En Cusco, las emociones no se agotan en Machu Picchu

1426161508_291978_1426162137_noticia_normalEl autocar sube pegado a la ladera a través de una zigzagueante carretera. Si uno se asoma a la ventana y mira hacia abajo, verá al fondo del precipicio cómo el río Urubamba se va haciendo más pequeño en cada vuelta.

Es el último tramo de un viaje de cuatro horas en bus y tren que empezó en Cusco con las primeras luces del día. También es el más emocionante, porque la belleza del paisaje, cubierto de vegetación por la temporada de lluvias, parece un anticipo de lo que aguarda al viajero en lo alto de la montaña.

A los 20 minutos de ascenso se asoman los primeros vestigios de Machu Picchu, la ciudad perdida de los incas. Luego de pasar el control, se atraviesa un pasadizo y ante los ojos del visitante se abre de golpe la famosa postal, las ruinas con el Huayna Picchu detrás.

Turistas en Machu Picchu.

1426161508_291978_1426162750_sumario_normalDurante un tiempo se creyó que el conjunto había sido un santuario dedicado al Sol, pero hoy la mayoría de arqueólogos coinciden en que se trató de una ciudad. En la parte alta vivía el emperador con su corte y en la parte baja, el pueblo. Los hombres se adiestraban en el manejo de las armas y las mujeres, en el arte de los tejidos y otras labores dom%C

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