Imperio Incaico: Los Quipus

Quipu hallado en Caral

Los Quipus, en quechua: khipus (conjuntos de nudos de colores) Eran un instrumento nemotecnico utilizado para la comunicación y también como un registro de expedientes mnemónicos de los gobernantes Incas. Los Quipus consistian en uniones de cordones en forma de cadenas que podian ser de color, y podrían tener adornos como plumas y huesos, donde cada nudo en un lugar tenía un significado o mensaje distinto.

Los quipus constituyeron un original sistema de registro de datos que se desarrollo en el periodo arcaico en el antiguo Perú. De hecho, algunos ejemplares de Quipus pueden remontarse a varios miles de años como uno encontrado en la ruinas de la civilización de Caral, 4500 años atrás.

Los Quipus son conocidos sobre todo por su utilidad para la Administración en el imperio Inca. Lo utilizaban para la gestión de todos los aspectos económicos y sociales del Imperio. El Quipucamayoc (especialista que elaboraba, leía y archivaba los quipus y estaba dotado de una memoria prodigiosa) presentaban datos de localización, demográficos y económicos de las poblaciones de la comunidad, estos datos eran enviados a los centros administrativos del imperio inca para permitir el control de las comunidades. Así, podrían redistribuir los excedentes a las comunidades menos prósperas.

Los quipus también parece haber sido una herramienta de comunicación en el antiguo Perú, el cronista Garcilaso de la Vega, Hijo de una princesa inca y un soldado español, se informó de las pruebas de tal uso. El transporte de los quipus se realizó por medio de mensajeros rápidos “Los Chasquis”, que recorrian los caminos incaicos con los quipus que contenían la información que debía ser transmitida a los gobernantes incas para la administracion del Imperio Inca.

La mayoría de los quipus fueron destruidos por los conquistadores españoles en el siglo XVI. En la actualidad hay en todo el mundo unos 800 quipus aproximadamente que han sido encontrados. El Museo Etnológico de Berlín tiene alrededor de 289 quipus y por lo tanto la colección más grande de su tipo que datan de los siglos XVy XVI.

El enigma relativo acerca de los Quipus

Actualmente los quipus no han sido totalmente descifrados, y de hecho hay una gran variedad de teorías sobre el tipo de información que realmente llevan.

Estructura y utilidad de los Quipus

Los Quipus eran hechos de cadenas de lana hechas con llama, Alpaca o de algodón. La posición de los nudos, así como la cantidad, indicaban los valores numéricos en un sistema decimal. Los colores de la médula, a su vez, indicaba el artículo que se cuentan, y para cada actividad (agricultura, militar, de ingeniería, etc.) Hubo una simbología de los colores.

Marcia y Robert Ascher, después de analizar varios centenares de quipus, han demostrado que la mayoría de la información sobre los quipus es numérico

Se usaban 3 tipos de nudos:
Simples se encuentran en la parte media y superior de la cuerda y simbolizan las cifras altas (decenas, centenas y millares)
Flamencos se encuentran en la parte inferior de las cuerda y representan las cifras bajas (unidades)
Compuestos

Los colores tambíen contenian informacion:

Color Sector
Pardo Gobierno
Carmesí Inca
Morado Curaca
Verde Conquista
Rojo Guerrero
Negro Tiempo
Amarillo Oro
Blanco Plata

El problema de los quipus

Los quipus, cuerdecitas de diferentes colores y nudos, cuyo empleo estuvo muy difundido entre los incas, constituyen sin lugar a duda uno de los problemas más difíciles que puedan presentarse al investigador de la antigua cultura peruana. Estas cuerdas anudadas, llamaron poderosamente la atención desde el momento mismo de la conquista del Tahuantinsuyo y fueron después señaladas o descritas por casi todos aquellos cronistas que con sus informaciones contribuyeron al mejor conocimiento de los incas y sus costumbres.

Desgraciadamente, este lento, pero seguro proceso de recopilación de noticias, que hubiera permitido resolver felizmente el problema de los quipus, se detuvo en el siglo XVIII, en que, con excepción de unas cuantas citas curiosas de viajeros, todo lo publicado al respecto no fue sino repetición, adulterada las más de las veces, de lo que ya habían dicho los antiguos cronistas. Además, en ese mismo momento, los literatos se apoderaron del tema y lo convirtieron en el argumento predilecto de sus obras. Todo estudio serio fue imposible y los quipus llegaron a ser, para los crédulos hombres del setecientos, ese perfecto sistema gráfico del idílico Estado incaico que permitiera a la bellísima peruana Zilia —protagonista de una famosa novela de Madame de Graffigny— enviar, mediante cuerdas y nudos, sus conmovedoras cartas de amor al adorado Aza, heredero del imperial trono del Cuzco.

