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El Q’eswachaka de Canas: ingeniería y tradición inca

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Foto: Xavier Desmier

Q’eswachaka de Canas

Ingeniería y tradición en las comunidades de Quehue

INDICE

PRESENTACIÓN
EL QHAPAQ ÑAN Y LOS PUENTES COLGANTES
EL QHAPAQ ÑAN EN LA TIERRA DE LAS CUATRO PARTES 

TECNOLOGÍA DE PUENTES 
PUENTES COLGANTES 
EL QHAPAQ ÑAN BAJO EL RÉGIMEN COLONIAL 
EL QHAPAQ ÑAN Y LOS PLANES DE DESARROLLO VIAL 
ECONOMÍA, ORGANIZACIÓN POLÍTICA E HISTORIA DE CANAS
PANORAMA ACTUAL DE CANAS Y QUEHUE 

Espacio
Economía
Servicios
Organización política
Comunidades campesinas
Justicia
Una demografía estable 
EL PUEBLO KANA Y SUS DESCENDIENTES 
Los kana bajo la administración colonial
a. Tributos y estrategias de sobrevivencia
b. De la etnia al común de indios  
c. Crisis y rebelión 
Canas en el período republicano: mistis y campesinos 
CALENDARIO FESTIVO DE CANAS 1
CALENDARIO RELIGIOSO-CATÓLICO 

La Virgen Asunta de Langui 
CALENDARIO RITUAL: FIESTAS DEL GANADO Y BATALLAS RITUALES EN EL DISTRITO DE QUEHUE
Tinku: las batallas rituales
Canciones 
EL PUENTE Q’ESWACHAKA: UNA TRADICIÓN RENOVADA
Apu Q’eswachaka 

Desde la otra orilla 
Q’eswachaka, cuerpo y memoria de Quehue 
Q’ESWACHAKA. INGENIERÍA Y TRADICIÓN ANDINA
La construcción de un nuevo puente 

Primer día. Encuentro de comuneros y la elaboración de las grandes sogas
Segundo día. Instalación de la estructura básica del nuevo puente 
Tercer día. Los chakaruwaq tejen el puente 
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

PRESENTACIÓN

La renovación anual del puente Q’eswachaka es una práctica que se celebra desde hace más de cinco siglos. Es un proceso que involucra mucho más que la construcción de una vía de comunicación. Ciertamente, el puente ha cedido su uso funcional de senda de tránsito para convertirse en un vehículo de identidad local que recrea una parte de la historia de los habitantes de las comunidades de Canas, en Cusco, que están involucradas en su reconstrucción y reafirma los valores culturales que les han sido legados a estos pobladores por generaciones. Es una celebración que renueva una cultura y sus saberes.

En este sentido, el Q’eswachaka es probablemente el último vestigio de la tecnología constructiva de puentes practicada por las culturas prehispánicas, documentada ya con asombro por las crónicas de los primeros españoles que llegaron a esta parte del continente. En efecto, el levantamiento de los grandes puentes colgantes sobre los caudalosos ríos o profundas quebradas de los Andes ha sido motivo de admiración durante siglos —al igual que lo es hoy en día—, tal y como lo demuestran los relatos de los viajeros norteamericanos y europeos que visitaron el Perú durante los primeros años de la República.

Ubicado en la provincia de Canas, región con uno de los mayores porcentajes de población indígena del Perú, el puente Q’eswachaka une dos laderas sobre el río Apurímac en el distrito de Quehue. La renovación de este puente responde a un inconmensurable despliegue de trabajo colectivo de los pobladores de las comunidades de Huinchiri, Chaupibanda, Choccayhua y Ccollana Quehue, todas estas situadas en el mencionado distrito.

En respuesta a uno de sus objetivos centrales —la conservación, investigación y difusión del patrimonio cultural inmaterial—, en 2009, el entonces Instituto Nacional de Cultura, hoy Ministerio de Cultura, le confirió al proceso de renovación del puente Q’eswachaka el reconocimiento de Patrimonio Cultural de la Nación, resaltando así su importancia, e inició un trabajo consensuado para llevar adelante las medidas necesarias para su salvaguardia. Cuatro años después, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura- UNESCO, inscribió los conocimientos, técnicas y rituales vinculados a la renovación anual del puente Q’eswachaka en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en virtud al expediente elaborado y presentado por el Ministerio de Cultura y las comunidades de Quehue. A partir de este reconocimiento todas las partes involucradas fortalecieron su compromiso para realizar acciones que permitan garantizar la continuidad de esta notable expresión cultural.

En esta misma línea, en el año 2010, el Ministerio de Cultura distinguió como Personalidad Meritoria de la Cultura a Victoriano Arizapana Huayhua y Eleuterio Callo Tapia, ambos chakaruwaq o maestros constructores encargados de la renovación del puente Q’eswachaka; posteriormente, en el año 2012, se reconoció con esta misma distinción a Cayetano Ccanahuire, comunero de Huinchiri y único paqo autorizado para realizar el ritual durante el levantamiento del puente. Estos reconocimientos, así como la publicación de esta investigación, forman parte de las medidas concretas que desarrolla el Ministerio de Cultura por la salvaguardia de los saberes que constituyen el patrimonio cultural inmaterial de nuestro país.

Es importante señalar también que el puente Q’eswachaka forma parte del Camino Inca o Qhapaq Ñan, una de las obras maestras de la arquitectura del Perú prehispánico. El puente, así como 250 kilómetros de caminos y más de 80 sitios arqueológicos situados en distintos tramos en nuestro territorio, forman parte de la declaratoria del Sistema Vial Andino como Patrimonio Mundial de la UNESCO.

El Q’eswachaka de Canas. Ingeniería y tradición en las comunidades de Quehue documenta las raíces y los rasgos de un proceso que, como hemos indicado, se ha logrado sostener por cientos de años, a pesar de los múltiples cambios propios del tiempo, no solo en la región cusqueña, sino a nivel nacional y global; y hace un recorrido por los procesos históricos que vivió la provincia de Canas, en general, y el distrito de Quehue, en particular, para buscar las causas materiales y los contextos sociales, económicos y culturales que han permitido la continuidad, desde tiempos prehispánicos, de una técnica constructiva ancestral y su celebración asociada. Así también, como marco explicativo de esta costumbre, el libro documenta el proceso de otras dos importantes festividades tradicionales de la región: la celebración de la fiesta de la Virgen Asunta de Langui y el Tupay Toqto, cuya presencia y persistencia en Canas permite ayudarnos a comprender las particularidades culturales de los habitantes de las alturas de Cusco.

Finalmente, deseamos resaltar que esta publicación es el resultado del trabajo conjunto de un grupo de profesionales de la Dirección de Patrimonio Inmaterial, del Qhapaq Ñan y de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco. Con esta investigación, el Ministerio de Cultura da a conocer el proceso histórico y la fuerza cultural de una sociedad que transmite su devenir a través de sus fiestas, costumbres y tradiciones.

Diana Alvarez-Calderón Gallo Ministra de Cultura

CAPÍTULO 1

EL QHAPAQ ÑAN Y LOS  PUENTES COLGANTES

Entre los grandes logros de la civilización andina, pocos se han ganado una admiración similar al de la red vial conocida hoy con el nombre de Qhapaq Ñan, “el gran camino”, una de las creaciones más asombrosas de la ingeniería y de la organización nativa. Red compuesta por numerosos caminos construidos tras milenios de ocupación humana y de estrategias de aprovechamiento de los recursos entre la costa marítima, los valles, la puna y la ceja de selva, el Camino Inca fue el medio que facilitó la ocupación de espacios difícilmente accesibles y la difusión de especies muy lejos de sus lugares de origen. El punto más alto de este desarrollo autóctono fue alcanzado por la organización política y social conocida como Tawantinsuyu, la “tierra de las cuatro partes juntas”, que integró a todas las sociedades prehispánicas de la región andina, lo que fue posible gracias a un complejo ordenamiento que permitió la administración de tan vasto territorio.

La implementación de estos caminos fue el resultado de una organización que supo canalizar una copiosa fuerza de trabajo, cuyos fundamentos eran los vínculos originales de cooperación y el contrato con el organismo estatal que controlaba y regulaba el acceso a los recursos. La célula base de tal organización era el ayllu: comunidad compuesta por familias unidas por una ascendencia común que trabajaban colectivamente un territorio y sus recursos. De este modo, el Tawantinsuyu garantizaba la disponibilidad y reproductibilidad de la mano de obra de los diversos pueblos que los incas lograron mantener bajo su control.

Dado que la importancia de la presencia inca en la historiografía colonial fue producto de la percepción europea, que solo conoció este período tardío de la civilización andina, mucho se ha discutido sobre su importancia real en el desarrollo de la cultura andina. Por lo pronto, se puede decir que los incas tuvieron una influencia relevante en el aspecto administrativo y en la distribución étnica de diversas regiones. Se ha definido usualmente a la administración inca como centralista, carácter que debe atribuirse a su rápida expansión sobre un territorio tan amplio y variado. El área geográfica abarcada por la administración cusqueña estaba ordenada teniendo como eje la ciudad del Cusco; en concreto, una de las esquinas de la plaza Hauk’aypata, en lo que es actualmente la Plaza de Armas.[1] Desde este punto partían, distribuidos en sentido cardinal, cuatro caminos que conformaban las vías principales de acceso a cada suyu o región. Hacia el noreste estaba el Chinchaysuyu, nombre que provenía del señorío costeño de Chincha, principal aliado de los incas en esta región y cuyo límite se encontraba en el río Angasmayo, en el extremo sur de la actual Colombia. En dirección al sudeste partía un camino hacia el Collasuyu, el área más extensa del dominio inca, denominado así por el señorío Colla, que llegaba en la sierra hasta la actual provincia de Tucumán (Argentina) y, con una desviación, hasta el río Maule en la mitad del Chile actual, a más de 250 kilómetros al sur de Santiago, capital de este país. Un tercer camino, que partía hacia el noreste, se dirigía al Antisuyu, llamado así por su posición respecto del Cusco[2] y que incluía la región amazónica que fuera ocupada por los incas.[3] Hacia el sudoeste, el camino partía hacia los valles interandinos del sur, en los actuales departamentos de Arequipa, Moquegua y Tacna, que conformaban el Contisuyu o región del poniente. Dada la orientación geográfica de la administración, el área de los suyu era desigual, pues mientras que el Chinchaysuyu y el Collasuyu abarcaban en su gran extensión a sociedades de una gran variedad étnica y cultural, el Contisuyu era una región mucho menor que agrupó a sociedades históricamente vinculadas a los desarrollos altiplánicos.

El camino que surcaba el Chinchaysuyu y el Collasuyu en dirección NO/SE a lo largo de la región montañosa, conformaba lo que ha sido llamado Camino Longitudinal de la Sierra,[4] verdadera columna vertebral a través de la cual se establecieron los principales puntos de administración del Tawantinsuyu. Paralelo a este camino se trazó una ruta de una misma longitud a lo largo de la costa marítima, el Camino Longitudinal de la Costa, que unía a una serie de prósperos desarrollos de diversa extensión. Ambos caminos estaban conectados por ramales transversales que servían como conexión entre uno y otro.

Los cuatro suyu constaban de jurisdicciones, generalmente establecidas a partir de las sociedades originarias, aunque también de territorios habitados por mitmakuna, poblaciones trasladadas de regiones muy lejanas. Las jurisdicciones mayores eran llamadas wamani, palabra que los españoles tradujeron como “provincia”. La administración inca organizaba a toda esta población tributaria en múltiplos progresivos de diez

(chunka), cien (pachaka), mil (waranga), diez mil (chunka waranga), cien mil (pachaka waranga) y un millón (hunu), estando cada grupo coordinado por dos administradores que se encargaban de la mitad de cada conjunto de tributarios (pichka chunka, pichka pachaka, y así sucesivamente). La unidad de tributarios, conocida como waranga, abarcaba en muchos casos la extensión poblacional de un grupo étnico o una sección del mismo. Tal distribución hacía viable el sistema de tributación por trabajo conocido como mita, cuyo fin era la construcción y mantenimiento de las obras públicas.

Uno de los fines de esta organización era la administración de los recursos disponibles, con los cuales se mantenían las campañas militares, las obras públicas y, en especial, las relaciones de reciprocidad y redistribución entre el Estado y las poblaciones sometidas. El Estado proveía el sustento para mantener la mano de obra a partir de los recursos recaudados y redistribuidos a lo largo de diversas instancias de gobierno y de los pueblos tributarios, en tanto que la población, organizada en ayllus o unidades mayores derivadas de aquellos, era monitoreada para el desarrollo de obras específicas como caminos, puentes y otras edificaciones a cargo de maestros y conocedores en tecnología nativa. A cambio,

se les retribuía con comida y bebida que era consumida en las actividades festivas que acompañaban al trabajo propiamente dicho. Este conjunto de actividades, establecido formalmente como un contrato recíproco entre los incas y las poblaciones tributarias, incluía a la vez el trabajo y la actividad ritual y festiva.[5]

1. EL QHAPAQ ÑAN EN LA TIERRA DE LAS CUATRO PARTES

La red vial que recorría este amplio espacio era indispensable para el control directo de los territorios integrados al Tawantinsuyu, así como para el acceso a los recursos. De las numerosas obras públicas realizadas por la administración cusqueña, esta red de caminos es sin duda la más notoria por su extensión, pues cubre en parte los actuales territorios de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. Obra de increíbles proporciones, se estima que su recorrido alcanzó una longitud de 60 mil kilómetros solo en el Perú —de los cuales se han identificado más de 25 mil—. Si se toma en cuenta que la civilización andina conoció con la Conquista una brusca interrupción de su desarrollo autónomo, puede considerarse al Qhapaq Ñan como la expresión más acabada del conocimiento sobre el territorio, el clima, los materiales disponibles y la tecnología de construcción, así como sobre la organización del trabajo que durante este breve período de la historia prehispánica produjo un impresionante conjunto de obras. Fue a la vez una puesta a punto y un resumen de los logros de una civilización.

Se suele hablar del carácter práctico de la administración cusqueña en aras de la eficacia en el logro de sus objetivos. En un medio en el que no existían animales de tiro ni vehículos con ruedas, es notable cómo una red de caminos bajo una administración eficiente permitió el control de los recursos y la circulación constante de personas y bienes. El Qhapaq Ñan hizo posible la integración de las poblaciones conquistadas, permitiendo la recolección, almacenamiento y distribución de diversos recursos primarios o manufacturados por medio de depósitos ubicados a lo largo de los centros poblados de cierta importancia y de los tambos ubicados en puntos estratégicos del camino. De la misma manera, grandes contingentes humanos eran destinados a diferentes labores. Los mitayos eran enviados para el levantamiento y reparación de diversas obras como parte de las obligaciones del sistema de mita, que era la fuente principal de las rentas del Estado inca (Murra 1978); entre estas obras se encontraban todos los elementos —caminos, puentes, edificaciones— que conformaban el Qhapaq Ñan. Los kamayoc eran especialistas enviados a talleres dispuestos por el Estado para elaborar vestimentas y piezas de cerámica y orfebrería, mientras que los mitmakuna eran las poblaciones desplazadas de su lugar de origen para la habilitación de áreas no ocupadas o para la ocupación de territorios con poblaciones rebeldes. Los vastos ejércitos, formados por diversos pueblos tributarios y el mismo funcionariado cusqueño, pudieron movilizarse con rapidez por el Qhapaq Ñan, permitiendo la continua expansión del dominio inca. Para el gobierno cusqueño, el sistema de chasquis —que trasladaba mensajes a través de relevos— era el medio más rápido para la llegada al Cusco de las noticias sobre lo que ocurría en diversas partes de su jurisdicción, incluso de zonas lejanas, como el territorio del actual Ecuador o del noreste argentino, que estaban a más de 2,500 kilómetros de distancia. La administración inca requirió de una nube de funcionarios repartidos por todo el territorio. Una parte de esta burocracia, especializada en el Qhapaq Ñan, se ocupaba no solo del control y el cuidado de caminos y puentes sino de preservar el conocimiento necesario para su elaboración y mantenimiento. Según la Nueva Corónica y Buen Gobierno, de Guamán Poma de Ayala, los administradores, llamados suyuyuq, eran elegidos entre los miembros de la aristocracia cusqueña (kapak apu),[6] de las jurisdicciones que rodeaban a la ciudad del Cusco[7] y de las aristocracias leales de otros reinos (apus y curacas), que conformaban una élite con diversos grados de poder según su cercanía estratégica con la capital del Tawantinsuyu. Debajo de ellos se encontraba un sector conformado por personas escogidas entre los hatunruna (allikaq, kamachikuq)[8] a los que se encargaba una serie de labores administrativas menores. Entre los cargos administrativos que describe Guamán Poma se encuentran el qhapaq ñan t’uqrikuq o gobernador de los caminos reales; el una caucho o amojonador, que pone fronteras con mojones y zanjas; el cona raqui, que mide la distancia entre los mojones; el chaka suyuyuq o administrador de puentes; el incap khipuqnin y khipuq kuraka, contadores; y los hatun chaski y churu mullu chaski, mensajeros principales. Guamán Poma también afirma que el chaka suyuyuq provenía de Acos y que el qhapaq ñan t’uqrikuq provenía de Anta, actualmente dos provincias cercanas a la ciudad del Cusco. Siguiendo esta información, estos cargos podrían haber sido hereditarios, siendo sus detentadores los depositarios del conocimiento sobre la tecnología de sus respectivos rubros (Gade 1972: 97).

El Qhapaq Ñan disponía de un conjunto de establecimientos localizados en puntos estratégicos que tenían como función la administración de sus respectivas jurisdicciones —lo que implicaba la planificación de obras y la organización y el monitoreo de la mano de obra para labores diversas—, así como la tarea de recibir, albergar y abastecer a los ejércitos y al funcionariado. La infraestructura de estos sitios incluía, por tanto, espacios para el hospedaje y el almacenamiento de alimentos en los depósitos, llamados qollqa, que siempre debían estar bien provistos con diferentes productos. La administración de estos recursos también observaba casos como las fiestas y los períodos de escasez debidos al clima o a los desastres naturales.

La arqueología y la etnohistoria han confirmado la información de Guamán Poma sobre la importancia del Camino Longitudinal de la Sierra, en el que se ubicaban los centros administrativos más importantes del Tawantinsuyu. Hacia el sureste de Cusco se encontraban, entre otros, Hatuncolla y Chucuito (Puno), y hacia el noroeste, unidos por el Camino Longitudinal de la Sierra, Vilcashuamán (Ayacucho), Hatun Xauxa (Junín), Pumpu (Pasco), Huánuco Pampa (Huánuco), Huamachuco (La Libertad), Cajamarca (Cajamarca), Caxas, Aypate (Piura) y Quito (Ecuador). Por el Camino Longitudinal de la Costa se encontraban los sitios de La Centinela (Chincha), Pachacamac (Lima), Chiquitoy Viejo (La Libertad) y Cabeza de Vaca (Tumbes), entre otros.

A modo de “cabezas de provincia”, estos centros estaban conectados a los pueblos de su jurisdicción por una serie de caminos transversales, facilitando por este medio el acceso del gobierno inca a las poblaciones conquistadas. Para su elección como puntos de conexión se contemplaban factores como la facilidad de acceso a los pueblos de la región y las características del terreno, requiriendo la existencia de una amplia área plana para el establecimiento del sitio y la cercanía a fuentes de agua. La distancia entre estas cabezas de provincia era de 100 a 150 kilómetros, que según las crónicas coloniales cubrían entre cinco y ocho días de caminata. Estos centros, que fueron definidos por Guamán Poma como émulos de la ciudad del Cusco,[9] partían de un mismo diseño, el de la ciudad capital, adaptado a las circunstancias del terreno. Todos se caracterizaban por una infraestructura compuesta por edificios cuyo diseño obedecía a sus funciones específicas. Además de las qollqa, se encontraban estructuras conocidas con el término cancha, unamanzana amurallada rectangular que reúne en su interior grupos de edificaciones uniespaciales destinadas a viviendas u otros usos(Gasparini y Margolies 1977: 186), que funcionaban como hospedaje para funcionarios y comitivas oficiales o como talleres de producción. Otras construcciones infaltables eran las kallanka o recintos techados de gran tamaño que servían para el hospedaje de contingentes de gran número; los baños de uso ritual; las estructuras para ceremonias públicas como plataformas y plazas, templos y el ushnu;[10] y los acllawasi, especie de claustros habitados por un grupo de mujeres jóvenes escogidas que vivían dedicadas al culto, a la elaboración de vestimentas de la más fina calidad y a la preparación de chicha. Las acllas, que solo podían ser vistas durante los rituales públicos, se encontraban

“Gobernador de los puentes”, en Nueva Corónica y Buen Gobierno, Felipe Guamán Poma de Ayala, 1615.

siempre bajo la supervisión de las mamakuna, quienes ejercían funciones sacerdotales.

Los centros menores eran los tambos, compuestos por un pequeño número de casas construidas por las poblaciones cercanas bajo la supervisión del curaca local. A modo de postines, en estos se encontraban estructuras para recibir visitas de diverso número y algunos espacios rituales ubicados a la vera del camino con una dimensión mucho menor a la de los centros administrativos. Generalmente lejos de los centros urbanos importantes, los tambos se ubicaban cerca de recursos estratégicos como el agua, las áreas de producción y los centros poblados de mediana proporción que brindaran mano de obra.

De manera similar a los grandes centros administrativos, los tambos se encontraban a una distancia promedio de entre 15 y 20 kilómetros, equivalente a un día de viaje a pie. Se calcula que había más de mil de ellos, como queda patentizado en las toponimias ubicadas a lo largo del área de ocupación inca en las que permanece la palabra “tambo”, como Huarautambo (Pasco), Tambo Colorado (Ica), Lahuaytambo y Cajatambo (Lima).

Las dimensiones de estos puestos variaban, sobre todo en el número de almacenes, ya que mientras en algunos se podían contar algunas decenas, en otros había más de dos mil estructuras para depósitos. Llama la atención que esta planificación mantuviera el mismo diseño en un territorio tan extenso y a lo largo de los casi cien años que duró la expansión cusqueña.

La infraestructura del Qhapaq Ñan no se limitaba a las cabezas de provincia y los tambos. En diversos puntos a la vera del camino, ubicados en pares uno frente a otro, se encontraban las chaskiwasi (casas de chasquis), donde los mensajeros pernoctaban para esperar los encargos y luego correr hasta el siguiente chaskiwasi, donde otro mensajero tomaba su posta en un recorrido que pasaba por diferentes tambos y centros administrativos hasta llegar a la ciudad del Cusco. Para facilitar esta labor, estas casas se ubicaban a una distancia de 3 a 6 kilómetros, que a trote podían recorrerse en algo más de quince minutos. De este modo, los mensajes sobre lo ocurrido en la costa central llegaban al Cusco en tres días, mientras que los mensajes salidos de los extremos norte y sur del Tawantinsuyu podían conocerse en la capital a los diez o doce días. La necesidad de una administración constante de recursos de consumo y de la organización de gentes, la gama de incidentes de importancia pública en un territorio tan amplio y la misma expansión del Tawantinsuyu —que no se detuvo realmente sino a la llegada de los españoles— hacen suponer que el flujo de mensajes era continuo para la toma de decisiones por el gobierno central y que, además, se requirió de un grupo de personas muy disciplinado y físicamente entrenado para recorrer grandes distancias a la brevedad posible.

Un tema sobre el cual la información es escasa es el componente religioso asociado a este sistema vial. Debido a los ataques y persecuciones que recibió la religión andina por parte de la política cultural colonial, la información sobre las creencias prehispánicas es incompleta y, en cierto grado, discutible por el matiz cristiano de los cronistas que trataron este tópico. A ello se suman factores como la tradición iconográfica andina de este periodo, que solo pertenece a determinadas épocas y monumentos históricos; y que era comparativamente más hermética que la prolífica producción mesoamericana. Los mismos conceptos de religión y ritual que suelen aplicarse al mundo andino solo en parte corresponden a los conceptos originarios. La religión andina tuvo durante el período prehispánico un cuerpo sacerdotal, encargado del culto hacia los seres espirituales, a quienes se consideraba responsables de la existencia de los pueblos y protectores de sus fuentes de vida. Estos seres eran identificados con sitios geográficos como cerros, nevados, lagunas o huancas,[11] cerca de los cuales se levantaba arquitectura religiosa, y algunos eran considerados oráculos. El culto a estos dioses era central en la vida de los pueblos y los administradores del Tawantinsuyu se interesaron mucho en integrarlos a su sistema religioso. Los sitios sagrados más importantes fueron pasos obligatorios en la red del Qhapaq Ñan, para que los peregrinos puedan visitar las huacas[12] de importancia regional como Pachacamac y Pariacaca (Lima), Wariwillka

(Junín), Guanacaure (Cusco), Catequil (Huamachuco, La Libertad) y Aypate (Piura), por solo mencionar algunas. Como parte de ello, el camino pasaba también cerca de apus importantes como los nevados Sarasara, Carhuarazo, Coropuna, Ampato y Putina, en los departamentos de Ayacucho y Arequipa, sin que haya necesariamente una estructura ritual para todos ellos.

Por otro lado, ayer como hoy, existen a la vera de los caminos las apachetas, lugares donde los viajeros acumulan pequeñas piedras como ofrenda a los cerros para pedir que la marcha pase sin contratiempos o como agradecimiento por no haber encontrado problemas en el camino andado. Con el tiempo, muchas de estas terminaron convirtiéndose en sitios de adoración, y aún hoy se pueden encontrar en lugares estratégicos como abras o pasos entre los cerros en los que se sigue tributando a los apus.

El Qhapaq Ñan respondió a los objetivos prácticos de un Estado que se extendió sin casi resistencia efectiva y que pudo suplir sus crecientes necesidades valiéndose de los diversos sistemas de organización que fueron fundamento para el crecimiento de la civilización andina. El objetivo fundamental de los caminos, en un sentido geopolítico, era facilitar la comunicación y el acceso a todo lugar que tuviera una población regida por algún sistema de gobierno local, a los recursos que la sostenían y a los sitios de importancia simbólica, incluyendo localizaciones importantes para el culto religioso, tanto si se trataba de ciudades o centros poblados como de cerros considerados apus. En la región andina, esto suponía superar los obstáculos impuestos por la geografía para lograr “la imposición de la línea recta” (Regal 1972: 7), es decir, el trazado del camino más directo, sobreponiéndose a las condiciones del medio pero sin alterarlo en lo fundamental y evitando el desgaste de recursos y de la mano de obra, los accidentes o la pérdida de vidas. A tenor de lo descubierto en el material arqueológico disponible, antes del trazado de cada camino se estudiaba el tipo de suelo, el relieve, la morfología del terreno y las condiciones climáticas de una compleja, accidentada y extensa geografía que incluía cuestas escarpadas, amplios abismos o pantanos, para que en vez de seguir los meandros de un terreno irregular —lo que es común en muchos caminos modernos, tanto de carretera como trochas— se pudiera pasar por encima de ellos. Para el logro de este objetivo, recursos fundamentales fueron la construcción de escaleras para escalar las montañas, túneles para atravesarlas, canales de drenaje para proteger el camino del efecto destructor del agua y, por último, puentes que unieran los flancos y los abismos de la difícil geografía andina.

El Camino Inca era en esencia una calzada horizontal en la medida de lo posible, bordeada de paredes bajas que la protegían de los elementos naturales. En la costa, en cuya geografía de desiertos y valles escaseaba la piedra, la calzada era de tierra y arena apisonada, bordeada por muros laterales de tapial, de adobes o de piedras alineadas, mientras que sus tramos se delimitaban con postes de madera clavados a la vera del camino. Al entrar a la sierra, el camino de subida por los lados de las montañas se sostenía sobre muros de contención cuyo relleno estaba hecho con la roca de la misma ladera.

En la cordillera, el Qhapaq Ñan se trazó sobre terrenos delimitados con bordes de piedra cuya altura estándar era de 50 a 60 centímetros. Los caminos pasaban por esta región a través de terrenos deleznables, tierras de uso agrícola, punas, arroyos, lagunas y lagos, como también sobre pantanos o zonas húmedas que se tuvieron que secar; también fueron labrados en la roca viva, sobre todo en laderas y a la vera de peñones (usualmente considerados huanca y, por tanto, piedras sagradas). Es por estas condiciones que el Qhapaq Ñan presenta todo un rango de soluciones: junto a las calzadas empedradas de rigor, colocadas luego de haber nivelado el terreno, estaban las escalinatas y rampas para las pendientes elevadas, así como canales de drenaje para evitar que el agua deteriore los caminos y los puentes. También había plataformas para los desniveles ligeros y, cuando no se podía escoger otra ruta que desviara el tramo, se construían túneles o, caso contrario, pasos subterráneos cuya longitud podía requerir que se incluyeran canales de ventilación. Un ejemplo de esto último se encuentra junto al antiguo puente Maucachaka (Abancay), el más célebre de los que cruzaban el río Apurímac y punto importante en el camino del Chinchaysuyu.

Las calzadas empedradas eran altas, hechas sobre relleno y con canales de drenaje cuando cruzaban territorios húmedos como bofedales. En las zonas de altura, la calzada podía ser de tierra afirmada, como en la costa, mientras que en el llano podía ser ancha, como se puede observar al sur de Huánuco Pampa (Huánuco), donde llega a tener 16 metros de ancho, o estrecha, como cuando el camino subía o bordeaba una ladera, alcanzando un máximo de tres metros (Hyslop 1992: 105).

Aunque siempre dominó el diseño dispuesto por los incas, es clara la influencia de las modalidades de construcción y técnicas de acabado de los pueblos sometidos. Por poner un ejemplo, la calzada que conduce al complejo de Huamanmarca[13] está hecha con lajas de piedra oscura de la región, las mismas que se utilizan en la mampostería del citado complejo arqueológico. En algunos casos, puede suponerse que el levantamiento se hacía con la participación de un personal especializado, en las vías más importantes y en las labores que revistieran mayor dificultad. Otra motivación para ello era de carácter simbólico. Según se relata en diversas crónicas, los tres últimos incas (Pachacutec, Tupac Inca y Huayna Capac) tenían gran interés en la construcción de caminos que destacaran por su calidad y por el tipo de obstáculo a superar, como una demostración del poder del soberano cusqueño. Como refiere Hyslop (1992: 31), el camino tenía diversos significados para quienes estaban relacionados con este sistema. Para los incas era, en cuanto Qhapaq Ñan, un vehículo indispensable de su sistema administrativo, mientras que para las poblaciones sometidas, una muestra patente del poder y la autoridad cusqueñas.

Debido a los objetivos del Estado inca y considerando las complejas características del terreno, el relieve, los materiales de construcción y la mano de obra, el alzamiento del camino implicaba el establecimiento de un cuidadoso proceso. Este procedimiento se conoce a partir de lo descubierto en la sierra y en la entrada a la selva, pues son las regiones que, comparativamente, han sufrido menos los efectos de la ocupación posterior.

La construcción del camino se iniciaba con el trazado del recorrido en el terreno. Como se ha dicho antes, la “línea recta” de la que habla Regal ha sido la dominante en el diseño, pero esto ha de entenderse en un sentido general o panorámico, pues el Qhapaq Ñan no se impuso arbitrariamente al territorio sino que supo adaptarse a sus características. Mientras que el trazo podía ser recto en la medida en que el territorio lo permitiera, la diversidad de accidentes geográficos obligaba a seguir el relieve, rodeando escollos, zigzagueando por las laderas o subiendo por ellas con escalinatas si era indispensable. Una vez dispuesta la orientación del camino, se pasaba a la cimentación, removiendo la superficie del suelo para nivelar y levantar los muros de contención en los bordes, y, posteriormente, la calzada era cubierta con piedras para mejorar su firmeza y para comodidad de los viajeros. Colocadas con la cara lisa hacia afuera y con la menor cantidad posible de resquicios, estas piedras facilitaban mucho las condiciones de tránsito, pues ofrecían una superficie regular y segura, manteniendo el mismo disciplinado criterio del clásico muro inca.

Los muros colindantes a la calzada eran de dos tipos: los muros propiamente dichos, que se levantaban en ambos bordes del camino, eran hechos de piedra para garantizar su protección; y los muros de contención, que eran levantados en la ladera de los cerros para sostener las plataformas sobre las cuales pasaba el camino en terrenos de descenso. El ancho del camino y su trayectoria eran señalados con hileras de piedras (a veces canteadas) que eran distribuidas por uno o por los dos lados del camino. Los canales de drenaje, que iban a lo largo de la calzada y en ocasiones cruzándola, protegían el camino del exceso de agua en zonas lluviosas y húmedas. A veces, estos estaban cubiertos por lajas de piedra; en otros casos, el canal solo estaba protegido en el tramo que cruzaba el camino bajo el cual pasaba. También los había abiertos y elevados para recoger la humedad del terreno y proteger las calzadas.

Las escalinatas facilitaban el tránsito por las pendientes de difícil acceso. Los peldaños eran elaborados con lajas de piedras o labrados en la misma roca; también había descansos o pequeñas plataformas en puntos determinados. Algunas de las escaleras se adaptaban al relieve de las montañas, rodeando los precipicios, mientras que otras seguían una línea recta a lo largo de una pendiente, como el conjunto llamado Escalerayoq, ubicado en el límite de Yauyos y Jauja, cerca del nevado Pariacaca.

El mantenimiento de las calzadas suponía otro problema. Ante las fuertes precipitaciones pluviales de la sierra y de la selva, se planificó un sistema de drenaje especialmente hecho para estas zonas. El tráfico constante de personas y animales de carga, producto del funcionamiento del sistema inca, hizo necesaria la limpieza y la reparación periódica de los caminos, labor que fue encargada a las poblaciones cercanas a cada tramo mediante el sistema de la mita. Dado que la tecnología de caminos apareció en tiempos anteriores a la presencia inca, esta puede haber sido una faena tradicional, como sigue siendo en tiempos contemporáneos la reparación de obras públicas por parte de las comunidades rurales.

Camino Inca que conduce al complejo de Huamanmarca, en Yauyos, Lima. Nótese las lajas de piedra oscura, características de la región, usadas en sus construcción (imagen superior) y el muro de contención (imagen inferior)

2. TECNOLOGÍA DE PUENTES

Herencia de las sucesivas civilizaciones que se desarrollaron en un territorio tan variado, la tecnología andina de puentes incluía un rango de posibilidades tan amplio como los retos que planteaba la geografía. En la región altoandina, estos retos eran ciertamente difíciles de superar: cuestas empinadas y cañones cortados por ríos caudalosos y helados que aumentaban su caudal entre los meses de noviembre y abril, tiempo en que eran imposibles de cruzar a nado. En muchos casos, la distancia entre las montañas vecinas imposibilitaba el uso de materiales sólidos como la piedra, que hubiera requerido de un trabajo considerable de ingeniería. El carácter sísmico del territorio y las condiciones climáticas aceleraban el deterioro de cualquier material usado para la construcción, obligando a su renovación periódica. La civilización andina tuvo como uno de sus logros fundamentales el acceso y utilización de los recursos disponibles en un medio tan diverso, siendo indispensable una comunicación fluida entre los habitantes de los diversos niveles ecológicos, lo que implica que desde sus inicios encontró formas de superar tales obstáculos naturales. La respuesta a todo ello requirió de un conocimiento de ingeniería, del uso de los materiales disponibles en cada región y de una organización sin fallas.

Aunque la tecnología constructiva de puentes se desarrolló antes de la aparición del Tawantinsuyu, todos los puentes de los que se ha dado información desde la época de las crónicas hasta el siglo XX son de origen incaico (Hyslop 1992: 215). Ello se debe no solamente a la fragilidad de estas estructuras sino a que el sistema vial inca integró todos los medios de comunicación existentes de las sociedades que fueron conquistadas. La misma sociedad cusqueña se desarrolló en una región de relieve escarpado, grandes alturas y valles marcados por ríos temporalmente caudalosos, lo que explicaría las soluciones que estos dieron ante los retos de la geografía andina.

Como se ha dicho, el tipo de puente levantado dependía directamente del tipo de obstáculo a salvar. Existían los puentes simples, compuestos de lajas de piedras que cubrían acequias y cuya anchura de hasta un metro permite definirlos como puentes antes que como alcantarillas (Hyslop 1992: 218). Los puentes de tablero rígido (Regal 1972: 9), que eran sin duda numerosos pero que apenas fueron mencionados en las crónicas por su poca espectacularidad, eran sencillos puentes de piedra de uno o dos metros de extensión que cruzaban arroyos y ríos estrechos; también pertenecen a este tipo los hechos con un conjunto de maderas que podían cubrir distancias de hasta catorce metros. En ambos casos, los puentes estaban sostenidos por estribos de mampostería, tosca o labrada. Cuando había que cubrir una distancia mayor a la que podía alcanzarse con un puente simple, se optaba por plantar sobre el lecho del río una serie de hileras de piedra cubiertas con lajas, solución que solo se encuentra en la sierra central, como en el puente ubicado a orillas del lago Lauricocha, en el distrito homónimo (Hyslop 1992: 219), o el ya desaparecido puente de Izcuchaca, (Huancavelica) que cubría con este medio unos 32 metros de longitud (Hyslop 1992: 220). Otra variante de los puentes de madera se sostenía en bancos de piedra y tierra o en voladizos que sobresalían en ambos estribos del puente, estructura que requería de soportes voluminosos de madera. Algunos ejemplos fueron registrados en los sitios de Huánuco Viejo y Chuquibamba, en la actual Huánuco, y posiblemente se trató de una solución de la región que los incas integraron al Qhapaq Ñan. Un tipo peculiar de puente, era el de balsas, para el que se disponía una hilera de embarcaciones de totora colocadas lateralmente y amarradas una junto a otra, formando una base que era cubierta con un tablero hecho también con totora y tierra apisonada a modo de calzada. Finalmente, otra alternativa comúnmente usada para cruzar los ríos o barrancos era la oroya o huaro, sistema que consistía una cuerda atada a ambos extremos que llevaba colgada una especie de cajón o cesta impulsada manualmente por el pasajero. Todas estas soluciones, sin embargo, no podían cubrir la distancia abierta por los grandes ríos de los Andes.

3. PUENTES COLGANTES

Los puentes colgantes, técnicamente definidos como puentes de tablero suspendido, están compuestos por una serie de sogas que sostienen un tablero y otras que forman dos pasamanos atados en ambos extremos sobre bases construidas con piedra y barro, ubicadas usualmente en sendos flancos de un cañón y a una misma altitud. Este tipo de puentes fue común en los Andes centrales, mientras que en el altiplano, en la sierra norte —de pendiente más suave— y en el extremo sur andino se utilizaban otras soluciones. Según Gade (1972: 96), el número de puentes colgantes existentes durante la época incaica se elevaría a setenta y cinco, de los cuales son muestra los estribos que han permanecido en diversos puntos de la serranía.

Solución indispensable para salvar precipicios sobre ríos de gran caudal, los puentes colgantes han sido citados con frecuencia como una muestra del alto nivel de la tecnología andina prehispánica. Las necesidades impuestas por el dominio inca dieron a este tipo de puentes una importancia extraordinaria, otorgándole un espacio en la administración estatal. No es casual que la tecnología de los puentes colgantes llegara en este período a un notable grado de perfección.

El material de los puentes colgantes era casi exclusivamente la fibra vegetal: en estos se utilizaba paja, pasto, ramas, tallos y enredaderas de diversas especies como el arbusto lloque (Kageneckia lanceolata), el chachacomo (Escallonia resinosa), la tasta (Escallonia patens), el sauce (Salix humboltiana), un arbusto de las quebradas llamado chilca (Baccharis polyantha) y el chuchau (Fourcoroya andina); también se usaba el maguey o cabuya (Agave americana), cuyas variedades han sido llamadas pita, aloe o penca, y el ichu (Stipa ichu), una gramínea de altura muy extendida en el área andina y utilizada para fabricación de sogas y diversos enseres.[14] Estos materiales, mucho más abundantes que la madera, pasaban por un proceso de elaboración que incluye el secado, prensado y desmenuzado del material hasta ser reducido a fibras que luego se convertían en soguillas y estas, a su vez, en sogas más gruesas, hasta crear un cable cuyo grosor pudiera igualar el de una persona promedio y tuviera una longitud que cubriera la distancia entre los dos soportes.

Los puentes colgantes se componían de un conjunto de cables para el piso del puente y otros dos que hacían las veces de pasamanos. Los cables que formaban el piso eran, por lo general, tres o cuatro, pero su número puede haber sido mayor, dado que se registran puentes que tenían un ancho de dos metros. La madera puesta a modo de piso del puente solía ser de ramas delgadas, aunque también se ha hecho mención al uso de tablas de madera; en todo caso, el peso de la estructura era ya considerable, sin tener en cuenta el agregado del contingente humano y las recuas de ganado que la estructura debía sostener.

La naturaleza del material y las condiciones climáticas hacían del puente una estructura perecible, lo que obligaba a su mantenimiento y renovación constantes; este trabajo debía ser planificado, dada la cantidad de mano de obra y de material requerido para esta labor. Aunque hay numerosos datos que indican que esta renovación se hacía anualmente, algunas crónicas aseguran que en el caso de los puentes grandes con piso de madera se esperaba hasta un lapso de cuatro a ocho años. Tampoco se podían obviar circunstancias ambientales como movimientos telúricos y, en especial, los conflictos internos que pudieran causar la destrucción del puente para evitar el paso de los enemigos. La conservación de los puentes estaba a cargo de guardianes, de maestros constructores y de los pueblos vecinos, que hicieron de esta labor algo suyo. Una responsabilidad que, como atestiguan las crónicas, aún perduró cuando el Tawantinsuyu ya había desaparecido:

En tiempo de los incas se renovaban aquellas puentes cada año, acudían a las hacer las provincias comarcanas, entre las cuales estaba repartida la cantidad de los materiales conforme a la vecindad y posibilidad de los indios de cada provincia. Hoy se usa lo mismo (Garcilaso de la Vega [1609] 1985, vol. 1: 136).

Cuando estos puentes se deshacen y envejecen, que a las veces durante cuatro años y más, los indios que están e ellos comarcanos tienen encargo de los aderezar y a renovar, mudándolas haciendo otras de nuevo con otros materiales, que durante por otros muchos días y años, por ser los varales y mimbres verdes y recios (Gutiérrez de Santa Clara 1603, citado en Regal 1972: 25).

Regal clasifica tres tipos de puentes colgantes de tablero suspendido: el simple, el doble y el de tipo hamaca. El primero, ya descrito, es el puente clásico de sogas vegetales, mientras que el segundo, del que hay escasas menciones, es una variante del primero. Se trata de dos puentes paralelos que se sostienen sobre sendas bases, como los que han sido encontrados en los actuales distritos de Yungay y Huaylas, ambos en el Callejón de Huaylas, departamento de Áncash (Regal 1972: 36). Pedro Sancho de la Hoz (1968 [1534]: 11) refiere que estos puentes eran para el tránsito diferenciado entre la nobleza y la población común, aunque esta es una idea no comprobada. El tercer tipo es el puente de hamaca, una simplificación del puente colgante que es esencialmente un tablero de ramas paralelas cuyos extremos iban atados a sendos cables gruesos. Estas estructuras, muy poco utilizadas, se sostenían amarradas a soportes como en un puente colgante clásico o sobre grandes estacas clavadas en las orillas del río y a poca altura de este (Regal 1972: 38).

Los incas tendieron varios puentes colgantes a lo largo del tramo más difícil del río Apurímac, un profundo cañón vertical que abarca los actuales departamentos de Cusco, Arequipa y Apurímac. Algunos puentes que lo cruzaban, como el Q’eswachaka, pertenecieron al camino del Contisuyu, pero la mayoría perteneció al camino que llevaba al Chinchaysuyu. El Inca Garcilaso (1609) y Anello Oliva (1630) relatan que el primer puente colgante de esta región fue el puente Accha (Cusco), cuya construcción atribuyen al inca Mayta Cápac, en la segunda mitad del siglo XIII. Sin embargo, el puente colgante más famoso que haya cruzado este río fue sin duda el Maucachaka (que también ha recibido los nombres de Huacachaka, Presidentiyuq, de Curahuasi o De la Banca), que fue calificado por Garcilaso como una “obra maravillosa e increíble”. En su relato sobre la conquista del Contisuyu, en el capítulo VIII del libro III de sus Comentarios Reales, el cronista —que en este fragmento llama al puente con el nombre de “Apurímac”— hace una de las descripciones más completas que se hayan hecho en la literatura colonial sobre esta tecnología.

Para hacer una puente de aquellas, juntan grandísima cantidad de mimbre, aunque no es de la misma de España, es otra especie, de rama delgada y correosa. Hacen de tres mimbres sencillos unas criznejas muy largas, a medida del largo que ha de tener el puente. De tres criznejas de tres mimbres hacen otra de a nueve mimbres, de tres de aquellas hacen otras criznejas que vienen a tener en grueso veintisiete mimbres, y de tres de éstas hacen otras más gruesas, y de esta manera van multiplicando y engruesando las criznejas hasta hacerlas tan gruesas y más que el cuerpo de un hombre. De estas muy gruesas hacen cinco criznejas.

Para pasarlas de la otra parte del río pasan los indios nadando o en balsas, llevan atado un cordel delgado, al cual atan una maroma, como el brazo, de un cáñamo que los indios llaman cháhuar; a esta maroma atan una de las criznejas, y tiran de ella gran multitud de indios hasta pasarla de la otra parte. Y habiéndolas pasado todas cinco, las ponen sobre dos estribos que tienen hechas de peñas vivas, donde las hallan en comodidad, y, no los hallando, hacen dos estribos de cantería tan fuerte como la peña.

La puente de Apurímac, que está en el camino real del Cuzco a los reyes [Lima] tiene el estribo de peña viva y el otro de cantería. Los estribos hacia la parte de tierra son huecos, con fuertes paredes de los lados. En aquellos huecos de una pared a otra, tiene cada estribo atravesadas cinco o seis vigas, tan gruesas como bueyes, puestas por su orden y compás como una escalera de mano; por cada viga de éstas hacen dar una vuelta a cada una de las criznejas gruesas de mimbre de por sí, para que la puente esté tirante y no se afloje con su mismo peso, que es grandísimo; pero, por mucho que la tiren, siempre hace vaga y queda hecho arco, que entran descendiendo hasta el medio y salen subiendo hasta el cabo, y con cualquier aire que sea algo recio se está meciendo.

Tres criznejas de las gruesas ponen por suelo de la puente, y las otras dos por pretiles a un lado y a otro, Sobre las que sirven de suelo echan madera delgada como el brazo, atravesada y puesta por su orden en forma de zarzo, quedando todo el ancho de la puente, la cual será de dos varas[15] de ancho. Echan aquella madera para que guarde las criznejas, porque no se rompan tan pronto, y átanla fuertemente con las mismas criznejas. Sobre la madera echan gran cantidad de rama atada y puesto por su orden; échanla porque los pies de las bestias tengan en qué asirse no deslicen y caigan. De las criznejas bajas que sirven de suelo, a las altas que sirven de pretiles, que hace pared por todo el largo del puente, y así queda fuerte para que pasen por ella hombres y bestias (Garcilaso de la Vega 1985 [1609], vol. 1: 135-136).

El puente de Maucachaka fue considerado por Regal (1972: 80) como “el Rey de los puentes incaicos” y, en opinión de George E. Squier, su fama era “coextensiva a la del Perú” (Squier 1974: 296). De hecho, el explorador Hiram Bingham refiere que fue la descripción de este puente hecha por Squier lo que le animó a recorrer la región andina (Hyslop 1992: 226).[16]

4. EL QHAPAQ ÑAN BAJO EL RÉGIMEN COLONIAL

Una de las cosas de que yo más admiré contemplando y notando las cosas de este reino fue pensar cómo y de qué manera se pudieron hacer caminos tan grandes y soberbios como por él vemos y qué fuerzas de hombres bastaron a lo poder hacer y con qué herramientas y estrumento pudieron allanar los montes y quebrantar las peñas para hacerlos tan anchos y buenos como están (Cieza 2005: 329).

“Puente del Apurímac”, ilustrado por L. Gibbon, en Un viaje por tierras incaicas. Crónica de una expedición arqueológica (1863- 1865), de George Squier. “A la izquierda de las chozas, meciéndose a gran altura en una graciosa curva, entre los precipicios de ambos lados, con aspecto maravillosamente frágil y sutil, estaba el famoso puente del Apurímac”, comenta el explorador norteamericano.

El Qhapaq Ñan fue motivo de admiración por parte de los primeros españoles que utilizaron este sistema de comunicación. Pedro Pizarro, el hermano de Francisco Pizarro, y Miguel de Estete, fueron los primeros cronistas en registrar las calzadas, los puentes y la organización de los tambos y centros administrativos. Sin embargo, quien mejor los describió fue Pedro Cieza de León (1555), quien con su curiosidad y observación precisa detalla la tecnología de los puentes algunas décadas antes que Garcilaso de la Vega. También existen testimonios de Vaca de Castro (1543), Agustín de Zárate (1555), el toledano Pedro Sarmiento de Gamboa (1572) y Martín de Murúa (1590), mientras que en el siglo XVII el indígena Felipe Guamán Poma de Ayala (1615) y el jesuita Bernabé Cobo (1653) describieron el camino como un sistema con centros administrativos principales y tambos, información que ha sido esencial para su posterior reconstrucción histórica.

A partir de Cieza, todos los cronistas que describen los caminos y puentes hablan con frecuencia de su desgaste. Tal como lo expresaron los cronistas más de una vez, los españoles eran reticentes a cruzar los puentes colgantes por su gran altura y su frágil aspecto, pero luego descubrieron que no era usual caer de ellos por la solidez de su trama, incluso si los puentes necesitaban reparación (Sancho de la Hoz (1968 [1534]: 11-13). Estos puentes estaban hechos para condiciones distintas a las traídas por los españoles, como el transporte a lomo de animales cuyo peso ligero y finas patas no causaban gran daño en el piso. Este riesgo sí era claro con los animales de origen europeo como los caballos y el ganado con pezuñas córneas como vacunos, ovejas y cabras. Lo mismo se puede decir de los vehículos que podían transportar cargas o personas, por lo general demasiado voluminosos para el diseño original de estos puentes. La calzada del Qhapaq Ñan fue usada desde el inicio de la presencia española como camino de herradura para viajeros a caballo o acémila, siendo este uno de los factores que más ha contribuido a su deterioro.

Pero el principal enemigo del Qhapaq Ñan fue la desaparición del sistema político que había impulsado su construcción y aseguraba su mantenimiento. Descabezada y deslegitimada la administración inca, las sociedades nativas se alinearon en pro o en contra de los españoles. Los recién llegados intentaron reponer el orden colocando un gobierno títere en el Cusco, que pronto se rebeló y protagonizó un levantamiento contra la Corona española. Los puentes fueron los que más sufrieron por esta serie de guerras internas, siendo muchos de ellos derribados para impedir el paso de enemigos de uno u otro bando. Pedro de la Gasca, enviado por la Corona en calidad de Pacificador del Perú para acabar con la Rebelión de los Encomenderos, recorrió el territorio andino desde el norte hacia la región cusqueña, centro del levantamiento. Luego de constatar la importancia de los puentes para el logro de su empresa y previendo que los rebeldes podrían destruirlos para detener su avance, ordenó la recolección de materiales para el reemplazo de los puentes que estuvieran en peligro de ser destruidos (Regal 1972: 81). Con ello se inició la recuperación y el uso parcial del antiguo sistema de comunicación por un nuevo sistema y bajo una nueva lógica.

Tras el costoso proceso de pacificación, con una población nativa diezmada y arrinconada por el nuevo orden político, se instaló rápidamente una administración de signo muy distinto a la del Tawantinsuyu. Dado que el objetivo de la Corona era la recaudación masiva de recursos y su canalización a centros de acopio para ser enviados a España, el flujo económico adquirió un carácter marcadamente “transversal”, esto es, de conexión entre la sierra y la costa, a diferencia de la administración inca, cuya columna vertebral estaba longitudinalmente establecida a lo largo del Tawantinsuyu (Bar Esquivel 2013: 34). Largos tramos del camino se convirtieron en vías de un flujo económico que favoreció el transporte de contingentes humanos, ganado y recursos primarios, abandonando la mayor parte de los antiguos tambos y algunos de los centros administrativos más importantes.

La administración colonial reconoció la importancia de los puentes, razón por la que mantuvo y alentó su reconstrucción en los puntos más estratégicos. Sin embargo, el mismo sistema de explotación por ella impuesto impedía a la población disponer de un tiempo para la reparación de estas estructuras, provocando que se produzca un rápido deterioro de los materiales y causando con ello numerosos accidentes y pérdida de vidas. La lógica del nuevo sistema creó así una situación contradictoria, pues la exigencia de enriquecimiento constante pugnó siempre con las necesidades del mantenimiento de los puentes (Camala 2005). Vaca de Castro describe de modo muy directo las penalidades de la población indígena bajo el régimen colonial temprano, a la cual se le exigía una carga continua de tributación:

Los indios y naturales de esta provincia reciben gran trabajo y daño en andar mucha parte del año ocupados en hacer las puentes del camino real, los cuales como son de criznejas y los que pasan por ellas son muchos y las mercaderías, ganados y bastimentos que vienen a esta ciudad y pasan para adelante pacan todas las dichas puentes y las rompen y desbaratan cada día y como los indios comarcanos han de acudir por fuerza a hacerles, reciben gran agravio y pierden de hacer sus sementeras por ser tan continuo el trabajo y dado caso que antiguamente los dichos indios hacían las dichas puentes y lo han tenido de costumbre hasta ahora, no padecían antes tanto trabajo como al presente porque no pasaban recuas ni ganados ni en tanta cantidad gentes y mercaderías como ahora (Vaca de Castro, citado en Camala 2005).

Aun cuando la renovación periódica de los puentes era la norma y todavía existían los herederos del antiguo conocimiento, los procedimientos para el mantenimiento de los puentes no generaron el interés de la administración colonial. Los saberes nativos (por ejemplo, la elaboración y la lectura de quipus), eran detentados por miembros de una población que en esos momentos vivía sometida a una economía basada en la extracción de recursos y la elaboración de manufacturas a gran escala, lo que hizo difícil la transmisión de los conocimientos originarios. Los principios de esta herencia cultural eran, además, muy distintos de los occidentales y las concepciones sobre el mundo de las cuales derivaba este conocimiento fueron, con la difusión de la doctrina cristiana, motivo de prohibición y persecución. La experiencia de miles de años, entonces, se habría refugiado en los especialistas locales, detentadores de los saberes, prácticas y tradiciones rituales que tuvieron que mantener en la clandestinidad. Esta situación no cambió en lo fundamental en los años que sucedieron a la Colonia.

5. EL QHAPAQ ÑAN Y LOS PLANES DE DESARROLLO VIAL

Parte fundamental para la reconsideración del valor del Qhapaq Ñan fue el interés de los viajeros europeos y norteamericanos del siglo XIX, quienes también conocieron los puentes que aún se encontraban en uso —y, por tanto, en continua renovación— y elaboraron los primeros mapas de las rutas seguidas. Esto es lo que se encuentra en la obra de Alexander von Humboldt (1802), a finales del periodo colonial, y en los posteriores relatos del suizo Jakob von Tshudi (1838-1842), el alemán Ernst Middendorf (1876-1 888), el norteamericano George E. Squier (1863-1865), el francés Charles Wiener (1875-1877), el inglés Clements Markham (1852-1861) y el italiano Antonio Raimondi (1851-1869), quien fue el primero en esbozar un mapa del Qhapaq Ñan. Admiradores de las obras de ingeniería incaica y del sistema político que las hizo posibles, todos estos autores realizaron detalladas descripciones de los puentes, con especial énfasis en los puentes colgantes, cuyo uso era un testimonio sobre cómo la tecnología y la organización comunal que renovaba los puentes habían sobrevivido al régimen colonial. La siguiente cita, perteneciente a George Squier, describe la elaboración y mantenimiento periódico de los puentes a cargo del gobierno local y las poblaciones rurales bajo su jurisdicción:

El mantenimiento de cada puente está por lo general a cargo de la municipalidad de la aldea más próxima y como requieren renovación cada dos o tres años, los indios están obligados a traer al lugar en períodos determinados cierta cantidad de mimbres de tipos peculiares de madera resistente, generalmente de la variedad llamada ioke, que son trenzados por expertos y luego tendidos a través del arroyo o río mediante los esfuerzos unidos de los habitantes. Algunas de las estructuras más grandes y más importantes de este tipo son mantenidas por el gobierno y todos los pasajeros y mercaderías pagan un pontazgo fijo (Squier 1974: 294-295).

En tanto que esta tecnología era redescubierta por los viajeros y estudiosos, el auge comercial del guano y de la minería en el siglo XIX engendraba áreas de desarrollo capitalista que planteaban la necesidad de crear nuevas alternativas viales para la expansión del mercado interno y para el mejoramiento del tránsito de productos y de la fuerza de trabajo. Este fue el motivo para la exploración y apertura de los antiguos caminos de herradura de acceso hacia la selva entre 1851 y 1868 y, en la segunda mitad de este siglo, la construcción de las primeras vías de ferrocarril que se superpusieron a las antiguas rutas del Qhapaq Ñan. Las obras para el paso de ferrocarriles traerían consigo la novedad de los puentes de metal, lo que alteró definitivamente el flujo poblacional ante la demanda de recursos y mano de obra.

El siglo XX, siglo del Indigenismo y de los grandes estudios sistemáticos sobre la cultura andina, fue también el de los grandes proyectos de desarrollo vial, de la crisis y caída del sistema de haciendas, de la emigración masiva a las ciudades y de la urbanización del campo. Coincidiendo con un período de auge de la arqueología peruana, diversos estudiosos elaboraron los primeros tratados sobre el Qhapaq Ñan como sistema, echando mano de las crónicas, los relatos de viajeros y realizando nuevos recorridos a lo largo de los tramos identificados en todo el territorio andino. El ingeniero peruano Alberto Regal hizo los primeros estudios completos, aún válidos, sobre el Qhapaq Ñan (1936) y sus puentes (1972), estableciendo la primera tipología de estas obras de ingeniería prehispánica, mientras que el periodista Víctor von Hagen realizó su propio recorrido en la década de 1950, acompañado de una gran publicidad que ayudó al reconocimiento del Camino Inca a nivel internacional. De modo más sistemático, el sacerdote León Strube Erdmann (1963) hizo su propio estudio, completando varios de los datos faltantes en los trabajos anteriores. Pero para acceder a una visión más completa del Qhapaq Ñan habrá que esperar a John Hyslop (1984), quien tras un recorrido sistemático por todas las rutas identificadas y un registro de todos los establecimientos arqueológicos, supera el nivel ensayístico de los primeros autores y establece la hasta hoy tipología más completa sobre el Qhapaq Ñan.

Mientras tanto, numerosos factores han afectado de modo determinante la fisonomía de la sociedad rural, alterando su sistema económico y el paisaje en el que se desenvolvía. El crecimiento económico que acompañó a la larga recuperación tras la Guerra con Chile instó a ingenieros —con ayuda de políticos y periodistas— a proponer una nueva red vial para vehículos motorizados que superara el estado existente de las vías de comunicación, que aún se valían de los antiguos tramos del Qhapaq Ñan. Por otro lado, también se reconoció la importancia de esta obra de ingeniería prehispánica, identificada entonces únicamente con lo inca. Esta imagen del Tawantinsuyu y su red de caminos sería usada a partir de entonces como bandera de promoción para los futuros proyectos de desarrollo, aunque su resultado concreto fuera, contradictoriamente, la destrucción de la tecnología nativa. Por regla general, estos proyectos instalaron carreteras asfaltadas sobre los antiguos caminos, en gran parte compuestos por los tramos empedrados del Camino Inca. Las normas de envergadura que alteraron definitivamente el panorama del Qhapaq Ñan fueron: la Ley 2323 de 1917, que da instrucciones sobre la construcción y conservación de caminos y crea un cuerpo de Ingenieros de Caminos; la Ley 4113, del gobierno de Augusto B. Leguía en la década de 1920; y los planes bienales del gobierno de Oscar R. Benavides, en la década de 1930.

De estas normas, la más significativa fue la Ley 4113, también conocida como la Ley de Conscripción Vial o del Servicio Obligatorio de Caminos, aprobada en mayo de 1920 y puesta en práctica durante todo el “oncenio” que duró el gobierno de Leguía. En primer lugar, porque este plan integró por primera vez en tiempos republicanos lo que había sido todo el antiguo sistema de caminos, en aras de la interconexión de todas las regiones del país y de la penetración en territorios de frontera, incluyendo en ellos a la Amazonía —en lo que fue, quizás inconscientemente, una reproducción de las intenciones de la administración incaica—. De este modo, las antiguas vías longitudinales de la costa y de la sierra fueron convertidas en parte de la nueva red de carreteras asfaltadas. Para 1929, la carretera de la costa (que luego daría lugar a la Carretera Panamericana) ya unía muchas ciudades a lo largo de la costa, de manera similar a la red del Qhapaq Ñan. Estos nuevos planes incluyeron el levantamiento de puentes de metal idóneos para la movilidad motorizada que lentamente penetraba en los caminos del interior, sustituyendo progresivamente a los antiguos puentes, a cuyo lado se construían. En segundo lugar, porque el mismo Leguía —en tiempos en que el Indigenismo era un movimiento cultural en las ciudades más importantes del país— quiso recuperar para sí los símbolos (estereotipados) del Tawantinsuyu, considerándose en el discurso un heredero de la tradición inca e inaugurando eventualmente monumentos que seguían la estética indigenista.

