Q’eswachaca: El último puente inca reconocido como patrimonio mundial

qeswachaca

Pobladores de cuatro comunidades en el Cusco, que lo renuevan cada año, recibieron resolución de la Unesco que valora su técnica y ritos ancestrales.

Después de tres días de intenso trabajo se encontraban agotados, pero recibieron con amplias sonrisas de satisfacción y mucho orgullo a la comitiva que les iba a dar una gran noticia: el puente colgante Q’eswachaka que ellos mismos recuperaron fue reconocido por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Estos pobladores de cuatro comunidades quechuas del Cusco acababan de realizar la renovación del puente inca (que cumplen todos los meses de junio desde hace más de 500 años), cuando recibieron la visita de la ministra de Cultura, Diana Álvarez Calderón.

Ella entregó a los pobladores de las comunidades Huinchiri, Chaupibanda, CcollanaQuehue y Choccayhua la resolución que califica este puente como Patrimonio Mundial. Dicha resolución también fue otorgada a las autoridades distrito de Quehue y de la provincia de Canas.

Este puente inca es el único que se renueva cada año y sirve hasta la fecha para el tránsito de los pobladores y el ganado. Tiene 28 metros de longitud y 1.20 metros de ancho. Se sostiene entre dos peñascos sobre el río Apurímac y está tejido con fibras vegetales por lo que es único en el mundo.

La ceremonia de entrega del reconocimiento se cumplió el sábado 7 de junio, tras la renovación del puente inca, que este año se realizó desde el jueves 5 de junio.

Proceso de tejido
Todo comienza semanas antes del armado del puente, cuando se recoge de las alturas un tipo de paja llamado q’oya que sirve para formar la base y las barandas de la estructura. Hombres, mujeres y niños se sientan en las acequias para chancarlas con piedra, mojarlas en el agua y empezar a tejer.

Un día después, los jefes de familia entregan a los tejedores las sogas o Q’eswas de hasta 70 metros de largo.

Los tejedores o ‘chakaruwaq’ se balancean por los aires, a 50 metros de altura, sin ninguna seguridad mientras enlazan las soguillas que proporcionan las comunidades.
Según el antropólogo Miguel Hernández, encargado de elaborar el informe del Q’eswachaka ante la Unesco, dijo que nunca ha habido un accidente en la elaboración de este puente inca.

Para los campesinos de las cuatro comunidades, el Q’eswachaka tiene un carácter sagrado. El día de la renovación, 7 de junio, se realiza una ceremonia de pago a los apus (divinidades) y a la pachamama (madre tierra). Un sacerdote andino reza en quechua y ofrece hojas de coca, un feto de llama, maíces de colores, algodón, azúcar, vino, cigarros y campanas.

Otro elemento que acentúa el riesgo de esta labor es que en junio el caudal del río baja usualmente, por lo que hay una gran cantidad de piedras en el fondo del cañón. Sin embargo, esto no parece importarles a los tejedores.

Se sabe que el Q’eswachaka, ubicado en el distrito cusqueño de Quehue, es capaz de resistir el peso de un poblador y quince llamas.

La directora de Patrimonio Inmaterial del Ministerio de Cultura, Soledad Mujica, señalo que hasta inicios del siglo XX muchos puentes similares al Q’eswachaka seguían en uso, pero después se dejaron de renovar por la construcción de otros con materiales actuales.
El puente Q’eswachaka forma parte de un tramo del sistema vial andino Qhapaq Ñan y en el tiempo de los incas unía los actuales territorios de las provincias de Canas y Chumbivilcas. “No hubiéramos podido tener la red de caminos incas (Qhapaq Ñan) ni la articulación social, cultural y económica que tuvo el incanato si no hubiéramos tenido una red de caminos como este”, indicó.

El distrito de Quehue espera que con este reconocimiento se reciban más turistas que generen oportunidades de trabajo a la comunidad.

 

(La República)

image_pdfimage_print