Fuego cruzado

No habían pasado ni dos días del nuevo gabinete, con los nuevos ministros recién reconociendo sus despachos, cuando el gobierno fue notificado de que la naturaleza del juego que tiene por delante es, esencialmente, política.
Lo que se viene en el escenario futuro es un pleito político creciente que en estos días iniciales del nuevo gabinete implica un fuego cruzado alrededor de la primera dama Nadine Heredia y su papel en el gobierno pero que apunta, sin duda, más allá: al presidente Ollanta Humala.
El aviso de que la mira estará puesta en el jefe del Estado provino, de un modo torpe, desde el fujimorismo a través de su congresista Héctor Becerril: la vacancia presidencial por incapacidad moral de Humala debido a que habría permitido que la primera dama “gobierne el país”.
Es, sin duda, una cantinflada sin fundamento que se explicaría por venir de uno de los congresistas menos prestigiosos de la bancada fujimorista –en donde sí hay, a diferencia de Becerril, gente inteligente y capaz–, pero que al ser comentada por Keiko Fujimori como una iniciativa que va a ser evaluada, simplemente se vuelve una evidencia del ritmo ascendente del pleito que se viene por delante.
La propuesta de vacancia ocurre, además, en un contexto en que el ex premier César Villanueva está disparando cada vez más fuerte contra Palacio al indicar que debió renunciar por la intromisión de Nadine Heredia en sus funciones, con la coincidencia en la crítica de dos anteriores ocupantes del mismo puesto, Salomón Lerner y Óscar Valdés.
El gobierno, por su parte, respondió con todo contra sus ex cabezas de gabinete, especialmente contra Villanueva, mientras que el ex presidente Alan García tuitea en río revuelto, con tono de amenaza, que “si no corrigen la grosería de haber duplicado los sueldos a los 500 privilegiados, crecerán la cólera y la protesta del país”.
A lo anterior debe añadirse la turbulencia regional que se viene y que en estos días tiene por epicentros a Áncash y a toda la macrorregión sur, en el marco de un proceso que se va a agravar debido a que los presidentes regionales sienten que han perdido a un interlocutor como Villanueva, quien durante su breve gestión en la PCM concentró su accionar en tramitar pedidos regionales al MEF, algo que le hizo perder la paciencia al ministro Miguel Castilla.
A este fuego cruzado debe añadirse el inicio, en unos meses, del proceso de las elecciones municipales y regionales, el cual será otra fuente de disparos hacia el gobierno.
La prueba de fuego será antes del 26 de marzo, cuando el gabinete Cornejo vaya al Congreso a solicitar un voto de confianza que es, por lo visto, de pronóstico reservado.

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