Presentan a Unesco expediente que postula al Qhapaq Ñan como patrimonio mundial

camino-incaEl expediente que postula al Qhapaq Ñan o Camino Inca como patrimonio cultural de la humanidad, elaborado por cinco países de Sudamérica, fue presentado ante la Unesco, anunció hoy el director regional de Cultura de Cusco, David Ugarte-Vega Centeno.
Precisó que el documento ingresó a dicho organismo internacional el viernes y lleva la rúbrica de los delegados representantes permanentes ante la Unesco de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.
El funcionario destacó que es la primera vez en la historia que se logra la participación de seis países del continente sudamericano en una iniciativa de este tipo.María Elena Córdova, miembro del equipo de trabajo peruano y asesora de la Dirección Regional de Cultura de Cusco, saludó la labor realizada por la parte peruana y de los otros países participantes en el expediente.

“Es posible también constatar la nueva y esperanzadora integración de las naciones de Sudamérica”, subrayó.

El Qhapaq Ñan articuló el Tahuantinsuyo, que tuvo como centro a la ciudad de Cusco, armonizando las condiciones ambientales, económicas, socio-cultural  y político administrativas de la cultura andina.

Además de ser una magnífica obra de infraestructura, el Qhapaq Ñan respondió a una visión integradora de las diferentes dimensiones del desarrollo.

El Tahuantinsuyo fue un extenso territorio, cruzado de norte a sur por la cordillera de los Andes, a lo largo de todo el frente occidental del continente sudamericano y que tiene como límites a las aguas del océano Pacífico, por el oeste, y a los llanos, la Amazonía, el Chaco, la Pampa y Patagonia, por el este.

La altitud de la cordillera, combinada con las latitudes ecuatoriales y tropicales, cumplió un papel importante en la intensificación de las diversidades, generando un mosaico de variedades que son perceptibles en la creación de múltiples estrategias de producción que confluyen en la configuración del mundo andino y su versión articulada.

La trascendencia del Qhapaq Ñan radica principalmente en la recuperación de un sistema que a través de caminos respetó las diferencias entre los pueblos de distintas lenguas y costumbres, ofreciéndoles las herramientas necesarias para hacer de la diversidad una ventaja competitiva, indicó Ugarte Vega-Centeno.

De ser declarado como patrimonio mundial por la Unesco, podría constituirse como un  símbolo mundial al permitir integrar la historia y el espacio en una misma obra, la de mayor dimensión de América.

También comprometería a los estados a mantener el medio de comunicación entre los habitantes actuales de los países andinos y la historia común que los une, dentro de la perspectiva de integración que ellos persiguen, finalizó.

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