Estudio Zooarqueologico de un sitio domestico del Período Gallinazo Virú – Valle Medio

Estudio Zooarqueologico de un sitio domestico del Período Gallinazo Virú – Valle Medio

Lugar estudiado

I. GENERALIDADES

1.- Ubicación Geográfica

El valle de Virú está integrado a la franja costeña septentrional, perteneciendo a la vertiente occidental de la cordillera de los Andes, situándose entre los valles de Moche al Norte, y de Chao hacia el Sur, con 8°20’32” de latitud meridional. Forma parte de la cuenca del río Virú, el que presenta una distancia media de 25 Km. (ONERN 1973:44)

La zona de estudio se encuentra ubicada en el flanco Oeste del cerro Castillo, colindando con el sector denominado Pampa de Pur-Pur; aproximadamente a 1.5 Km al Noreste del conjunto monumental Castillo de Tomabal, área que corresponde al Distrito de Virú, Provincia de Virú, Departamento de la Libertad Lugar estudiado

2.- Medio AmbienteEl medio ambiente de la formación Desierto Pre-montano (d-PM), se caracteriza por presentar un clima extremadamente árido y semi-cálido, con ligeras precipitaciones, donde se registran unos 7 mm anuales hasta unos 40 a 50 mm en el nivel altitudinal superior; la temperatura promedio es de 20.3° C. El área observada (T-A2) corresponde a pampas y colinas per-áridas (0-900 m.s.n.m) con suelos litosólicos esqueléticos sin valor agrícola, su relieve es complejo, mayormente accidentado, el material madre está constituido por rocas volcánicas intercaladas con sedimentos, actualmente es zona desértica en vías de habilitación para el riego. Sus características biológicas arrojan ausencia o escasa vegetación con algunas cactáceas y capparidáceas en laderas de montañas aisladas. (ONERN 1973:43-46)

3.- Investigación Arqueológica

3.1. Antecedentes

El valle de Virú no solamente presenta una considerable densidad de sitios arqueológicos ubicados cronológicamente en diferentes periodos culturales, sino también es evidente.- a partir de los estudios desarrollados en esta región de la costa Norte de Perú.- que fue escenario del origen y desarrollo de una tradición ó manifestación cultural propia denominada “Gallinazo” por Bennett (1939), y “Virú” por Larco Hoyle (1948), quien en 1933, reporta en la Pampa Los Cocos cerca a las Huacas del Sol y La Luna (Valle de Moche), la primera tumba con cerámica que corresponde a este estilo cultural, caracterizada por su cerámica con decorado negativo, y sus grandes conjuntos monumentales, o “castillos fortificados”: Castillo de Tomaval, Castillo San Juan, Castillo de Saraque, y el Castillo Napo, que ocupan sectores estratégicos en la sección media del Valle de Virú (Willey 1953); constituyéndose en los principales núcleos arquitectónicos, compuestos además por un conjunto de estructuras accesorias, como son las grandes murallas perimetricas, plazas, plataformas, cementerios y sectores habitacionales, emplazados a su alrededor. Asimismo; los centros urbanos ceremoniales estudiados por Bennet (1950) donde destaca el Grupo Gallinazo caracterizan el patrón arquitectónico en esta sección del Valle Bajo, donde se registraron conjuntos habitacionales de planta ortogonal, utilizando el adobe y la tapia como principal elemento constructivo, los mismos que se asocian a montículos o pirámides de estructura compacta con una evidente tendencia a la orientación cardinal y el uso racional del espacio, teniendo en cuenta; que existe una superposición de estructuras, marcada por la sobreelevación de las mismas.

En el valle medio se registra una gran concentración de recintos aglutinados, elaborados en masposteria de piedra con doble paramento, estos se encuentran diseminados a lo largo del flanco occidental de la cordillera, sector donde se ubica nuestra área de investigación.

