La simbología totemica del torito de Pucará

RESUMEN
toritos-de-pucara-articuloPucará es considerado como el Centro de Cerámica más grande del sur del Perú y del mundo, sus habitantes adquirieron esta importante habilidad del arte autóctono a base de arcilla, desde sus ancestros pre-Incas. Siendo el objeto cerámico más representativo de la artesanía pucará el “Torito de Pucará”, es una grotesca caracterización del toro que representa un cuerpo ampliamente exagerado, de color natural o más de dos colores actualmente.

En esta investigación realizada en el distrito de Pucará especialmente en el Museo Arqueológico, Antropológico, Lítico y Arte Contemporáneo “ALCRA” un centro particular donde se resguarda los distintos modelos de toritos y el proceso de cambio que ha sufrido desde la llama hasta su forma actual, una asociación de lo andino y occidental. La magnificencia representación simbólica del torito lleva consigo en su iconografía algunas figuras geométricas, orlas, chalina en el cuello, con asa, capellón y orificio en el lomo, decoraciones de hondo significado. El color blanco del toro simboliza pureza y protección; color negro el Ego, defectos psicológicos; y el agua que está dentro como fuente de vida relacionado con la transmutación del factor nacer. Los mismos artísticamente acabados que dan un valor estético y espiritual. Dichos ejemplares se han escogido con el objetivo de analizar desde un punto de vista antropológico en su forma y fondo, para descifrar y comprender la simbología esotérica y exotérica, teniendo en cuenta los documentos publicados, monografías, recopilaciones de los cronistas y técnicas de observación para hacer comparaciones del ayer y hoy del modelo explorado desde la litoescultura hasta la estilización en cerámica.

En conclusión sostengo la autoría del mito para su validez y discusión del campo científico que el “Torito de Pucará” es una representación simbólica conocida como qonopas (quechua) y/o Illas (aymara) que se usaba en los rituales andinos: Señalaquy y Haywariquy, sustituyendo a la llama; oculta la sabiduría totémica practicada por los grandes sacerdotes pre-incas, la Cultura Pucará que dio sus aportes a la humanidad en el campo de la filosofía, ciencia, arte y mística.

Palabra clave: Protección, símbolo, tótem, transmutación, ego, despertar de la conciencia y muerte.

Autor: FREDY REYES APAZA
Antropólogo y Docente de la Facultad de Ciencias Sociales. UNA – Puno.
Fuente: Sitio Web del Colegio de Antropólogos del Perú

2. INTRODUCCIÓN

En plena vigencia del III milenio la humanidad no ha llegado explorar a plenitud muchos enigmas que mantenían las grandes culturas del mundo como la herencia cultural: arte, ciencia, filosofía y mística que se van debilitando, dejando es ascuas la sabiduría de los hombres aquellos que a través del tiempo y espacio se van disipando. Frente a ello están los científicos encargados de llegar al fondo de la verdad, el porqué de ese legado de cultura material e inmaterial, cabe preguntarnos ¿Que enseñanza subliminal se rescata de las culturas milenarias? o simplemente queda en la historia universal como una exploración etnográfica de su desarrollo, civilizaciones humanas que pasaron épocas de oro, plata, cobre y hierro. Vale decir que toda cultura evoluciona e involuciona, nace en algún punto del tiempo, crece, entra en apogeo, declina, se degenera y muere; porque todo principio tiene fin; pero, lo que queda como huellas son las obras de arte, litoescultura, metalurgia, cerámica, textilería; tecnología, filosofía y el misticismo, principalmente la infraestructura que los cobijó como obras monumentales con alto contenido espiritual, mensaje oculto imborrable que se perpetua en la ignorancia humana.

A manera de reflexión, últimamente la humanidad doliente da más importancia e interés a lo exotérico, apego a lo material, dinero y lo exótico que ofrece la globalización neoliberal capitalista. Incluso las abstracciones humanas de este tiempo caen en el dogmatismo, absolutismo que difiere mucho del credo andino. Caso de las sectas y credos religiosos que a través de sus líderes asaltan sutilmente a los feligreses con la Biblia en mano, tal es así que el diezmo y la salvación de sus almas lo relacionan con el dinero y se deja de lado la verdadera evolución humana en espíritu y la realización del ser como tal y despertar de la conciencia, que de un tiempo a esta el hombre se haya deshumanizado por la bendita post modernidad y la era cibernética que convierte al individuo en “hombre máquina” sin sentimiento y amor que los valores humanos se mutaron en valor dinero. Un verdadero problema que enfrentan y propician los gobiernos del mundo, en complicidad con las industrias transnacionales que no solo contaminan el medio ambiente sino contaminan el alma y la esencia humana de los consumidores de sus productos que diseminan los males y dolores.

