“El patrimonio no le pertenece al Estado, sino a la Nación”

luis-guillermo-lumbrerasLuis G. lumbreras. El arqueólogo acaba de reeditar Los origenes de la civilización en el Perú, pretexto para hablar sobre atentados a nuestro patrimonio arqueológico.

Doctor en Letras con especialidad en Etnología y Arqueología de la Universidad de San Marcos. Es el arqueólogo latinoamericano más leído, difundido y traducido en el mundo, acaba de publicar una nueva edición del libro ya clásico Los orígenes de la civilización en el Perú (2015, Dirección Desconcentrada de Cultura-Cusco), motivo para hablar sobre temas actuales de la arqueología en el Perú.

“La primera versión de este libro fue escrita hace unos 40 años, para que mi hijo Luis Elías pudiera entender lo que yo hacía. Era un libro pegado a la información científica, pero escrito para que un niño lo pueda leer. Durante estos años, se ha incorporado tal cantidad de nuevos conocimientos sobre el antiguo Perú, que han dejado inactual el pequeño libro en su versión original. Esta edición lo actualiza en muchos aspectos”, explica el arqueólogo.

Se está creando el Museo del Tawantinsuyu en el Cusco. ¿De qué trata este proyecto?

Es un proyecto de museo de todo el territorio andino que abarca 5 países. El tema es que el Estado Inca no es el resultado de una formación generada en el Cusco, sino que es el resultado de un proceso muy largo. El Estado Inca, como el proyecto político de 3 gobernantes, desde Pachakuti hasta Huayna Cápac en menos de 100 años es absurdo.

¿La arqueología marxista en América está vigente?

Sí. Yo considero que se encuentra en plena vigencia. Es una corriente práctica y teórica muy moderna, con grandes aportes en la arqueología peruana y latinoamericana, claro que aún tiene que madurar y crecer, y en este momento mucha gente en América usa sus categorías de base para el estudio y análisis de las sociedades antiguas y actuales.

Hace poco hubo un atentado a las Líneas de Nasca por parte de la agrupación Greenpeace. ¿Cuál es su opinión?

El problema con la conservación de los restos arqueológicos es que cuando se afecta a ellos, se pierde también la memoria y los testimonios de épocas pasadas. Es como si se arrancara la página de un libro. Eso es irreparable.

Hay una legislación que busca minimizar los trámites para favorecer a las inversiones, como el decreto supremo 054, aprobado por la PCM. ¿Qué opina?

Yo creo que es nociva. El problema es que esta legislación se hizo sin un fundamento serio, se tomó muy ligeramente solo en función de las demandas que tenían de los empresarios mineros y extractivos que ven el patrimonio arqueológico como inconveniente para el país. Sin embargo, el problema también fue que los arqueólogos tampoco entendieron que su tarea era simplemente intervenir sobre el patrimonio, aplicando esas estrategias de intervención y calificación, que en muchos casos demoraron estudios y proyectos por meses y años sobre estos trámites, de modo que en realidad había muchas cosas que resolver. Considero que primero hay que exigir a los arqueólogos del Ministerio de Cultura que resuelvan las cosas con más prontitud; por otro lado, a pesar de que existan obras públicas o privadas beneficiosas que afecten el patrimonio, igual se pierden los testimonios históricos del pasado.

¿Qué debe hacer el Ministerio de Cultura ante las influencias de las empresas extractivas y de construcción que atentan contra el patrimonio cultural?

Debe orientar lo que se tiene que cumplir, tanto en el sector privado como en el público, en temas como en el manejo y gestión de la tierra, y tratar de intervenir en la preservación de nuestro patrimonio cultural material e inmaterial con todas las fuerzas posibles, es importante saber que el patrimonio no le pertenece al Estado, sino a la Nación, es decir a todos nosotros.

Cree que impera en las políticas culturales una filosofía afín con el ensayo del Perro del hortelano de Alan García?

Yo pienso que esa es una política de él mismo. El asunto es que tiene que cambiarse un poco la estrategia de participación de la autoridad y de la sociedad en su conjunto, puesto que no se trata de preservar piedras o huecos en general, sino que se trata de preservar testimonios de nuestra historia que se pierden al intervenirlo. El entender eso evitaría aplicar las políticas a las que se refiere el señor García.

 

(Miguel Aguilar- La Republica)

image_pdfimage_print