alcanzar un éxito que –por cierto– no termina con la repatriación, sino que significa muchas veces el inicio de procesos penales contra los involucrados en la cadena del tráfico.

En la base de datos del Instituto Nacional de Cultura figuran unos 80 casos que involucran 15 países y más de 20 mil piezas culturales por identificar y recuperar. Ya sea a través de devoluciones voluntarias, decomisos e incautaciones hechas por entidades en el exterior (Aduanas, policía) o reconocimientos de piezas robadas en museos y casas de subasta, todos requieren de una gestión particular y personalizada.

A la cabeza de estas ‘cruzadas’ está la Dirección de Defensa del Patrimonio Histórico del INC que junto a la Subsecretaría de Política Cultural Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores, asume la tarea de seguimiento y ejecución de estos casos. En su calidad de ente especializado, el INC emite opinión, recomienda, solicita información y ejerce de intermediario y facilitador en las diversas instancias.

Otra colaboración vital es la que viene por parte de INTERPOL. La gran organización policial tiene un tratamiento especial para los casos de robo del patrimonio cultural. Estos pueden ser reportados en segundos a las otras filiales –187 a nivel mundial– a través de un sistema al que llaman I-24/7 (Información las 24 horas del día, 7 días a la semana). Para la institución es importante el registro gráfico de las piezas plagiadas, a fin que se le puedan identificar con mayor facilidad.

“Nuestra tarea no es solo difundir, sino también investigar y hacer un análisis de inteligencia criminal, averiguar cuáles son las tendencias de este tipo de robo”, explica Fernando Samamé, jefe de la División Internacional contra los Delitos Aduaneros, Intelectuales, Económicos y Patrimonio Cultural de la Oficina Central Nacional de INTERPOL. “Para ello, evaluamos las estadísticas de los últimos años y observamos cuáles son las rutas del tráfico”, refiere.

La forma en que Cancillería o el INC toma conocimiento de que un bien cultural nuestro está siendo comercializado en el exterior puede ser de diversas maneras: desde ventas por Internet a cargo de galerías o la noticia sobre las nuevas adquisiciones de algún museo de prestigio, hasta reportajes periodísticos.

Una vez ubicados, y si no es posible viajar para realizar el examen in situ, los peritos reconocen a través de fotografías, las características morfológicas de las piezas y su filiación cultural. Es entonces que se recurre a la base de datos de bienes robados para corroborar la sustracción de la obra. Nos damos cuenta aquí de una realidad preocupante: muchos robos al interior del país no son reportados a la policía ni a las Direcciones Regionales de Cultura, lo que hace complicado el sustentar la propiedad de esos bienes.

Bajo el amparo de los acuerdos que el Perú ha suscrito con diversos países es que se procede a la recuperación de los bienes, una vez identificados como pertenecientes a nuestro patrimonio. Por la vía diplomática se presenta el informe pericial de las piezas, así como su ficha de registro o la copia de la denuncia policial.

Esta parte concluye con la firma de un acta de entrega entre el representante diplomático y la persona que realiza la devolución.

La repatriación en sí implica la gestión del embalaje y transporte de los bienes culturales a nuestro país. La Cancillería recibe las piezas como valija diplomática y coordina con el INC para su entrega oficial. Tras realizarse los trabajos necesarios a las piezas, el INC asume su custodia permanente o gestiona la devolución al museo y/o Iglesia del cual fue sustraída.

Casos Emblematicos

Altar de Challapampa


Retablo que data del siglo XVI, el Altar de Challapampa fue robado en 2002 del templo de San Pedro de la comunidad de Challapampa en Juli, Puno. Tiempo después, se ubicó el altar en la galería Ron Messick Fine Arts, de Santa Fe,
Nuevo Mexico (EE UU).
Un equipo de agentes del Servicio de Aduanas estadounidenses incautó el tesoro. En el año 2005 regresó al Perú.

Lienzos del S. XVIII


En 2005, el Ministerio de Cultura de Colombia solicitó conocer el origen de dos pinturas (Cristo y Santísima Trinidad) que eran parte de un permiso de exportación en Colombia. Se encontró que una de ellas había sido robada en 1997 a una colección privada. Ambas fueron repatriadas en 2008.

Caso Ugo Bagnato
En 2005, autoridades de Miami decomisaron 603 piezas prehispánicas al italiano
Ugo Bagnato. De ellas, 270 eran piezas de cerámica y otros, mientras que 333
eran piezas textiles. Todas retornaron en 2007.
Pinturas decomisadas en Bélgica
Tres pinturas: Virgen con el Niño Jesús (óleo del S. XVII), Virgen del Espíritu Santo y Bodegón, además de un retablo de madera tallada, fueron decomisados en el aeropuerto de Liege,
Bélgica,
en 2006. Los bienes fueron repatriados al año siguiente.

Obras de arte en Uruguay
En 2005, apenas llegadas al aeropuerto de Montevideo (Uruguay), 35 piezas histórico-artísticas fueron decomisadas por no poseer la documentación correspondiente. Algunas poseían certificados falsificados. Volvieron al Perú en 2008.

Caso Patterson
El coleccionista Leonardo Patterson realizó en 1997 una exposición de sus piezas en España e imprimió el catálogo Prehispanic American – Time and Culture (2000 D.C -1550 A.C). El año 2007 se intervino un almacén en Galicia, con la cooperación de la Brigada del Patrimonio Histórico de la Guardia Civil Española, donde se identificaron 223 piezas prehispánicas, de las cuales 48 ya han sido repatriadas en 2008.
Unku Recuay en Denver
Un unku completo original del estilo Recuay fue recuperado en 2007 por las autoridades estadounidenses en la ciudad de Denver, Colorado. Fue repatriado en 2008.
Máscara de Sicán
Una pieza de oro y plata estilo Sicán, que habría sido extraída en 1997, fue incautada en 1999 al ciudadano turco Ayden Dikmen en Munich (Alemania).
Actualmente se encuentra en proceso de repatriación.
Bolsa de tela en Miami


Una bolsa chuspa en torsión en ‘Z’ de la Costa Sur (Intermedio Tardío) fue incautada en 2007 por las autoridades aduaneras de Miami. El mismo año se realizó su repatriación

Piezas cerámicas y textiles en Hamburgo

En 2007, una ciudadana alemana devolvió en Hamburgo 45 piezas peruanas (23 piezas cerámicos, 47 fragmentos, 2 líticos, 2 metales, 6 orgánicos, 4 textiles) adquiridas en la década del 60 en Arequipa, mientras residía en nuestro país. Las mismas fueron repatriadas en 2008.

Pieza Chancay en Berna
La Oficina Federal de Aduanas en Suiza incautó en 2005 una pieza de cerámica de origen  Chancay en el aeropuerto de Berna, que contaba con certificado falso. Se repatrió en 2008.
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