La cerámica de la pirámide: descubrimientos en Pachacamac

ceramica_pachacamacLos Incas establecieron un fuerte control sobre el santuario de Pachacamac, el cual no se restringió al aspecto religioso y administrativo sino también al tema político. Los habitantes de Pachacamac, accedieron a la cerámica Inca Imperial, Inca Local, Chimú Inca e Ica Chincha.

Parte de la modificación del santuario incluyó el uso extensivo de la pirámide con rampa Nº 1 (PCR 1), cuyos patios fueron utilizados constantemente, acumulándose una densa capa de deshechos.

Contrariamente a la costumbre costeña de limpiar los recintos públicos antes de abandonarlos, los patios de la PCR 1 presentan una abundante cantidad de deshechos del uso, lo cual significa que los Incas ya no realizaban el mantenimiento de los patios, sino que acumularon sus deshechos sobre el piso, por ende las pirámides habrían perdido su carácter sacro y se convirtieron en lugares públicos, tal vez para recibir a los peregrinos.

Durante el periodo Inca, Pachacamac incrementó sus relaciones con diversas partes del imperio.

Las poblaciones asentadas en el lugar recibieron cerámica de la capital del imperio Inca en Cusco, cerámica de estilos altiplánicos tal como ocurría con las elites cusqueñas en otras partes del imperio, así como cerámica con estilos de la costa norte, costa sur y costa central.

Estos estilos cusqueños y provinciales no son exclusivos de la PCR 1 pues han sido igualmente hallados por Max Uhle (1903), Julio C.Tello, William Strong (1943), Peter Eeckhout (2004), Régulo Franco (2004) e Izumi Shimada (2004) en las excavaciones realizadas en diferentes partes del santuario.

Una descripción detallada de la cerámica tardía de Pachacamac procedente de la PCR 3, fue realizada por Jane Felthan.

Formas típicas de cerámica inca, como el aríbalo, el plato y la taza, son utilizadas, siendo escasas en otras partes del valle, a excepción de la residencia de algún señor local que tiene este tipo de vasijas en número reducido.

Esto indicaría que el tipo de deshechos presentes en la PCR 1 corresponde a basura selecta, no precisamente de campesinos que hayan usado de mala forma este espacio, sino que representarían contextos de ceremonias y de banquetes muy importantes que se llevaban a cabo en Pachacamac durante el periodo Inca.

El dato arqueológico indicaría que la ocupación Inca no solo modificó el uso del santuario de Pachacamac, sino que incrementó las relaciones con otras zonas y creó una sociedad cusqueña en la costa con todos los elementos de la capital imperial y con cerámica muy fina y estandarizada en formas y decoración.

La Pirámide con Rampa Nº 1.

Pirámide con rampa N 1 del periodo intermedio tardíoLa PCR 1 es la de mayores dimensiones de todo el santuario. Es una estructura masiva de adobes, piedras y tapiales, ubicada a la vera de la calle Norte-Sur. Fue excavada y restaurada por Arturo Jiménez Borja.

Fue excavada entre 1958 y 1963, lográndose la restauración del edificio principal. Los trabajos de restauración iniciados por Jiménez Borja se realizaron en la calle norte sur, la plaza frontal o patio 1, las rampas, la plataforma superior, el patio posterior y cuatro depósitos sumamente grandes, los cuales fueron hallados vacíos.

Posteriormente, Jesús Ramos Giraldo (1999) realizó labores de conservación, principalmente en la pirámide anexa colindante a la calle norte-sur. Hay sectores de la pirámide que aún no han sido excavados.

Los datos relevantes sobre las excavaciones en PCR 1 han sido publicados por Jiménez Borja, quien plantea que ésta era la típica construcción cívica administrativa del periodo Intermedio Tardío del valle de Lurín, que cumplía las funciones de embajada de los curacas locales.

Esta propuesta estuvo basada en la crónica del padre Calancha, quien refiere que en Pachacamac vivían embajadores de los valles supeditados al santuario.

La colección.

La colección de cerámica recuperada por Jiménez Borja obra en el Museo de Sitio de Pachacamac. Algunas piezas enteras han formado parte de las exposiciones permanentes del museo.

Regulo Franco sin embargo, enuncia muchos postulados acerca de la función de las pirámides, partiendo del comentario de los materiales recuperados por Jiménez Borja.

Otra colección importante proviene del patio posterior. En ambos lugares han quedado depósitos de basura estratificada a manera de testigos; éstos oscilan entre 100 cm. en el patio delantero y 120 cm. en el patio posterior, e incluyen estratos superpuestos con capas de 30 a 40 cm. de espesor, conteniendo abundante material orgánico, cerámica, huesos de animales, moluscos, vegetales y textiles llanos.

Si asumimos que la PCR 1 es del periodo Intermedio Tardío, los basurales corresponden a su uso y abandono. No existen evidencias de pisos superpuestos que indiquen mantenimiento o remodelaciones de las PCR.

La cerámica incluye fragmentos (bordes, bases, decorados y asas) casi en su totalidad del periodo Inca. Los depósitos de la parte posterior fueron hallados vacíos.

