La historia de la moneda peruana relatada desde un palacete arequipeño

Patrones históricos. La Casa Museo Goyeneche del Banco Central de Reserva expone gratuitamente históricas monedas del Perú. Un repaso de nuestra economía nacional por las piezas más emblemáticas, desde la colonia hasta la actualidad.

Efraín Rodríguez Valdivia.
Arequipa.
La historia económica del Perú está acuñada en un puñado de monedas guardadas celosamente en la sede regional del Banco Central de Reserva (BCR) en Arequipa. Como la misma patria, algunas de estas piezas fabricadas en plata y oro son imperfectas y poseen una áspera belleza. Otras guardan una estética barroca que destacan la riqueza, la libertad y emblemas nacionales para disimular las penurias de los peruanos de todas las épocas que las llevaron en sus bolsillos.
Hay monedas desde la colonia, la república y hasta el vigente nuevo sol. “Todo es propiedad del BCR. Tenemos una exhibición de monedas y arte permanente. Es un testimonio de amor por la cultura”, precisa Raúl Castro Alegría, responsable de la sede regional de la entidad bancaria.
BCR de Arequipa se asienta en la segunda cuadra de la calle La Merced, en el Palacio de Goyeneche. La casa que resguarda las piezas es un palacete colonial de inmensos pórticos y añejos ventanales adornados con hierro forjado.
Fue propiedad de la familia Goyeneche en 1770. Allí crecieron los cuatros hijos de María Josefa de Barreda y Juan Crisóstomo de Goyeneche, familia de españoles y peruanos, hacendados que sembraban cultivos de pan llevar en el valle de Majes, que comercializaban vino y exportaban mineral. Uno de los hijos fue José Sebastián de Goyeneche, obispo de Arequipa y arzobispo del Perú entre los años 1819 y 1859, respectivamente.
“Es una de las casas insignes de la arquitectura arequipeña. Era un inmueble diseñado para la vida cotidiana. Allí vivió el histórico obispo José de Goyeneche” detalla el historiador y director de la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, Mario Arce Espinoza. De ese modo, entre los 3 mil 552 metros cuadrados de la mansión, la historia comienza.
NUMISMÁTICA COLONIAL
En pequeñas urnas de madera y cristal forradas con terciopelo azul se muestran piezas de plata. Se exhiben en forma cronológica. Desde las míticas monedas de la colonia, deformes, ilegibles, desgastadas y erosionadas. Se conocían como los primeros valores monetarios de la Corona Española y se denominaban macuquinas, por el vocablo quechua ‘makkakuna’ que significa ‘golpeadas’.
“Para acuñarlas se tomaba unos gramos de oro o plata y se las golpeaba con martillo y yunque. Las primeras datan del siglo XVI”, precisa Angélica Gutiérrez, guía oficial de la casa museo.
Durante el virreinato, el valor de los patrones monetarios variaban entre un cuarto de real, medio real, uno, dos, cuatro y ocho reales. “Las macuquinas eran de plata y oro puro para garantizar su valor. En estos años no existía un banco central que respalde esas emisiones”, apunta Raúl Castro Alegría. En Arequipa, las primeras monedas coloniales que se exhiben datan de 1598. Son tres macuquinas que valieron en esa época 2 reales -cada una- y circularon en el periodo del rey Felipe II.
Entre su tosca estética apenas se avizoran alegorías a la riqueza y poderío del imperio español simbolizado con leones, columnas y cruces.
Después de observarlas, a su costado se extienden sucesivamente otras macuquinas fabricadas en los reinados de Carlos IIII, Felipe V, Carlos VI y Fernando VII. “Las macuquinas calculaban su valor según su peso y proporción. Si excedían en el oro o plata, las cortaban. Por eso las deformaban”, explica Angélica Gutiérrez. Pero la ‘fealdad monetaria’ acaba en 1751 con el rey Felipe V.
El monarca implementa un sistema y proceso mecanizado para acuñarlas. Se agrega su busto imaginado en una cara de la pieza. Era una forma de convertirlas en un instrumento de difusión en las colonias.
