El regreso de Huantille

huantilleRodeada por edificios, casas y avenidas, Huantille, ubicada en el corazón de Magdalena del Mar, es una sobreviviente de la expansión urbana de la capital: un espacio que ha resistido no sólo la evolución del tiempo, sino también una invasión que por cerca de cincuenta años ocultó su importancia como una de las sedes principales del señorio Ychma, en el siglo XII aproximadamente.

Repasando un poco su historia nos remontamos a 1936, época en la cual —según consta en los archivos de Julio C. Tello— se inició en la capital una alarmante tendencia al derrumbe de los monumentos arqueológicos. Incluso, en 1941, se reglamentó la demolición de huacas con fines industriales y el material derruido era reutilizado por fábricas de adobe y ladrilleras. En el caso de Huaca Huantille se documenta que fue explotada por Víctor Lisandro Proaño y por Tomás Percivale, quienes entre 1941 y 1944, destruyeron paulatinamente las estructuras y el cementerio, que contenía una gran cantidad de fardos funerarios.

huantilleEn la década del 60 la zona norte de los terrenos de la huaca fue invadida y, posteriormente, sus ocupantes reconocidos como propietarios. En 1968, Huantille fue recortada, en su lado sur, por la Junta Nacional de Vivienda para construir un mercado, y para 1972, el alcalde de Magdalena, Alberto Yábar, planteó su demolición con el propósito de construir un centro cívico. En 1987, otro burgomaestre, Ricardo Flores, realizó el cercado de la zona arqueológica, sin embargo, no consideró reubicar a los invasores. El desgaste de Huantille se agravó debido al continuo paso de gente por el sitio, excavaciones clandestinas, la acumulación de basura y desmonte y la presencia de microcomercializadores de drogas y sujetos de malvivir, que la utilizaban como refugio.

Actualmente, la arquitectura del monumento es un misterio que permanece oculto bajo capas de rellenos superficiales, consecuencia del abandono que imperó durante muchas décadas. No obstante, gracias al Proyecto de Investigación y Puesta en Valor del Sitio, iniciado en el 2006 con recursos de la municipalidad de Magdalena del Mar y la asesoría técnica y logística del INC, Huantille ha empezado a mostrar una nueva cara.

Para emprender este proyecto se llegó a un acuerdo con las familias que habían instalado sus viviendas de manera ilegal. El municipio distrital entregó a cada una 3.500 soles como incentivo para dejar el lugar, medida poco usual en nuestro país pero que trajo buenos resultados, ya que los ocupantes desalojaron la zona de manera pacífica.

Marco Guillén, arqueólogo del INC, es el responsable del proyecto que, según se prevé, mostrará la majestuosidad de Huantille en cuatro meses. Detalla que en la presente etapa, cuya inversión es de 157.345 soles, se intervendrá a nivel de excavación arqueológica y conservación de estructuras.

“Esta excavación es la primera. Surge de la necesidad de poner a Huaca Huantille como eje integrador de la identidad cultural local. El objetivo es ofrecer al monumento una adecuada infraestructura que lo proteja de factores medioambientales y que permita a los visitantes recorrerlo sin daños”, comenta. Ya se vislumbran los muros de lo que fueron patios, recintos y pasadizos, construidos con bloques de barro denominados tapiales (con alto grado de arcilla y, en menor proporción, arena, guijarros y fragmentos de cerámica), así como secciones de escaleras por donde transitaron los antiguos pobladores de la ciudad. Asimismo, se ha encontrado una vasija de dos asas intacta y osamentas humanas, cuya antigüedad está pendiente de determinarse. Sin embargo, Guillén lamenta el irreparable daño sufrido por la huaca: de los 11 mil m2 documentados originalmente, hoy sólo se encuentra la tercera parte. “Las cinco huacas que tenía alrededor fueron demolidas por las ladrilleras y los invasores”, declara.

El proyecto para la puesta en valor de Huantille contempla una inversión total de 220 mil soles. El propósito municipal es integrarla a un circuito turístico formado por los malecones Grau y Castagnola, la Iglesia Corazón de María y el bulevar vecino de la calle 28 de Julio. En su segunda etapa, se incluye la realización de obras de acondicionamiento turístico y la implementación de un museo de sitio.

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