Como antecedente histórico podemos evidenciar que el capital del distrito de Pucará está ubicado en las faldas de peñón o cerro calvario, en las proximidades del complejo arqueológico de Pucará, provincia de lampa, departamento de Puno; a 62 kilómetros de Juliaca por vía asfaltada.

La existencia de la Cultura Pucará se ha ubicado en el tiempo entre 200 a.C. a 400 d.C. alcanzando una civilización y polo de desarrollo en el altiplano puneño similares a las Culturas Serpentinas peruanas y del mundo. Los estudios muestran su similitud con Chavín de Huantar y su fuerte influencia en Tiahuanaco y/o Tiwanaku en cuanto a su arquitectura, escultura y cerámica, es más en su misticismo e ideología.

Las investigaciones antropológicas y de su rama la arqueología evidencian que se trata de un pueblo fundamentalmente religioso, su arquitectura monumental como es la pirámide escalonada, formas, diseño y acabados de su arte lítico, resaltan el Hatun ñaqaj (gran degollador psicológico), el puma pez (Cristo pucareño), la estela del rayo, los grandes devoradores, cabezas de guerrero, monolitos tipo lanzón, el sapo, serpientes, pumas, suche, etc. Similarmente encontramos como artefactos religiosos en su cerámica y litoescultura vasos ceremoniales y cuencos con la figura de llama o alpaca. Muchos de ellos tótems que demuestran que bebieron de un conocimiento universal trascendental, al igual que las grandes culturas como Grecia, Roma, Egipto, India, Tibet, Mayas, Aztecas, Chavin, Paracas, Incas, entre otros. Estos sacerdotes andinos, seres extraordinarios con conocimientos valiosos que conocían los secretos para cristificarse, como manifiesta Ruben Iwaqui que Manco Capac fue un cristo1 andino, “el príncipe encargado del gran poder” (R. Iwaqui 2005: p.78) o como dice Inca Garcilazo de la Vega que uno de los hermanos, Ayar Manco tenía el poder y se manifestaba en el Warayoq con la cual fundó el Imperio del Tawantinsuyo. Esto lo afirmamos porque se demuestra en sus tótems, donde se manifiesta que conocieron los tres factores de la revolución de la conciencia como: Nacimiento2, muerte y sacrificio (E.Villegas 1981: p.14). Que son la verdadera terapia contra los factores psicológicos que producen dolor que enferma el cuerpo y el alma.

Con el presente trabajo entramos a explicar en el contexto cultural cómo en tiempos milenarios el hombre empezó con la gran tarea de dejar a sus descendientes una historia en base a la experiencia y práctica religiosa sagrada, mítica y reveladora que otrora fuera sabiduría inspirado por los dioses o espíritus progenitores del mundo, evocación a la bendita diosa madre del mundo, Pachamama que cada año va dando vida a los cuatro reinos de la naturaleza: mineral, vegetal, animal y humano en estricta relación entre sí, conocido en las dimensiones del mundo andino: Sallqa (naturaleza), Wak’as (deidades) y Runas (hombre) que comparten un territorio y una historia también común.

La formación de teorías científicas no han sido suficientes, toda vez que se da conocer exotéricamente la forma, descripción somera, imaginativa, pero no se explica esotéricamente el trasfondo que encierra cada objeto, icono, códices, apócrifos y símbolos, porque ambas deben ir juntos. En consecuencia el objeto de estudio es explicar, desmenuzar cada una de las configuraciones y representaciones simbólicas significantes estampadas en el Torito de Pucará y similitudes con otras efigies totémicas existente en la cultura andina y del mundo.

