La Señora de Cao estuvo presente en el Noveno Congreso Internacional de Momias

 

Las momias están entre nosotros, pero no como una amenaza, sino aportando información valiosa a la ciencia y fortaleciendo la identidad de los pueblos. Del 10 al 13 de agosto, Lima fue sede de un congreso mundial de expertos en estos cuerpos que aún hablan desde el más allá.

Desde 1997 no existe en Leymebamba ningún vecino, dirigente o autoridad política que haya hecho más por este distrito que las 219 momias de la cultura Chachapoya-Inca que ese año fueron rescatadas de la Laguna de los Cóndores. Un pueblo dedicado a la ganadería y agricultura local se ha transformado en un punto vital de la ruta turística de la provincia de Chachapoyas, en la región Amazonas.

Según la bioarqueóloga Sonia Guillén, quien las trasladó a Leymebamba y creó un museo para ellas, las momias han impulsado los negocios vinculados con la boyante actividad turística en la zona, pero también han fortalecido el orgullo de la población, que se sabe heredera de una cultura guerrera.

Son verdaderos agentes de cambio, para hablar en términos organizacionales, y participan activamente en su comunidad. Por ello se permite que los turistas que llegan al Museo de Leymebamba las contemplen sin vidrios de por medio. Están en estantes, envueltas en tules usados para darles estabilidad, pero que también les insuflan dramatismo a sus gestos y a la postura en la que fueron momificadas. La exquisitez del arte mortuorio inca en su máxima expresión.

“Si la población conoce a las momias, se identifica con ellas. Son más que restos orgánicos, son nuestros ancestros y su historia y costumbres tienen mucho que ver con quiénes somos ahora”, dice esta infatigable mujer que dirige el Centro Mallqui, a cargo de la custodia de las momias de Chiribaya (Ilo) y Leymebamba, y que también ha estudiado otras momias célebres, como la Dama de Ampato y la de Santo Toribio de Mogrovejo.

CITA DE EXPERTOS

Por estos días, Guillén estuvo ultimando detalles del Noveno Congreso Internacional de Estudios sobre Momias. Es la primera vez que Perú será sede de esta reunión de especialistas, entre los cuales figuran eminencias como la egiptóloga Salima Ikram, quien disertó sobre las momias de animales de la tierra de Ramsés.

Desde su descubrimiento en el 2006, el estudio de la momia de la Señora de Cao, gobernante de los mochicas, sigue fascinando a quienes hurgan en su historia. Por ello, la dignataria también tuvo voz en este encuentro a través del arqueólogo Régulo Franco, director del Complejo Arqueológico El Brujo, quien descubrió su tumba.

“El estado de conservación del cuerpo es extraordinario, por lo que sigue brindando información valiosa sobre su rol como gobernante mochica. No existe mujer como ella en la América precolombina”, sostiene el arqueólogo, quien disertó sobre el impacto social de su descubrimiento.

La dignataria moche continúa influyendo en los territorios que gobernó en el siglo IV d.C. Hay curanderos provenientes de diversos puntos del país que llegan a El Brujo para rezarle a la Señora de Cao y dejarle ofrendas de incienso y flores.

“Ella fue mucho más que la idea de gobernante que tenemos hoy en día. Era una semidivinidad y tenía el poder para curar”, señala el arqueólogo. En sus antebrazos y manos tiene tatuajes de serpientes y arañas, ambos vinculados con el culto a la tierra y el agua, así como otros elementos asociados al plano cosmológico. A decir de Franco, esto refuerza la tesis de que le interesaba el mundo espiritual y sabía de curanderismo.

El arqueólogo busca que perdure la influencia de la Señora de Cao en la zona, por lo que quiere formar una ruta mística que integre este legado histórico con las creencias mágico-religiosas que perduran hasta hoy.

Régulo Franco, junto a Arabel Fernandez, arqueóloga residente del Complejo Arqueológico El Brujo, representaron al Perú en este congreso, exponiendo sobre los hallazgos encontrados a través de la Señora de Cao.

(Somos)

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