Proyecto Arqueológico Sipán – Excavaciones Arqueológicas

Los trabajos de campo se iniciaron con procedimientos simultáneos de prospección y excavación. Las labores estuvieron centralizadas en la plataforma menor, donde habíamos detenido el saqueo. Un indispensable levantamiento topográfico graficó la conformación del terreno mediante curvas de nivel cada 50 cm, detallándose también la ubicación, dimensiones y profundidad de las perforaciones clandestinas. Este plano constituye el fiel registro del estado en que encontramos el monumento.

Los tres niveles principales de la estructura se encontraban severamente afectados por cerca de una centena de hoyos irregulares excavados en toda su extensión. El más impresionante de los hoyos correspondía a la tumba recientemente saqueada. Toneladas de escombros y adobes extraídos del interior cubrían la superficie y los perfiles expuestos demostraban que la plataforma fue íntegramente construida con adobe plano-rectangular.

El descombramiento de toda la superficie afectada por el saqueo y la limpieza del interior de los hoyos permitió evaluar el grado de su destrucción. Desarrollando una excavación cuidadosa y exigente en sus aspectos metodológicos, mantuvimos especial cuidado en la ubicación contextual de cualquier rasgo arquitectónico y sus materiales culturales asociados.

Para efectos del registro arqueológico el monumento fue cuadriculado en unidades de 10 x 10 m., partiendo de un punto ubicado al centro de la plataforma alta desde donde se proyectaron los ejes perpendiculares que rigen, hasta hoy, nuestras excavaciones. Dentro de esta red de cuadros, se localizó con exactitud todo hallazgo o elemento arquitectónico, incluyendo su posición vertical en alturas absolutas.

El terreno fue removido lentamente mediante el levantamiento progresivo de capas horizontales completas con ayuda de palas cortas, rasquetas de mano y brochas. A partir de la primera superficie diagnóstica se inició una sucesión de planos dibujados a color que grafican objetivamente el avance de la excavación.

La documentación fotográfica fue tratada también como unidades completas, detalles y etapas del proceso. Obviamente, éste fue sólo el procedimiento metodológico general de la excavación. Los contextos funerarios específicos requirieron un minucioso registro que muchas veces correspondía capas de milímetros o escasos centímetros. De otro lado, cada uno de ellos planteó el desarrollo de procedimientos y alternativas técnicas de recuperación específicos, en muchos casos, sin precedentes en la arqueología peruana, que debimos resolver de manera inmediata.

 

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