Lineas de Nasca: El Libro de Arena

nasca_colibriA más de 400 kilómetros al sur de Lima, en el desierto de Nasca, sobre la pampa de Ingenio, un espejo de arena refleja el cielo desde hace miles de años.

Pero no con la misma claridad de antes.

Lo que para muchos estudiosos ha sido probablemente un conjunto de gigantescas constelaciones dibujadas en la arena, altares para dioses alados y sacros senderos en los que los hombres, armados de antorchas, desfilaban como estrellas que se convertían en imponentes figuras de fuego, para otros, los más, ha sido durante los últimos años el terreno propicio para evitar peajes y pesajes y agredir, con absoluta falta de conciencia, una excepcional expresión de la capacidad artística y científica de nuestros antepasados.

Los resultados de estos atentados continuos al patrimonio cultural pudieron ser apreciados en su real dimensión hace muy poco.

nasca_el_astronautaA finales del mes de julio, 180 fotografías tomadas desde aviones de la Fuerza Aérea Peruana con el objeto de hacer un levantamiento topográfico de las pampas de Nasca, mostraron a la opinión pública el daño causado en los trazos y figuras que, desde 1994, son Patrimonio Mundial de la Humanidad según declaración de la UNESCO.

Cada una de las imágenes, contrastadas con aquellas registradas en el año 1973 en las que también se advertían ciertas lesiones como el corte de la cola del Lagarto producto de la construcción de la carretera Panamericana, significaron un claro llamado de atención que nos impele a tomar conciencia de la importancia de una de las culturas cardinales de nuestra historia.

La manera más efectiva de cuidar nuestro patrimonio es respetándolo. Y no se puede respetar aquello que no se conoce.

EL DESIERTO Y LAS ESTRELLAS

nasca_figura_del_tupuFue recién en los primeros años del siglo pasado que Nasca, por su cerámica, suscitó el interés de coleccionistas de todo el mundo.  Sus formidables piezas policromas fueron acogidas en museos de todas latitudes y se ganaron un lugar destacado tras ser objetos de un rabioso saqueo. Éste dejó como saldo muchas tumbas profanadas y hermosísimos tejidos al descubierto.

Sin embargo nada de ello parecía justificar un viaje que se detuviera a investigar de modo científico el terreno mismo de Ingenio.

Es así que sólo en 1926, en el marco de un proyecto de excavación de tumbas dirigido por el Dr.Julio C.Tello, el arqueólogo Toribio Mejía Xesspe se interesó por las “marcas” del desierto de Nasca y las dio a conocer en el Congreso Internacional de Americanistas llevado a cabo en Lima en 1939.

Ese mismo año el Dr. Paul Kosoc, impulsado por antiguos proyectos de riego en zonas parecidas a estas áridas pampas de Ica, decidió estudiarlas científicamente.

Tras dos años de trabajo, el arqueólogo estadounidense postuló que las “marcas” podían ser un inmenso calendario y observatorio astronómico de la antigüedad peruana.

Ya para entonces María Reiche, una astrónoma y matemática alemana que acompañó a Kosok durante su aventura, había iniciado sus estudios en esa región.

Con el tiempo se entregaría por completo al cuidado y difusión de las líneas y figuras que identificó junto a Kosok y que ambos coincidieron en llamar “geoglifos”.

Todos sabemos que la pasión de Reiche por Nasca no tuvo límites. Para poder estudiar las líneas con mayor detenimiento, la matemática se mudó a una pequeña casa en el desierto y desde allí caminó el terreno palmo a palmo durante todos los años de su vida.

nasca_maria_reicheReiche hizo muchos dibujos e incluso se animó a barrer las figuras con una escoba para que puedan ser vistas con más nitidez por acuciosos investigadores y arqueólogos, así como por los turistas que ya acudían a la zona, admirados algunos por la obra del hombre, y otros, más cándidos, por una serie de delirantes cuentos de ciencia ficción.

Reiche murió a los 95 años.

Desde 1994 un museo cerca de la humilde casa en la que vivió mantiene viva su memoria.

MISTERIOS SIN RESOLVER

Las Líneas de Nasca, desde hace ya muchos años, han estado asociadas a una interminable polémica; su misterio, aún hoy, no está íntegramente resuelto.