TESORO REPUBLICANO
El viaje en la historia numismática también recorre la formación de la moneda republicana. Una vez independizado el Perú en 1821, el libertador José de San Martín encomendó a Hipólito Unanue diseñarla en 1822.
A simple vista, la belleza de esta pieza de la república impacta. En la primera serie aparece el símbolo de libertad parada y en la segunda está sentada con el lema “Perú Libre” y “Firme y Feliz por la Unión”. La grandeza y gloria de las nuevas monedas se resume en el cetro y escudo que porta la Libertad.
Luego suceden varias monedas que circularon entre 1825 a 1887. Y aquí comienza todo un abanico que reflejó los calvarios de nuestra sufrida economía nacional.
Las primeras variaciones surgen en la formación de la Confederación Perú-Boliviana, en 1836. El país manejaba dos patrones: ‘la Libertad parada’ para la zona norte del país y el ‘Sol’ en el sur. Ante la proliferación de este binomio, Ramón Castilla validó a la última. Sin embargo, no dura mucho. Tras la paliza en la guerra con Chile, Nicolás de Pierola cambia el ‘Sol’ por ‘El Inca’ y luego por ‘Libra Peruana de Oro’ en 1897. Pero igual desaparecen.
La economía se escaldaba y las autoridades trataban de ordenarla. Así surge el BCR en 1931 y crea el ‘Sol de Oro’ y luego el ‘Inti’. Triste moneda que fuera satanizada en el primer periodo de Alan García por su espantosa devaluación. Y así llegamos al ‘Nuevo Sol’ que hoy está en su bolsillo.
“Hay un doble juego en la aparición de las monedas. Son el testimonio de nuestra descalabrada e inestable economía que reflejó inflación, devaluación, etc. Pero también es un jugoso pasaje histórico y delicia de los coleccionistas”, asevera Carlos Gómez de la Torre, coleccionista numismático.
BANCO DE AREQUIPA: ENTE EMISOR DE BILLETES EN TODO EL SUR PERUANO
Pocos saben que Arequipa tuvo un banco. Se creó como entidad privada que emitía billetes. En el país no existía en el siglo XIX un ente rector monetario que regule la emisión. Así surge en 1871.
Cubrió la demanda de billetes de ‘Sol’ en todo el sur. La empresa encargada de imprimirlos era la Compañía Nacional de Billetes de Nueva York y Eugenio Abele & Cía.
En 1873 obtuvo su apogeo convirtiéndose en una entidad privada con un departamento de ahorro. Algo revolucionario para la época.
Sin embargo, tras la crisis económica peruana por el mal manejo de los recursos, el banco cae. El Estado le pide que garantizara la emisión de bonos de la deuda pública. El Banco de Arequipa se negó. En 1897 se crea la Junta Administradora de Emisión Fiscal que ordena la incineración pública de los billetes de entidades privadas y regionales.
SANTA CATALINA EN LA NUMISMÁTICA
La fortaleza, encanto y vigor del Convento de Santa Catalina también está en una moneda. El principal centro arquitectónico regional aparece entre la serie de piezas “Riqueza y Orgullo del Perú” en mayo de 2012.
Fue la quinta de la serie y sorprendió al mundo de coleccionistas. La revista alemana Krauze, especializada en monedas, la escogió entre las diez más bellas del mundo entre 450 piezas de 150 países. “Un orgullo para nuestro patrimonio regional”, precisa Raúl Castro Alegría.
La moneda muestra la plaza Socodober, conformada por una pileta de piedra que se aprecia en primer plano, la fachada de una celda de las religiosas que lo habitaron y una vista de la parte posterior de la cúpula de la iglesia del monasterio. De lujo.
IMPORTANTE
El Banco Central de Reserva se crea en 1922 y tuvo dos procesos. El presidente Augusto B. Leguía lo instaura bajo el modelo de la Reserva Federal de EE.UU. y se llamó “Banco de Reserva del Perú”.
Sin embargo, tras la crisis de 1929, se convoca a la misión internacional Kemmerer para emprender una reforma fiscal y bancaria a fondo. La misión concluye la creación del Banco Central de Reserva del Perú con la tarea estricta de emisor.

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