Las damas de Chiribaya

dama_de_chiribayaLos arqueólogos e historiadores del Perú cumplen su labor sin descanso.

Frecuentes descubrimientos los obligan a investigar y actualizar nuestra historia.

Prueba indiscutible de ello es el reciente hallazgo de las “Momias de Chiribaya”, encontradas en la localidad de Cocachacra, provincia de Islay, Arequipa, durante el mes de febrero.

Dos cuerpos.

Una mujer de unos 40 años, en posición flexionada, tiene el cabello recogido en trenzas, la piel del rostro intacta y uno de los ojos abierto.

Acaso lo que más ha llamado la atención de los expertos es que sus órganos internos, apreciados a través de una rasgadura que tiene en el abdomen, se encuentran desecados.

momias_de_chiribayaLa niña lleva un ajuar funerario: cuatro bolsitas rellenas de coca, una cuchara de madera, un huso o puska, un peine, unos ovillos de hilo de diferentes colores, una wiqchuña (instrumento para tejer), una cajita de madera con tres divisiones en su interior y un pellejo o cuero de alpaca.

El lugar del hallazgo, Cocachacra, significa “huerto de coca”.

Es una localidad ubicada a 94 kilómetros de la ciudad de Arequipa cuya geografía está salpicada de lomas y cerros surcados por el río Tambo y en la que se desarrolló la cultura Chiribaya, que cronológicamente se ubica en el periodo intermedio tardío, entre los años 1,100 y 1,300 D.

C.

No son muchos los datos que tienen de esta civilización preincaica; sin embargo, a la luz de los nuevos descubrimientos, los arqueólogos tienen herramientas importantes para reconstruir la vida y costumbres de estos antiguos peruanos.

Los cuerpos fueron hallados durante los trabajos de construcción de aulas en el colegio María Reiche.

cultura_chiribaya La tumba, construida a dos metros de la superficie, posee forma circular y paredes revestidas con cantos rodados unidos con barro.

Gracias al aviso de un vecino se encontró, en la misma zona, restos óseos y textiles que prueban la existencia de un cementerio prehispánico.

Los mismos pobladores relataron al personal del INC – Arequipa que varios años atrás, mientras construían sus viviendas, encontraron evidencias arqueológicas que fueron quemadas o enterradas en el cementerio moderno de Cocachacra.

Caso insólito: una de las vecinas de la calle Progreso guardó en su vivienda el fardo funerario de una niña encontrado en esas mismas zanjas.

Si bien los medios de comunicación bautizaron el hallazgo como las “Momias de Chiribaya”, los especialistas se refieren a ellas como “cuerpos desecados”.

Según explicaron, mientras en el antiguo Egipto se extraían los órganos internos de los muertos, en el mundo andino éstos eran conservados gracias a técnicas avanzadas.

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