Espinar: Magia Natural e Histórica en el Cusco Profundo

Sucumbir a la belleza-al arrojo de la belleza- es una pasión imposible de eludir en la provincia de Espinar en Cusco. A 17 km de Yauri, la capital, se toca el cuello del rio Apurímac. Es hermoso el hilo de la saliva del rio; sobretodo porque para verlo hay que atravesar el Machupuente, un puente colonial, de piedra sillar labrada, cal y canto , de 17 metros de largo, en el distrito de Coporaque.

El rio Apu-Rimac (Gran Hablador) era considerado uno de los mas imbatibles oráculos del mundo inca, que predecía la fecundidad o el desastre a través del rumor de sus aguas y las líneas de sus piedras. Por eso para llegar hasta la misteriosa zona de Tres Cañones, se requiere vencer el miedo al futuro.

El cañón de Apurímac comienza con una caída de piedras llamada Garganta del Diablo, que da paso a los vestigios de Maucallacta.  Con 44 muros semicirculares restauradas por memoriosos arqueólogos recién hace tres años. Aquí alegre diablo mediante, se observa una chullpa gálica, utilizada para ritos de fertilidad. Y lo que sigue es un alunizaje, entre rocas rocambolescas y desmesuradas, como salidas de un paneta de mamuts, mutantes y musarañas, que desquisian la imaginación. Luego el asombro se torna habito: entre dos montañas molares aparecen las ruinas circulares de Taqrachullo, tan preincas como de ciencia ficción. Porque los farallones alrededor parecen estalactitas de cabeza, faringes, asteroides, lóbulos, tarántulas, caparazones. Desde aquí se sube el mas alto mirador, a 4500 msnm, donde se ven las curas en las que el río Apurímac se envuelve con el rio Callumano y se enrosca con el rio Cerritambo, para formar tres cañones trillizos. Vertiginosos.

Al amanecer se ven formas de bestias míticas entre las rocas. Al mediodía se adivinan rostros humanos implorantes, Al atardecer ves tu corazón ahí. Los Tres Cañones recién han intentado se explorados para el turismo desde el 2006. Aquí el municipio de Espinar organizo el año pasado un festival de deportes de aventura y de carrera de llamas cargueras, En esta perennidad helada se ha encontrado la columna vertebral de un megaterio (antecesor al oso perezoso) que tiene siete millones de años. También el cráneo de un mylodontynae(ancestro del hipopótamo) y rl de un toxodontido (antepasado del rinoceronte). Hace un mes se inauguró, en Yauri, el Museo Paleontológico de Espinar, para cuidar esos restos. De regreso a Yauri, aparecen los restos arqueológicos de Kanamarca, una hectárea construida de piedra volcánica, que, según el cronista Cieza de León, fue honrada por el Inca Pachacutec, quien le agrego a la obra rocas de diorita verde.

 

Fuente: El Comercio

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