Los estudios más serios, sin embargo, no aíslan los geoglifos de los demás aspectos de la conducta social Nasca.

nasca_lluvias_panLa tesis astronómica propuesta por Kosok y Reiche se basa en la posibilidad de registrar desde la tierra los puntos en los que en el horizonte “nacen” o se “ponen” los astros, de manera recurrente, año tras año.

Siendo Nasca una cultura del desierto es evidente entender la enorme importancia que debió tener para esos antiguos peruanos el agua y los eventos climáticos que la propician.

En un desierto donde, según la misma Reiche, llueve media hora cada dos años, tal hipótesis resulta bastante lógica y respetable.

Otras teorías, que se sustentan sobre todo en los dibujos de los ceramios, intentan explicar los motivos que llevaron a los antiguos Nasca a crear figuras y líneas que se aprecian mejor desde el aire: muchas de las divinidades de esa cultura tenían la facultad de convertirse en aves y volar.

A esto cabría agregar que el motivo del “ave” es el más repetido en las figuras. 18 veces. Toda una bandada de dioses.

Johan Reinhard, otro estudioso de las Líneas de Nasca, sostuvo que éstas se hicieron en honor a los dioses del agua. Él explicó que los Nasca creían que los cerros eran responsables de la aparición de las lluvias y, por lo tanto, las líneas no aluden únicamente a puntos en el cosmos, si no que se dirigen también hacia cerros tutelares generadores de lluvia, almateria capital para el desarrollo agrícola.

Otro argumento que refuerza la asociación entre los cerros y el culto al agua es la existencia de acueductos subterráneos construidos para la provisión de agua durante los meses del año en que los ríos de esa región se encuentran totalmente secos, que son la mayoría. Esa prodigiosa red de canales subterráneos –muchos de los cuales tienen su origen en el interior de los propios cerros– funciona aún en la actualidad e irriga gran cantidad de campos de cultivo.

EL LIBRO DE LAS SEÑALES

Han sido muchos los arqueólogos y estudiosos que han escrito sobre Nasca y sus líneas.

La propia Reiche, desde su disciplina, abordó las manifestaciones de esa cultura, en las que encontró una historia documental de la ciencia y de los hombres de ciencia del Perú prehispánico. “En ella –escribió en alguna oportunidad– se encuentra registrada una tradición científica en donde los antiguos peruanos desarrollaron un abecedario para anotar los más importantes acontecimientos astronómicos de aquellos días.

Las Pampas de Nasca son las páginas de un libro escrito con este extraño alfabeto”. Luis Guillermo Lumbreras, por su parte, vio las “pistas” y “figuras” como elementos útiles para registrar el movimiento de los astros y conjurar así un signo para el vaticinio. En uno de sus textos ha señalado la importancia de este ancestral oráculo: “Los sacerdotes tuvieron gran predicamento; al gunos de ellos eran notables astrólogos y hasta encontraron en el cielo un “Zodiaco” que les ayudó, seguramente, en sus tareas de adivinación y magia.

Los signos de su zodiaco los dibujaron muchas veces en sus ceramios y en sus telas; pero más bien los copiaron en la gran pampa de Ingenio, al norte de Nasca, con precisión matemática, tomándolos directamente de las estrellas”.

Este enigmático legado de la cultura Nasca, que según los estudios data del 300 a. C. al 900 d. C.

y que gracias a las especiales condiciones meteorológicas y geológicas que lo rodean ha logrado sobrevivir al paso del tiempo, genera hasta hoy el asombro nacional y mundial.

Las líneas atraen cada vez a mayor número de personas, son abordadas por innumerables páginas de publicaciones especializadas en el arte y la ciencia de nuestros antepasados y, sobre todo, obligan a los peruanos de hoy a honrarlas y protegerlas para la posteridad.

El Instituto Nacional de Cultura, alertado por los daños revelados en las recientes fotografías tomadas por el Servicio Aerofotográfico Nacional, ha decidido reforzar el cuidado de este patrimonio arqueológico mediante la adquisición de un vehículo ultraligero y la disposición de seis puestos de vigilancia estratégicamente ubicados que permitirán tener un mejor control de los más de 500 kilómetros cuadrados del área intangible.

Este programa, que implica la inversión de 600 mil nuevos soles –dinero que será asignado en parte por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo–, es sólo uno de los innumerables esfuerzos que debemos respaldar para que “el libro de astronomía más grande del mundo”, como bautizó Kosok el conjunto de geoglifos, pueda también ser leído por las futuras generaciones.

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