El abandono de Ventarrón y aún sin Salvador

Fue el 13 de noviembre del 2017 cuando sucedió un incendio de proporciones espectaculares  en lo que fuera el complejo arqueológico Ventarrón, ubicado en la región Lambayeque, en el norte peruano. Este importante complejo arqueológico albergaba los murales más antiguos de América. La noticia de la desgracia fue compartida por todos los medios periodísticos del mundo y los titulares y fotografías gratificaban esta lamentable pérdida.

Ventarrón, de 4,500 años de antigüedad, es un sitio prehispánico donde se encuentran todas las formas arquitectónicas como muros circulares, muros curvos, estructuras rectangulares curvas, altares de culto al fuego y plazas en forma de cruz media chakana, entre otros. Ventarrón identifica lo que es la tradición más antigua de los pueblos de América del culto al fuego. Hoy,  todo ese vestigio que significo muchas horas y esfuerzo para rescatarlo y hacerlo conocer a la humanidad parece finalmente perdido; el incendio arrasó con vasijas de cerámicas, murales de más de dos mil años de antigüedad e información documentaria valiosísima.

Ventarrón, la población de Lambayeque y la comunidad científica claman por responsables. Pero los personajes que originaron esta desgracia cultural hoy están durmiendo tranquilos. Atrás quedaron los lamentos llegados de todo el mundo clamando por señalar de donde vino el descuido.

El ministro de cultura peruano Salvador del Solar, declaraba ese día de la desgracia y en su ignorancia retrasmitia:  “…los daños son recuperables..” y proyectaba una recuperación asombrosa: “...parece que el grado de recuperación es alto al igual que con la estructuras que cubren el sitio. (…) Va a ser un trabajo largo y de mucho cuidado, como es el de la arqueología”. Lo que no mencionaba era que tan larga iba a ser la espera hasta que el ministerio que dirige tome acciones ante tan lamentable desgracia.

Han pasado 23 días desde aquel hecho fatídico, y como en la mayoría de cosas donde el estado debe participar, la recuperación de Ventarrón sufre el desamparo, los riesgos aumentan y la esperanza de esa recuperación milagrosa anunciada, simplemente se diluye en la desidia y la ausencia de los elegidos para defender nuestro patrimonio.

Vestigios en desgracia sin protección las de Ventarron, falta de personal que debía estar actuando en tiempos de urgente rescate, una temeraria posición de algún salvador que se perdió en la incompetencia. La realidad es que Ventarron sigue abandonado a su suerte y la naturaleza, que ya aviso muchas veces, podría darnos una nueva leccion y el puntillazo final. Para entonces y cuando las lluvias se den, seguramente nuevamente no habrán culpables, aunque desde ya, el ministro Salvador, que definitivamente no hace honor a su nombre, habrá sido un personaje mas a quien no querramos recordar.

Ante este panorama tan sombrío solo queda clamar: ” Ciudadanos, vamos en defensa de Ventarrón y del patrimonio de Lambayeque, del Perú y del mundo

Fotos: Facebook de Ignacio Alva Meneses (https://web.facebook.com/ignacio.a.meneses)

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