La tumba de un dignatario de la cultura Lambayeque revela sus tesoros después de 800 años

FIGURA DE LÍDER. Esta es la tumba donde se encontró el cráneo de un líder de la cultura Lambayeque, junto con las orejeras de oro

A unos 60 centímetros de la tumba de la sacedortisa del Complejo Arqueológico Chotuna-Chornancap, descubierta el año pasado, se halló la tumba de un señor muy importante de la misma cultura. Se encontró su cráneo y un par de orejeras de oro

Cuando retiraban los últimas osamentas de la primera sacerdotisa de la cultura Lambayeque, descubierta en octubre del 2011, un grupo investigadores halló en el mismo contexto funerario una nueva tumba que pertenece a un importante dignatario de unos 800 años de antigüedad.

Este habría cumplido el rol de un sacerdote o una autoridad local en el área de influencia del Complejo Arqueológico de Chotuna-Chornancap, a 25 kilómetros de Chiclayo.

El hallazgo se ubica a 60 centímetros de la tumba de la sacerdotisa, a unos seis metros de profundidad, en el sector sur de la huaca Chornancap. Los primeros indicios se registraron el 4 de julio, cuando apareció un conjunto de conchas spondylus, una botella asa estribo con rasgos mochicas y un objeto en oro laminado que luego se confirmó que era una corona de oro.

Los trabajos se tornaron muy difíciles para los arqueólogos porque la cámara funeraria empezó a  llenarse de agua por lo elevado de la napa freática. Pese a esto, se logró encontrar el cráneo del personaje principal que fue enterrado con un par de finas orejeras de oro, en las que los artistas lambayeque plasmaron la representación de una o la con rostro humano, considerado uno de los emblemas más significativos de la religiosidad de esta civilización.

El rostro del personaje había sido cubierto por una máscara de cobre plateado. Sobre su cabeza también se halló una corona cilíndrica de cobre plateado con tres elementos decorativos a manera de personajes de la élite lambayeque, con un bastón de mando en la mano izquierda y un vaso  ceremonial en la mano derecha. También se desenterró un tocado con plumas de cobre y una corona de oro con la forma del ave marina mítica, que es otro de los íconos emblemáticos de esta región.

En un sector de la tumba, también aparecieron un par de orejeras de oro y un conjunto de vasijas de uso doméstico y ceremonial, compuesto por platos y ollas llenas de alimentos y restos óseos. La  ámara funeraria se completa con decenas de ofrendas  de arcillas con forma de pequeños crisoles y otro conjunto de vasijas de cerámica de forma globular, sobre las cuales aparecen esculturas de un personaje lambayeque.

La excavación tiene un avance de 5 % y a medida que avanzan los trabajos han empezado a aparecer cerca de siete vasos ceremoniales de oro, plata y cobre plateado y ofrendas de conchas de  spondylus.

 

Fuente: el Comercio

 

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