La cerámica asociada.

La mayor parte de la cerámica fragmentada corresponde al periodo Inca y, a diferencia de otros sitios de la costa, la densidad de vajilla Inca Imperial y provincial es alta. Aparece también cerámica del estilo Ychma tardío, así como de otros estilos contemporáneos.

De acuerdo al registro del museo, ocho vasijas enteras proceden de la PCR 1, entre ellos se incluyen aríbalos, botellas de doble cuerpo estilo Chimú Inca, un cántaro globular de superficie alisada color marrón que representa un personaje con grandes orejeras, con los brazos y las piernas flexionadas, además de platos Inca, entre otros.

Dentro de la fragmentería y siguiendo la descripción de la cerámica Inca realizada por John Rowe (1944), así como de otros estilos contemporáneos, podemos distinguir los estilos Inca Imperial A y B, Cusco Llano, Cusco Bícromo, Cusco Polícromo Figurativo, Estilo Watanay Polícromo, Urcosuyo Polícromo, Inca provincial, Cerámica Inca del altiplano, Inca Local, Chimú Inca, Ica Chincha, Ichma Tardío, y estilo Puerto Viejo.

Las formas más frecuentes de cerámica Inca incluyen: aríbalos con diseños geométricos y de helechos; tazas de labio biselado, decoración externa con banda de color crema delineada en negro que se ubica a partir del labio. Además, cuerpo de fondo naranja y decoración de una banda a la altura del asa cintada horizontal.

La mayor variedad decorativa se encuentra en los platos, donde destacan platos con mango escultórico en forma de cabezas de pato, patas de camélido o asas cintadas.

La decoración interna, en muchos casos en fondo crema o naranja con diseños de bandas, incluye diseños geométricos.

A nivel de pastas, algunas vasijas habrían sido importadas del Cusco mientras que otras corresponden a imitaciones locales o regionales.

Dentro de la cerámica con formas Inca, existe una baja proporción de las llamadas ollas cáliz. Los fragmentos de aríbalos corresponden a diversos tamaños desde aquellos que superan el metro de altura hasta aquellos de pequeñas proporciones, algunos de los cuales presentan cara gollete.

El número de fragmentos es escaso, y corresponden a botellas negras pulidas con gollete tubular con apéndice, propios del estilo Chimú tardío.

Los ejemplares completos de este tipo corresponden a botellas de doble cuerpo con vaso comunicante y asa cintada, en cuyo remate del pico se desarrollan diseños escultóricos de felinos, personajes antropomorfos o escenas.

Si bien estas piezas tienen un acabado muy fino y han sido definidas como de estilo Chimú Inca, cabe precisar que no han sido reportadas en la costa norte, siendo más comunes en la costa central y la costa sur, y aparecen durante la expansión Inca.

Asimismo, se registran cántaros y botellas con decoración tricolor estilo Chincha, fragmentos de cántaros cara gollete, estilo Puerto Viejo, y escudillas negro sobre crema y Cerámica Ichma, la cual corresponde al estilo Ichma tardío e incluye cántaros llanos que con diseños escultóricos de manos sosteniendo conchas (spondylus); en otros casos sostienen perros sin pelo o monos; hay cántaros pequeños de cuello recto y base cónica.

Aparecen figurinas y esculturas de sapos o de personajes ricamente ataviados que deben pertenecer a cántaros, además de varios fragmentos de cántaros cara gollete representando algunas veces animales.

Estas formas son bastante escasas en otras colecciones. Además hay fragmentos de tazas de color negro con decoración incisa y pintura roja.

También se da cuenta sobre el hallazgo de un taller de alfarería evidenciado por el descubrimiento de moldes de cerámica pertenecientes a figurinas y pulidores de piedra entre otros asociados al patio principal.

Si bien la cerámica local Ychma no es muy variada en su decoración y morfología, la llegada de vasijas importadas incrementó el prestigio del santuario, especialmente de las élites Incas que gobernaban política e ideológicamente desde el santuario. Aríbalos, tazas, ollas y platos Inca aparecen en ínfima cantidad en los palacios Inca del valle de Lurín (Panquilma y Pueblo Nuevo) y del valle del Rímac.

Rommel Ángeles Falcón

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3 Comments

    • Por lo poco que llegué a leer al respecto, no estoy tan seguro que sea totalmente cierta la afirmación que realizas, ya que son contextos, tiempos, situaciones, etc. completamente diferentes.

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  • Una de las caracteristicas del mundo andino es el empleo de las relaciones familiares entre las huacas y/o dioses como medio de mantener una supremacía sobre otros grupos; Pachacamac no escapa a esta constumbre de sometimiento, mediante el cual contaba con esposas e hijos que estaban obligados, los pobladores por supuesto, a remitir tributos que enriquecian al satuario y a su vez acresentaba su poder. Actualmente, es posible encontrar pueblos donde “hermanan” a sus santos y virgenes (patronos) con los de otros pueblos. Es facil notar la estrecha naturaleza andina en dicha costumbre.

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