La frágil economía de las poblaciones rurales, en su mayor parte sometidas al sistema de haciendas, fue llevada al límite con el trabajo obligatorio que los varones de 18 a 60 años debían cumplir en la construcción de las carreteras asfaltadas, a cargo de compañías extranjeras (Kapsoli 1977: 46). El trabajo constante, bajo la dura vigilancia y maltrato continuo de gendarmes contratados, llevaba a los campesinos indígenas a la extenuación, sin la compensación de alguna asistencia médica ni alimentación ni garantías para el pago del jornal una vez terminada la labor, negándoles las condiciones para su reproducción básica. Esta política produjo un cuadro de miseria generalizada en las zonas comprometidas y la muerte de un número no calculado de trabajadores, situación que consternaba a sectores de la opinión pública, en especial a voces comprometidas como las de José Carlos Mariátegui y el Patronato de la Raza Indígena. La conscripción vial se convirtió en el catalizador de una serie de levantamientos en zonas rurales de la sierra sur, en especial en Cusco y Puno. Aunque la finalidad de estos movimientos era frenar esta serie de iniquidades, pronto adoptaron un carácter antigamonal y, al menos en sus manifiestos, se empezó a proclamar el retorno del Tawantinsuyu, con un sentido que ha sido calificado de mesiánico, muy distinto de la cosmética reivindicación hecha por el gobierno de Leguía. El golpe de Estado del General Sánchez Cerro trajo consigo la abolición de la Ley 4113, lo que le granjeó inmediata popularidad en el área rural.

Ya se tratara de planes de envergadura o de proyectos sobre tramos concretos de camino, este avance de la carretera asfaltada y del puente metálico fue una constante a lo largo del siglo XX, y este rubro de obras sigue siendo hoy parte de los numerosos planes de desarrollo local o regional. En contraposición, otro fenómeno que se alzó en este tiempo fue el notable desarrollo de la arqueología y la etnohistoria, que determinaron cuáles eran las dimensiones y usos del Qhapaq Ñan y generaron un nuevo interés hacia la tecnología nativa de caminos y puentes, así como hacia los lugares donde su uso está vigente. En el año 2001, el entonces Presidente de la República, Valentín Paniagua Corazao, impulsó y firmó el Decreto Supremo N.° 031-2001-ED, con el que se declara de interés nacional la investigación, identificación, registro, conservación y puesta en valor del Camino Inca, Qhapaq Ñan, y se encarga al Poder Ejecutivo la creación de una comisión nacional para lograr los objetivos de este mismo decreto. Esta iniciativa, en buena parte, derivaba del interés de su correligionario y también Presidente de la República, el arquitecto Fernando Belaunde Terry, quien muchas veces manifestó la importancia de la red vial prehispánica y la tomó como un antecedente de los proyectos viales contemporáneos. Posteriormente, en el año 2004, se aprueba la Ley 28260, con lo que se le dio fuerza al decreto del año 2001 y se le encarga al Instituto Nacional de Cultura, actualmente Ministerio de Cultura del Perú, el cumplimiento del proyecto Qhapaq Ñan. Actualmente, está claro que la recuperación y preservación del Camino Inca no solo contribuye a un mejor conocimiento del mismo sino al desarrollo de los pueblos vinculados a él, pues impulsa la participación de los ciudadanos en los programas relacionados con su puesta en valor.

Existen todavía muchos e importantes tramos del Qhapaq Ñan que, al no haber sido integrados al sistema vial construido desde la década de 1920, quedan aún reconocibles y vigentes como caminos a pie o de herradura para una gran cantidad de pueblos del área rural. No obstante, casi la totalidad de puentes antiguos puede considerarse desaparecida. Esto es aún más cierto en lo que respecta a los puentes colgantes, en tanto que los grandes puentes metálicos para el tránsito de vehículos han hecho innecesarios estos puentes de uso puramente peatonal, cuyo levantamiento requiere de una sólida organización comunal, en tiempos en que la economía y sociedad rurales se han orientado a una mayor individualización y urbanización. Por ello tiene especial valor la continuidad de la costumbre del levantamiento de un puente colgante sobre el cañón del río Apurímac, por un conjunto de comunidades en el distrito de Quehue, provincia de Canas, en el departamento del Cusco; puente que, según Regal (1972: 32), se llamaba Simpachaka y que actualmente conocemos como Q’eswachaka.

Este puente es excepcional, ya que es testimonio vivo de una tecnología que ha persistido por siglos, con pocas variaciones respecto a la tecnología descrita por Garcilaso hace cerca de cuatro siglos. A poca distancia del Q’eswachaka existe un moderno puente de hierro, pero los pueblos de Quehue, lejos de considerar obsoleta la construcción del puente, han mantenido esta actividad como parte de su ciclo festivo. De hecho, consideran esta costumbre importante para la sobrevivencia de las cuatro comunidades rurales involucradas en su renovación. También es la principal fuente de información sobre el significado ritual de esta actividad, aspecto poco tratado por cronistas y viajeros, que le ha investido de especial importancia como símbolo de identidad de los pueblos del distrito. Desentrañar las posibles razones de la subsistencia de esta tradición en el distrito de Quehue y entender los motivos actuales de esta antigua práctica cultural vigente son los temas de los que se tratará en los capítulos siguientes.

CAPÍTULO 2

ECONOMÍA, ORGANIZACIÓN POLÍTICA E HISTORIA DE CANAS

La persistencia de una costumbre como la renovación anual del puente Q’eswachaka es un fenómeno que necesita explicarse a partir del contexto espacial, la situación socioeconómica y la organización política de la provincia de Canas. También debe tenerse en cuenta la relación que esta actividad ha tenido con procesos históricos significativos, como el establecimiento del Tawantinsuyu y del sistema colonial, la rebelión de Túpac Amaru, la resistencia contra la clase gamonal republicana y la Reforma Agraria, que han quedado en la memoria de esta población.

Además de la descripción del espacio geográfico de Canas, en esta parte se realizará un diagnóstico de la situación actual del distrito de Quehue, área poco conocida en comparación con la ciudad del Cusco y el Valle Sagrado, pero no por ello menos importante.

1. PANORAMA ACTUAL DE CANAS Y QUEHUE

Espacio

La provincia de Canas se ubica en el sudeste del departamento de Cusco. Por el norte limita con las provincias de Acomayo, al este con la provincia de Canchis y el departamento de Puno, al sur con la provincia de Espinar y al oeste con la provincia de Chumbivilcas. Los distritos que la conforman son, al norte, Túpac Amaru, Pampamarca y Yanaoca; al oeste, Quehue y Checca; al sur, Kunturkanki, y al este, Langui y Layo. Su capital,

Yanaoca, se encuentra en el distrito del mismo nombre, y a ella le siguen, en orden de importancia, las ciudades de Checca, El Descanso (distrito de Kunturkanki) y Tungasuca (distrito de Túpac Amaru). Se estima que la población de la provincia sobrepasa los 38 mil habitantes, lo que conforma un poco más del 3% de la población del departamento del Cusco (Gobierno Regional del Cusco-GRC 2013: 11).

Canas se encuentra en una amplia región geográfica que recibe el nombre de los Altos del Cusco. Toda esta zona, que también incluye a las provincias cusqueñas de Canchis, Chumbivilcas, Espinar y parte de la provincia de Acomayo, se encuentra al sudeste del departamento del Cusco, entre las cuencas de los ríos Apurímac y Vilcanota, a una altitud entre los 3,600 y los 3,900 m.s.n.m.[17] En Canas dominan, por tanto, las bajas temperaturas, con un promedio de 7o C, llegando hasta los 4o C en el mes de enero, pero con un aumento estacional en los meses de setiembre a noviembre, en los cuales puede alcanzar los 16o C. En la zona pueden darse severas heladas que crean capas de nieve y hielo de hasta un metro de espesor. Las precipitaciones, en forma de lluvia y granizo, fluctúan entre medias y altas —700 a 800 mm—, con mayor incidencia entre los meses de diciembre y marzo.

En este escenario, el paisaje de Canas se distingue por estar compuesto por grandes llanuras y colinas de pendiente suave que colindan con el altiplano puneño. Alrededor, se pueden encontrar riachuelos y quebradas de pendiente pronunciada y que se caracterizan por tener un microclima templado que varía entre los 18° C y 22° C. No es un lugar apto para la agricultura intensiva, pero existen espacios —sobre todo en las quebradas— en los que se puede cultivar el maíz y algunos frutos. La vegetación dominante es el pajonal de puna, término que involucra a diversos tipos de pasto como el ichu (Stipa ichu), los géneros Calamagrostis, Poa, Bromus,

Agrostis y Aciachne, y las hierbas Baccharis, Senecio y Ephedra polylepis. En esta área proliferan también otras hierbas como las llamadas Urtica sp.

(ortiga), Opuntia, Astragalus y Gentiana (GRC 2012: 11) y es terreno apto para la producción de forrajes y de cultivos de altura como tubérculos (papa, olluco, izaño y oca) y quenopodiáceas (quinua y cañihua).

El río Apurímac define en buena medida la geografía de la provincia. Nacido en la laguna Vilabro en Caylloma (Arequipa), colecta las aguas de los ríos Santo Tomás, Velille y Huacrahuacho, entre muchos otros, pero su cauce cerrado impide el aprovechamiento directo de sus aguas. Entre sus tributarios, el más importante es el Huacrahuacho, cuya microcuenca abarca los distritos de Checca y Kunturkanki y alimenta, a su margen derecha, a las comunidades de Hanansaya Ccollana y Kjana Janansaya, y, a su margen izquierda, a la comunidad de Chuquira (PACC 2013:30). El río Vilcanota, por su parte, tiene como afluente al río Langui, el más importante de Canas, que nace en la laguna de Langui-Layo y a cuya orilla se encuentran los distritos del mismo nombre. De esta misma laguna parten los ríos Jeruma y Payachuma, afluentes del Vilcanota.

Otros riachuelos y quebradas importantes de Canas son Surimana, Machaccoyo y Ccochapata, en el distrito de Túpac Amaru; las quebradas Churanami, Q’atunorcco, Patactira e Irumocco, en el distrito de Checca; las quebradas Pampachulla, Puyahuaytapiza, Escuelahuasi y Limachaca y los riachuelos Collamayo y Laramani, en Kunturkanki; Chaupihuaycco, Llamería y Cotahuasi, en Layo; Hercca, Paclla, Qancayo, Ccayaccmayo, en Langui; Vaquería, Ayahuarcuna y Churicani, entre Yanaoca y Pampamarca; y Tolqueruma, Tuctupillis y Vilayaque, en el distrito de Quehue. El río Hercca ha sido desde hace décadas la fuente de una hidroeléctrica. Además de la laguna de Langui–Layo, también se encuentran la laguna de Pampamarca, en el distrito del mismo nombre, y de Cochapata, en Túpac Amaru, ambas convertidas en represas para proyectos de riego.

Economía

La principal actividad económica en la provincia de Canas es la ganadería, ocupación que se encuentra favorecida por el gran número de pastizales, reservas naturales de agua y tabladas ganaderas que dominan la región. Dado que se trata de un espacio que consta de varios pisos altitudinales, con pastos estacionales como recurso fundamental, los pastores se desplazan por los diversos pisos ecológicos a lo largo del ciclo productivo anual. En las alturas medias, el ganado que se cría suele ser ovino y vacuno, mientras que en las zonas de mayor altura son camélidos (alpacas y llamas). Una vez que finaliza el periodo de lluvias, los pastos naturales disponibles están en los bofedales de mayor altura, con la ventaja de un clima más benigno en la temporada seca.

La unidad productiva principal de la actividad ganadera es la estancia, que se ha hecho progresivamente importante conforme la economía pastoril ha empezado a entrar en el circuito mercantil. Su administración está a cargo de la familia que, a modo de propiedad corporativa, aprovecha sus recursos de manera estacional.

La producción ganadera caneña se encuentra dedicada principalmente a la crianza de ovinos, que en esta provincia suman cerca de 250 mil cabezas y cuyo manejo está extendido por todos los distritos pero se concentra en Yanaoca y Checca (entre los dos hacen el 40.89 % de la producción de ovinos en la provincia). En segundo lugar están los vacunos, especialmente en los distritos de Kunturkanki (28.02% de la producción de vacunos) y de Checca (17.12%). En tercer lugar se encuentran los camélidos, las alpacas y las llamas en los distritos de Layo (40.12%), Yanaoca (18%) y Kunturkanki (16.62%). Se puede observar que la producción ganadera es más extensa y próspera en Yanaoca, Checca, Kunturkanki y Layo, y muy baja en Pampamarca.

En todo ello, Quehue mantiene un lugar intermedio pero más cercano a la escasez que a la abundancia. En relación con los otros distritos, se encuentra en quinto lugar en la producción pecuaria de ovinos (26,161 cabezas, un 10.79% de la población de ovinos de la provincia), sexto en la de vacunos (3,500 cabezas, un 8% del total) y cuarto en la de llamas (3,700 cabezas entre alpacas y llamas, un 10% del total).

Los drásticos cambios del clima en la sierra sur, que producen fenómenos estacionales como el friaje, son causa de muertes y enfermedades en los animales. La asesoría de la Agencia Agraria, el Senasa (Servicio Nacional de Sanidad Agraria), el Pronamachcs (Programa Nacional de Manejo de Cuencas Hidrográficas y Conservación de Suelos) y el Plan Meriss de mejora de riego del Ministerio de Agricultura, vehiculada por las organizaciones no gubernamentales que trabajan en la zona, ha incidido en el cuidado de los animales, lo que incluye la extensión de los cultivos de forraje como la alfalfa, la avena forrajera y el rye grass, además de la implementación de corrales y cobertizos para protegerlos de las bajas temperaturas. Hay que acotar que estos planes son puestos en práctica en los distritos con mayor proyección, como Yanaoca, Checca y Layo, antes que en distritos como Quehue. En este último, las cuatro comunidades se han organizado por cuenta propia para crear una empresa comunal para el manejo y comercialización de ganado ovino, vacuno y de alpacas (CAJ 2009: 76).

En el rubro agrícola, las condiciones de altura imponen en Canas la siembra de tubérculos, cereales y forraje para el consumo animal. De este modo, la provincia de Canas se ha especializado en la producción de papa (353,376 t por año), alfalfa (111,222 t) y avena forrajera (107,895 t), así como en el cultivo de cebada, habas, maíz amiláceo, rye grass, olluco, trigo y quinua (GRC 2012: 48). La gran producción de papa viene acompañada, además, por la riqueza de variedades cultivadas, como los tipos llamados q’omis, qusi, siqa, mashua, chak’awayro y maqtillo, entre otros (Callañaupa et al 2011). Tecnológicamente, la producción agrícola recurre al uso de herramientas y formas tradicionales de barbecho —chakitaqlla, qorana, lampa, pico y arado con buey— y a la agricultura de secano, entre otras técnicas que necesitan la colaboración de la familia. Otros factores que definen la producción agrícola son la escarpada geografía, que restringe el uso de maquinaria pesada, y los poco ventajosos términos de intercambio que esta provincia tiene con el mercado, lo que impide un crecimiento económico sostenido del rubro. De hecho, toda innovación e intento de mejora proviene de los proyectos implementados por el gobierno regional, las municipalidades y diversas organizaciones no gubernamentales con presencia en la región.

En el caso de Quehue, los cultivos de mayor importancia son la avena forrajera (4,950 t), la papa (1,120 t) y la alfalfa (989 t), seguida muy por detrás por el grano de cebada (185 t), el trigo (55 t), las habas de grano seco (39 t), el olluco (27 t) y la quinua (5 t). El monto de la producción agrícola de Quehue va de regular a bajo en el marco de la región. Las tareas agrícolas son compartidas entre todos los miembros de la familia como unidad productiva, encargándose cada uno de un rol particular.

La industria, entendida como una actividad de transformación de recursos y productos primarios, está limitada en Canas a la elaboración de derivados lácteos (queso, yogurt, mantequilla) y, sobre todo, a la artesanía. En los distritos de Kunturkanki y Pampamarca predomina la confección de prendas e instrumentos musicales; en Layo, labores de cordelería; en Túpac Amaru, el labrado en piedra; y, en Quehue, la producción textil y la elaboración de sombreros de fieltro y de cuero. El volumen de esta producción suele ser muy limitado, pues se trata de actividades realizadas por particulares y por familias que no pertenecen a ninguna asociación de artesanos que facilite la salida de los productos a un mercado más amplio. El destino tradicional de estas piezas son las ferias regionales y distritales —también llamadas “plazas”, pues se realizan en la plaza central del pueblo— de Yanaoca, la capital de la provincia, y en las capitales de Kunturkanki, Layo, Langui, Checca y Quehue. Los tres primeros pueblos comercian los días sábados, domingos y lunes de la semana programada y sus productos constituyen un importante eje de desarrollo regional. Las ferias también proveen a los comerciantes que tienen contacto con los mercados de Canchis, Espinar, Acomayo y Chumbivilcas, así como con las capitales de los departamentos de Cusco, Puno y Arequipa. Estas plazas, tanto como los mercados de abastos o los campos feriales, suelen incluir productos agrícolas, pecuarios, bienes fabricados y servicios diversos.

En Quehue, la feria también se realiza los domingos y en ella se ofrecen productos de la zona como papa, cebada, cañihua, carne de alpaca, fibra de lana de alpaca, abarrotes, comidas preparadas, derivados lácteos, tejidos y sombreros de fieltro, de cuero y otros materiales. A esta también asiste la población de las comunidades cercanas del distrito y de los distritos vecinos como Combapata, Sicuani y El Descanso, pero, aún con todo este movimiento, es considerada una feria pequeña (el ingreso bruto es uno de los más bajos del área). El intercambio monetario es generalizado, pero es igualmente común el trueque de mercancías.

El sistema vial, que ha ayudado a la constitución de este eje económico mercantil, es aún insuficiente y poco desarrollado, impidiendo una adecuada integración de todos los distritos. A 113 kilómetros de la ciudad del Cusco, la vía de acceso principal pasa por Combapata y Pampamarca, entrando a la provincia de Canas por Yanaoca. Una segunda vía es la llamada Carretera de Integración Q’ana, que permite la entrada a los distritos de Quehue, Checca y Kunturkanki. De la vía troncal SicuaniYauri-Arequipa parte un ramal que atraviesa Kunturkanki, y de ella salen ramales que conducen a Checca y Quehue.

Quehue tiene una vía de conexión con la pista que une la capital provincial Yanaoca con el distrito de Livitaca (Chumbivilcas), ruta que parte de un camino original del Qhapaq Ñan que ha sido convertido en vía carrozable. A partir de esta carretera parten otras vías menores, muchas de las cuales son solo trochas carrozables de terreno afirmado que conectan a las comunidades con las capitales de distrito y de la provincia. Las distancias que cubren estos recorridos oscilan entre los 2 y los 38 km (CAJ 2009: 72). Algunos de los caminos en uso son rutas reconocidas de origen prehispánico o tramos menores del Qhapaq Ñan reutilizados. Los más completos son los caminos que unen a Quehue, Chaupibanda y Huinchiri, parte del complejo arqueológico asociado al puente Q’eswachaka, y el tramo —parcialmente abandonado— que conecta Chaupibanda con la localidad vecina de Tisca.

A pesar de su gran potencial en este rubro, el turismo es una industria aún incipiente en la provincia, ya que se encuentra lejos de los circuitos turísticos de mayor afluencia y carece de una infraestructura adecuada. Los grandes atractivos de esta zona, que residen en su flora y en su fauna, en su belleza paisajística, en sus restos arqueológicos e iglesias coloniales y, especialmente, en el calendario festivo de la región, son escasamente conocidos fuera del marco local. En una situación parecida se encuentran costumbres como los tinku o batallas rituales e incluso la reconstrucción anual del puente Q’eswachaka, hasta hace poco escasamente difundida por los medios nacionales.

Servicios

Un indicador que coloca a Canas como una de las provincias más pobres del país es la carencia de servicios básicos. En los últimos años, los distritos de Checca, Túpac Amaru, Kunturkanki y Quehue han sido considerados por el Gobierno Regional del Cusco como “bolsones de pobreza”, ya que han sobrepasado ampliamente el nivel crítico.

La pobreza de la provincia es más evidente en los centros poblados cuyo patrón de asentamiento es disperso. Es decir, aquellas poblaciones que se caracterizan por tener una pequeña concentración de casas alrededor de una plaza principal, pero la mayoría muy distanciadas entre sí (en las estancias para el manejo del ganado o junto a las chacras). Esto no solo hace más difícil la comunicación con el gobierno local y la capital de provincia sino que supone un difícil reto para la implementación de servicios básicos interconectados como el agua y la electricidad. Con relación al abastecimiento de agua potable, el 54.85% de los hogares de Canas carece de servicio de agua, frente al 31.30% del total del departamento del Cusco; la mayor parte del agua para el consumo humano se obtiene de fuentes naturales. El 56.91% de unidades domésticas carece de sistema de desagüe y un 57.58% no tiene electricidad. El porcentaje de analfabetismo en la población femenina es de 33.42%, frente al 20.99% del total del Cusco, mientras que la tasa de desnutrición de la población infantil entre 6 y 9 años es del 39.67% (GRC 2012: 23).

En el rubro educación, el número de centros educativos estatales en Canas ha crecido significativamente en las últimas tres décadas, pero se distribuye de modo desigual. Hacia 1979, en la provincia había 17 centros de educación inicial, 74 escuelas primarias y 6 colegios secundarios que atendían a 7,141 alumnos (68% de la población en edad escolar), lo que indica que un 32% no ingresaba en la educación formal (PRODERM 1981: 32); y el índice de deserción escolar era muy elevado. Solo una tercera parte de los educandos terminaba la primaria, y de estos solo un 5% concluía la secundaria (PRODERM 1981: 34). Para el 2007, el número de centros educativos se había elevado a 184: 53 de educación inicial, 89 de nivel primario, 31 de nivel secundario y el resto de educación básica alternativa, técnico-productiva, de bellas artes y básica especial; la mayoría concentradas en el distrito de Yanaoca.

Por la forma de asentamiento disperso que predomina en la provincia, los educandos necesitan atravesar grandes distancias de territorio para llegar a los centros de enseñanza; por otro lado, la necesidad de mano de obra para las actividades económicas hace que la deserción estudiantil sea alta a partir del nivel secundario. Según un informe del Gobierno Regional del Cusco (2012), un sector de padres de familia considera que el aumento del nivel educativo no redunda en una mejora de las oportunidades laborales ni de las condiciones económicas, por lo que la educación más allá del nivel básico pierde su interés, y la población joven pasa a desarrollar actividades económicas de tipo informal. Siguiendo la tendencia de la “pirámide educativa”, la mayor parte de la población estudiantil pertenece a los sectores inicial y primario, descendiendo drásticamente en los niveles secundario y técnico. Los estudios en carreras técnicas, apenas cubren un 1.79% de la población estudiantil (GRC 2012: 25-26).

Los distritos que cuentan con más infraestructura educativa son Yanaoca, Layo y Checca, pues concentran una mayor población estudiantil y docente en los niveles de inicial, primaria y secundaria. Yanaoca contaba en el 2007 con 3,602 estudiantes matriculados en diversos niveles y atendidos por 241 docentes; Langui tenía una población estudiantil de 1,984 alumnos y 105 docentes, y Checca contaba con 1,809 alumnos atendidos por 101 docentes. Al otro lado de este espectro se encontraban Langui, con 759 alumnos para 54 docentes, y Pampamarca, con 375 alumnos atendidos por 34 docentes. En ambos casos los docentes tenían a su cargo varias aulas y grados (GRC 2012: 27).

La situación de la salud, atendida por los servicios estatales del Ministerio de Salud y EsSalud, es similar, ya que la poca accesibilidad a la región dificulta el establecimiento de una red de salud pública adecuada. Existen para toda la provincia cuatro centros de salud distribuidos en los distritos de Yanaoca, Kunturkanki, Layo y Pampamarca; y diez puestos de salud: tres en Túpac Amaru, dos en Checca, Langui, y Quehue y uno en Yanaoca. El personal médico en toda la provincia es de solo 21 médicos, 22 enfermeras y 18 obstetras. En proporción a la población existente en la provincia, hay un médico y una enfermera por cada 1,887 pacientes.

La situación de Quehue es parte de esta problemática. Según el censo del año 2007, el agua potable solo llega a ocho hogares, el 51.14% de la población obtiene agua de ríos, quebradas o manantiales y un 25.68% de un pozo cercano. No existe sistema de desagüe al interior de las viviendas y solo algunas de estas tienen servicios exteriores (el 40.11% accede a un pozo ciego y el 38.98% utiliza el río o la acequia) (GRC 2012: 38-41). El alumbrado eléctrico solo llega al 16.83% de los hogares (unos 148). La tasa de desnutrición de los niños entre los 6 y 9 años es de 44% (GRC 2012: 23)[18] y el analfabetismo alcanza el 33% en las mujeres y el 35% de la población infantil de ambos sexos.

En el campo educativo, Quehue cuenta con ocho centros educativos de educación inicial, siete de educación primaria y solo cuatro de secundaria (no hay ninguna otra modalidad de educación), cubriendo con ello el

10.33% del total de la infraestructura educativa de la provincia. La población docente y estudiantil del distrito es mayor que la media a nivel de la provincia pero, como en todos los demás rubros, aún se encuentra por detrás de los distritos de Yanaoca, Layo, Checca y Kunturkanki, manteniendo la misma situación de hace más de tres décadas (PRODERM 1981: 27; GRC 2012: 27).

Con relación a la salud, Quehue registra tres médicos, dos enfermeras y dos obstetras para un total de 3,260 habitantes (INEI 2007: 30), panorama apenas mejor al de 1979, en el que solo se contaba con una posta sanitaria y dos enfermeras en el distrito (GRC 2012: 31). En este contexto, son explicables los altos índices de morbilidad y mortalidad por enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias agudas. Luego de un periodo de alza entre los años 2007 y 2008, el índice de morbilidad ha ido bajando en los últimos años, pero aun así la tasa de mortalidad infantil sigue siendo relativamente alta (95.2 x 1000) (GRC 2012: 33). Por último, la tasa de fecundidad mantiene un nivel menor que el provincial, 32.85 frente al 58.48 (x 1000) de la provincia de Canas.

Organización política

La provincia de Canas fue creada a inicios del período republicano y, tras varios gobiernos y reformas administrativas ocurridas a lo largo de este tiempo, alcanzó hacia la década de 1950 la distribución que tiene hoy. En este plano, las municipalidades de provincia y de distrito son las instituciones centrales de esta región, pero estas últimas comparten jurisdicción con otras entidades encargadas de diversos rubros del gobierno y la vida pública. A nivel de provincia, estas instituciones son la Gobernatura Provincial de Canas, la Fiscalía Provincial Civil y de Familia, el Juzgado de Primera Instancia Provincial, el Juzgado de Paz Letrado y la UGEL (Unidad de Gestión Educativa Local), a las que se suman programas y sucursales de instituciones de alcance nacional como la Agencia Agraria Canas (Pronamachcs), el Instituto de Manejo de Agua y Medio Ambiente (IMA Cusco), el Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (PRONAA Cusco), la Jefatura Provincial de la PNP de Canas, y el Centro de Salud de Canas. Otras instituciones presentes son la Prelatura de Sicuani y diversas organizaciones no gubernamentales como Cáritas del Perú, Arariwa, World Vision, Kausay, Plan Internacional y Cosude.

En el distrito de Quehue, que limita por el norte con el distrito de Yanaoca, por el sur con el de Checca, por el oeste con la provincia de Espinar y por el este con el distrito de Langui, la municipalidad distrital —conformada por un gobernador, un juez de paz no letrado y un puesto de salud— se encuentra en el pueblo de Quehue. En este mismo lugar también se ubica la Asociación de Municipalidades ProCuenca Túpac Amaru–Micaela, el local para el proyecto Pro Vías Rurales y los templos dedicados a las diversas confesiones cristianas como la católica, la evangélica, la metodista, la adventista, la restauración y la bautista (CAJ 2009: 72-73). Existen algunas organizaciones que prestan ayuda a la población como el PRONAA, que apoya en la compra y donación de alimentos para el programa del Vaso de Leche; Inter Vida, orientada a la mejora de la infraestructura de centros educativos, donación de útiles escolares, implementación de talleres de capacitación a profesores y campañas de salud preventiva; y el corredor Económico Puno-Cusco, que incentiva la calidad de los productos agropecuarios y artesanales y la capacitación para el desarrollo artesanal. También tienen presencia algunas organizaciones no gubernamentales como el Instituto para una Alternativa Agraria (IIA) y World Vision International, dedicadas ambas a promover el desarrollo de las comunidades del distrito.

El Qhapaq Ñan del Ministerio de Cultura ha realizado una serie de campañas para la restauración de patrimonio arqueológico y la valorización del patrimonio material e inmaterial del distrito. Una de ellas fue la denominación de los conocimientos asociados a la construcción del puente Q’eswachaka como Patrimonio Cultural de la Nación y de la Humanidad, como veremos en la cuarta parte de este libro.

Comunidades campesinas

La comunidad campesina es la institución más importante de la región. La historia de la mayor parte de estas organizaciones —53 en total, según la Subdirección de Comunidades Campesinas del Cusco (Valencia A. y Valencia T. 2003: 56)— puede trazarse desde la época prehispánica. Durante la Colonia, las comunidades fueron reorganizadas, lo que permitió la reproducción de la población nativa como un estamento aparte y disgregado en unidades locales. Desde aquella época, la administración de las comunidades campesinas se ha limitado a su propia demarcación, sin que tenga un mayor compromiso con los asuntos de las comunidades vecinas. El límite de las atribuciones del derecho indígena suele ser el territorio de la comunidad, demarcado por los planos y títulos de propiedad comunal, y los casos que se atienden son los que corresponden a los miembros de la comunidad local e intercomunal. Sin embargo, el intenso movimiento de gentes que el área rural ha estado viviendo desde hace algunas generaciones ha obligado a un reordenamiento de los criterios de participación en el sistema comunal.

En el territorio del distrito de Quehue existen cuatro comunidades campesinas: Chaupibanda, Choccayhua, Huinchiri y Ccollana Quehue; esta última está dividida en los sectores Perccaro, Ccomayo, Chirupampa y Pueblo Janansaya. La jurisdicción de estas comunidades están situadas en la cuenca alta de los ríos Vilcanota y Apurímac.

Las comunidades rurales existentes en el Perú pueden clasificarse en dos tipos: las de tipo originario, nacidas de la historia prehispánica y colonial, y las surgidas a partir de la Reforma Agraria, creadas por medio de la adjudicación de tierras en el período 1969-1975. Así, mientras que Ccollana Quehue, Chaupibanda y Huinchiri son comunidades originarias, Choccayhua —que había pasado por una historia de despojo territorial a manos de una de las haciendas que dominaba antes la región— fue creada como comunidad campesina hacia 1975.

Luego de que las divisiones tradicionales de sayas, markas, ayllus o parcialidades, quedaran subsumidas por la legislación de la Reforma Agraria bajo el término común de “comunidad campesina”, los estudios no han hecho la diferenciación entre las comunidades originales y las comunidades creadas por la unión y fusión de poblados durante el plan reformista. No obstante, esta diferencia aún se ha mantenido entre ambos tipos de comunidades. Muchas comunidades de Canas, incluyendo las de Quehue, aún mantienen las antiguas divisiones en anexos, barrios, sectores, calles, bandas, cuadrillas, caseríos o incluso calles.

A comienzos del siglo XX, la organización de las comunidades en Quehue —así como en la mayoría de las comunidades indígenas herederas de la reorganización de los ayllus bajo el sistema colonial— aún se encontraba presidida por un varayoq, que fungía como autoridad y representante de la comunidad al exterior. Otra importante instancia deliberativa era el consejo de ancianos y la asamblea general o ayllay. Sin embargo, la legislación relacionada a las comunidades campesinas instaurada en los gobiernos de Leguía (1920) y de Benavides (1936) y, posteriormente, la dispuesta con la Ley de Reforma Agraria (1968), desestimaron esta organización tradicional, relegándola a un papel ritual y simbólico.

La comunidad Ccollana Quehue, por ejemplo, mantiene aún los varayoq o varayoq alcalde, quienes tienen hoy la labor de coordinar las ofrendas rituales a la tierra, a los apus y a los auquis, y ejercen la autoridad durante las diversas fiestas de corte productivo y religioso. El arariwa,[19] existente en la comunidad de Huinchiri, es quien organiza los despachos para diversas festividades en honor a la Pachamama, los apus y los auquis de esta comunidad.

La organización tradicional heredada del Virreinato fue desplazada por el actual gobierno comunal, pero reconocida luego por la misma población local como su “autoridad política”. Esta se compone de una junta directiva que consta de un presidente, un secretario, un tesorero y un grupo de vocales que se reúnen periódicamente en una asamblea comunal y en la que participan todos los comuneros calificados y diversos comités especializados existentes en la localidad. Esta instancia tiene la máxima potestad y cumple con funciones normativas, resolutivas y fiscalizadoras (CAJ 2009: 80), que son puestas en práctica por la junta directiva. En estos tiempos dominan en este espacio de decisiones el comité de regantes y otros dedicados a la mejora de infraestructura, como el comité de electrificación; mientras que el comité de rondas campesinas y el comité de defensorías comunitarias, también existentes en todas las comunidades, aún están en un proceso de formación y consolidación. La junta directiva representa a su comunidad en diversos actos públicos y en las difíciles negociaciones con las instancias del gobierno central y regional, sobre todo en asuntos legales, como la delimitación de las fronteras comunales.

El individuo comunero “calificado” es aquel que cumple con una serie de requisitos de pertenencia a la comunidad como individuo responsable. Esto es: ser adulto, tener una pareja estable con otro miembro de la misma comunidad, no pertenecer a otra comunidad (de ser así, deberá renunciar a tal membresía, pues no se puede ser miembro de dos comunidades a la vez), estar inscrito en el padrón comunal y tener una residencia no menor de cinco años en la localidad.

Otra autoridad representativa es el teniente gobernador, elegido por votación de todos los miembros de la comunidad para resolver conflictos internos concretos y coordinar la solución de los daños ocurridos en la infraestructura, especialmente en las chacras. También existen organizaciones de base como los comités del vaso de leche existentes en Ccollana Quehue y Huinchiri, las APAFA (asociación de padres de familia) en Chaupibanda y Ccollana Quehue, y los comités de autodefensa (Ccollana Quehue y Huinchiri).

Justicia

En pocos rubros se revela mejor la relación conflictiva que la sociedad nacional mantiene con los pueblos indígenas que en el sistema de justicia, pues, sin ánimo de simplificar, la toma de decisiones en las comunidades casi siempre ha partido de criterios opuestos a los del Estado. Las poblaciones rurales andinas acuden a su propio sistema de justicia en la medida en que con él resuelven los aspectos que atañen exclusivamente a la comunidad. Esta decisión también se debe a que no tienen confianza en el sistema judicial formal. Por otro lado, mientras que en el sistema de justicia interno las decisiones suelen estar socializadas, el sistema estatal es impersonal y muchas veces inadecuado a la realidad local (CAJ 2009: 41), sin contar que también es percibido como corrupto. No obstante, cuando los casos por dirimir exceden las capacidades y atributos de las organizaciones locales lo que se hace es delegarlos a la justicia estatal.

En el sistema de la justicia comunal, la primera instancia en la que se resuelven los conflictos internos es la familia. De no ser posible llegar a un acuerdo en este nivel —por ejemplo, al tratarse de conflictos entre familias o de delitos que involucren a más de una familia—, el caso es llevado a la junta directiva comunal, cuya función es lograr una conciliación de modo equitativo. Ante esta instancia, cada parte presenta sus argumentos y la junta decide las sanciones a ejecutarse. Sin embargo, en el caso en que el asunto deba resolverse públicamente, el presidente comunal es quien dirige el proceso con los miembros de la junta directiva. Solo en casos de gravedad se solicita, siempre en carácter de emergencia, a la asamblea comunal.

Los procedimientos de la comunidad intentan resolver los conflictos sumariamente, ciñéndose a criterios de convivencia que lleven a las partes a un acuerdo común. Así, la tarea de la asamblea es aconsejar sobre los procedimientos sancionados por el derecho consuetudinario y por los estatutos que la comunidad mantiene en documentos escritos; y, también, velar por el cumplimiento de las obligaciones de los comuneros registrados en el padrón para determinar el grado de responsabilidad de las partes en conflicto. Una vez que presentan su testimonio y las pruebas que lo refrenden, los comuneros son sometidos a la opinión de los miembros de la asamblea y el presidente, quien decide, de forma inapelable, la sanción para el que sea encontrado culpable (CAJ 2009: 82). En caso de duda o de falta de pruebas, el resultado se pospondrá hasta que pueda tomarse una decisión. Los casos más graves, sobre todo si involucran a miembros de otras comunidades, son derivados a la autoridad estatal correspondiente.

Los conflictos más frecuentes en las comunidades son los enfrentamientos físicos y verbales, la violencia familiar —usualmente dirigida contra las mujeres—, el incumplimiento de las obligaciones comunales, los problemas por la delimitación y posesión de territorios, el robo de propiedades y el abigeato.[20] Las sanciones por incumplimientos suelen ser compensaciones pecuniarias o en trabajos comunales, pues se considera que los delitos alteran el orden público y comprometen la tranquilidad de la comunidad. Más difíciles son los casos de los conflictos por posesión de tierras, avivados por el proceso de titulación de tierras iniciado por el Estado a fines de la década de 1980 —un acelerado proceso de minifundización para una población que continúa en un crecimiento lento pero sostenido—.

La violencia de género, producto parcial de factores como el alcoholismo y el servicio militar, es un tema atendido por las defensorías comunitarias, organizaciones de base nacidas en el año 1999 a iniciativa del Instituto de Defensa Legal (IDL), una organización no gubernamental peruana que se dedicó a esta tarea a partir del alto índice de violencia familiar no denunciado en las regiones altas del Cusco (CAJ 2009: 78). Estas organizaciones existentes en la provincia de Canas, incluyendo el distrito de Quehue, están formadas por mujeres de la propia comunidad, capacitadas especialmente, quienes dan apoyo a la víctima durante el proceso de denuncia y realizan un seguimiento del caso. La importancia de este tema se debe a que se trata de hacer efectivo el derecho de uno de los sectores más discriminados de la sociedad tanto a nivel nacional como al interior de las comunidades. La capacitación incluye los procedimientos que se recomienda aplicar para sancionar al perpetrador sin hacer uso de la violencia y para que sean asumidos por las instituciones de la comunidad.

De hecho, la mayor parte de las sanciones puede resumirse en el término “reinserción”, esto es, en la normalización de las partes en conflicto con la comunidad o con una parte de ella a través de trabajos comunales o actos públicos de reconciliación. Este es también el sentido de otras penas menos benévolas como la multa en dinero o el encarcelamiento, que se entienden como formas de reparación por incumplimiento o por robo, especialmente en el caso del abigeato.

Otro grado de sanción implica, en cambio, la separación del condenado de la comunidad, empezando por la no inscripción en el padrón comunal por un año. Este procedimiento excluye al inculpado de todo beneficio y se considera como el más duro de todos, pues implica una sanción moral (acompañada de una exhibición a la condena pública, lo que supone la muerte social del condenado). La reincidencia se castiga con su expulsión definitiva de la comunidad.[21]

La relación que la comunidad tiene con los representantes del Estado, incluso en cargos ocupados por campesinos de su misma condición, se limita al aspecto más puntual. La desconfianza que genera el sistema estatal parte de una percepción anclada en la conocida falta de eficiencia en la atención de problemas sociales y combinada con el afán de imponerse sobre el derecho consuetudinario, el cual muchas veces entra en conflicto con las costumbres de la población. Esto es especialmente claro en algunas prácticas como los tinku o batallas rituales, que han sido continuamente condenados por autoridades y medios de comunicación. Las autoridades más cercanas con las que la población tiene contacto más constante han sido en las últimas décadas el teniente gobernador, el juez de paz, la fiscalía provincial y la Policía Nacional.

El teniente gobernador, representante de la población del distrito ante el aparato estatal, se elige por voto popular y es un cargo muy identificado con los problemas de la población. En Quehue, su presencia es importante durante las campañas contra el consumo excesivo de alcohol, ya que puede imponer regulaciones para su venta. En cuanto al juez de paz, no suele ser una autoridad socorrida en casos de conflicto interno, salvo cuando el altercado es grave o no puede ser solucionado por la asamblea comunal ni el sistema de sanciones. En caso el conflicto se presente entre dos comunidades, el juez de paz suele ser el mediador entre ambas, y a veces es invitado a las asambleas para adoptar el papel de asesor de los procedimientos legales que deben seguir las comunidades de Quehue ante el Estado. En los últimos años, la fiscalía provincial ha conseguido ganarse la confianza de la población rural, ya que ha mostrado flexibilidad al atender los problemas internos y ha organizado charlas sobre los alcances de la justicia comunal, el sistema formal de justicia y la relación colaborativa que puede lograrse entre ambas.

Mientras en la capital provincial de Yanaoca se ubica el juzgado mixto, el juzgado de paz y el puesto policial de la provincia de Canas, en Quehue se encuentran las brigadas de seguridad ciudadana, que reúnen a una docena de comuneros por cada comunidad. Estas brigadas, creadas por iniciativa de la municipalidad en colaboración con las autoridades comunales indígenas, forman parte del comité de rondas campesinas y han sido muy efectivas en la reducción del abigeato y del robo en general. De hecho, este equipo no solo es más numeroso que el cuerpo policial que existía antes de que su puesto fuera destruido por las huestes de Sendero Luminoso, sino que tiene un mejor conocimiento del territorio, lo cual es una importante ventaja. De este modo, la seguridad nacional ha dejado de ser un asunto ejercido directa y exclusivamente por el Estado y ha sido delegado a la población comunera de Quehue. Los momentos en que se les requiere suelen ser los más importantes del ciclo festivo del distrito: las fiestas patronales, el cambio de cargos, el aniversario de las comunidades y durante los cabildos abiertos celebrados en la Plaza de Armas del distrito de Quehue. También se han convertido en un apoyo para la administración local de justicia (CAJ 2009: 74).

Una demografía estable

La persistencia de un modo de vida basado en la ganadería y en una economía de subsistencia tiene un efecto directo en el lento crecimiento demográfico de la provincia. A lo largo de la historia del Cusco republicano, la provincia de Canas ha concentrado el 15% de la población del departamento (Glave 1988: 8), en una sorprendente muestra de estabilidad demográfica. Sin embargo, en las casi cinco décadas que van desde el censo de 1961 y el del 2007 —en un período de explosión demográfica y de intensa migración en el campo andino—, el número de habitantes en la provincia de Canas ha tenido en cambio una tasa de crecimiento muy baja y ha mantenido la misma distribución poblacional por distrito. En esta distribución, el distrito de Quehue ha mantenido siempre un porcentaje de 8% de la población total de Canas (cuadro N.° 4).

En comparación, la población del departamento del Cusco ha tenido una tasa de crecimiento mucho mayor, aun siendo considerada baja con relación a otras regiones. Como consecuencia de estos ritmos dispares, el porcentaje de población de Canas se ha hecho progresivamente menor en el marco del departamento, al punto de ser en la actualidad una de las provincias menos pobladas (cuadro N.° 5). Quehue es, a la vez, uno de los distritos con menor densidad poblacional de Canas.

Esta situación demográfica no es el simple resultado de una condición de atraso secular. Siguiendo a Glave (1989: 238), esta es en realidad una constante en la historia de la región. Durante toda la época colonial, desde el establecimiento del sistema de tributos en el último tercio del siglo XVI hasta las primeras décadas del siglo XIX, la población tributaria de la jurisdicción de Canas y Canchis ha mantenido una cifra constante, en contraste con la fluctuación demográfica que sufrió la población andina, en una lenta e irregular recuperación tras la caída que significó la conquista. Si se comparan los datos existentes desde 1575, cuando se establecen las primeras tasas de tributos por medio de las reformas toledanas, hasta finales del siglo XIX, con el auge comercial de la lana, el crecimiento de la población de tributarios (aquellos varones con una edad que se encuentra entre los 18 y 80 años) ha sido sostenido a pesar de las bajas demográficas producto de la mita colonial desde el siglo XVI, la represión de las rebeliones nativas a finales del siglo XVIII y la peste que diezmó a la población en la región sur andina en 1720. Por el contrario, también ha habido momentos de crecimiento poblacional, en especial durante las décadas que siguieron al levantamiento de Túpac Amaru en las postrimerías de la Colonia y en los primeros años de la República, en lo que ha sido definido como una verdadera “revolución demográfica” (Glave 1988: 14). Lo que se ha mantenido es un modo de vida fundado en una serie de estrategias de aprovechamiento de recursos, aplicada por generaciones en un medio que no ofrece muchas alternativas de crecimiento. A pesar de tales limitaciones, este sistema funciona como una fuente de recursos, cuyos costos de mantenimiento son bajos y pueden complementarse con ingresos de otras fuentes, como el comercio o el mercado de trabajo.

En todo caso, se trata de un equilibrio que no es posible mantener inalterado. En la historia reciente de la demografía de Canas, el cambio más significativo es un ligero decrecimiento poblacional en términos absolutos, bajando de 39,476 habitantes en 1993 a 38,293 en el 2007 (cuadro N.° 4), una disminución que marca lo que posiblemente sea el inicio de nueva tendencia en los años por venir. Quehue, Checca y Kunturkanki son los únicos distritos cuya población ha aumentado en términos absolutos durante este tiempo.

Otro aspecto que no ha tenido mayor variación es el porcentaje de la población rural y urbana en Canas (Cuadro N.° 6). Mientras que durante la segunda mitad del siglo XX la tendencia ha cambiado violentamente en otras regiones del país, los datos demuestran que la población de Canas sigue siendo mayormente rural. Entre 1960 y 1980 se produjo un importante aumento de la migración a la ciudad; sin embargo los censos posteriores a la Reforma Agraria indicaron que había una proporción más baja de lo que podría esperarse de población urbana, concentrada en su mayor parte en la capital provincial de Yanaoca. En la última década, esta proporción ha superado el nivel que tenía en 1940, si bien no ha habido alteraciones de importancia en los últimos setenta años. Siguiendo a Kubler (1952) y los actuales censos, la provincia de Canas posee la mayor proporción de población indígena en el departamento de Cusco, en no menos de un 90% (Glave 1989). Dentro de este panorama, Quehue es actualmente el distrito con mayor proporción de población rural de la provincia de Canas (92.12 %).

El panorama político y administrativo de la provincia de Canas y sus distritos es un capítulo más en la historia de las poblaciones originarias que, al menos en el primer milenio de nuestra era, se distribuyeron por esta región. En un caso de sorprendente continuidad, este se ha mantenido bajo diferentes formas, sobreviviendo a procesos tan importantes como la expansión del Tawantinsuyu, la organización virreinal, las rebeliones nativas, los ciclos económicos de la minería y de la lana, las haciendas agropecuarias, la Reforma Agraria, la liberalización del mercado de tierras y la parcial urbanización de la población rural. Pasaremos a continuación a hacer un recuento histórico de estas poblaciones y de los procesos que han dejado huellas en su actual configuración.

2. EL PUEBLO KANA Y SUS DESCENDIENTES

La provincia de Canas se encuentra ubicada en la región conocida como los Altos del Cusco. Esta área geográfica demarca un universo particular, que ha mantenido una sorprendente continuidad económica y cultural a lo largo de un milenio de historia. Tal continuidad es el resultado de la forma en que las poblaciones han respondido al medio en que se han desenvuelto, manteniendo una organización económica de gran estabilidad y adaptándose a los grandes procesos que han definido la historia del sur andino.

Hacia fines del primer milenio de nuestra era, que corresponde al final del período de los grandes desarrollos regionales —conocido en arqueología como el Intermedio Temprano—, una serie de oleadas migratorias redefinieron el panorama étnico de los Andes. Los aymara, población de lengua aru proveniente de lo que corresponde actualmente a las provincias de Yauyos y Huarochirí (Lima), se expandieron por buena parte de la sierra sur, incluyendo los territorios del actual departamento del Cusco y las vías de comunicación del altiplano con los valles interandinos. Este recorrido se puede comprobar hoy en las toponimias y en la variante del quechua hablado hoy en esta región, con una fuerte influencia aymara.[22]

Kana[23] es el nombre genérico de una macroetnia o conjunto de grupos étnicos, llamados Kanchi, Kana, Cavina y Ayaviri (Markham 1871: 298), conformado a su vez por varias federaciones de ayllus, que se repartieron por ambas márgenes del río Vilcanota. Los kana, cavina y ayaviri se distribuyeron por la margen izquierda del Vilcanota, mientras los kanchi se emplazarían en la margen derecha. Los ayaviri estaban distribuidos en la zona occidental del Collao, y mantenían una alianza política con los kanchi. Todos estos pueblos formaban una federación de largo aliento, en virtud seguramente de un origen lingüístico común.[24] Estas etnias pactaron alianzas como pueblos independientes, pero a la vez estaban en constante rivalidad por el control territorial, uno de los posibles orígenes de las diversas formas de competencia ritual que han sobrevivido hasta hoy en estas provincias.

Siguiendo la lógica del uso del espacio andino como una serie de ocupaciones discontinuas (Murra 1972), existían emplazamientos kana en sitos más lejanos como Lampa (Puno), Paruro y Acomayo (Cusco), lo que dificulta hacer una delimitación precisa de la extensión de este grupo. El cronista Pedro Cieza de León da una primera visión de los kana:

Los pueblos de ellos [de los kana] se llaman en esta manera, Hatuncana, Chicuana, Horuro, Cacha, y otros que no cuento. Andan todos vestidos y lo mismo sus mujeres, y en la cabeza usan ponerse unos bonetes de lana grandes y muy redondos y altos.

Antes que los incas los señoreasen tuvieron en los collados fuertes sus pueblos, de donde salían a darse guerra. Después los bajaron a lo llano, haciéndolos concertadamente. Y también hacen como los canches sus sepulturas en las heredades, y guardan y tienen unas mismas costumbres. En la comarca de esos canas hubo un templo a quien llamaban Ancocagua, en donde sacrificaban conforme a su ceguedad.

En toda esta comarca de los canas hace frío y lo mismo en los canches y es bien proveída de mantenimientos y ganados. Al poniente tienen la mar del Sur y al oriente la espesura de los Andes. Del pueblo de Chiquana que es de esta provincia de los canas hasta el de Ayavire habrá quince leguas, en el cual término hay algunos pueblos de estos canas y muchos llanos y grandes vegas bien aparejadas para criar ganados, aunque el ser fría esta región demasiadamente lo estorba. Y la muchedumbre de yerba que en ella se cría no da provecho sino es a los guanacos y vicuñas (Cieza 2005: 291).

Los kana no tuvieron algo similar a un centro o poder unificador sino que fueron un grupo con un patrón de asentamiento disperso en pequeños grupos de viviendas repartidas dentro del área de cada conjunto de familias, como son actualmente las estancias ganaderas, al mando cada conjunto emparentado de un curacazgo independiente. Todas estas unidades estaban aliadas por el criterio étnico de un origen común.

Como es usual en las organizaciones andinas, la agrupación básica de la etnia era el ayllu, conjuntos de familias cuyas ramificaciones ordenaban a los pueblos en un patrón de distribución dual, de dos mitades complementarias, y cuyas diferencias eran resueltas por medio de encuentros ritualizados —tinkuy o tinku— en espacios determinados por su propia cosmovisión. Siguiendo la denominación aymara de división dual, estas mitades eran llamadas urco, de la zona alta, y uma, de la baja. Los pueblos se distribuían siguiendo este patrón tanto a nivel de cada poblado como de toda la etnia. El “pueblo mayor”, cabecera del grupo, el centro con población más numerosa y punto de referencia de toda la nación Kana, estaba ubicado, según todos los indicios, en el actual sitio arqueológico de Kanamarca, toponimia de por sí explícita, situado en lo que es hoy Pichigua (Glave 1989: 247, v. Julien 1983). Cerca de este lugar existía, en el actual distrito de Coporaque, la huaca de Ancocagua, lugar en el que los kana habían construido el más importante de sus templos.

El cuarto templo estimado y frecuentado por los Ingas y naturales de la provincia fue la guaca de Ancocagua, donde también había oráculo muy antiguo y tenido en gran veneración. Estaba pegado con la provincia de Hatun Cana y a tiempos iban de muchas partes con gran devoción a este demonio [a] oír sus vanas respuestas; y había en él gran suma de tesoros porque los Ingas y todos los demás los ponían allí. Y dícese también que sin los muchos animales que sacrificaban a este diablo, que ellos tenían por dios, hacían lo mismo de algunos indios e indias, así y como conté que se usaba en el cerro de Guanacaure (Cieza 2005: 364-65)

Este centro era el referente del sector urco del pueblo de los kana, al que pertenecía el conjunto de poblaciones entre Pichigua, Coporaque y Ancocagua, el cual tenía su par complementario uma. El pueblo de Yauri era, por ejemplo, el par complementario uma de los ayllus urco de Pichigua. El conjunto uma de la etnia Kana estaba conformado por los ayllus de Langui y Checa,[25] cada uno dividido a su vez en sectores urco y uma, siendo sus pares los ayllus de Layo y Quiui (Quehue), respectivamente (Glave 1992: 41). Los ayllus básicos de cada centro poblado se ordenaban a su vez en las mitades hanansaya y urinsaya. Por último, existían espacios de encuentro festivo y ritual, y también económico, entre las dos mitades en que se dividían los ayllus kana, y de estos con las etnias vecinas. El pueblo de Yanaoca, por ejemplo, operaba como espacio de encuentro de los kana con la etnia de los kanchi. Los ayllus fundamentales que conformaban la nación Kana estaban de este modo ordenados por esta división segmentaria que marcaría su distribución espacial. Los nombres de tales zonas permanecen en la mayor parte de los distritos de la provincia de Canas.

Tal como se ha dicho en numerosos textos a partir de las investigaciones de John Murra y como lo han confirmado los estudios de la etnohistoria y la arqueología, la distribución de las poblaciones andinas no se ceñía necesariamente (y en muchos casos no se ceñía en absoluto) al criterio de territorios delimitados como espacios discretos. Guiados por la necesidad de controlar un máximo posible de recursos de diversos pisos ecológicos, las ocupaciones territoriales se distribuían con frecuencia como pequeñas colonias desperdigadas sin solución de continuidad, sin perder la relación con los poblados de origen. Esta forma de ocupación —que asemeja a un archipiélago, según la acertada metáfora de Murra— tuvo efectos determinantes en la historia de estas poblaciones, cuando fueron sometidos bajo la lógica impositiva de poderes externos, reproduciendo no solo su existencia sino su distribución étnica, y cuando los antiguos ayllus fueron reorganizados en comunidades de indígenas y reconocidos como comunidades campesinas en el siglo XX.

Según Cieza, correspondió al inca Wiracocha, padre y antecesor de Pachacutec, la conquista de los kana y los kanchi. El territorio que ocupaban estos pueblos era sitio de paso obligado de la ruta de los cusqueños al Collao, donde el curaca Cari del reino Lupaqa de Chucuito, aliado de los incas, estaba en guerra contra Zapana, curaca de Hatun Colla. Tras una victoria relativamente rápida sobre los kanchi, que intentaron frenar el avance de los cusqueños, los kana consideraron más prudente negociar con estos. Cieza describe este hecho como un triunfo de la diplomacia y hace además una leve mención al uso de caminos antes de la presencia Inca:

Determinado por el Inga de ir al Collao, salió de la ciudad del Cuzco con mucha gente de guerra y pasó por Mohina y por los pueblos de Urcos y Quiquixana. Como los canches supieron de la venida del Inga, acordaron de se juntar y salir con sus armas a le defender la pasada por su tierra; y por él entendido, les envió mensajeros que le dijesen que no tuviesen tal propósito porque él no quería hacerles enojo, antes deseaba de los tener por amigos y que si para él se venían los principales y capitanes, que les daría a beber con su propio vaso. Los canches respondieron a los mensajeros que no estaban por pasar por lo que decía por defender su tierra de quien en ella entrase. Vueltos con la respuesta, encontraron con Viracoche Inga en Cangalla, e lleno de ira por lo poco [en] que los canches tuvieron su embajada, caminó con más priesa que hasta allí. Y llegado a un pueblo que ha por nombre Combapata, junto a un río que por él pasa, halló a los canches puestos en orden de guerra y allí se dio entre unos y otros la batalla, donde de ambas partes murieron y fueron los canches vencidos y huyeron los que pudieron y los vencedores tras ellos, prendiendo y matando. Y habiendo pasado gran rato, volvieron con el despojo trayendo muchos cautivos así hombres como mujeres.

Y como esto hubiese pasado, los canches de toda la provincia enviaron mensajeros al Inga para que los perdonase y en su servicio recibiese. Y como él otra cosa no desease, lo otorgó con las condiciones que solía, que eran que recibiesen por soberanos señores a los del Cuzco y se rigiesen por sus leyes y costumbres, tributando lo que en sus pueblos hubiesen conforme como lo hacían los demás. Y habiendo estado algunos días entendiendo en estas cosas y en hacer entender a los canches que los pueblos estuviesen juntos y concertados y que entre ellos no se diesen guerra ni tuviesen pasión, pasó adelante.

Los canas habíanse juntado número grande de ellos en el pueblo que llaman Luracache; y como entendieron el daño que habían recibido los canches y como el Inga no hacía injuria a los que se daban por sus amigos no consentían hacerles agravio, determinaron de tomar amistad con él. A esto, el rey Inga venía caminando acercándose a Lurucache y entendió la voluntad que los canas tenían, de que mostró holgarse mucho; y como estuviese en aquella comarca el templo de Ancocagua, envió grandes presentes a los ídolos y sacerdotes.

Llegados los embajadores de los canas, fueron bien recibidos por Inga Viracocha y les respondió que fuesen los principales y más viejos de los canas a Ayavire, adonde se verían, y que como hubiese estado algunos días en el templo de Vilcanota se daría priesa a verse con ellos. Y dio a los mensajeros algunas joyas y ropa de lana fina y mandó a su gente de guerra que no fuesen osados de entrar en las casas de los canas ni robar nada de lo que tuviesen ni hacerles daño ninguno porque el buen corazón que tenían no se les turbase y tomasen otro pensamiento.

Los canas, oída la respuesta, mandaron poner mucho mantenimiento por los caminos[26] y abajaban de los pueblos a servir al Inga, que con mucha justicia entendió en que no fuesen agraviados en cosa alguna; y eran proveídos de ganado y de azua que es su vino. Y como hubo llegado al vano templo, hicieron sacrificios conforme a su gentilidad, matando muchos corderos para el sacrificio. De allí caminaron para Ayavire, donde los canas estaban con mucho proveimiento de bastimento; y el Inga les habló amorosamente y con ellos asentó su concierto de paz como solía con los demás. Y los canas, teniendo por provechosos para ellos el ser gobernados por tan santas y justas leyes, no rehusaron el pagar tributos ni el ir al Cuzco con reconocimiento (Cieza 2005: 433-434).

Otros historiadores sostienen que no fue el inca Viracocha el vencedor de los kana y kanchi sino su sucesor, el inca Pachacutec, quien estableció la administración y el reordenamiento étnico de los pueblos de la región. La historia de Cieza no habría sido, según esto, una muestra de sometimiento a los cusqueños sino de alianza voluntaria, en tanto los kana y kanchi habrían estado junto a los incas en la guerra contra los chanka, en la que pelearon en calidad de aliados antes que de súbditos.

Esto puede explicar por qué la presencia física del Tawantinsuyu fue más notoria en el territorio de los kanchi, como solía darse en zonas rebeldes, que en el territorio de los kana, a quienes se le permitió mantener intacta su organización confederada y su distribución étnica. La presencia inca sí causó alguna alteración en Yanaoca, donde fueron instalados mitmakuna de diversas procedencias. Luego de dominar militarmente a los canchis, los incas establecieron su centro regional de administración en Tinta, curacazgo cuyos dominios abarcaban los pueblos de Pampamarca, Tungasuca y Surimana, más el futuro pueblo de San Juan de la Cruz en territorio de Quispicanchi (Glave 1992: 40). Los linajes reales del Cusco se emparentaron con los linajes locales de este curacazgo, acaso para asegurarse su fidelidad; este fue el argumento por el cual el cacique canchi José Gabriel Condorcanqui, conocido en la historia como Túpac Amaru II, pudo reclamar su parentesco con los antiguos incas del Cusco, cuando lideró la rebelión indígena que mayor trascendencia tuvo en tiempos virreinales.

