La historia interrumpida. Iglesia San Pedro de Coayllo en Cañete

iglesia_san_pedro_coayllo_destruidaConsiderada no sólo una joya de nuestra arquitectura colonial sino también involuntario compendio de múltiples estilos —neoclásico, gótico o renacentista—, la iglesia de San Pedro de Coayllo, ubicada a poco más de 100 km al sur de Lima, acaba de perder, durante el reciente sismo de agosto, buena parte de su estructura.

Frisos, retablos, frescos, inscripciones originales, y hasta su antiguo púlpito se han ido para siempre. El siguiente análisis pretende enfocar la historia de este singular monumento.

Una mañana de mayo del 2005 llegué a la comunidad de Coayllo, invitado por el Comité Pro Restauración del Templo, entusiasmado con la idea de ver la imponente iglesia de San Pedro, de la que tenía referencias documentales acerca de su antigua fábrica, dado que su construcción se remonta al último tercio del siglo XVI.

Camino hacia esta localidad, empecé a recordar la manera cómo los españoles ocuparon los nuevos territorios conquistados, promoviendo campañas de extirpación de idolatrías sobre las creencias de los nativos. Como ocurrió en todo el territorio del virreinato, la zona del valle de Cañete y, específicamente, la zona de los coayllo, no estuvo exenta de esta situación, considerando que existen datos históricos sobre la presencia de pobladores que ejercían el shamanismo.

La primera congregación, con fines evangelizadores, que llega a la zona, es la de los franciscanos. Con ellos se construye el templo original, de planta gótico isabelina y, posiblemente, con cobertura de par y nudillo. Como correspondía a la época, el templo fue considerado necesario para la catequización y evangelización de los indígenas del lugar, el cual, por entonces, se había ya convertido en una reducción toledana, cuya finalidad, recordemos, fue conseguir, mediante la concentración de la población indígena, una evangelización intensa, además de facilitarse la disponibilidad y el control de la mano de obra y recaudación de tributos.

iglesia_san_pedro_coayllo_antesiglesia_san_pedro_coayllo_despuesEstas reducciones rurales giraban en torno a una gran plaza pública central (plaza mayor), teniendo como elemento constructivo principal a la iglesia, la que se constituía en el centro de la vida comunal y social del pueblo. La iglesia de San Pedro de Coayllo no escapa al esquema y características de los templos rurales, es decir, se edificó con frente a la plaza mayor, contando con un atrio principal y uno lateral y posible cementerio, de una sola nave, probablemente construido con techumbre de par y nudillo, coro alto, sotacoro, presbiterio sobreelevado, sacristía y baptisterio. Una vista fotográfica de la década del 40 del siglo pasado nos muestra los claros elementos renacentistas en la composición de su portada de pies —elaborada con unidades de ladrillo cocidos en el mismo pueblo—, sus torres apuntadas y la simplicidad de la composición en la elevación.

Hasta el 15 de agosto del presente año, la iglesia San Pedro de Coayllo era sin duda una de las más interesantes muestras de lo que fueron las iglesias rurales en la costa de nuestro país, particularmente en la costa limeña. Se presume que su construcción se inició en el último tercio del siglo XVI, existiendo en aquel momento documentos en los que se hace referencia a la doctrina de Coayllo, dato que evidencia que el poblado debía contar con un templo. En un primer momento se proyectó una iglesia con planta renacentista gótico isabelina y techo a dos aguas, muros de adobe y cimientos de piedra con mortero de cal.

Es muy posible que a partir del terremoto acaecido en Lima en 1687, entre fines del siglo XVII e inicios del XVIII, cuando el estilo barroco se hallaba plenamente establecido, la iglesia sufre la reconversión de planta rectangular a planta de cruz latina con brazos muy cortos, así como también la transformación en su volumetría, es decir, se incorporan techos de bóvedas de medio cañón en la nave y presbiterio y cúpula de media naranja en el crucero, manteniendo las portadas renacentistas de los muros de pie y del evangelio (la de pies se perdió irremediablemente el siglo pasado a causa del terremoto de 1970, así como también se perdieron, durante ese suceso, los cuerpos superiores de ambas torres de campanas, según versión de los ancianos de la localidad).

iglesia_san_pedro_coayllo_cupula_antesDurante el neoclásico la iglesia vuelve a sufrir transformaciones: se retiran los altares barrocos que adornaron su interior para ser reemplazados por serios retablos que se fabricaban en ese momento. El retablo mayor y los que quedan en las zonas laterales, incluso el que se presume haya existido en la sacristía, muestran mucho de ese estilo, con acentuadas alteraciones posteriores.

Hasta aquí, una remembranza de lo que pude observar, fotografiar e investigar acerca del estado en el que se encontraba la iglesia de San Pedro hasta el día del reciente terremoto.

Con el paso de los años las edificaciones en general, pero en mayor grado las edificaciones patrimoniales, son afectadas por una serie de procesos patológicos producidos por agentes internos que en buena cuenta se vinculan a los propios elementos que componen materialmente los objetos y estructuras de las que están hechos, y, por otro lado, agentes externos, más bien ajenos a la constitución del material constructivo. Estas patologías van socavando la originalidad, autenticidad y estabilidad de las edificaciones, más aún si estas no se encuentran sometidas a un mantenimiento periódico, necesario para prolongar su vida útil.

Entre los agentes internos podemos citar la fatiga de los materiales y las transformaciones físicas o químicas de los mismos.

iglesia_san_pedro_coaylloEntre los agentes externos más comunes podemos citar el intemperismo, es decir, la exposición del inmueble al medio ambiente, como el cambio brusco de temperatura, el viento, la humedad —generalmente producida al nivel de subsuelo—, fenómenos naturales como sismos, inundaciones, deslizamientos, hasta agentes biológicos como insectos llamados xilófagos, que son las termitas que atacan principalmente a la madera de los pisos, viguetas o vigas de los techos, así como el carrizo o caña de las coberturas; también está el factor antrópico, es decir, aquel que es ocasionado en la edificación por el ser humano, como malas intervenciones o uso inadecuado de materiales ajenos a su originalidad. En suma, las edificaciones patrimoniales pueden ser afectadas por una serie de factores que originan su declive físico.

La iglesia de San Pedro de Coayllo ha estado desde hace casi dos décadas sin uso, debido, justamente, a su mal estado de conservación. Si a esta situación le sumamos que ha habido un nulo mantenimiento y una suma de intervenciones preventivas inexistentes o inadecuadas, en que se adicionó muchas de las patologías mencionadas anteriormente, habría que afirmar que esta singular edificación patrimonial ha colapsado no sólo por las ondas sísmicas del severo terremoto que nos tocó afrontar el 15 de agosto último, sino que su colapso se aceleró debido a que ya estaba afectada por una serie de agentes que mellaron su estabilidad estructural.

Sin embargo, esta magnifica iglesia con elementos renacentistas aún existentes a pesar del sismo —ello si tomamos en consideración que la portada lateral de este estilo aún queda en pie—, nos está pidiendo que la rescatemos del deplorable estado en que ha quedado. Posiblemente esta sea la última oportunidad que tengamos para intervenirla y restaurarla de manera adecuada.

Iniciemos la última cruzada para salvar esta espléndida muestra del patrimonio cultural religioso de fines del siglo XVI.

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