Estudios recientes realizados por el Proyecto CHAVIMOCHIC, en el cementerio VM-150, del Sector Cerro Oreja (Valle de Moche), han develado un conjunto de recintos funerarios elaborados en mamposteria de piedra canteada con doble paramento; compuestos por espacios necrológicos, donde se han definido, un aproximado de 320 entierros, asociados a elementos ceramográficos, metalúrgicos y arqueofaunísticos, dispuestos a manera de ofrendas. Asimismo; en el sitio se ha registrado una superposición de estructuras con fines de uso doméstico, reportándose una gran densidad de recintos habitacionales, las mismas que se asocian a estructuras públicas levantadas con adobe y piedra dispuestas en diferentes sectores del área investigada. A partir de la magnitud del sitio y los alcances del mencionado proyecto estaríamos frente a uno de los complejos de ocupación Gallinazo más importantes de esta región.

Las exploraciones y excavaciones desarrolladas por el Proyecto Sicán, plantean la probable área de in fluencia de esta cultura. “… Nuestro estudio muestra que durante los tres o cuatro siglos despues de Cristo, la Cultura Gallinazo tuvo una distribución en toda la costa Norte, cubriendo al menos desde Casma, al Sur, y La Leche (probablemente hasta Piura), por el Norte, esencialmente la misma extensión alcanzada algo más tarde por los Moche”. (Shimada y Maguiña 1994:33).

Los futuros trabajos reafirmarán o descartarán dichas apreciaciones, lo cierto e incuestionable es que la cultura Gallinazo nunca perdió identidad étnica, constituyéndose en el principal antecedente de la cultura Moche.

3.2. Métodos de Excavación

El área se delimitó tomando como referencia los puntos de la poligonal existente en el terreno (PP-2/PP3), de cuyo eje se proyectaron tres unidades de excavación de 10 por 10 metros cada una, tomándose como punto de referencia el ángulo Noreste de cada unidad para el control altitudinal. Todo el proceso se efectuó utilizando instrumental adecuado a cada contexto que debió intervenirse, el control de los mismos se realizó por niveles naturales.

El sistema de registro fue tridimensional, subdividiéndose en cuadrículas de 1 m., utilizando cordeles horizontales y verticales, dibujando planos que reflejan las remodelaciones del sector; asignando a cada estructra, una categoría y número correlativo, describiendo en el cuaderno de campo y ficha respectiva cada nivel de excavación, detallando: textura, color, composición y las evidencias asociadas al contexto arqueológico; el registro gráfico se sustenta en una simbología objetiva para las diversas convenciones del terreno, culminando con el registro fotográfico.

3.3. Datación y Estratificación

La metodología empleada (excavación en área), nos permite tener una visión más completa en cuanto al sistema de distribución espacial, determinando las modificaciones o remodelaciones con dos fases arquitectónicas, prestándole singular atención a las técnicas constructivas que nos permita determinar su filiación cultural y cronología relativa. El patrón constructivo consiste, en habilitar el terreno a través de la acumulación de materiales transportados con textura semicompacta (tierra, grava, arena); logrando su aterrazamiento, para luego ser delimitados por muros de contención en doble paramento, sobre los cuales se levantan las estructuras; con una tendencia que se logró definir a partir de las remodelaciones, de ir reduciendo los espacios y sellando los accesos de los recintos y corredores, y la reutilización o sebreelevación de las estructuras existentes; denotando un patrón arquitectónico que es característico de la cultura Gallinazo (Lámina Nº 4).

El análisis ceramográfico nos permite reafirmarlo, a partir de diversos fragmentos de material cerámico y los recipientes completos (Recintos 14, 15, 22) que conservan la técnica del negativo y los denominados apéndices ornamentales con motivos zoomorfos (cabezas de ardilla, felinos, monos) que corresponden al periodo Gallinazo o Virú. Los estudios de Heydi Fogel (1987: Fig. 15-39) asocia este tipo de material cerámico a la Fase Media o Gallinazo Medio.

3.4. Métodos de Recuperación de la Muestra Faunística

Los materiales orgánicos provenientes del proceso de excavación fueron registrados de acuerdo a su emplazamiento original.

Para el caso de la concentración de restos óseos y malacológicos dispuestos sobre superficies de uso o pisos, se procedió a su registro descriptivo, tridimensional y fotográfico; (Ejem. Recintos 13 y 20), teniendo en cuenta su asociación y tratándose de elementos diagnósticos de primer orden que reflejan el uso o consumo de una especie de invertebrado en este caso Scutalus proteus, actividad que está asociada a un determinado nivel de ocupación.