Dentro de cada sección o suyu, los pueblos estaban distribuidos en varios wamani, dependencias que tendían a corresponder con una etnia, dividida a su vez en subdivisiones de diez mil habitantes conocidas con el término numérico de hunu. El wamani de los kana constaba de cuatro hunus, lo que hace suponer que este pueblo se componía de unos cuarenta mil tributarios. Cada wamani tendría un centro de administración, reconocido con el apelativo quechua de hatun, que para este pueblo era el sitio de Hatun Kana, en la actual Pichigua, y su centro religioso, el de la huaca Ancocagua en Coporaque.

La localidad de Raqchi, en el actual distrito de Cacha, provincia de Canchis, aparece en crónicas como la de José de Betanzos y de Cieza en el territorio de ocupación kana. Aquí fue emplazado un complejo religioso inca, que incluye el famoso templo de Viraqocha, una muestra única de arquitectura religiosa de este periodo, excepcional por su estructura y proporciones.

Los kana bajo la administración colonial

El estado virreinal, instaurado tras cuarenta años de presencia española en los Andes, era una estructura compleja conformada por una serie de instituciones y leyes impuestas a una realidad que, parcial y forzadamente, se ajustó a sus parámetros. La división básica de esta sociedad demarcaba dos estratos básicos definidos como “repúblicas”: la de los españoles, compuesta por los funcionarios, propietarios de tierras, miembros del clero y de los diversos gremios de oficios; y la de indios, descendientes de las sociedades nativas sometidas, censados y controlados en calidad de tributarios, con un leve margen de autonomía al mantener a sus autoridades originarias, convertidas ahora en intermediarias de sus poblaciones ante la administración colonial y los nuevos propietarios de la tierra, encomenderos y hacendados. Entre indios y españoles se formó un estrato creciente de mestizos, cuyo papel se redefiniría constantemente según el sistema de castas imperante con diversas denominaciones.

El establecimiento de este sistema fue un largo proceso en el que se superpusieron diversos intentos de control de las poblaciones y recursos indígenas. Los inicios de la presencia española en la región kana datan de julio de 1535, cuando después de haber tomado y saqueado la ciudad de Cusco, una hueste de españoles al mando de Diego de Almagro se enca-

Partido de Canas y Canchis, por Pablo José Oricaín (dibujado en 1786), Archivo General de Indias, Sevilla; planos: Perú/Chile N.° 99. Reproducido de Aparicio (1970: 191-192).

minó hacia el Collao, en su búsqueda de riquezas en Chile. A su paso por la zona, la expedición de Almagro se dedicó a su habitual política de saqueo, sobre todo del templo de Ancocagua, cuyos tesoros en metal precioso eran cuantiosos, a decir de Cieza.[27]

A poco de refundar la ciudad del Cusco como ciudad española, Pizarro dividió las antiguas canchas de las panacas incas a modo de solares, y del mismo modo repartió la jurisdicción de los cuatro suyu a todos sus colaboradores, en calidad de encomiendas. La encomienda, institución creada a pocas décadas de la presencia española, era una modalidad de propiedad terrateniente otorgada por la Corona a un particular español, en la que estaban incluidas las poblaciones originarias de tales territorios, en calidad de vasallos. Esta población era “encomendada” a los propietarios, con la misión de protegerlos y adoctrinarlos en el cristianismo católico. A cambio, tenía completa potestad sobre sus vidas y propiedades, lo que en los hechos permitió todo tipo de abusos contra las poblaciones nativas. La corona española, tras numerosas denuncias de crímenes masivos contra la población nativa, abolió esta distribución en 1542, y los territorios fueron expropiados a sus adjudicatarios, generando un levantamiento de los encomenderos contra la Corona. Derrotado este movimiento y ejecutados sus líderes principales, el licenciado Vaca de Castro y el visitador Pedro La Gasca establecieron un nuevo reparto de territorios, que reproducía en términos generales el creado por Pizarro.

Los antiguos wamani de los kana y los kanchi habían sido divididos por Francisco Pizarro en veinticuatro encomiendas. En estas nuevas jurisdicciones fueron repartidos los pueblos de Hatuncana (rebautizado como Santa Lucía de Pichigua de Jatun Cana), Yauri, Coporaque, Checasupe y Corasupe (Checa), Layosupa (Layo) y Languisupe (Langui). Los dos primeros, como caso excepcional, fueron inicialmente concedidos a un curaca cusqueño, Melchor Carlos Inca, a quien estuvo sujeto el curaca kana don Francisco Chuquicanco, y otros caciques a cargo de este (Glave 1989: 248). Pichigua mantuvo esta importancia durante el primer siglo que siguió a la Conquista, mientras que Coporaque fue adscrita al dominio directo de la Corona.

La distribución original de las encomiendas fue la base para la distribución del nuevo sistema de corregimientos, creado en 1563 para “proteger” a los indígenas de los abusos de los encomenderos. Cada corregimiento tenía a su cargo a un corregidor, puesto asalariado encargado siempre a un funcionario de origen español. Bajo su tutela tenía a varios pueblos indígenas, que debían pagar a este funcionario un tributo según una tasa fijada por un registro de población y recursos, permitiéndoseles mantener sus propiedades y gobiernos locales. Tales potestades fueron causal de una serie de abusos que hicieron del corregimiento una de las instituciones más odiadas del sistema colonial. Una de esas jurisdicciones fue la de Canas y Canchis, que tuvo como capital a Tinta. En la mayor parte de documentos posteriores, esta jurisdicción es conocida como Corregimiento de Tinta. El antiguo sitio de Kanamarca, aún ocupado en los inicios de la presencia española, fue abandonado, desplazando el centro de poder de los grandes curacas locales al encomendero (Sillar y Dean 2002: 245).

Confinadas a un espacio subalterno, las poblaciones indias eran la fuente de riqueza del sistema virreinal, pues eran las productoras y proveedoras de recursos. De asentamiento disperso y diezmadas por las guerras y las enfermedades, estas poblaciones fueron reubicadas en nuevos pueblos de indígenas conocidos como reducciones, creados según el patrón europeo de los pueblos siervos, bajo la jurisdicción de corregimientos y encomiendas. Siguiendo la lógica europea, se juntó en cada uno de estos pueblos a varios ayllus dispersos en el área circundante. Aunque se esperaba que esta reunificación respetara la antigua distribución étnica, fueron numerosos los casos en que se reunieron pueblos de distinto origen étnico, incluso poblaciones tradicionalmente antagónicas. El término de “indios”, con el que se les denominaba, sin consideración a su diversidad étnica, fue el primer paso en el retroceso de la identidad originaria en las poblaciones nativas.[28]

La reducción de los poblados Kana y Kanchi respetó en un grado mayor de lo usual la distribución étnica de los pueblos originarios. A pesar de ser un área quechuahablante desde la época colonial (Glave 1988: 8), la jurisdicción de Canas y Canchis mantuvo tanto las fronteras étnicas como sus rasgos aymara originales. Esto puede observarse claramente en la vigencia de la distribución de los ayllus en las reducciones, en las que mantienen incluso los mismos nombres que sus pueblos ancestros. Hacia la década de 1580, estos pueblos eran Nuestra Señora de la Concepción (Checacupe), San Miguel de Quebrada (Pitumarca), San Nicolás de Combapata, San Bartolomé de Tinta, San Pedro de Cacha, San Pablo de Charachape, Santa María de Balbuena (Sicuani), San Martín de Larucachi, Santiago de Yanaoca, Villa de Nuestra Señora de Languisupa (Langui), Villa de la Laguna (Layo), Santa Lucía de Pichigua, Santa Ana de Yauri, Villa San Juan de la Fuente de Coporaque, San Andrés de Checa y como anexo de esta, San Pedro de Quehue. La reducción de Checa estaba compuesta por unos 1,695 habitantes, de los cuales 322 eran indios tributarios reducidos en el pueblo de San Andrés de Checa (Guerra Carreño 1982: 96).

Estos quince pueblos estaban repartidos además entre once curatos o doctrinas —jurisdicciones para la doctrina impartida por el clero católico—, uno de los cuales correspondía a la misma reducción de Checa, que incluía igualmente a Quehue como su anexo. Al interior de estos pueblos, el sistema de autoridades seguía el modelo del “pueblo” español, compuesto por alcaldes, regidores y alguaciles, siendo sus funcionarios de origen indígena, elegidos por la población. Los emblemas de este sistema combinaban las enseñas de origen nativo con los motivos implantados por el sistema español. Esta composición sigue siendo ostentada hoy en las varas y las waraka, insignias de los cargos tradicionales en diversas comunidades del sur andino.

La permanencia de la antigua distribución étnica no solo se mantuvo en el aspecto territorial sino en la distribución espacial de las poblaciones locales, que siguió el patrón de ordenamiento dual de oposiciones y complementariedades y que, además, intentaba mantener el acceso a territorios discontinuos. La lógica de este aprovechamiento del territorio chocaría inevitablemente con la de la administración española. El resultado fue una serie de conflictos legales entre los ayllus al interior de la antigua unidad étnica y con los grupos vecinos. En 1572, la administración del virrey Francisco de Toledo envió a Diego de Porres (juez visitador general de la provincia de Collasuyo, Canas y Canchis) a reunir los datos necesarios para el reparto de tierras a los naturales de Checacupe, Hilave y Pitumarca y para que consulte con los curacas locales de los pueblos kana la nueva delimitación de sus posesiones territoriales y la manera en que iban a formar parte de la jurisdicción de las reducciones. El resultado fue, por el contrario, una serie de contradicciones y de litigios entre las jurisdicciones locales por los territorios que los ayllus consideraban que se habían quedado fuera de su radio de jurisdicción. Diez años después, la administración colonial ordenó por segunda vez a los jefes de las ahora reducciones a que rindieran informes sobre sus posesiones territoriales para un nuevo registro, lo que se hizo con mayor rigor y en diálogo abierto con el juez visitador. El resultado fue similar, puesto que los curacas no se ponían se acuerdo sobre el alcance de sus dominios, y los conflictos no resueltos duraron más de un siglo. En esta región, los conflictos territoriales más importantes se dieron entre las comunidades de Coporaque y Yauri, de Pichigua y Checasupa, de Checasupa y Yanaoca, de Sicuani y San Pablo de Checa, y de Pitumarca con Checacupe. No se trataba solamente de que este acceso a territorios fuera un derecho tradicional, cuando el patrón de asentamiento era relativamente disperso y por tanto las fronteras no podían ser bien delimitadas, sino que significaba el acceso a tierras aptas para el cultivo, ya se tratara de valles o laderas, o de terrenos de puna para el pastoreo de camélidos o la caza de vicuñas. En el territorio de Canas y Canchis, tal carácter del acceso a los recursos generaría numerosos incidentes entre pastores y agricultores (Stavig 1999: 114).

Otro de los sectores de la sociedad nativa que se mantuvo bajo el Virreinato fue el de los curacas —denominados caciques—, como representantes de la población indígena, confinada en reducciones, ante la administración colonial. Adoptado por la nueva sociedad virreinal, este sector aplicó diversas estrategias que lo beneficiarían como una casta dominante al interior de la sociedad indígena, accediendo a una serie de prebendas a cambio de cumplir con las obligaciones inherentes a la producción en las comunidades a su cargo (Glave 1989: 259).

Las jurisdicciones virreinales —repartimientos, corregimientos, curatos— alteraron en diversas ocasiones las fronteras étnicas, integrando o perdiendo territorios tanto por la conveniencia del sistema colonial (que encontraba difícil seguir la lógica de aprovechamiento de recursos y de la ocupación de la población andina) como por los intereses particulares de los administradores. Los sucesivos intentos de reordenamiento que tales jurisdicciones impusieron a la población originaron diversos enfrentamientos entre los grupos Kana y Kanchi, y es posible que en ello se encuentre la raíz de las batallas rituales que aún hoy son parte de la tradición cultural vigente de esta región.[29]

Uno de los primeros enfrentamientos, documentados hacia 1572, se produjo entre los ayllus de Checacupe,[30] por un lado, y los de Combapata y Pitumarca. El origen del conflicto fue el reparto del ayllu Colcatona, de origen kanchi, que fue dividido entre dos reducciones, siendo enviados 100 tributarios a la de Combapata y 60 a Checacupe, quedando sus propiedades en la jurisdicción de la primera. El resto del ayllu Colcatona fue enviado en 1643 a Checacupe para aliviar este conflicto; en respuesta, sus miembros ocuparon su territorio adscrito a Combapata en 1652, con el consiguiente enfrentamiento legal y físico. Ochenta años de la reforma toledana no habían logrado hacer olvidar la distribución étnica original y, en cambio, generaban conflictos al interior de la población rural (Stavig 1999: 113).

Otro caso, documentado hacia 1605, pero cuyas referencias datan de 1560, estuvo protagonizado por los ayllus de la reducción de Checasupa, de raíz kana, y los de Yanaoca, reducción de origen mixto, pues incluía mitmakuna trasladados por los incas y población kanchi (Glave 1989: 242). Es aquí que se menciona por primera vez a Quehue, como anexo de la jurisdicción de Checasupa, que no aparecía inicialmente en los padrones fiscales. Sin embargo, uno de los ayllus originarios de Quehue, el ayllu Hampatura, se encontraba en Yanaoca.

Hacia mediados del siglo XVIII, la jurisdicción de Canas se acercaba más al área que conocemos hoy. Según la descripción dada por Cosme Bueno en el Mercurio Peruano de 1769,[31] la provincia de Canas limitaba por el norte con Paucartambo; por el este con Carabaya, hacia el pueblo de Macusani; por el sudeste con Lampa, en la cordillera de Vilcanota; por el sur con Caylloma; por el sudoeste con parte de la provincia de Condesuyos de Arequipa; al oeste con Chumbivilcas, separadas por el río Apurímac; y al noreste con Quispicanchi.

a. Tributos y estrategias de sobrevivencia

Tema fundamental de la administración virreinal fue el cobro de tributos, causa principal del descontento social en las poblaciones colonizadas. Las tasas para el impuesto habían sido establecidas por órdenes del virrey Francisco de Toledo en la década de 1570, permaneciendo sin variación por cerca de dos siglos, sin tomar en cuenta los cambios demográficos y las fluctuaciones económicas que se sucedieron durante todo este tiempo. La administración toledana había transformado la antigua organización de la mita incaica, una forma de trabajo organizado que mantenía una relación recíproca entre el Estado y la población. En el sistema de trabajo obligatorio colonial, la población debía ofrecer su fuerza de trabajo en labores especialmente difíciles, a cambio de un salario que muchas veces no era pagado. Valiéndose de esta versión particularmente distorsionada de la mita prehispánica, las reformas toledanas sirvieron para la explotación de la minería, la principal fuente de riquezas de la Colonia. Es en este contexto que empezaron a trabajarse las minas de Potosí (Bolivia), Santa Bárbara (Huancavelica) y Caylloma (Arequipa), donde la fuerza de trabajo indígena vivía en condiciones infrahumanas, con un alto costo en vidas. La causa principal de la mortandad era un tipo de asma llamado choqo, producido por el polvo emanado de las minas que teñía las ropas de rojo, penetraba en las vías respiratorias e intoxicaba a las personas.

Las poblaciones de la provincia de Tinta (los pueblos Kana y Kanchi), estuvieron entre los más afectados por esta política. En el período de gran productividad minera, a mediados del siglo XVII, eran enviados de esta región, de acuerdo con el número de tributarios existente, un total de 489 mitayos a la mita de Potosí y 163 a la mita común, en obras diversas. De este contingente, un total de 59 mitayos —45 a las minas y 14 a otros destinos— provenía de la reducción de Checa, que incluía, no lo olvidemos, al anexo de Quehue (Guerra Carreño 1982: 99-100). Siguiendo a Kubler, el resultado de esta política fue desastroso en términos demográficos: de los 34,713 habitantes registrados en el corregimiento de Canas y Canchis en 1628 se descendió a 12,785 en 1754, en tiempos en que la productividad de las minas empezaba a decaer.[32]

En el primer siglo y medio del sistema colonial, las poblaciones indígenas mantuvieron los elementos básicos de sus economías étnicas, lo que implicaba la continuidad de las jefaturas y gobiernos locales heredados de los tiempos prehispánicos. Esta particularidad también se debió a su adaptación a las circunstancias impuestas, al tiempo que resistieron en la medida de lo posible a tales condiciones. Esta estrategia dio como resultado la transformación de la sociedad y economía indígenas, que terminaron incorporándose plenamente en las redes de mercado de bienes y fuerza de trabajo, y les permitió una serie de negociaciones con los grupos económicos y de poder.

Estas estrategias de resistencia produjeron un cambio fundamental en lo que habían sido sociedades étnicamente determinadas que aún se habían mantenido durante el primer siglo de presencia hispana, tendiendo después de ello a disolverse en un común genérico de indios, ya se trate de indios de haciendas, de arrieros, de trajinantes o de mineros (Glave 2005: 56). Este cambio de situación se detecta ya en el período que va de 1680 a 1730. Los criterios para el tributo dejaron la modalidad de la tasa —el monto global que una comunidad debía tributar según el número registrado de sus pobladores, los recursos del área y sus habilidades— sustituyéndola por padrones de tributarios registrados por cada centro poblado y clasificados según el acceso de los indios a la tierra, lo que implicaba una información pormenorizada que no permitía ya la existencia de personas al margen del sistema de tributos. La recaudación había dejado de lado las formas no monetarias, según el nivel de acceso a los recursos comunales (Glave 2005: 60). En tal circunstancia, las jefaturas étnicas tendieron a perder influencia y desapareció cualquier enmienda o prerrogativa especial que los pueblos indígenas pudieran haber adquirido con la Corona o con el gobierno virreinal en tiempos precedentes. La resistencia contra el sistema se hizo de manera menos colectiva y más individual, acrecentando la indefensión de la población indígena.

Con el reparto de mercancías, una de las innovaciones de las reformas borbónicas, establecida en la década de 1770 y destinada a incrementar la recaudación fiscal de la Corona (Lazo et al 2000), los indígenas se vieron inmersos en deudas, obligados a pagar sumas elevadas por productos de origen español, impuestos por la Colonia, cuyo reparto era encargado al corregidor con precios arbitrariamente elevados. Estas nuevas transacciones comerciales también incluían impuestos, afectando con ello a los comerciantes indígenas. El lento crecimiento demográfico bajo el sistema de propiedad colonial empezó a crear una población flotante sin tierras y sin trabajo. Las fluctuaciones de la producción ante un mercado restringido y el nuevo régimen tributario produjeron una hambruna en la región del sur andina hacia 1780, año en que estalló la más importante de las rebeliones nativas contra el orden colonial.

b. De la etnia al común de indios

Durante el siglo XVII, el sistema de encomiendas dio paso al de las haciendas, a partir de la compra de tierras por nuevos propietarios, lo que incluyó la expropiación efectiva de los territorios de los indígenas que residían en los territorios de encomienda. En la sierra sur y en gran parte del territorio colonial, los antiguos habitantes fueron limitados a bolsones donde, no pudiendo mantenerse con los escasos recursos que les quedaban, se vieron obligados a trabajar en las haciendas para obtener el dinero de los tributos y los repartos. Con la hacienda como unidad económica dominante en el siglo XVIII, los indígenas se transformaron paulatinamente en siervos de la hacienda agropecuaria, que fue desde entonces el referente de las relaciones sociales en esta parte del mundo. En este nuevo marco, el común de indios se convertiría en la comunidad de indígenas que, por más de dos siglos, fue la forma de organización dominante entre la población de origen nativo en los Andes.

El resultado de este proceso fue la conformación de una nueva identidad indígena, cuyas jefaturas habían perdido su poder y cuyo referente étnico era por tanto más generalizado (Glave 2005: 61). El referente para esta identidad más abarcadora fue, por supuesto, el Tawantinsuyu, cuya idealización fue consustancial a la crítica de un sistema en el que simplemente no tenían ventaja alguna. En algunos casos, los antiguos curacas —que en el siglo XVI transaban y litigaban, muchas veces beneficiándose y convirtiéndose en agentes de la represión colonial— empezaron a actuar como líderes de rebeliones anticoloniales.

Según refiere la “Descripción Corográfica[33] de la Provincia de Canas y Canches, conocida generalmente por el nombre de Tinta”, publicado en un número de El Mercurio Peruano de Lima, el año 1792 y sin referencia de autor, las dos “tribus” integradas a la provincia habitaban entonces en los pueblos de once curatos, a cargo de los respectivos curas, uno de ellos un Vicario español. Mientras los Canchis pertenecían a los Curatos o doctrinas de Siquani (Sicuani), Tinta, Checacupi (Checacupe), Pampamarca, Yanaoca y Langui, los Canas vivían en las doctrinas de Checa, Pichigua, Yauri y Coporaque. Como se ve, existe cierta confusión, al describir como pueblo kanchi al de Langui, de origen kana. En la doctrina de Checa se sigue mencionado el anexo de Quehue. El mismo texto hace una descripción del presunto carácter de los kana y los kanchi, que en mucho refleja la visión negativa que el estrato ilustrado criollo de Lima tenía de las poblaciones indígenas, junto con algunos datos a los que se puede reconocer algún valor etnográfico:

Mas no obstante el transcurso largo de los años se observa en los naturales de este país el carácter de sus ascendientes: (…). Los Canches son de una estatura mediana, y muy atrevidos, inquietos, inconstantes, desleales, y obedientes en apariencia: pues cuando pueden no observar impunemente los preceptos de sus jueces, lo ejecutan. Son trabajadores y nada perezosos, no usan camisetas ni follages[34] en los calzones, reduciéndose todo su vestuario a solapas y gabanes. Los Canas aunque más trigueños son más corpulentos y mejor formados: poco más o menos tienen las mismas proporciones que aquellos: usan botonadura en sus vestidos, andan a caballo, tienen sus viviendas regularmente adornadas con escafios,[35] mesas y otros muebles. Pero por lo común unos y otros son torpes y pusilánimes, amantes de la soledad y taciturnos; colocan sus chozas en lo más áspero y retirado de los cerros: a la vista de los caminantes huyen amedrentados como fieras: en sus tratos son duros, y secos aún con sus mismas mujeres; y tienen gran tendencia a las supersticiones más ridículas (en Guerra Carreño 1982: 76-77).

El texto hace referencia a un supuesto carácter inherente a estas poblaciones, sin considerar su estilo de vida ni su condición de tributarios, crecientemente arrinconadas por las haciendas que les obligaban a vivir en los territorios menos aptos. Esta situación había empeorado a diez años del develamiento de la rebelión de Túpac Amaru, tras un costo de miles de vidas y de la pérdida de casi todos los derechos que las poblaciones indígenas habían logrado mantener durante los primeros siglos de la Colonia, viviendo bajo la represión hacia cualquier expresión pública de su universo cultural.

c. Crisis y rebelión

Los levantamientos indígenas de la segunda mitad del siglo XVIII fueron consecuencia de una serie de crisis sucesivas que comprometían la viabilidad misma del sistema colonial. A la presión excesiva sobre las economías indígenas se sobreponían graves problemas de corrupción y abusos de diversas autoridades como los corregidores, el clero y los mismos caciques, que se beneficiaban a costa de las propiedades del Estado colonial y de las poblaciones nativas.

Es en este panorama que se produce el levantamiento de Túpac Amaru, curaca de Surimana, Pampamarca y Tungasuca, quien el 8 de noviembre de 1780 apresó en Tinta al corregidor Antonio de Arriaga. Aunque este era un desafío frontal a la autoridad colonial, no era un hecho aislado o excepcional. La antipatía que generaban los corregimientos, altamente impopulares en la misma España, convirtió a sus representantes en objetos de ataques de diverso tipo, incluyendo el linchamiento, del que se dieron numerosos casos en esos tiempos. Pero el acto de Túpac Amaru causó una verdadera conmoción en toda la región andina y, en general, en el Virreinato del Perú y el resto del continente.

La víctima de esta rebelión, Antonio de Arriaga, corregidor de Tinta desde 1778, había escrito a uno de sus colaboradores que “cuando los incendios no se apagan en sus principios, suelen sus llamas consumir lo más distante” (Glave 2000: 63, tomado de Stavig 1985: 456). Poco antes de su apresamiento y ejecución, Arriaga estaba involucrado en un conflicto con el Obispo del Cusco, Juan Manuel Moscoso, por el manejo de los bienes de las parroquias rurales de la provincia y las rentas de la iglesia. El motivo de esta competencia eran las donaciones de los indígenas devotos en las parroquias, la fuente económica más importante de la región,[36] un bien especialmente codiciado en la coyuntura del momento.[37]

Tras una serie de disputas con el clero de su jurisdicción, Antonio de Arriaga había reestablecido el control del corregimiento, cuando José Gabriel Condorcanqui apareció en Tinta, a inicios de noviembre. El virrey Jáuregui había sido informado por Vicente de la Puente, cura de Coporaque (quien actuaba como agente del obispo del Cusco) sobre los abusos del corregidor. En respuesta, el virrey había decidido sancionarlo con orden de arresto a sus lugartenientes por los abusos cometidos en contra de la población india. Pero, para entonces, Arriaga ya había sido prendido en Yanaoca, llevado a Tungasuca, y tras varios intentos, ejecutado en la horca, como primera víctima del levantamiento (Glave 2000: 61).

Túpac Amaru era un descendiente del inca homónimo que fuera ejecutado por el virrey Toledo en 1572, aunque entre sus ascendientes estaba una criolla, Francisca Torres. Educado en la escuela de caciques de San Francisco de Borja en el Cusco, bajo la enseñanza jesuita, se casó con Micaela Bastidas, de Pampamarca (jurisdicción de Yanaoca). Era también comerciante, propietario de unas 70 piaras de mulas —alrededor de 700 cabezas—, por lo que también lo afectaban las reformas borbónicas. Su formación, acorde con su elevada posición social, le instó a buscar una solución por vía legal a las condiciones que se imponían a la población indígena, en particular a la mita minera. De este modo, escribió numerosas cartas al virrey e incluso visitó Lima hacia 1777. Por entonces el visitador José Antonio de Areche había llegado a la capital, investido de una autoridad mayor que la del virrey, al cual sustituyó para imponer el

una misma fiesta ser varios, distribuidos por días de fiesta o por una especialización de sus obligaciones— corrían con los onerosos gastos de tales eventos, incluyendo la “limosna” para la iglesia. Con el crecimiento de la población y por ende del número de cofradías, tal limosna se convirtió en una fuente de ingresos de creciente importancia para la institución eclesiástica.

Además, la iglesia arrendaba terrenos de sus estancias que, acrecentadas por las donaciones hechas por caciques indígenas devotos, alcanzaron extensiones considerables, que incluían en esta región un número correspondiente de cabezas de ganado y de arrendatarios indígenas. En la provincia de Tinta, los arrendatarios de estas estancias eran ayllus locales que hacía siglos se habían manejado como pueblos pastores, y sus linajes dominantes eran una jerarquía local con derechos adquiridos largo tiempo atrás e igualmente propietarios de sus territorios. Aprovechando el sistema de trabajo comunal rotativo indígena, lograron hacer de estas extensiones la fuente de ingresos más importante de la iglesia del siglo XVIII, convirtiendo a las autoridades del clero local en auténticos hacendados, que recibían ingresos como propietarios de estancias y como representantes de la iglesia. Los corregidores, ante ello, intentaron por decreto limitar e incluso prohibir algunas de estas fuentes de ingreso, como el número de alferados o el trabajo en las estancias propiedad de la iglesia, buscando aprovechar en cambio, mediante diversos pretextos y de modo coercitivo, los recursos nativos. Por su lado, las poblaciones indígenas, bajo pactos diversos de sus caciques con los poderes de turno y por diversas razones de conveniencia, se pusieron de uno u otro bando.

orden y acabar con las corruptelas —y de paso, con las prerrogativas— de los funcionarios, tanto de criollos como de caciques indígenas, para asegurar que el nuevo orden diera el resultado esperado por España; esto es, el aumento de ingreso fiscal y la pacificación de las Colonias. Convencido de que esta nueva administración no escucharía sus reclamos, Túpac Amaru volvió al Cusco, donde estaban cundiendo protestas y rebeliones locales como las ya mencionadas. Con el levantamiento, su postura pasó de proponer una solución legal negociada a exigir la reforma del sistema colonial y el fin del abusivo sistema de tributación y de las instituciones ejecutoras de tales medidas, como el corregimiento.

Luego de la ejecución de Arriaga, Túpac Amaru permaneció ubicado en Yanaoca como base de la célula rebelde, y recorrió repetidas veces el corregimiento de Tinta, pasando por Pichigua, Coporaque, Langui, Layo, Checa y Quehue para integrar a los indígenas a su rebelión y aprovisionar sus tropas.[38] Partiendo de este espacio, Túpac Amaru triunfa con grandes contingentes en Quiquijana, y vence a las tropas contrarias en Sangarará. Recibió el apoyo de sectores de población nativa, pero una respuesta ambigua o incluso antagónica de los funcionarios indígenas, algunos de ellos de la misma provincia de Tinta, que optaron por el bando realista, preocupados por las dimensiones que la rebelión había alcanzado, contraviniendo cualquier posible lealtad de orden étnico (Glave 1992: 155). Caciques de regiones como valle sagrado o de Chinchero, como Mateo Pumacahua, alegaban que Túpac Amaru no tenía derechos dinásticos como descendiente de incas y encabezaron el ataque realista contra las tropas rebeldes. Los documentos mencionan a Quehue, entonces estancia del Monasterio de Carmelitas, que contaba con más de 15,000 ovejas, como uno de los sitios especialmente afectados por esta circunstancia (CDIP 1971, tomo 2, vol. 2: 387). El mayordomo de esta estancia atestiguó contra uno de los primos de Túpac Amaru, de apellido Noguera, quien había sido capturado y en consecuencia ejecutado, por lo que las tropas rebeldes intentaron tomar represalias contra este funcionario y la estancia (CDIP 1971, tomo 2, vol. 2: 403- 404).

Túpac Amaru opto por no tomar la ciudad del Cusco a pesar de que la situación estaba a su favor, aun cuando esta alternativa le había sido sugerida, y prefirió ampliar su presencia en otras provincias como Lampa y Azángaro. Por el lado de la población rural, los indígenas habían demostrado en su accionar que así como no querían la dominación española ni del sistema colonial, incluida la Iglesia, tampoco estaban dispuestos a admitir la dominación de criollos ni mestizos, en consecuencia estos sectores optaron por no apoyarla, temerosos de que los indios extendieran su represión hacia ellos. Valiéndose de la delación y traición de algunos de sus allegados, los vecinos criollos del corregimiento de Tinta, organizados militarmente, lograron capturar a Túpac Amaru en Langui. El proceso y ejecución del líder y de su familia fueron de una espectacular crueldad, y partes de los cuerpos de los líderes rebeldes fueron repartidos por diferentes focos rebeldes, entre ellos la jurisdicción de Tinta, en sitios como Tinta, Tungasuca, Surimana, Coporaque, Yauri o Pampamarca (CDIP 1971, tomo 2, vol. 2: 776-777). Tal exhibición, de propósito ejemplarizante, terminó convirtiendo esta derrota en un emblema de la resistencia de la población nativa y su capacidad de sacrificio.

El ejemplo de esta rebelión fue seguido en buena parte de la colonia sudamericana, entre diversos estratos de la sociedad colonial, todas las cuales fueron vencidas. Tras dos años de lucha, la derrota de todos los focos subversivos se había saldado con alrededor de 100 mil muertos, cifra más ominosa si se tiene en cuenta que para entonces la población nativa tenía alrededor de un millón 200 mil personas.

Areche retiró diversas potestades a los caciques, como el cobro de tributos, que pasó a ser potestad de alcaldes o gobernadores, y se vigilaron igualmente la cantidad de tierras y de servicios a los que pudieran tener acceso. Bajo esta presión, la concentración de propiedades pasó paulatinamente de los antiguos caciques a nuevos propietarios foráneos y a un sector de población rural que por diversos medios empezó a enriquecerse y a monopolizar el poder al interior de las comunidades de indios, antecedentes del nuevo estrato misti que se hizo del poder regional tras la caída de la Colonia. “Solo se dejaba un último resquicio para los caciques de sangre, que prácticamente se extinguían, quedando además vulnerables a cualquier denuncia que pusiera en tela de juicio la legitimidad de su ascendencia” (Glave 2000: 79).

También se establecieron medidas represivas contra cualquier expresión de la identidad indígena, sobre todo si en ella había alguna reivindicación del Tawantinsuyu. Se prohibió de este modo toda representación de los Incas, cualquier uso de vestimenta nativa y la expresión de la lengua propia, amén de la renovada persecución a cualquier práctica ritual ajena a la doctrina cristiana. La colonia fue reorganizada administrativamente, quedando como único saldo positivo de esta historia la desaparición de los corregimientos y su sustitución por un más eficiente sistema de intendencias y partidos —el corregimiento de Tinta pasó ser denominado Partido de Tinta— que logró conjurar con éxito las siguientes rebeliones, al menos hasta tiempos del virrey Abascal, que terminó su mandato en 1818.

En este tiempo estalló el último evento de importancia donde los caciques tuvieron un rol decisivo: el levantamiento de 1814 en Cusco, liderado por Mateo Pumacahua, quien al igual que muchos de sus allegados en esta aventura había sido un notorio realista en contra de Túpac Amaru, y que ahora encontraba sus prerrogativas recortadas. Contaron además con un apoyo decidido de la población rural, cada vez más arrinconada a sus propias comunidades locales, y bajo una proclama de corte decididamente incaísta, con una participación masiva, en este caso sí, de la provincia de Tinta (Glave 1992: 177). Tras triunfos iniciales sobre las tropas realistas en Livitaca y en Checa, hubo un enfrentamiento final que terminó con la derrota rebelde en abril de 1815, justamente en las pampas de Toqto, conocido entonces y ahora como uno de los sitos donde se realizan combates rituales entre pobladores de las provincias de Canas y Chumbivilcas.

La campaña de Areche, que hoy podría calificarse de etnocidio cultural, tuvo efectos sobre todo en la vestimenta, que adoptó la moda del siglo XVIII español, y en el hermetismo en el que la población indígena mantuvo su memoria del pasado y sus señas de identidad. Pero fracasó en diversos niveles, y no solo porque las poblaciones hicieron suyas muchas de estas expresiones culturales impuestas, interpretándolas bajo su propia vivencia cultural. La memoria de Túpac Amaru se mantuvo en la memoria de las poblaciones indígenas como símbolo de la lucha por su autonomía durante tiempos republicanos; posteriormente los levantamientos campesinos de las décadas de 1920 y 1960 y el movimiento indigenista concentrado en la ciudad del Cusco lo elevarían a la categoría de mito. Este ascenso en la memoria popular llegó a su consumación con el Gobierno de las Fuerzas Armadas del periodo 1968-1975, que lo proclamó oficialmente como prócer de la Independencia, y que se valió de su figura para promover una Reforma Agraria que tendrá efectos muy profundos en esta región, que lo había mantenido fielmente en su memoria.

Pero mucho antes que este proceso de lugar, los descendientes de los kana, kanchi y chumbivilcas pasaron alrededor de 150 años de vida republicana sometidos a un régimen de hacienda, lo que redujo su capacidad de reproducción al nivel de lo humanamente posible, carentes de derechos y beneficios, situación en la cual se mantuvieron como grupo social y como cultura.

Canas en el período republicano: mistis y campesinos

El partido de Tinta mantuvo por un tiempo la extensión heredada de la Colonia. Cuando el 26 de abril de 1822 fue creado el departamento del Cusco por decreto de la nueva República, Tinta pasó a ser provincia homónima. Su población, entonces, estaba estimada en unos 29,045 indios, 5,420 mestizos, 324 españoles, 27 clérigos y 152 pardos libres, distribuidos en 11 doctrinas y 13 pueblos (Guerra Carreño 1982: 105). Intereses locales por el acceso a recursos, liderados en buena medida por los sectores mestizos que dominaban en la administración, empujaron a la demarcación de nuevas provincias y distritos, atomizando la representación estatal. La Ley N.° 1532, del 14 de octubre de 1833, dividió la provincia de Tinta, quedando la parte alta como provincia de Canas y la parte baja como la provincia de Canchis. La capital de Canas fue sucesivamente ubicada en los centros poblados de Checca, de Coporaque y de Sicuani, entonces con estatus de villa, y desde 1863 hasta la fecha, al de Yanaoca. En noviembre de 1917, Canas fue dividido en las provincias de Canas y Espinar, por le Ley N.° 2542, quedando Canas conformada por los distritos de Yanaoca, Pampamarca, Langui, Checca y Quehue (GRC 2013: 15-16). En 1941 se creó el distrito de Túpac Amaru con su capital Tungasuca; en enero de 1957 el distrito de Layo, separado del de Langui; y en febrero de 1958 el de Kunturkanki, con lo que Canas terminó por adquirir su actual división política.

Mientras tanto, la composición social de la región había cambiado radicalmente. Los españoles fueron sustituidos por la nueva categoría de terratenientes mestizos o mistis, en la pronunciación quechua. Los cacicazgos habían quedado definitivamente abolidos, pero tampoco eran reconocidas las comunidades de indígenas, considerados unos y otros parte de la legislación colonial. Para la nueva legislación republicana, esta población estaba compuesta por tributarios, cuyo acceso a la ciudadanía estaba asegurado por su capacidad de tributar, lo cual estaba sujeto a que tuvieran alguna propiedad, profesión u oficio titulado, aparte que en varias constituciones se disponía que solo podía incluirse a la población masculina casada y sobre todo alfabetizada. Con ello se privó de todo estatus legal a los pueblos indígenas, quedando excluidos de cualquier beneficio ciudadano. Los territorios comunales y curacales que en esta región habían sido apropiados por funcionarios, hacendados y el clero en el siglo XVIII, y los territorios comunales denominados “sobrantes”, que quedaron debido a la desaparición paulatina del estrato de los caciques y por una baja temporal de la población indígena en las primeras décadas de la República, fueron comprados y repartidos, a partir de la legislación de 1846, por el nuevo sector blanco-mestizo regional. Desde el tiempo posterior a la rebelión de Túpac Amaru, este nuevo sector había logrado acceder a la administración local y regional, como recaudadores de impuestos e incluso adoptando el estatus de caciques, escalando posiciones de poder político y económico, hasta alzarse como una nueva clase dominante sobre la población rural a mediados del siglo XIX. Como dato particular, este sector compartía algunos rasgos culturales con aquella, como el uso del quechua y la participación, en un papel dominante, en las fechas más importantes del calendario religioso católico. Ante esta nueva clase “indianizada”, los ahora campesinos indígenas, replegados en sus comunidades locales y abandonados por el Estado, fueron convertidos una vez más y de modo más rotundo, en siervos de la gleba, en condiciones que no distaban mucho de las del medioevo europeo. En este estado, los conflictos internos entre pobladores rurales por los escasos recursos disponibles, ya no solo a nivel de comunidades, sino de familias e incluso de individuos, no solo se hicieron mucho más frecuentes sino que cobraron una fuerza inusitada, limitando cualquier canal de solidaridad fuera del vínculo estrictamente familiar.

La respuesta de los campesinos indígenas de Canas y Canchis provino de su principal recurso, los pastizales, inicialmente no afectos a la contribución rústica, que fueron progresivamente habilitados por el trabajo de pastores pertenecientes a estancias que formaban parte de las parcialidades de comunidades diversas, y convertidos de este modo en fundos o haciendas de familias particulares. Estas propiedades no estaban adscritas al control comunal, lo que permitía la expansión lenta de estas economías familiares. Este crecimiento fue notable en el distrito de Yauri, mientras que en otros, como Yanaoca, fue limitado por la propiedad terrateniente de los pastos, y en el caso de Quehue, por funcionar entonces como un anexo del distrito de Checca (Glave 1992: 212-13). Tal crecimiento se benefició del comercio de lana de alpaca, demanda que se mantuvo, con ciclos periódicos de crecimiento y de baja, entre las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX, a partir de la creación del ferrocarril del sur, que comunicaba a la ciudad de Arequipa con el altiplano y que convirtió a este —en concreto, la ciudad de Juliaca— en centro acopiador de este producto.

Las familias mistis incrementaron también sus propiedades sobre las estancias, comenzando por las tierras del clero aún supervivientes y por la compra por deudas a familias campesinas. Por último, pobladores mistis del altiplano, animados por el pujante comercio de lanas, empezaron a reproducir la estrategia campesina de integrar pastos en sus propiedades, por la apropiación directa o igualmente por la compra de propiedades. La expansión de ambos sectores, el de los pastores y de los mistis, propietarios de terrenos, entró en conflicto cuando los agentes fiscales empezaron a incluir a estos propietarios en el padrón de contribuyentes en forma masiva desde le década de 1870, y de modo oficial desde 1889, causando las primeras protestas de parte de los propietarios campesinos que eran inscritos.

Las unidades rurales, los antiguos ayllus compuestos por familias extensas y linajes, organizados en unidades duales, se transformaron paulatinamente desde el quiebre del sistema colonial en comunidades de indígenas y posteriormente campesinas, unidades cerradas con un sistema de gobierno tradicional heredado de la administración colonial. En esta evolución, que significó la fusión o, por el contrario, la división de los antiguos ayllus, se ha mantenido la división de las poblaciones en secciones duales, con ramificaciones en varios niveles, el acceso a los recursos monitoreado por un sistema de gobierno interno, y la propiedad sobre territorios dispersos. Estas formas han continuado a pesar de todos los intentos de la legislación y administración coloniales y de la agresiva tendencia de los grupos de poder por concentrar estos recursos en los siglos que han sucedido a la Conquista. Estas transformaciones no deben ser vistas como el simple reflejo de la política colonial o republicana, sino que en ellas también están los intentos de la población nativa por adaptarse a los diversos procesos que sobre ella se impusieron, defendiendo su acceso a los recursos disponibles y la vigencia de sus sistemas de cooperación en el manejo de aquellos.

La estrategia de los hacendados mistis se valió entonces de los artilugios legales que provinieron, paradójicamente, de la legislación de 1893 sobre los terrenos indígenas, que permitía a los propietarios individuales vender sus propiedades al margen de la comunidad indígena, sobre todo cuando había conflictos legales por linderos. Este simple mecanismo permitió la expansión de la propiedad terrateniente en gran escala, valiéndose incluso de documentos fraguados que se adjudicaran la propiedad de familias y comunidades, frente al derecho verbal de los linajes campesinos (Glave 1992: 238), que terminaban en el pago por coerción a los nuevos patrones y en expropiaciones violentas, cuando estos no podían cancelarse.

Todo esto llevó a una oleada de enfrentamientos que autoriza a hablar de un verdadero levantamiento nativo en diversos puntos del sur del país, y en esta región en particular, que, con antecedentes inmediatos en Tocroyoc en 1914, eclosionó durante el mandato de Augusto B. Leguía en la década de 1920, con su punto más crítico entre 1921 y 1923. Uno de los catalizadores de este movimiento fue la Ley de Conscripción Vial, que obligó a grandes masas campesinas al trabajo de pavimentación de las carreteras, del que se ha hablado en la primera parte de este libro. Una labor extra, formalmente pagada pero realmente gratuita, en condiciones de trabajo ínfimas, y que benefició a los intermediarios de esta mano de obra con las empresas constructoras, que no era otro que el sector misti que supuestamente donaba recursos para los trabajadores.

Se conformaron, entonces, organizaciones de acción rebelde, como el llamado Comité Central Tahuantinsuyo, que dieron mayor organicidad a sus acciones. Estos eran intentos de recuperación más simbólicos que efectivos de territorios expropiados por las haciendas, que terminaban en violentas represiones de parte de los hacendados, con gran costo de vidas, saqueos y destrucción de infraestructura de los pueblos campesinos. Se formó en la población campesina, más allá de sus diferencias internas, la conciencia de su propia identidad, que recuperó para sí la figura del Tawantinsuyu como Estado ideal, de personajes como Túpac Amaru y de los líderes rebeldes del momento, como Domingo Huarca, abatido en Tocroyoc en 1921, y de cuya muerte incluso se empezaron a hacer representaciones teatrales en algunas fiestas, similares a las tradicionales representaciones de la muerte del Inca (Glave 1992: 246). El asunto obligó a la formación de comisiones de indígenas de parte del Ministerio de Fomento, en un aparente apoyo de los intentos de reivindicación campesinos. Eventos de violencia se dieron el mismo año de 1921, en los distritos de Langui y Layo, cuya víctima más notoria fue en este caso un hacendado, Leopoldo Alencastre Zapata, quien lideraba a una armada misti que intentaba combatir al levantamiento y que, siendo emboscado, fue muerto en forma particularmente violenta (Valencia Espinoza 1992: 16). En respuesta, la represión policial, armada con fusiles, dejó un saldo de 34 muertos en el morro de Rumitaque, centro de reunión de los rebeldes y, tras varias semanas de violencia, cerca de 500 víctimas como balance final.

Se ha incidido en la semejanza que adoptaron las formas de protesta y el ataque de las multitudes campesinas con las exhibiciones de fuerza y provocación que son parte de los tinku o batallas rituales, y el peso que en la acción campesina puede haber tenido la imagen del Tawantinsuyu. El levantamiento, que no fue un movimiento organizado, sino una serie sucesiva de acciones de reivindicación contestadas con violencia, tuvo manifestaciones cada vez más esporádicas conforme avanzaba la década, y prácticamente terminan con un enfrentamiento de Mollocahua, anexo de la comunidad de Antaycama, en 1931, que igualmente se saldó con un gran número de muertos entre la población rural. El resultado final de esta serie de levantamientos no significó mejora alguna de la situación del campesino indígena; sino una mayor represión a cualquier intento que fuera en tal dirección, como el derecho a la educación escolarizada o incluso a llevar ropa nueva. Un comunero de Huinchiri, nacido en 1917, en medio de este violento período, nos presenta una serie de recuerdos de la situación que se vivía en aquellos tiempos que correspondieron a su infancia y juventud:

Nosotros hemos sido golpeados por los mistis; ya ninguno queda, solo yo estoy sentado (permanezco) en la comunidad de Huinchiri. En 1917 yo era bebé, después ya siendo joven he visto como los mistis cometían maltratos en las comunidades. Los hacendados por aquí hacían llevar sus animales, a las llamas también les hacían cargar; hacían de nosotros todo lo que querían.

Cuando yo estaba de personero [de la comunidad] una patrulla de 45 guardianes nos perseguían para matarnos. En la parte alta de Choccayhua a Doroteo Cáceres le habían golpeado. Así eran los hacendados, los mistis. Ahí estaban Silverio Zecenarro, Manuel Enríquez, Héctor Zecenarro, Manolo Zecenarro, todos ellos eran hacendados. Ahora ya somos libres, yo soy el más anciano.

Los mistis, los hacendados nos explotaban, se llevaban nuestras ovejas, sus muchachos, los jóvenes lo laceaban y se lo llevaban. Para aquel entonces yo había entrado de personero. Casi siete años estábamos en juicio, decían que me iban a matar pero no han podido hacerlo, como hombre que soy “Puma Baltazar” yo me defendía; así se ha defendido nuestra comunidad, ya no podían llevarse a nuestras ovejas, tampoco a nuestros caballos.

Tampoco les gustaba que usáramos zapatos. Los mistis nos quitaban y remedándonos nos decían “¡Indios!” y lo botaban; solo querían que usemos las ojotas de cuero de llama. Así me han hecho, por eso yo me defendía como hombre que soy. Los hacendados han construido su hacienda en tierras de la comunidad pagándoles diez, veinte soles y alimentos. De todo eso yo me defendía diciendo: “¡Soy Puma el valiente!”. Por tal razón he quedado cojo, (porque) así me arrastraban por el suelo. Sólo por ser hombre he resistido y me he quedado solo aquí.

Aquí no han matado a nadie, pero dicen que por el Q’eswachaka ha habido muchas víctimas. En Choccayhua y Chaupibanda han habido más maltratos, hasta hubo muertes. Los muchachos cómo se enterarían de lo que pasaba en la hacienda, nos decían que las asambleas hacían solo de noche; y ellos nos decían “papá, vamos a matarlos”.

No querían que fuéramos a la escuela, nos maltrataban a los que íbamos, yo no sé escribir ni una palabra; como yo, otros no saben escribir. Con Rangel Puma hemos ido a la quinta (región) en el Cusco. No se había llevado la escuela a Quehue; nosotros hemos pedido licencia en la quinta región del Cusco, solo así hemos hecho construir nuestra escuela con don Mario Huilca Rojo, yo y Lucio Callo.

Baltazar Puma Llascano (95), comunidad de Huinchiri, 9 de junio del 2012.[39]

Aquellos siete años de juicios a los que alude el señor Baltazar eran parte de la defensa legal de la organización comunal. Una de las más importantes normas para la población indígena fue la Ley de Comunidades indígenas, aparecida en la constitución de 1920, y que requería a estas organizaciones presentarse con sus documentos de épocas pretéritas para su legalización, incluyendo la delimitación de sus territorios, a cambio de su adscripción a un sistema de administración formal, que con el tiempo sería conocido como el sistema de “autoridades políticas” de la comunidad campesina. De este modo, las comunidades encontraron un marco legal consistente que impedía, como declara don Baltazar en su testimonio, la expropiación que sus territorios.

Esta defensa legal promovió un proceso de reconocimiento de las comunidades, a iniciativa de los pobladores, que recorrió toda el área central y sur andinas. En el distrito de Quehue, la primera comunidad campesina reconocida fue la de Chaupibanda, el 19 de noviembre de 1926, siendo una de las primeras comunidades rurales del país en ser reconocida. Le sigue la comunidad de Huinchiri, el 28 de enero de 1936, y mucho más tarde, la de Ccollana Quehue, el 14 de octubre de 1966. La última en ser reconocida, la de Choccayhua, fue producto de la política del gobierno reformista de Velasco, el 4 de setiembre de 1975. En este último caso se trataba de una población que, tras un largo litigio con la hacienda de la familia Zecenarro (mencionada también por Baltazar Puma), fue expulsada de su territorio, y sus viviendas arrasadas, pocos años antes de la implementación de la Reforma Agraria.

Bajo la hacienda el trabajo era gratuito, esclavizado. Estaban organizados por un patrón, le seguía un mayordomo, quienes hacían trabajar su chacra gratuitamente y hacían pastear su ganado gratuitamente, así era. Entonces, gracias al general Velasco ahora es libre esta comunidad, porque esta comunidad ha desaparecido nueve años, antes de Velasco, porque ha desaparecido en 1965. Porque nos han expulsado de nuestra comunidad a toda esta gente.

El señor propietario, la familia Zecenarro, nos ha expulsado y nos abrió juicio. Mis abuelos nos cuentan que algunos comían sin sal. Al abogado se le tenía que pagar. El juicio inició antes del año 1920. Lo hemos perdido el año 1965, con la gestión del gobierno de Belaunde. Y el 5 de abril de 1967 nos ha expulsado el señor hacendado, me parece que hasta el gobierno apoyaba con la expulsión.

Esa gente se cuidaba porque varios nietos de Túpac Amaru se rebelarían algún día, porque algunos de ellos eran preparados que se encontraban en el Cusco y en otras partes; por eso habían desaparecido esta comunidad.

Leonardo Janampa Torres, comunidad de Choccayhua, 8 de junio del 2012.

Señor Baltazar Puma Llascano, de 95 años (2012), de la comunidad de Huinchiri.

A fines de la década de 1950, el escenario rural cusqueño estaba siendo nuevamente sacudido por una serie de levantamientos campesinos en diversos puntos de la región, iniciado por el proceso de toma de tierras —es decir, la ocupación de territorios de las haciendas, por los arrendatarios que las trabajaban— en la región norteña del departamento, en las provincias La Convención y Lares. El proceso siguió extendiéndose por todo el sur andino, haciendo inviable el sistema de propiedad territorial vigente y amenazando con un levantamiento generalizado. La Reforma Agraria, dictada en 1969 por el llamado Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, se empezó a implementar en la sierra sur los años siguientes, llegando a buena parte de comunidades cusqueñas hacia 1973. La Reforma Educativa se inició en 1974 en la región rural del Cusco, siendo para un contingente importante de la población el verdadero inicio en un sistema educativo universal. El acceso a la igualdad se completó con la Constitución de 1979, que incluyó por primera vez el derecho al voto a los analfabetos, que involucraba a la mayoría de población quechuahablante.

La mejor expresión del final del período de haciendas fue un episodio sangriento, posterior en cerca de diez años a la Reforma Agraria: la violenta muerte del hacendado Andrés Alencastre a manos de pobladores de varios distritos de Canas, en 1984. Aunque este evento es excepcional, es muy indicativo del momento en que se dio y de los discursos que se han creado y difundido alrededor de la población indígena en un área tan representativa como el Cusco. Hijo de Leopoldo Alencastre, Andrés fue testigo de los sucesos en Layo en 1921, en los que fue muerto su padre. Se convirtió en su madurez en uno de los personajes más notorios del indigenismo cusqueño: poeta y músico quechua, proclamado representante de la cultura quechua contemporánea por el mismo José María Arguedas, enseñaba esta lengua en la Universidad Nacional San Antonio de Abad del Cusco, y colaboraba con etnólogos como el francés Georges Dumézil en la descripción de costumbres indígenas, como el Chiaraje, produciendo el primer texto antropológico sobre el tema (1953). Conocido en el ambiente cultural cusqueño como Killku Waraka, su figura inspiró a Arguedas para el contradictorio personaje de Bruno, el hacendado a la vez paternal y violento que se pretendía defensor de la pureza de espíritu de sus siervos de la gleba en su novela Todas las Sangres (1964). En contraste, Alencastre resumía muchas de las características de los gamonales del sur peruano, con numerosos indígenas sujetos a su cargo en condición de siervos en territorios ubicados en los distritos de Kunturkanki, Checca y Quehue, de muchos de los cuales fungió a la vez como patrón y padrino. En buena medida se debe a su gestión la fundación del distrito de Kunturkanki, en cuya capital El Descanso podía disponer del control total. Para los tributarios de estas haciendas, Alencastre era conocido por sus numerosos abusos legales y maltratos físicos contra sus supuestos defendidos, caso extremo de contradicción entre un discurso reivindicatorio y una posición social dominante. Esta condición, que podríamos considerar la apropiación de la identidad y cultura de una población subalterna por un sector que no es su detentador originario, ha sido uno de los puntos de crítica esenciales a la corriente indigenista. Es verdad que un sector de la clase dominante se acogió al discurso indigenista en busca de una identidad cultural propia que a su vez pudiera justificar su posición social hegemónica. Remy (1991) hace notar esta voluntad del sector mestizo regional de ser el intermediario entre el indígena andino y el observador urbano occidentalizado. Crítica parcialmente cierta, puesto que la mayor parte de los representantes destacados de esta corriente no pertenecieron tampoco a la clase hacendada de sus respectivas regiones.

Pero lo que importa aquí no es tanto el discurso reivindicatorio del personaje sino la relación implícita que se planteaba en el mismo. En la década de 1970, Alencastre buscaba que sus propiedades fueran declaradas Bienes Monumentales e Intangibles por el Instituto Nacional de Cultura para no ser afectado por la Reforma Agraria (Valencia Espinoza 1992: 23). Terminado el Gobierno Militar en 1980, Alencastre intentó recuperar por vía legal la estancia de Pacobamba, en Kunturkanki, lo que le enfrentó temerariamente a la población que antiguamente había vivido subordinada. Como resultado, durante una estadía en El Descanso, fue muerto en condiciones similares a las de su padre, en una contundente muestra del rechazo y el temor que el autodenominado defensor de los indígenas había generado entre sus antiguos siervos.

La literatura antropológica ha encontrado en esto una muestra de la vigencia de los conceptos andinos, patente en la forma en que su cuerpo fue mutilado, con el fin de evitar su regreso (CAJ 2009: 77). Luego de los reportes y comentarios iniciales sobre el hecho, que representaron a los campesinos indígenas como salvajes intoxicados por el alcohol, o que sacrificaron al indigenista como “víctima propiciatoria de quien sabe qué cultos o ancestrales rencores”,[40] se le ha dado a este evento una dimensión mítica, la expresión más extrema de una contradicción insalvable que ha marcado la relación misti-indio. Tales interpretaciones no deben hacernos olvidar, sin embargo, la principal intención de este acto de violencia: la determinación de la población rural de dejar definitivamente atrás al sistema de hacienda y el deseo de determinar su propio destino. Convertidos ahora en miembros de comunidades rurales independientes, los descendientes de los antiguos kana enfrentaban ahora, con más esperanza que desamparo, una nueva situación.

CAPÍTULO III

CALENDARIO FESTIVO DE CANAS

Una revisión de la trayectoria de Canas revela la notable continuidad histórica de su población originaria, no solamente porque se haya mantenido la distribución espacial de los antiguos ayllus y sus toponimias; sino porque también se han conservado las relaciones de solidaridad y de competencia entre los descendientes de aquellos pueblos, aún si es patente la influencia de las coyunturas creadas por los grupos de poder y los ciclos económicos que se han sucedido en la región. Reorganizados en reducciones y posteriormente en comunidades de indígenas, los descendientes de los pueblos originarios han estado en continua lucha por su autodeterminación, sustentada en una economía compleja y adaptada al medio, mientras diversos factores transformaron la fisonomía social y cultural de la región en los siglos que siguieron a la Conquista. Continuidad histórica e influencia de coyunturas y factores externos se reflejan en las manifestaciones culturales que conforman el patrimonio cultural de la provincia de Canas; que tienen su respectiva versión en el distrito de Quehue.

No se encuentran investigaciones de profundidad sobre los contenidos que componen la memoria histórica de la población inscrita en estas costumbres. Autores tan disímiles en sus perspectivas como Glave u Ortiz coindicen en afirmar que la identidad étnica originaria de la nación Kana se ha disuelto, tras siglos de dominación colonial, en una identidad genérica, impulsada por la necesidad de acceso a los recursos y a derechos o por la influencia de los discursos dominantes del momento, desde el catolicismo colonial hasta el velasquismo. Creemos que tales discursos de identidad, si bien son importantes en toda el área andina, no bastan para explicar la permanencia de la distribución étnica originaria en los centros poblados de la provincia de Canas ni el significado de las diversas costumbres que componen su patrimonio cultural. En la historia reciente del campesinado andino que acompañó las reivindicaciones de los pobladores de Canas entre el período de toma de tierras y la Reforma Agraria, los discursos de clase que sustentaron la acción política inhibieron la formulación o expresión pública de la dimensión étnica de la identidad y por tanto dificultaron su articulación con niveles más serios de reflexión, lo que ha tenido efecto en la implementación y puesta en práctica de políticas respecto de esta población, no solo de parte del Estado sino de diversos sectores de la sociedad nacional. Esta falta de reconocimiento no significa necesariamente la inexistencia de esta dimensión social, máxime cuando en manifestaciones como las que se pasarán a describir se refleja la persistencia de tales criterios de adscripción.

En el área de la provincia de Canas, aunque se comparta una historia común, es distinguible una zonificación en formas y niveles de vida diferenciadas por el medio, la historia, la economía y la tradición cultural, pudiendo hablarse de subáreas culturales, dentro del patrón común de la provincia. Del mismo modo, Canas comparte rasgos con las demás provincias altas del Cusco. Un informe reciente del Gobierno Regional del Cusco (2013) propone una subdivisión de la provincia de Canas en cuatro áreas culturales menores, sobre los criterios de la actividad económica predominante, la vestimenta cotidiana, la zona altitudinal, el material de construcción de las viviendas y la organización espacial de los centros poblados. Estas son llamadas zona de influencia altiplánica, zona ganadera, zona histórica y zona tradicional. La primera comprende a los distritos de Langui, Layo y Kunturkanki, pueblos que se encuentran a gran altitud y en los que se combina la crianza de vacas, ovejas y camélidos con la agricultura a pequeña escala. El patrón de asentamiento disperso de los centros poblados y la construcción de viviendas de adobe tiene paralelo a los conocidos de la cultura aymara altiplánica, con la que ha habido, no lo olvidemos, un parentesco histórico. La vestimenta tradicional de estos distritos, por ejemplo, presenta similitudes con la de las provincias

de Chumbivilcas y Canchis. La segunda zona incluye a comunidades del distrito de Kunturkanki y es llamada “ganadera” por la preeminencia de esta actividad en la cultura y la vida cotidiana, desde la centralidad de las ceremonias de marcación del ganado hasta la textilería y la vestimenta. La tercera zona, que incluye los distritos de Yanaoca, Pampamarca y Túpac Amaru, es definida como “histórica” por haber sido escenario de eventos importantes en la región, en concreto de la gran rebelión anticolonial de 1781. Se distingue por el uso de formas de producción agrícola y de crianza de ganado más modernas y productivas, cuya producción tiene mayor participación en el mercado. Su economía es la más dinámica de la provincia, lo que influye en el patrón urbano y en su modo de vida. Por contraste, la cuarta zona, que incluye a los distritos de Checca y Quehue, es definida como “tradicional”, pues mantiene un modelo en la organización económica, ciclo festivo, habitación, vestimenta y otros aspectos con caracteres muy distintivos de la provincia desde tiempos ancestrales. Es también, como hemos visto al inicio del capítulo anterior, el área más rural y con mayor nivel de pobreza. Un aspecto poco mencionado en los estudios, como no sea en los informes estadísticos, es la composición social en cada región, habida cuenta que la población misti urbana ha estado desigualmente repartida. Los descendientes misti aún mantienen, en tanto población urbana originaria, un cierto número y presencia en distritos como los de Yanaoca, Langui, Layo y Kunturkanki, mientras que en Quehue apenas han estado presentes hasta hoy y en el actual calendario festivo distrital no tienen mayor presencia.

