MACHU PICCHU Santuario de santuarios

El Intihuatana es considerado una construcción religiosa sagrada

Una mirada distinta a la ciudadela inca de Machu Picchu la dibuja como un recinto lleno de templos dedicados a “la gran familia”: al viento, las estrellas, la Luna y el Sol.

Cuando los viajeros, tras madrugar y escalar por horas su misteriosa subida, llegan exhaustos a la cima del Wayna Piqchu, sólo ven un conjunto de muros, amén del hermoso mirador que se abre sobre el santuario histórico. Alfonsina Barrionuevo en su libro  Templos Sagrados Machupiqchu  (2012) explica que esos muros forman el Templo del Viento, uno de los diecisiete recintos sagrados que la investigadora cusqueña ha hallado cotejando los textos de los cronistas.

Las calles o pasajes de la ciudadela impresionan por su perfección arquitectónica.

Para Barrionuevo, Machu Picchu es un “santuario de santuarios”. Aquí mora el “kamaqen”, “la energía vital del universo inca”.Eme ahí el Templo a la Madre Piedra o Mama Qaqa: una wanka o gran piedra que es protegida por un torreón circular que el inca Pachacútec mandó construir con ventanas para que la Madre Piedra oteara todo el horizonte.

En Machu Picchu, hay templos para todos los miembros de esta familia de elementos cósmicos y telúricos de la cosmovisión andina: lugares sagrados para el wayra (viento), chuki illapa (trueno), nina (fuego), un mirador para las estrellas o ch’aska kawana, para el maíz o Mama Sara el k’uichi (arcoiris), el sol (inti), la luna (killa)… A todos les dejaban ofrendas cada vez que los necesitaban. Al chuki illapa, por ejemplo, cuando salían para conquistar nuevos territorios.

Impresionante vista de Machu Picchu desde el Huayna Picchu

Existe también un Altar de los Caminos, el Ñan que citaban cronistas como Juan Polo de Ondegardo, a mediados del siglo XVI. Inclusive para las sensaciones: el

El Capaq Ñan tiene también su altar

Phutukusi es el apu donde germina la alegría. Porque para los incas la alegría y el sueño (puñuy) eran vitales para la vida. Y en Machu Picchu quien sabe percibir esta energía puede recibir a cambio la tranquilidad, la paz. La gente de las comunidades que moran alrededor del santuario inca lo sabe.

La única que no tiene un templo específico  pero está presente en todo Machu Picchu como todos los espacios donde florece y cantan los pájaros es la Pachamama o Madre Tierra. Más que diosa, es la madre que da frutos.

 

Fuente: Variedades-El Peruano

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