Esta manera de estudiar los quipus perduró también en el siglo pasado, en que lo novelesco asumió manifestaciones aún más peligrosas. Las nuevas publicaciones revistieron, en efecto, una aparente austeridad científica, pues, su contenido fue, según se pretendía, el resultado de la consulta de quipus interpretados con la ayuda de una clave conocida por supuesto, solamente por el autor de la obra. Esta es la época de la publicación de las numerosas «Quipolas» (PHAIR 1827), que con sus quipus apócrifos sembraron no poca duda y desconcierto. Contadísimos fueron en esos momentos los investigadores que, como J. J. Tschudi por ejemplo (1846), proporcionaron datos fidedignos de los quipus encontrados por ellos en excavaciones de ruinas famosas.

Es solamente en los últimos años del pasado siglo que se inició, podemos decir, la investigación científica de los quipus. Fue la publicación de dos ejemplares modernos que llevó al estudio y descripción de los antiguos. Dichos especímenes, fabricados por pastores de la sierra peruana, fueron expuestos por Bastian (1895) y Uhle (1897), quienes lo compararon con los datos que contienen las viejas crónicas. Poco tiempo después, investigadores de prestigio, animados por el ejemplo de estos dos sabios alemanes, decidieron estudiar el quipu arqueológico y arrancarle su secreto: ellos fueron, principalmente, el norteamericano Locke, el sueco Nordenskiöld, el italiano Cipriani y el argentino Altieri.

Empero, si bien es cierto que el estudio científico del quipu ha tenido ya sus manifestaciones, aún no se han conseguido con él los resultados deseados. Poco se ha avanzado en la investigación, y no se ha logrado desterrar siquiera las interpretaciones románticas que recuerdan a madame de Graffigny y sus cartas. En nuestros días se continúa discutiendocon la misma improvisación de los polemistas del siglo XVIII; hoy como ayer, el quipu apasiona más bien al dilettante del saber que al verdadero investigador. Es necesario, entonces, que el hombre de ciencia dedique al quipu mayor atención y lo estudie valiéndose no sólo de la fuente histórica sino también de la arqueológica, hasta ahora por desgracia demasiado descuidada.

Es verdad que en cuanto a investigación arqueológica, hay que admitirque en América se está todavía en la etapa inicial: una etapa que hace recordar aquella que atravesaban los estudios de la antigüedad clásica hace aproximadamente unos dos siglos; hasta entonces, en efecto, había imperado en la investigación del mundo greco-romano, la erudición, la cual se servía de la filología como única fuente auxiliar de la historia. La arqueología aún no había nacido y el estudio de los monumentos estaba reducido a la actividad del anticuario que recolecta y describe sin método alguno. Fue preciso que apareciera Winckelmann y su escuela para que, por fin, los sabios se decidieran a emprender la verdadera conquista del mundo clásico; fue preciso llegar al siglo XIX para que se comprendiera que es necesario editar, o sea, describir y publicar los monumentos, si se quiere interrogarlos como seguros testimonios históricos y descifrar, gracias a ellos, las incógnitas del pasado. Este es el momento en que se comenzó a aplicar el método arqueológico que se basa, como se sabe, en tres etapas sucesivas: del hallazgo, de la descripción y de la interpretación del monumento.

 

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2 Comments

  • Es posible que estemos ante el primer sistema de lenguaje que podría ser entendido por todos los miembros de una comunidad con diferentes idiomas, sin duda un buen mecanismo de control social, económico y administrativo.

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    El sistema de los quipus, fue,y es uno de los sistemas de escritura o comunicación que tuvieron los INCAS. Pizarro ordenó desaparecer todos los quipus existentes pa na dejar registro de todos los robos a la corona y los latrocinios que cometían. Los incas tuvieron otros tres tipos de fosrmas de escrituras pero que con el tiempo se lesw fue olvidando y no se registraron o no se les tomó en cuenta. Garcilaso, Betanzos, hablan de que ( los mal llamados indios ) rezaban el padre nuestro y el ave maría sin equibocarse, manipulando un atado de hilos de colores y con ñudos, eso los españoles no quicieron aceptar que era escritura para considerar siempre a los peruanos animalesw sin alma. Revisando la historia de España, en ese entonces no teníancaminos, menos puentes para cruzar sus ríos y tenían que esperar que bajen de nivel para poderlos crusar. Además que el 90% de invasores eran analfabetos. Pizarro siguió los consejos de Cortes, de no dejar testimonios que pudieran servir para ser acusado de robos y asesinatos. El en Mexico mandó quemar todos los códices que eran geroglificos escritos en hojas del agave.

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