Antes de tratar el estado actual de la costumbre alrededor del puente Q’eswachaka, haremos un breve repaso del calendario festivo de la región, con énfasis en dos casos paradigmáticos: la fiesta de la Virgen Asunta del distrito de Langui, festividad religiosa de gran convocatoria en la provincia, y el caso de los tinku o batallas rituales que tanta literatura han merecido en el siglo XX. Es importante considerar que expresiones como las mencionadas tienen motivaciones muy diversas, acaso demasiado complejas, como para ofrecer sobre ellas una interpretación única. Nos bastará aquí con dar cuenta en qué medida estas manifestaciones dan forma a la historia particular del pueblo que las mantiene, y que ellas no son simplemente una “tradición” sino una puesta en práctica de la organización social originaria que se sigue reproduciendo como una realidad vigente.

Aunque las confesiones protestantes hacen cumplida presencia en importantes áreas de la provincia, el calendario católico sigue con vigor en esta zona en una serie de festividades, entre fiestas patronales, celebraciones a santos con funciones protectoras como Santiago, San Juan, San Pedro y San Pablo, y fechas importantes del discurso cristiano, como la Semana Santa, el aniversario de la Virgen, Todos los Santos y la Natividad. En estas celebraciones tiene papel importante actualmente la prelatura de Sicuani, que sigue siendo activa en la región. En el calendario religioso de las festividades más importantes de las localidades de Canas domina la fiesta de las cruces del 3 de mayo. Esta festividad está comúnmente asociada al patrón andino de división dual del centro poblado, y de sus derivados (tripartición y cuatripartición) en secciones llamadas sayas, parcialidades, barrios o ayllus, actuando cada una de estas como custodio de su respectiva cruz, saliendo todas en procesión en esta fecha y siendo entonces objeto de ofrendas y cuidados especiales. Las fiestas de santos protectores del ganado como Santiago, protector del ganado vacuno, y San Juan, del ganado ovino, son generalizadas en toda la provincia, aunque por sus funciones y atributos entrarían más bien en la categoría de fiestas del ciclo productivo antes que del estrictamente religioso. Queda aún por recabar información de la costumbre de la marcación, en la cual deben estar inscritas algunas de las concepciones, generales en el área andina, sobre la geografía viviente y la relación del hombre con las instancias protectoras que presiden su existencia.

Las fiestas patronales, instituidas originalmente con las reducciones coloniales, operan como la representación de la unidad política bajo la advocación de algún santo o Virgen. Algunas de ellas han alcanzado especial relevancia, con la Virgen de la Asunción del distrito de Langui (15 de agosto), conocida popularmente como “Asunta”, cuya convocatoria se ha ido acrecentando en las últimas décadas, y el patrón San Hilario de Pampamarca (14 de enero) a cuya celebración se ha integrado una feria agropecuaria con importantes vínculos con el exterior. En su estado actual, estas fiestas reflejan muchos de los cambios operados luego de la liquidación del régimen de hacienda y la pérdida de poder simbólico de la población misti, más numerosa en distritos como Yanaoca, Layo o Langui, y cuya presencia era protagónica en el desarrollo de estas celebraciones.

La Virgen Asunta de Langui

La festividad de la Virgen de la Asunción del distrito de Langui, una de las fiestas más populares de la región, resume en sus características algunos de los aspectos centrales de la historia y la sociedad de Canas. La imagen de la Virgen, cuya iconografía, con vestimenta blanca y las manos en alto, reproduce el momento de la ascensión de la Virgen María, es la protagonista principal de esta fiesta. El atributo fundamental de este culto es el carácter milagroso de la imagen, en la forma de revelaciones aparecidas a los fieles y de pedidos cumplidos; existen numerosos relatos sobre los milagros concedidos a sus fieles.

Siguiendo las órdenes del Concilio Limense, hacia la primera mitad del siglo XVII fue construida la iglesia mayor, destinada a la Virgen, bajo cuya advocación había sido establecida la reducción de Langui cerca de un siglo antes. La historia registra el inicio de la devoción hacia 1689, cuando se forma la primera cofradía de la Virgen de la Asunción, cuya fecha en el calendario oficial católico es el 15 de agosto. La cofradía, forma de organización por la cual una comunidad rinde culto a una figura específica del santoral católico, tenía una fuente de financiamiento para el sustento del culto y el ornato de la imagen y el templo que la albergaba. En Langui, esta fuente estaba compuesta por unas 80 cabezas de (ovinos) en la estancia de Vilcamarca, muestra de la importancia que este culto había alcanzado al tiempo de su aparición. Como se ha visto en el capítulo dedicado a la historia, en el área andina en general y en la región de Canas en particular, esta forma de organización dedicada al culto de un Cristo, una Virgen o un santo se había multiplicado desde el siglo XVII, y se había convertido en una importante renta para el clero y una de las fuentes de su poder económico en época colonial y en especial en su último siglo de existencia.

Desde las reformas borbónicas, la población indígena, tanto la capa dirigente de caciques como la población rural, perdió progresivamente toda capacidad de sostenimiento económico y representatividad política, que llegaron a su consumación con la derrota del levantamiento de Túpac Amaru, las reformas del visitador Areche y las medidas de la naciente República que terminaron por quitar el estatus legal a la población de origen nativo. En este tiempo la nueva capa mestiza o misti asumió el papel dominante en la sociedad andina, y en la provincia de Canas en particular. En tiempos republicanos, las propiedades de la iglesia católica pasaron a formar parte de la propiedad concentrada por el nuevo sector dominante. En Langui estos recursos se mantuvieron como parte del culto, y de hecho crecieron por los aportes de los devotos, como quedó registrado en los inventarios que los mayordomos y párrocos (siempre de origen misti urbano) encargaron realizar en 1854, 1872 y 1921. La festividad de la Virgen Asunta fue de este modo organizada y presidida por el estrato de hacendados locales, y por mucho tiempo fue un culto institucionalizado por el sector urbano y asumido por la prelatura de Sicuani, parte de la institución católica, como su organizador oficial. Al fundo de Vilcamarca, mantenido para el usufructo del culto, por entonces por más de dos siglos, le fueron agregados los fundos Vertiente, Chacapampa, Hospital, Ccahuañuyo y Cuchuchuni, arrendados a propietarios mestizos. La población de origen indígena, autodenominada runa, mantuvo por décadas un papel subalterno en la organización de esta fiesta, limitando su participación a la comparsa de música y danza. Luego de la Reforma Agraria, esta población empezó a tener un papel importante en el culto, ante el declive del poder gamonal, al grado de dominar actualmente su organización. Como resultado, la versión actual de la fiesta a la Virgen Asunta compromete hoy en día a todos los sectores sociales de la región, siendo esta una de las razones de su popularidad.

En el aspecto estrictamente formal, la festividad de la Virgen Asunta sigue la secuencia tradicional del culto católico en el área andina: alba, misa, procesión y baile social en la noche (actividad que es llamada San Roque), del 13 al 16 de agosto; y culmina el día 17. La primera actividad es previa a la fiesta propiamente dicha y consiste en una serie de rituales de ofrenda —una costumbre difundida en toda el área rural andina es iniciar una fiesta católica con un ritual precristiano— dedicada a la Pachamama y a los apus del distrito, que son los cerros Yana Orqo, el más poderoso, y Kuntur Senqa, Baivilla y Ayamoqo. El objetivo de estos rituales es pedir permiso a tales entidades para la realización de la festividad.

La organización de las fiestas en esta región es potestad del carguyoq o alferado, quien se encarga, además de distribuir responsabilidades y supervisarlas, del ornato y cuidado de las imágenes que saldrán a la procesión. En la festividad de la Virgen de Langui, el personaje más característico es el Turco Capitán, de llamativa presencia, quien oficia como pre-

La festividad de la Virgen Asunta de Langui dura 5 días. Se inicia con el albazo. La procesión se realiza al tercer día. En 2009 fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación.

sentador de la fiesta ante las autoridades. Aunque su performance pueda parecer un papel paródico de la labor de los alferados, él se ocupa de que cada paso en la secuencia de la fiesta se cumpla adecuadamente, seleccionando a los que tendrán labores como llevar las andas —tiene la potestad de suspender a aquellos que no hayan cumplido adecuadamente con las labores que se les haya asignado— y vigila que la imagen de la Virgen esté segura, incluso supervisa que los pobladores se quiten el sombrero ante el paso de la imagen en procesión. Su segundo es el abanderado. El Turco Capitán va vestido con pantalón y saco de frac de color blanco adornado con cintas doradas y lentejuelas, botines negros y un bicornio por tocado. Va premunido de una espada de honor del ejército, que rinde homenaje a la batalla de Arica, llevando la famosa frase de Bolognesi escrita en su hoja. El abanderado va vestido con un saco de frac similar a su superior. Estos papeles eran asumidos tradicionalmente por los “notables” de la capital del distrito, pobladores de origen misti, social y simbólicamente dominantes en el período anterior a la Reforma Agraria; significativamente estos roles aún representan este simbolismo en la fiesta, aunque ya no asuman políticamente el rol dominante anterior.

El primer día se celebra el alba, la primera misa y, hacia la tarde, la presentación de los carguyoq y de sus comparsas, conocidas como jato (hato) de negros y negras. Los encargados del día son llamados alferados del albazo, quienes se presentan a la misa de las 9.00 a.m. y se colocan en la primera fila frente al altar principal de la iglesia en el lado izquierdo de las bancas. Terminada la misa, se entrega al párroco un tapete bordado en calidad de donación, con el nombre del donante y el año de la fiesta. Señalando el inicio de las fiestas, se revientan cohetes en la plaza mayor y en el sitio llamado San Roque, en la entrada del cementerio. Aparece, entonces, en la plaza el Turco Capitán acompañado por el abanderado, ambos se dirigen primero a la comisaría, donde son recibidos por la Policía Nacional, para pedir apoyo en el cuidado del orden durante el tiempo que dure la fiesta. Luego pasan a la municipalidad distrital, presentándose ante el Alcalde, y finalmente ante la Virgen Asunta en su altar en la iglesia local, con la frase “Kausachum Mamacha Asunta, Langui llaqta” que indica el inicio oficial de la fiesta. Avanzada la mañana, van a caballo a la casa del Alferado del Albazo y son recibidos por la esposa de este, llamada alferada, quien les invita a comer. El Turco Capitán y su abanderado van después a visitar a los alferados de los días siguientes —incluyendo a los maestros altareros de cada cabildo o sección—, indicando que se va anunciar el albazo, al grito de “¡Risaq Albazo!”.

Mientras tanto, los conjuntos que harán de negros se preparan, arreglando sus jatos de mulas. Una vez amansadas, las mulas son adornadas con un cabezal de borlas de lana de colores, una pechera y una tapa que cubre unos palos entrecruzados, en la que se coserán las banderas de colores. Al mediodía, la Alferada del Albazo invita un almuerzo a todos los presentes, alrededor de unas doscientas personas, con ají de picante o lisas (olluco) y habas, chairo, papas huayco y chuño sancochado, entre otros platos. Las comparsas de negros se caracterizan para el siguiente acto, que es la salida a la plaza. El Turco Capitán, el abanderado, los alferados y los negros, cabalgando los primeros a caballo y los últimos llevando al lado a sus mulas, pasean por la plaza y de ahí a las calles del pueblo, acompañados por la música de las bandas locales, ante el jolgorio general, con el público asistente echándoles chicha o cerveza y reventando cohetes. Al final de este recorrido todos se encuentran en el templo y el Turco Capitán hace el saludo al mismo levantando los brazos, lo que es respondido con un aplauso general. Ante las imágenes de la Virgen Asunta y la Virgen del Carmen son presentados los alferados de día, que se encargarán de igual labor al año siguiente. El Turco Capitán saluda y luego los negros hacen su primer baile, con el rol protagónico de las “negras”, que hacen una interpretación cómica de su papel involucrando a los invitados en una parodia de seducción. Alrededor de las 10 de la noche, los conjuntos se dirigen al cementerio a saludar a los difuntos y alegrarlos con un despliegue de música y danza. Este momento es una de las razones de la convocatoria de esta fiesta entre las poblaciones de los distritos vecinos como Layo, Sicuani, El Descanso, Checca o Quehue. Al terminar a altas horas de la noche, las parejas de negros van a saludar a la alferada, devolviendo las prendas con las que se han caracterizado.

La organización de los jatos y de la comparsa de los negros habla mucho del carácter original de esta costumbre en tiempos de la hacienda. Cada jato se compone de 12 a 24 mulas o caballos, llevados por un sargento, personaje vestido apropiadamente de militar. Los carguyoq principales siempre aparecen a caballo, vestidos de poncho y sombrero finos, son precedidos por uno o dos barredores, que limpian el piso por el que pasarán, y son recibidos por el Sargento de los Albazos con la mayor de las atenciones. Antiguamente el uso del caballo era prerrogativa exclusiva de los carguyoq que encabezan la procesión, mientras que los negros solo podían ir en acémilas; actualmente estos pueden ir igualmente a caballo, como parte de una gran cabalgata.

Dos tipos conforman la comparsa de los negros, llamada significativamente piara: uno es la negra, interpretada antiguamente por un hombre vestido de mujer con un traje completamente negro —incluyendo la tela que cubre el cabello— y la cara pintada, actualmente viste una falda de colores, blusa blanca, un pañolón en la cabeza y tiene el rostro maquillado. El otro es el negro, quien, vestido de militar con quepí, lleva una mula —actualmente puede ser también un caballo— adornada con cuatro banderas nacionales. Estos personajes pasan a pie llevando sus monturas por la Plaza de Armas y deben tener la fuerza y rapidez necesarias para tranquilizar al animal cuando revienten los cohetes

El 14 se celebra la víspera. Los carguyoq del día son los altareros, quienes hacen presentación de su labor, no solamente de los altares elaborados, sino de los conjuntos musicales que acompañan cada altar, bailando con el sector de la población a la que representan e invitando comida y bebida a participantes y visitantes. Se hace la Entrada de los Cirios por parte de los encargados de la misa principal, quienes portan las mencionadas velas, a las cinco de la tarde. Luego, se realiza la denominada Misa de Sin Pecado, en la que se pide a la Virgen su bendición para que se dé inicio a la festividad sin contratiempos. El oficio religioso es atendido por la prelatura de la provincia de Sicuani. Durante las misas de esta fiesta la feligresía pide bendiciones y milagros a la imagen de la Virgen, y no es extraño que tales pedidos se manifiesten con actitudes de devoción máxima, como orar de rodillas y llorar de emoción. Los presentes parten de ahí hacia la casa del o de los carguyoq que hicieron posible la realización de la misa.

Mientras tanto, se realiza el “espíritu” o izamiento de los altares, decorados con banderas del Perú y del Tawantinsuyu, por diversos puntos del centro poblado. Los altareros proceden a hacer su labor hacia la noche, en un total de cinco, cuatro para las esquinas de la plaza y uno para el frente de la iglesia. Cada altar representa a un barrio de Langui, y lleva su nombre respectivo: Ccollana, Urinsaya, Cabildo Ccollana y Cabildo Urinsaya, cada uno con su atributo particular. El quinto altar, al frente de la iglesia es llamado El Bosque, por estar adornado con ramas de cedro, ciprés y otras plantas, flores y frutas. Terminada esta labor, los asistentes visitan los altares y se inicia una ronda de música, usualmente con cantos con guitarra o tonadas con orquesta, y se invitan ponche y otros licores, terminando con la quema de cohetes.

El 15 es el día de procesión, en que salen las imágenes de la Virgen Asunta, la Virgen del Carmen, la Virgen del Rosario y San Lucas. Los carguyoq del día llegan a ser tres: para atender la misa, para la procesión y para el cuidado de las imágenes. La misa en el templo parroquial de Langui es el momento que la población aprovecha para pedir bendiciones a la imagen presente de la Virgen, incluso se realizan matrimonios y bautizos bajo la advocación de la imagen para acceder a tales beneficios simbólicos. Finalmente, las andas salen, en sucesión, haciendo los altos de rigor ante los altares, donde se les homenajea con la música de las orquestas y la danza de las comparsas. De modo similar que en el día anterior, se presentan los anderos, encargados del arreglo de las andas de la Virgen. La imagen en procesión va acompañada de las comparsas del Turco Capitán y los negros. El primero, con su abanderado, va a caballo encabezando la comparsa y saludando a la feligresía reunida alrededor de loa altares con frases de cortesía. La población asiste en traje de fiesta, incluyendo los varones en poncho y las mujeres con mantos vistosos. A su paso en procesión, la feligresía intenta tocar el manto de la imagen y ponerse momentáneamente debajo de él, invocando de este modo su protección. Al final de la procesión se hace una primera convocatoria y reunión para el reparto de responsabilidades y toma de cargos para el año siguiente, a la entrada del templo parroquial. Al caer la tarde, los carguyoq, sus invitados y la población en general suben al sitio de San Roque para la competencia de los grupos de baile, en medio de lo cual se hace una visita al cementerio para saludar a los difuntos. La competencia dura hasta altas horas de la noche. Esta secuencia se reproduce el siguiente día. Compiten las comparsas de baile, llevando sus mejores trajes de fiesta, y cuatro bandas de músicos con instrumentos tradicionales.

El 17 es el día de corrida, otra de las labores encargadas a los carguyoq del día. Esta costumbre se presenta en su modalidad andina del rodeo, que provoca al toro pero no busca matarlo; esta forma de corrida no suele cobrar víctimas. El día anterior al rodeo se pide permiso y bendiciones a la efigie de la Virgen durante la misa, al ser esta costumbre en su honor y para evitar accidentes. El kacharpari o despedida del día 18 ya no se celebra. Originalmente era el final del concurso de comparsas, calificadas según sus habilidades.

Al tiempo que se realiza la festividad, se une a esta el homenaje a San Lucas, otra tradición de origen exclusivo de la población runa. San Lucas es una de las imágenes milagrosas, original del vecino distrito de Layo, que viene en peregrinación a Langui a participar en la fiesta de la Virgen. Los peregrinos que vienen de Layo han recolectado a su paso por la laguna de Langui-Layo un conjunto de piedras pequeñas, cuyas formas son interpretadas como representaciones de animales, casas, vehículos y otros bienes, y llevadas ante la Virgen en una “fiesta de las miniaturas” para que reciban su respectiva bendición. Esta costumbre está emparentada con la de las alasitas del altiplano, pues estas miniaturas de origen natural operan a modo de dones a ser concedidos: terrenos, casa, ganado, trabajo o títulos, y son igualmente vendidas u ofrecidas a los asistentes, según sus deseos y necesidades, para formular sus peticiones ante la Virgen. En esta ocasión se traen igualmente productos votivos manufacturados como escapularios o amuletos, y últimamente, por influencia seguramente de la costumbre altiplánica, se ofertan verdaderas miniaturas manufacturadas para el mismo fin.

Una revisión tan somera de una de las fiestas más importantes de la región no puede reflejar seguramente todo su significado e importancia, pero retendremos ciertos datos de importancia. El primero y más notorio son los efectos de la transformación social ocurrida en las últimas cinco décadas en la región caneña. La evolución de las comparsas, muestra visual de las concepciones estéticas y de la historia inscrita en estas representaciones, es además un reflejo de los cambios de la sociedad regional. Tradicionalmente, las comparsas llamadas piaras de negros, se presentan con sus acémilas, acompañando al carguyoq, quien viste el traje tradicional misti, y a sus capataces, vestidos de militar. Los orígenes del culto y diversos aspectos, como el nombre de Asunta o la presencia de cuadrillas de negros dirigidas por un personaje tan hispánico como el Turco Capitán —representaciones ambas del infiel converso a la fe cristiana, cuyo triunfo pregonan— son claramente de origen hispano y fueron mantenidas por la institución católica y por el estrato misti que celebraba su origen español. Por el otro bando, es significativo que los negros —que en este caso no estarían representando a la población de origen africano llevada a América en calidad de esclavos, sino a la población mora musulmana, a la que los Reyes Católicos expulsaron de España, obligando a cristianizarse a los que permanecieron en su territorio— sean caracterizados por la población rural de origen indígena. Tal es en realidad la representación del triunfo de la fe cristiana sobre el paganismo, uno de los temas básicos del género conocido como auto sacramental, origen de muchas representaciones de personajes en las danzas andinas, en particular las que acompañan a la imagen de la Virgen.

En el departamento del Cusco este tema reviste particular importancia. Una de las historias de la conquista refiere que durante el sitio del Cusco por Manco Inca, dos apariciones milagrosas ayudaron a los españoles: Santiago a caballo, que reproducía la imagen del mata moros español, esta vez sobre las tropas del Inca, y la Virgen María, que aparecida sobre el edificio conocido como Sunturwasi, originalmente dedicado a Wiracocha, detuvo a los nativos encegueciéndolos con su presencia resplandeciente y echando una fina arena sobre sus ojos. Guaman Poma de Ayala reproduce tales historias como milagros verdaderos. En el lugar del templo inca se levanta hoy la Catedral del Cusco. En amplias zonas de los Andes centrales, y en particular en el Cusco, en las fiestas dedicadas a la Virgen están presentes las comparsas que representan a los distintos pueblos de la historia y la mitología como otros tantos conversos que expresan de este modo su sometimiento a la fe cristiana en una de las figuras centrales del catolicismo.

Imágenes de Guaman Poma de Ayala sobre apariciones milagrosas que ayudaron a los españoles. Milagro del Señor Santiago Mayor, apóstol de Jesucristo; y Milagro de Santa María.

Junto a estos motivos de la religión oficial, existe la reinterpretación indígena del culto cristiano en diversos aspectos que hablarían más de una cierta tensión en el plano simbólico y social que de un armónico sincretismo con que usualmente se ha interpretado a estas manifestaciones. Como ocurre en diversas celebraciones del catolicismo andino, los altares por los cuales hace un alto la procesión son cuatro, distribuidos cardinalmente en las esquinas de la plaza central del pueblo. Otros aspectos propios del mundo andino colonial son la distribución de las responsabilidades por el sistema de hurka y la reciprocidad ritualizada en el convite e intercambio de regalos. La hurka es el acto ritual por el cual el carguyoq compromete a familiares, amigos y vecinos, con los cuales mantiene algún tipo relación como el compadrazgo o el paisanaje, a que asuman la responsabilidad en los cargos menores de la fiesta y el culto, como los fuegos artificiales o la recolección de leña como combustible para la preparación de los alimentos, y a colaborar con dinero y productos de consumo. Con ello se termina involucrando a toda la población. Especialmente importante es la labor de anderos y altareros, encargados del cuidado y ornato de las andas y los altares, respectivamente, aspectos en los que destaca la plástica barroca de esta celebración. Al ser hereditarios estos oficios, lo son igualmente sus obligaciones respectivas en la fiesta.

Si bien estos elementos, a los que se puede trazar antecedentes prehispánicos, proceden del sistema colonial, lo que sí ha estado marcando en esta fiesta y su actual popularidad es que la población de origen rural, que tradicionalmente había tenido un rol subalterno, ha ido ocupando progresivamente cargos de mayor importancia, consecuencia del acceso que tiene hoy a una economía más dinámica. Sin embargo, aquello aún no ha resultado en una presencia simbólica alternativa a la antigua dominancia del sector misti, pues este aún maneja algunos atributos clave como el Turco Capitán y los abanderados. El paso del carguyoq principal a caballo era uno de los atributos del sector dominante misti que antiguamente ocupaba estos cargos que ha podido ser asumido por la población runa. Esta evolución refleja el cambio que ha sufrido la sociedad regional a lo largo del siglo XX, y que inevitablemente redunda en la variación del significado de algunos aspectos de esta manifestación. Con la caída del poder misti, la fiesta perdió algunos de los rasgos que dependían más de la presencia directa de los gamonales. En el alba aparecían a caballo, con arreos de plata y su vestimenta más fina, y en la tarde del día 15 los “señores” aparecían de esa guisa en el atrio de la iglesia para hacer el pedido a la Virgen Asunta, en la Misa sin Pecado.

Los mistis también protagonizaban el final de la fiesta o kacharpari que se realizaba los días 18 y 19. Mientras que montar a caballo era prerrogativa de los señores, los campesinos indígenas solo podían montar mulas, propiedad igualmente de los señores. Y eran ciertamente numerosas: al alba salían unas cuatro piaras de negros con sus mulas, cuando actualmente solo salen dos. Estas acémilas eran celebradas por estar bien tenidas, y se conocían los apellidos de sus dueños: Román, Esquivel, Medrano, Porcel o Caballero; todos parte del estrato social alto de la región.

Puede decirse que la cultura y sociedad regionales, y sus transformaciones, están retratadas en todos sus aspectos en la realización de esta fiesta. Esto ha redundado en beneficio de la celebración, que ha alcanzado una gran popularidad fuera del distrito de Langui y se ha convertido en una de las más importantes de la región Cusco. Esto muestra que si bien la evolución de esta festividad ha dejado en el camino una serie de rasgos que han perdido comparativamente su importancia, ello no ha mellado su popularidad; en cambio se mantiene como la más concurrida de las provincias altas en el Cusco, constituyéndose en un testimonio de la evolución social y muestra del carácter adaptable del patrimonio cultural inmaterial.

2. CALENDARIO RITUAL: FIESTAS DEL GANADO Y BATALLAS RITUALES EN EL DISTRITO DE QUEHUE

Tinku: las batallas rituales

Pocas manifestaciones de la región andina han sido tan discutidas como las llamadas batallas rituales, esto es, la confrontación física entre grupos pertenecientes a comunidades distintas en un espacio abierto tradicionalmente dispuesto a tal fin para demostrar la supremacía simbólica del grupo ganador. El carácter cruento que puede asumir esta costumbre es lo que ha resultado especialmente atractivo para los estudios culturales y para cierto periodismo, asumiendo que es la expresión de un pensamiento religioso del carácter beligerante y agresivo que se atribuye a la población de Canas, herencia de una cultura milenaria, que exige una cuota en sangre o en vidas humanas, como ofrenda a sus antiguos dioses. Tal imagen ha hecho que este tipo de manifestaciones sea objeto de diversas descripciones e intentos de interpretación por autores como Alencastre y Dumézil (1953), Gilt Contreras (1955), Gorbak, Lischetti y Muñoz (1962), Zecenarro (1972), Hartmann (1972) —quien es el primero en asociar esta práctica con otras similares fuera del área peruana—, Hopkins (1982), Molinié (1986, 1988, 1996 y 1999), Glave (1989), Remy (1991),[41] Brachetti (2001), Cama y Titto (2003), Valencia A. y Valencia T. (2003) y Arce (2008).

Esta costumbre es conocida por la población de los Altos del Cusco como tinkuy o tupay,[42] y es entendida más como un juego (puqllay) que como una confrontación a muerte. En realidad, este término se aplica en toda el área quechua a un amplio conjunto de competencias físicas. Este es el sentido del tinku: el encuentro que puede ser de convergencia o confrontación, que en este caso se resuelve por medio de una simulación de batalla entre contendientes de poblaciones ubicadas en áreas cercanas durante un momento de “crisis”, y que debe culminar con el triunfo de uno de los dos bandos o con el acuerdo entre ambos.

Este particular tipo de tinku que se da cita en las alturas de Cusco no ha sido, por supuesto el único, ya que la costumbre existía en muchas otras áreas de la misma región —sin embargo, en modalidades más simbólicas que físicamente agresivas[43]—. En la ciudad del Cusco existía hasta la década de 1950 la costumbre del wichay uray, en la que los barrios de la zona baja de la ciudad, donde estaban los barrios de San Blas y San Cristóbal, se encontraban en el barrio de Picchu, cerca de Sacsayhuaman, para lanzarse frutas. En esta misma época, los barrios cusqueños de San Sebastián y Capilla Pata, en la zona de La Magdalena y el Arco, también realizaban una confrontación festiva con piedras, razón por la que fue prohibida y eventualmente olvidada. Según Brachetti (2001: 60-61), existen todavía otras versiones del tinku, en la provincia de Quispicanchi, a orillas del lago Waqarpay, entre las comunidades de Urkos y Huamputi, y una simulación de batalla ritual con frutas como proyectiles llamada sunthuthu entre los pueblos de Qulqimarka y Quipamarka, en Chumbivilcas. Este tipo de batalla también es llamada ch’aqeychis y waraqakuy (respectivamente, “arrojen” y “lanzar con honda”) (Valencia A. y Valencia T. 2003: 61).

Las batallas entre los pueblos —el San Sebastián Tupay o Chiaraje y el Tupay Toqto—, que son las que aquí nos ocupan, revisten un carácter especialmente violento, pues incluyen el uso de insultos, la aparición a lomo de caballos como una forma de desafío y el lanzamiento de proyectiles, usualmente piedras, con hondas a larga distancia. Los participantes en el tinku son considerados guerreros, pues su presencia supone una demostración de su fuerza y habilidad y un acto de valentía por el riesgo que implica esta costumbre. Sin embargo, este encuentro no tendrá consecuencias en el trato social durante el resto del año. Es más, una de las razones de su atractivo entre los participantes jóvenes es que con su presencia en la batalla adquieren prestigio ante una eventual pareja.

La época en que se realizan estas competencias suele ser en período de lluvias, entre diciembre y marzo, antiguamente conocida como Hatun Pocoy o “la gran maduración” de los productos agrícolas (Valencia A. y Valencia T. 2003: 64), cuando la geografía se cubre de verdor y las flores se utilizan tanto para adornar los sombreros en las fiestas como en las mesas rituales. Es también un tiempo de crisis, pues si bien es un período de fecundidad de la tierra, la tormenta, el granizo y la nevada de la estación ponen en riesgo la producción y exigen un mayor cuidado de la tierra. No es casual entonces que en este tiempo haya una mayor actividad ritual dedicada no solo a la propiciación agrícola y ganadera, sino a la protección de sus recursos. Este tiempo también coincide con la Navidad, el Año Nuevo, San Sebastián (conocida también como el “carnaval pequeño”) del 20 de enero y, el carnaval, previo a Semana Santa, cuando el período de lluvias llega a su fin.

Durante esta temporada, el tinku se celebra en diversas ocasiones en la provincia de Canas. El primero cronológicamente hablando es el llamado Concepción Tupay, con motivo de la festividad de la Inmaculada Virgen de la Concepción, que se realiza el 8 de diciembre. El segundo, llamado Machu Niño o Niño Puqllay, se celebra el 25 de diciembre, en el día de Navidad, mientras que el tercero, Wata Qallariy Tupa se celebra —como lo indica su nombre— en el día del año nuevo. Le siguen el Tupay Toqto, de la primera semana de enero; el San Sebastián Tupay, del 20 de enero o día de San Sebastián; el Cumpadre Tupay o Carnaval Puqllay, que se realiza el jueves de compadres del Carnaval; y el Purificada Tupay, celebrado con motivo del festejo de la Virgen Purificada el 2 de febrero.

El San Sebastián Tupay, conocido popularmente como Chiaraje, es el que recibe mayor convocatoria entre la población, que asiste con carácter casi obligatorio, pues se considera que sus resultados ayudarán a decidir si el año que comienza será propicio. Es también la batalla ritual más conocida por la literatura antropológica, sobre la que más se han hecho interpretaciones de la relación del hombre con el mundo que le rodea y las formas que adopta la violencia en el universo cultural andino. Nos detendremos a modo de ejemplo en esta batalla ritual y en la segunda más conocida, el Tupay Toqto, que se da lugar la primera semana de enero. En ambas costumbres participan comunidades del distrito de Quehue.

Estos tinku se celebran en escenarios naturales a modo de espacios sagrados. En ellos se desenvuelve el drama de la relación del hombre con su entorno natural viviente, mediante una demostración de sus habilidades y la realización de peticiones a los apus y a la Pachamama. Son, por tanto, espacios y momentos de intercambio simbólico y material a través no solo de la lucha entre contendientes sino también a partir de la música y la danza, que actúan como parte del apoyo a los bandos (Flores Solís 1988: 67). El espacio más frecuente del San Sebastián Tupay es la explanada de Ccanccahua, ubicada en la zona alta de frontera de las provincias de Canas y Canchis, llamada Chiaraje Pampa, Chiaraje Pata o Apu Gongonilla Pata y ubicada a tres kilómetros del desvío de la carretera troncal de Sicuani a Sauri, a la altura de Langui. Es usada como pastizal durante el resto del año. El término Chiaraje no tiene significado claro en quechua, pero en aymara significaría “peñón negruzco”, como los que se encuentran cerca de la explanada. Otro lugar para celebrar el tinku es el sitio de Huahuanaque, en el cual se enfrentan las comunidades de Hanccoyo, Kaskani, Hampatura y Chullucane, pertenecientes al distrito de Yanaoca, contra las comunidades de Pongoña y Ccotaña Machacoyo, del distrito de Túpac Amaru. La batalla del Tupay Toqto se celebra en la pampa de Huinchiri, cercana a la comunidad del mismo nombre del distrito de Quehue, pero en un territorio perteneciente a la comunidad de Piscacocha, en el límite de los distritos de Quehue y Livitaca, lugar donde se levanta el cerro Toqto.

Los protagonistas del encuentro en la explanada del Chiaraje son comuneros de Checca Llacta, Orccocca, Inticancha, Quillihuara, Sausaya, Anansaya y Ccollana, del distrito de Checca, a los que se unen los pobladores de las comunidades de Kunturkanki, como Tjusa, y, a veces, del distrito de Pichigua (anteriormente parte de la provincia de Canas y actualmente en Espinar), que forman parte del bando de la zona baja. A los de Checca se les confiere el apodo de layqa (brujos), pues entre ellos hay importantes paqo (personas que ofician en las mesas rituales) o sacerdotes a los que se les atribuye la capacidad de la curandería y de lanzar maleficios como parte de su estrategia. En el bando contrario se encuentran las comunidades del distrito de Quehue y las de Langui, como Langui Llacta, Conde Viluyo y Cuti. También se presentan en este bando comunidades del distrito de Yanaoca como Llallapara, Chullucane y Hampatura. Esta última fue originalmente ramificación de un ayllu de Quehue en tiempos de la Colonia reubicado en la reducción de Yanaoca en el siglo XVI (Glave 1989: 242), como una muestra de lealtad al ayllu originario que ha trascendido más de cuatro siglos. El bando de Checca o bando de la zona baja se organiza en los grupos de Ccollana Checca, Checca Llacta y Checca Tjusa, mientras que en el lado alto los contendientes se agrupan por distrito, como bandos de Quehue y de Langui. Rodean a la pampa de Chiaraje tres cerros: el Orccocca, ocupados por los participantes de los distritos de Checca y Kunturkanki, y el Londoni y el Escurani, ocupados respectivamente por los pobladores de los distritos de Langui y de Quehue. Los sitios elevados o qhaswana son ubicaciones estratégicas para que las mujeres y el público en general puedan animar a cada bando. Ccollana Checca se ubica en la qhaswana de Gongorilla, Checca Tjusa en Anta Kumuni y Checca Llacta en Llacta Qasa. A su vez, el público de Quehue y Langui se ubica en sus propias qhaswana (Valencia A. y Valencia T. 2003: 89).

En el caso del Tupay Toqto, los contendientes son pobladores de diversos distritos de las provincias de Canas y Chumbivilcas, llegando a ser siete comunidades en cada lado. Al bando de Canas pertenecen las comunidades de Orccoca, Chullucane, Ccayhua (Alto Ccayhua Orccocca) y centros poblados de Tandabamba y Chitapampa, del distrito de Checca,[44] y las comunidades Huinchiri y Chaupibanda del distrito de Quehue, frente al bando contrario que corresponde a las comunidades de Chumbivilcas.

Aunque en estas batallas es importante la presencia de los jóvenes casaderos, un gran número de los participantes forma parte de la población masculina adulta. Todos vienen con sus familias, pertrechadas con abundante comida, cerveza y chicha de elaboración casera, y decidida a animar a su bando con vítores, música y cantos. En las qhaswana se instalan puestos de venta de víveres para la gran concurrencia —un promedio de setecientas personas—, mientras que las mujeres, vistosamente ataviadas con la vestimenta tradicional de fiestas, buscan claramente llamar la atención. Los participantes del encuentro también hacen lo propio en este sentido, montados a caballo y ataviados con trajes vistosos de lana y cuero. Los jóvenes llevan pantalones de bayeta blanca y ponchos, en tanto que los adultos llevan ropa de bayeta negra y ponchos. Como parte de su ajuar, los jóvenes llevan una serie de artefactos para la confrontación como zurriagos, hondas (waraqa) y boleadoras de tres puntas de plomo o piedra, también conocidas como liwis o wichi-wichi. Asimismo, suelen llevar instrumentos musicales como la mandolina, el charango y, especialmente, el pinkuyllo, la flauta de pico andina característica de esta región.

La primera etapa de estos combates comienza entre las diez y el mediodía y recibe el nombre de wayna akulli o “coqueo nuevo o joven”, que es el momento para la ofrenda previa con coca, cigarros y alcohol que se realiza a la Pachamama y a los apus vecinos. Sin una señal que indique el inicio o una persona que dirija o arbitre la costumbre, la confrontación comienza con las injurias provocativas, llamando a la lucha. Con frecuencia el insulto consiste en minimizar la virilidad del oponente (Cama y Ttito 2003: 27). Algunos optan por entrar temerariamente a caballo en el territorio del oponente para lanzar los insultos en directo y, poco a poco, se inicia el lanzamiento de piedras con las waraqa o el liwis, en primer momento para detener a la persona que fuga con el caballo, luego para alcanzar al oponente ubicado a varios metros de distancia. Durante esta confrontación, las mujeres, los familiares y otros paisanos entonan alguna qhaswa, cuyas letras animan a seguir enfrentando al enemigo con valor. Se ha observado que el grupo de espectadores que animan a los guerreros, quienes suelen manifestar más interés en un resultado fatal del tinkuy, suele ser externo a la población rural, como profesores y visitantes mestizos.

La costumbre del Tupay Toqto fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación el año 2008.

Para el Tupay Toqto, las jóvenes van vistosamente ataviadas con vestimenta tradicional de fiesta.

Esta dinámica dura hasta el momento del primer descanso (samay) con comida y bebida en el qhaswana pata, también llamado sayana o “desde donde se observa”. En este momento se atiende a los heridos. Alrededor de las dos de la tarde se hace el machu akulli o machu pikchu, “coqueo viejo o usado”, y se reinicia la batalla que durará el resto de la tarde. En esta etapa la violencia es mayor, pues los ánimos se encuentran azuzados por el alcohol y las arengas de familiares y público. En esta confrontación, cada bando debe intentar hacer retroceder al oponente y ocupar el espacio contrario.

Aparentemente, esta confrontación se hace sin organización, al no haber instituciones o personas que monitoreen o controlen todos estos pasos, pero tal ausencia de planificación es solo aparente: los espacios de acción de cada grupo no solo están bien establecidos sino que los participantes saben en qué momento deben actuar y hacia dónde han de dirigirse, manteniendo una dinámica, implícita en su mayor parte, bajo ciertas reglas que son acatadas por todos los participantes y no pueden ser transgredidas. Por ejemplo, es necesario que la acción se haga en grupos: cualquier “guerrero” que se encuentre sin acompañantes se convertiría en blanco fácil de los proyectiles del enemigo. Por otro lado, el consumo de alcohol y el cansancio físico aumentan el riesgo de ser abatido, lo que obliga a los contendientes de la primera etapa de la batalla a retirarse y a ser sustituidos por relevos. Lo que no está predeterminado es el desenlace del juego, lo que le otorga un valor especial, dado el papel que se le da de decidir el futuro durante el año en curso. Es por ello que cada jugador, aunque se asuma como parte de un colectivo, actúa dando de sí todo lo que sea posible por vencer al lado contendiente.

Quizás lo que más llama la atención no sea el peligro, sino que esta costumbre no sea en última instancia la expresión de anomia o descomposición social. El hecho de que el tinku sea entendido como un puqllay o juego evita que los daños colaterales se tomen como un acto de venganza o provoquen un conflicto social de envergadura, como sería de esperar si esta violencia fuera desplegada fuera de esta ocasión. Las batallas rituales disponen así de un espacio socialmente controlado y regulado que permite a los participantes asumir un rol de miembro del grupo ante sus aliados y sus oponentes, así como ante las montañas/apus y la Pachamama/tierra que presiden la confrontación ritual, y ante todos los cuales buscan ganar prestigio. Si para los solteros esta demostración de fuerza, habilidad y valentía es una ocasión para lucirse, para los hombres casados es una ocasión de exponer su dignidad y valentía. Refrenda este carácter demostrativo el que esta costumbre obliga a participantes y asistentes a llevar una versión especialmente vistosa del traje tradicional para fiestas. Es decir, que uno de los verdaderos objetivos es el “lucimiento” de los atractivos atribuidos a cada sexo (Remy 1991: 12).

La participación en esta costumbre es sumamente importante para los pobladores, tanto que, en ocasiones en que ha sido prohibida por alguna autoridad civil, se ha practicado de noche para evitar la vigilancia policial. Remy (1991) cita un testimonio sobre un intento de las autoridades del distrito para prohibir esta costumbre hacia fines de la década de 1960, y la respuesta de la población:

Los subprefectos enviaron representantes a esos lugares para impedir el juego; las dos partes los expulsaron a hondazos sin que haya habido sanciones. Hace como 20 años, el subprefecto hizo ocupar el terreno por la tropa, con metralleta. Los indios se escondieron en los roquedales vecinos y, una vez que la tropa partió, libraron su combate a la luz de la luna (…). Probablemente, lo que temían sin el combate (no agotar su propia violencia) era peor que aquello de lo que las autoridades querían protegerlos, su juego (Remy 1991:13).

El aspecto más polémico de las batallas rituales de la región de Canas es, por su puesto, la idea de que el derramamiento de sangre e incluso el costo de vidas humanas sea una condición para garantizar la prosperidad de la producción agropecuaria. Varios autores han sostenido que la razón de esta costumbre se explica en el bienestar común antes que en lograr la victoria de uno u otro bando, posición que defienden mediante testimonios de pobladores que refieren que estas son “buenas señales” de prosperidad. Según Brachetti (2001: 66), fiel a tal explicación, esta costumbre está orientada a influenciar en la voluntad de los apus de la geografía local, ante cuya presencia se realiza (habría que suponer que en todos estos sitios los apus en cuestión están presentes en el paisaje de los espacios de batalla). Brachetti parte de diversas citas de crónicas para suponer que esta práctica es consustancial a la organización dual andina, debido a que los grupos étnicos se distribuyen siempre en dos bandos. Como se ha dicho al inicio, el Tupay Toqto es en primer lugar un encuentro entre poblaciones que, desde tiempos prehispánicos, se distribuyen según un patrón de base dual: en esta zona estos son los espacios urco, “alto”, y uma, “bajo” (términos derivados del tronco aymara), y sus ramificaciones en conjuntos equivalentes. De este modo estaban originalmente ubicados los grupos de ayllus de Checca (urco) y Quehue (uma), y tal división se extiende a las comunidades al interior de los distritos de Canas, y también a las provincias de los altos del Cusco que, como sabemos, descienden de un tronco común. Brachetti explica la participación voluntaria en las batallas rituales en este ordenamiento social, como parte de un orden espacial, al que es consustancial una competencia entre los dos bandos.

Como la existencia del indígena, de la comunidad, depende en los Andes profundamente de la pachamama, pues ella asegura la vida y el orden, es lógico que ellos hagan todo lo posible, hasta entregase a sí mismos con su cuerpo y alma, lo más valioso que tienen, para que la pachamama esté satisfecha, y les asegure su existencia. (…) Y este preocuparse consiste en que la comunidad preste atención a que cada miembro cumpla con sus obligaciones. En la batalla esto significa que la presencia está obligada. Hay que estar presente, puesto que la existencia de toda la comunidad, y hasta de la provincia de Canas, depende del resultado de la lucha. Ahora se hace comprensible por qué se ha conservado tanto tiempo esta pelea, y por qué los grupos la defienden contra las autoridades locales e incluso el ejército, como ya pasó varias veces. La prohibición de esta pelea significaría poner en peligro o aún destruir su existencia económica, identidad y particularidad cultural (Brachetti 2001: 71).

En el caso del Chiaraje, el tinku se da entre dos bandos que corresponden a secciones opuestas y complementarias del mismo tronco de origen kana. En el caso del Tupay Toqto, en cambio, sí podría hablarse de una contienda interétnica, porque sus contendientes provienen de ascendencias étnicas diferentes,[45] los kana y los chumbivilca, y además es llevado a cabo en el límite con la provincia de Chumbivilcas. Glave hace notar que los protagonistas de esta batalla en específico corresponden con la antigua distribución étnica. Por ello, la comunidad de Hampatura, que hasta 1953 no existía en la carta nacional, siempre ha sido aliada de los pueblos del distrito de Quehue y de los de Langui, en lucha ritual periódica con los del distrito de Checca, a pesar de haber sido ubicada desde el siglo XVI en la reducción de Yanaoca (Glave 1989: 242). Pero aparte de ello, esta batalla no se diferencia mayormente de la del Chiaraje, de modo que también podría verse como una costumbre similar a una escala mayor. Para Brachetti (2001: 76), el conflicto tradicional que se resuelve en estas batallas es de los kana con los collas del altiplano, pero la frontera étnica de ambos pueblos está muy lejos del sitio de la batalla ritual, lo que invalidaría la hipótesis de que estas batallas rituales provinieran de una rivalidad fronteriza entre estos pueblos. No obstante, lo más importante es que no existe un testimonio de pobladores que refiera, de modo expreso o implícito, que el objetivo del puqllay sea el cumplir con una exigencia de vidas humanas.

Otras descripciones del Chiaraje explican el origen de esta práctica, en cambio, en ciertos mitos de raptos de mujeres por parte de los miembros varones del bando contrario.[46] Aunque en la región andina existen diversas formas ritualizadas de rapto, como sucede en multitud de localidades, en las danzas y en los juegos de carnaval en las que está permitido el contacto directo entre los jóvenes de ambos sexos, este suele ser un acto de carácter más simulado que un hecho de fuerza. En el caso de estas batallas, en cambio, las mujeres son el componente más vistoso del público, lo que indicaría que estas son uno de los principales destinatarios de la confrontación, quienes desde la qhaswana pata pueden observar a los varones en el lucimiento de su virilidad. De hecho, esta es una de las constantes del cortejo amoroso en toda el área andina, en especial en el tiempo de los carnavales. En cambio, la ubicación de la batalla a campo abierto pondría en un grave riesgo a los combatientes que intentaran ir a alguna qhaswana pata para llegar a las mujeres y capturarlas (Remy 1991). El tema del rapto es más una mención que un hecho: hasta ahora no se ha observado ningún caso concreto de rapto, ni una simulación, mucho menos en el marco de la batalla, lo que invalida igualmente esta hipótesis.

La insistencia de la literatura sobre las batallas rituales en estos tópicos parece provenir más bien de ciertos estereotipos que se han elaborado sobre el universo andino, incluso cuando en teoría se pretende su reivindicación. Estos tópicos no solo no son exclusivos de la antropología, sino que no provienen de los análisis hechos por profesionales de esta disciplina. Provienen más bien de las visiones popularizadas sobre las costumbres del poblador rural, caras a una imaginería proveniente de observadores no indígenas. A partir de esta crítica, Remy (1991) señala la tendencia de hacer pasar por ciertos mitos que acompañan a prácticamente todas las descripciones de esta costumbre. Mitos cuyas fuentes no parten de la experiencia directa sino de información de terceros que, no es perezoso observarlo, pertenecen usualmente al sector mestizo urbano, que históricamente ha tendido a asumir el papel de mediador entre el investigador externo y la población indígena observada, reproduciendo en el plano simbólico el rol dominante del que gozó políticamente en todo el período republicano.

Si, en cambio, se parte de la información dada por los mismos practicantes de la costumbre, no solamente no encontraremos mención alguna al tema del “sacrificio humano” para satisfacer a la Pachamama o los apus sino que esta actividad se entiende como un “juego” que puede hacer peligrar la integridad física, incluso con riesgo de muerte, pero en ningún caso se menciona que este resultado sea el objetivo fundamental de la batalla. La tesis del sacrificio humano para la fertilidad de la tierra se funda en un supuesto ritual propio de pueblos agrícolas; no obstante la provincia de Canas y las regiones donde se realizan estos tinku se orientan fundamentalmente a la ganadería, con una agricultura poco orientan al mercado como su complemento. El tiempo de lluvias es posterior al tiempo de roturación de la tierra, que se realiza hacia el mes de setiembre; más aún, es un tiempo en el que no hay actividad estacional y la población migra a trabajar empleando su fuerza de trabajo en otras regiones, asistiendo a sus comunidades solo para las festividades en las que se practican estas batallas. Esta costumbre puede ir acompañada, de hecho, por una serie de rituales de propiciación del ganado como el wilancha, en el que se embadurna la puerta de las casas nuevas con sangre de camélidos u ovejas, y el ch’allakuy (“aspersar”), matrimonio ritual de dos carneros, costumbres propias de la marcación del ganado, generalizadas en la región andina.

Por otro lado, una práctica como esta habría llevado, tras varios siglos, a la conclusión lógica de la ineficacia del sacrificio humano como medio para lograr la fertilidad de la tierra, en una sociedad donde el recurso humano es indispensable para la mantención y expansión de las fronteras para la ganadería y la agricultura. La práctica sistemática de esta costumbre sería económicamente costosa y atentatoria contra la integridad no solo de los combatientes sino de la reproducción del grupo social. Más aún, en el área de una civilización que desarrolló una serie de conocimientos y tecnologías para el manejo de recursos que comprendía también el uso racional de la mano de obra y de las redes sociales.

Siguiendo todos los testimonios de primera mano, incluyendo la letra de canciones entonadas durante las luchas rituales,[47] y la misma práctica de una batalla que se libra a distancia, se puede observar que “la muerte es una posibilidad, pero nadie la espera ni la desea, ni para sí ni para el contrario” (Remy 1991: 8). Posiblemente, una denuncia penal de alguna muerte o accidente por parte de los familiares del afectado pondría en peligro algo más importante que la costumbre: podría significar el quiebre de la cohesión social de la comunidad y sus ramificaciones en la región. No es raro, pues, que los contendientes actúen como enemigos solo durante la realización de esta actividad, pero que en concepto la definan como un “juego” y que el costo de esta actividad en la integridad física sea minimizado en sus consecuencias sociales. Remy relata que en sus pesquisas sobre la organización de esta práctica, que los pobladores de Quehue, presentes en el Chiaraje en el año de su investigación (1990), respondían que la presencia de las comunidades no es concertada, sino parte de la “costumbre” cuyo origen no está explicado con leyenda alguna.

Del siguiente testimonio se infiere igualmente que la muerte no es la finalidad del tinku; y puede ser por el contrario una razón para que se plantee el abandono temporal de esta tradición. Tal olvido podría tener un alto costo:

Hace algunos años, la muerte de un comunero que tenía seis hijos en plena actividad del Chiaraje, causó mucha pena en ambos bandos (pobladores de Checca y Quehue) por ello nos reunimos en asambleas conjuntas para decidir si continuamos o no con esta costumbre. Pero antes de tomar una decisión tan fuerte para nuestra propia cultura y pueblo, decidimos consultar en ceremonias especiales a nuestros apus y también realizamos pagos a la tierra, pero estos respondieron que no era posible. Entonces, como los dioses dijeron que no puede desaparecer, continuamos con esta costumbre. Que yo recuerde desde mis padres, esta es la primera vez que quisimos no continuar con esta costumbre, antes lo que otros quisieron era cortarla también, pero ellos no eran comuneros sino jueces, fiscales y la policía. Beltrán Huilca Cananpa, comunero de Chaupibanda (CAJ 2009: 75-6).

Otra muestra de lo contradictorio de la versión sobre el tributo en vidas humanas está en la preocupación por atender a los heridos. Las prácticas pasan por el soplado con alcohol previamente calentado o pkukuska, usual para heridas leves, y los emplastos con coca (CAJ 2009: 76). También se han dado casos de presencia de uno o dos coches ambulancia, a pedido de los mismos pobladores, para una atención inmediata.

La música y el canto adquieren en esta costumbre el papel de narrar los acontecimientos desde la perspectiva de su propia cosmovisión. El Tupay Toqto va siempre acompañado de interpretación musical, en forma de bailes y cantos, como ocurre con los juegos o puqllay que se realizan en las fiestas del carnaval. Quizás el detalle más curioso es que en ninguna de las letras recabadas se encuentra una mención directa, ni siquiera una alusión, a la idea de la necesidad de regar la tierra con sangre o de ofrendar vidas humanas para que la tierra conceda sus dones, más aún cuando la mayor parte de los análisis que sobre esta práctica se han sucedido insisten en que este es el objetivo fundamental del tinku en la costumbre de Canas. Al contrario, las letras hablan de los aspectos más violentos de modo metafórico, con frecuencia minimizando este carácter, y en ninguna de ellas se expresa odio entre contrincantes. Los insultos son exclamados por los mismos combatientes como una parte inicial, aunque importante, de la confrontación, pero no aparecen en la letra de las canciones.

Canciones

La siguiente es una compilación de canciones del Tupay Toqto recogidas entre los años 1962 y 1997 por diversos investigadores, contenidas en el artículo de Abraham Valencia Espinoza y Tatiana Adela Valencia (2003) con una traducción aproximada hecha por los autores. Las canciones son entonadas por los asistentes ubicados en las qhaswana pata de su grupo, en este caso de las comunidades de Checca. Los versos son alternados entre mujeres y varones, a modo de diálogo, ambos referidos a los combatientes. Con un comprensible maniqueísmo, propio del juego que se está desarrollando, los versos alaban el valor, la fuerza y resistencia de los participantes de su distrito, poetizando los claros riesgos del juego. Varios análisis citan las imágenes del yawar unupi, yawar mayu (agua de sangre, río de sangre) o del rumi chikchi (granizada de piedras), como figuras claramente cruentas, a las que también se describe como “agua de ayrampu” y “confites tostados” (citas de la descripción de A. Barrionuevo 1969). Tales figuras poéticas pueden sorprender al lector, pero indican claramente el sentido que se le da a esta tradición. Los siguientes versos son entonados por uno de los dos grupos de mujeres del distrito

de Checca8:

Apachitay khullurumi (bis) wakway, wakway

illawaqmi khullurumi (bis) wakway, wakway

apachitay khullurumi (bis) wakway, wakway

sumallaqta sumallaqta (bis) wakway, wakway.

Amapuni manchankichu turachay hermano hinapunin kayqa ninki turachay hermano sapallansi ch’eeqñuqa turachay fulano turuy turuy sayaykushian turachay fulano.

Amas turachay manchankichu turachay hermano rumi chikchi chayantimpas turachay hermano ch’iñi chikchi chayqa ninki turachay hermano.

Mi cima de piedras menudas (bis) wakway, wakway

lugar de reflejo de piedra menuda (bis) wakway, wakway mi cima de piedra menuda (bis) wakway, wakway con sumo cuidado (bis) wakway, wakway

Pero nunca has de temer, mi hermanito hermano, dirás que siempre es así, mi hermanito hermano, si solo está el ch’equeño, mi hermanito fulano, como gran toro está parado, mi hermanito fulano.

Hermanito, no vayas a tener miedo, mi hermanito hermano, así cayera granizo de piedra, mi hermanito hermano, dirás que solo es granizo menudo, mi hermanito hermano.

8 La escritura del quechua y la traducción de las canciones corresponde a Valencia A. y Valencia T. (2003: 98-102)

Sigue un segundo grupo de mujeres de Checca:

Amapuni manchankichu wayqichay fulano rumi chikchi chayaqtimpas turachay fulano kunfites hank’allan ninki hermano fulano.

Aman wayqiy manchankichu wayqichay fulano yawar mayu unupiña wayqichay fulano amapuni manchankichi wayqichay fulano.

Amapunin manchankichu ay wayqichallay fulano rumi chikchi chaupipiña wayqichay fulano amapunin manchankichu wayqichay fulano.

Amapunin manchankichu ay wayqillay fulano yawar mayupi kaspapas ay wayqillay fulano ayrampu unullan ninki ay wayqillay fulano amapunin manchankichu ay wayqichay fulano.

Pero nunca te asustes, hermanito fulano, así cayera granizo de piedra, hermanito fulano, dirás que es tostado de confites, hermanito fulano.

Nunca temas, hermano, hermanito fulano, así fuera río de sangre, hermanito fulano, pero nunca temas, hermanito fulano.

Pero nunca temas, ay, hermanito fulano, así te encuentres al medio del granizo de piedras,

mi hermanito fulano, pero nunca tengas miedo, mi hermanito fulano.

Pero nunca temas, ay, mi hermanito fulano, así te encuentres en el río de sangre,

ay, mi hermanito fulano, dirás que es solo agua de ayrampo, ay hermanito fulano, pero nunca temas, ay, hermanito fulano.

La siguiente estrofa es entonada por los varones que están ubicados en el puesto de observadores. Son igualmente pobladores de Checca:

Imamancha hamurani wayqichay fulano waqanallay patataqa wayqichay fulano yuraq qaqa khullurumi wayqichay fulano imamantan kuntraykanki wayqichay fulano imamantan kuntraykanki wayqichay fulano q’ewi chupa languitaqa turachay fulano wasinmanraq raukhamusun turachay hermano Y a qué nomás habré venido, hermanito fulano, a la cumbre donde siempre lloro, hermanito fulano, roca blanca de piedras menudas, hermanito fulano, y por qué eres mi enemigo, hermanito fulano, y por qué eres mi enemigo, hermanito fulano, a los langueños de rabo torcido, hermanito fulano, a sus casas los hacinaremos, hermanito fulano.

A partir de ahí varones y mujeres intercalan su participación. Del mismo modo que los anteriores, estos son versos de pobladores de Checca.

Mujeres:

Turuy turuy sayaykunki turachay fulano sapachallan ch’eqeñuqa turachay hermano

qanchis llaqtawan tantaykushian turachay fulano ch’ulla turun sayayunki turachay fulano

Como un toro te has erguido, hermanito fulano, pero solito el ch’eqeño, hermanito hermano, con siete pueblos se coteja, hermanito fulano, te yergues como un solo toro, hermanito fulano.

Varones:

Sayankichu sayasaqmi wayqichay mansanay sapallanmi taytaykiqa wayqichay mansanay haqay supay langutaqa wayqichay mansanay wiqinmanraq raukhamusu wayqichay fulano.

Rumi chikchi ch’umantimpas wayqichay fulano ch’iñi chikchin chayqa ninkin wayqichay fulano yawar mayu phawaqtimpas wayqichay fulano qollpa mayu chayqa ninki wayqichay fulano yawar mayu phawaqtimpas wayqichay fulano taku unullan chayqa ninki wayqichay fulano.

Sayaykichu sayasaqmi wayqichay fulano amapunin manchankichu wayqichay fulano rumi chikchi chayaqtimpas wayqichay fulano ch’iñi chikchin chayqa ninki wayqichay fulano yawar mayu phawaqtimpas wayqichay fulano k’uchy mayu chayqa ninki wayqichay fulano turuy turuy sayashasqa wayqichay fulano sapachallan ch’eqachaqa wayqichay fulano.

Y te atreves a pararte, mi hermanito manzanay (mi

manzana),

uno solo es tu padre, mi hermanito manzanay, y aquel maldito langueño, mi hermanito manzanay, los apilemos con sus lágrimas, mi hermanito fulano.

Si se escurriera el granizo de piedras, hermanito fulano, dirás que es granizo menudo, hermanito fulano, así corriera río de sangre, hermanito fulano, dirás que es río de sulfato, hermanito fulano, así corriera río de sangre, hermanito fulano, dirás que es agua teñida con tierra roja, hermanito fulano.