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1 Cristo, la palabra da poder. Cristo es el verbo…cuando el bienamado se transforma en el alma, cuando el alma se transforma en bienamado, entonces de esa mezcla inefable –divina y humana- nace eso que nosotros llamamos el Hijo del Hombre. El hombre-Sol (Lupaka) es el último resultado de todas nuestras purificaciones y amarguras. El Hombre-Sol es divino y humano. El Hijo del Hombre es el último resultado del hombre; el hijo de nuestros sufrimientos; el solemne Misterio de la Transubstanciación. Cristo es el LOGO SOLAR (Unidad Múltiple Perfecta). (A. Weor 2005: 75)

2 El Nacimiento es desde luego como todo los nacimientos, es decir, por intermedio del sexo; estamos hablando concretamente del nacimiento segundo del cual habló el Gran Maestro Jesús a Nicodemus, nos referimos al nacimiento de agua y del espíritu (el sacramento cristiano del bautismo). El segundo factor es sin lugar a dudas la muerte del Ego, la desintegración de los defectos psicológicos o eliminación de los errores (Lujuria, Pereza, Gula, Ira, avaricia, Orgullo y Odio); por último diremos que el tercer factor es e sacrificio por la humanidad o sea servir a nuestro prójimo, entregándoles las claves y técnicas precisas, no solamente para erradicar el dolor humano, sino también para solucionar todos los problemas que aquejan al individuo. (E. Villegas 1981: 15)

ANTECEDENTES MITOLOGICOS

Refiriéndose a la leyenda del “Torito de Pucará” se dice: “Que en Pukara, se registraba hace mucho tiempo una sequia prolongada, ya no había agua, se estaban secando los pozos. Entonces cierto día a un campesino indígena se le ocurrió hacer una ofrenda de sacrificio al Dios Pachakamaq, decidió subir al peñón de Pukara, llevando consigo un toro y de esa manera hacer sus peticiones de lluvia. El toro que llevaba parecía adivinar que algo le pasaría y se resistía subir con su amo. Ya estando arriba, el toro quiso sobarse en el peñón, logró hincar con su cuerno la roca… Y asombrosamente brotó agua, tanta agua que el pueblo pudo sobrevivir. La población asombrada por tal milagro admiró mucho más al toro. A partir de ese entonces el toro constituyó un elemento ritual, utilizado en la marcación del ganado. Esto provocó la inspiración de artesanos alfareros, que en un inicio fue símbolo de ceremonias, y ahora le atribuyeron poder de protección, cuando es colocada en los techos de las viviendas”(Fuente: Edilburgo Castillo. 56 años). Claro está en la Cultura Andina se teje una serie de mitos que conllevan a entender el misterio y origen de historias fantásticas que enriquecen la creencia popular, especialmente la asociación de un animal traído de España y fusionada con la Illa y/o qonopa andina. Antes relacionada con la llama un tótem muy venerado por los ganaderos del altiplano, como la sustitución de la llama de carga por el caballo y el toro como protector utilizado en los rituales de “señalización” del ganado.

En la primera década del siglo anterior, después de haberse inaugurado el transporte en ferrocarril del sur Juliaca a Cusco pasando por la estación de Pucará, un villorrio en ese entonces –hoy distrito José Domingo Choquehuanca- nace la autentica denominación y su fama del Torito hacia el mundo. Se dice que un día los alfareros exponían sus productos artesanales frente a los visitantes viajeros en la Estación de Pucará, donde llamó la atención grandemente a los primeros turistas y estos con voz asombrosa dijeron: “que hermoso torito” “hermosa obra de arte” y preguntan a los lugareños que se llamaba el poblacho o la estación? sobre esto contestan: “Estación de Pucará –y el gringo contesta- ¡Ah Pucará! ¡Torito de Pucará! (Huargaya 2010.p.15).

La fabricación del torito muestra una expresión de mofa, de burla ante las caprichosas costumbres de dominio de los españoles como la tauromaquia europea, frente a esto los alfareros pucareños demuestran burlescamente sus toros con todos los atuendos del toro de lidia. Al respecto afirma el V.M. Aun Weor que dicha práctica del toreo viene de la Civilización Atlante3, donde exotéricamente se desata la lucha entre el bien y el mal, donde el torero con traje de luces representa el bien que vence, mata al mal, Ego4 representado por el toro negro. Esotéricamente significa la lucha del hombre contra su defecto psicológico: lujuria.

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3 En el viejo Egipto de los faraones, los sacerdotes de Sais dijeron a Solón que la Atlántida había sido destruida nueve mil años antes de conversar con él…conocieron la energía atómica, fabricaron robots extraordinario, dotados así de inteligencia, parecía seres humanos y servían fielmente a sus amos (Glosario Gnóstico, 2005: p.26)

4 El Ego no es otra cosa que idolatría…es un manojo de recuerdos deseos, pasiones, iras, codicias, lujurias, orgullos, gula, amor propio, resentimientos, venganzas, etc. símbolo de un Yo limitado y separado, nacido en un cuerpo, condenado a sufrir y a que su vida acabe en la muerte…doblega la conciencia divina de los humanos y sólo actúa el animal (personalidad) que vive dentro. (Glosario Gnóstico, 2005: p.106)

