Chan Chan: A toda costa

chan_chan_vista_panoramicaLos resultados que arrojó el monitoreo practicado por los trabajadores del Instituto Nacional de Cultura La Libertad y el proyecto de irrigación Chavimochic no dejaban lugar a dudas: la napa freática del complejo arqueológico de Chan Chan –ese remanente acuífero depositado en el subsuelo y que había aflorado al suelo de la ciudad Chimú– estaba creciendo en razón de cinco centímetros al mes.

“Llegaron los patos silvestres y creció la vegetación acuática”, dice Ana María Hoyle, directora de la Dirección de Arqueología del INC y ex directora del INC La Libertad, “se volvió un espectáculo paisajístico maravilloso, formidable para el ecoturismo, pero trajo un severísimo problema para Chan Chan”.

Y no era para menos: una de las riquezas más representativas del país y Patrimonio Mundial por la UNESCO corría peligro.

Alertada por el fenómeno, Hoyle inició una serie de acciones encaminadas a alertar a la sociedad civil sobre el peliagudo problema y a extraer la napa del lugar.

El panorama, sin embargo, no era sencillo.

“No hay logística adecuada en Trujillo.

Abrir una zanja de drenaje cuesta por encima de los 100,000 dólares –algo impensable para nosotros– y además había que destruir arquitectura monumental; la otra opción era bombear el agua, pero SEDALIB no tenía el motor necesario y la Compañía de Bomberos de La Libertad no tenían mangueras suficientemente largas para lograr el cometido”.

Así, pues, El INC coordinó con las autoridades competentes de la UNESCO.

chanchanÉstas propusieron realizar una Campaña a nivel mundial que se iniciaría con un Seminario internacional destinado a reunir el aporte técnico suficiente para la propuesta de un plan de Mitigación que solucione el problema puntual de la napa freática.

Sin ese aporte delineado técnicamente será muy difícil que el organismo internacional obtenga los fondos necesarios para rescatar Chan Chan.

EL PLAN DE TODOS LOS DÍAS.

Pero, ¿es imprescindible realizar este tipo de acciones? ¿Las armas metodológicas y técnicas no se pueden generar dentro de nuestro país? Lamentablemente la respuesta tiene varios sesgos.

Y ello se debe a la situación absolutamente sui generis que detenta, histórica, arquitectónica, ambiental y geográficamente, la ciudad de Chan Chan, el monumento de mayor envergadura construido en adobe de América continental y acosado por fuerzas naturales tan complejas como las que se ciernen sobre la costa nor peruana.

Desde que en los años sesenta empezaran las labores de investigación a través del Patronato de Arqueología y durante las labores interdisciplinarias posteriores de profesionales del Instituto Nacional de Cultura La Libertad –investigación científica, conservación y presentación para uso turístico de distintas áreas del complejo según los criterios de intervención de los organismos competentes internacionales, e incluso acciones judiciales e intersectoriales para retirar del monumento a las 220 familias que habían dispuesto casas, fábricas, tierras de cultivo y ganadería en la zona del complejo– se tuvo presente la vulnerabilidad del material con que fue construido Chan Chan y su resistencia frente a la acción de diversos factores entre los que destaca el intemperismo, es decir la acción conjunta del los vientos, la humedad nocturna y las esporádicas y devastadoras lluvias que destruyen lentamente las estructuras de tierra y carcomen los cimientos de Chan Chan.

Hay armas para enfrentar estos problemas, por supuesto, y éstas han sido desarrolladas paulatinamente por los técnicos del INC La Libertad, pero aun sin solución definitiva, debido a la complejidad de la problemática.

chanchanAsí, pues, la creación de un conjunto de criterios específicos para encarar las condiciones absolutamente particulares de Chan Chan era imperiosa y se materializaron a través de un Plan de Manejo –esa herramienta de gestión tan necesaria para la conservación seria de los valores de un complejo arqueológico de tal magnitud– que fue producto de un evento internacional.

En efecto, en el año 1996 Ana María Hoyle emprendió la misma estrategia que ahora se piensa emplear para encontrar la solución técnica al problema de la napa freática: “Organizamos con el ICCROM, CRATerre y el Instituto de Conservación Getty (GCI)- proyecto TERRA, y con la contribución del WHC de UNESCO, un curso internacional para la conservación y el manejo de los sitios del patrimonio cultural, tanto históricos y arqueológicos, construidos en tierra.

Allí se impartió la metodología para la elaboración para planes de manejo para sitios del patrimonio cultural inmueble que reunían estas características.

Chan Chan fue el objeto de estudio del cónclave, tanto por su significación mundial y su condición de Patrimonio Mundial en Peligro como porque ahí se iniciaron y desarrollaron los trabajos de conservación en adobe más avanzados de la región”.

Luego de realizado el evento, llamado “Curso Panamericano sobre la Conservación y el Manejo del Patrimonio Arquitectónico Histórico Arqueológico de Tierra, PAT 98”, y con la metodología en la mano, se inició la elaboración del Plan Maestro de Conservación y Manejo del Complejo Arqueológico Chan Chan, también con el apoyo financiero de la UNESCO, del grupo TERRA y el trabajo humano y profesional de expertos locales y del Instituto Nacional de Cultura La Libertad y la consultora internacional Carolina Castellanos.

