Hallazgos en el Perú que deslumbraron al mundo

ASOMBROSO COMPLEJO. Esta foto del 2000 muestra la reconstrucción de tumbas del proyecto Huaca Rajada-Sipán. Todo empezó en 1987.

Desde el descubrimiento de la tumba real del Señor de Sipán, ocurrido el 26 de julio de 1987, cada noticia de un hallazgo nos ha acercado más a lo que fuimos. Un elemento importante para ello ha sido elapoyo de la empresa privada que logró convertir a huaqueros en investigadores. Aquí una travesía por los momentos cumbres de la arqueología pe-ruana en los últimos 25 años.

Sipán

Esta historia debe empezar con un nombre: Walter Alva. Su defensa de la tumba de Sipán frente a huaqueros y saqueadores lo convirtieron, desde abril de 1987, en su guardián y, tres meses des-pués, en el investigador que confirmó sus sospechas. Fue el hallazgo más extraordinario de la arqueología peruana. Alva miraba atónito pero confiado la tumba real del Señor de Sipán, un noble de muy alta jerarquía que lucía completo, como si hubiera sabido que alguien lo hallaría. “Era la tarde del 26 de julio, y tuve la sensación de un encuentro mutuo. A partir de ese momento y a través de ese gran personaje, yo he sentido y siento que estamos resucitando un poema […]”, dijo un inspirado Alva.

Sicán.

IDENTIDAD NORTEÑA. En el 2006 nuevos hallazgos en la huaca El Loro completaron el trabajo de Izumi Shimada en torno a Sicán.

Otra sorpresa ocurrió ya no en el distrito de Zaña, donde estaba el poblado de Sipán, sino en la huaca El Loro, en Batán Grande, a 56 km de Chiclayo. En 1991 el arqueólogo japonés Izumi Shimada halló en ese complejo una cámara funeraria (Tumba Oeste) de siete nichos. En la parte central reposaba el Señor de Sicán, con el cuerpo pintado de rojo para infundir miedo y con una máscara de oro en la cabeza para inspirar respeto. Era toda una cultura de gran dominio la que se revelaba, y cuyo esplendor ocurrió entre los años 950 y 1.050 d.C.

Caral

Más cerca de Lima, a 193 km hacia el norte, surgió la historia increíble de Caral. Entre 1994 y 1995 todos supimos de esta civilización, mientras la arqueóloga Ruth Shady y su equipo confirmaban que era más antigua que Chavín de Huántar.  Caral mereció el calificativo de la ciudad más antigua de América.

Dama de Ampato

Caral

El 8 de setiembre de 1995, un grupo de arqueólogos encabezados por el estadounidense Johan Reinhard hizo un extraordinario hallazgo en el nevado Ampato, en Arequipa, a unos 6 mil metros de altura. Fueron tres momias, una de las cuales –luego llamada Dama de Ampato o Juanita– se hallaba perfectamente conservada; incluso las pruebas de rayos X confirmaron que sus órganos estaban casi intactos. En mayo de 1996, tras una serie de estudios, se precisó que la momia correspondía a una niña de 12 años que había sido ofrecida en sacrificio.

San José de Moro

Dama de Ampato
San Jose de Moro

Nuevamente en el norte, el arqueólogo Luis Jaime Castillo trabajaba desde 1991 en el complejo San José de Moro, a 130 km al norte de Trujillo. El 29 de juliodel 2004, El diaro El Comercio del Perú dio la primicia: el hallazgo de la tumba de un personaje de élite, relacionado con el culto religioso. El escenario pertenecía a un período ubicado entre finales de la cultura Moche e inicios dela cultura Lambayeque. Es que, como dice el doctor Castillo, San José es de los pocos lugares en el mundo donde confluyen culturas de diferentes épocas.

Señora de Cao

Señora de Cao

Volvimos a asombrarnos con un descubrimiento que no necesitó adjetivos. Ocurrió el 16 de mayo del 2006. Era la tumba de una mujer en la Huaca de Cao Viejo, en el valle de Chicama. El proyecto cantó victoria cuando los arqueólogos, liderados por Régulo Franco, hallaron un fardo funerario de cien kilos de peso y 1,80 m de longitud.

Chotuna-Chornancap.

El 20 de octubre del 2011 ocurrió el último gran suceso (por ahora). El descubrimiento de Señor de Sicánla tumba de un sacerdote dela cultura Sicán, en la huaca Chotuna-Chornancap, a 10km de la ciudad de Lambayeque. Luego de cinco años de investigación, la recompensa para el grupo encabezado por Carlos Wester La Torre fue apreciar la primera tumba de élite asociada a la leyenda de Naylamp.

 

 

Fuente: El Comercio

 

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