Te pararás; sí, voy a pararme, hermanito fulano, pero nunca vayas a temer, hermanito fulano, así cayera granizo de piedras, hermanito fulano, dirás que es solo granizo menudo, hermanito fulano, y si corriera río de sangre, hermanito fulano, dirás que es solo río temporal, hermanito fulano, estaba parado como el toro, hermanito fulano, pero solito nomás el ch’eqeño, hermanito fulano.

Imamancha hamurani wayqichay fulano waqanallay patataqa wayqichay fulano taytallaychus kausa karan wayqichay fulano mamallaychus kausa karan wayqichay fulano sapallanmi taytaykiqa wayqichay fulano ch’ullallanmi inkaykiqa wayqichay fulano.

Haku pasay rirayllata unuqayllay sumaqllata munayta purishiasaq mukmullmukmun pasashiasaq chay watapas kay watapas chay watapas kay watapis hinallapunin purishiasqa ch’eqiñuchallay challaychaqa qollanachallay challaqchaqa qanchis llaqtawan tantanakun sapachallanma ch’eqachaqa sapachallan tupaykushian qanchis llaqtawan tupaykukmá sapachallan ch’eqeñuqa papachampunin lluqsirkunqa.

Pero a qué nomás he venido, hermanito fulano, a la cumbre de mis llantos, hermanito fulano, será el culpable mi padre, hermanito fulano, o será culpable mi madre, hermanito fulano, solo uno es tu padre, hermanito fulano, solo uno es tu querido (amante), hermanito fulano.

Vamos, corre e iremos, así como se desliza el agua, caminemos con sosiego, con cuidado y tino pasaremos, ese año y este año, ese año y este año; así siempre ha caminado, mi ch’eqeñito challaychaqa (sonido), el primero challaqchaqa (sonido), con siete pueblos se entremezcla, pero son solitos los de Checca, solitos se están enfrentando, es el que se enfrenta a siete pueblos,

pero solo los de Checca, saldrán triunfantes como padre.

Esta poetización del riesgo tiene su contraparte en el ataque verbal a los oponentes, claramente dedicado a provocar. Los de Checca llaman a los de Langui “diablos”; los de Langui, por su lado, definen a los de Checca como “layqa”, es decir, brujos malignos. Pero es más, las canciones parecieran pedir la muerte del oponente[48]:9

No tengan miedo,

No sientan

Cuando llueva granizo, Hermanito fulano.

Vuelvan, retornen,

Hermanito fulano (bis)

Mi hermano varón es solito,

Ponte, ponte,

Hermanito fulano.

Piedras pequeñas de Escurani, ¿por qué eres mi contra? Piedras pequeñas de Yana Wocco, ¿por qué eres mi contra?

Hermanito fulano,

Ocúltate, agáchate;

Hermanito fulano,

Permanece en el mismo lugar, En el mismo sitio.

Hermanito fulano,

A aquel Langui diablo Déjenlo hasta en su pueblo; Mátenlo.

Tal discurso, que puede sorprender a sensibilidades externas, no está orientado sin embargo a generar el odio al oponente ni su eliminación física, como muestra el desarrollo del tinku, donde la muerte no es un fin deseado; no hay que olvidar que este es ante todo un juego. En el caso de tales accidentes, los parientes de la víctima entonan canciones de lamento por la muerte del ser querido, preguntándose qué llevó a tal resultado. Estas canciones suelen ser privadas y difícilmente se han podido consignar, al considerarse un asunto exclusivo de los deudos. Las canciones también hablan de momentos más pedestres, como el hambre del participante y su deseo de comer lo que su familia le ha llevado:

Amalla wayqiy manchakichu

Amalla panay waqankichu

Yawar mayulla puririptin

Rumi chikchilla chayariptin

Panay quriway, quqawaykita quriway

Panay quriway, quwanaykita quriway

Pisichallata quriway

No tengas miedo, hermano, No has de llorar, hermana, cuando corra el río de sangre, cuando caiga el granizo de piedras.

Hermana, dame tu fiambre.

Hermana, dame lo que tienes que darme.

Poquito, nomás, dame.

Tu carnecita nomás, dame.

Aychachaykita quriway

Las letras de las canciones revelan la memoria de un mundo viviente, presidido por los apus, y ocupado por los pueblos originarios y sus descendientes, ordenado ciertamente en mitades opuestas y a la vez complementarias urco/uma a modo de segmentos de una unidad mayor. A través de las reducciones y la conformación de comunidades de indígenas, la antigua distribución de los ayllus ha sobrevivido en la división política actual de esta provincia, y es esta antigua adscripción la que se manifiesta en las alianzas y las contiendas de los pueblos que participan en estas costumbres. La administración colonial, al intentar redistribuir a estos pueblos, creó nuevos conflictos territoriales que siguen vigentes, incluso bajo la actual demarcación legal. Antiguos son igualmente los espacios dispuestos para estos tupay o tinku, realizados periódicamente alrededor del tiempo que se da el final de un período anual. Alrededor de ese tiempo de cambio se plantea en varios espacios el encuentro entre sectores pertenecientes a ambos lados de una distribución étnica y espacial, para dar lugar a una solución ritualizada de sus diferencias. A pesar del carácter violento que pueden asumir estos encuentros, se conciben más como un puqllay o juego, y no tienen mayor trascendencia social, siendo en cambio descritas con figuras poéticas y metafóricas, que dan un carácter festivo a las situaciones reales de riesgo propias de estos encuentros.

Antes que batallas rituales orientadas a propiciar sacrificios humanos, esta costumbre debería ser vista como vehículo de todo un conjunto de expresiones culturales asociadas en ritualidad, vestimenta, gastronomía, narrativa oral, música y danza; inscrita en una cosmovisión y una historia que demarcan su identidad cultural.

A pesar de ser perseguidas legalmente, estas costumbres han continuado, al menos desde el siglo XVIII, como relata Hopkins (1982) a partir de un proceso seguido en Langui en 1772. Y como se ve en algunos de los testimonios antes citados, esta ha sido otra tendencia periódica del poder no-indígena regional, sea español o mestizo. Glave (1992) relaciona esta costumbre a la historia particular de los pueblos que participan en ella, concluyendo que estas batallas rituales son un medio para resolver las diferencias tradicionales entre los ayllus, comunmente dispersos y siempre en expansión. A la competencia de estas unidades locales por la ocupación de territorios y el acceso a recursos —siguiendo la lógica andina de ocupación discontinua del territorio—, se sumó la impronta de la redistribución arbitrariamente dispuesta por la administración colonial, que generó numerosas disputas entre los pueblos de la etnia Kana y de esta con pueblos vecinos.

Los tinku son en realidad batallas simbólicas y lúdicas antes que una forma de posesión efectiva de recursos o de gentes, como una forma ritualizada de solución de las disputas reales. La violencia que presentan no es por tanto un fin, sino un medio de resolución de diferencias, que puede tener resultados cruentos, pero que no son el fin de tales acciones. Los vínculos de solidaridad hacia uno u otro bando mantienen los muy antiguos lazos de parentesco y alianza de los ayllus ancestros de las actuales comunidades campesinas. En este último aspecto, tienen paralelo con otra costumbre de la región, que en cambio plantea la solidaridad de un conjunto de comunidades en la construcción tradicional de una obra ancestral: el levantamiento del puente Q’eswachaka, en el distrito de Quehue, que originalmente se realizaba en la semana siguiente al Tupay Toqto, como una respuesta solidaria a la batalla ritual.

CAPÍTULO IV

EL PUENTE Q’ESWACHAKA: UNA TRADICIÓN RENOVADA

Nosotros, como buenos quehueños y como buenos ingenieros andinos, que así nos denominamos, porque el Q’eswachaka es un Patrimonio Cultural de la Nación y es una cultura viva que actualmente venimos conservando. Porque también nuestros abuelos como obligación han tenido que conservar y nosotros seguimos cultivando los valores de nuestras costumbres.

Ermitaño Puma Puma, presidente de la comunidad de Ccollana Quehue, 7 de junio del 2012.

Los grupos humanos que durante siglos ocuparon las provincias altas del actual Cusco se extendieron y ramificaron por toda esta región de forma independiente, sobreviviendo en lo fundamental al reordenamiento impuesto por la Colonia. Esta circunstancia fue facilitada por las particularidades que imponía el medio sobre el aprovechamiento de recursos y, por ende, en la organización y las costumbres de estos grupos.

Una larga historia de intentos de integración y de reorganizaciones forzadas no logró alterar la composición de estos pueblos, ni en su distribución espacial ni en sus vínculos de lealtad intercomunal, aunque aparentemente no pueda hablarse hoy en día de una conciencia étnica basada en un origen común. Los pueblos de la provincia de Canas, descendientes de los antiguos ayllus kana, han mantenido, de este modo, una serie de relaciones de alianza y de competencia, que hoy se presentan como costumbres ritualizadas, siendo una de estas la construcción periódica del antiguo puente inca Q’eswachaka.

La constatación de tal continuidad no puede, sin embargo, dejar de lado la serie de coyunturas, críticas muchas de ellas, que han dejado su huella en multitud de manifestaciones culturales y en la memoria colectiva de estos pueblos —procesos todos estos documentados desde el siglo XVI—, como la rebelión de los encomenderos; los levantamientos nativos y campesinos contra el orden colonial y el poder gamonal; la Reforma Agraria; la llegada de nuevas tecnologías, incluyendo puentes metálicos y carreteras; y los períodos de depresión económica, producto de diversas coyunturas y de factores ambientales.

No encontramos mayor información publicada sobre el puente de Q’eswachaka anterior a 1970.[49] Esta carencia se debe no solamente a que este puente colgante no tiene las dimensiones que tuvieron aquellos que fueron la admiración de cronistas y viajeros, sino porque esta fue siempre una expresión de la tecnología nativa cuyo uso estaba limitado a las necesidades de la población rural. Recién en las últimas décadas este tema ha sido objeto de una serie de registros e investigaciones.

Alrededor de 1970, la sociedad rural andina se encontraba en una situación de trance que iba a alterar radicalmente su composición económica y social. Después del gran levantamiento de los primeros años de la década de 1920, se había generado en el Cusco un creciente movimiento de reivindicación de la propiedad de tierras por parte de la población campesina, organizada o no en comunidades.

En la década de 1960, el poder gamonal, que ya había echado mano de formas muy violentas de represión contra estas protestas en el pasado, mantenía litigios con la población rural en diversos frentes. Una de sus respuestas era la expropiación de territorios y el desalojo violento de los centros poblados; este fue el caso del centro poblado de Choccayhua, del distrito de Quehue, a mediados de los años 60, tras un largo litigio con una hacienda local propiedad de la familia Zecenarro.

En este escenario, la noticia de la Reforma Agraria en ciernes generó una serie de movilizaciones y de procesos legales por la adjudicación de territorios y la introducción de nuevas normas, como la adscripción al sistema educativo formal. El reacomodo de la producción rural ocasionó una crisis productiva, resultado del cambio de correlación de fuerzas que obligó a recurrir a estrategias de emergencia, como el paso a un segundo plano de algunas actividades colectivas, entre estas las que componen los ciclos festivos en los Andes.

Por otro lado, el desarrollo vial había llegado al distrito: en 1968, se había levantado el primer puente de metal sobre el cañón del río Apurímac, a casi cien metros del puente Q’eswachaka (Gade 1972: 98); con lo que la continuidad de la tradición de la renovación del puente entró en riesgo. El norteamericano Daniel Gade observó, en una visita hecha en 1970, que el puente había dejado de levantarse hacía unos pocos años y lo registró en estado de deterioro. Supuso, entonces, que las habilidades necesarias para el mantenimiento de esta estructura aborigen “morirían con la presente generación de campesinos quechuas”.[50]

Esta inminente pérdida no parecía ser motivo de preocupación del sector urbano y más instruido de la provincia. La revista Antorcha Caneña, aparecida en Yanaoca en el mismo año 1970, impresa en mimeógrafo, era una de la escasas publicaciones locales que hacía referencia a la situación de la provincia y temas considerados prioritarios. Las preocupaciones expresadas en la publicación eran la Reforma Agraria, la reforma de la educación, la falta de atención de parte del Estado, las carencias en la infraestructura y, por otro lado, la difusión de los atractivos turísticos y las tradiciones características de cada distrito, como la batalla del Chiaraje. Posiblemente por la orientación modernista que domina en los artículos de esta publicación, cuyos redactores pertenecían al mundo periodístico local y a la docencia, no hay mención alguna al Q’eswachaka. La única atracción que tenía Quehue era un espacio natural, las grutas de Ccarañahui.[51] Una sola mención cercana al tema que nos ocupa es un pedido de reparación de la carretera que une a Yanaoca, Ccarañahui y Quehue —una trocha prehispánica, no olvidemos—, que se encontraba en muy mal estado. En esta solicitud, dirigida a la oficina de caminos, que tenía una representación en Sicuani, se requería la entrega de materiales, pues los pobladores pondrían la mano de obra para la obra en reparación.4

Los pobladores de mayor edad aún recuerdan la presencia de los agentes del gobierno que implementaron la Reforma Agraria —de los Ministerios de Agricultura, Educación, Salud y Transporte y Comunicaciones— y, posteriormente, de las ONG que impulsarían la conformación de nuevas asociaciones de autogestión. El nuevo aunque aún limitado acceso a la educación, a los servicios básicos y a programas de desarrollo, en aquella época, debía también tener sus repercusiones en la configuración cultural de la provincia y, como parte de ello, en el distrito de Quehue. Por lo pronto, el abandono de la construcción del puente registrado por Gade no duró mucho tiempo, y las habilidades y conocimientos necesarios para su reproducción no fueron olvidados.

En octubre de 1972, el explorador Loren McIntyre, quien trabajaba para la National Geographic Society, recorría el país en búsqueda de indicios de algún puente inca que aún se estuviera construyendo. Con ayuda del arqueólogo Luis Barreda Murillo, quien hizo una pesquisa entre la población estudiantil de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco, recibió la información de un puente que, se dijo, ya estaba siendo abandonado: el Keshwa chaka o puente de sogas, en la provincia de Canas. En el lugar, ambos investigadores encontraron el puente aun colgando de sus parantes. El chakaruwaq Luis Choqueneira les informó la decisión de la población del distrito de no abandonar la reconstrucción periódica del puente a pesar de que existía ya el puente de metal. Les recomendó observar su levantamiento en enero, a la semana siguiente de la batalla ritual del Tupay Toqto, que se celebraría a pocos días del año nuevo.5 De

pueblo donde los jóvenes de la nueva generación, aspira (sic) a coronar una profesión en los diversos campos del conocimiento humano. Gracias a esta inquietud, un grupo de jóvenes procedentes de este distrito, lograron descubrir i (sic) explorar las maravillosas grutas de ‘LIMBOT’OJO’, las mismas que hasta ahora hubieran seguido permaneciendo en el firmamento de lo ignoto.

El pueblo de Quehue, como parte integrante de la provincia de Canas, se identifica como el más dinámico, aunque por circunstancias obvias no ha podido coronar sus más caras aspiraciones”. Antorcha Caneña, N.° 2, 31 de octubre de 1970, p. 7.

  1. Antorcha Caneña, N.° 1, 30 de setiembre de 1970, p. 21.
  2. “Within a week Sue, Barreda and I were jumping with joy on the brink of the upper Apurimac gorge, our shouts echoing from the opposite cliff. We had found the

este modo, en el número 144 de la revista National Geographic apareció un reportaje sobre la renovación periódica del puente como una tradición vigente llevada con entusiasmo.

Siguiendo las entrevistas hechas a los pobladores de Quehue durante el levantamiento del puente el año 2012, las razones por las que esta costumbre mantuvo su continuidad tras un momento de abandono parten de premisas muy distintas, y no hay mención alguna a agentes externos que hayan impulsado a retomar la tradición. Al contrario, las menciones a visitantes del exterior suelen señalarlos como un elemento perturbador en el desarrollo normal de la celebración, como veremos más adelante. Tampoco se hace una mención concreta al periodo de abandono, que por lo visto fue muy breve. En cambio, se hace continua referencia a una temporada de caos, de un desorden climático de grandes proporciones, que produjo un tiempo de escasez, panorama de desastre cuya causa se atribuyó al abandono de la costumbre por ese tiempo.

Había lluvia de fuego, granizada, rayos y truenos, no había nada de comida para comer, no había nada de productos, era cero, no había ni cebada ni oca. Ha venido una lluvia de fuego con rayos, y toda la mejora que se había logrado estaba destrozada; y ya no hacíamos mantenimiento [del puente], por eso ha pasado esto.

Chakaruwaq Victoriano Arizapana, comunidad de Huinchiri, 6 de junio del 2012.

Este peligro se habría resuelto con la participación de todas las comunidades del distrito en la construcción del puente, que a partir de entonces habría sido sistemática. “Apenas venían pocas personas de Quehue y Chaupibanda para ayudarnos, recién ahora vienen todos”, relata Baltazar

Puma Llascano.6 Por lo pronto, se sabe por el artículo de McIntyre y por

chaca still hanging! Three hundred feet below us, swaying over a deep Green poll, it gleamed like Inca gold. Downstream the voice of the Great Speaker, the Apurimac, warned of rapids beyond a dark defile.

We clawed down the precipice to approach the span, which hung 60 feet above the river.

Suddenly a voice cautioned: “Don’t cross! The bridge is dying! It was our first meeting with Luis Choqueneira.

He told us: “I am one of the chaca camayocs [keepers of the bridge]. My people feel sad about abandoning the keshwa chaca for a new steel bridge upstream. So we’re going to rebuild it when the New Year comes, just as we have done every year since Tupa Inca ordered our ancestors to do so. Come back in January if you want to see” (McIntyre 1973: 780-781).

6 Entrevista del 9 de junio de 2012.

un documental filmado en esta época que participaban miembros de las tres comunidades formalmente reconocidas: Huinchiri, Chaupibanda y Ccollana Quehue —Choccayhua adquirió la categoría de comunidad campesina en 1975, aunque no se refiere en estos reportajes si a cada comunidad se le daba un papel especializado en el levantamiento del puente—.

El levantamiento de una obra de estas dimensiones necesita de una eficiente organización de la fuerza de trabajo. Hoy en día cada comunidad tiene una labor equivalente dentro de la construcción del puente. Los miembros de cada comunidad exaltan actualmente su importancia en esta actividad, trasladando al plano de la construcción del puente la competencia entre comunidades. Este es uno de los rasgos básicos del tinku en la tradición andina. Algunos pobladores, como los de la comunidad de Choccayhua, encargados ahora de elaborar el piso de ramas del puente, destacan el esfuerzo que significa trasladarse a esta área tan lejana desde su lugar de origen. Ninguna de las partes, en cambio, discute la importancia capital que tiene en esta tradición colectiva la comunidad de Huinchiri, a la que pertenecen los maestros conocedores de esta tradición, tanto los chakaruwaq, que mantienen vivo el conocimiento y la destreza en la construcción del puente, como el paqo, intermediario con los apus.

Otro cambio que se ha producido en la costumbre ha sido la fecha de su realización. Aún a mediados de la década de 1990 la reconstrucción se hacía el día de Bajada de Reyes, el 6 de enero, como parte de las festividades relacionadas al año nuevo y la temporada de lluvias. Este también es el momento en que se celebran los tinku, como el Tupay Toqto; se realizan los ritos de propiciación y se eligen las nuevas autoridades comunales. Otro explorador norteamericano, Ric Finch, refiere el testimonio del chakaruwaq Victoriano Arizapana, según el cual, unos años antes de su visita (2002), se había decidido cambiar la fecha de enero a la primera semana de junio, para acomodarse a las necesidades de los camarógrafos de la productora de documentales NOVA (Finch 2002: 12). No obstante, la principal razón debe haber sido la comodidad de construir en un período de seca, sin el riesgo de lluvias, tormentas eléctricas y un río de cauce peligrosamente elevado. Estos riesgos habrían sido motivación suficiente para que se decida el traslado de la fecha de la reconstrucción al mes de junio. Cayetano Ccanahuire, el paqo de Huinchiri, afirma:

El trabajo lo hacían el seis de enero; eran tiempos de maduración y de lluvia. Ese tiempo se llevó acabo el primer festival al puente Q’eswachaka sin ningún cariño y un rayo se lo llevó a un joven. De ahí se ha modificado para el día domingo del mes de junio. Ahora se lleva a cabo el festival y el pago al puente Q’eswachaka. […] Sí, en tiempos antiguos hasta el granizo nos afectaba; antes el rayo casi siempre afectaba la producción y los terrenos de cultivo, pero ahora hacemos el pago a nuestros aukis para no ser afectados.

Paqo Cayetano Ccanahuire, comunidad de Huinchiri, 8 de junio del 2012.

Este cambio supuso una serie de ventajas, pues desde ese momento coincide con una temporada de gran intercambio comercial: una feria, y con una época de clima favorable para la visita de turistas e interesados en general —mejorías que son consideradas como un don del Q’eswachaka—. La renovación del puente se asoció a un tiempo festivo de corte cívico, puesto que en esta feria se realiza igualmente un festival de danzas y música tradicionales. Se ha observado, de hecho, que una de las danzas presentes en este festival es una representación de la renovación del Q’eswachaka, incluyendo el armado de una maqueta del puente.

Pero además existe un significado atribuido al Q’eswachaka, relacionado con los argumentos de la perturbación climática, que no aparece mencionado en crónicas ni en estudio alguno sobre los puentes andinos, y es el carácter sagrado de esta actividad y la categoría de apu concedida al puente mismo, que varios testimonios apuntan como razón principal para el mantenimiento de esta costumbre, a pesar del cambio de fechas, que podría haber significado una alteración fundamental en el sentido de la construcción del puente.

Apu Q’eswachaka

Un factor recurrente en los testimonios de los pobladores contemporáneos es la convergencia entre el sentido práctico de la construcción del puente y la visión del mundo circundante, poblado por los dioses locales de las montañas como los apus y los aukis. Estos son los dioses patrones que forman parte de la geografía circundante y a los que hay que tributar y consultar antes de realizar cualquier actividad importante que afecte esta relación con el entorno. Los testimonios al respecto siempre apuntan a la necesidad de mantener un diálogo con esta naturaleza animada, a la

Actualmente, durante los días de renovación del puente, se realiza un festival, en el cual una de las danzas representa la construcción del Q’eswachaka, incluyendo el armado de una maqueta del puente.

cual se debe la existencia y que debe ser honrada, según lo establecido por la tradición:

Los aukis y los apus ayudan a los de Quehue, Huinchiri, Chaupibanda y Choccayhua para vivir mejor y para que nuestros animales vivan tranquilos y se reproduzcan. Los apus son Qiantuku, Huaruquni, Añupukara, Waytamulo, Qoriapampa; la ayuda está coordinada entre todos ellos. Los apus que estamos sirviendo nos ayudan. Si es que no hiciéramos esto nos podría ocurrir algo malo. Cuando mastico la coca primero le ofrezco al apu, igual si tomo trago; ellos también estarán brindando.

Paqo Cayetano Ccanahuire, comunidad de Huinchiri, 8 de junio del 2012.

Como es poderoso y con voluntad, le pagamos a la tierra al apu Sarpantuko, con eso nos apoya mucho. Para que salga lo máximo el puente, para que no se rompa y no haya accidentes.

Chakaruwaq Victoriano Arizapana, comunidad de Huinchiri, 10 de junio del 2012.

Lo más extraordinario que se escucha en estos testimonios es la referencia al Q’eswachaka mismo como un apu o un dios andino y, por tanto, objeto de homenaje y respeto. Por tanto, su reconstrucción periódica es necesaria para la reproducción de la vida campesina. Esto es, el Q’eswachaka ocupa un lugar que tradicionalmente corresponde a los cerros, lagunas y demás elementos circundantes, pero que se le otorga en este caso a una obra de ingeniería humana. En el ritual que acompaña a su construcción se le hacen preces de manera similar a los otros apus, con ofrecimiento de coca y quema de alimentos, pidiendo que se eviten accidentes o la pérdida de algún miembro de la comunidad:

Aquí también era un sitio que nos protegía, nosotros ya sabíamos, los apus y los aukis nos decían: “No quiero que nadie se me acerque, yo sabré”. Entonces un joven de San Jerónimo, trabajador del [proyecto]

Qhapaq Ñan dice: “¿qué tanto problema don Cayetano, acaso es difícil hacer?” Y el muchacho se puso a hacer el puente y a los dos días se cayó y perdió la vida.[52] El puente Q’eswachaka es bien poderoso, por eso nosotros también como nos dicen los apus y los aukis les ofrecemos y no pasa nada, estamos tranquilos.

El apu San Cristóbal es un apu dominante del Perú, como el caso de nuestro gobierno a cargo de Ollanta Humala, así igualito para nosotros es San Cristóbal, es el más poderoso de los apus, con quien conversamos. El apu Q’eswachaka es un río donde han construido los ancestros el puente, entonces ahora es un apu Q’eswachaka, está coordinado con los apus Waytamulo, Quinsaliñawi, Llapanta, Qoriapampa, una laguna hacia el lado de Chumbivilcas. También para nosotros son Laramani, Vilcanota… de aquí los apus que se encuentran son Qiantuku, Waraquni y el apu Añupukara.

El apu Q’eswachaka es el más poderoso y antiguo de los puentes del río Apurímac, era el único, por eso es el más respetado de todos los puentes. En estos tres días todos los puentes están reunidos aquí y el apu Q’eswachaka está dando su cariño a todos.

Chakaruwaq Victoriano Arizapana, comunidad de Huinchiri, 9 de junio del 2012.

Dicen que [el apu Q’eswachaka] tiene su sirena. A la medianoche también se le hace su pago y queda todo tranquilo. Si no, te puede hacer quedar [morir], porque es un ser vengativo. Por ejemplo, hubo hace un tiempo un accidente, se cayó un carro pero no hubo muertos, [esto es] porque el apu Q’eswachaka te protege.

Paqo Cayetano Ccanahuire, comunidad de Huinchiri, 8 de junio del 2012.

Esta información se condice con un dato en apariencia anecdótico narrado por McIntyre en la mencionada visita a Quehue. Al haber encontrado que el puente estaba completo y no se veía abandonado, McIntyre y el arqueólogo Luis Barreda fueron avisados por el chakaruwaq (chaka camayoq en el texto) Luis Choqueneira de que el puente no estaba apto para cruzarlo: “¡No crucen! ¡El puente está muriendo!”.[53] En un pacto recíproco, la vida del puente depende de la acción humana, así como la seguridad de la vida en las comunidades del distrito depende también de que el puente sea tratado adecuadamente.

Desde esta perspectiva, el acercamiento poco respetuoso, o una ofrenda ritual hecha incorrectamente a apus y aukis durante la construcción del puente, puede tener consecuencias fatales. El hijo de Valentín Vilca, poblador de Huinchiri, falleció víctima de un rayo. Su padre, presente en la costumbre, explicaba esta desgracia porque “casi no hemos hecho pagos exactos, por ahí es que le ha caído [el rayo] a mi hijo. Después casi no pasa nada porque nos hemos organizado para hacer los pagos”. Es claro también que esta labor solo puede ser hecha por los pobladores del distrito, conocedores de la tradición, con el apoyo del paqo local, designado para ser el oficiante e intermediador de su población con los apus y aukis de la región.

Este papel ritual del paqo es, pues, fundamental en la construcción del puente. Es quien dialoga con las entidades o “señores” de las montañas. De ellos obtiene el conocimiento, que se revela en órdenes y en historias sobre el origen y la razón de las costumbres. Se considera que este poder les ha sido investido a los especialistas por los apus a través de otro paqo o por una revelación experimentada por el poblador, escogido por las fuerzas del entorno natural para ser su oficiante. El paqo Cayetano Ccanahuire, natural de Huinchiri, cuenta que recibió el poder de los apus porque su esposa fue alcanzada por un rayo (en diversos relatos del mundo quechua este hecho confiere poder de intermediación con los apus); pero al morir ella por este accidente, el poder le fue transmitido al viudo, quien lamentaba, al igual que los apus, la pérdida de su compañera. Es aquí que otros paqo y autoridades locales resuelven que Cayetano tenga la responsabilidad de mediar en el diálogo, a través del ritual —“despacho” en su testimonio— con los dioses del paisaje local y específicamente con el Q’eswachaka. El paqo de Huinchiri entiende que esta es una labor para el beneficio de la comunidad,[54] evitando por este medio los accidentes fatales y la pérdida de la producción.

A mí me ha nombrado Constantino Mamani, quien vino de nuestro distrito; a mí me nombró en mi comunidad. Los apus habían llorado, por eso yo fui a buscar al paqo Lucio Torres, que podía estar en Choccayhua. Ahora, tal como él me ha encargado respecto al Q’eswachaka, diciendo: “vas a hacer así”, estoy haciendo. Gracias a Dios, desde la fecha que he llegado donde Lucio Torres, desde que he hecho el despacho, siempre camino con el estómago lleno; lo que me ha encomendado estoy haciendo en el Q’eswachaka.

Mi persona es Cayetano Ccanahuire Puma. Nuestro apu es poderoso, a nuestro apu me han entregado, “vas a hacer así”, me han dicho. Gracias a Dios eso estoy cumpliendo hasta la fecha, tal vez mañana vaya a dejarlo. Desde el momento que me he recibido (como paqo) hasta la fecha he cumplido, con todo mi corazón y mucha voluntad, a nuestro apu Q’eswachaka. Él me avisaba todo cómo iba a ser, qué debo hacer; conversábamos y todo iba bien.

Mi esposa se ha muerto y me ha dado el poder. A mi esposa le agarró el rayo y sufrí mucho. Por eso los apus y los aukis me dieron poder. Y gracias a Dios ninguna persona puede decir: “Cayetano, has hecho mal”. Donde voy nada es negativo, todo es positivo.

Gracias a Dios, mi persona ha recibido el despacho ¿Por qué? Por querer a mi comunidad, por eso vamos a seguir nosotros. ¿Para qué vamos a poner [el despacho]? Para que se haga bien el Q’eswachaka, para que en las comunidades no haya granizada, no haya descarga eléctrica. Así yo cumplo y punto, hasta el momento en que me retire.

De noche y de día he servido. Desde que hice el primer despacho hasta la fecha, a la comunidad de Huinchiri no le hace falta la comida, tienen el estómago lleno. Antes que yo estuviera acá había rayos, descargas eléctricas en las sementeras de Quehue; en Huinchiri cayó bastante granizada. Desde la fecha nosotros hemos estado caminando [a los lugares para hacer el despacho], y nos hemos salvado. “Haz así” y así yo eso estoy cumpliendo. Quien nos visita son los apus, los aukis.

Ccollana Quehue, Chaupibanda, todos participan por igual. Hoy todos nos vemos las caras, qawanakuy.[55] Antes no era así, antes por historia hacíamos respetar a nuestro puente; mientras que ahora vienen de todas partes haciendo su reclamo para recibir adecuadamente su parte. Está presente el qawanakuy entre comunidades a causa de la visita de los turistas, quienes siempre nos dejan algo. Pero yo estoy cumpliendo igual mi deber, siempre acompañado de la persona que pone la mesa, mi servicio y mi despensero. Paqo Cayetano Ccanahuire, comunidad de Huinchiri, 8 de junio del 2012.

Desde la otra orilla

La tecnología de puentes, difundida por toda la cordillera andina donde el Tawantinsuyu tuvo presencia, fue progresivamente desplazada hasta su casi total desaparición a lo largo del siglo que siguió a la visita hecha por George Squier en las “tierras incaicas” en 1865. El famoso puente sobre el río Apurímac, cuyo impacto en la literatura de exploración ya ha sido mencionado,

Capturas de pantalla del documental El puente de Ichu (1979).

empezó a caer en desuso a finales de la década de 1890. La Guerra con Chile, a su paso por zonas como el valle del Mantaro y Huancavelica, contribuyó igualmente a la destrucción de numerosos puentes, amén del serio conflicto social que fue parte de sus secuelas. Pero el principal causante de la desaparición masiva de esta expresión de la tecnología nativa fue la campaña sistemática de modernización del sistema vial, iniciada con la Ley de Conscripción Vial y continuada en los sucesivos gobiernos a lo largo del siglo XX, antes que los primeros estudiosos del Camino Inca o Qhapaq Ñan pudieran siquiera hacer un registro sistemático de tales conocimientos a partir de sus especialistas.[56] En este contexto, la permanencia del Q’eswachaka y del universo cultural que acompaña a esta costumbre han cobrado una importancia extraordinaria y su historia reciente es la de su creciente notoriedad como un patrimonio único en su tipo, que ha resultado en una nueva e inédita coyuntura basada en una compleja relación con la sociedad nacional y con visitantes extranjeros, cuyos efectos en las poblaciones del distrito aún están por verse.

Los primeros en hacer presencia en el distrito fueron estudiosos y documentalistas que, con una frecuencia creciente a lo largo de cuatro décadas, han registrado la construcción del puente. Precediendo a las visitas hechas por los norteamericanos Ward y McIntyre, el documentalista cusqueño Jorge Vignati había hecho un registro fílmico del levantamiento del Q’eswachaka hacia 1962 en formato de 8mm, material que no sobrevivió. A finales de la misma década Vignati realizó un segundo registro en un formato de mayor definición, en el que se puede ver la asamblea comunal en Huinchiri para organizar la construcción del puente, el levantamiento del mismo por pobladores de esa comunidad, de Chaupibanda y Ccollana Quehue, y la labor de los maestros chakaruwaq y los ritos oficiados por el paqo. Este registro se volvió parte de un documental cuando los esposos Christine y Kurt Rosenthal, alemanes, conocieron este material hacia 1973 y propusieron incluir escenas de la vida cotidiana en Quehue. Con financiamiento de la compañía alemana ZDF, el material faltante fue registrado en la segunda mitad de la década de 1970; y en esta ocasión se hizo una presentación del material anteriormente filmado a la población, que vio por primera vez, con sorpresa y emoción, su propia imagen en pantalla, reacción que fue a su vez registrada e incluida como una secuencia en el producto final.

El documental El puente de Ichu (Die Brücke aus Gras, 1979) retrata de modo bastante completo el entorno cultural que enmarca la renovación del puente. Aunque esta circunstancia no sea mencionada, este registro abarca los tiempos inmediatamente anterior y posterior a la Reforma Agraria, cuando esta costumbre se iba adaptando a una situación cambiante y asumiendo el significado que tiene hoy en día. El Puente de Ichu fue presentado a partir de 1979 en diversos festivales de cine documental en Japón, Alemania, Lituania y en el Primer Festival de Cine de Pueblos Indígenas celebrado en México en 1985, ganando reconocimientos en varios de ellos. Los Rosenthal continuaron con la labor difusora sobre el puente con la edición del libro El puente de Ichu (1993), una historia ilustrada con los dibujos a la acuarela de Christine. Esta publicación trata las vivencias de una pareja de niños, de Huinchiri y de Chaupibanda, en el marco de la construcción del puente de Q’eswachaka; y como contraste, presenta la agresiva y desagradable presencia de un comerciante misti, deseoso de apropiarse de la producción nativa a bajo precio. La historia se resuelve con el castigo del malvado, caído al precipicio junto con el puente viejo, y la preservación del conocimiento nativo como el bien más preciado.

Quehue, inscrito en un área rica en patrimonio inmaterial, con el puente de Q’eswachaka como su manifestación más conocida hoy en día, es por otro lado un distrito de población mayormente rural ubicado en una de las regiones más pobres del país, alejado del circuito turístico centralizado entre la ciudad del Cusco, el valle Sagrado y Machu Picchu, condiciones que han impedido que desarrolle una infraestructura turística adecuada. Sin embargo, el atractivo del puente ha sido suficiente como para que, desde la década de 1990 se presenten periódicamente equipos de filmación, nacionales y extranjeros, a registrar el levantamiento del puente, como la norteamericana NOVA (1998), que coincidió con el cambio de fecha de la construcción del puente o la japonesa NHK; así como nuevos visitantes, lo que ha producido efectos insospechados en la vida local.

Los registros sobre el puente Q’eswachaka han sido editados por lo general como parte de documentales sobre el Perú prehispánico, en concreto, sobre el Tawantinsuyu y el Qhapaq Ñan; por ello, a diferencia del trabajo seminal de Vignati y los Rosenthal, en estos productos no suele concederse un espacio al testimonio de los detentadores del patrimonio, se trate de los chakaruwaq, el paqo o los pobladores en general, y se hace apenas mención a detalles sobre la vida cotidiana o la situación actual de la localidad. En muchos casos, los equipos de filmación no han mantenido una relación adecuada con las poblaciones, limitándose a realizar sus registros en los espacios que les permitieran la mejor vista sin haberse presentado ante las autoridades comunales o haber intentado entablar algún contacto con los pobladores, por lo que su presencia ha llegado a ser considerada perturbadora, más grave si se tiene en cuenta la exigencia de que el trabajo y el ritual se hagan adecuadamente. Tal presencia llegó a ocasionales conflictos cuando los implicados percibieron que alteraba aspectos fundamentales de la costumbre. El chakaruwaq Victoriano Arizapana, en un relato que no pudo ser contrastado con otros testimonios, narra que un grupo de visitantes norteamericanos intentaron reparar el puente que ya se encontraba deteriorado, con el propósito aparente de registrar su paso por él, y en respuesta las autoridades de Huinchiri deshicieron tal arreglo por considerarlo una intromisión. Esto, a decir de Arizapana, generó un conflicto legal que concluyó con el arresto arbitrario del presidente de la comunidad de Huinchiri. Por lo pronto, quedó establecida una de las reglas fundamentales de esta costumbre: que la renovación del puente es potestad exclusiva de las poblaciones del distrito de Quehue, bajo la advocación de los paqos del distrito y la orientación de los maestros constructores o chakaruwaq.

O sea, unos señores de Estados Unidos habían venido y lo habían remachado con cabuya en el medio del puente, por eso estuvimos en juicio en el Cusco, hasta el Presidente estuvo en el calabozo. Los turistas vinieron y no había puente [transitable]. Entonces para que haya puente lo querían cambiar o reforzar el material para que puedan pasar la cámara. Por eso han estado en juicio con el presidente de la comunidad.

Se ha organizado Huinchiri, ha reaccionado y lo hemos desatado, hemos botado esa cabuya, nadie nos ha ayudado. Con eso hemos hecho respetar a Huinchiri.

Chakaruwaq Victoriano Arizapana, comunidad de Huinchiri, 6 de junio del 2012.

Actualmente, las comunidades de Quehue han establecido internamente una serie de reglas que regulan la presencia de las visitas dentro del espacio del Q’eswachaka, restringiendo el paso al área de rituales y pidiendo que los visitantes se presenten previamente a las autoridades, para que su presencia sea lo menos intrusiva posible.

Un grupo de actores que hoy en día ha establecido una nueva relación de asistencia con las poblaciones del distrito de Quehue son el Estado nacional y las instituciones privadas. Se parte del hecho, ya relatado en la segunda parte de este libro, de que se trata de poblaciones que sobreviven en una situación de pobreza extrema y suelen estar excluidos de los proyectos de desarrollo dispuestos por las ONG que operan en la provincia de Canas, interesadas en áreas de economía más dinámica y con más posibilidades de crecimiento.

La Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Cusco del Ministerio de Cultura ha mantenido una relación duradera y activa con las poblaciones del distrito de Quehue, estando siempre presente en los días del levantamiento del puente. Desde 1989, realiza una labor asistencial con el objetivo de ayudar a que se mantengan las condiciones para la salvaguardia del Q’eswachaka como patrimonio cultural. Asimismo, la DDC- Cusco ha diseñado un plan piloto de salvaguardia del patrimonio inmaterial enfocado a todo el universo cultural tradicional de las cuatro comunidades del distrito de Quehue. Este plan cuenta con cuatro niveles de acción: la identificación de los saberes y conocimientos del calendario agrofestivo; el trabajo con el sistema educativo y el personal docente para incluir como tema de enseñanza el patrimonio cultural local y la necesidad de protegerlo; la capacitación y fortalecimiento de capacidades sobre los conocimientos tradicionales en los rubros de textilería, técnicas productivas, medicina y gastronomía, contribuyendo a la visibilización del patrimonio por parte de sus detentadores; y el rescate del aspecto espiritual de esta identidad. Este plan se realiza en diversas labores simultáneas. El registro del patrimonio cultural es labor de antropólogos de campo, mientras se han dado ya talleres de revaloración del patrimonio cultural inmaterial en las cuatro comunidades del distrito.

La labor asistencial de la DDC-Cusco ha contado recientemente con la colaboración de entidades muy distintas de las que se han ocupado continuamente de los programas de desarrollo en la región. En los últimos años entraron a escena el Banco Interamericano de Finanzas-BANBIF y el Plan COPESCO Nacional, entidades que, desde el año 2012, han contribuido con donaciones de ropa y alimentos y con una retribución económica que es repartida en partes iguales, por los presidentes de cada comunidad, a los pobladores de las cuatro comunidades de Quehue que participan en la construcción del Q’eswachaka. Aunque este pago es ciertamente un aliciente para la participación, termina siendo un beneficio más bien simbólico, toda vez que la presencia de la población en la construcción del puente es masiva. Así también, la ONG Worldvision ha empezado con una labor de mejora de infraestructura del distrito, apoyando la construcción de casas rurales mejoradas, asesorando respecto de los materiales y su uso, y que son financiadas a partes iguales por el banco y por el gobierno comunal.

La reproducción de una obra como esta depende en mucho de un equilibrio, que demuestra ser delicado, entre las comunidades, autoridades, detentadores de conocimiento, promotores del Estado y, actualmente, el sector privado. Se han implementado iniciativas recientes de llevar a los chakaruwaq de Quehue a otras localidades a reproducir la misma labor de la construcción de puentes, en sitios como Pucayacu, Áncash, como parte de la recuperación de una zona arqueológica,[57] o en Andahuaylillas, Cusco, iniciativa que ha causado protestas entre algunos pobladores de Quehue que consideran que se está desvirtuando con ello los fines de este conocimiento nativo que, no es perezoso recordarlo, está relacionado con una geografía local deificada.

Q’eswachaka, cuerpo y memoria de Quehue

El Q’eswachaka es en la actualidad un vehículo de colaboración mutua, rasgo típico de la organización del trabajo en las faenas andinas, que reúne por unos días a las cuatro comunidades del distrito de Quehue en la reconstrucción de esta obra. Sin embargo, también es cierto que en la labor existe un importante nivel de competencia que no debe pasar desapercibido. Desde el recojo del material base hasta la culminación del puente, cada comunidad se esfuerza en terminar su labor en el tiempo determinado y de la mejor manera.

La preeminencia de Huinchiri en la construcción del puente —se encuentra presente en todos los días de construcción del puente y también en el componente ritual, donde es la comunidad protagónica— se contrapesa de este modo en el esfuerzo que cada colectividad del distrito pone en esta empresa. La construcción de este puente hace del distrito de Quehue un solo cuerpo, conformado por cuatro comunidades campesinas legalmente reconocidas. Esto afecta también la distribución de las donaciones, que en un inicio favorecían a Huinchiri, pero que actualmente son distribuidas por igual entre las cuatro comunidades. Un comunero de Choccayhua, comunidad cuya misión es elaborar el piso de ramas que se colocará en el puente, se vale de una acertada metáfora para describir al Q’eswachaka como un cuerpo viviente:

El puente es como un cuerpo humano, tiene brazos, cabeza, cerebro, así parecido. El piso es pampa o sea chakaq pampa, o sea el piso es para caminar, si no hay piso nadie puede pasar.

Leonardo Janampa Torres, comunidad de Choccayhua, 8 de junio del 2012.

Tras largos años de postergación, el interés puesto por actores tan diversos como investigadores y académicos, el Estado y el capital privado, ha sacado a las comunidades de Quehue del anonimato y las coloca como el principal detentador de una tradición única. Es notoria la actual conciencia de que con la renovación del puente, se está manteniendo un bagaje cultural cuyo origen no puede determinarse en el tiempo y que se espera se reproduzca en las generaciones futuras. Para el chakaruwaq Victoriano Arizapana, en esto radica la importancia de su labor:

Mi abuelo Juan Huanca también ha trabajado en lo mismo, luego mi papá Eduardo Arizapana, luego yo le sigo como hijo. Luego Cayetano hace un buen pago, ofrece el quintu a la Pachamama para que no pase nada. Yo desde pequeño ya hacia esta labor, a los catorce, trece años yo ya sabía, porque mi padre me ha enseñado.

Yo de pequeño ya ayudaba a mi papá desde el frente, luego ya nos encontrábamos en el medio, y así poco a poco avanzaba; hasta ya pensaba ganarle. Ahora yo agradezco a mi padre por sus enseñanzas. Ya son aproximadamente treinta años que me dedico a esta labor, manteniendo como una tradición el Q’eswachaka; además, fui a Lima a recibir un reconocimiento representando a la comunidad de Huinchiri y por todo esto le digo gracias a mi papá.

Chakaruwaq Victoriano Arizapana, comunidad de Huinchiri, 10 de junio del 2012.

Puente Q’eswachaka en la actualidad.

Si bien el puente Q’eswachaka identifica a las comunidades del distrito de Quehue con la ascendencia inca, otra presencia importante en la memoria colectiva —estrechamente relacionada con la historia de las revoluciones nativas de la región— es la rebelión de Túpac Amaru. Esta presencia, acrecentada por la simbología tupacamarista de la Reforma Agraria, permite a los pobladores reconocerse como parte de esta historia, los inscribe en una geografía y en una narración a través de la memoria, tal como se manifiesta en los relatos contados sobre los mismos apus patronos. Con lo que la historia, en lugar de ser un simple recuento del pasado, es parte de la vivencia actual de los pueblos de Quehue. La historia local, incluso de períodos sobre los que existe documentación accesible, es contada por los apus a la población a través del paqo:

Yo no sé la historia, pero los apus nos dictaron. Antes de la llegada de los españoles, los incas pensaban que iban a venir los contrarios y pensaron hacer un puente natural de piedra. Pero los demás incas pensaban que después del paso de los años iban a venir nuestros contrarios y entre ellos comentaban “dicen que van a venir a matarnos”.

Con esos pensamientos, los incas deciden hacer un puente de paja, de q’oya, como no había ningún puente sobre el río Apurímac, cuando cortamos de ambos lados no van a pasar. Con este motivo los incas han construido con q’oya, con q’eswa. Yo no sé la historia pero los apus nos han contado así.

Chakaruwaq Victoriano Arizapana, comunidad de Huinchiri, 9 de junio del 2012.

Como una obra histórica de nuestros abuelos incas que enseñaron a la gente de aquí del Cusco, porque este lugar es la cuenca de Túpac Amaru. Si caminaríamos unos kilómetros de la otra banda ahí está la comunidad de Surimana, su capilla, su casa, ahí nació Túpac Amaru, ahí ha vivido hasta los treinta años. Entonces por ahí es siempre el lugar del inca, porque Túpac Amaru fue el último inca en el Perú.

Leonardo Janampa Torres, comunidad de Choccayhua, 8 de junio del 2012.

El puente de Q’eswachaka, último representante de una tecnología de antiquísima trayectoria, mantenida hoy en día por los descendientes de la civilización originaria que les legó tal herencia, fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por Resolución Directoral Nacional N.° 1112 del 5 de agosto del 2009. Tras una larga gestión de parte del Ministerio de Cultura y de las comunidades de Huinchiri, Chaupibanda, Ccollana Quehue y Choccayhua, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), reunida en Bakú, Azerbaiyán, durante la octava reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, del 5 de diciembre del 2013, inscribió los conocimientos, técnicas y rituales vinculados a la renovación del puente inca, elaborado con fibras vegetales, en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Como dato excepcional, en la ceremonia de reconocimiento estuvieron presentes dos constructores de puentes, los responsables principales de la renovación anual del Q’eswachaka, Victoriano Arizapana y Eleuterio Callo; y el paqo que preside los rituales de propiciación celebrados durante el proceso de renovación del puente, Cayetano Ccanahuire. La importancia de este evento radica en la consideración hacia los verdaderos detentadores de la tradición y responsables por su continuidad, y en segundo lugar en la trascendencia del aspecto puramente técnico de la construcción del puente, considerando su honda dimensión cultural y los rituales de ofrecimiento hechos

no solo a los cerros de la región, sino al mismo puente como un apu más. Recordando este hecho, refiere el chakaruwaq principal:

El trabajo lo hemos hecho con sudor, con la fuerza, tenemos maltratadas las piernas también; los del frente (de Ccollana Quehue) también están maltratados, mis manos también están rasmilladas. Esto estamos haciendo para el reconocimiento del Q’eswachaka a nivel mundial. Es como un monumento que estamos manteniendo los de Huinchiri.

Nosotros hemos trabajado con mucha fuerza, hemos jalado y me siento satisfecho después de haber terminado. Yo alabo a los visitantes con todo mi corazón, como ingeniero andino, yo soy Victoriano Arizapana, reconocido a nivel nacional.

Chakaruwaq Victoriano Arizapana, comunidad de Huinchiri, 9 de junio del 2012.

El puente de Q’eswachaka reúne, pues, diversos significados. Es un representante corpóreo de las comunidades del distrito de Quehue; es el espacio del reencuentro periódico de sus constructores en un tinku de carácter amistoso, dentro de un espíritu de competencia que permea otras manifestaciones culturales de la región; es una fuente y expresión viva de su memoria histórica y es, en fin, una expresión del patrimonio cultural inmaterial, reconocida por el Estado nacional y por la UNESCO,[58] de cuyo bagaje son detentadores y responsables como descendientes de los antiguos ayllus de Quiui, una rama del grupo étnico originario kana.

CAPÍTULO V

Q’ESWACHAKA. INGENIERÍA Y TRADICIÓN ANDINA

El puente Q’eswachaka está ubicado sobre un tramo del río Apurímac, cuyo lecho en este lugar está a una altitud aproximada de 3,700 metros sobre el nivel del mar.[59] Tiene una extensión de 28 metros, un tablero de 1.20 metros de ancho y se anuda en grandes bases de piedra que se yerguen en cada extremo de la quebrada. La segunda semana de junio de cada año, cerca de mil personas de las comunidades campesinas contiguas al puente (Huinchiri, Chaupibanda, Choccayhua y Ccollana Quehue) se reúnen con el propósito de reponerlo, construyendo todo un puente nuevo y desechando el del año anterior. El puente nuevo conserva las características de la estructura antigua, usando los mismos materiales y técnicas especializadas. La organización colectiva de la construcción, a cargo de expertos del lugar, proviene del conocimiento especializado y las técnicas tradicionales que se han transmitido de generación en generación.

Antiguamente, el Q’eswachaka era el único medio de comunicación entre las comunidades vecinas y su buen estado de conservación era crucial para su estilo de vida. A pesar de que en la actualidad su utilidad como vía de paso sea relativa, su renovación anual es un evento significa-

tivo que involucra a todas las familias de las comunidades referidas. Esta renovación se realiza bajo la modalidad de la mink’a o minga, una forma andina de trabajo colectivo no remunerado que tiene como finalidad obtener beneficios comunes. Desde tiempos remotos, muchas de las actividades productivas que se realizan en los Andes se basan en este antiguo sistema de reciprocidad. Entre otras actividades, la mink’a se emplea en la cosecha de papas y maíz, en la limpieza de canales de irrigación o, cuando es necesaria una mayor cantidad de mano de obra, en el techado de alguna iglesia o casa.

Ubicación del puente Q’eswachaka sobre el río Apurímac en el distrito de Quehue. A casi cien metros se construyó un puente de metal en la década de 1960.

La construcción de un nuevo puente

Para el caso de la renovación del puente Q’eswachaka, cada familia de la comunidades aledañas tiene la obligación de fabricar una larga soga hecha de una fibra vegetal llamada q’oya (Festuca dolichophylla), una gramínea que crece en las zonas altas y húmedas de las punas y pertenece a la misma familia del ichu. Los comuneros van en búsqueda de este tipo particular de paja, ya sea de forma individual, familiar o grupal. Cada año deben recorrer distancias cada vez más extensas para encontrar esta resistente materia prima, ya que al parecer está tendiendo a escasear en la zona.

Antes del segado de la q’oya, los comuneros se reúnen para acullicar (chacchar) hojas de coca, como preludio a toda actividad a realizarse durante el día. Se trata de un momento íntimo en el que se conversa y se comparten experiencias y anécdotas, además de ofrecer frutos de su trabajo a los apus o entidades tutelares de esta zona. Después de ser cortada, la q’oya es envuelta en grandes atados y llevada por los comuneros sobre sus espaldas hacia las casas, donde se tiende al sol durante todo el día para que se seque. Al siguiente día, después de acullicar las hojas por la mañana, los manojos de paja son chancados con piedras, adquiriendo la flexibilidad necesaria para la confección de largas soguillas sin perder resistencia. Una vez mullida, la paja se remoja en agua y está lista para convertirse en q’eswa, una soguilla que es el insumo principal para la construcción del puente colgante y de la cual obtiene su nombre.

Cada familia está comprometida a proporcionar una q’eswa de 40 brazadas de largo (alrededor de 70 metros), por lo que el trabajo de fabricación puede tomar varios días. Las fibras de q‘oya son torcidas y trenzadas entre sí utilizando las manos, una técnica que no ha variado en cientos de años y que los comuneros transmiten de generación en generación mediante la participación de los niños en esta actividad. A medida que su tamaño crece, las q’eswas son estiradas para comprobar su firmeza, pues la fortaleza del puente depende de la elaboración adecuada de estas soguillas. En algunos casos, este trabajo es realizado de forma grupal y en un clima de algarabía, compartiendo viandas e incluso una tradicional watia, improvisado horno de tierra, muy popular en las comunidades de altura. Una vez terminada la faena, las soguillas se enrollan y se guardan hasta el primer día de actividades para la construcción del nuevo puente.

Primer día. Encuentro de comuneros y la elaboración de las grandes sogas

Durante el Tawantinsuyu, el mantenimiento y renovación de los caminos y puentes se encontraba a cargo de las poblaciones circundantes, las que cumplían dicha labor organizadas en faenas comunales con alto contenido de ritualidad y donde reafirmaban sus vínculos de solidaridad y pertenencia. Esta tradición se ha mantenido en la zona de Quehue a pesar del paso del tiempo, así como la práctica de realizar actos festivos y rituales en cada etapa de la reconstrucción anual del Q’eswachaka.

La reposición del puente se empieza un jueves y culmina el sábado de la misma semana. Antes de iniciar cualquier labor, y como es usual en las poblaciones altoandinas, se practica un ritual ancestral con el propósito de rendir culto a las antiguas entidades tutelares de la zona. Un oficiante, llamado paqo, realiza una ceremonia a la Pachamama o madre tierra en una mesa ritual, donde simbólicamente le entrega una serie de productos de alta carga simbólica como ofrenda. Asimismo, durante este ritual el paqo se dirige a los apus locales, montañas tutelares sagradas, solicitando permiso para el trabajo, así como protección para los comuneros que participarán en la faena, la construcción adecuada del puente y su feliz culminación.

Los principales productos en la mesa ritual son hojas de coca, mazorcas y granos de maíz, vino servido en un vaso de madera tradicional o qero, cigarrillos, un feto de llama y varios huevos de gallina. Esta mesa se despliega en una de las orillas del puente y se mantiene durante toda la jornada y a lo largo de los tres días que dura la renovación. Un poblador local, don Cayetano Ccanahuire, es en la actualidad el único paqo autorizado para realizar el ritual pues, además de ser comunero de Huinchiri, heredó esta función de su padre. El paqo y un grupo de ayudantes que se sientan alrededor de él encienden una fogata hecha de bosta y paja cerca de la mesa ritual y queman de a pocos los productos que, a manera de regalos, ofrendan a la Pachamama y a los apus. Ellos explican que la fogata es la boca de la madre tierra y que, por medio del humo de la hoguera, las montañas reciben y consumen los productos ofrendados.

Mientras tanto, los miembros de las cuatro comunidades participantes se distribuyen en ambas márgenes del río, donde las autorida-

Primer día. Los comuneros fabrican q’eswa con las q’oya que han traído.

des comunales verifican la entrega de una q’eswa por cada comunero en representación de su familia. Hacia el mediodía, comienza la labor de estirar y entrelazar las soguillas para formar con ellas sogas medianas llamadas q’eswaskas. Solo los hombres participan en esta labor, mientras que las mujeres y los niños se ubican en los alrededores fabricando más q’eswas que servirán luego para completar las demás sogas empleadas en el puente. Las q’eswas son extendidas sobre el suelo en grupos de treinta o cuarenta, se amarran en un extremo y se giran tirando de los extremos para entrelazarlas formando las q’eswaskas. Esta labor es acompañada con algazara de los comuneros, ya que al estirar las q’eswaskas se da una suerte de competencia de fuerza. Al grito de “¡chutay!” (¡tiren!), las sogas son estiradas lo más posible para asegurarse de que, luego de colocadas en el puente, no cedan ante la presión del peso que soportarán.

Los comuneros fabrican en total catorce sogas medianas o q’eswaskas. Una vez completadas, se toman tres de ellas y se trenzan formando sogas más gruesas llamadas duros o turus. Desde uno de los extremos de la soga, uno de los comuneros realiza esta labor con las manos y los pies, y, en el momento en que se cansa, es reemplazado por otro, y así sucesivamente hasta llegar al otro extremo. Se fabrican en total cuatro grandes duros que compondrán el tablero del Q’eswachaka. Por otro lado, con dos q’eswaskas entrelazadas se forman unas sogas grandes llamadas maki (“mano” en quechua). Los makis se usan como pasamanos y baranda del puente. Una vez hechos las makis y los duros, estos también son estirados a manera de competencia por grupos de comuneros tirando de los extremos.

Las comunidades participantes se reparten esta labor, de modo que la de Ccollana Quehue fabrica un duro y un maki, la de Huinchiri fabrica dos duros, la de Chaupibanda fabrica un duro y un maki, y la de Choccayhua se encarga de elaborar la cubierta del puente y proporciona los cayapos, varas de madera que sirven para estabilizar el tablero del puente. Al finalizar el día, los comuneros llevan en sus hombros las grandes y pesadas sogas hasta la orilla del puente antiguo y las dejan allí hasta la mañana siguiente.

Segundo día. Instalación de la estructura básica del nuevo puente

En la mañana del segundo día, el paqo dispone nuevamente la mesa de ofrendas. Algunos comuneros entregan uno que otro producto como ofrenda, como cigarrillos o bebidas, para que el oficiante interceda a favor

Durante los tres días que dura la construcción del puente se hacen pagos a la Pachamama y a los apus para que la labor se pueda realizar.

de ellos durante la ceremonia propiciatoria. Luego de recibir la autorización de la Pachamama y de los apus, comienza la instalación de los duros y los makis elaborados el día anterior. Llegado este momento, uno de los comuneros atraviesa el puente viejo con una larguísima q’eswa atada a la cintura, soguilla que servirá para trasladar insumos de una orilla a otra cuando el puente viejo sea botado y para transportar una cuerda muy resistente que permitirá acarrear los duros y los makis. Cuando ya se ha establecido una vía segura de traslado entre ambas orillas, el puente del año anterior se corta y se deja caer sobre el río Apurímac.

Es necesaria la fuerza de muchos comuneros para atar adecuadamente las grandes sogas en los estribos de cantería del puente, y algunos comuneros mayores suelen guiar el trabajo de los jóvenes, transmitiendo sus conocimientos a los menores. Al mediodía se hace un descanso y se comparte las viandas traídas. Mientras tanto, y como parte de la división de labores, los pobladores de Choccayhua se reúnen en una zona alta de la quebrada para fabricar un tapete que cubrirá el piso del puente. Para esto tradicionalmente utilizan ramas y hojas de árboles del lugar, las que son unidas cuidadosamente usando también q’eswas. La elaboración de

Segundo día. Es necesaria la participación de gran cantidad de comuneros para estirar y atar las sogas a los estribos de cantería del puente.

este largo tapete toma todo el día y, una vez culminado, es enrollado y trasladado cerca del puente para ser colocado sobre el mismo al finalizar la tercera jornada. Hacia el final de la tarde del segundo día, los duros y los makis están ya firmemente sujetos a los estribos del puente y los comuneros se retiran a sus hogares para reponerse de la intensa jornada.

Tercer día. Los chakaruwaq tejen el puente

El chakaruwaq o “hacedor de puentes” es el portador de los saberes técnicos especializados para el tejido del puente, conocimientos tradicionales que se han venido transmitiendo hasta nuestros días a través de muchas generaciones. Victoriano Arizapana Huayhua y Eleuterio Callo Tapia son, desde hace más de dos décadas, los chakaruwaq encargados de la construcción del puente. Así, a los catorce años de edad, don Victoriano aprendió de su padre los secretos del tejido y, siguiendo la tradición, solo puede transmitir estos conocimientos en el seno de su familia. Su labor ya había empezado desde el primer día de la reposición anual, dirigiendo con atención cada una de las acciones de los comuneros y ayudando, en caso sea necesario, en la fabricación de los duros o en el amarre de las sogas a las estructuras de piedra.

