Descubren singular objeto metálico con incrustaciones de plata en complejo arqueológico de Chan Chan

objeto_metalico_chan_chan_plomoUn singular objeto metálico con incrustaciones de plata fue descubierto por un grupo de arqueólogos en el palacio Uhle de la ciudadela de barro de Chan Chan, patrimonio mundial ubicado en la ciudad norteña de Trujillo, en la región La Libertad, se informó hoy.
Inicialmente, debido a su peso y su tamaño, se creyó que se trataba de iridio, un material escaso en la Tierra que solamente se encuentra en regiones donde caen meteoritos, hipótesis que perdió sustento tras los análisis respectivos.

Es de forma romboidal, ligeramente aguzado en los extremos y ensanchado en la  parte media, tiene una altura de 10.06 centímetros, un diámetro máximo de 5.03 y mínimo de 2.04 centímetros; pesa 1.550 kilos.

Sobre su superficie se observan incrustaciones dispuestas de manera longitudinal correspondientes a siete cuentas circulares de tamaño variado con elementos impregnados en la parte central. Se creía que eran turquesas.

En uno de los extremos del objeto, así como en otras áreas de la superficie se registraron pequeñas perforaciones de un milímetro de diámetro.

Asimismo, circundando el área de las incrustaciones se observan dos coloraciones en tonalidad marrón oscuro y claro, que probablemente se trate de restos de resinas empleadas para fijar las aplicaciones.

Fue ubicado en agosto por los arqueólogos Liliana Calipuy y José Armas, durante los trabajos de conservación.

El área del hallazgo se caracteriza por presentar espacios destinados a las audiencias, los que están formados por recintos y hornacinas, depósitos grandes y pequeños, empleados por los chimú para almacenar alimentos, telares y metales.

Frente a las dudas, se acudió a profesionales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que realizaron en Trujillo mediciones por fluorescencia de rayos X de energía dispersiva empleando un equipo portátil.

Los resultados indicaron que el artefacto es una aleación y está constituido de plomo en un 90 por ciento y el 10 por ciento restante por hierro, cobre y zinc, cubierto con un pigmento hecho a base de calcio, azufre y potasio. Las incrustaciones son de plata.

Sobre los otros elementos encontrados como silicio, titanio y estroncio, los expertos de San Marcos aseguraron que se trata de elementos propios del suelo, por lo que es normal haber encontrado dichos componentes en mínimas concentraciones en el artefacto debido a que estuvo enterrado.

Uso mágico y religioso

Para el arqueólogo Alfredo Narváez, el hallazgo genera una nueva hipótesis. “Se tenía como premisa que el plomo es un material traído por los españoles en municiones, sin embargo, este metal ya existía en el país y en ello radica la importancia del hallazgo”, afirmó.

“No creo que haya muchos yacimientos de plomo en la Costa. Encontramos una mina al sur de Kuélap. El dato etnográfico es valioso, hasta los años 70 la gente sacaba plomo para elaborar sus pesas para las redes de pesca”, añadió.

La mayoría de arqueólogos de Chan Chan y el especialista de la Universidad de Yale, Colin Thomas, coinciden en que el objeto tuvo un uso ritual, mágico, religioso y que perteneció a un personaje importante de alta jerarquía.

También se cree que pudo haber sido utilizado para los sacrificios humanos, como un instrumento (a manera de martillo) para causar la muerte por golpe en la cabeza, o como ofrenda a un personaje importante o al mar.

Debido a la huella que muestra en la parte central algunos sostienen que el artefacto es la unión de dos partes, en tanto otros que es una sola pieza. Los chimú fueron expertos en el trabajo con metales.

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