Las tradiciones que se rehúsan a morir en Perú

Crédito: Sharon Castellanos Tuesta
Crédito: Sharon Castellanos Tuesta

Desde sus más tempranos recuerdos, Sharon Castellanos siempre estaba tomando fotografías. Su padre, un operador de radio en un barco mercante, le enviaba las fotos que tomaba en todo el mundo y luego le regalaba sus cámaras cuando regresaba a casa en Lima, Perú.

Castellanos trató a sus cámaras como si fueran juguetes. Jugaba con los lentes hasta que lograba captar lo que quería y como lo quería. No se le ocurrió tomar en serio la fotografía hasta que hizo dos cursos en la universidad, por pura diversión, que reavivaron su interés. No mucho después, en una pasantía en un periódico, viajó al centro de la tierra y encontró a su musa.

La ciudad de Cuzco, que significa “ombligo del mundo” en quechua, la cautivó, como también le sucede a muchos otros que se deslumbran con sus maravillas arquitectónicas. Como capital del antiguo Imperio inca es una ciudad de misteriosas estructuras de piedra, una joya de la arquitectura colonial española y el inicio del camino a Machu Picchu.

Una exhibición ecuestre durante la celebración del día de San Francisco en la comunidad de Maras
Una exhibición ecuestre durante la celebración del día de San Francisco en la comunidad de Maras

Está ubicada a 3400 metros sobre el nivel del mar por lo que hasta el aire enrarecido parece lanzar un hechizo que altera la mente y el cuerpo. Esta fotógrafa se conmovió por su aire tradicional. Un poco más allá del bullicio de la ciudad cosmopolita y global, las personas mantienen costumbres ancestrales, practican la agricultura y la ganadería, y viven igual que sus antepasados. Esto inspiró su primer proyecto documental titulado “Duro de morir”.

En “Duro de morir” (el título viene de un letrero que fotografió en la parte trasera de una camioneta de transporte), Castellanos busca evocar la magia de una cultura atemporal en lugar de presentar una narrativa sencilla.

Desde la distancia, una mujer con el traje tradicional indígena —sombrero, capas de suéteres, falda larga y calcetines gruesos— aparece de pie con una rodilla levantada sobre lo que parece ser la cima del mundo. El fondo es borroso, tal vez sean nubes, niebla o incluso olas. “Rain Dance” (baile de lluvia) es el título juguetón que le dio a la imagen. En realidad la mujer se estaba yendo después de ver un partido de fútbol desde un cerro con vista a un estadio para evitar comprar un boleto.

La celebración de la danza tradicional Chiuchillani, cerca de Pisac, al norte de Cuzco Credit Sharon Castellanos Tuesta
La celebración de la danza tradicional Chiuchillani, cerca de Pisac, al norte de Cuzco Crédito: Sharon Castellanos Tuesta

Un sombrero protagoniza otra imagen en la que flota en primer plano, como si fuese más grande que la vida misma, sobre el paisaje. Es difícil saber si se trata de una fotografía o una pintura, lo que evoca a una de sus grandes influencias: el surrealista René Magritte. La imagen, según Castellanos, simplemente muestra el momento en que un amigo lanzó su sombrero al aire.

En otra fotografía, los niños se divierten con la silueta de un hombre que parece un ser que irradia ráfagas de luz, aunque en realidad era un hombre que jugaba con fuegos artificiales como parte de una celebración cultural.

En los retratos de Castellanos, los paisajes, ceremonias y detalles de la vida cotidiana parecen querer transformar la realidad en algo diferente, algo más.

La mayoría de sus imágenes fueron captadas en varias comunidades de Cuzco, donde la fotógrafa planea echar raíces. Otras se tomaron en comunidades de las sierras de Perú y en la periferia de Lima, su ciudad natal.

“No pretendo hablar de temas específicos o mostrar cómo se vive en una comunidad andina”, dijo Castellanos. “No pretendo representar la cultura de una comunidad”.

Una mujer enciende una vela dentro de la iglesia durante la celebración del Señor de Choquekillka, el santo patrono de la comunidad Ollantaytambo ubicada en el valle de Urubamba. Credit: Sharon Castellanos Tuesta
Una mujer enciende una vela dentro de la iglesia durante la celebración del Señor de Choquekillka, el santo patrono de la comunidad Ollantaytambo ubicada en el valle de Urubamba. Crédito: Sharon Castellanos Tuesta

Dijo que más bien trata “de transfigurar la vida rural cotidiana a través de imágenes documentales. Para mí, es una especie de surrealismo a través de la fotografía documental”.

A los 26 años de edad, Castellanos se siente cómoda transgrediendo las convenciones. La mayoría de sus fotografías son intencionadamente sombrías con fondos imponentes, como las montañas de los Andes, que aparecen silenciadas y suavizadas. Más de uno podría pensar que las imágenes, al igual que las tradiciones rurales que está explorando, sucedieron hace 50 años. O 30. O 20.
“Trabajo este proyecto en blanco y negro, porque cuando veo mis imágenes en color veo distracciones físicas”, dijo. “Y para mí, ‘blanco y negro’ es como un filtro de visión, como visión infrarroja o ultravioleta que me permite leer las imágenes en un nivel específico. Es decir, funciona para interpretar la esencia de cada imagen”.

Un agricultor trabaja en los sembradíos de la comunidad de Maras en Urubamba. Credito: Sharon Castellanos Tuesta
Un agricultor trabaja en los sembradíos de la comunidad de Maras en Urubamba. Crédito: Sharon Castellanos Tuesta

Su afición por los temas tradicionales es evidente. Un pastor que sostiene su vara emana una dignidad real cuando aparece de pie contra un telón de fondo montañoso con nubes borrosas. En otra, un hombre que mira las montañas y el cielo oscuro parece una figura majestuosa envuelta en una capa fluida.

“Para mí, Magritte no pintó”, dijo. “Él ilustraba ideas a través de la pintura. Y me gustaría hacer lo mismo: ilustrar ideas a través de la fotografía documental”.

 

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Fuente: The New York Times

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