Asimismo, la naturaleza de la ocupación y el patrón constructivo nos ha permitido reportar como contenido de los rellenos arquitectónicos, una considerable cantidad de muestras arqueofaunísticas al interior de los mismos. El mecanismo utilizado para trasladar los materiales procedentes de las superficies de ocupación -a parte de su recolección- fue a través de cubos de 10 litros y tamizados en mallas de 1/4″ y 1/8″, para luego ser clasificados arbitrariamente como restos orgánicos: óseos, moluscos, malacológicos, etc., depositándolos en bolsas plásticas debidamente rotuladas para su posterior identificación taxonómica.

3.5. Procesos Tafonómicos Observados en el Campo

El sector T-A2 se encuentra ubicada en un área con marcado desnivel, el reconocimiento previo permite identificar las características más notables de su topografía, reportando un terreno con gran acumulación de material pétreo mezclado con restos culturales en la superficie, producido como efecto de un intenso proceso de escombraje; generando la destrucción y sellado parcial o total de las evidencias arquitectónicas desde el momento de su abandono. La Unidad 1, por su emplazamiento (ubicada en la parte más elevada), presenta mejor conservación en relación a la Unidad 3, que se constituye en la sección más afectada (parte más baja).

A todo ello debemos agregar otros procesos pertotáxicos a partir de la meteorización originados por condiciones de humedad ambiental y cambios drásticos de temperatura, producto de ligeras lluvias en la temporada de avenidas de agua, como la experimentada durante el proceso de excavación en los meses de Noviembre y Diciembre (sin tener en cuenta los fenómenos ENSO ocurridos en las últimas centurias); resulta obvio sostener que los fenómenos antes mencionados afectaron con mayor intensidad el nivel superficial del área intervenida.

Es importante señalar que la mayoría de los materiales provenientes de la excavación (Unidades 1, 2 y 3) se encuentran en buen estado de conservación, sólo en algunos casos, como se ha observado en las vértebras cervicales, toráxicas y lumbares, presentan ausencia de las apófisis espinosas.

También se han registrado en los especímenes y elementos que componen la muestra arqueofaunística, presencia de colonias de hongos e impregnación de sales; evidenciando un tiempo considerable de exposición al aire libre, factor que es detallado en capítulo aparte.

4.- El Estudio Zooarqueológico

El estudio zooarqueológico a desarrollar con los materiales provenientes del sector doméstico denominado T-A2, a través de las diversas evidencias arqueofaunísticas, nos permiten plantear a manera de sugerencias tentativas, propuestas relacionadas a aspectos paleoecológicos y patrones de subsistencia vinculados al periodo Gallinazo; reportando elementos para proponer y correlacionar con materiales de otros sitios cronológicamente similares.


II. METODOLOGIA

1.- Procedimiento Inicial y Preparación de la Muestra

Los materiales en el campo fueron embalados con sumo cuidado, utilizando: papel, algodón industrial, bolsas, cajas apropiadas, para luego ser trasladados a gabinete.

Luego se realizó la limpieza, lavado y refacción de los especímenes o elementos en mal estado de conservación para su posterior identificación taxonómica.

2.- Métodos de Identificación

La metodología aplicada en el estudio de los restos arqueofaunísticos se fundamenta en el método comparativo, que para el caso de restos óseos de mamíferos, peces y aves, se utilizaron muestras comparativas y bibliografía especializada que a continuación detallamos.

En el caso del taxón CAMELIDAE se consultó con la Guía Osteológica de Camélidos Sudamericanos – Serie Investigaciones Nº 4 (Pacheco, Altamirano y Porras 1979), la muestra moderna de ARQUEOBIOS, y la asistencia permanente del Dr. J. Kent. Sólo fue posible registrar osteométricamente tres muestras basadas en el texto “Osteometría de los Camélidos Sudamericanos” (Kent 1996).

Si bien es cierto que la muestra es mínima, los resultados del análisis discriminadamente indican que la especie con más alto índice de consumo es la Llama (Cuadro Nº 12).

