Mitología Andina: Portal de Aramu Muru, entrada al mundo de los espírituos

Situada a unos 35 kilómetros de la ciudad de Puno y muy cerca al grandioso lago Titicaca, en medio de verdes campos, se levanta la que es considerada una maravilla única de aquella región: es el llamado portal de Aramu Muru, llamado también Hayumarca, ciudad de los espíritus, una gran roca perfectamente pulida que fue esculpida en épocas antiguas en las partes laterales hasta asumir la forma de un enorme “portal”.

La “puerta” es un cuadrado de 7 metros de lado en cuya parte inferior, en el centro, hay una sección hueca sin salida, suficientemente amplia para que se introduzca una persona, la cual, según las creencias de los Aymara, conduce al mundo de los espíritus.

Según lo que se cuenta, en la segunda mitad del siglo pasado, un hombre de origen aymara, de nombre José Luis Delgado Mamani, había escuchado por largo tiempo los relatos de los chamanes que le describían una misteriosa “puerta” donde en el pasado se había escondido un poderoso “disco solar de oro”.

Cuando Mamani descubrió finalmente la exacta ubicación de la “puerta”, entrevistó a la gente del lugar y encontró varias concordancias entre los relatos orales y el período histórico de los conquistadores. Los españoles del siglo XVI, en efecto, cuando se dieron cuenta de que la gente adoraba la “puerta de Aramu Muru”, empezaron a difundir la idea de que era una superstición pagana y que su adoración llevaba sólo al infierno (por esta razón, algunos paisanos la llaman “puerta del diablo”).

Según las tradiciones orales de los chamanes del lago Titicaca, Aramu Muru era un sacerdote inca que, para evitar que los conquistadores españoles se apoderaran del gran disco solar de oro que estaba custodiado en el templo del Coricancha, en el Cusco, lo tomó y se lo llevó lejos, escondiéndose durante años en las montañas.

Finalmente, llegó al “portal” y lo atravesó, entrando en otra dimensión y llevándose consigo el disco solar de oro, preservándolo así de la furia saqueadora de los conquistadores.

Los habitantes del lugar dicen que es la entrada al “Templo de la Iluminación de los Dioses Merú” o “Hayu Marca”, y cuentan extrañas historias sobre esta puerta, como que algunas tardes se hace semi-transparente dejando entrever una ciudad iluminada.

También cuentan que al tocar con ambas manos los lados interiores del marco de la puerta de piedra y apoyando la cabeza en una hendidura que hay en esta, se pueden percibir extrañas sensaciones tales como la visión de fuego, melodías musicales e incluso la visión de túneles que atraviesan la montaña.

Aunque de los cientos de personas que han intentado percibir estos fenómenos, sólo unas pocas consiguieron notar alguna de las sensaciones anteriormente descritas.Los nativos consideran al lugar llamado “Aramu Muru” como una puerta en sí, y al hombre como la llave, el cual puede pasar por ella cuando entra en sintonía con el sol.

 

Fuente: Yuri Leveratto (http://www.yurileveratto.com)

 

YURI LEVERATTO
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