El equipo interdisciplinario, más de cuarenta personas, se puso manos a la obra.

chanchanEl Plan reunió el análisis de la problemática del sitio; la definición de los valores del monumento que debían ser conservados para las siguientes generaciones y que se inspira en la carta de Burra (carta de recomendación de la UNESCO); los principios y criterios de intervención –hasta dónde, cuándo y cómo intervenir sobre las estructuras del complejo–; los objetivos y finalmente el plan de acción final para solucionar o atender o neutralizar los problemas analizados e identificados.

El Plan de Manejo, que salió a la luz en enero del 2000 y fue aprobado por Decreto Supremo N° 003-2000 ED, tiene una vigencia de diez años y es la herramienta principal para el actual manejo de Chan Chan.

Comprende siete programas con 134 proyectos de investigación arqueológica, arquitectónica, química, de conservación y puesta en valor, y ha sido el marco dentro del cual se han realizado una serie de proyectos de investigación, conservación, de emergencia y de mitigación por el fenómeno del Niño en los últimos cuatro años.

Ha permitido a los responsables del Instituto Nacional de Cultura La Libertad entender la compleja red que rodea a este Patrimonio Cultural de la Humanidad.

ENEMIGOS AL ACECHO.

Chan Chan está desplegado en una terraza aluvial de suave pendiente y a una distancia del mar de sólo 1,000 metros: el palacio más cercano al litoral se encuentra a 14 metros de altura mientras que el extremo opuesto del complejo se erige a 44 metros sobre el nivel del mar.

Esto facilita la acción permanente y erosiva de los vientos alisios, más aun cuando escasea vegetación alta que modere su velocidad.

Por ello los paramentos del sector sur del complejo se encuentran muy deteriorados.

Existe además una pérdida de estabilidad vertical en los muros y plataformas de Chan Chan debido a la superposición de construcciones arquitectónicas realizadas por los hombres Chimú; hay estructuras superiores que poseen mayor peso que las inferiores y en ciertas zonas, incluso, hay defectuosos rellenos en el subsuelo, lo cual pone en entredicho la estabilidad de las estructuras.

“La calidad de la albañilería es importante”, agrega Hoyle.

“Las construcciones de Chan Chan no tienen la misma calidad de trabajo.

Si bien éstas fueron supervisadas por arquitectos e ingenieros Chimú, el trabajo dependía de campesinos que tributaban con mano de obra y que no dominaban de igual manera el oficio; por ello hay fragmentos mejor edificados que otros, lo cual se manifiesta cuando sobrevienen los sismos y algunos colapsan”.

Pero no sólo los movimientos terráqueos; las lluvias cíclicas que trae consigo el Fenómeno El Niño son dos factores determinantes en la conservación de la arquitectura de tierra nor costeña.

La erosión pluvial y su intensidad se puede observar en las superficies rugosas de los muros y en las profundas huellas que corren de las partes altas de los muros hasta los suelos.

Por último tenemos la acción del gran enemigo, el hombre, quien ha realizado una condenable actividad de maltrato a las estructuras desde tiempos de la Colonia -mediante cédulas reales que permitían el saqueo a “compañías de explotación de huacas”- hasta bien entrada la República, a través de concesiones oficiales a principios del siglo pasado para la realización de faenas agrícolas.

Existen dos carreteras, un camino colonial y una autopista que horadan el territorio del complejo y además, en la actualidad, la expansión urbana de la ciudad de Trujillo ha terminado por cercar la ciudad prehispánica.

Además, el sitio fue paulatinamente invadido con granjas agropecuarias, campos agrícolas, establecimientos nocturnos, talleres de mecánica, viviendas, entre otros, que ocupaban cerca de 600 hectáreas de la zona intangible de Chan Chan.

La acción del Instituto Nacional de Cultura no se dejó esperar.

Ejecutó diversas acciones de defensa y, en acción conjunta con la Procuraduría de Educación, realizó diversos procesos judiciales coactivos para la demolición de instalaciones indebidas en la zona intangible de Chan Chan pertenecientes a 220 ocupantes ilegales, no sin antes convocar a la Municipalidad Provincial de Trujillo para que dispusiera lotes de viviendas que alentaran la reubicación pacífica y voluntaria de los ocupantes indicados, medida a la que muchos de éstos se acogieron.

Con estas acciones el Instituto Nacional de Cultura recuperó cerca de 400 hectáreas de la zona intangible de Chan Chan.

El problema de la napa freática, sin embargo, se mantiene sin solución.

La Dirección Regional de Cultura de La Libertad está trabajando con organismos locales a través de un comité multisectorial que por estos días realiza el análisis de campo y prepara la documentación técnica sobre la problemática así como las alternativas de solución para ser discutidas en el Seminario Internacional que se desarrollará con el Comité del Patrimonio Mundial de UNESCO.

“Hay posibilidades de que hayan fuentes subterráneas desconocidas debajo de la ciudad; quizás un río seco que está empezando a tener actividad por debajo de Chan Chan.

Es más, hay posibilidades de la existencia bolsones de agua”, acota Ana María Hoyle.

Su preocupación es compartida.

El llamado de alerta de la Procuraduría, que ha convocado la atención a los titulares de los ministerios de Agricultura y de Comercio Exterior y Turismo, así como al presidente del Gobierno Regional de La Libertad sobre los problemas que aquejan a Chan Chan, debería contribuir a llamar la atención de la sociedad en su conjunto para coordinar esfuerzos a fin de rescatar esta riqueza de nuestro país a toda costa.

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