En este tercer día de construcción, los chakaruwaq se reúnen temprano en la mesa de pago ritual y, luego de recibir a través del paqo el necesario permiso de la Pachamama y de los apus, empiezan la delicada y arriesgada tarea de tejer el tablero del puente, uniéndolo con q’eswas a las barandas o pasamanos (makis). Luego de comprobar la firmeza de la estructura de sogas colocada el día anterior, el maestro Arizapana se sienta sobre la base del puente e inicia el tejido, apoyado por dos comuneros quienes le van suministrando q’eswas y cayapos. Los cayapos, como se ha dicho, son largas varas de madera, que se usan como travesaños del piso del puente y son colocados por los chakaruwaq cada cierto tramo del tablero.

Don Victoriano empieza la confección de la cubierta desde una de las orillas, mientras don Eleuterio hace lo propio desde la orilla opuesta. Luego de varias horas, ambos maestros se encuentran en el medio del puente, a una altura de aproximadamente quince metros sobre el lecho del río. Cuentan los lugareños que antes no había dos sino un solo tejedor de puentes, quien debía trabajar hasta el anochecer.

Tercer día. Los chakaruwaq suelen terminar la construcción del puente hacia la mitad de la tarde.

Ambos tejedores se encuentran a la mitad del puente, concluyendo así su labor.

Ambos tejedores complementan su labor y la culminan hacia la mitad de la tarde. Cuando se termina con la faena, los chakaruwaq se ponen de pie y gritan “¡haylli!”, expresión quechua de triunfo o victoria, retirándose luego para que un grupo de comuneros pueda extender, sobre el tablero del puente, el tapete de ramas y hojas preparado con anterioridad. En los extremos del nuevo puente esperan las autoridades o personajes principales, quienes serán los primeros en atravesar el renovado Q’eswachaka. La reposición del puente culmina entre aplausos y felicitaciones. Al día siguiente se realiza un festival con bailes tradicionales de la región, en el cual hombres, mujeres y niños de todo el distrito de Quehue disfrutan de la música y de la comida local.

* * * * *

La persistencia en nuestros tiempos de una obra como esta, renovada anualmente por las poblaciones del distrito de Quehue, es un testimonio viviente no solo del valor y utilidad de los logros de una civilización en los planos del conocimiento y la tecnología andinos, sino de una cultura

y una forma de organización que han sabido reproducirse, sobrepasando duras condiciones de vida y graves conflictos sociales, adaptándose a un medio de posibilidades más bien escasas, a lo largo de siglos de experiencia.

Victoriano Arizapana al finalizar su trabajo. Desde hace más de dos décadas, es uno de los chakaruwaq encargados de la construcción del puente.

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  1. La plaza del antiguo trazado inca constaba de dos secciones, separadas por el río Huatanay. La Hauk’aypata era la plaza ceremonial, rodeada de los edificios más importantes de la administración y la religión oficial, mientras que en la otra plaza, llamada Cusipata, se concentraba la población llana o hatunruna, como partícipe en las ceremonias; esta última era también el espacio para los mercados o catu, que se celebraban periódicamente en la ciudad. La administración colonial lotizó y cubrió con edificaciones esta parte de la plaza, convirtiendo la antigua Hauk’aypata en la Plaza de Armas, cuyo trazado fue proyectado sobre los antiguos recintos cusqueños, como aún permanecen hoy en día (ver Angles 1988: 74-87; Rostworowski 1983: 83).
  2. El término anti refiere al sol naciente (dirección este).
  3. La extensión del Antisuyu ha sido objeto de controversia, dado que se suele identificar al poblador amazónico como el anti, lo que incluiría a los pobladores de la región norte de los actuales departamentos de San Martín, Amazonas y la ceja de selva ecuatoriana.
  4. Los nombres de los caminos longitudinales, tanto de sierra como de costa, son términos acuñados por el proyecto Qhapaq Ñan del Ministerio de Cultura.
  5. Puede decirse lo mismo de las actividades colectivas, llamadas “faenas”, que se practican actualmente en las comunidades andinas, aunque exceden largamente el aspecto puramente laboral para convertirse en una actividad compleja que une elementos rituales, festivos y lúdicos, incluso con una fuerte carga emotiva.
  6. Se usa aquí la escritura utilizada por Hyslop (1992).
  7. Guamán Poma (1980 [1615]: 66) menciona en el acápite sobre las armas del inca una serie de localidades o pequeños reinos que formaban parte de esta aristocracia cusqueña, fuera de la ciudad del Cusco. Algunos de estos nombres se mantienen hoy en las toponimias. La relación del cronista incluye a Anta ynga (Anta), Caca Guaroc ynga, Quiuar ynga, Masca ynga, Tanbo ynga, Lari ynga, (Lari), Equeco, Xaxa Uana ynga, Uaro Conde ynga (Huaroconde), Acos ynga (Acos), Chilque ynga, Mayo ynga, Yana Uara ynga (Yanahuara), Cauina ynga (Cavina, en el valle del Vilcanota) y Quichiua ynga (Quichiua, cerca de Abancay y Curahuasi, en Apurímac). Esta aristocracia de privilegio, aliada de los incas en la guerra contra los chanka, fue una fuerza importante en la administración del naciente Tawantinsuyu, adjudicándose cargos específicos y, aunque mantenía sus trajes distintivos, tenía la potestad de llevar algunas insignias de la aristocracia cusqueña, como las orejeras (Sillar y Dean 2002: 252) Ver también Rowe (1976: 189-190).
  8. Apu: señor. Allikaq: (=ascendido) persona ascendida por sus méritos. Kamachikuq:autoridad local menor. Hatunruna: varón adulto y casado (definiciones tomadas de Guamán Poma 1980 [1615], tomo III, glosario).
  9. Guamán Poma hace referencia explícitamente a cinco “Cuscos” en su capítulo sobre las Ordenanzas del Inca: “Mandamos que ayga otro Cuzco en Quito y otro en Tumi (Pampa) y otro en Guanoco (Pampa) y otro en Hatun Colla y otro en Charcas y la cauesa que fuese el Cuzco y que se ajuntasen de las prouincias a las cauesas al consejo y fuese ley” (Guamán Poma de Ayala 1980 [1615]: 161-162).
  10. Ushnu: plataforma de piedra coronada por un asiento, ubicada en la plaza central de los centros administrativos de diversa categoría, desde donde la pareja gobernante presidía las ceremonias públicas, en especial las que implicaban libación ritual. El ushnu más conocido está hoy en el complejo de Vilcashuamán (Ayacucho), tiene forma piramidal; en Huánuco Pampa, adopta la forma de una plataforma simple. Normalmente construidos con mampostería de piedra, podían ser labrados igualmente en la piedra viva, como los que sobreviven hoy en el complejo de Sacsayhuaman, Cusco, y en Yunguyo, Puno. Existe una categorización más completa en Monteverde (2010).
  11. Huanca: piedra sagrada de gran tamaño asociada a los mitos de origen de una comunidad. A veces se le identifica como su mismo ancestro y otras como su representación directa (especialmente, cuando tiene una forma similar al apu considerado origen de un pueblo).
  12. Huaca (quechua, wak’a): lugar u objeto de carácter sagrado concebido como una presencia corpórea de un ancestro mítico o una entidad divina de carácter creador u ordenador con el que se establece una relación de adoración y respeto. El término huaca podía designar a un hecho geográfico como una montaña, una laguna, una cueva o un ojo de agua. También definía el carácter sagrado de un cuerpo momificado, de una piedra (como la illa) o de una construcción religiosa —que es la acepción más difundida en el lenguaje cotidiano actual—.
  13. Distrito de Carania, en la provincia de Yauyos, Lima.
  14. Después de la Conquista se introdujeron especies como el capulí (Prunus serotina), que también podían ser usadas para la elaboración de cables (Gade 1972: 97-98).
  15. Equivalente a 1.70 metros.
  16. Esta celebridad llegó a la literatura de ficción. La novela del norteamericano Thorton Wilder, El puente de San Luis Rey (The Bridge of San Luis Rey, 1927), inicia con una tragedia ocurrida en el puente más importante en el camino de Lima a Cusco el año 1714, que se rompía cuando era cruzado por cinco personas. Un sacerdote franciscano, testigo del hecho, consideró que el accidente debía tener una explicación teológica, razón por la que se embarca en una investigación de la vida de las víctimas, un artificio literario para que el lector conozca el drama particular de cada uno de estos personajes. El puente termina siendo, en las palabras finales de la novela, una metáfora del amor que une al mundo de los vivos con el de quienes han partido y son recordados por aquellos. El autor se toma libertades con la geografía y la historia, incluyendo la mención a personajes realmente existentes como Micaela Villegas (llamada Camila por el autor) y su amante, el Virrey Manuel de Amat y Juniet, en el escenario de una Lima conservadora, frívola y decadente. La novela ha conocido hasta hoy tres adaptaciones cinematográficas, en 1929, 1944 y 2004.
  17. Según la clasificación de Javier Pulgar Vidal, corresponde a la altitud suni. No obstante, hay algunas zonas de la región que alcanzan los 4,800 metros.
  18. Fuentes: INEI, Datos del Censo de Población y Vivienda 2007. MINEDU, Censo de Talla Escolar 2005; PNUD, Informe del Desarrollo Humano 2006.
  19. Arariwa: guardián / vigilante de huertos. Observador del clima y sus efectos en el año productivo, a partir de la interpretación de los indicadores culturalmente determinados, como la presencia, la actitud y el sonido de los animales, el viento o los astros.
  20. Aunque este es un problema muy intenso en la región, en los últimos años ha disminuido gracias a la organización de las rondas comunales.
  21. Contrariamente a lo que se ha dicho muchas veces, los casos de ajusticiamiento popular son excepcionales y responden a coyunturas históricas precisas como el levantamiento popular contra el Estado o el gamonalismo, como se verá más adelante. Las consecuencias de costumbres como el tinku tampoco son llevadas al sistema judicial.
  22. Esta teoría, propuesta inicialmente por Alfredo Torero (1964, 1984, 1987 y 2002) y complementada por Rodolfo Cerrón-Palomino (2000a, 2000b), ha sido puesta en cuestión por investigaciones recientes, que señalan que no hay indicios de tales oleadas migratorias, y que una expansión de tales proporciones debía responder a factores de peso, los cuales se encuentran no en los períodos intermedios de desarrollo regional, sino en los de expansión de una sociedad o cultura particulares, que marcaron a toda o parte de la región andina, conocidos como horizontes. Antes de la expansión inca, estos han sido el Horizonte Medio, asociado a la expansión política Wari, y el Formativo Medio, asociado a la difusión cultural de Chavín de Huántar. La expansión Wari, hacia el norte a partir del 800 d.C. habría sido el factor del desplazamiento del aymara de su territorio original, que se situaría no en la sierra sur de Lima sino en un espacio más amplio, que incluye al área de extensión de la cultura Nazca y su área de influencia en Ayacucho. Más aún, Heggarty y Beresford-Jones (2010) proponen que la primera expansión del aymara es mucho más antigua, con la influencia cultural de Chavín de Huantar, siendo su área originaria de expansión, por tanto, la sierra y costa norte, en el primer milenio antes de Cristo.
  23. Hemos tomado esta denominación de Glave (1989), y con ella nos referiremos a la etnia prehispánica cuyos descendientes conforman la población de la actual provincia de Canas.
  24. La diferenciación étnica entre Canas, Canchis, Quispicanchi y Collas no se manifiesta por lo pronto en los restos de cultura material analizados por la arqueología. “Se observan grandes similitudes en la organización del asentamiento, forma de las viviendas, estilos de cerámica y prácticas funerarias, lo cual puede demostrar un grado considerable de similitud cultural a través de la región” (Sillar y Dean 2002: 231).
  25. Adaptando la fonética de las lenguas indígenas al castellano, el nombre del ayllu Checca queda consignado como Checa en los documentos vierreinales. La recuperación del nombre original corresponde al período republicano.
  26. Subrayado nuestro.
  27. “Después de haber los españoles ganado al Cuzco con más de tres años y haber los sacerdotes y caciques alzado los grandes tesoros que todos estos templos tenían, oí decir que un español llamado Diego Rodríguez Elemosín sacó de esta guaca [Ancocagua] más de treinta mil pesos de oro; y sin esto se ha hallado más, y todavía hay noticia de haber enterrado grandísima cantidad de plata y oro en partes que no hay quien lo sepa, si Dios no, y nunca se sacarán si no fuera acaso o de ventura” (Cieza 2005: 364).
  28. Esta aseveración, que es recurrente en la literatura etnohistórica, debe ser de todos modos matizada. La distribución étnica permaneció en ocasiones en formas insospechadas, no solo en la permanencia de los ayllus originales con sus nombres, sino en algunas manifestaciones culturales, de lo cual existen ejemplos en las actuales provincias de Canas, Canchis, Chumbivilcas y Espinar.
  29. Ver la tercera parte del libro.
  30. Doctrina del territorio Canchis, actualmente nombre de un distrito de la provincia de Canchis.
  31. Tomado de Guerra Carreño 1982: 15.
  32. Pero existía además otra causa para esta baja demográfica: eludir el posible trabajo en forma de tributo en las mitas. Para ello, la opción más socorrida fue la migración temporal de la población tributaria a otras regiones, en calidad de forasteros o personas sin tierra al interior de las unidades indígenas, no siendo sujetos de tributación. Además, el circuito comercial potenciado por la minería del Potosí implicaba una fuerte demanda de animales de carga y transporte en las alturas, una necesidad que favoreció la estrategia del usufructo de tierras comunales de los indígenas que habían migrado en calidad de forasteros, pagando una renta a los caciques locales y a los jefes de sus propias comunidades. Tal realidad no aparecía, por supuesto, en los informes de funcionarios coloniales, que solo entendían del registro de tributario y el cobro de impuestos.Asimismo, la legislación colonial eximía de la mita a las autoridades principales, a miembros de la iglesia y los oficios como zapatero, herrero y tintorero. En algunos centros poblados menores, esta política redujo la población tributaria a unas 25 personas. Incluso se registraron localidades sin tributarios y autoridades ausentes. Era lógico que la administración colonial buscara impedir a toda costa la migración y creara una serie de presiones institucionales para mantener la mano de obra en sus lugares de origen. Este sistema duró hasta la década de 1720, cuando el cobro de tributos a la población nativa fue reorganizado.
  33. Es decir, de un territorio con ocupación humana, poniendo énfasis en las toponimias, la topografía, el clima y los grupos humanos que en él habitan.
  34. Follajes: botones y colgantes de plata con que se abotonaban los calzones en la parte baja.
  35. Escafio: especie de banco con respaldo, con anchura suficiente para el uso de tres o cuatro personas.
  36. Glave (2000) hace un recuento detallado del conflicto al interior del corregimiento de Tinta, con sus actores y eventos durante el año 1780, que precedieron a la ejecución del corregidor en noviembre de ese año.
  37. Las donaciones o cofradías eran uno de los medios privilegiados por el cual las poblaciones indígenas lograron crear un referente de identidad, ya que gracias a ellas podían mediar con los poderes políticos y eclesiásticos. En esta organización, una comunidad se adscribía al culto de un santo representativo, al cual destinaba sus recursos, tanto los de la comunidad misma, incluyendo el trabajo organizado según sus antiguas formas de reciprocidad, como los particulares, entre ellos la propiedad de predios que se legaban a la cofradía para financiar obras pías (Glave 2000: 66-67). Las autoridades indígenas que asumían rotativamente el cargo de alférez de las fiestas alrededor del santo de la devoción comunal —y podían en
  38. Ver La Rebelión de Túpac Amaru, volumen 2-La Rebelión, de la Colección Documental de la Independencia del Perú (CDIP), que reproduce documentos oficiales y cartas de los implicados en el levantamiento, con los que puede reconstruirse el desarrollo y espacio donde se produce la rebelión. Lima: Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, 1971, tomo 2.
  39. Este testimonio, como los que siguen, fueron obtenidos de primera mano durante la construcción del puente de Q’eswachaka del año 2012. La mayor parte de ellos, como el que presentamos aquí, fueron relatados en quechua y traducidos por la antropóloga Marleni Martínez Vivanco.
  40. Artículo de Luis Nieto en un Suplemento Especial del diario La República, domingo 12 de agosto de 1984, mencionado en Valencia Espinoza (1992: 35). La referencia a elementos de violencia irracional nos recuerda otro hecho de esta época, la masacre de Ucchuraccay de enero de 1983, en cuya interpretación se retrató a los pobladores rurales como mentalmente aislados y dominados por temores atávicos e irracionales, antes que considerar la situación concreta que se vivía en las zonas de emergencia.
  41. Remy (1991) es quien, de todos ellos, ofrece una visión crítica de tales interpretaciones, como producto de una mirada exótica en la representación del hombre andino.
  42. El significado de ambos vocablos es “encuentro”. Tinkuy es la expresión quechua, mientras que tupay proviene del castellano toparse. Se trata de una forma ritualizada y formal de encuentro de dos bandos, organizada en un marco festivo.El término tinku define el encuentro y unión entre dos cosas equivalentes. Gonzales Holguín traduce tinku como “unión de dos cosas”, el verbo tinkuni como encuentro de una cosa con otra y tinkumayo como unión de dos ríos. Pero también lo define como división entre dos cosas unidas, ambigüedad que se corresponde a la dualidad propia del ordenamiento social andino (ver Molinié 1999: 125).
  43. El tinku como batalla ritual se encuentra también en otras localidades de los Andes del centro y del sur. En Ayacucho, los pueblos de Vischongo y Pomacocha han tenido una costumbre similar en Cangallo, durante el domingo de la Quincuagésima (Alencastre y Dumézil 1953). También se le puede asociar con el takanakuy, lucha grupal realizada en la frontera de los pueblos de Pancan y Huasquicha, en Junín (Brachetti 2001:60). La costumbre del Guerras Pampa, de nombre explícito y que forma parte de la festividad del Yarqa Aspiy de Cabanas (Lucanas, Ayacucho), consiste en una contienda con látigos entre los grupos de danzantes y sus conjuntos de músicos, con la participación de los danzantes de tijera o danzaq. Juegos similares aparecen en diversas fiestas de Ayacucho, Apurímac, Arequipa y Puno. También existen como luchas individuales, como el kuchuscha de Huancavelica, y en danzas como la k’achampa cusqueña.
  44. Tandabamba y Chitapampa no aparecen en el Directorio de Comunidades Campesinas del Ministerio de Agricultura (2009).
  45. Sin embargo, ambas costumbres tienen como uno de sus participantes a los poblados del distrito de Quehue, fronterizo con Canchis, y que participa en el bando del sector urco, cuando geográficamente debería estar situado en el sector uma. Brachetti supone que Quehue sería por tanto un pueblo de origen kanchi; pero ya está establecido que su origen es kana, como el segmento complementario a los ayllus de Checca.
  46. Tal argumento se encuentra en Alencastre y Dumézil (1953: 21), Gorbak, Lischetti y Muñoz (1962: 255), Gilt Contreras (1955: 4), Barrionuevo (1971: 79), Brachetti (2001) y la Comisión Andina de Juristas (2009: 76).
  47. Ver canciones en la parte final de este capítulo.
  48. Las estrofas de las páginas siguientes han sido tomadas de Cama y Ttito (2003: 40, 46-47).
  49. Posiblemente la primera observación completa de este puente corresponda a Alberto Regal, que en 1972 dio a conocer su trabajo sobre los puentes incaicos.
  50. “The skills necessary for this artfully constructed aboriginal structure are expected to die with present generation of Quechua peasants” (Gade 1972: 98-99). Gade encontró que en la región únicamente permanecían en uso tres puentes colgantes en el curso alto del río Santo Tomás, en Chumbivilcas, Cusco, de estructura más sencilla que el de Q’eswachaka.
  51. Un artículo sobre los atractivos turísticos de los distritos de Canas, dice de Quehue: “La inquietud de sus hijos, es la principal características (sic) de este pueblo que se yergue como uno de los demás (sic) entusiastas de la provincia de Canas. Es un
  52. Este accidente ocurrió realmente en 1989.
  53. Ver nota 5 en este capítulo.
  54. No todos los especialistas en la tradición andina operan con este sentido de colaboración con la comunidad. Existe también el llamado layqa, que ha sido traducido como hechicero o malero, personaje apartado de la sociedad que se vale del poder investido por la naturaleza para, a pedido del cliente que pueda abordarlo, causar “daño” en forma de enfermedad o de peligro de muerte a personas particulares. El espíritu individualista y el uso de sus conocimientos como un vehículo de la animadversión y las venganzas particulares es lo que diferencia al layqa del paqo, orientado en cambio en mantener el equilibrio al interior de su comunidad y de esta con las fuerzas espirituales.
  55. Verbo que define el encuentro “cara a cara”.
  56. Fuera del área cusqueña, la única mención contemporánea sobre la renovación de un puente colgante fue la descripción de Palomino (1978) de esta costumbre en Sarhua (Víctor Fajardo, Ayacucho), que se realizaba cada dos años en enero, en el marco de una competencia entre los ayllus Sawja y Qullana, elaborando cinco grandes trenzas (simpas) de paja, siguiendo pautas de construcción similares al del Q’eswachaka. Por entonces aún quedaban en uso puentes antiguos en los poblados cercanos de Chacabamba y Chuschi.
  57. Ver Bernabé Romero 2009.
  58. Asimismo, se debe añadir que la UNESCO, durante la 38º reunión del Comité de Patrimonio Mundial de esta organización, que se celebró en Doha, Qatar, el 21 de junio de 2014, inscribió al Qhapaq Ñan o Sistema Vial Andino en la Lista del Patrimonio Mundial, siendo uno de los componentes integrantes de este reconocimiento el puente Q’eswachaka. La inscripción del Qhapaq Ñan abarca 273 sitios en 137 segmentos e incluye 303 sitios arqueológicos asociados, ubicados en Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Perú.
  59. Q’eswachaka: ingeniería y tradición andina reproduce, con algunas variaciones, el artículo escrito por los antropólogos Miguel Hernández Macedo e Ingrid Huamaní Rodríguez que fue publicado en el folleto que acompañó el video documental del mismo nombre (Instituto Nacional de Cultura, 2010).



Galeria: Murales religiosos del Perú colonial

La pintura mural era una práctica artística de muchos años en la región andina de América del Sur, que se remonta al menos al tercer milenio antes de Cristo. Numerosas culturas costeras de Perú, incluyendo el Cupisnique, Moche y Chimú, civilizaciones produjeron impresionantes murales polícromos que decoraban
tanto los interiores y exteriores de los templos religiosos y residencias. Su iconografía era variada, incluyendo escenas mitológicas, representaciones de deidades y rituales de sacrificio. Menos restos murales se encuentran en los sitios de las tierras altas debido a problemas de conservación, pero los rastros de decoración mural se pueden encontrar en los sitios precolombinos de Raqchi y Quispiguanca, entre otros. Las pinturas murales con frecuencia poseían semejanzas iconográficas y estilísticas a los medios de comunicación portátiles, tales como cerámica, textiles y orfebrería.

La presente es un extracto de las imagenes encontradas en la obra de Ananda Cohen-Suárez cuyo título en inglés es: “Collection – Painting Beyond the Frame: Religious Murals of Colonial Peru”

Autora: Ananda Cohen-Suárez es Profesor Adjunto de Historia del Arte en la Universidad de Cornell, con una especialización en el arte de América Latina colonial. Es autora de Cielo, el infierno, y todo lo demás: los murales de los Andes colonial ( University of Texas Press, 2016), así como editor y principal autor de Pintura Cusqueña colonial: el Esplendor Del arte en los Andes coloniales ( Haynanka Ediciones, 2015). Ha publicado artículos sobre el arte colonial andina y las cuestiones de intercambio cultural en las revistas Revisión colonial latinoamericano, Las Américas, y Allpanchis.




Diccionario Quechua – Español – Quechua

Diccionario

Quechua – Español – Quechua

Qheswa – Español – Qheswa
Simi Taqe

ACADEMIA MAYOR DE LA LENGUA QUECHUA
QHESWA SIMI HAMUT’ANA KURAK SUNTUR

Segunda edición

Cusco, Perú, 2005

 

CONTENIDO
Especificación del alfabeto quechua
Aclaraciones generales
Advertencias sobre el alfabeto
Descripciones fonológicas
Variaciones dialectales
Abreviaturas
Autores consultados
Miembros de la AMLQ
Diccionario quechua – castellano
Diccionario castellano – quechua
Presentación
Ordenanza regional N° 011-2003-CRC/GRC
Nuestra palabra
Datos del publicador

 

ESPECIFICACIÓN DEL ALFABETO QUECHUA

A-CH-E-F-H-I-J-K-L-LL-M-N-Ñ-O-P-Q-R-S-T-U-W-Y

 

  1. VOCALES

A-E-I-O-U

  1. CONSONANTES
    1. Consonantes Suaves: L-LL-M-N-Ñ-R-S-W-Y
    2. Consonantes Variables o Trivalentes

2.1. Consonantes Simples: CH-K-P-Q-T 2.2. Consonantes Espirados:          CHH-KH-PH-QH-TH

2.3. Consonantes reforzadas y/o glotalizadas:

  • Consonantes reforzadas: CH’-K’-P’-T’

 

  • Consonante glotalizada: Q’
  1. Consonantes auxiliares espirados: H-SH
  2. Consonantes Intermedias Especiales: F-J
  3. ACLARACIONES GENERALES
  1. Por acuerdo del Primer Congreso MUNDIAL DE QUECHUA, y por razones pedagógicas de mayor comprensión en la población quechuahablante, la vocal U sustituye a la semivocal W.

Ejemplos: AUQA, MAUK’A, YAU, etc.

  1. La consonante Y cumple solamente su función como tal y no es una semi vocal.

Ejemplo: LLANK’AY – LLANK’AYNIY,

PURIY- PURIYNIY

  1. Se usa la F en forma específica solo al final de la sílaba.

Ejemplo: CH’AFRA, RAFRA, LLIFLLI,

SAFSA, etc. En cambio la consonante espirada PH, tiene vigencia plena delante de una vocal.

Ejemplo: PHAWAY, PHUYU, PHEQTUY, WANPHU, etc.

  1. La J es una consonante intermedia especial que se usa al medio de las palabras.

Ejemplo: UJU, MUJU, MACHUPIJCHU, AJLLAY, etc.

  1. Los morfemas YUQ o YOQ, se utilizan de acuerdo a las variaciones dialectales.

Ejemplo: CHUNKA HUKNIYUQ o CHUNKA HUJNIYOQ, UNUKAMAYUQ o UNUKAMAYOQ.

ADVERTENCIAS SOBRE EL ALFABETO

El sistema de grafías o alfabeto utilizado en el presente diccionario es el aprobado en los Congresos Indigenistas Interamericanos (auspiciados por la UNESCO) llevados a cabo en Patcuaro, Méjico, en 1939, en el Qosqo, Perú, en 1945, y en La Paz, Bolivia, en 1954; y ratificado en el Primer Congreso Nacional e Internacional de Academias de Qheswa y Aymara, desarrollado en el Qosqo del 13 al 15 de febrero de 1987, autorizado y oficializado por el

Ministerio de Educación de Perú, mediante Resolución Ministerial Nro 068-87-ED del II de febrero de 1987.

El indicado sistema de grafías o alfabeto corresponde al

Qheswa Imperial del Qosqo, basado en el Alfabeto Fonético Internacional, con valor científico y técnico para todas las lenguas del mundo y, por tanto, para todos los idiomas y dialectos sudamericanos.

Es importante informar que el proyecto del alfabeto aprobado en el III Congreso Interamericano Indigenista de La Paz de 1954 – donde en sí se consagró el sistema – fue elaborado por un equipo de distinguidos catedráticos de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Qosqo, integrado por los Dres. Oswaldo Baca Mendoza (Apurímac), César Vargas Calderón (Qosqo), Efraín

Morote Best (Ayacucho), Josafat Roel Pineda (Ancash),

Oscar Núñez del Prado (Qosqo), Andrés Alencastre Gutiérrez (Qosqo) y Rodolfo Zamalloa Loayza (Qosqo), cuya exposición fue aclamada por todos los congresistas. Por tanto, la Academia Mayor es muy respetuosa y consecuente de los acuerdos congresales a nivel nacional e internacional. En tal sentido, ha seguido realizando diferentes trabajos de investigación que ratifican la utilización de los 31 fonemas, distribuidos en cinco vocales, dos semivocales y veinticuatro consonantes.

El mencionado sistema de escritura, en su inventario fonológico, posee pues 31 fonemas segmentados, más un signo convencional de glotalización apóstrofo (‘) y un signo de aspiración (H). Su ordenamiento alfabético es el siguiente:

1.        A, a
2.        CH, ch
3.        CHH, chh
4.    CH’, ch’
5.        E, e
6.        H, h
7.        I, i
8.        K, k
9.        KH, kh
10.    KH’, kh’
11.    L, l
12.    LL, ll
13. M, m
14. N, n
15. Ñ, ñ
16. O, o
17. P, P
18. PH, ph
19. P’, P’
20. Q, q
21. QH, qh
22. Q’, q’
23. R, r
24. S, s
25. SH, sh
26. T, t
27. TH, th
28. T’, t’
29. U, u
30. W, w
31. Y, y

 

Su clasificación fonológica, a su vez, es la siguiente:

  1. VOCALES (5)

Altas: anterior, I; posterior, U.

Medias: anterior, E; posterior, O. Baja: central, A.

  1. FONEMAS CONSONANTICOS (26)
    1. Oclusivas y africadas simples (5):

labial, P; palatal y africada, CH; alveolar, T; velar, K; postvelar, Q.

  1. Oclusivas aspiradas (5): labial, PH; palatal, CHH; velar, KH; alveolar, TH; postvelar, QH.
  2. Oclusivas glotalizadas o reforzadas (5): labial, P’; palatal, CH’; alveolar, T; velar, K’; postvelar, Q’.
  3. Fricativas (2): alveolar, S; palatal, SH; glotal, H.
  4. Naterales (2): alveolar, L; palatal, LL.
  5. Nasales (3): labial, M; alveolar o velar, N; palatal, Ñ.
  6. Vibrante simple (1): alveolar, R.

GRAFEMAS AJENAS : B, C, D, G, RR, V, X, Z.

La utilización de las cinco vocales ha sido fundamentada por la doble triangulación vocálica del académico Armando Cáceres Aragón, y la del inventario fonológico de los 31 fonemas segmentados, un signo de aspiración H (ha) y el signo convencional apóstrofo (‘), del Quechua Imperial, por el académico Humberto Covarrubias Campana.

DESCRIPCIONES FONOLÓGICAS

A, a. Vocal baja, central, neutra, abierta, no redondeada. Se pronuncia a. Ocurre en posición inicial de la sílaba, entre consonantes y en posición final de la palabra. EJEMPLOS: En posición inicial: ayllu, familia: alqo, perro; aqo, arena. Entre consonantes; paña, derecha; chanin, precio; sipas, moza; pachak, cien. En posición final: sinp’a, trenza; sispa, cerca; pisqa, cinco; munasqa, querido.

CH, ch. Consonante oclusiva simple, africada, palatal, sorda. Se pronuncia cha en forma suave. Ocurre con todas las vocales, en posición inicial de la sílaba, en posición intervocálica; pero, nunca en posición final de la palabra.

EJEMPLOS: En posición inicial: chanin, precio; cheqa, verdad; chiri, frío; choqllo, choclo. En posición intervocálica: wachay, parir; chichu, preñada; chhachu, andrajoso.

CHH, chh. Consonante oclusiva aspirada, palatal, sorda. Se pronuncia chha con toda suavidad, con menor impulso que la ch. Ocurre solamente con las vocales A y U.

EJEMPLOS: chhachu, tramposo; chhalla, de poco peso; chhulla, rocío; chhulli, catarro.

CH’, ch’. Consonante oclusiva gíotalizada, palatal, sorda. Se pronuncia ch’a en forma estallante. Ocurre con las cinco vocales, en posición inicial de la sílaba.

EJEMPLOS: ch’aqwa, bullicio; ch’eqmiy, perturbación; ch’illu, negro retinto; ch’oqñi, legaña; ch’usaq, vacío.

E, e. Vocal media, fuerte, anterior, palatal, menos abierta que la vocal A. Se pronuncia e. Ocurre en posición inicial de la sílaba, entre consonantes y en posición final de la palabra.

EJEMPLOS: En posición inicial: eqosqa, niño prematuro; eqhay, escoriación; enqhey, gestar. Entre consonantes: qeqere, corneta; reqsiy, conocer; pesqo, pájaro. En posición final: hayaqe, bilis; amachaqe, defensor o abogado; erqe, niño.

H, h. Consonante fricativa, postvelar, continuativa, sorda y suave. Signo de aspiración. Se pronuncia ha con un soplo de aire. Ocurre con las cinco vocales al inicio de la palabra.

EJEMPLOS: hamuy, venir; herqe, niño; hina, así; hoq’o, húmedo; huk’ucha, ratón.

I, i. Vocal antero superior, palatal, cerrada, débil, no redondeada. Se pronuncia i. Ocurre en posición inicial de la sílaba, entre consonantes y en posición final de la palabra.

EJEMPLOS: En posición inicial: Inka, emperador; illapa, rayo; ichhu, paja; ima, como, que. Entre consonantes: pillu, corona; piqpa, de quien; sipiy, matar. En posición final: chaki, pie; qasi, tranquilo; sayri, tabaco.

K, k. Consonante oclusiva simple, velar, sorda. Corresponde a la c castellana en la palabra casa. Se pronuncia ka y sólo se utiliza con las vocales A, I, U.

Ocurre en posición inicial, entre vocales. EJEMPLOS: En posición inicial: kachi, sal; kuru, gusano; kiru, diente. Entre vocales: chaka, puente; ch’iki, peligro; chuku, sombrero.

KH, kh. Consonante oclusiva aspirada, velar, sorda. Se pronuncia khay se emplea con las vocales A, I, U. Ocurre en posición inicial de la sílaba. EJEMPLOS. Al comienzo de la sílaba: khasay, eruptar; khiki, sama; khutu, helado, frío.

K’, k’. Consonante oclusiva glotafízada, velar, sorda. Se pronuncia k’ay se emplea con las vocales A, I, U. Ocurre en posición inicial de la sílaba.

EJEMPLOS: kaki, mentón; k’iri, herida; k’uchu, rincón.

L, 1. Consonante oclusiva lateral, alveolar, sonora. Se pronuncia la, parecida a la castellana en la palabra lata. Ocurre en todas las posiciones con las cinco vocales, excepto al final de la palabra.

EJEMPLOS. Al inicio de palabra: lachiwa, miel de abeja; lerqo, bizco; liwi, arma de guerra; lonq’o, gordo; lulu, caricia. Entre vocales: q’ala, desnudo; q’elete, encordio; lirpu, espejo; loqso, calvo; luychu, ciervo. Entre vocal y consonante: salqa, salvaje; q’olma, engaño; qolqe. dinero; qelqa, letra, escritura.

LL, II. Consonante oclusiva lateral, palatal, sonora. Se pronuncia lla y se emplea con las cinco vocales. Ocurre en todas las posiciones.

EJEMPLOS. En posición inicial: llamiy, tocar, palpar; lleq, lleno de pus; llimp’a, lleno; lloq’e, izquierdo; llulla, mentira. Delante de vocal: wallpa, gallina; qollpa, salitre; challway, pescar. Al final de palabra: sullull, certeza, verdad; ch’unchull, intestino.

M, m. Consonante oclusiva nasal, bilabial, sonora. Se pronuncia ma como en castellano. Ocurre en todas las posiciones, excepto al final de la palabra.

EJEMPLOS. En posición inicial: maki. mano; melq’oti, esófago; miyu, veneno; moqo, rodilla; munay, querer. Entre vocales: samay, descansar; hamuy, venir; qoqmay, pujar; hamut’a, pensamiento.

N, n. Consonante oclusiva nasal, alveolar, sonora. Se pronuncia na, como en castellano en la palabra mano. Se emplea con las cinco vocales. Ocurre en posición inicial, entre vocales y al final de la palabra.

EJEMPLOS. En posición inicial: napaykuy, saludar; neq, hacia un lugar; nina, fuego; moqo, nudo; nuna, alma. Entre vocales: nanay, doler; kunan, ahora. Al final de la palabra: waman, gavilán; qanwan, contigo; makiwan, con la mano.

La consonante N reemplaza a la consonante M, delante de la P y la semivocal Y. EJEMPLOS: pampa: panpa, suelo o piso; qamwan: qanwan, contigo.

N, ñ. Consonante oclusiva nasal, palatal, sonora. Se pronuncia ña. Se emplea con las cinco vocales. Ocurre en todas las posiciones, excepto al final de la palabra.

EJEMPLOS. En posición inicial de la sílaba: ñat’i, víscera; ñeqwin, médula espinal; ñiraychay, distinción; ñoqa, yo; ñukñu, leche, néctar. Entre vocales: ñaña, hermana de ella; ñañi, tranquilo; ñañu, delgado.

O, o. Vocal fuerte media, posterior, redondeada. Se pronuncia o, igual al del castellano. Ocurre en posición inicial, entre consonantes y posición final de la palabra.

EJEMPLOS. En posición inicial: oqhe, gris; oqa, tubérculo dulce; orqo, macho, cerro. Entre consonantes: qoncho, borra; onqoy, enfermedad; soqos, carrizo; qoqaw, fiambre. En posición final: qhasqo, pecho; alqo, perro; aqo, arena; osqhollo, arisco, felino.

P, p. Consonante oclusiva simple, bilabial, sorda. Se pronuncia pa, como en la palabra castellana pan. Ocurre con las cinco vocales, al inicio de la sílaba, y entre vocales. No se emplea al final de la palabra.

EJEMPLOS. En posición inicial: Para, lluvia; perqa, pared; pisi, poco; poqoy, madurar; puka, rojo. Entre vocales: q’apay, perfumar; q’apiy, estrujar; pallapakuy, recoger desperdicios.

PH, ph. Consonante oclusiva aspirada, bilabial, sorda. Se pronuncia pha Ocurre en posición inicial de la sílaba. Se emplea con las vocales A, I, O, U. EJEMPLOS. En posición inicial: phaski, oreado; phiña, enojado; phosoqo, espuma; phuti, pena, tristeza.El fonema ph al final de la primera sílaba se pronuncia como la castellana. EJEMPLO: saphsa, traposo; hapht’a, un puñado; qhaphra. cosa frágil; lliphlli, brillo cambiante.

P’, p’. Consonante oclusiva glotalizada o reforzada, bilabial, sorda. Se pronuncia p’a juntando los dos labios totalmente y soltando el aire con violencia. Se emplea con las cinco vocales y ocurre al inicio de la sílaba.

EJEMPLOS: p’acha, ropa; p’enqay, vergüenza; p’itay, saltar, brincar; p’osqo, amargo, ácido; p’unchay, día.

Q, q. Consonante oclusiva simple, post velar. Se pronuncia qa, con la boca completamente abierta, llevando el post dorso de la lengua en contacto con el velo del paladar o la úvula. Ocurre en todas las posiciones. Se emplea solamente con las vocales A, E, O.

EJEMPLOS. En posición inicial: qallu, lengua; qechuy quitar; qocha, laguna. Con las partículas: aq, eq, oq, con margen post nuclear: paqpaka, lechuza, buho; peqpa, de quien; phoqchiy, revalsar. Al final de la palabra: rimaq, hablador; qeqereq, tocador de corneta; samiyoq, con felicidad.

QH, qh. Consonante oclusiva aspirada, post velar, sorda. Se pronuncia qha, con mayor fricción de la glotis y las cuerdas vocales. Se emplea con las vocales A, E, O. Ocurre en posición inicial de la sílaba. EJEMPLOS, qhaway, mirar; qhelle, sucio; qhoña, moco.

Q’, q’. Consonante oclusiva glotalizada, post velar, sorda. Se pronuncia q’a, con mayor fuerza a la altura de la glotis. Se emplea con las tres vocales A, E. O, y al principio de la sílaba. EJEMPLOS, q’ata, turbio; q’echu, ciática; q’omer, verde.

R, r. Consonante oclusiva vibrante, alveolar, continuativa, sonora. Se pronuncia ra, en forma muy suave como en la palabra castellana para. Ocurre en todas las posiciones y se emplea con tas cinco vocales. EJEMPLOS. En posición inicial: raymi, fiesta; reqsiy, conocer; rimay, hablar: roqt’o, sordo completo; rupha, caliente. Entre vocales: kuraq, el mayor; miraq, prolífero; sara, maíz. Al final de la palabra: tonqor, laringe; pawqar, polícromo; yawar, sangre.

S, s. Consonante oclusiva fricativa, alveolar, sibilante, sorda. Se pronuncia sa, como en la palabra castellana sabio. Ocurre con las cinco vocales, en posición inicial de la sílaba, entre vocal y consonante y al final de la palabra.

EJEMPLOS: En posición inicial: saqey, dejar; senqa, nariz; simi, boca; sonqo, corazón; suwa, ladrón. Entre vocales: tusuy, bailar; sisi, hormiga; wasa, espalda. Entre vocal y consonante: aswan, más; muskhiy, oler; musphay, delirar. Al final de la palabra: sipas, moza; añas, zorrino; qanchis, siete.

SH, sh. Consonante fricativa, palatal, sibilante, sorda. Se pronuncia sha, con la parte anterior de la lengua, colocada próxima, a la bóveda palatal. Ocurre en todas las posiciones, excepto al final de la palabra. Frecuentemente se encuentra el sufijo sha al medio de la palabra.

EJEMPLOS: En posición inicial: shallu, destrozo; shanqa, grano ligeramente molido; sharu, flecadura; sharpa, cascara granulado. Intermedia, después de vocal, indica progresión: kashan, está habiendo; purishan, está caminando; rimashan, está hablando; mikhushan, está comiendo; waqashan, está llorando.

T, t. Consonante oclusiva simple, alveolar, sorda. Se pronuncia ta, como en la palabra castellana tapa. Ocurre en todas las posiciones, excepto al final de la palabra. Se emplea con las cinco vocales.

EJEMPLOS: En posición inicial: takiy, cantar; teqnin, cadera; tinkuy, encontrarse; toqllay, acechar; tullu, hueso. Entre vocales: tata, cura; mate, bebida de hierba; tuta, noche; pitu, flauta incaica.

TH, th. Consonante oclusiva aspirada, alveolar, sorda. Se pronuncia tha, en forma suave. Se emplea con las cinco vocales. Ocurre en posición inicial de la sílaba, y entre vocales; nunca al final de la palabra.

EJEMPLOS: En posición inicial: thanpi, aturdido; theqtiy, freír; thinti, risa ahogada, thoqay, escupir; thuta, polilla.

T’, t’. Consonante oclusiva glotalizada o reforzada, alveolar, sorda. Se pronuncia t’a, al nivel de la glotis o úvula. Ocurre con las cinco vocales, en posición inicial de la palabra.

EJEMPLOS: t’aqa, separación; t’eqriy, hervir el aceite; t’eqe, vestido apretado; t’ika, flor; t’oqo, agujero; t’uru, barro.

U, u. Vocal posterior, velar, alta y redondeada. Se pronuncia u, como la castellana, con cierta diferencia en el tono y ritmo. Se emplea en posición inicial de la sílaba, entre consonantes y final de la palabra.

EJEMPLOS: En posición inicial: uma, cabeza; urpi, paloma; uya, cara; urmay, caer. Entre consonantes: pusaq, ocho; suti, nombre; supay, diablo; punku, puerta. En posición final de palabra: haku, vamos; kiru, diente; hamak’u, garrapata.

La U no debe emplearse con las consonantes post velares, porque es vocal débil; en cambio, con fonemas oclusivos: CH, CH’, K, KH, K’.

EJEMPLOS: Con CH: churi, hijo; chupa, cola. Con CH’: ch’upa, panto-rrilla; ch’upu, forúnculo. Con K: kutay, moler; kuru, gusano. Con KH: khuchi, cerdo; khutu, frío. Con K’: k’uchi, diligente: k’uchu, rincón.

W, w. Consonante. Se pronuncia wa en forma suave y larga. Ocurre en todas las posiciones con las cinco vocales.

EJEMPLOS: Al inicio de sílaba, como consonante: wasa, espalda; weqe, lágrima; wira, sebo. Entre vocales: wawa, criatura; hawa, fuera; niwa, planta herbácea. Al final de palabra: k’iraw, cuna; p’unchay, de día.

Se utiliza para reemplazara las partículas hua, hue y hui, con que algunas palabras quechuas están incorrectamente escritas.

EJEMPLOS: huata: wata, año; hueqe: weqe, lágrima; huillullu: willullu, huérfano.

Y, y. Consonante. Se pronuncia ya, y corresponde a la vocal i latina. Ocurre en todas las posiciones.

EJEMPLOS: Al inicio de sílaba, como consonante: vana, negro; yoqo, estrupo. Entre vocales: aya, cadáver; yaya, padre; yuyu, nabo. Al final de palabra: yuriy, nacer; waylluy, querer; phaway. correr; suway, robar.

VARIACIONES DIALECTALES

En las variaciones dialectales se han considerado los correspondientes a los países del área andina (6) y las regiones lingüísticas peruanas (13).

 

PAÍSES DEL ÁREA ANDINA

 

  1. Arg. Argentina
  2. Bol. Bolivia
  3. Col. Colombia
  4. Chil. Chile
  5. Ec. Ecuador
  6. Pe. Perú

 

REGIONES LINGÜISTICAS PERUANAS

 

  1. Pe.Anc. Perú Ancash
  2. Pe.Apu. Perú Apurímac
  3. Pe.Ama. Perú Amazonas
  4. Pe.Areq. Perú Arequipa
  5. Pe.Aya. Perú Ayacucho
  6. Pe.Caj. Perú Cajamarca
  7. Pe.LaLib. Perú La Libertad
  8. Pe.Qos. Perú Qosqo
  9. Pe.Huanc. Perú Huánuco
  10. Pe.Huanv. Perú Huancavelica
  11. Pe.Jun. Perú Junín
  12. Pe.Pun. Perú Puno
  13. Pe.S.Mar. Perú San Martín.

 

 

Así como en el Perú se han catalogado 13 regiones lingüísticas, en igual forma existen variaciones dialectales en cada uno de los países del área andina presentados, que son las siguientes:

 

 

  1. Argentina: Santiago del Estero, Catamarca y Jujui
  2. Bolivia: La Paz (Charasani), Cochabamba,Oruro y Sucre – Potosí.
  3. Colombia: Putumayo, Cauca y Cundinamarca.
  4. Chile: Arica y Antofagasta.
  5. Ecuador: Imbabura, Cotopaxi, Chimborazo. Azuay y Loja.

Azuay y Loja.

 

ABREVIATURAS             

           

Acust. Acústica

adj. adjetivo

Adm. Administración

adv. adverbio

Agri. Agricultura

Agrim. Agrimensura

Alba. Albanillería

alfab. alfabeto

alim. alimentación

Anat. Anatomía

antón. antónimo

Antrop. Antropología

Apic. Apicultura

apóc. apócope

Arq. Arquitectura

Arqueol. Arqueología

Art. Arte

Astrol. Astrología

Astron. Astronomía

bibliogr. bibliografía

Biol. Biología

Bot. Botánica

Brom. Bromatología

calend. calendario

Carp. Carpintería

Cast. Castellano

Cerám. Cerámica

Cerám.Ink. cerámica inka

Cir. Cirugía

Clim. Climatología

comer. comercio

Comu. Comunicación

conj. conjunción

Cronol. Cronología

Cunic. Cunicultura

dep. departamento

Dere. Derecho

diminut. diminutivo

dist. distrito

ejem. ejemplo

Econ. Economía

Ecol.Veg. Ecología Vegetal

Educ. Educación

Entom. Entomología

Escul. Escultura

etim. etimología

Etnogr. Etnografía

Etnohist. Etnohistoria

  1. femenino

fam. familiar

figdo. figurado

Filol. Filología

Filos. Filosofía

Filos.Inka. Filosofía Inka

Fitogeog. Fitogeografía

Fís. Física

Fisiol. Fisiología

Fon. Fonética

Folk. Folklore

gen. género

Geneal. Genealogía

Geog. Geografía

Geog.Ink. Geografía Inka

Geol. Geología

Geom. Geometría

Ginecol. Ginecología

Gram. Gramática

Hig. Higiene

Hist. Historia

Hist.Nat. Historia Natural

Histol. Histología

imper. imperativo

Indum. Indumentaria

infínit. infinitivo

Ingen. ingeniería

interj. interjección

interrog. interrogativo

Joy. Joyería

Juris. Jurisprudencia

Ling. Lingüística

Lit. Literatura

Lit.Ink. Literatura Inka

loc. locución

loc.adv. locución adverbial

Lóg. Lógica

  1. masculino

Mar. Marina

Mat. Matemática

Mec. Mecánica

Med. Medicina

Med.Folk. Medicina Folklórica

medid. medida

Metal. Metalurgia

Meteor. Meteorología

Mil. Milicia

Min. Minería

Miner. Mineralogía

Mit. Mitología

Mor. Moral

Mús. Música

negat. negativo

neol. neologismo

núm. número

núm.card. numeración cardinal

núm.ord. numeración ordinal

Obst. Obstetricia

onomat. onomatopeya

Orfeb. Orfebrería

Orfeb.Ink. Orfebrería Inka

Paleont. Paleontología

parón. parónimo

Pat. Patología

Pedag. Pedagogía

  1. plural

Polít. Política

por ext. por extensión

pref. prefijo

Prehist. Prehistoria

prep. preposición

pron. pronombre

prov. provincia

Psic. Psicología

Quím. Química

Relig. Religión

Reloj. Relojería

  1. sustantivo
  2. Siglo

sinón. sinónimo

sing. singular

Sociol. Sociología

suf. sufijo

tej. tejido

Teol. Teología

Tint. Tintorería

Topogr. Topografía

Topón. Toponimia

  1. verbo

Veter. Veterinaria

Zool. Zoología

Zoot. Zootecnia

 

Autores Consultados

  1. de la C. Antonio de la Calancha, Crónica Moralizada

A.R. Antonio Ricardo, El Arte de la Lengua General

A.C.G. Antonio Cusihuaman G., Diccionario Quechua, (Qos.)

A.A.G. Andrés Alencastre G., Cómo aprender Quechua

A.V.E. Abraham Valencia E., Orfebrería Inka

B.L. Boleslao Lewin, Insurrección de Tupac Amaru

C.R.M. Clemente R. Markham, Diccionario Quechua

C.G.M. César Guardia Mayorga, Diccionario Kechwa, (Aya.)

C.S.R. Clodoaldo Soto R., Diccionario Quechua, (Aya.)

C.CH.Q. Carmelo Chaparro Q., Fonología y Lexicón, (Ama.)

  1. de S.T. Domingo de Santo Tomás, Lexicón y Vocabulario

D.T.R. Diego Torres Rubio, Arte de la Lengua Quichua

D.G.H. Diego González Holguín, Vocabulario de la Lengua General

D.A.B. Domingo A. Bravo, Diccionario Quichua Santiagueño, (Arg.)

D.C. y H.C. David Coombs – Heide Carlson, Diccionario y Gramática Quechuas, (S.Mar.)

  1. y N.H. Esteban y Nancy Hornsberger, Diccionario Trilingüe, (Qos.)

F.G.P. de A. Felipe Guaman Poma de Ayala, Nueva Crónica y Buen Gobierno

F.P.S. Felipe Paz Soldán, Diccionario Geográfico

F.L.H.G Fortunato L. Herrera Garmendia, Flora del Departamento de Cusco

F.M.M. Felipe Marín Moreno, Biotipos, Formaciones y Asociaciones Vegetales

F.Q.C. Félix Quesada Castillo, Diccionario Quechua, (Caj.)

J.F.T. J. Fuset Tubi, Manual de Zoología

  1. y A.CH. Gary Parker y Amancio Chávez, Diccionario y Gramática Quechua, (Anc., Huay.)

G.L.B. Gervasio Luna B., Plantas Medicinales, (Qos.)

GT.F. Glauco Torres F., Diccionario Kichua, (Ec.)

H.M. Honorio Mossi, Diccionario Quichua, (Bol.)

H.U. Herrero – Urioste, Diccionario Quechua, (Bol.)

H.C.C. Humberto Covarrubias C., Quechua Médico, (Qos.)

I.G de la V. Inca Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales de los Incas

I.N.E. Instituto Nacional de Estadística, Censo Nacional del Perú 1981

J.L.O.M. José Luis Orihuela Málaga, Palabras quechuas de Arequipa

J.B.F. José Benigno Farfán, Clave de la Lengua Quechua, (Qos.)

J.L.P. Jorge Lira Prieto, Diccionario Kkechuwa Español, (Qos.)

J.A.N. del P. José A. Nuñez del Prado, Gramática Inkana, (Qos.)

J.F.N. José Fernandez Nodal, Gramática Quechua, (Qos.)

J.L. Jesús Lara, Diccionario Quechua, (Bol.)

J.A. del B. José A. del Busto D., Historia Pre-Inca e Inca

J.A.M.A. Juan Antonio Manya A., Hablando Quechua, (Qos.)

L.C.G. Luis Cordero Crespo, Diccionario Quechua, (Ec.)

L.E.V. Luis E. Valcárcel, Historia del Perú Antiguo

L.A.P. Luis A. Pardo, El Imperio de Vilcabamba

L.S. y P.M. Louisa Stark – Pieter Muysken, Diccionario Español Quechua, (Ec.)

M.J. de la E. Marcos Jiménez de la Espada, Relaciones de Antigüedades Peruanas

P.S.M. Mariano Felipe Paz Soldán, Diccionario Histórico, Geográfico y Estadístico

  1. de E. Miguel de Estete, Relaciones de la Conquista del Perú

M.E. de R. Mariano E. de Rivero, Antigüedades Peruanas

  1. de M. Martín de Murua

M.E.G. Max Espinoza Galarza, Toponimias Quechuas Perú

M.R y N.W. Marinell Park – Nancy Weber, Diccionario y Gramática, Quechua, (S. Mar.)

O.B. y M.B. Oscar Blanco – Margot Beyersdorff, Agricultura Andina

P.P. Pedro Pizarro, Relación del Descubrimiento de la Conquista de Perú

P.C. de L. Pedro Cieza de León, Crónica del Perú

P.S. de C. Pedro Sarmiento de Gamboa, Historia de los Incas

P.C.P. Pedro Clemente Perrou, Diccionario Kechwa, (Aya.)

R.P. Ricardo Palma, Tradiciones Peruanas

R.C.P Rodolfo Cerrón R, Diccionario Quechua, (Jun.)

R.H.M. Román Hernández M., Precursor y Rebelde Tupac Amaru

R.A.L.E. Real Academia de la Lengua Española, Diccionario de la Lengua Española

S.E.A. de M. Santiago E. Antúnez de Mayolo R., Nutrición en el Perú Precolombino

S.A.C. Santiago Agurto Calvo, Traza Urbana de la Ciudad Inka

S.V.O. Segundo Villasante Ortiz, Serie Paucartambo I y II

  1. del C. Wenceslao del Carpio, Tupac Amaru

 

ACADEMIA MAYOR DE LA LENGUA QUECHUA

QHESWA SIMI HAMUT’ANA KURAQ SUNTUR

 

  1. MIEMBROS DEL DIRECTORIO

PRESIDENTE: Lic. Corsino Gutiérrez Guzmán

VICE-PRESIDENTE: Prof. Martín Manya Ambur

SECRETARIA GENERAL: Prof. Juana Emperatirz Rodríguez Torres

DIR. DE ECONOMÍA: Prof. Ciríaco Vargas Sánchez.

DIR. DE BIBLIOTECA: Prof. Higidia Torres Escalante

 

  1. MIEMBROS DEL CONSEJO ACADÉMICO

DIR. DE INVESTIGACIÓN: Prof. Dora Elena Gutiérrez Zambrano

DIR. DE ENSEÑANZAY GRAM.: Prof. Celia Ordónez Sánchez

DIR. DE DICCIONARIO: Prof. Fernando Hermoza Gutiérrez

DIR. DE DIF. Y PUBLICACIÓN: Pdsta. Jorge Valenzuela Rivera

DIR. DE PROYEC. SOCIAL: Lic. Emeteria Uñapillco Roca

DIR. DE CULTURA ANDINA: Prof. Raúl Sabino Durand Patiño

ASESOR GENERAL: Dr. Juvenal Pacheco Farfán

ASESOR ACADÉMICO: Econ. Leandro A. Herencia Fernández

 

  1. MIEMBROS EMÉRITOS
  2. Prof. Paulino Candía Serrano
  3. Prof. Humberto Concha Florez
  4. Dr. Julio Miranda Bernal
  5. Prof. Ricardo Castro Pinto
  6. Prof. Domingo Dávila Pezúa
  7. Lic. Julio Palomino Díaz
  8. Cpc. Armando Cáceres Aragón
  9. Prof. Armando Valenzuela Lovón
  10. Prof. Lizardo Pérez Araníbar
  11. Prof. Efraln Farfan Barrios
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  13. Sra. Carmen Vizcarrafano
  14. Dr. Juvenal Pacheco Farfan
  15. Pdsta. Antenor Vargas Esquivel
  16. Lic. Bernardo Bravo Villafuerte
  17. R.P Juan Andrés Ramírez Escalante
  18. Prof. Martín Manya Ambur.

 

  1. MIEMBROS ACADÉMICOS DE NÚMERO
  2. Mgt. Bernabé Cárdena Cueva
  3. Prof. Celia Ordóñez Sánchez
  4. Prof. Francisco Nina Espinoza
  5. Econ. Leandro Alvino Herencia Fernández
  6. Sra. Juana Julia Delgado Tarifa
  7. Lic. Corsino Gutiérrez Guzmán
  8. Sra. Higidia Torres Escalante
  9. Prof. Ciriaco Vargas Sánchez
  10. Sr. Felipe Jesús García Tapia
  11. Sra. Francisca Teófila Vargas Salcedo
  12. Lic. Emeteria Uñapillco Roca
  13. Prof. Dora Elena Isela Gutiérrez Zambrano
  14. Prof. Fernando Hermoza Gutiérrez
  15. Prof. Dora Uscamayta Huaman
  16. Lic. José Silvestre Tito
  17. Prof. Eduardo Loaiza Silva
  18. Prof. Julia Zapana Ponce
  19. Abog. Juan Inca Roca Huaman

 

QUECHUA – ESPAÑOL

QHESWA – ESPAÑOL

 

A

A, a. alfab. Primera letra o grafía y primera vocal del alfabeto runasimi o qheswa (quechua). Vocal neutra, abierta, central, no redondeada. Se pronuncia en la parte baja central del triángulo de Hellwag. a! interj. Indica admiración, exclamación:

¡oh!, ¡ah! EJEM: ah! Qosqo hatun llaqta napaykuykin, ¡oh! Qosqo, Gran Ciudad, te saludo.

aa! interj. ¡Oh!, ¡ah! Arcaísmo de a! || Arg: Fuera, afuera.

achacha. s. Juguete. SINÓN: pukllana. Pe.Aya: Anc: Caj: pujllana. Arg: achala, achocha. Bol: pukllana, phukllana. || Vestido lujoso.

achachaláw! interj. ¡Será! ¡Qué problema! ¡Qué sucederá! SINÓN:

achachalláw, achacháy, achachalláy. achachalláy! interj. V. ACHACHALÁW. achachalláw! interj. V. ACHACHALÁW. achacháy! interj. V. ACHACHALÁW.

achacháw! interj. ¡Qué compromiso!

¡Qué grata sorpresa! ¡Qué miedo!

¡Qué apuro! Arg: achachiy.

Achachi. s. Hist. Hermano del Inka Thupaq Yupanki. Capitaneó las tropas en la conquista del Qollasuyu.

achachilla. s. Relig. Apacheta. || Ec: Veneración de los accidentes geográficos, considerados como lugares sagrados. SINÓN: apachita. achaka! interj. V. ACHAKÁW.

achakachalláw! interj. ¡Oh qué dolorcillo! Expresa la sensación de un dolor agudo y persistente. SINÓN:

achakachalláy, achakacháw. achakachalláy! interj. V. ACHAKACHALLÁW. achakacháw! interj. V. ACHAKACHALLÁW.

achakáw! interj. ¡Qué dolor! SINÓN:

acháka, achakáy, ananáy.

achakáy! interj. V. ACHAKÁW. Achala. s. Geog. Sierra de la provincia de Córdova, Argentina.

achala. s. Adorno. Vestido lujoso. Atavío llamativo. || Arg: Juguete de niños.

achalakuy. v. Ataviarse, adornarse, acicalarse. achaláw! interj. V. AÑAÑÁW. achalay. v. Ataviar, adornar, acicalar.

Achalku. s. Geog. Localidad del departamento de El Alto de la provincia de Katamarka, Argentina.

achallku. s. V. PINKU. achallqo. s. Bot. Estambre del maíz.

Cabello o pelo del choclo. Med.Folk. Se utiliza en mate como diurético.

SINÓN: sara chukcha. Pe.Aya: achalku.

