Chaccu de Vicuñas, Reserva Nacional Pampa Galeras

Chaccu es una palabra quechua que significa “zona o corral de cacería”.

Esta actividad proviene de los tiempos precolombinos y representa la solicitud a la Pachamama (madre tierra) y a los Apus (dioses protectores representados por las montañas alrededor) para que, mediante una ofrenda de lana de vicuña, garantice la fertilidad de la tierra y los animales.

En el chaccu participan comuneros de las 700 comunidades que se hacen presentes se juntan en un solo grito y esfuerzo para someter a las vicuñas. Todo inicia con la formacion de un cordón humano que cierra el espacio existente entre los cercos; todos llevan en las manos la soga de 2000 metros llena de tiras multicolores de plástico, soga que, según los pobladores de Lucanas, sirve para cubrir los intersticios entre personas, no dando así lugar a que las vicuñas se escapen. El grito de “¡chaccu! ¡chaccu!” va llenando el horizonte de la puna.

Las vicuñas, las “vírgenes del sol” en ofrenda, empiezan a desesperarse y a correr. El cinturón humano las va acorralando y ellas huyen hacia el llano, entrando en una rústica espiral de rejas que creen su salvación, pero que en realidad es un corral permanente. Es aquí que se escoge una vicuña joven y se le hace una pequeña incisión en la oreja, de manera que su sangre llena el kero de ofrenda que el Inca ofrece a los Apus. Como mencioné, todo es una simulación de tiempos prehispánicos. El Inca está sobre una plataforma de piedra esperando que uno de sus vasallos le lleve el kero para así poder iniciar el pagapu (pago a los Apus, deidades tutelares). Cuando al fin tiene la sangre y las hojas de coca, pronuncia un discurso orientado a renovar votos de veneración a los dioses, a la vez que pide protección para la nueva temporada que llega. Finalmente el hijo del sol coge la lana esquilada, alza el ovillo a los cielos, los cánticos y las danzas quechuas retumban la tierra con férrea devoción, y luego de esto la ceremonia se da por culminada.

El tiempo que toma acorralar y hacer el acto simbólico del inicio del chaccu demora aproximadamente tres horas.  El promedio de personas participantes es de 3000; aunque es un número considerable, esta cifra dista mucho de la cifra que manejaba el Inca Garcilaso de la Vega, quien contaba que el Inca ordenaba la participación de 30000 indios según el tamaño del territorio a cercar.

Se sabe que de cada vicuña se extrae un promedio de 200 a 250 gramos de fibra, y que cada kilo de fibra está entre 550 y 900 dólares. Los comuneros de Lucanas, en cada chaccu ceremonial, esquilan cerca de 500 vicuñas, lo que hace como 100 kilos netos para la venta. Anualmente se juntan alrededor de 1200 kilos de fibra en Lucanas y 6000 en todo en Perú.

Ayacucho cuenta con una población de vicuñas de 35000 ejemplares, de las cuales 13000 viven en la Reserva Nacional Pampas Galeras. Estas 13000 son propiedad de la comunidad campesina de Lucanas, la que esquila 4500 anualmente. Cada vicuña puede ser esquilada hasta 3 veces en sus 13 años de vida, y cada ejemplar vale entre 1000 y 5000 dólares.

 

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