A partir de la morfología de dos fragmentos de mandíbula se ha logrado identificar un individuo sub-adulto y un adulto, tomando como referencia el tiempo de erupción y grado de desgaste de las cuatro cúspides y exposición de la dentina en cada uno de los dientes: PM y M, presentes en las muestras observadas y comparadas con la figura 4 y 7 del artículo “Aging Llamas and Alpacas by their Teeth” (Wheeler, 1982).

La identificación de taxón CERVIDAE fue posible en base a la “Guía osteológica de cérvidos andinos” (Altamirano, 1983), la muestra compuesta por dos astas y un astrágalo pertenecen a la especie Odocoileus virginianus.

El taxón MURIDAE se identificó por la morfología morfología y fórmula dentaria: 1:0:1:2 ——- 1:0:1:2

de la muestra del maxilar inferior comparada con la Fig. A del texto “Living Mammals” (Lawlor, 1 979). La presencia de un húmero con foramen supratroclear en la sección distal, y la tuberosidad lateral extendida sobre el nivel de la cabeza de la sección proximal, permiten identificar el taxón CAVIIDAE perteneciendo a la especie Cavia sp. (Miller, 1973).

El resto óseo trabajado de un mamífero marino pertenece al taxón BALANEIDAE, según la referencia del Biol. William Zelada del Departamento de Zoología de Vertebrados de la Universidad Nacional de Trujillo, quien también logró identificar los restos óseos del taxón CANIDAE.

Motivo de singular interés, en la muestra ósea, son los restos del taxón HOMINIDAE que corresponden a un individuo bastante joven por los dientes deciduos identificados.

El taxón PELECANIFORMES se determinó por la morfología de los huesos largos que corresponden a la especie Phalacrocorax sp., basado en el texto “Avian Osteology” (Gilbert, Martin y Savage; 1 985).

Asimismo, los restos óseos del taxón OSTEICHTYES fueron identificados a nivel de especies: Mustelus sp., Paralonchorus peruanus y Paralichtys sp., utilizando la muestra comparativa de ARQUEOBIOS, del Dpto. de Zoología de Vertebrados y el texto “Clave para identificar los peces marinos del Perú” (Chirichigno, 1980).

Para el Phylum: Mollusca y Arthropoda se logró identificar tres clases: Gasterópodas, Pelecypoda y Crustácea, con un total de 14 especies; basados en la muestra comparativa de ARQUEOBIOS, Museo de Zoología, el texto “Sea s hells of tropical West America” (Keen, 1971), y “Crustáceos comerciales u otras especies comunes en el litoral peruano” (Méndez, 1982). Es importante señalar que toda esta información en detalle fue sistematizada, para lo cual se elaboró fichas de identificación de fauna y registro osteológico y una ficha para invertebrados, en las cuales se precisan: procedencia, especimen o elemento identificado, ubicación, sexo, edad, condiciones, NISP, MNI, % (FR) y observaciones (Cuadros Nº 1 y Nº 2).

Procedimientos para Cuantificar la Muestra

Los materiales o contenido de la muestra arqueofaunística analizada, proviene de un contexto eminentemente doméstico, caracterizado por la presencia de recintos, utilizando sus espacios disponibles como vivienda, depósitos o sede de su labor cotidiana. Los materiales procedentes de superficies de uso o pisos constituyen la base del presente estudio, haciéndolo prevalecer como criterio discriminante en relación al material procedente de los rellenos arquitectónicos.

Teniendo en cuenta la naturaleza de la muestra, para el caso de los vertebrados, se procedió a su cuantificación, estableciéndose en primer término su procedencia según la Unidad, Nivel o Recinto al que corresponde; previa identificación taxonómica de los especímenes recuperados, la sumatoria de los mismos arroja como resultado el NISP, el buen estado de conservación en la mayoría de la muestra facilitó dicho procedimiento.

El segundo grupo, representado por gasterópodos, donde un individuo está considerado un especimen completo o en caso de estar fragmentado, se toma en cuenta una espira (incluyendo el apex) o el peristoma completo.

Con los bivalvos se procedió a contar las valvas izquierdas y derechas, tomando como referencia la charnela y en su ausencia la orientación del borde anterior, la suma de ambos lados constituye el NISP y la cantidad máxima del lado identificado permite establecer el MNI, aplicando el mismo sistema a las quelas de los crustáceos (Cuadro Nº 1).

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