METODOLOGIA

En el manual del antropólogo está el análisis y recopilación de datos a través de la etnografía, donde se aplica la observación, descripción para explicar la naturaleza del objeto en estudio. Entre las técnicas más apropiadas fue de dos tipos: la percepción que tienen los lugareños sobre el torito de Pucará y las muestras de objetos con que cuenta el Museo Antropológico y Arqueológico de Pucará “ALCRA” y el Museo Lítico Pukará. El proceso de cambio sufrido en la elaboración de dichas qonopas desde la llama hasta el toro esculpido en piedra y cerámica. Comparación de fotografías y gráficos existentes en las diversas publicaciones de textos, exploraciones, hallazgos y colecciones encontradas por los lugareños e historiadores.

Es netamente un trabajo de campo para descubrir la importancia del símbolo totémico, uso, manufactura, comercialización del torito de Pucará por parte de los artesanos de Pucará. La metodología aplicada simple nos ha ayudado a dilucidar cuanta gente artista se ha dedicado a la alfarería en la elaboración de la mixtura, formas, color y diseño de objetos, réplicas, recreaciones de culturas similares a la de Pucará.

ETNOGRAFÍA, FABRICACION Y DESCRIPCION DEL TORITO DE PUCARÁ

Dentro la comercialización de la cerámica artística de Pucará tiene un repunte en la demanda del “Torito de Pucará” en un 35% como una cerámica decorativa en diversos tamaños y variedad, objeto de prototipo publicitario para el turismo nacional e internacional, seguido por el arte popular grotesco (20%) que representa la vivencia socio-cultural del entorno local y nacional. El famoso torito de Pucará se vende en la estación ferrocarrilera y capital del distrito de Pucará, vía carretera asfaltada Juliaca-Cusco. Se sabe que en un inicio se fabricaban en la Comunidad de Checapupuja, quienes ya habían patentado como Torito de Pucará. Dicha artesanía no sólo es confeccionada por alfareros pucareños sino también por los pobladores del distrito vecino de Santiago de Pupuja y sus ayllus de Collana, Ayllu, Llallahua y Mataro que han masificado su producción y venta.

Todos los artesanos están agremiados en dos organizaciones. “Asociación de Artesanos Virgen del Carmen” y la “Federación de artesanos de Pucará” integrado por 224 ceramistas, especializados en la producción de cerámica, tejidos, bordados cuyo objetivo es producir para el mercado turístico nacional y exportación internacional.

El acabado singular de los toritos son figuras imperfectas, de aspecto tosco, con aplicaciones de flores, elipses, capellones en el lomo, en el cuello como chalinas con aplicaciones geométricas zig zag y/o escalera, con orlas que le cuelgan del testuz. En fin la forma que adquiere en el uso común es como cuenco con un orificio a la altura del hueso sacro, todo ello con contenido de mayor valor estético y espiritual, conocidos también como qonopas (Quechua) y/o Illas (aymara) de uso ceremonial.

Los auténticos toritos inicialmente tienen dos colores (blanco y nogal). El cuerpo es de color natural, naranja tenue, casi blanco que es barro cocido sin haber sido posteriormente pintado. En el proceso tecnológico de la producción de la cerámica en Pucará se usa diversas clases de arcilla que son agregados de minerales y sustancias coloidales como: El Caolin, dolomita; arcilla gris, amarilla, verde y rojisa; como también arcilla apizarrada y chocolate, cada cual en su cocción soportan temperaturas de 800°C a 2000°C., como complemento en el molido, maceración y tamizado de la arcilla se usa la tierra refractaria que les provee la Santa Tierra de Pucará.

Actualmente la cocción se realiza en forma artesanal y industrialmente, con el uso de hornos: cilíndrico, horno tipo botella, horno colmenar, horno caldero, horno eléctrico y últimamente se ha implantado el horno a gas propano con termostato.

La cabeza, los cuernos y los iconos son de color pardo en unos casos y en otros de color café obtenidos con tintes naturales, industriales aplicación según sea el caso en la precocción y post cocción como por ejemplo: Nogalina en polvo (color nogal o marrón), barniz vitrificado (conserva color natural), esmalte minio (brillo), oxido de cobalto, antimonio mezclado con agua (color amarillo), oxido de cobre más plomo, minio y sílice (color verde vidrioso) y manganeso más oxido de hierro (color negro).

