Pérdida de bienes genera denuncia contra Arzobispo

José Víctor Salcedo.
Cusco.
La Comisión de Juristas contra la Corrupción y por la Defensa Social denunció ante la Fiscalía de la Nación a las autoridades del Arzobispado del Cusco por presuntos delitos contra el patrimonio cultural, hurto agravado, omisión de denuncia y abuso de autoridad.
Se les acusa de haber permitido en los últimos 15 años la sustracción de por lo menos 5 mil obras de arte y bienes de templos, parroquias y conventos de la región. Ese cálculo, según los denunciantes, lo hizo hace unos años el jefe del Proyecto Salvemos Iglesias, Luis Castañeda Tirado.
Aparecen como denunciados el Arzobispo, monseñor Juan Antonio Ugarte Pérez; el vicario general, Israel Condorhuamán Estrada; y el responsable de comunicaciones, padre Carlos Tolentino Mendoza. También están incluidos párrocos de varias iglesias y exdirectores y funcionarios de la Dirección Desconcentrada Cusco del Ministerio de Cultura.
“Los denunciados no denunciaron ante el Ministerio Público, tampoco pusieron en conocimiento de la Dirección Desconcentrada Cusco del Ministerio de Cultura, de los robos”, señala la denuncia.
Heraclio Cereceda Vergara, integrante de la Comisión de Juristas, organización que se dedica a perseguir los hechos que tienen que ver con atentados contra el patrimonio que posee el Cusco, refirió que el proceso se hizo ante la Fiscalía de la Nación, porque en el distrito judicial cusqueño “las investigaciones que se realizan frente a este tipo de denuncias son débiles y pasivas”.
“Siempre quedan impunes, sin sanción alguna contra los denunciados, por desconocimiento (especialidad) de parte de los señores fiscales”, apuntó.
Hace un año la Comisión de Juristas solicitó al Arzobispado que entregue la relación oficial de bienes sustraídos de templos. No obtuvieron respuesta.
TESORO CODICIADO
En el Arzobispado de Cusco no han cuantificado el total de bienes robados. Empero, reconocen que los robos sacrílegos se han incrementado en forma alarmante en los últimos años.
Se estima que entre 2012 y 2013 se registraron más de diez robos a templos. Y en el último quinquenio, alrededor de 30. Ni el Arzobispado ni la Policía manejan cifras exactas. Los hurtos sacrílegos no son exclusividad de Cusco.
Los tesoros de la Iglesia se han convertido en un objetivo apetecible para los delincuentes por su alto valor monetario. Es que se trata de reliquias con más de 300 años de antigüedad que muchos coleccionistas se pelean por poseerlas.
Un cuadro de la pintura cusqueña puede costar en el mercado negro sudamericano entre US$ 20 mil y US$ 30 mil. Su valor se multiplica por 10 cuando llega a suelo norteamericano o europeo.
Las imágenes de santos, cálices, custodias, entre otros objetos, valen entre cinco mil y 10 mil dólares, según una fuente de la Policía Fiscal.
Por lo general se sustrae platería, cuadros de la pintura cusqueña, atuendos, objetos usados en la liturgia, esculturas, muebles y retablos de incalculable valor.
Cereceda indicó que han pedido a la Fiscalía de la Nación que en la fase de investigación preliminar, el arzobispo Ugarte Pérez, exhiba “el catalogo, registro e inventario de los bienes patrimonio cultural religioso de la Nación” que se supone realiza la Iglesia desde hace tres años. ♣

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