Naturaleza cusqueña

Más allá de su legado arqueológico, la región Cusco ostenta áreas naturales de suma importancia que no deben ser ignoradas
por los visitantes.

Revista Rumbos

Arqueología, historia, misticismo y, claro, también diversión, mucha diversión nocturna. Eso es lo que busca y encuentra la mayoría de los turistas que visitan el Cusco, destino en el que la herencia prehispánica opaca y relega la riqueza natural de una región que son sus valles, bosques amazónicos y sus nevados cordilleranos, en cuyas faldas alberga una intensa diversidad de flora y fauna.

El entorno paisajístico es visto únicamente como el marco perfecto para las ciclópeas construcciones incaicas. Eso ocurre, por ejemplo, en el Santuario Histórico de Machu Picchu y en el Área de Conservación Regional Choquequirao, donde las miradas y los objetivos de los viajeros se centran en los recintos y andenes, por lo que miran tan solo de reojo a las especies que habitan en las montañas de verdor.

Este es un error u omisión que, de cierta manera, solía replicarse en los proyectos de conservación, los cuales priorizaban los trabajos de recuperación del patrimonio monumental, en desmedro del cuidado de los ecosistemas. Esta visión ha ido cambiando progresivamente gracias a la intervención de diversas instituciones.

Es el caso de la Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica (ACCA), que desde hace 15 años opera en Cusco y Madre de Dios. Desde su perspectiva, es necesaria la creación de áreas de conservación regionales o privadas, como una estrategia efectiva para proteger los recursos naturales y mitigar los efectos del cambio climático, pero sin descuidar la herencia de piedra de la civilización andina.

El accionar de la ACCA viene dando sus frutos. La asociación es parte del comité de gestión de Machu Picchu y participó activamente en la creación del ACR Choquequirao, dado que contribuyó en la elaboración del plan maestro. Su aporte también ha sido vital en los bosques de Pumataki y Ukumari Llaqta, dos áreas de conservación privada en las que se están formando grupos de guardaparques.

Hay otros proyectos: Ausangate, Tres Cañones, Cuatro Lagunas. El aporte de la ACCA será decisivo para la conservación de estas zonas, en las que paso a paso se irán creando nuevas propuestas turísticas para las provincias cusqueñas.
De esta manera, cada vez más viajeros llegarán a la antigua capital del Tawantinsuyo para disfrutar y descubrir la naturaleza andina y amazónica.

Más información en:
www.rumbosdelperu.com

La ficha

Protección: La ACCA está involucrada directa e indirectamente en la conservación de más de 3.200.000 hectáreas en Cusco y Madre de Dios a través del Sistema de Áreas Protegidas por el Estado e iniciativas regionales, comunales y privadas.
Potencial: Tres cañones (Espinar) y cuatro lagunas (Acobamba y Canas) que poseen riqueza ecológica y cultural, además de zonas arqueológicas.
Diversidad: En el Santuario Histórico de Machu Picchu se han registrado 340 especies de orquídeas. En el ACR Choquequirao (La Convención y Anta) hay osos de antojos, pumas, cóndores, entre otras especies.
Web: www.acca.org.pe.
Viaje: En Star Perú (www.starperu.com) o en Cruz del Sur (www.cruzdelsur.com.pe).

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