En cambio en los acabados de los toritos modernos se aplica más de dos colores chillones y brillantes llamativos para dar un atractivo artístico y comercial.

RITUAL Y SIMBOLOGIA TOTEMICA

Para Radclife-Brown el totemismo es una serie de…costumbres y creencias por las que se establece un sistema especial de relaciones entre la sociedad y los animales, plantas y demás objetos naturales que son importantes para la vida social (F. Iriarte 2000:p.240). Se entiende en la creencia andina que son las plantas, animales, fenómenos u objetos asociados simbólicamente a grupos de filiación concretos como insignias de identificación. En tal sentido la asociación de cada icono, forma y color es un símbolo totémico con significancia que sólo pueden interpretar los entendidos en la materia y sacerdotes andinos.

En la ceremonia del “Señalaquy” y “Haywarisqa” en la zona ganadera de Pucará se realiza en fechas importante como en los carnavales, la parición y empadre (fecundación) donde se evoca y agradece a la Pachamama y apus tutelares por su asistencia en el ritual de la señalización de la producción de ganado -antes alpaca y llama, ahora vacuno y ovino- y fertilidad respectivamente. En dicha ceremonia de Señalaquy está presente las Qonopas y los Enqoychus, conjuntamente con otro elementos como la coca sagrada, vino, alcohol, inciencio, una vez hecha la incineración y la ch’alla se procede al matrimonio de la pareja de ganado macho y hembra (crías) adornados con flores, serpentina y mixtura, para terminar se señala en la oreja, corte que desangra y es bebida por el dueño acompañado con el vino. La cual finaliza con la marca puesta en el lomo a ambos con el “tacu” (tierra roja).

La costumbre del señalaquy continuó con la llegada de los españoles que han traído ganado vacuno, ovino y equino. Según Jose Jara Frisancho confirma que: “los hacendados acostumbraban mandar hacer mediante sus subalternos, en el ganado vacuno vivo, especialmente en los toretes, cortes profundos en la piel, en la parte del cuello, debajo del hocico inferior, parte del pecho dejando adornos salientes que quedaron en una especie de cadena, dándoles el nombre en quechua “Huallccuscka”, cuyas heridas cicatrizaban en meses…actualmente ese adorno está esculpido en el famoso torito de de pucará” (J. Jara 1996: p.78)

Similarmente se realiza anualmente el ritual de Haywarisqa, donde tiene una connotación de recarga de Enqa en las qonopas y enqoychus no se “enfríen” ni pasen “hambre”, caso contrario podrían volverse contra sus propietarios y devorarlos o simplemente no aumente su rebaño y se produzca la mortalidad. Aquí intervienen fuerzas que devienen de las deidades y son representadas físicamente en los tótems.

La ceremonia Haywarisqa es un clásico rito de intensificación que renueva y mantiene la fuerza generadora de vida del universo andino. El propósito del ritual es recargar de Enqa las piedras sagradas, porque de otro modo la fuerza vital que poseen podría desaparecer por completo y una vez perdida, es casi imposible recuperarla. Todavía es más amenazador el hecho de que si desaparece su fuerza generadora de vida; las qonopas y las piedrecillas pasan de repente de ser fuerzas beneficiosas a perjudiciales y pueden infligir serios daños a los pastores y sus rebaños.

Las QONOPAS son objetos totémicos tallados con la figura de la alpaca y la llama en piedras negras, aunque hay algunas con manchas o de color blanco, marrón o verde; tienen un orificio en el lomo llamado qocha o recipiente, que se llena de vino, licores o chicha (Ver foto N° 01). En algunos rituales se sustituye la alpaca por el torito de Pucará porque el hombre ya cohabita con el vacuno y ovino traído del occidente.

La Qonopas son representaciones simbólicas de los rebaños dadores de vida con que los Apus bendijeron hace mucho tiempo a la humanidad

Los ENQUYCHUS, son algo más que simples piedrecitas brillantes no pulidas. Se cree al igual que las Qonopas poseen Enqa, la energía creadora de vida

Las ENQAS5, es energía y/o espíritu, como la fuerza generadora de vida responsable del bienestar y la fertilidad de los rebaños. En el mundo superior la presencia del enqa siempre es precaria por lo tanto hay un esforzarse para conservarla. Si hay suficiente enqa lo pastores y sus rebaños florecerán, sin ella y sin la participación de las Qonopas en la ceremonia, los rebaños corren el riesgo de perecer.