Bol: achallqo, phumi. Ec: akchallo.

Achanchu. s. Mit. Personaje mítico que simboliza la maldad. Pe.Pun:

Anchanchu.

achanqaray. s. Bot. (Begonia veitchii H. B., Parviflora Poepp y Endi). De la familia begoníácea. Planta herbácea, hojas globulosas y flores rojas y rosadas. SINÓN: achanqayra. Pe.Aya:

achanjaray.

achanqayra. s. V. ACHANQARAY.

Achaya. s. Geog. Distrito de la provincia de Azángaro, departamento de Puno, Perú.

achikamayoq. s. V. ACHIQ. achiku. adj. Estrafalario. || Gracioso. Arg:

achika. achikya. s. V. YURI. achikyay. v. Rayar la aurora. Centellear, titilar las primeras luces del amanecer. || Pe.Apu: Aya: achij (luz, claridad, resplandor).

achiniy. v. Adivinar, descubrir, echar suerte. SINÓN: watuy.

achiq. s. Hechicero, brujo. SINÓN: layqa, achikamayoq. Pe.Aya: layja, umuk, achuk, achukamayoq. Pe.Caj: mistio, makanista Arg: umu. Bol: layqa. || Adivinación de la suerte haciendo saltar la saliva de la palma de la mano o el zumo de coca.

achis. V. ACHITA.

achita. s. Bot. (Amarantus caudatus). Familia de las amarantáceas. alim. Se come tostado. SINÓN: achis, kiwicha, senqoracha. Pe.LaLib: koyo. Pe.Pun: koimi. Bol: inka pachaki.

achiwa. s. Hist. Sombrilla o quitasol hecho de plumas largas y cortas de diversos colores, utilizado para sombrear al Inka o a la Qoya en las ceremonias en el inkanato. Se repite hoy en el Inti Raymi o Fiesta del Sol, en el Qosqo, el 24 de junio. SINÓN: llanthuna. Folk. En la provincia de Paucartambo, Qosqo, se utiliza en la festividad de la Virgen del Rosario.

achiwa achiwa. s. Bot. (Cybis tax quinquefolia Vell Macbr). Arbusto de la familia begoniácea. Las hojas se usan para teñir de color azul. Med.Folk. La cáscara interior de las ramas jóvenes se utiliza en forma de cocimiento como energético, remedio antisifilítico y diurético. SINÓN: llanke, yangua.

achiwiti. s. Bot. (Bixa Orellana L.) Achiote. Arbolillo de la familia bixácea, cuyas semillas se usan para condimentar y colorear los alimentos y, en tintorería, para teñir de rojo o amarillo. SINÓN: mantur. achoq! interj. ¡Qué olvido! EJEM: achoq! imatan ruwarani qonqanaykama. ¡qué hice hasta ponerlo al olvido!

achoqcha. s. Bot. (Cyclantera brachyhotrys). Pertenece a la familia cucurbitácea. Planta trepadora. alim. Es utilizada para rellenos, picantes y ensaladas. Med.Folk. Desinflamante del hígado. SINÓN: kaywa, monte achoqcha. achoqnik. adj. y s. Persona que corrige.

achupalla. s. Bot. (Tillandsia straminea). Puya. De la familia de las bromeliáceas. Hojas alargadas y espinosas. Flor en perigonio y fruto en piña. En el tallo viven los gusanos qarwakuru utilizados en medicina popular. VARIEDADES: china achupalla, qowe achupalla, ñut’u achupalla, qheswa achupalla. SINÓN: qayara, qhayara. || Ecol.Veg. Biotipo de plantas suculentas como las tillandsias. Décimo tercer biotipo en Fitogeografía. (F.M.M.) achuq. adj. Respondón, bocón. SINÓN: kutipakuq. achuqalla. s. Zool. (Mustela frenata Lich.) Comadreja. Mamífero mustélido, semiplantígrado, cuerpo sumamente flexible. Se alimenta generalmente de sangre de aves y cuyes. Color característico: castaño claro. El cuero es utilizado como monedero y amuleto. SINÓN: qatay, qataycha. Pe.Aya: achoqlla, chukuri paku, chunpullo. Pe.Anc: Caj: waywash, mashallu. Pe.Jun: unchuchukuy. Ec: achuklla.

achura. s. Pitanza, ración, porción de carne que le corresponde al que degüella ganado.

achuray. v. Distribución, repartición de la

achura.

achutaniy. v. Repartir o distribuir comida, cosas o chacras a cada uno su parte. achuy. v. Responder con exageración.

achhanaku. adj. Andrajoso, traposo. SINÓN: chhachu, saphsa. EJEM:

achhanakun kashanki, estás andrajoso.

achhiy. v. Estornudar. SINÓN: hachhiy. Pe.Anc: akchisay, hachikay. Pe.Aya: achiy, akuchiy, hachiy, achimay.

Pe.Caj: aqchiy. Ec: ashinina.

achhuchiy. v. Postergar. || Cambiar. || Retirar.

achhurichiy. v. V. SUCHUCHIY.

achhuriy. v. Retirarse, apartarse. SINÓN: anchhuriy. EJEM: paymi achhurin, él se aparta. achhuy. v. Aproximarse, acercarse.

achhuyamuy. v. V. ACHHUYKAMUY. achhuykamuy. v. Acércate, aproxímate. EJEM: achhuykamuy kayman, acércate aquí; achhuykamuy rimananchispaq, acércate para conversar. SINÓN:

anchhuykamuy, achhuyamuy.

achhuykuy. v. Aproximarse, acercarse. SINÓN: anchhuykuy. abara. s. V. AYARA. ahaw! interj. V. IHIY!, WAHÁY! aik! interj. V. IK!

aka. s. Excremento. Heces fecales. || En el

caso de los animales, cuando los excrementos están secos, toman diferentes nombres: q’awa del ganado vacuno; taqya o uchha de la llama, alpaca y oveja; chhuschu del caballo y asno; y murk’a del conejo, ratas y ratones. SINÓN: hatun hisp’ay, isma. Pe.Aya: ispay. Pe.Caj: isma, ch’aki ishpa. Arg: aka, q’echa. Bol: aka, isma. akachiy. v. Hacer defecar.

akakalláw! interj. ¡Qué lástima! ¡Qué pena! ¡Qué fatalidad! ¡Qué tristeza! EJEM: akakalláw wañupusqa!, ¡qué pena, había muerto! akakipa. s. Oxido de los metales.

akakuy. v. Acto de defecar, expeler las heces fecales. akanayaq. adj. Persona o animal que está a punto de defecar. figdo. Se dice a la persona que está de mal humor.

akapa. adj. V. OQORUNCHA.

akapana. s. Celajes de color amarillo y oro encendidos. SINÓN: chinpuphullullu. Pe.Anc: kirwa, qarwayllu. Pe.Aya: antachinpo, pukapu, antaja. Arg: pukayasqa. Bol: antawara. Ec: akapa.

akaraqay. s. Corral en donde hacen la deposición personas y animales. SINÓN:

akanakancha. akarqana. s. Anat. Peritoneo. Arg: akarkana. Bol: akarqana, llika wira. Ec: akarqana. akatanka. s. V. AKATANQA.

akatanqa. s. Zool. (Canthon gamellatus Erich. Canthon laesus E. Canthon nitidicollis Luc). (El que empuja el excremento). Escarabajo pelotero. Insecto del orden coleóptera y familia scarabácidas, caracterizado por el aparato bucal masticador y alas anteriores en élitros. || adj. insult.

Grave insulto: sonso, tonto, taymado. SINÓN: akatanka, haranka. Pe.Aya: orojoi, sundu. Arg: acatancka, acatanca. Ec: akatanja.

akawara. s. Pañal de criatura. Cualquier tela para envolver criaturas. SINÓN:

mitana, mitani. Ec: maytuna. akhakáw. interj. ¡Qué calor!

aklla. s. Hist. Escogida, selecta. En la época inkaica llamaban así a las Vírgenes del Sol enclaustradas en el Aklla wasi.

Aklla wasi. s. Hist. (Casa de las escogidas). En el Inkario, casa donde habitaban las escogidas o Vírgenes del Sol, hoy monasterio de Santa Catalina. Se ubicaba en la parte oriental, inmediata a Inti k’ikllu, actual calle Loreto, en el Qosqo.

akllay. v. Seleccionar, clasificar, escoger de entre muchas cosas lo que uno desea. akllu. adj. V. HAKLLU. aklluykachay. v. V. HAKLLUYKACHAY.

aksu. s. tej. Vestido inka. Camiseta de mujer, ajustado al cuerpo, que dejaba ver las piernas. SINÓN: kusma. (D.G.H.) || V. ANA.

aksu lliklla. s. V. AQSU.

akulliy. v. Masticar la coca o alguna otra yerba. SINÓN: akuy, pikchay. akuy. v. V. AKULLIY.

Akuy wasi. s. Hist. (Casa donde se mastica coca). Tercera waka o adoratorio inka del sexto seq’e del sector Qollasuyu. En esta casa se guardaba el cuerpo momificado del inka Sinchi Roq’a, ubicado en el actual sector de Winpilláy en el Qosqo.

akwa akwa. adj. V. TUPU TUPU. alaláw! interj. ¡Qué frío! ¡Qué helado!

aiawchakuy. v. Tener compasión, piedad. SINÓN: alawchay, alawniy.

alawchaqe. adj. Magnánimo, bondadoso, compasivo, generoso. EJEM:

alawchaqe runa, hombre bondadoso. alawchay. v. V. ALAWCHAKUY. alawniy. v. V. ALAWCHAKUY. alikuya. s. V. QALLO TAKA. Alqa. s. Apellido nativo en la zona del Qosqo. alqa. adj. Entrecortado, discontinuo.

SINÓN: kipa. || Pelaje de dos colores en animales: moteado. SINÓN: tiklla. || Agri. Espacios en los cultivos donde aún no ha germinado la semilla.

alqamari. s. Zool. (Polyborus chima chima. Phalcoboemus albogulares. Sacre). Chima linda. Dominico de la familia falconidae. Ave de cuello y cabeza blancos, cuerpo negro brillante, azulado, y patas rojizas.

También existe de color marrón denominado ch’unpi alqamari. SINÓN: qeqenqa, qoriqenqe. Pe.Aya: aljamari.

Arg: alkamari, karanchu. Bol:

allqamari. Ec: allkamari.

Alqawisa. s. Etnohist. (Hechicero mellado). Grupo étnico advenedizo que habitaba el Valle del Qosqo primitivo en el siglo XII d.C.

alqay. v. Interrumpir, entrecortar. SINÓN: t’ikllay.

alqaywarmi. s. Bot. Variedad del Solanum tuberosum, papa. Se reconoce por ser rojizo-blanco. Muy utilizado en la elaboración de la moraya o chuño blanco.

alqo. s. Zool. (Canis familiaris L; Canisinkae). Perro. De la familia canidae. Mamífero carnívoro, cabeza prolongada, cinco dedos en extremidades anteriores y cuatro en las posteriores, todos con uñas no retráctiles. Especie sometida a la domesticación desde tiempos prehistóricos. || adj. insult. Dícese a las personas innobles. EJEM: alqon kanki, eres un perro. Arg: ashko. Bol: allqo. Ec: allku.

alqo kiska. s. Bot. (Xanthium catharticum

HBK). (Espino de perro). Yerba de Alonso. Med.Folk. Se utiliza para curar las afecciones del hígado y tratamiento de contusiones del ganado.

alqochay. v. figdo. Sobajar, desmerecer, menospreciar, deshonrar, ultrajar. EJEM: alqochasqa warmi, mujer deshonrada. alqorukuy. v. Revolcarse en césped o sitio agradable, en procura de descanso. SINÓN: wikch’uykachakuy, qhospay. allachikuq. adj. y s. V. HASP’ICHIKUQ, KASP’IKUQ.

allachikuy. v. V. HASP’ICHIKUY. allachiy. v. V. HASP’ICHIY.

allachu. s. Agri. Instrumento de agricultura para escarbar productos desarrollados dentro de la tierra. SINÓN: allana, rawk’ana, hasp’ina. Pe.Aya: jaspiy. Bol: hasp’ina. allana. s. V. ALLACHU. allapakuy. v. V. HASP’IPAKUY.

allaq. s. y adj. Agri. Escarbador de tubérculos. Persona encargada de escarbar. SINÓN: hasp’ik. EJEM: hamuy allaq runa, ven, hombre escarbador de tubérculos.

allariy. v. V. HASP’IRIY.

allay. v. Escarbar, remover la tierra para sacar los tubérculos o raíces comestibles. EJEM: papa allay, escarbe de las papas. SINÓN: thawiy, hasp’iy.

Pe.Aya: achiy.

allichanakuy. s. Acción de transigir. || v.

Arreglarse amistosamente una disputa.

allichaqe. s. Arbitro o juez que interviene en la solución de problemas familiares o sociales. SINÓN: allinchaq.

allichay. v. Arreglar, componer, ordenar.

EJEM: kayta allichasun, arreglaremos

esto. SINÓN: allinchay. allilla. adj. V. QHALILLA.

allillamanta. adv. Lentamente, despacio, con prudencia, poco a poco. Pe.Aya: allilla. allin. adj. Bueno (término de aprobación). SINÓN: kusa. EJEM: allin p’unchay, buenos días: allin tuta, buenas noches; allin tutamanta, buena mañana, buenos días; allin inti chinkay, buenas tardes; allin iñiyniyoq, de buena fe, fiel, justo, íntegro: allin nunayoq, de espíritu bueno; allin puriq, de comportamiento bueno; allin puriy, comportamiento bueno; allin rikuy, tratamiento bueno; allin rikuq, el que trata bien; allin ruway, obrar bien, beneficiar; lo que se hace bien, beneficioso; allin ruwaq, el que hace bien; allin yuyay, pensar bien; pensamiento bueno; allin qolqeyoq, poseedor de plata fina; adinerado.

allin! interj. ¡Qué bueno! ¡Bien!

¡Espléndido! ¡Magnífico! allin kay. s. Bondad. allin runa. adj. V. RUNALLAÑA. allinchaq. s. V. ALLICHAQE. allinchay. v. V. ALLICHAY. allinkuna. s. Bienes.

allinlla. adj. V. QESPILLA. allinllaña. adj. Muy bien.

allinpi t’aqanakuy. Juris. NEOL. Separación de cuerpos por mutuo acuerdo.

allinyachiy. v. Hacer sanar, curar, mejorar la salud, dar alivio o mejoría a un enfermo. Pe.Aya: allinyay, allinyariy.

allinyariy. v. Recuperarse, mejorar en la salud. allinyay. v. Sanar, aliviarse, curarse, ya estar bien. SINÓN: qhaliyay. || Prosperar, mejorar.

allinyuma. s. Biol. Semen humano o de animal en perfectas condiciones para la reproducción. allipunachiy. v. Hacer componer.

allipunakuy. v. Entrar en buen acuerdo.

Conciliarse. SINÓN: munakunakuy. alliyapuy. v. V. QHALIYAPUY. alliyasqa. adj. V. QHALIYASQA. alliyay. v. V. QHALIYAY.

allpa. s. Geog. Tierra, suelo, terreno de cultivo. || Parte sólida o superficie del planeta Tierra. SINÓN: hallpa. Pe.Jun: patsa. Bol: allp’a. Ec: alpa, ashpa. || Juris. NEOL. Deslinde de hitos de un predio rústico o urbano.

allpa phuyu. s. V. ALLPA Q’OSÑI.

allpa q’osñi. s. (Humo de tierra).

Polvareda. SINÓN: allpa phuyu. Pe.Aya: josni. allpa wata. s. V. ARINSA. allpamanta wikch’uy. s. Juris. NEOL. Lanzamiento o desalojo por la fuerza pública a quien se niega a desocupar un terreno o inmueble, después de haber perdido el juicio de desahucio. Allpamayu. s. (Río de tierra). Geog.

Alpamayo. Hermoso nevado de la

Cordillera Blanca (Añcash, Perú) de

5,947 m.s.n.m., conocido como la Montaña más hermosa del Mundo, por la simetría de sus líneas triangulares. allpaqa. s. Zool. (Lama pacos Linneo). Alpaca, paco, paku, pacocha. Familia de los camélidos sudamericanos. Produce lana finísima, cuyas hebras llegan hasta 70 cms. de largo. Hay dos clases: wakuya o wakayay suri. SINÓN: paqocha. Bol: Ec: allpaka. EJEM: allpaqa chharqoy, apareamiento de alpacas, en la época de celo, previa selección y acomodamiento; allpaqa rutuy, trasquila de alpacas; allpaqa t’aqay, separación de las alpacas machos de las hembras, con el objeto de proteger a las crías de los golpes, empujones o atropellos.

allpasapa. adj. Que posee mucha tierra; con muchos terrenos. || s.

Terrateniente.

allpat’iyu. adj. Copioso. Cosa innumerable: SINÓN: askha, sinchi. Pe.Aya: achka.

allpayay. v. Convertirse en tierra. EJEM: wañuspaqa allpayapusunmi, al morir nos convertiremos en tierra. SINÓN:

allpaymanay.

allpaymanay. v. V. ALLPAYAY.

allpayoq. s. Que posee tierras; dueño o propietario de tierras. || adj. Mezclado con tierra. Pe.Aya: alpayuk.

allwa. s. V. KUMANA. allwi. s. tej. Urdimbre de hilos para tejer.

Pe.Anc: auli. Pe.Aya: aulli. Pe.Jun: alwi. allwina. s. tej. Urdidera. Instrumento donde se urde el tejido, consistente en cuatro estacas clavadas en el suelo.

Pe.Aya: aullina. allwina takarpu. s. tej. Palos en número de cuatro que tesan el tejido en forma inclinada, si el tejido es pequeño. (M.J. de la E.)

allwiq. adj. y s. tej. Urdidor. Persona que urde u ordena los hilos para tejer.

allwisqa. adj. tej. Urdido. Dispuesto para tejer.

allwiy. v. tej. Acción de urdir. Colocar los hilos ordenados para tejer. Pe.Anc: aulliy. Pe.Aya: auliy. Pe.Jun: alwiy. || Ec: aulli (maraña, enredo).

ama. adv. No. Prohibición. EJEM: ama mamaykita waqachiychu, no hagas llorar a tu madre. SINÓN: manan.

Ama qella, ama llulla, ama suwa. s. Hist. Saludo en la época inkaica. Contiene toda la filosofía de la vida del Imperio del Tawantinsuyu. Su traducción es: Ni perezoso, ni mentiroso, ni ladrón. En Wanka, Qosqo, se dice aún: ama illa, ama kaski, ama suwa, ni mentiroso, ni perezoso, ni ladrón.

amachaq. s. V. AMACHAQE.

amachaq hamaut’a. s. Juris. NEOL. Jurista. Estudioso de la ciencia jurídica. || Defensor.

amachaqe. s. Juris. NEOL. Amparador, defensor, protector. figdo: Abogado.

SINÓN: hark’aq, amachaq.

amachay. v. Defender. Pe.Anc: Caj:

washay. Ec: amachana. SINÓN: hark’ay.

amachu. s. Bot. (Asterostigma pavoni). Familia de las aráceas. Papa venenosa. Med.Folk. Se utiliza para curar la ciática.

Amalla. loc. adv. Con tal que no; ojalá que no. amani. s. Nodriza, ama. || NEOL. Empleada que cuida a los niños.

amapas. loc. adv. Aunque no; aunque no sea.

amapuni. loc. adv. De ningún modo; en ningún caso.

amapuniraq. loc. adv. Por favor no todavía. amaraq. loc. adv. Todavía no; aún no.

Amaru. s. Apellido autóctono de origen inkaico. amaru. s. Zool. Serpiente. Culebra de gran tamaño. En la época inkaica era tótem de la sabiduría, por ello las fachadas de las Casas del Saber o

Yachay Wasikuna llevan tal figura.

SINÓN: hatun mach’aqway, yakumama. Pe.Caj: Serpiente mítica. Pe.Jun: amalu (ser mitológico). Ec: Fantasma, monstruo, duende. || Bol: Yerba medicinal, parecido a la serpiente en su forma.

Amaru Inka Yupanki. s. Hist. Décimo Inka de los emperadores del Imperio del Tawantinsuyu. Se distinguió por su tino y sagacidad.

Amaru marka wasi. s. Hist. (Casa de la serpiente con altos). Séptima waka o adoratorio inka del primer seq’e del Antisuyu. Era casa de Amaru Tupaq Inka Yupanki y estaba ubicada en la parte NO de la ciudad del Qosqo, en el camino al Antisuyu. Estuvo a cargo de Suksu panaka ayllu.

Amaru mayu. s. Geog. (Río de serpientes). Antiguo nombre del río Madre de Dios, formado por la confluencia de los ríos Pillkopata y Piñipiñi en las selvas de Q’osñipata, provincia de Paucartambo, Qosqo.

Amaru kancha. s. Hist. (Barrio de la serpiente). Zona arqueológica del centro monumental del Qosqo. Actual iglesia de la Compañía de Jesús, Universidad de San Antonio de Abad y la calle Loreto o Inti k’ikllu. Fue Palacio del Inka Wayna Qhapaq.

Amarupata. s. Arq. (Plataforma serpenteante). Grupo de andenes de factura inka en el distrito de Oropesa, provincia de Quispicanchis, Qosqo, Perú. amataq. adv. Y no. amataqyá. adv. No pues; mira que no.

amawtullu. adj. Med. Enfermizo, débil, enclenque, delicado. EJEM: amawtullun kashanki, estás enfermizo. SINÓN: onqoyli. amaychura. s. Med. Caquexia. Estado de desnutrición producido por ciertas enfermedades en los niños. ami. adj. Hastío, repugnancia, aburrimiento, empalago, tedio. Pe.Anc: amika.

amikuy. v. Hastiarse, empalagarse.

amisqa. adj. Empalagado, hastiado. EJEM: amisqachu kashanki?, ¿estás empalagado? Pe.Aya: amikuska.

amiy. v. Hastiar, empalagar. || Pe.Jun:

Palanquear, forzar, romper un dique. amoqllu onqoy. s. V. AMUQLLI. ampatu. s. V. OQOQO. amu. adj. y s. Mudo, callado. EJEM: manan, amu runawan rimayta atiymanchu, no podría conversar con un hombre mudo. SINÓN: upa, opa.

amukchi. s. Bot. El maíz menudo de los extremos de las mazorcas. SINÓN: harq’o. amulliy. v. Detener un líquido, generalmente medicinal, en la boca. SINÓN: moqch’iy. Pe.Aya: amullay.

amuqa. s. Zool. Camarón seco. SINÓN:

yukra. Pe.Anc: Aya: amuja.

amuqlli. s. Anat. Amígdalas. Glándulas en forma de almendra, situadas en la entrada de la faringe. || Pat. Amigdalitis. Papera. Inflamación de las amígdalas. SINÓN: amoqllu onqoy.

Pe.Aya: amokllo. || Ec: Suave, flojo.

amuqlliyoq. adj. y s. Pat. Enfermo con amigdalitis. an. loc. adv. Entiendo que es así, ya entiendo. Respuesta afirmativa de aprobación y de recordación.

ana. s. Anat. Lunar. SINÓN: aksu. Ec: pachallina, amagu. anana. s. Bot. (Ananas Sativa Lindl). Piña. Planta bromeliácea de fruto carnoso y jugoso muy exquisito.

ananáy! interj. ¡Qué dolor! sufrimiento! EJEM: ananáy! kukuchuytan takarqoni, ¡qué dolor! me he golpeado el codo. SINÓN: achakáw!

anaq. adj. Duro, trabajoso, cosa dura, dificultoso. || Regio, consistente. Pe.Aya: anasja. Bol: chukru. Ec: sinchi.

anasu. s. Concubina, conviviente. La querida. SINÓN: palla, tiyaq masi. Pe.Anc: Aya: salla.

Anawarki. s. V. ANAWARKHI.

Anawarkhi. s. Hist. Qoya, esposa del Inka Pachakuteq y madre de Kusi Qoyllur. SINÓN. Anawarki. anaypanku. s. V. AÑAPANKU. anayp’anku. s. V. AÑAPANKU.

ancha. adv. Mucho, más, muy,

demasiado. EJEM: ancha munakuqmi kani, soy muy amante; ancha hatun, muy grande; ancha munaq, que quiere mucho; ancha mañaq, muy carero; ancha nanaq, muy doloroso; anchay anchaylla, con arrogancia.

anchapuni. adv. Muy en exceso, demasiado.

anchhiy. s. Congoja, aflicción, pena, pesadumbre. || v. Gemir, sollozar. || Suspirar. EJEM: anchhishankichu?, ¿estás suspirando?

anchhuchiq. adj. y s. V. SUCHUCHIQ. anchhupayay. v. V. SUCHUPAYAY. anchhurikuy. v. V. SUCHURIKUY. anchhuriy. v. V. SUCHURIY. anchhuy. v. Apartarse, retirarse. EJEM: anchhuy kaymanta, retírate de aquí; anchhuriy, apártate un poco. SINÓN:

achhuriy. Ec: anchuchina, anchuna. anchhuykamuy. v. V. ACHHUYKAMUY. anchhuykunakuy. v. V. SUCHUYKUNAKUY. anchhuykuy. v. V. ACHHUYKUY.

anch’i. adj. Comelón, glotón, el que come en exceso. SINÓN: rakrapu. anhei. adj. V. KHUNKU. anis. s. Bot. (Pimpinella anisum). NEOL. Anís. Planta herbácea de la familia de las umbelíferas. Med.Folk. El grano se utiliza en infusión para curar el dolor del estómago; en cocimiento para las vías urinarias, picaduras y mordeduras.

anka. s. Zool. (Gerancaetus

melanoleucus Veicillot). Gavilán. Águila. Ave accipitrida. Cabeza y cuello completamente cubiertos de plumas. Dedos con uñas ganchudas y retráctiles. Vive en quebradas y zonas rocosas. Pe.Anc: Jun: rukus. || Pe.Aya: anca (águila real andina). Arg: anca || V. AQCHI.

ankachakuy. v. Imitar el caminar de las águilas, en las criaturas.

ankallo. s. V. ANKALLU.

ankallu. s. tej. Vestido costoso de muchos

colores, de preferencia en grupos de color amarillo, y decoración recargada. SINÓN: ankallo.

ankaq. s. y adj. Recostado de espaldas.

SINÓN: t’ankaq.

Ankasmarka. s. Arqueol. (Pueblo de gavilanes). Sitio arqueológico preinka en la provincia de Calca, Qosqo. Está constituida por 75 recintos de forma circular y 4 rectangulares; estos últimos corresponden a la época inka.

Ankasti. s. Geog. Localidad del departamento de El Alto de la provincia de Katamarca, Argentina. Ankash. s. Geog. Departamento de Ancash, Perú, con 818,289 habitantes en 1981. || Laguna y localidad de la provincia de Chincha, lea. || El Cantón, Cuenca, Ecuador.

Ankatiana. s. Arqueol. (Asiento del gavilán). Pequeño grupo de andenes de factura inka, dentro del parque arqueológico de Saqsaywaman, Qosqo, Perú.

Ankawasi. s. Geog. (Casa del águila). Distrito de la provincia de Anta, Qosqo, Perú.

ankaweqe. s. Bot. (Capaella bursa pastoris). Bolsa del pastor. De la familia de las crucíferas.

ankay. v. Acción de estar recostado. SINÓN: t’ankay.

ankha. s. Agri. Enfermedad del tubérculo de la papa, en forma de tumor áspero.

Anpay. s. Geog. Volcán apagado en el distrito de Tamburco, departamento de Apurímac, Perú, a 4,369 m.s.n.m. El cráter, contiene una laguna y vegetación de intinpa. Temporalmente se cubre de nieve. || Comunidad del

distrito de P’isaq, Calca, Qosqo. || Juego de niños que consiste en contar de uno en uno y luego de diez en diez.

|| Folk. Danza folklórica apurimeña.

anpi. s. Bot. (Gossypium herbáceum). Algodón. De la familia de las malváceas, muy utilizada desde el tiempo de los inkas en los tejidos. SINÓN: utkhu. Pe.Aya: utku.

anpullu. s. Hijo o hija del nieto. Bisnieto,

bisnieta. SINÓN: chupullo.

anqallo. s. tej. Decoración con superposición, en gradería, en los vestidos. anqas. adj. Color azul. EJEM; yuraq anqas, celeste, azul claro; yana anqas, azul fuerte u obscuro. Pe.Ansh: ankhas. Pe.Aya: anjas. Bol: anqas. Ec: ankas.

Anqas Amaru. s. Arqueol. (Serpiente de color azul). Quinta waka inka del quinto seq’e del sector Qollasuyu, integrado por cinco piedras que estuvieron en el pueblo de Quijalla cerca al Qosqo.

anqasi. s. Min. Sal de cobalto de color azulino; se utiliza en tintorería.

Anqasmayu. s. Geog. (Río azulino). Ancasmayo. Río pequeño en Colombia.

Anqaspukyu. s. Arqueol. (Manante azulino). Adoratorio inka ubicado en el valle del Qosqo.

Anqo. s. Geog. Distritos de las provincias de La Mar en Ayacucho y de Tayacaja en Huancavelica, Perú.

anqosay. s. Acción de brindar. || v.

Brindar. SINÓN: pachaman hayway. Pe.Aya: ankusay. Bol: anqosa. Ec: ankusana.

anqoso. s. Brindis por la salud de una persona.

ansay. v. Pe.Areq: Bostezar. Pe.Qos: hanllay, hanray.

Anta. s. Geog. Provincia y capital del mismo nombre en el departamento del Qosqo, Perú, creada en 1825. Sus distritos son: Anta, Chinchaysuyu, Huarocondo, Limatambo, Mollepata,

Pukyura, Zurite, Cachimayo y Ankawasi, con un total de 48,452 habitantes en 1981. || Provincias de los departamentos de Ancash y Huancavelica, en el Perú. Su denominación se debe a la riqueza mineral de cobre que poseen. || Arg: Departamento de la provincia de Salta. anta. s. Met. Metal cobre, de coloración amarillo – rojo. || Metal. Mineral.

SINÓN: k’illay. || Bol: Zool. (Tapiros americanus). Mamífero paquidermo. || adj. Color cobre, cobrizo.

Antachaka. s. Arqueol. (Puente de cobre). Puente de factura inka, en el sector de Q’alla Q’asa, dentro del conjunto arqueológico de P’isaq, Qosqo, Perú.

antachakra. s. Min. Mina de cobre.

Terreno con minerales de cobre.

antachay. v. Bañar un objeto de color azulino. Se utiliza antallu. || adj.

Aspecto áureo del cobre. || Color amarillo verdoso.

Antamarka. s. Geog. Andamarca.

Distritos de las provincias de Jauja en

Junín, de Canta en Lima, y Lucanas en Ayacucho, Perú. || Cantón de la provincia de Carangas, Oruro, Bolivia. || Hist. Río en que murió ahogado el Inka Waskar, por orden de su hermano el Inka Atawallpa.

Antapanpa. s. Hist. (Planicie cobriza). En tiempo de los inkas por esta explanada pasaba el Camino Real o qhapaq ñan hacia el Chinchaysuyu, empedrado y con muros laterales. Está ubicado en la provincia de Anta, Qosqo. || Geog. Antabamba. Provincia del departamento de Apurímac, creada en 1872. Sus distritos son: Atabamba, Oropesa, Pachaconas, Sabaino y

Huaquirca. En Huaquirca nació en 1632, de padres nativos, el ilustre sacerdote Juan Espinoza Medrano, El Lunarejo o Demostenes Indiano.

antara. s. V. ANTHARA.

Antaray. s. Geog. Andaray. Distrito de la provincia de Condesuyus, Arequipa, Perú. antarku. s. Geol. Pe.Anc: Cueva subterránea. Pe.Qos: pacha mach’ay.

Antasayas. s. Etnohist. Grupo étnico aborigen del valle del Qosqo primitivo. Los qheswas les despojaron de sus tierras para establecer el centro político y religioso del Tawantinsuyu.

Antasituwa. s. Astron. Etapa de un año astronómico inkaico que concuerda con el mes de julio. Ec: antakitua. || V.

CHAYAWARKI.

Antawa. s. Geog. Andagua. Distrito de la provincia de Castilla, Arequipa, Perú.

antawara. s. Celajes a la salida y puesta del Sol.

Antawaylla. s. Geog. Andahuaylas.

Provincia y distrito de Apurímac,

Perú, con 145,066 habitantes en 1981.

Antawayllas. s. Geog. Andahuaylillas. Distrito de la provincia de

Quispicanchis, en el departamento del Qosqo, Perú, creado el 19 de diciembre de 1914. Tiene un hermoso templo colonial denominado Capilla Sixtina de América por las valiosas obras de arte que conserva.

antawich’i. s. Cangilón de cobre. || Bol:

Barriga de cobre.

antayay. v. Pe.Aya: Obscurecer. Pe.Qos: rasphiyay. antaykiru. s. Anat. Encía del niño recién nacido que aún no tiene los primeros dientes.

antayqeqma. s. Meteor. Celajes

encendidos a la salida y puesta del Sol. Fenómeno óptico, de admiración mundial, en el Balcón de Oriente de Tres Cruces en la provincia de Paucartambo, Qosqo, Perú.

antayqonchoy. s. Meteor. Remolino de viento terroso. Viento arremolinado. Torbellino. || Remolino de aguas turbias. SINÓN: pariaqonchoy. antayraphi. s. Bot. Bol: Hoja otoñal rojiza y seca en proceso de desprendimiento. anthara. s. Mús. Antara. Zampoña. Instrumento musical inkaico aerófono hecho de carrizos o soqos, con sonidos del agudo al grave, usado en Bolivia, Ecuador y Perú. Pe.Pun: Bol: phusa. SINÓN: antara.

antharay. v. Mús. Tocar la antara. || Musicalizar en actividades agrícolas con carácter ritual en Quíspicanchis, Qosqo, Perú.

Anti. s. Geog. Región selvática del área andina, o región de la salida del Sol. Correspondía a Antisuyu. (V.

ANTISUYU). || Palabra que dio origen a la denominación Andes, a la inmensa cordillera que atraviesa la América del Sur. || Región oriental de la ciudad del Qosqo. || Pueblos del oriente peruano.

|| Pe.Caj: Lugar por donde sale el Sol. anti. s. Min. Corrupción de anta.

anti onqoy. s. Pat. Paludismo. Enfermedad tropical de la selva, de carácter endémico SINÓN: hukuya.

anticha. s. Bot. Unkucha. Papa de la selva. Ec: antiuka.

antichoqa. s. Pat. Mal de ojos.

Conjuntivitis. SINÓN: welqachoqa, willkachoqa. antikuna. s. Min. Metales o minerales. || Habitantes de la zona selvática. SINÓN:

antiruna.

antimisk’i. s. Ec: Miel silvestre. SINÓN: lachiwa. antipurutu. s. Bot. (Erytrina edulis Triana). (Poroto de los Andes). Árbol parecido al Pisonay de la familia fabáceas, orden fabales, de gran contenido alimenticio: proteínas 26%, hidratos de carbono 49%, azúcares 15%, almidón 35%. Crece en los valles interandinos de 2,000 a 2,980 m.s.n.m. Los frutos se comen hirviéndolos en ajiaco, sopa y ensalada. SINÓN: sach’a pasullo. Pe.Anc: pashiuru. Pe.Apu: pasul, basul, phasul. Pe.Caj: pashiuru. Pe.Pun: pasuru. Bol: sach’a poroto, sach’a habas.

antiruna. s. V. ANTIKUNA.

Antisuyu. s. Geog. Una de las cuatro regiones o suyus del Imperio del Tawantinsuyu de los inkas. Corresponde al E o Anti. || Región, nación o provincia selvática. || Hist. A partir del inka Pachakuteq, la región Anti fue conquistada parcialmente por los inkas, siendo uno de los obstáculos la enmarañada selva y sus enfermedades.

Antiwayq’o. s. Arqueol. (Quebrada estrecha de selva, hacia la salida del Sol). Grupo de andenes de la época inka ubicado en la parte N de la ciudad del Qosqo, en el Parque

Arqueológico de Saksaywaman.

antuma. s. V. APUTOQTO.

antuta. s. Arco de flechas, hecho de palo de chonta pulida, en cuyos extremos

se tesa la cuerda para disparar. Utilizan los salvajes de las selvas. Folk. Accesorio que, con las mismas características, utilizan los soldados de las danzas Qhapaq ch’unchuy Q’ara ch’unchu en el Qosqo.

anya. s. Reprensión, admonición, amonestación, advertencia. || Consejo, convencimiento.

anyanakuy. s. Acción de amonestarse mutuamente. || v. Darse amonestaciones recíprocas.

anyapu. adj. y s. Regañón. Amonestador constante. anyaq. adj. y s. Consejero, persona que

exhorta, amonesta por el bien de uno.

anyay. v. Amonestar, advertir. || Convencer.

anyayoq. s. V. APA APA SARA. anyu. s. V. AÑU. aña. adj. Persona delicada, sensible. || Pe.Anc: Ojuelo. || Pe.Aya: Palabra dulce de amor. || Pe.Jun: De buen trato. || Arg: Diablo. || Ec: Dulce. añaka. s. Manjar, golosina. || adj. Dulce. EJEM: añaka aqha, chicha dulce; añaka wasi, casa de golosinas o confitería; añakallana, muy dulce. SINÓN: misk’i. añakalláw! interj. V. AÑAÑÁW. añako. s. V. CHUNPI. añaku. adj. Persona inútil que no puede hacer alguna cosa. SINÓN: hanra, hanrapa, kukupa.

añakuy. v. Ponerse entumecido o adormecido por el intenso frío. SINÓN: kukupay.

añalláw! interj. V. AÑAÑÁW.

añanku. s. Zool.(Iridomyrmexna pharaonis L., Campomotus inka Emery y otras especies). Hormiga. Orden hymenóptera. Familia formicidae, de zonas tropicales, de coloración negruzca o marrón. SINÓN: sisi. Pe.Aya: añanku. Pe.Pun:

k’isimira. Bol: sikimi ra. Ec: shichi.

añanway. s. V. CHINA HAWAQ’OLLAY.

añañáw! interj. ¡Qué hermosura! ¡Qué bonito! ¡Qué lindo! Expresión de regocijo, de alegría. EJEM: añañáw ima sumaqta t’ikashan!, ¡Qué bonito está floreciendo! SINÓN: achaláw, munaycha, añalláw, añakalláw.

añapanku. s. Bot. (Lobivia corbula

Herrerae). De la familia cactáceas. Pequeño cacto con flores de color rojo bermellón, en tubo. Tallo globular, con espinas y fruto en baya. Área geográfica: Perú y Bolivia. SINÓN: anaypanku, anayp’anku, waraqo, añapanku kuru.

añapanku kuru. s. V. AÑAPANKU.

añaqo. s. Faja que se usa como cinturón. SINÓN:  chunpi.

añas. s. Zool. (Conepatus inka Thomas. Conepatus semistriatus Boddaert). Zorrino. Mofeta. Mamífero mustélido, nocturno, de color negro, con banda blanca en la región dorsal y a veces en la cola. Tiene orina sumamente hedionda. SINÓN: añatuya, asnaq. Arg: añasco. Bol: añathuya. || Ec: Zorrillo. añasu. s. Mujer que vive con varón casado. añatuya. s. V. AÑAS.

añawi. s. Bot. Fruto maduro. El ovario desarrollado, con sus óvulos transformados en semillas para constituir el fruto. SINÓN: miska, wanlla, wanlli.

añay. s. Gracias. Agradecimiento,

gratitud. || v. Ladrar el perro. SINÓN: kaniy. (P.S.M.)

añay! interj. ¡Qué es esto! ¡Oh qué grandeza! ¡Tanta magnificencia! EJEM: añay! imataq hay Qorikancha hinari,

¡Oh, qué grandeza, como el Qorikancha! (J.L.P.) añaychay. v. Agradecer por un beneficio o favor recibido. EJEM: añaychayki askhata, te agradezco mucho. añayllu. s. V. SISI. añaypanpa. s. (Pampa de gratitud). Lugar dedicado a la recepción de visitantes. añaypunku. s. Bot. (Puerta de gratitud). Flor de plantas herbáceas de los páramos andinos.

añu. s. Bot. (Tropaelum tuberosum R. et P.) De la familia de las tropaelas, semejante a la oqa. VARIEDADES: panti añu, de color rosado; pawkar añu, jaspeado, entre amarillo y rojo: ch’eqche añu. de color plomizo; muru añu, de color negruzco; puka añu, de color rojizo; yana añu, de color negro; k’ita añu, variedad silvestre. SINÓN: apiña, maswa, mashwa, anyu, isañu. Med.Folk. Consumo recomendado para evitar el prostatitis.

apa. s. Hermanos inmediatos por nacimiento. EJEM: apantinmi kayku, somos hermanos seguidos. || Pe.Aya: Frazada. / Anciano. || Bol: Frazada. || Ec: Manta, colchón. / Manada.

apa apa sara. s. Bot. Maíz con dos o más choclos. SINÓN: anyayoq. apachay. v. Cargar el niño en la espalda.

apachi. adj. y s. Malhechor, salteador, bandido. NEOL: apache.

apachikchi. s. Zool. (Vespa vulgaris y Vespa cabro). Avispa. Pe.Aya:

apacheqche.

apachiku. s. Encomienda que se remite. SINÓN: suchi.

apachikuq. adj. y s. Remitente. Persona que remite una encomienda suplicatoriamente. || El que se deja llevar.

apachiq. adj. y s. Que remite o envía algo. Remitente. SINÓN: suchiq.

apachita. s. Apacheta. Montones de piedras colocadas en las abras o en las cumbres de los cerros con sentido ritual. Antiguamente eran las tumbas de los caminantes. SINÓN: achachilla.

apachiy. v. Enviar, remitir, despachar algo. apakachay. v. Llevar algo. EJEM: apakachay chay wawata ama waqananpaq, lleva a ese niño de un lugar a otro para que no llore. Ec: apamucuna.

apakamuy. v. Traerse para sí algo. EJEM: apakamuy imatapas tiyanaykipaq, trae algo para que te sientes. Ec: apamu riña.

apakapuy. v. Llevárselo una persona algo que le pertenece.

apaki. s. Ec: Choza, ramada en forma de corredor. Pe.Aya: chuklla. Pe.Qos: ch’uklla, hap’aka.

apakuy. v. Llevar algo para sí, con o sin el consentimiento del dueño. SINÓN:

aparikuy. || Pe.Anc: Aluvión. apamuy. v. Traer algo. Ec: apamuna.

apanalla. adj. V. PUSANALLA.

apanqora. s. Zool. (Acanthoecurria.

Phormictopus. Xenes this. Pamphobetus y otras especies). Araña grande con densos pelos sobre su cuerpo. SINÓN: qhanpu, apanqoray. Pe.Aya: apasanja. Arg: apazanca. Ec: apasanka. || (Astacus fluvialis). Cangrejo de río. Ec: apangura.

apanqoray. s. V. APANQORA.

apantia. s. Mellizo que nace último o después del primero. (J. L.P.) SINÓN: wispa. Ec: apandi.

apaña. s. Pe.Areq: Hermano o hermana menor en los camélidos. (J.L.O.M.)

Apaporis. s. Geog. Río caudaloso afluente del Yapurá, en Colombia, con 375 kms. de longitud. apapuy. v. V. PUSAPUY. apaq. s. y adj. V. WANTUQ. apaqay. v. Bajar algo. SINÓN: hap’akay. Ec: apaka. || Bol: Represar el agua para cambiar su rumbo.

aparikuy. v. V. APAKUY.

apasanka. s. Zool. De la familia theraphocidas y género pamphobetus. Araña lobo. Araña grande. SINÓN:

qhanpu. Arg: apasanca.

apay. v. Acción de llevar, transportar o conducir algo. || v. Llevar, conducir o transportar algo.

apaychikchi. s. V. APAYCHINCHI.

apaychinchi. s. Pat. Afección cutánea, dermatitis o eczema. SINÓN:

apaychikchi.

apaykachay. v. V. PUSAYKACHAY. apaysiy. v. Ayudar a llevar algo.

api. s. alim. Mazamorra de maíz, rumu, apichu, khumara, kiwicha, qañiwa, etc. endulzada con fruto de molle o miel. || adj. Mojado, muy mojado. SINÓN: hallch’u, ch’aran. api api. adj. Ligeramente mojado.

api ch’uychu. adj. Completamente empapado, totalmente mojado.

apichakuy. v. V. CH’ARANCHAKUY. apichanakuy. v. V. CH’ARANCHANAKUY. apicharqoy. v. V. CH’ARANCHARQOY. apichay. v. Mojar. SINÓN: ch’aranchay.

apichu. s. Bot. (Ipomoea batatas Lam). Camote, batata. De la familia combulbácea, de hojas grandes, flores anaranjadas, raíces en tubérculo de bastante fécula y azúcar. VARIEDADES: yuraq apichu, puka apichu, anqhas apichu y k’usi apichu. SINÓN: khumara.

Pe.Aya: kumar. Pe.Jun: miski papa. Bol: kumara.

apiki. loc. adv. Sin duda, a lo mejor. EJEM: apiki pay willarqamusunki, sin duda él te contó. apikisa. s. Bot. (Urtica urens. Urtica dicica. Urtica magellanica). Ortiga. Planta herbácea de la familia urticácea. Med.Folk. Muy utilizada en fricciones, emplastos y en mate para parturientas. Pe.Aya: apasanja.

apinqoya. s. Bot. (Passiflora ligularis Juss). Granadilla. Planta enredadera de clima templado, cuyo fruto es muy agradable. SINÓN: punís. Pe.Aya:

apinkaya. apiña. s. Bot. (Tropaeolum tuberosum R.). Tubérculo de la familia de las tropoleas, semejante a la oca.

VARIEDADES: ch’eqchi apiña, q’ellu apiña, muru apiña, oqe apiña, puka apiña y yana apiña. SINÓN: añu, p’osqo oqa || V. OQA.

apiña mama. s. Bot. Tubérculo de la familia tropaelum, más grande que la oca corriente. SINÓN: hatun oqa, mashwa.

Apiñuñu. s. Mit. Personaje de figura humana cuyos brazos terminan en pezones, en lugar de dedos, y pies de cabra.

Apita. s. Fécula de cereales y tuberosas. alim. Molida y diluida en agua, se utiliza para preparar variadas comidas como api, lawa y chicha. apila qhawa. s. V. PITA.

apitara. s. Bot. (Carludovica palmata R.). Pequeña palmera de la familia ciclantácea, de cuyas hojas cortadas en tiras se tejen los famosos sombreros de tocopilla o jipijapa. SINÓN: apit’ara. apit’ara. s. V. APITARA. apiyay. v. V. HOQ’OYAY.

Apolopata. s. Geog. Nevados en el distrito de Ananea, provincia de Sandia, departamento de Puno, Perú. Contienen material aluviónico con alta ley aurífera.

Apu. s. Mit. Espíritu tutelar de un pueblo que habita en las cimas de los cerros, en los nevados, en la pendería o en una waka importante. EJEM: Apu Salqantay, Apu Pachatusan. Apu Awsanqati, dioses tutelares de la ciudad del Qosqo. || Ec: Jefe, mandatario, superior.

Apu kamachi. s. Disposición legal, ley, mandato superior. SINÓN: Apu simi.

Apu Ollantay. s. V. OLLANTAY.

Apu P’unchaw. s. Hist. y Rel. La imagen del Sol, en la época inkaica. (C. de M.) Posiblemente fue la representación del día, como hijo del Sol.

Apu Qañakway. s. Geog. Cerro elevado, llamado el Balcón del Oriente, situado en Paucartambo (Qosqo, Perú) junto a Tres Cruces, de donde se observa la salida del Sol con cambios lumínicos espectaculares.

Apu Simi. s. V. APU KAMACHI.

Apu Teqse. s. V. APU TEQSI.

Apu Teqsi. s. Hist. y Mit. El creador de la tierra, en la mitología inkaica.

Pe.Aya: Apu Teksi. SINÓN: Apu Tiksi, Apu Teqse.

Apu Tiqsi. s. V. APU TEQSI. apucha. s. Abuelo. SINÓN: machula, awki.

apuchay. v. Honrar, venerar, rendir homenaje.

apuchay p’unchay. s. V. INTIUCHAY. apuchin. s. V. APULLI.

apukay. s. Dignidad, excelencia. || Divinidad.

apula. s. Señor de la alta jerarquía social con título de autoridad. || Ec: apulla (rico).

apulaya. adj. Hist. Estirpe señorial de la época inkaica.

apulli. s. Autoridad. Jefe supremo. SINÓN: apuchin.

apullichiy. v. Acto de conferir el título de autoridad.

apullimanya. s. Hist. Ministro de Estado en la época inkaica.

Apurimaq. s. Hist. y Mit. (El dios que habla). Dios de la cultura Ch’anka. || Geog. Apurímac. Departamento del Perú con 323,346 habitantes y su capital, la ciudad de Abancay, con 62,024, en 1981. Su territorio fue habitado por los ch’ankas. || Geog. Río del Perú que unido al Urubamba forma el Ucayali. Tiene 800 kms. de longitud. apuruku. s. Zool. Garañón. Semental. || Perro grande. || Vestimenta de cueros de felino usado por los apus y complementado con plumas multicolores. Pe.Aya: apunku.

apuskachaq. adj. Soberbio, altanero, orgulloso, presumido, altivo, mimoso.

Pe.Aya: apusjachay. Ec: apushunku.

apuskachay. s. Orgullo, vanidad,

egolatría. || v. Ponerse vanidoso.

Sentirse orgulloso. SINÓN: sumaqllikuy, sumaykachay.

apuski. s. Antepasado. Generación pasada. || Abuelo.

apusonqo. adj. Engreído, envanecido, ensimismado. || Persona creída para ocupar cargos de gobierno. Ec:

aposonjo.

aputinti. s. V. ATOQ ATOQ.

aputoqto. s. Bot. (Hippeastrum miniantum Herb.) Jacinto. Planta liliácea de flor carmesí grande que crece en la ceja de selva. SINÓN:

antuma. Bol: arituma.

Apuwillka. s. Mit. Dios Supremo, Hacedor del Universo, en la mitología inkaica.

Apuyaya. s. Relig. Dios Supremo, Padre

Eterno. EJEM: Apuyaya Jesucristo, Dios Supremo Jesucristo.

aphra. adj. Niño prohijado, figdo. Algunas veces, se aplica también a los animales por cariño. EJEM: aphra alqo, perro criado con predilección.

apharo. s. Bot. Papa silvestre de cualquier variedad. SINÓN: araq papa. aqakllo. s. V. HAK’AKLLU. aqali. s. Anat. Tripa. SINÓN: ch’unchul. (J.L.O.M.)

aqarapi. s. Clim. Nevada tenue. Nevisca. EJEM: aqarapi husut’antin, aqarapi monterantin, con nevada en las ojotas, con nevada en la montera. (Canción de la danza los Qollas de

Paucartambo, Qosqo, Perú). aqarapiy. v. V. RITIY.

aqarwitu. s. Zool. (Lacerta sp.).

Lagartija. SINÓN: qaraywa. Pe.Aya: jallaywa, karaywa.

aqchi. s. Zool. Gavilán. Falcónida grande de pecho blanco y alas negras. SINÓN:

anka, huch’uy kuntur.

aqchu. s. Zool. (Anopla y enoplasp). Gusano del tallo y hojas de los tubérculos. || fam. Persona que destroza todo. || Arg: Cualquier tipo de gusano destructor de plantas.

aqchu kuru. s. Zool. Gusano que se alimenta de las hojas del maíz y la papa. aqe. s. Suegra del varón. Madre de la esposa o madre política del varón.

Pe.Aya: aje.

aqniy. v. Gargarizar. Hacer gárgaras. Pe.Aya: ojiay, ojiakuy. Es: tunguriy, gañotey.

aqnuy. v. Triturar algo con los dientes. SINÓN: muk’uy. Bol: phiriy.

aqo. s. Arena. || adj. Arenoso. EJEM: aqo aqo, terreno con mucha arena.

aqo allpa. s. Geol. Suelo arenoso, no utilizado en agricultura. aqo aqo. adj. Muy arenoso.

aqochinchay. s. Astron. Aerolito Estrella que se esparce. (A.R.) SINÓN:

choqechinchay.

Aqomayu. s. Geog. (Río de arena). Acomayo. Capital y provincia en el departamento del Qosqo, Perú, creada el 23 de febrero de 1861, con 27,556 habitantes en 1981. Distritos: Acopia,

Acomayo, Acos, Mosoq Llaqta,

Pomacanchi, Rondocan y Sangarará.

Aqomoqo. s. Arqueol. (Lomada o promontorio de arena). Grupo arqueológico dentro del valle del Qosqo, Perú.

Aqopanpa. s. Geog. (Pampa arenosa).

Acobamba. Distrito de la provincia de Tarma, Junín, Perú, con 10,035 habitantes en 1981. || Provincia del departamento de Huancavelica con 37,732 habitantes en 1981.

Aqoras. s. Hist. Título concedido por el Inka a un joven de su confianza para que le sirva de ayudante dentro del palacio, siendo su distintivo el chuku con una media luna de oro o de plata, con los extremos hacia arriba. En cambio las autoridades subalternas fuera del palacio llevaban iguales distintivos, pero con los extremos hacia abajo.

Aqos. s. Geog. (Promontorio de arena). Acos. Distrito de la provincia de Acomayo, Qosqo, Perú, con 3,077 habitantes. aqosapa. adj. Arenoso, que tiene mucha arena. Ec: tiusapa. Pe.Aya: ajosapa.

Aqostanpu. s. Geog. (Tambo de arena).

Acostambo. Distrito de Tayacaja, Huancavelica, Perú, con 4,406 habitantes.

aqotamana. s. Troje de productos comestibles. SINÓN: marka, taqe, pirwa, qolqa. Pe.Aya: piwayro, taje, kolka.

aqoy. adj. Ruin, vil, miserable, bellaco. Ec: jakuy. Pe.Aya: akui, akuilla.

aqoya. s. Agri. Tierra preparada para la

siembra. || Nombre ceremonial del maíz. (J.L.O.M.)

aqoyk’aphka. s. Bot. (Piles macrophila). Planta de ceja de selva, cubierta de pelusa blanca y flores moradas. Med.Folk. Los frutos molidos y reposados se utilizan para curar la tartamudez. || Anat. Frenillo.

aqoyraki. s. Adversidad, desgracia, infortunio. SINÓN: ch’iki, llaki, hatun llaki. Bol: ikillachu, jatunllaki.

aqoytakuy. s. Satisfacción, complacencia.

|| Bol: Embozarse.

aqsu. s. tej. Capa o manta rectangular, de cualquier color, usada por las mujeres. SINÓN: phullu, suk’uta, aksu lliklla. Ec: anaku.

aqtu. s. Vómito. Pe.Aya: aktu, kipna, kiqna. Ec: aktuna.

aqtupakuy. v. V. WIKCH’UPAKUY.

aqtuy. v. Vomitar. Devolver lo que se ingirió. EJEM: ch’isin aqtuykuni, anoche he vomitado. || fam. Devolver lo mal habido. Pe.Aya: akruy, kipnay, kutichiy. Bol: weqoy, kutichiy. Ec: shungutikray. aqha. s. Chicha elaborada de jora (maíz germinado). VARIEDADES: de kiwina o quinua, molle, yuka, maní, en variados colores y sabores: yuraq aqha, chicha blanca; kulli aqha, chicha morada; q’ello aqha, chicha amarilla; upi aqha, chicha aún no fermentada; pipu aqha, chicha espesa. Pe.Aya: aja, aswa.

aqha aqha. s. Bot. (Oxalis petrophyla). Vinagrillo. Planta herbácea que crece en roquedales. SINÓN: oqa oqa. Pe.Aya: aja aja.

Aqhamama. s. Etnohist. (Madre chicha). Nombre primitivo del valle del Qosqo, capital del Imperio del Tawantinsuyu.

(F.G.P. de A. y M. de M.). En el siglo XIII d.C. estuvo abitado por grupos étnicos que antecedieron a los inkas. Manqo Qhapaq lo dividió en cuatro barrios: Q’ente Kancha, Chunpi Kancha, Sayri Kancha y Ayranpu Kancha para dar asiento a los diez grupos étnicos advenedizos que trajo con él. Posteriormente Manko Qhapaq le puso el nombre de Qosqo u Ombligo del Mundo, estableciendo de esta manera la capital y centro del futuro imperio del Tawantinsuyu.

aqhaq. adj. y s. Que elabora la chicha.

Pe.Aya: ajaj, aswaj.

aqhay. v. Acción de elaborar la chicha.

Pe.Aya: ajay, asway.

aqhayachiy. v. Avinagrar cualquier bebida después de la fermentación. SINÓN: p’osqoyachiy. Pe.Aya: ajayachiy.

aranwa. s. Lit. Drama, comedia, juguete cómico u otra composición adecuada para el teatro. || Género literario dramático y humorístico. SINÓN: llama llama. || Teatro. aranwachiq. s. NEOL. Director de teatro, de escena. || Maestro de ceremonias.

aranwanapata s. NEOL. Escenario, tabladillo teatral, proscenio. aranwaq. s. Actor, danzante de teatro.

aranway. v. Teatralizar una comedia, un drama o un juguete cómico.

aranwayllu. s. Espectador, asistente a un espectáculo.

aranya. s. Danza de enmascarados o de disfraces.

Arapa. s. Geog. Distrito de la provincia de Azángaro, Puno, Perú.

arapa. s. Enrejado. || Cortinaje que cubre algo. || Ec: Enredo. / Celos. / Complejos.

arapakuy. v. Encaramarse. || Sacrificarse en aras de otra persona (cuando indica un sacrificio íntimo ofrecido por sí propio). (J.L.P.)

araq ch’ama. s. V. AYAR CH’APHRA.

araq papa. s. Bot. (Solanum lignicauleVargas). Solanácea silvestre. Una variedad de papa silvestre y comestible. SINÓN: apharo. Pe.Aya: apharu. Ec: anak (papa de montaña).

Araqhay. s. Geog. Camino real inkaiko que pasa por Urubamba y Chinchero, Qosqo, Perú. ararankha. s. Zool. Lagartija. Género amolis, stenocercus, tropidurus, liclaemus y otros. Vertebrado terrestre con cuerpo cubierto de escamas córneas, cuatro patas y cola larga.

SINÓN: qalaywa, qaraywa, sukulluku. Pe.Aya: jaraywa, kalaywa.

arararay. v. V. ÑARÑAY. araraysu. s. Bot. (Solanum tuberosum).

Variedad de papa qonpis. Pe.Aya: jonpis. arariwa. s. Cuidante o vigilante de las sementeras. SINÓN: manchachi. || Pregonero de las decisiones de una comunidad. arawa. s. Patíbulo, horca, picota.

araway. v. Ahorcar, colgar. || Ajusticiar a un sentenciado.

Araytanpu. s. Hist. (Almacén o granero). Primera waka o adoratorio inka del cuarto seq’e del Chinchaysuyu, consistente en una roca grande con cuatro piedras. Estuvo bajo el cuidado de los Pururawkas.

Areq qhepa. s. Hist. y etim. Arequipa.

Para algunos significa tras el volcán. Otros sostienen que deriva de ari, qhepay!, ¡sí, quedaos!, palabras del Inka Mayta Qhapaq que al regresar al

Qosqo, después de las conquistas de Chunpiwillkas y Parinaqochas, contestó a uno de sus generales con esa expresión. Finalmente, algunos creen que proviene de are, sonora y hipa, trompeta; trompeta sonora. || Geog. Departamento de Arequipa, en el Perú, con 706,580 habitantes en 1981. Sus provincias son: Arequipa,

Camaná, Caravelí, Castilla, Caylloma,

Condesuyus, Islay y La Unión. || Ciudad de Arequipa, capital del departamento del mismo nombre, con una hermosa campiña y 370,637 habitantes en 1981. Fue fundada por el conquistador Garcí Manuel de Carbajal el 15 de agosto de 1540. En la Emancipación y en la República fue la Ciudad Caudillo. areq. s. Volcán. SINÓN: k’anaq.

arí. adv. Sí. Afirmación. EJEM: arí niy, di que sí. SINÓN: riki, hisa. Pe.Aya: au, aurikay, aqchiq. Ec: ashi, chanashi.

aricha. s. Mujer prostituta. Ninfómana.

Pe.Aya: janra, jancha warmi. Bol: qhelipi pureq warmi.

arichaq. s. y adj. Persona que hace el primer uso del utensilio.

arichasqa. adj. Olla untada con sebo de vaca para ya ser utilizada. || Inaugurada.

