La sorprendente historia del narco que se hizo pasar por hijo de ilustre arqueólogo

Confirman que supuesto empresario asesinado en local de McDonald’s presentó partida de nacimiento falsa para obtener documento de identidad y nadie verificó ni siquiera la dirección que consignó. Ahora se sabe que traficaba droga y que colombianos habrían ordenado su muerte.

Ernesto Guerrero Lauri
El 18 de mayo último surgió de la nada, como un fantasma, al obtener a los 40 años, por primera vez, su Documento Nacional de Identidad (DNI) y 39 días después terminó asesinado en una de las zonas comerciales más concurridas de Miraflores.
Nicola Antonio Bonavia Wong dijo ser hijo del ilustre y extinto arqueólogo italiano Duccio Bonavia Berber y de la trujillana Violeta Wong Torres, cuando el 21 de abril pasado acudió a un local del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec), en Comas, para iniciar el trámite documentario.
Ningún funcionario de ese organismo público se preguntó, entonces, cómo un hombre de esa edad había permanecido toda su vida indocumentado.
Tampoco verificaron la documentación que presentó el supuesto empresario para acreditar su nacionalidad peruana.
Ni siquiera constataron si realmente domiciliaba en la avenida Universitaria 6576, dirección que había consignado en Lima.
Le entregaron un DNI a un desconocido. Las indagaciones preliminares han permitido a la policía establecer que el supuesto Nicola Antonio Bonavia Wong traficaba droga a gran escala con financiamiento de mafiosos colombianos.
También se ha confirmado que era un impostor. Quizá solo él conocía su real identidad y nacionalidad.
Los investigadores ahora saben que el referido individuo nunca tuvo parentesco con el destacado arqueólogo Duccio Bonavia Berber, quien falleció por causas naturales el 4 de agosto del 2012.
Don Duccio –reconocido por sus fundamentales contribuciones sobre el origen del maíz, la domesticación de los camélidos y el desarrollo de las grandes civilizaciones andinas– solo tuvo dos hijos: Aurelio y Dona, quienes actualmente son docentes universitarios y residen en Canadá.
Tampoco era hijo –como aseguró en el Reniec– de Violeta Wong Torres, una liberteña de 62 años.
“Jamás lo he visto, no sé quién es ese tipo. Yo tengo 5 hijos, tres de ellos viven en Lima, uno en Huánuco y el otro en el extranjero”, contó mortificada la mujer al ser contactada ayer por nuestro corresponsal Wilson Castro en su vivienda de la ciudad de Trujillo.
Doña Violeta dijo no entender cómo el Reniec pudo expedir un DNI original a un impostor. “Deberían preocuparse por proteger la honorabilidad y la seguridad de las personas”, expresó.
En la dirección que consignó en Lima el misterioso sujeto funciona la empresa Lubrirrema S.A.C., regentada por los hermanos Mario y Nemecia Reyes Mariño. Se trata de una firma dedicada a la venta de lubricantes y al mantenimiento de vehículos.
Los Reyes Mariño informaron que el inmueble pertenece a Rafael Castañeda Cabrera y ellos arrendan el primer piso desde el 2011.
En la segunda planta domiciliaba Santos Vega, un anciano curandero que falleció el año pasado. “No conocemos a este señor, nunca lo hemos visto. La policía ya ha venido a preguntar y le hemos dicho lo mismo”, refiere Mario Reyes, tras observar con detenimiento la fotografía del impostor.
EL CRIMEN
El falso empresario no estaba solo la noche del domingo pasado, cuando fue asesinado a balazos por un grupo de sicarios en el frontis del local de McDonald’s ubicado en la cuadra 17 de la avenida Benavides, Miraflores.
Un muchacho de 22 años consumía con él un par de hamburguesas. Apenas se escucharon los disparos, el joven salió disparado como un rayo y desapareció entre los aterrados transeúntes que también corrían buscando refugio para protegerse de las balas.
Veinticuatro horas después se supo quién era, cuando el chico acudió voluntariamente a la Divincri de Miraflores para contar todo lo que sabía del difunto.
Se trata del pucallpino Roy Oroche, conocido como ‘Charapita’. Fuentes policiales revelaron que este relató, al borde del llanto, que conoció al asesinado hombre en la región Ucayali, donde, supuestamente, se dedicaba a la fabricación y venta de muebles de madera.
‘Charapita’ aseguró que los muebles que producía tenían compartimentos secretos en los que ocultaban droga que era enviada camuflada a Brasil.
Dijo, además, que el tal Nicola Bonavia era financiado por mafiosos colombianos. “Les debía 20 mil soles. Sé que uno de los colombianos se llama Andy y el otro es su primo José, al que le dicen Parcero…”, reveló el testigo.
Se cree que los referidos extranjeros hayan ordenado el asesinato. “Por las características, al parecer, sería un ajuste de cuentas. Puedo adelantar que dos de los sicarios ya han sido identificados”, declaró recientemente el ministro Daniel Urresti. Hasta anoche no había ningún detenido.
NADIE RECLAMA EL CADÁVER
Los restos del sujeto asesinado en Miraflores permanecían hasta anoche en la Morgue Central. Setenta y dos horas después de cometido el crimen, nadie había acudido a reclamar el cadáver.
Al menos cinco sicarios ejecutaron el homicidio. Dos de ellos aparecieron en una moto lineal, cubiertos con cascos provistos de visores oscuros. Los demás llegaron a la cuadra 17 de la avenida Benavides en un auto Yaris gris B8V-349. El vehículo fue abandonado después a unas 4 cuadras de ese lugar. También dos pistolas automáticas y un revólver.

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