CONCHUCOS, paisajes de ensueño y comunidades amigables

callejon de conchucosCon paisajes de ensueño y comunidades tan amigables, que dan ganas de quedarse, este callejón andino se abre al mundo como una propuesta turística diferente. Para viajeros interesados en descubrir el innato encanto de sus pueblos, más allá de los monumentos que busca todo el mundo.

Estoy en el lado oriental, a la espalda de la clásica vista de la Cordillera Blanca, decidido a descubrir de a pocos el Callejón de Conchucos. Más que un callejón, se me hace un conglomerado montañoso de características abrumadoras. Sorprende que a pesar de la cantidad de turistas que llegan, es en realidad poco conocido.

La mayoría de visitantes viene única y exclusivamente a conocer el complejo monumental de Chavín. Así ha sido por años. Pero ahora quiero ir más allá del magno monumento.

Dejarme seducir por los subyugantes paisajes de este pedacito de los Andes peruanos, donde reina la blanca figura del Apu Huantsán, y conocer a la maravillosa gente que puebla esta región. as nubes se mueven sospechosas en el cielo anunciando la lluvia. Un viento helado baja de las montañas y me estremece.

Estoy en Tambillos, un pequeño caserío a casi 4,000 metros sobre el nivel del mar, asentado al costado de la carretera principal, a 25 minutos pasando el túnel de Cahuish. La comunidad ha construido un parador turístico en donde gente amable te brinda sea una humeante tacita de matecito de coca, quizá agüita de orégano o algún aperitivo andino, para sopesar en algo la altura. Hoy es un día especial. Todo Tambillos, e invitados, asisten a la inauguración del criadero de alpacas Shumaq Allpa, que no solo beneficiará a la población por el recurso lanar, si no también será un nuevo atractivo para el visitante. Teófilo Medina, comunero de este pueblo, sostiene con fuerza una alpaca que hace de todo por zafarse.

Casi lo tumba, pero no se deja vencer por el animal. “No le tengas miedo”, me decía. Pero guardo mi distancia, pues mis planes viajeros no contemplan una patada de alpaca. A un lado de la carretera, un delicioso aroma emana de unas humeantes piedras que tapan un boquete abierto en la tierra y que cocina un plato emblemático de los Andes, la pachamanca. Me acomodo en un rinconcito a degustar mi merecido plato.

Más allá de Chavín

nina conchucosChau, Chavín, me voy para San Marcos, a unos quince minutos al norte. San Marcos, lamentablemente, va perdiendo su esencia de pueblo andino.

Grandes edificaciones de material noble van rompien-do su figura. Consecuencia del desordenado crecimiento económico, pues muchos de los pobladores son empleados de la gran minería que opera so-bre la cordillera. Solo quedan, cual relictos, algunas de sus señoriales casonas y su iglesia, sencilla, pero bella. Pero de hecho San Marcos es punto de inicio de rutas espectaculares y accesibles. Me comentaron que debía ir a Callashpunta. Presto tomo un taxi y hacia allá voy. Poco a poco la maravilla se va manifestando. A 35 minutos sobre San Marcos, simplemente, el asombro. La vista de esta parte de la cadena montañosa tropical más alta del mundo me dejó boquiabierto.

El séquito nevado del Huantsán se despliega imponente sobre el Callejón de Conchucos. De veras que la panorámica desde aquí es privilegiada. No dejo de contemplar. El aire puro me energiza y el relax me reconforta. Tienen que venir y experimentar esto. Si la selva de cemento agobia San Marcos, lo bueno es que en las afueras de la ciudad los caseríos aún conservan sus encantos. Con la gente de Vive Conchucos recalo en San Pedro de Carash, a diez minutos de San Marcos.

Panales y biohuertos

En Carash conocí a un personaje admirable, Pilardo Amado Salazar. “Lo pones completito mi nombre…”, me encargó. Pregunten por él y le indicarán su casa en plena plaza principal de Carash. Pilardo cree firmemente en sus sueños. Y uno de ellos es que a su pueblo lleguen más turistas a conocer y departir parte de sus costumbres y vivencias. “La atención es lo primero, el turista se queda encantado y quiere regresar…” Me comenta mientras exhibe los panales de abejas que diligentemente acopia, para luego ir en búsqueda de su apacible biohuerto, que nos presenta orgulloso.

No dejo de pensar en la sonrisa de Teófilo Medina, entusiasmado con el emprendimiento alpaquero en Tambillos y la imagen de la esmerada atención de Pilardo. Ambas me confirman que el turismo puede convertirse en una interesante alternativa para lograr el desarrollo de comunidades tan espectaculares como las que podemos descubrir en el Callejón de Conchucos.

Datos:

CÓMO LLEGAR. De Huaraz son cerca de tres horas hasta San Marcos. Tambillos está a unos 25 minutos pasando el túnel de Cahuish. San Pedro de Carash, a 10 minutos de San Marcos. A Huaraz se puede llegar por vía terrestre y también aérea.

INFORMES. Contáctese con Doris Milla: RPM # 94362-8856 o con Bratzo Torre: 95084- 7447, RPM #95084-7447.

GASTRONOMÍA. Aquí podrá encontrar deliciosos pucheros, jamones, cuyes al estilo carashino, cuy chactado, trucha frita, humitas, tamales y mucho más.

 

Texto y fotos Juan Puelles
Fuente: Revista Lo Nuestro

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