Proyecto Arqueológico Sipán – Contexto Histórico

La cultura Mochica, surge y se desarrolla entre los siglos I y VII d.C., teniendo como escenario la larga y angosta franja desértica de la costa norte del Perú, extendiéndose desde Piura por el Norte hasta Huarmey por el Sur, en unos 600 km. donde numerosos pueblos compartieron una cultura basada en una organización de pequeños reinos o señoríos locales.

Este pueblo de agricultores, artistas, pescadores y guerreros, alcanzaron un alto desarrollo y compleja organización, siendo el más conocido y singular legado, su artística cerámica, mayoritariamente depositada como preciada ofrenda a los muertos, divinidades, hombres, animales, plantas y complejas escenas fueron representadas  por sus artistas bajo la forma de imágenes escultóricas o vasijas decoradas a pincel.

Los Mochicas desarrollaron la metalurgia del cobre, plata y aleaciones para producir a gran escala hermosos ornamentos, herramientas para la agricultura y armas. Dominaron las técnicas de fundición, laminado, forjado, repujado, soldadura. Su más importante proeza fue dorara el cobre con una sofisticada técnica que consiguió recubrir este metal con una finísima capa de oro.

La Agricultura fue el sustento de la economía Mochica. Lograron vencer al desierto mediante la irrigación artificial desviando el cauce de los ríos que bajan de los andes.  Ubicando cada cultivo en su ambiente, respetaron los bosques y sembraron plantas alimenticias como maíz, papa, yuca, pallares, zapallo, camote, maní y variedad de frutales. Para uso industrial cultivaban el algodón y la totora y para sus construcciones la caña brava. Complementaron esta actividad productiva con la pesca en el rico litoral y crianza de camélidos. Desarrollaron la textilería, produciendo complejas ropas y ornamentos.

La importancia concedida a la actividad militar es notoria en las representaciones de guerreros y escenas de combate.

Construyeron colosales y masivas edificaciones de adobe en forma de pirámides truncas, accesibles por largas rampas. Plataformas amplios recintos o plazas conformaron sus importantes santuarios religiosos.
Para los Mochicas amantes de la vida, la muerte no fue el final, los hombres seguían viviendo en otra esfera del mundo con sus mismas obligaciones o privilegios, razón para sepultarlos con todos sus bienes y provisiones, así cada tumba y su contenido es el reflejo de la función en vida la persona sepultada.

En el año 1987, el sorprendente descubrimiento de las “Tumbas Reales de Sipán”, cambió fundamentalmente nuestro entendimiento sobre los Mochicas. Por primera vez el entierro de uno de sus gobernantes, mostraba toda su magnificencia, brindándonos una incalculable información para reconstruir la historia de esta extraordinaria cultura.

 

image_pdfimage_print

Deja un comentario