Pachacamac y la política imperial inca

Pachacamac, , principal sitio arqueologico asociado al Qhapaq Ñan
Pachacamac, , principal sitio arqueologico asociado al Qhapaq Ñan

El complejo ceremonial de Pachacamac se extiende sobre un tablazo arenoso en la margen derecha del río Lurín, en las periferias meridionales de Lima (fig. 1). El actual nombre del río alude al adjetivo quechua luren, mitad o parte baja (transcrito como hurin en textos coloniales (Cerrón Palomino, 2000). Los cronistas españoles se refirieron a este valle con diferentes nombres, en especial Ychsma o Irma, denominación de origen aymara. Algunos de ellos relataron que durante la administración inca el valle fue rebautizado con el nombre quechua (la lengua general del Tahuantinsuyu) de Pachacamac. El número de fuentes escritas del periodo colonial que aluden al valle es excepcionalmente alto en comparación con otras áreas de la costa peruana prehispánica (Eeckhout, 1999b; Rostworowski, 1972, 1999, 2002a, 2002b; Salomon y otros, 2009; Spalding, 1984). Algunas de las descripciones de Pachacamac fueron redactadas en los primeros años de la conquista (Estete, 1968[1535]). Esta situación privilegiada todavía no ha promovido, sin embargo, el desarrollo de una arqueología histórica madura, capaz de ubicar en su contexto la evidencia material y confrontarla con las escritas. Raras veces se toma en cuenta que las informaciones históricas provenían de tercera mano, y que fueron registradas 100-150 años después de los acontecimientos que describían (Salomon & Grossboll, 2009). Muchos de los relatos han sido además recogidos en las áreas vecinas de Lurín, como por ejemplo en las alturas de Huarochirí, en el territorio de los checa (Salomon & Urioste, 1991; Taylor, 1987; Chase, 2015) o al norte de Lima, en el valle de Vegueta (Rostworowski, 2002a, pp. 28-32). La mayoría de arqueólogos, lejos de tomar en cuenta las limitaciones mencionadas, consideraban las hipótesis formuladas a partir de la lectura acrítica de las fuentes coloniales como hechos incuestionables y amoldaban sus resultados al tenor de estas. Es más, los trabajos de campo tuvieron por objetivo explícito encontrar evidencias materiales que podían servir de ilustración a las interpretaciones propuestas por historiadores; de modo que no se otorgaba a la información arqueológica el estatus de la fuente independiente…

Autor: Krzysztof Makowski Hanula

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