DEVELANDO LA SIMBOLOGIA

El mensaje simbólico de cada icono en su forma y fondo del Torito de Pucará (Ver foto N° 02) consiste en lo siguiente:

A= El Torito de Pucará al igual que el Qonopa (alpaca y llama) en su acabado tiene un orificio a la altura del hueso sacro, que alegóricamente representa el trabajo con el agua, la semilla, Ens seminis, la fecundación. En el mundo andino el echar el vino y/o chicha al recipiente simbólicamente evoca generación de vida, siembra de un nuevo ser, en esta caso aumento del rebaño y el ritual de la “ch’alla” esparciendo con el mismo elemento agua o vino es fertilizar simbólicamente el ganado.

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5 La palabra Enqa también se empleaba para referirse al Señor Inka, dador de vida al Imperio del Tawantinsuyo y a su pueblo.

B= El Asa puente en la espalda que se proyecta del sacro hacia la cabeza no es nada casual su aplicación o simple decoración, significa que la energía sexual debe llegar hasta la cabeza, es el factor nacer, la transmutación de la energía creadora que debe ser controlada por la mente. Un mensaje para el varón que se une a la mujer en matrimonio y el derramar esa agua significa generar otra vida.

C= El Enjalme es signo de cuidado, protección de esa fuerza creadora, como una carga pesada y sacrificio para lograr la autorrealización del ser humano.

D= Se muestra en el cuello superior tres orlas que simbólicamente indica el ascenso a la cabeza (dominio de la mente) con los tres factores de la revolución de la conciencia, la trilogía: nacer, morir y sacrificar por la humanidad; Padre, Hijo y Espirito Santo o el uso de energía positiva, negativa y neutra. Es más se complementa con la banda o chalina que abrazan el pecho con aplicación de zig zag , escalera o cadenillas. Es el trabajo con la glándula Timo del corazón que desarrolla la intuición.

E= Los ojos redondos y saltones indica que el ser humano debe estar alerta con el mundo que le rodea, con conciencia despierta o simplemente se aplique la auto observación.

F= La lengua está relacionado con el uso adecuado del verbo, que de la boca del hombre no salga palabras que dañen: la mentira, ira, insulto, orgullo, etc.

G= Es la huella de cortes profundos en la piel, como una forma de señalización del ganado vacuno del hacendado llamado “Huallccuscka” un hecho bastante sádico practicado en la colonia; son decorativos como las flores y hojas.

H= Se observa como ornamento figuras espirales en forma de caracol, es la representación de la culebra o el puma pez relacionada con el fuego flamígero, muy finamente esculpido en la “Estela del Rayo” de la Cultura de Pucará, la forma como se estiliza en trazos de artistas alfareros son excepcionales, que nos da el mensaje del espiral de la vida; indicando que nuestras existencias se desenvuelven ya en espiras más bajas o en espiras más altas según el Nivel del Ser y el trabajo desarrollado en sí mismos.

En la percepción de los pobladores del altiplano manifiestan que el par de toritos de pucará en el techo es signo de protección y felicidad en el hogar, es una dualidad andina que representa al marido y mujer que representan la fusión de energías positiva y negativa que busca el equilibrio y bien común.

CONCLUSIONES

El “Torito de Pucará” es un símbolo totémico conocido como qonopas (quechua) y/o Illas (aymara) que se usa en los rituales andinos. La representación simbólica en su iconografía artísticamente acabados tienen valor estético y espiritual: El color blanco del toro simboliza pureza y protección (pareja); color negro el Ego, defectos psicológicos; la chicha (agua) y/o vino que está dentro como fuente de vida relacionado con la transmutación del factor nacer, fecundación.

En el ritual del “señalaquy” “ch’alla” “Haywariquy” se utiliza el torito de pucará supliendo a las Illas, qonopas antes representados por los camélidos -en piedra y cerámica- luego de esparcir el elemento agua o vino es fertilizar simbólicamente el ganado. Para el hombre significa el trabajo con la energía sexual que debe llegar hasta la cabeza, es el factor nacer, la transmutación de la energía creadora controlada por la mente, la misma que es sutilmente esculpida en el torito por los artistas herederos de la Cultura Pucará.

El torito moderno es un prototipo turístico, en sus acabados tienen más de dos colores chillones y brillantes llamativos para dar un atractivo artístico y comercial, generalmente se compra en pares. En un inicio fue símbolo de ceremonias, y ahora un tótem que le atribuyen poder de protección, cuando es colocada en los techos de las viviendas.

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