Historia y esplendor de la cultura Sicán

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En su hábitat. El arqueólogo Izumi Shimada (izquierda) dirige desde hace 35 años las excavaciones científicas de Sicán.

Lambayeque. Presentan libro con reveladoras investigaciones sobre la cultura Sicán y con la historia de un proyecto que aporta al esplendor del Circuito Moche.

Han pasado 35 años desde que se iniciaron las investigaciones arqueológicas de Izumi Shimada en Lambayeque y hasta la fecha los turistas nacionales y extranjeros –ni qué decir de los escolares y estudiantes universitarios– siguen confundiendo a Sicán con Sipán.

Lo que está claro es que las investigaciones en Sicán fueron anteriores a las de Sipán. Sin embargo, esta última ganó fama internacional desde el accidentado operativo contra los huaqueros que saquearon Huaca Rajada hasta los hallazgos científicos en las Tumbas Reales del Señor de Sipán. Además, contó con la difusión planetaria de la National Geographic Magazine.

De ahí que la toponimia de los trabajos dirigidos por Shimada debió mantener el “Cultura Lambayeque” o “Cultura Chimú”, en su versión más generalizada, o “Cultura Pómac”, en su versión localista.

Pero, más allá de estas confusiones, vale la pena celebrar la publicación del libro Cultura Sicán, esplendor preincaico de la costa norte.

Se trata de una serie de investigaciones editadas por el propio Shimada en una fina publicación del Fondo Editorial del Congreso del Perú.

Y es Shimada quien nos explica el origen de la denominación Sicán (“Templo de la Luna”, en idioma moche) y las necesarias diferencias con Chimú o Lambayeque. En este capítulo, además, se dan luces acerca de la toponimia elegida y se abre toda una serie de revelaciones sobre el esplendor de esta civilización preinca que prosperó en el norte peruano.

Como sabemos, la arqueología es la base del desarrollo turístico en el Perú y Lambayeque marca la pauta del denominado Circuito Moche no solo por sus huacas y pirámides, sino también por el circuito de museos que le brindan un especial temperamento a la zona.

Pero al Museo Nacional de Sicán se suma otro aporte: la incorporación de todo un proyecto ecologista y de conservación vinculado al Bosque de Pómac, un escenario de belleza paisajística que sobrevive gracias a las investigaciones de Sicán (hace unos días se recordó un año más del desalojo de invasores).

A las investigaciones que se reparten en los cinco capítulos del libro, Shimada tuvo la sabiduría de dedicar todo un texto con buenas fotografías a la participación de los pobladores locales, como las cocineras Alejandra y Ramona Mori, los obreros y los técnicos que han crecido trabajando hombro a hombro en el proyecto.

Y Shimada lo explica así: “Hoy los descendientes de las comunidades rurales, cuyos padres y abuelos participaron en el saqueo de las tumbas de la élite Pómac hace pocas décadas, forman parte de los trabajos de investigación arqueológica, la puesta en valor de monumentos, la capacitación de diversas actividades (…) En síntesis, rescatan, desarrollan y promocionan diversos aportes del marginalizado mundo Mochica”.

En lo que corresponde al legado tecnológico de Sicán, se deben resaltar los textos de Anikó Bezur, dedicados a la aleación de cobre, y de David J. Goldstein, sobre la administración de recursos naturales.

Igual de revelador resulta el informe de Shimada con César Samillán dedicado al arte, religión y cosmología de Sicán Medio. Asimismo, se debe destacar el Culto a los Ancestrosm, escrito por Go Matsumoto. Otro enfoque interesante se muestra en los textos dedicados a la sociedad y al ADN de sus pobladores, así como a su relación con los chimú.

Por todo esto, Cultura Sicán es un libro de lectura obligatorio no solo para arqueólogos e historiadores, sino también para profesionales del turismo y la ecología, y para todo aquel que busque una nueva razón para visitar Lambayeque.

 

(Roberto Ochoa B. – la Republica)

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