Arika. s. Geog. (etim. Del quechua: ari, sí; ka, ten: si aquí tienes. Para otros del aymara. Finalmente, para algunos significa nueva abertura al mar). Arica. Capital del departamento de Tarapacá, Chile. Hist. Estuvo poblada por los aymarás antes que el Inka Yawar Waqaq lo conquistara.

arinsa. s. Agri. Prestación de servicios. Una parte presta el terreno y la otra parte el trabajo. || Siembra en terreno graciosamente prestado, para que el fruto sirva de ayuda. || Préstamo de terreno. || Arriendo, alquiler. SINÓN: wasi killa, allpa wata. Pe.Aya:

aynichiy. || V. CHAKRA WATA.

arisqa. adj. Estrenado. EJEM: arisqa manka, olla estrenada. Pe.Aya: wamaq.

ariy. s. Inauguración. || v. Untar una olla nueva de barro con sebo de vaca y quemarla para que dure. || V. PARICHIY.

arku. s. Hacinamiento del maíz después de la siega, para completar el madurado. arma. s. Baño. Aseo higiénico del cuerpo.

|| Ec: Baño. / Arado.

armachiy. v. Hacer bañar a otra persona.

Ec: armachina. armakani. s. Lugar donde hay pozas para tomar baños. || NEOL. Balneario.

armakuna. s. Poza para bañarse. Pe.Aya: armakuna yaku.

armakuy. v. Bañarse. Ec: armagrina.

Pe.Aya: armakuni. armay. v. Bañar. Ec: armana.

armayqhapa. s. Tina de piedra, muy usada en la época inkaica.

armu. s. medid. Medida de capacidad de un dieciséisavo de fanega. Corresponde aproximadamente a seis kilos de granos.

armuthu. s. Bot. Germinación de la semilla. SINÓN: ch’ikchiy, phutuy.

Pe.Aya: wachi. Ec: muyuy. arpa. s. Ofrenda, inmolación, oblación. arpana. s. Lugar donde se ofrece sacrificios. || Víctima destinada al holocausto.

arpaq. s. y adj. Persona oferente de un sacrificio. arpay. v. Ofrendar, ofrecer sacrificios de

animales a las deidades. EJEM: payqa arpaqmi, él es quien ofrece el sacrificio. arpha. s. Sombra tenue entre la luz y la obscuridad. || Poca visión. EJEM: arpha ñawi, vista apagada.

arpha arpha. adj. Con la visión ofuscada. arphayachiy. v. Ofuscar la visión. arphayakapuy. v. Volverse cegatón.

arphayay. v. Perder la visión

parcialmente. arphi. s. Regazo materno. Lugar donde el niño descansa cuando la madre está sentada. EJEM: arphiypin wawa saman, en mi regazo descansa el niño.

arqati. s. Zool. Llama con manchas menudas de colores café, crema, rojizo y plomo. Arqhe. s. Apellido autóctono. arqhe. s. Pujo, gruñido, acezo. (J.L.P.) arqhepay. v. Acezar. Lanzar acezos repetidos y esforzados. || Debatirse en convulsiones.

arqhey. v. Pujar. || Gruñir en señal de desagrado. || Emitir acezo prolongado. Acezar.

arrakacha. s. NEOL. V. RAQACHA.

artawillaku. s. Bot. (Musaceae sp). Variedad de plátano, muy característico por tener frutos muy pequeños y cáscara delgada. arwi. s. Maraña, enredo. SINÓN: ch’arwi.

arwi arwi. s. Bot. (Cuscuta grandiflora). Planta herbácea en forma de enredadera. || adj. Enredoso, enmarañado. SINÓN: mallunwa. arwichiy. v. V. ARWIY. arwik. s. V. ARWIQ.

arwiq. adj. y s. Que enreda, que enmaraña. SINÓN: arwik.

arwikuy. v. Acción de enredarse, de enmarañarse.

arwiy. v. Enredar, enmarañar. SINÓN: arwichiy. as. adv. Un poco, un tanto. SINÓN: pisi. EJEM: as allin, un poco mejor; as askha, un poco más; as kama, hasta luego; as qella, un tanto perezoso; as llasa, un poco pesado; as yana, aproximado a negro. as asllamanta. adv. De poco en poco. EJEM: as asllamanta churamun, pone de poco en poco. SINÓN: as asmanta.

as asllawan. adv. Con un poco. EJEM: as asllawan saksarqon, con un poco se satisface. as asmanta. adv. Poco a poco. SINÓN: pisi pisimanta, as asllamanta.

as p’osqo, as misk’i. adj. Casi agrio, casi dulce. Agridulce. SINÓN: millu, p’osqoy misk’i.

as q’oñi. adj. V. Q’OÑI Q’OÑI.

aschallma. s. Implemento consistente en un depósito de cuero destinado para el traslado de materiales de construcción. aschay. v. Sacudir o dar empellones con cierta fuerza a una persona. asi. s. Risa. || Sonrisa. asichiy. v. Hacer reír o sonreír. asikuy. v. Reírse. || Sonreírse. || Mofarse. Asillo. s. Geog. Distrito de la provincia de Azángaro, Puno, Perú, reconocido en 1857, con 16,125 habitantes en 1981.

asina. s. Chiste, broma, mofa, algo que produce risa.

asipakuy. s. V. QELLMA.

asipayay. v. Reírse socarronamente en forma repetida a costa ajena. asiq. adj. y s. Que ríe.

asirparikuy. s. Risotada breve y estrepitosa. || v. Reír estrepitosa y brevemente. asiy. v. Reír. || Sonreír.

asiy asiy. adj. Risueño, sonriente, que anda risueñamente.

asiykachay. s. Risotadas repetidas. || v. Dar risotadas repetidas.

askanku. s. Zool. (Strongy locentrotus lividus). Erizo marino o de mar. Equinodermo, de figura de esfera aplanada, cubierto con una concha caliza llena de púas.

askankuy. v. Erizarse, ponerse tiesos los

pelos. || Erizar, entesar los vellos o cabellos. (J.L.P.)

askha. adv. Harto, bastante, mucho, en mayor cantidad. SINÓN: sinchi, mana atiy, allpat’iyu. ANTÓN: pisi, chika, aslla, chhalla. Ec: ashka.

askha askhamanta. adv. De harto en harto. Ec: ashka ashkamanta. askha kuti. adv. V. KUTI KUTI. askhallaña. adj. V. LLASAQLLAÑA.

askhayachiy. v. Aumentar, acrecentar. || Agregar.

aslla. adv. Poco, escaso, reducido, no mucho, algo poco. SINÓN: pisi. Ec:

ashlla. asllalla. adv. Muy poco, harto reducido. asllallamanta. adv. Por pocas, en pocas. asllamanta. adv. De poco, casi casi. asllamanwanña. adv. Ya dentro de poco. asllapuwan. adv. Con un poco más. asllatawan. adv. Un poco más.

asllayachiy. v. Disminuir, mermar, empequeñecer, achicar. SINÓN: pisiyachiy. ANTÓN: llasaqyachiy, askhayachiy. asna. adj. Fétido, pestilente, apestoso.

asna asna. adj. Que apesta un poco, que tiene cierta fetidez, que es mal oliente. EJEM: asna asna qora, yerba que tiene cierta fetidez.

asnachiq. adj. y s. Que hace apestar, que

deja mal olor. SINÓN: asnaq.

asnapa. s. Yerbas aromáticas para sazonar los alimentos: perejil, wakatay, orégano, culantro, yerbabuena, payqo y muña.

asnapay. v. Aromatizar las comidas con asnapa. asnaq. adj. y s. Apestoso, que apesta, que despide mal olor, fetidez o hedor.

SINÓN: asnachiq. EJEM: asnaq alqo, perro apestoso.

asnaq peperma. s. Bot. (Verbena littoralis HBK). Verbena. De la familia verbenáceas. Med.Folk. Sus hojas secas y molidas se utilizan para la cura de heridas, igualmente en la cura de la mata de los caballos.

asnariy. v. V. PUTUTUTUY.

asnay. s. Hedor, pestilencia, fetidez. || v. Apestar, heder, despedir mal olor.

asnayay. v. V. PUTUNYAY.

asneq. loc. adv. De aquí a poco, poco después. asneqkama. loc. adv. Hasta dentro de un momento, hasta luego, hasta un rato.

asnu. s. Zool. (Equs asinus L.) Burro, asno. Mamífero del género equs y suborden perisodáctila, utilizado como animal de carga. || adj. figdo.

Estúpido, torpe, bruto. EJEM: asnu hina qhawanki, miras como el burro; asnun kanki, eres burro. astana. s. Choza provisional, trasladable, para el cuidado de chacras y animales. || Terreno destinado a la rotación en el pastoreo. SINÓN: iphiña, astara. adj.

Trasladable. Para trasladar.

astanakuy. s. Costumbre indígena en que el novio lleva a su novia al nuevo hogar o domicilio. || v. Trasladarse en forma conjunta. astaq. adj. y s. V. WANTUQ. astara. s. V. ASTANA.

astawan. adv. Más todavía, aún más, algo más. EJEM: churamuy astawan, pon algo más.

astay. v. Trasladar, transportar, acarrear.

asu. s. V. QOLLO.

asuchiq. adj. y s. V. QOLLUCHIQ.

asuka. s. V. HATUN QOCHA PUMA.

asuku. s. Zool. Lobo marino. SINÓN: qocha puma, mayu puma asul phallcha. s. NEOL. V. PHALLCHA.

asuy. v. V. QHEPANAY, Q’AYACHAY.

aswan. adv. Más bien, más, mejor. || adj.

Mucho.

aswan aswan. adv. Más y más.

aswanchasqa. adj. Extraordinario. || Mucho mejor. aswanchay. v. Preferir. aswanpas. adv. Más bien, a pesar de que.

aswanraq. adv. Más todavía, más aún. EJEM: aswanraq wiñachun kuchunanchispaq, todavía que crezca más para que cortemos. aswanta. adv. Mucho más. asharuma. s. Bot. (Solanum tuberosum). Variedad de papa cuyos tubérculos son grandes con manchas rojizas.

atatachalláw! interj. ¡Qué digno de compasión! ¡Qué triste!

Ataw wallpa. s. Mit. Ave totémica al que rendían veneración los inkas. || Ave Fénix.

ataw. s. Felicidad, dicha, ventura,

satisfacción, bienestar.

Atawallpa. s. Hist. Hijo espúreo del Inka Wayna Qhapaq con la Princesa Pacha, del reino de los Siris en Kitu, Ecuador, del Chinchaysuyu. Ordenó la muerte del Inka Waskar, su hermano por padre. Murió en Cajamarca, a su vez, en manos de los españoles, por orden de Francisco Pizarro, el 29 de

agosto de 1533, después de haber sido bautizado con el nombre de Juan. No se coronó de Inka. Según Sarmiento de Gamboa, Atawallpa constituido en Cajamarca y en Wamachuqo, haciéndose recibir y obedecer como Inka, había tomado la borla imperial o maskaypacha y el qhapaq unku, autotitulándose Inka, “que no había otro, sino él”. Ordenó a su ejército que prosiguiese su avance sobre el Qosqo y dar batalla y capturar a Waskar. Atawallpa asumió un poder absoluto y empleó crueles métodos de dominación. Sarmiento mismo señala que en el oráculo de Wamachuqo se le había vaticinado que tendría mal fin por su crueldad y tiranía. Garcilaso se refiere a la represión desatada por Atawallpa con estas palabras: “mayor y más sedienta que la de los Otomanos fue la crueldad de Atauwallpa que no hartándose con la de doscientos hermanos suyos, hijos del Gran Huayna Qhapaq, pasó adelante a beber las de sus sobrinos y parientes, dentro y fuera del cuarto grado, que como fuese de la sangre real, no escapó ningún legítimo bastardo “. Atawchi. s. Apellido autóctono.

atawchi. s. Legislador. || adj. Esclarecido, distinguido, notable. atawmari. s. Sacerdote. || adj. Célibe.

ati. s. Fatalidad, desgracia. || Posibilidad. || adj. Ingente, mucho. || Posible, factible. EJEM: atina, que es posible; mana atina, que no es posible; atispaqa, si se puede. atikuq. adj. Que es posible, factible.

atikuy. s. Factibilidad, posibilidad. || v. Poder.

atillcha. s. Compañero de competencia.

atillchay. v. Competir, medir fuerzas o conocimientos.

atimillp’u. s. Dragón. || Pantano. Ojo de pantano. || Infierno. SINÓN: supay wasi, ukhu pacha. || adj. Infernal, diabólico.

atimusqa. s. Botín. || Trofeo, logro, premio. atipa. s. Triunfo, victoria.

atipachay. v. Vencer, dominar, triunfar. atipachikuq. adj. Derrotado.

atipakuq. adj. Porfiado, obstinado, testarudo. atipakuy. v. Porfiar, insistir. EJEM: paymi atipakushan, él está porfiando.

Pe.Aya: chutakuy. atipana. adj. Superable, vencible.

atipanakuy. s. Competencia, disputa, rivalidad. || v. Porfiarse con otro, altercar, no dejarse vencer. Pe.Aya:

japinakuy, llallinakuy. Ec: atigrina.

atipaq. adj. y s. Vencedor, dominador, triunfador. EJEM: paymi atipaq, él es el vencedor.

atipasqa. adj. Vencido, dominado, perdido. atipay. v. Vencer, dominar, triunfar, ganar un evento. SINÓN: llalliy. Pe.Aya: atiylla.

atiq. adj. y s. Que puede.

atiruna. adj. Persona perversa,

desalmada. atisanka. s. Rehén, cautivo, prisionero, preso. atisanka wasi. s. Cárcel, presidio. NEOL. Centro de readaptación social SINÓN:

muchuy wasi, watay wasi.

atisqa. adj. Saturado, penetrado a (con relación a un olor). EJEM: q’osñiq atisqan, saturado o penetrado de humo.

atitaphya. s. Desgracia, adversidad. || Perversidad. || adj. Cruel, sádico, inhumano. EJEM: atitaphya runa, gente perversa. atiy. v. Poder. Tener facultad o medio para ejecutar una cosa. Tener capacidad o fuerza para superar algo.

atiylla. adj. Factible, no dificultoso, fácil de ejecutar.

atiyllana. adj. Facilísimo, completamente factible de ejecución.

atiyllaq. adj. Persona jactanciosa que todo lo cree factible.

atoq. s. Zool. (Pseudalopex). Zorro. Mamífero cánido, cabeza prolongada, digitígrado, uñas no retráctiles, cinco dedos en patas anteriores y cuatro en posteriores. Color crema anaranjado. Propio de las punas andinas. Se alimenta de roedores y aves. || adj.

Astuto, ducho, sabido. EJEM: atoq hiña yachaysapan kanki, eres astuto como el zorro. Pe.Aya: atuk, atuj. Arg: atoj.

Bol: atoq. Ec: atuk.

atoq atoq. s. Zool. (Brachitosternus andinus Ch., Hadruroides lunatus). Alacrán. Ordenes, familias y especies numerosas. SINÓN: sirasira, sirara, aputinti. || V. PACHAK CHAKI. || V. RAQ’A KURU.

atoq papa. s. Agri. Papa silvestre, no comestible.

Atoq sayk’uchi. s. (Que cansa al zorro). Nombre típico y actual de una calle del barrio inka de Toqokachi, hoy San Blas, en la ciudad del Qosqo.

atoq waqachi. s. Bot. (Opuntia tunicata Link et otto). (Que hace llorar al zorro). De la familia cactáceas, cuyas hincaduras causan fuerte dolor.

atoqrayay. adj. Sabido, ducho. || v. figdo. Atisbar con astucia, obrar con astucia. EJEM: payqa atoqrayashanmi, él está observando con astucia.

athakuy. v. V. ATHAY.

athay. v. Echarse a la espalda una criatura para cargarla. SINÓN: athakuy. ausha. adj. V. AWCHA.

  1. adv. Sí. Denota asentimiento de momento, un sí provisional, que puede ser corregido.

awa. s. tej. Tela urdida. Hilos preparados, en proceso del tejido.

awaki unku. s. tej. Unku de decoración

triangulada, bordada o pintada. (M.I. de

la E.)

awakipa. s. tej. Tejido fino, con labores al borde de una manta.

Awankay. s. Geog. (Etim. Mantenerse o detenerse las aves en el vuelo; o Águila Real: Jorge Lira Prieto, hamanqay, planta herbácea: Fortunato L. Herrera). Abancay. Capital del departamento de Apurímac, Perú, con 26,026 habitantes en 1981. Fue creada por ley el 18 de abril de 1873.

awapay. v. tej. Bordar. Hacer dibujos artísticos sobre un tejido, con hilos de color. || Retejer.

awaq. adj. y s. tej. Tejedor, persona que teje.

awarank’u. s. tej. Máquina para tejer, máquina tejedora.

awasaray. s. Hist. Ofrenda que en la época inkaica ponían en la tumba de los sacerdotes.

away. v. tej. Acción de tejer hilos para el tejido.

awaymantu. s. Bot. (R. et P.) De la familia solanáceas. Sus frutos son bayas comestibles, de hojas dentadas. Med.Folk. Sus flores se utilizan en infusión para las mujeres parturientas. awcha. adj. Cruel, perverso, protervo, malo. SINÓN: ausha.

awchaq. adj. y s. Persona cruel, perversa y mala.

awchay. v. Cometer actos crueles, perversos y malos.

awki. s. Mit. En la mitología inkaica y la actual andina, man o espíritu protector, personaje mítico que habita en las altas cumbres, ser protector encamado en los montes, el alma de los cerros elevados. Generalmente se usa en plural: awkikuna, espíritus protectores. SINÓN: apucha, machula. || Príncipe, hijo del Inka. || Abuelo. awkila. s. V. AWKJLLA. awkilo. s. V. AWKILLO.

awkilla. s. Bisabuela. Madre de la abuela. SINÓN: awkila.

awkillo. s. Bisabuelo. Padre del abuelo.

SINÓN: awkilo.

Awkispukyu. s. Arqueol. (Awki, divinidad mítica; pukyu, manantial). Ciudad preinka sobre el Cañón del Pato, en el Callejón de Waylas, departamento de Ancash, Perú, a 4,000 m.s.n.m., al norte de la Cordillera Blanca. Probablemente pertenece al período de expansión Wari.

awphay. v. Ponerse impreciso o tenue. Ir perdiéndose hasta desaparecer.

awqa. s. Enemigo, contrario, rival, adversario. EJEM: payqa awqan, él es enemigo; awqa runa, hombre enemigo. SINÓN: cheqnikuq. Pe.Aya: auja. || Ec: auka (guerrero, salvaje, rebelde, sedicioso).

awqachakuy. v. Hacerse de enemigos.

awqakalla. s. Grupos de enemigos enfrentados. awqalaya. adj. Irascible, iracundo.

awqalla. s. Persona que camina causando terror.

awqalli. s. Instructor militar. || Soldado, guerrero. awqallikuy. v. V. AWQANAKUY. awqalluku. s. Soldado encargado de asegurar a los prisioneros, amarrándolos con lluku.

awqallunp’ay. s. Enemigo pasivo e inofensivo.

awqamanu. s. Persona que mata a su enemigo. awqana. s. Conflicto, beligerancia. Ec: aukana. awqanachiy. v. Promover un estado de beligerancia. Hacer pelear. Ec: aukanachi.

awqanakuq. s. y adj. Beligerante, luchador. awqanakuy. v. Pelear, luchar, beligerar,

enemistarse. SINÓN: awqallikuy. Ec: aukana

awqapunku. s. Puerta de prisión o cárcel.

awqaphiña. s. y adj. Enemigo acérrimo, irreconciliable. awqaqhawa. s. Vigía. Ec: aukakahuana, chapak. awqaqhawana. s. Atalaya. Torre o lugar de observación. Ec: aukakahuana, chapakna. Auqatinku. s. Apellido de origen inkaico. awqatinku. s. Guerra.

awqatinkuq. s. y adj. Guerrero; que guerrea. awqatinkuy. v. Guerrear.

awqawaki. s. Daños que se profieren entre enemigos.

Awqawallpa. s. Apellido de origen inkaico.

awqawallpa. s. Zool. Nombre genérico de

aves rapaces.

awqawasi. s. Cárcel. || Campo de concentración de prisioneros.

awqay haylliy. s. Mús. Himno triunfal, canto de victoria.

awqayay. v. Convertirse en enemigo. || Volverse malo. Ec: awkaya.

awqaypanpa. s. Campo de concentración para la lucha.

awqaypata. s. Lugar o sitio para luchar o pelear. Ec: aukaypata. awqayphuru. s. Héroe de guerra.

Awsanqati. s. Geog. (Etim. aswan aswan qatiq, el que sigue; awsan qatiq, el que puede). Ausangate. Bello e imponente nevado al SE de la ciudad del Qosqo, a 6,165 ms.n.m. Es uno de los apus o awkis del inkanato que supervive en el actual mundo andino quechua.

aya. s. Cadáver, muerto, cuerpo humano muerto.

aya aya. s. V. AYAMAYCH’A.

Ayak’uchu. s. Geog. (Etim. Rincón de muertos; o aya kuchuq, el que corta cadáver o hace autopsia). Ayacucho. Departamento del Perú creado por el

Libertador Simón Bolívar Palacios el 15 de febrero de 1825, con 503,932 habitantes en 1981 || Distrito del estado de Táchira, Venezuela. || Departamento de la provincia de San Luis, Argentina.

ayallanta. s. V. AYAR CH’APHRA.

ayamach’ay. s. Hist. Caverna funeraria,

en el inkanato. Los cadáveres embalsamados se colocaban en posición fetal. SINON: machuwasi, machut’oqo (nombres vulgares).

ayamamay. s. Zool. (Nyctibus griseus Gnelin). Alma perdida. Ave nocturna de la selva alta, de plumas blancas y negras. Emite un canto lúgubre: ayay mamay, que se asemeja al quejido de mujer herida o desesperada. SINÓN: waqtayay.

Ayamarka. s. Etnohist. Grupo étnico preinka que ocupaba la región del Qosqo. Su área y lugar de ocupación fue Anta, Niaras y Ollantaytambo. Era un curacazgo, cuyo curaca o jefe fue Tokay Qhapaq. Al arribo de los qheswas inkas fue conquistado y sometido. Subsistieron sólo como ayllu. || Geog. Comunidad campesina denominada Ayamarka y Pumamarka en el distrito de San Sebastián, Qosqo.

ayamarka. s. Panteón, cementerio. SINÓN: ayawasi, ayapanpa. || calend. Mes de noviembre en el calendario inka. ayamaych’a. s. Bot. (Alonsoa acutifolia R. et P). Planta herbácea rinantácea. SINÓN: aya aya. ayanha. s. Piedra larga que hace de puente en el fogón. (J.L.O. M.) SINÓN: chakarumi.

ayaña. s. Palito atravesado en la nariz de la cría de la pacocha o llama para evitar que siga tetando. (J.L.O.M.)

ayapacha. s. Reino o mansión de los muertos. ayapana. s. Bot. (Gusaphalium via vira). Terciopelina. Planta herbácea de la familia compuesta. Med.Folk. Es usada como sudorífica. SINÓN: wira wira.

ayapanpa. s. V. AYAMARKA. Ayapata. s. Geog. Distrito de Carabaya, Puno, Perú con 3,572 habitantes en 1981.

ayapay. v. V. TARIPAY.

ayap’acha. s. Mortaja. Hábito, sayal para amortajar. Sábana para envolver cadáveres.

ayap’anpaq. s. y adj. Sepulturero. Que entierra a los muertos.

ayaq. s. Juez de campo. || Ec: Alcalde. / Chacarero. / Pregonero.

ayaq sapatillan. s. V. NUT’U SAPATILLA.

ayar ch’aphra. s. Bot. (Erymgium Weberbaueri Wolff). Planta leñosa.

SINÓN: ayallant’a, araqch’ama.

Ayar Wayqekuna. s. Hist. Leyenda de los Hermanos Ayar. Ayar Manqo, Ayar Kachi, Ayar Uchu y AyarAwqa, con sus hermanas y esposas, Mama Oqllo, Mama Qora, Mama Rawa y Mama Waku, respectivamente, salieron de Tanpu T’oqo o Qhapaq T’oqo, en Paqareqtanpu (Paruro, Qosqo), para fundar el Imperio Inka, después del Gran Diluvio. “La leyenda de los Hermanos Ayar es una de las más bellas con que se pinta el origen inmemorial de la Gran Civilización que sale de Paqareqtanpu en el Qosqo y se difunde sobre el Continente Pre–Colombino”. (J.L.P.)

ayara. s. Agri. Tipo silvestre de una especie cultivada, en especial de la quinua. (O.B. y M.B.) SINÓN: ahara. || Bot. (Chenopodium apuliforme S). Planta quenopodiácea o quinua de granos menudos y negros. SINÓN: ahara kiwina, ahara.

ayarma. s. Necrología.

Ayarmaka. s. Geog. Comunidad en la provincia de Calca, Qosqo. Perú. || Hist. Fiestas necrológicas inkaicas.

Ayawaka. s. Geog. (Tumba). Ayabaca.

Provincia del departamento de Piura,

Perú, con 122,706 habitantes en 1981.

ayawaka. s. Tumba, sepulcro.

ayawantuna. s. Ataúd, féretro. SINÓN: kallapi.

ayawantuy. s. Entierro; acción de enterrar un cadáver. || v. Trasladar el cadáver; enterrar el cadáver.

ayawasi. s. V. AYAMARKA.

ayawaskha. s. Bot. (Banistería metallicolor Jun). (Liana de la muerte). Planta herbácea de propiedades narcóticas, de tallo voluble y flores amarillas. Se utiliza en la brujería como narcótico. Crece en la selva.

Ayawayq’o. s. Geog. (Quebrada de los cadáveres). Quebrada en el antiguo barrio inkaico de Karmenqa, hoy Santa Ana, en la ciudad del Qosqo, Perú.

ayaya! interj. Denota lamento, dolor, quejido. SINÓN: ayayay!

ayayay! interj. V. AYAYA!

aycha. s. Carne. || Parte carnosa de alguna fruta. EJEM: aycha wasi, carnicería; aycha qhatuq, vendedor de carne; aychasapa, de pura carne. || figdo. Se dice a las mujeres gordas.

aycha kuru. s. V. CH’IKIÑA.

aychamachakuy. s. Carnosidad. || v. Crecer carnaza en los ojos.

aychamay. v. V. AYCHARAY.

aycharay. v. Descarnar. Sacar la carne. SINÓN: aychamay.

aychasapa. adj. Carnoso, pulposo.

aychasenqa. adj. figdo. Carnívoro. Persona que gusta de comer mucha carne.

aych’awasqa. s. V. MUNAW.

Ayha. s. Geog. Ayja. Provincia del departamento de Ancash, Perú, con 12,761 habitantes en 1981.

ayha! interj. Folk. Término utilizado por los danzarines Qollas de la provincia de Paucartambo, Qosqo, Perú, para el cambio coreográfico: ayha! ayha!

ayhi! interj. ¡Qué enfado! ¡Qué molestia!

aykura. s. Espino protector de los cercos. || Arma utilizada por los luchadores.

aykuri. s. V. AYQORI.

aykhu. s. Voz ronca y prepotente de persona colérica.

ayllu. s. Sociol. Parentela. || Organización social andina del inkanato. Constituyó la célula fundamental, formada por el conjunto de descendientes de un antepasado común. Se remonta a más

de 3,000 años. En la actualidad subsiste como organización social básica de las comunidades campesinas del Perú, Bolivia, Ecuador y Chile. || Familia extensa, linaje, casta, con vínculo sanguíneo, con deberes y obligaciones comunes. || Demarcación territorial para usufructo general y por igual para todos. EJEM: ayllu allpa, terrenos de la comunidad o del ayllu.

aylluchakuy. v. Emparentarse, entroncarse familiarmente. Ec:

aylluyana.

aylluchaq. adj. y s. Emparentador.

Persona que resuelve la familiaridad.

ayllumasi. s. Consanguíneo. Perteneciente a la familia. Ec aylluyashka.

ayllupura. adv. Sólo entre parientes; del mismo linaje.

ayma. s. Hijo bastardo o espúreo; fuera de matrimonio. SINÓN: q’aqalo. || Procesión. Paseo religioso o cívico.

Aymara. s. Ling. (Etim. ayma, canto de cosecha; raq, aún). Lengua de la cultura Qolla o Tiwanaku, anterior a la cultura Qheswa. Floreció en la altiplanicie del Titicaca (Perú – Bolivia) y se pierde en la etnohistoria.

Aymaraes. s. Geog. Provincia del departamento de Apurímac, Perú, con 35,084 habitantes, en 1981.

aymuray. s. calend. Mes de abril en el calendario inka. || Agri. Cosecha. || Entrojar productos, principalmente el maíz, que se realiza al compás de canciones grupales. Es una de las cuatro ceremonias agrícolas principales que supervive en la actualidad.

aymuray taki. s. V. AYRIWANKA.

ayna. s. Bot. Flor. SINÓN: t’ika. Ec:

Pe.Aya: sisa.

aynay. s. Floración. || v. Florecer, florear.

ayni. s. Retorno. || Recompensa, préstamo, mutualidad, correspondencia, retribución, intercambio de acciones o actividades. || Antrop. Formas de reciprocidad económica, cultural, moral que funcionan con mecanismos jurídicos propios a niveles de personas y familias nucleares, dentro del contexto del ayllu o la comunidad campesina andina, extendiéndose a las periferias de los centros urbanos en el Perú, Bolivia, Ecuador y Chile.

ayniy. v. Retornar, recompensar. || Prestar servicio para ser recompensado.

ayñi. s. Contradicción, oposición.

ayñiy. v. Contradecir, oponer.

aypa. s. Alcance. Distancia a la que se puede alcanzar con el brazo extendido.

aypanakuy. v. Alcanzarse con el brazo mutuamente.

aypay. v. Alcanzar empinándose. ||

Alcanzar, conseguir, obtener, lograr.

EJEM: aypay panaykiman, alcanza a tu hermana. Pe.Aya: alpay.

aypuriy. v. Convidar a una persona lo que

 

uno come o bebe.

ayputi. s. V. KUKHI.

aypha. adj. Impreciso. Que no se vislumbra a la distancia. Tenue.

ayqe. s. Huida, evasión, corrida, fuga.

ayqekuq. adj. y s. Que se evade o escapa.

ayqena. adj. Persona u objeto cuya presencia provoca huida o evasión.

ayqeq. adj. y s. Fugitivo; que huye, se evade.

ayqey. v. Huir, evadir, fugar. Pe.Aya: sijey. Ec: aikina.

ayqori. s. Mús. Instrumento aerófono cuya sonoridad es lúgubre. SINÓN: aykuri.

ayqoy. v. Mugir, bramar, en especial el ganado vacuno y el león.

ayranpu. s. Bot. (Opuntia soehrensii Briton et Rose). Ayrampo. Especie altoandina de la familia cactácea. Crece en los cercos de las chacras y en las rocas. Espinas delgadas y obscuras, flores amarillas, semillas rojas obscuras, utilizadas en bebidas refrescantes. Área geográfica: Perú, Bolivia y Ecuador. Med.Folk. Se usa para curar aptas y casos de fiebre. SINÓN: haranpu.

ayriwa. s. V. AYRIWAKI.

ayriwa taki. s. V. AYRIWANKA.

ayriwaki. s. Mazorcas gemelas de maíz. SINÓN: ayriwa, taqe.

ayriwanka. s. Mús. Himno o canto festivo alusivo a la cosecha y al mes de abril. SINÓN: ayriwa taki, aymuray taki.

ayru ayru. adj. V. CHARKA CHARKA.

ayru mostasa. s. Bot. (Descurasinia Perkinsoniana Mushler). Planta herbácea muy parecida a la mostaza.

SINÓN: wayru mostasa, wayra mostasa.

ayruykun. s. Acto, cuando el pene del macho ha sido introducido en la vagina de la llama, paqocha o wanaku hembra. (J.L.O.M.)

aysa. s. Jalón, tirón. || Agri. Trabajo de chacra con varios participantes.

aysachiy. v. Hacer jalar. || Agri. Hacer aporcar el maíz u otros cultivos con varios colaboradores. (O.B. y M.B.)

aysana. s. Asa. || Lugar para jalar, tirar o arrastrar. || adj. Susceptible de ser jalado, tirado o arrastrado. SINÓN: chutana.

aysana kuti. s. Agri. Herramienta liviana para el aporque.

aysay. v. Jalar, tirar, arrastrar.

aysaypachikuy. v. Agri. Hacerse ayudar con el Qollana en la tarea agrícola, un trabajador que se retrasa. (O.B. y M.B.)

ayti. s. Enjuague. || Relave. SINÓN: aywi.

aytiy. v. Enjuagar. || Relavar, volver a lavar. SINÓN: aywiy.

ayu. s. Adúltero. SINÓN: wesqe.

ayunakuy. s. Mutuo adulterio. || v.

Cometer mutuo adulterio. SINÓN:

wesqenakuy.

ayuq. adj. y s. Adulterador. SINÓN: wesqeq.

ayusqa. adj. Violado. || Repudiado.

ayuy. v. Adulterar. || Violar. SINÓN:

Macusani, Puno, Perú.

ayuyay.

Ayuyani. s. Geog. Ayoyani. Distrito de

ayuyay. v. V. AYUY.

ayuyni. s. Bot. Planta parecida al laurel.

aywi. s. V. AYTI.    

aywiy. v. V. AYTIY.

CH
Ch, ch. alfab. Segunda grafía del alfabeto runasimi o qheswa (quechua).

Consonante africada, palatal y sonora; se pronuncia con la lengua, tocando el paladar con suavidad.

cha. Gram. Sin acentuar: partícula añadida para formar los diminutivos. Según el sentido de la frase puede tener significación despectiva. EJEM: urpicha, palomita; t’ikacha, florecita (diminutivos); waynacha, jovenzuelo; warmicha, mujerzuela (despectivos). || Acentuada y pospuesta: da significación dubitativa: quizá, tal vez, acaso, puede ser, creo que es, etc. EJEM: ch’askapaschá, tal vez será estrella; paypaschá, quizá sea él.

chaaaa! interj. Insinuación a una criatura para que se pare.

chachakoma. s. V. CHACHAKUMA.

chachakomo. s. V. CHACHAKUMA.

chachakuma. s. Bot. (Escalonia resinosa R.et.P.) Árbol de la familia saxifragácea, de tronco retorcido, utilizado en ebanistería para la fabricación de muebles torneados. También se usa como combustible. Med.Folk. Se utiliza para fortificar el organismo, durante el crecimiento y para el aseo de la boca y dientes. SINÓN: chachakoma, chachakomo.

Chachani. s. Geog. (Etim. Del aymara: varonil). Nevado al NO del Misti y la ciudad de Arequipa, Perú, con 6,090 m.s.n.m. Forma parte de una cadena volcánica.

chachapiya. s. Bot. Oca. Una variedad de oxalis tuberosa. SINÓN: oqa.

Chachapuyas. s. Geog. (Del aymara: chacha, gente; phuyu, nube.) Ciudad capital del departamento de Amazonas, Perú, con 37,081 habitantes en el año de 1981. Hist. Nombre de la tribu o tribus que habitaron la región del Amazonas, antes de la conquista de los inkas.

chachaqo. s. Greda o tierra blanquecina que disuelta sirve en la alimentación para comer con papas, sobre todo en la región del altiplano peruano y boliviano. Med.Folk. Se utiliza para curar diversas dolencias digestivas. SINÓN: chaqo, ch’aqo.

chachi. s. Severidad, rigurosidad. || adj. Severo, estricto, rígido, de carácter fuerte.

chaka. s. Puente para atravesar el tío. ||

Dintel de las puertas y ventanas. || Anat. Pierna o extremidad inferior del cuerpo humano que comprende el muslo, la pierna y el pie.

chaka tullu. s. Anat. Fémur. El hueso más largo de las extremidades inferiores que se articula con el iliaco y la tibia. SINÓN: wich’un.

 

chakachay. v. Construir puentes, pasarelas sobre un río, riachuelo o quebradas.

chakachi. s. Atoro, atragantamiento.

chakachikuq. adj. y s. Que sufre atragantamiento o atoro.

chakachikuy. v. Atragantarse, atorarse.

chakachiq. adj. y s. Que motiva atoro o atragantamiento en la deglución de los alimentos.

chakachiy. v. Motivar involuntariamente atragantamiento o atoro en la alimentación.

chakakuq. adj. y s. Cuerpo que produce el atragantamiento o atoro en la alimentación. || Objeto que se puede colocar a manera de puente.

chakakuy. v. Interponerse un cuerpo extraño en los conductos orgánicos del hombre.

Chakan. s. Geog. Comunidad campesina en la provincia de Anta, Qosqo, Perú.

chakan. s. Pernil. Pierna de animal mamífero, separada del tronco para la compraventa. EJEM: wakaq chakan, pierna de vaca.

chakana. s. Troncos o palos que se ponen en la puerta de los corrales para cerrarlos o asegurarlos. || Escalera para pasar de un lugar a otro. || Cualquier objeto apto para poner a modo de puente.

chakanay. v. Colocar palos o tablas sobre algún sitio para atravesarlo sin molestia.

chakanayay. v. Sentir cierto inicio de atragantamiento o atoro EJEM: chakanayawashanmi, estoy por atorarme.

chakanuway. s. Bot. (Apurimacea incarum Harms). Arbusto de la familia de las leguminosas, cuyas raíces y corteza se utilizan como insecticida para combatir la piojera del ganado, SINON: chakanway. || Barbasco Planta estupefaciente.

chakanway. s. V. CHAKANUWAY.

chakanyay. v. Trozar o mutilar la pierna de animal muerto.

chakapa. s. Viga de madera o fierro colocado entre los extremos de dos paredes o bases.

chakapa k’aspi. s. Arq. Dintel de puerta o ventana. SINÓN: punku chaka.

chakapay. v. Colocar vigas a modo de travesano.

chakaq. s. y adj. Persona que coloca un palo o tabla, a manera de puente.

chakaq chakaq. adv. Precipitadamente, apuradamente. EJEM: chakaq chakaq purispan qolqeta qonqamusqani, caminando precipitadamente me había olvidado el dinero.

chakaqyaq. s. Molestia que se siente en el ojo o garganta por intromisión de algún cuerpo extraño.

chakaqyay. v. Causar molestia en la garganta o en el ojo por la presencia de algún cuerpo extraño. EJEM: mikhushaspan chakachikun, cuando estaba comiendo se ha atorado.

chakarayay. v. Estar atascado. Servir de obstrucción en una vía. || Estar colocada alguna cosa a manera de puente,

chakarumi. s. V. AYANHA.

chakaruwaq. s. y adj. Persona que hace o construye un puente. || Zool. Cierta ave canora de climas tropicales.

chakasapa. adj. Pernudo. Persona que tiene las piernas muy desarrolladas o desproporcionadas.

chakata. s. Cruz. Dos largueros atravesados en forma de cruz.

chakatachiq. adj. y s. Que ordena o dispone la crucifixión.

chakatachiy. v. Hacer crucificar. || figdo.

Hacer padecer o sufrir.

chakatakuq. adj. y s. Que se pone en cruz.

chakatakuy. v. Ponerse una persona en cruz, extendiendo ambos brazos, ya sea para orientarse o para orar en estado de penitencia.

chakataq. s. y adj. Que crucifica.

Crucificador.

chakatasqa. adj. Crucificado, persona que ha sido crucificada.

chakatay. v. Acción de crucificar. || figdo. Hacer sufrir.

chakataysiq. adj. y s. Que ayuda en una crucifixión.

chakay. v. Acción de cruzar un palo o una tabla, a manera de puente o tranquera.

chakcha. s. Trote suave de caballo y de otros animales. || figdo. Por semejanza, el paso rítmico y ligero de la gente. || Brinco. || Pe.Aya: Ralo, con referencia al tejido. || Bol: Retozadora.

chakchachiy. v. Hacer trotar suavemente. SINÓN: chanchachiy.

chakchachu. s. Persona que se muda prontamente de un lugar a otro demostrando descontento. SINÓN: chakchi.

chakchali. adj. Voluble, inconstante, novelero, faramalla. EJEM: chakchali wayna, joven voluble, inconstante.

chakchaq. adj. y s. Que trota o camina suave y rítmicamente.

chakchay. v. Trotar o caminar suave y rítmicamente. SINÓN: hallpay.

chakchaykachay. v. Trotar muy a menudo, suave y rítmicamente.

chakchi. adj. V. CHAKCHACHU.

chaki. s. Anat. Pie. Pata en animales, y en

objetos las partes que sirven de sustentáculo o base. EJEM: lloq’e chakiymi nanawan, me duele el pie izquierdo.

chakichaq. s. y adj. Que coloca los pies o las patas de algún objeto.

chakichay. v. Colocar pies o patas a los muebles, muñecos, juguetes que representan animales u objetos.

chakilpa. s. V. CHAKILLPA.

Chakillchaka. s. Hist. Uno de los barrios del Qosqo inkásico, hoy por el sector del puente de La Almudena. SINÓN:

Ch’akillchaka.

chakillpa. s. Agri. Parte de la chakitaqlla o tirapié, que sirve para colocar, precisamente, el pie y dar fuerza a la herramienta para que se introduzca en el terreno. SINÓN: chakilpa.

chakin. s. Anat. Su pie o su pata del cuerpo.

chakinnay. v. Mutilar o sacar la pata de un animal muerto o de un mueble. SINÓN: chakinyay.

chakinyay. v. Amputar. Mutilar el pie o pierna de una persona o animal. || Cortar la pata de un mueble u objeto. SINÓN: chakinnay.

chakipanpa. s. Anat. Planta del pie.

chakipata. s. Anat. Empeine.

chakira. s. Joy. Dije circular de concha, coral o metal precioso. || Abalorio. Cáscara de frutos o piedras preciosas que sirven para hacer collares, aretes, etc. SINÓN: piñi. || Hist. Collares de metales preciosos primorosamente hechos y muy utilizados en la orfebrería inkaica.

chakisapa. adj. Patón, persona que tiene los pies sumamente grandes. EJEM: chakisapa herq’e, niño patudo.

chakisenqa. s. Anat. Canilla. SINÓN: nasha nasha.

chakitaklla. s. Agri. Tirapié. Herramienta de labranza típica para la roturación de la tierra, utilizada desde la época de los inkas. Consta de un palo largo de más de un metro, en cuyo extremo inferior se coloca la reja metálica llamada taklla; luego el pisadero, llamado chakilpa y en el extremo superior la mansera llamada k’umu, para manejar con la mano. SINÓN: taklla.

chakiyupi. s. Huella del pie.

chakma. s. Agri. Terreno roturado o barbechado. SINÓN: kuski. || Folk.

Danza vernacular.

chakmachiy. v. Agri. Hacer o mandar barbechar el terreno para cultivar.

chakmay. v. Agri. Barbechar, roturar la tierra para cultivarla. SINÓN: yapuy.

chakmaysiy. v. V. YAPUYSIY.

chakoq. s. V. KUKI.

chakra. s. Agri. Terreno cultivado. Sementera. Chacra. EJEM: papa chakra, sementera de papas; anti chakra llank’anakuna, herramientas andinas de labranza: allachu o rawk’ana, escarbador; qorana o aysana kuti, desherbador, chakitaklla, arado de pie; ichhuna, segadera; ichara, cernidor; kuti, mango de allachu; khituchi, pequeño azadón; lanpa, lampa; maruna, k’upana, q’asuna, walluna, golpeadores; taklla, pequeño arado; tipina, deshojador; waqtanacha, waqtana, golpeador; wayrachina, venteador.

chakra llank’aq. s. Agri. Agricultor, labriego. SINÓN: chakra ruwaq, chakraq.

chakra ruwaq. s. Agri. CHAQRA LLANK’AQ.

chakra wata. s. Agri. Alquiler o arrendamiento anual de la chacra. SINÓN: arinsa.

chakrachay. v. Agri. Convertir terrenos baldíos en cultivables.

chakrachikuq. s. y adj. Agri. Que hace trabajar su chacra.

chakrachiq. s. y adj. Agri. Que hace trabajar en la chacra o terreno de cultivo.

chakrachiy. v. Agri. Hacer trabajar la chacra con otras personas.

chakrakuq. s. y adj. Agri. Que por sí mismo labra sus tierras.

chakrakuy. v. Agri. Trabajar el dueño de una chacra por sí, para sí mismo.

chakraq. s. V. CHAQRA LLANK’AQ.

chakrayoq. s. Agri. Propietario, dueño, poseedor de chacras o terrenos de cultivo.

chakraysikuy. v. Agri. Ofrecerse al trabajo de laboreo de la chacra, incrementando mano de obra para el cultivo.

chakraysiy. v. Agri. Ayudar a otro en el trabajo de la chacra.

chaku. s. Rodeo entre muchas personas a los animales de caza, para aprehenderlos vivos.

chakuq. adj. y s. Que circunda o rodea al animal de caza, para atraparlo vivo.

chakuy. v. Circundar o rodear entre muchas personas al animal de caza para atraparlo vivo.

Chala. s. Geog. (Topón, chhalla, tallo seco de maíz.) Distrito de la provincia Caravelí, departamento de Arequipa, Perú, con 1,763 habitantes. || Meteor. Región metereológica, de constante niebla y garúa.

chalaq. s. y adj. V. SHALAQ.

chalpukuq. adj. y s. V. CHAPUKUQ.

chalpukuy. s. V. CHAPUKUY, CHALLPUKUY.

chalpusqa. adj. V. CHAPUSQA.

challchallcha. s. Mús. Sonaja. || Cascabel usado en acciones de guerra, fiestas y adoraciones.

challi. adj. y s. Bribón, zamarro, pícaro.

(J.L.P.)

challiy. v. Cometer actos de bribonería, truhanería, bellaquería ó picardía.

challiykachay. v. Cometer con frecuencia actos de bribonería, truhanería o bellaquería.

Challkuchimaq. s. Hist. General, wamink’a, de los ejércitos del Iaka Atawallpa.

challpu. s. Hisopo. Asperjador, objeto que se sumerge en un líquido para esparcirlo. || V. CHAPU.

challpuchakuy. v. Mojarse bastante, con reiteradas inmersiones en un líquido.

challpuchiy. v. Mojar con bastante líquido o hundir repetidas veces a una persona o animal a un líquido.

challpukachay. v. Sumergir algo dentro de un líquido, con intervalos y repetidas veces. SINÓN:

challpuykachay, chapuykachay.

challpukuq. adj. y s. V. CHAPUKUQ.

challpukuy. v. Sumergirse o hundirse una

persona momentáneamente en un líquido. EJEM: nanaq chakiykita unuman chalpuy, tu pie adolorido sumerge dentro del agua. || figdo. Entrometerse en asuntos ajenos. EJEM: ama challpukamuaychu, no te entrometas en mis asuntos. SINÓN:

chapukuy, chalpukuy.

challpupakuy. v. Sumergirse dentro de un líquido repetidas veces. || figdo.

Entrometerse en asuntos ajenos. EJEM: ama kausayniyman challpupakuychu, no te entrometas en mi vida.

challpupay. v. Sumergir por segunda vez o reiteradamente algún objeto o animal dentro de un líquido.

challpuq. s. y adj. Que hace sumergir dentro del agua u otro líquido algún animal u objeto.

challpusqa. adj. Sopado, mojado. EJEM: challpusqa p’acha, ropa mojada.

SINÓN: chalpusqa, chapusqa.

challpuykachay. v. V. CHALLPUKACHAY.

challpuykuy. v. Sumergir algo en un líquido con sumo cuidado y delicadeza.

chalina. s. Zool. Pez. Pescado. Vertebrados acuáticos con respiración branquial y cuerpo cubierto de escamas. Diferentes familias, géneros y especies. SINÓN: chawlla. Pe.Anc: chalwa, challwa. Bol: Ec: chawlla, challwa.

challwakuy. v. Pescar esporádicamente por distracción o deporte, para beneficio propio. EJEM:

challwakuymanmi rini, fui a pescar por deporte.

Challwamayu. s. Geog. (Río de pescados). Importante río, afluente del río Satipo, en el distrito de Llaylla, departamento de Ucayali, Perú.

challwana. s. Lugar del río o del lago donde se realiza la pesca. || Todo instrumento que sirve para pescar.

Challwanqa. s. Geog. (Topón. challwa, pez; wankay, canto: canto de sirenas, en forma figurada). Chalhuanca. Capital de la provincia de Aymaraes, departamento de Apurímac, Perú, con 4,544 habitantes en 1981.

challwaq. s. Pescador. Persona dedicada a la pesca.

challwaqhatu. s. Pescadería. Lugar de expendio de pescados. || Persona que vende pescado.

challway. v. Pescar.

chama. s. Júbilo, alborozo, alegría por algún triunfo. SINÓN: kusi. || Ec: Pan de harina de achira.

chamana. adj. Complasible, contentadizo.

chamakuy. v. Alegrarse por motivos especiales. Alborozarse íntimamente. EJEM: paychu chamakushan?, ¿él se está alegrando íntimamente?

chamay. v. Alborozarse por el triunfo propio. SINÓN: kusikuy. ANTÓN: llakikuy.

chaminku. s. Bot. (Datura stramonium L.) Planta herbácea de la familia solanáceas, de tallo liso y hojas con aguijones. Es narcótica y venenosa. Med.Folk. Se utiliza para la curación del asma en un preparado con el

tabaco.

chana. s. El último de los hijos. EJEM: chanachu kanki?, ¿eres el último hijo?

SINÓN: chanaku, ñuñupuchu.

chanaku. s. V. CHANA.

Chanapata. s. Arqueol. (Plataforma joven). Sitio y período arqueológico preinka del valle del Qosqo, cuyo núcleo fue el actual barrio de Santa Ana. Cronológicamente corresponde al período de 800 a 600 años a.C.

chancha chancha. adj. Caminar rápido, apresurado, con pasos irregulares.

chanchachiy. v. Obligar a caminar apresuradamente y sin uniformidad en los pasos. || V. CHAKCHACHIY.

chanchali. adj. V. CHANCHANKU.

Chanchamayu. s. Geog. (Topón. shancha, gallinácea plomiza: mayu, río). Chanchamayo. Provincia del departamento de Junín, Perú, con 89,059 habitantes en 1988.

Chanchan. s. Hist. Capital de la gran civilización preinkaica de Chimú, cuya ciudad, hoy en ruinas, se encuentra cerca a la ciudad de Trujillo en el departamento de La Libertad, Perú. En sus construcciones se aprecia una cultura muy avanzada. El trazo es muy perfecto, la estructura de adobes presenta hermosos adornos en relieve con figuras de aves, peces, etc. En la época de la expansión inka fue incorporada al imperio tawantinsuyano.

chanchanku. adj. Mostrenco, andariego. SINÓN: chanchali, tomaqaya.

chanchay. v. Caminar apresurada y confusamente. || fam. Ir a un lugar sólo por curiosidad y novelería.

chanchi. s. Maíz machacado para hacer comer a los pollitos. (J. L.P.)

chani. s. Valor comercial. || Precio justo de alguna cosa.

chanin. s. Valor justo; justiprecio de alguna cosa. || adj. Abundante, colmado. ANTÓN: mana chanin, cosa injusta, improcedente.

chaninchachiy. v. Mandar a justipreciar una cosa. Tasar el valor justo de algo.

chaninchakuy. v. Autovalorarse Ponerse precio o valor. EJEM: ama qan kikiyki chaninchakuychu, no te autovalores tu mismo. chaninchana yanapaq. s. Juris. NEOL. Especialista, perito nombrado por el Juez como auxiliar de justicia.

chaninchana wasipi huñunakuy. s.

Juris. NEOL. Comparendo. Acto al que comparecen las partes en litigio en mérito del mandato judicial. SINÓN: chaninchay huñunakuy, chaninchay huñunakuna.

chaninchaq. s. Juris. NEOL. Justipreciador. Tasador. El que pone el justo precio. EJEM: chaninchaq hatun runa, persona que pone el precio justo.

chaninchaq hoqpa rantin. s. NEOL. V.

CHANINCHAN MAÑAKUQ RANTIN.

Chaninchaq Kunaq Hatun Qollanan. s. Juris. NEOL. Presidente de la Corte Suprema.

Chaninchaq Kunaq Qollanan. s. Juris. NEOL. Presidente de la Corte Superior de Justicia.

chaninchaq kuskachaq. s. Juris. NEOL. Juez o Magistrado que administra justicia.

chaninchaq mañakuq rantin. s. Juris.

NEOL. Mandatario o apoderado. SINÓN:

chaninchaq hoqpa rantin.

chaninchaqpa kamachinwan

waqaychasqa. s. Juris. NEOL. Depósito judicial. Depósito ordenado por el Juez.

chaninchasqa. adj. Algo justipreciado, tasado.

chaninchay. v. Justipreciar, tasar,

avaluar, valorar algo. EJEM: allinta chaninchay llank’asqayta, valora con justicia mi trabajo.

chaninchay huñunakuna. s. NEOL. V.

CHANINCHANA WASIPI HUÑUNAKUNA.

chaninchay huñunakuy. s. NEOL. V.

CHANINCHANA WASIPI HUÑUNAKUY.

chaninchay mañakuy. s. Juris. NEOL. Demanda. Petición de la aplicación de la justicia ante el órgano jurisdiccional.

chaninchay reqsichiq. s. Juris. NEOL. Notificación judicial. Acto por el cual se lleva a conocimiento de las partes litigantes las resoluciones dictadas por el Juez. SINÓN: qelqa reqsicheq.

chaninchay wikch’uy. adj. V. WIKCH’USQA.

chaninchay yanapaq. s. Juris. NEOL. Testigo. Prueba testimonial que corrobora en la administración de justicia.

chaniyoq. adj. Que tiene valor, precio.

EJEM: chaniyoq wasi, casa que tiene precio; ancha chaniyoq wasi, casa que tiene mejor precio.

chanka. s. Inconstancia, versatilidad. ||

adj. Inconstante, mudadizo, mudable,

versátil. (J.L.P.)

chankall. adj. Indeciso, inconstante, versátil, fluctuante, inestable. SINÓN: iskayaq.

chankallpa. s. Vacilación, indecisión, irresolución. || adj. Vacilante, indeciso, dudoso.

chankallpay. v. Proceder con vacilación, indecisión, irresolución. SINÓN:

chankallyay.

chankallyay. v. V. CHANKALLPAY.

Chankay. s. Geog. (Etim. Ch’anka, grupo étnico: ayllu, familia). Chancay. Distrito de la provincia de Huaral, del departamento de Lima, Perú, con 25,249 habitantes en 1981.

chantala. s. V. CHANRARA.

chanpi. s. Metal. Aleación de cobre y oro

que tiene consistencia de acero, muy utilizado por los inkas en la fabricación de herramientas y armas de guerra. || Arma ofensiva inkásica en forma de hacha o hachilla.

chanqa. s. alim. Chupe de chuño. || Mazamorra. NEOL. ch’uño kola. || Lanzamiento, arrojo de alguna cosa. || V. SHANQA.

chanqa chanqa. adj. Dícese de las cosas tiradas, arrojadas, abandonadas. SINÓN: choqa choqa.

chanqachikuq. adj. y s. Que se hace arrojar o permite ser arrojado, bolado, lanzado. SINÓN: wikch’uchikuq, choqachikuq. chanqachikuy. v. Ser arrojado, botado, lanzado. SINÓN: wikch’uchikuy, choqachikuy.

chanqachiq. s. y adj. Que hace arrojar, botar, lanzar algo.

chanqachiy. v. Hacer o mandar arrojar, botar, lanzar algo.

chanqakachakuy. v. V.

CHANQAYKACHAKUY.

chanqakachay. v. V. CHANQAYKACHAY

chanqakuy. v. Darse un porrazo, caerse violentamente al suelo. SINÓN: wikch’ukuy.

chanqanachiy. v. Mandar o permitir que dos o más personas se lancen y reciban algo en función de trabajo o juego.

chanqanakuy. v. Arrojarse, unos contra otros, algún objeto en función de trabajo o juego.

chanqapunakuy. v. Arrojar una persona a otra algún objeto, correspondiendo ésta al instante y con el mismo objeto.

chanqariy. v. Comenzar a arrojar algún objeto ligeramente. || Arrojar suavemente algún objeto con el fin de espantar a personas o animales.

chanqarqoy. v. Arrojar algún objeto pequeño instantánea y violentamente.

chanqasqa. adj. Lanzado o arrojado de su sitio. || Persona a quien se le ha lanzado algún objeto. || Bol: Cosa empezada.

chanqay. v. Arrojar algún objeto hacia otro lugar. || Lanzar desde una altura a alguna persona, animal o cosa.

chanqaykachakuy. v. Darse porrazos a cada momento. SINÓN: chanqakachakuy, wikch’uykachakuy.

chanqaykachay. v. Arrojar o lanzar un

objeto a cada momento de un lugar a otro. SINÓN: chanqakachay, ch’aqeykachay, wikch’uykachay.

chanqay kachiy. v. Mandar o hacer arrojar suavemente alguna cosa con mucho cuidado.

chanqaykukuy. v. Arrojarse rendido de cansancio a un lugar seguro o libre con el fin de descansar. SINÓN: wikch’uykukuy.

chanqaykunakuy. v. Arrojarse mutuamente dos personas o más desde cierta altura.

chanqaykuy. v. Arrojar hacia abajo con sumo cuidado un objeto, una persona o cosa.

chanrara. s. Cencerro. || Cascabel. || adj. Familia o persona locuaz y parlanchina. SINÓN: ch’anrara, chhulchunkichu, chanlala.

chanrararay. v. Producir ruido destemplado con cualquier instrumento como el cencerro, cascabel, sonaja u otro que cause molestia al oído.

chañakllu. s. Clim. Nevisca. Borrasca de viento y nieve.

chapa. s. Apropiación; toma de posesión de terreno sin dueño. || Espía. || adj.

Que observa disimuladamente.

Chapaku. s. fam. Variación afectiva del nombre Sebastián.

chapaku. s. Acompañante. Edecán. || Protector.

chapakuy. v. Apropiarse, tomar posesión de tierras sin dueños o baldíos.

chapaq. s. V. QAWMIWA.

chapatiya. s. Centinela, vigía. || Observador cauto puesto por las autoridades.

chapatiyachiy. v. Mandar observar a los enemigos; hacer observar a personas sospechosas.

chapatiyana. s. Atalaya. Lugar de observación.

chapatiyay. v. Observar. || Acechar con fines de seguridad militar o por la seguridad de los bienes personales contra los malhechores.

chapay. v. Invadir, apropiarse o posesionarse en forma sorpresiva y violenta de algún terreno sin dueño.

Chapi. s. Geog. Importante lugar cerca a la ciudad de Arequipa, Perú, donde existe un hermoso santuario para la veneración de la Virgen Candelaria.

chapi. s. Metal. Estaño, metal empleado en las soldaduras. SINÓN: chayanta.

chapichiy. v. Hacer o mandar soldar metales.

chapinnay. v. Desoldar, despegar lo que estaba soldado.

chapipay. v. Resoldar. Volver a soldar.

chapisqa. adj. Cosa metálica soldada o adherida con soldadura.

chapiy. v. Soldar, juntar metales con soldadura. || Resanar con soldadura agujeros o grietas en objetos metálicos.

chapu. s. Acto de sumergir bruscamente en agua u otro líquido cualquiera de los miembros del cuerpo o algún otro objeto. SINÓN: challpu.

chapu chapu. adj. Mojado solo por partes.

chapuchiy. v. Mandar o hacer sumergir o mojar algún objeto en el agua o en otro líquido.

chapukuq. adj. y s. Algo que se sumerge. || fam. Persona entrometida, intrusa, indiscreta. SINÓN: challpukuq, chalpukuq.

chapukuy. v. Sumergirse y mojarse en agua u otro líquido. || fam.

Entrometerse en asuntos ajenos. SINÓN: thallpukuy, chalpukuy.

chapula. s. Zool. Cierta variedad de mariposa. || figdo. Mujer coqueta.

chapupakuy. v. Sumergirse en agua u otro líquido reiteradas veces. || figdo. Entrometerse en asuntos ajenos.

chapupay. v. Sumergir una cosa en agua u otro líquido por segunda o más veces.

chapuq. adj. y s. Que sumerge algo en un líquido.

chapuqeyuq. s. y adj. Lunático,

maniático, caprichoso. || Metete.

(J.L.P.)

chapuqocha. s. Pocillo. Plato muy hondo.

chapusqa. adj. Cosa u objeto sumergido en un líquido. SINÓN: challpusqa, chalpusqa.

chapuy. v. Sumergir alguna cosa en algún líquido o lodo. || Mezclar harinas con líquido para hacer masa. SINÓN: taqruy, mich’uy. chapuykachay. v. Sumergir algo una y otra vez en un líquido. SINÓN: challpukachay.

chaphla. s. Instrumento o pieza de metal inservible por envejecimiento. || adj. fam. Persona inútil por invalidez o vejez. SINÓN: chhaphla.

chaphlayaq. adj. y s. Instrumento o piezas de metal en proceso de envejecimiento. || adj. Instrumento u objeto de metal envejecible, oxidable.

chaphlayay. v. Volverse inservible un instrumento o pieza de metal por mucho uso o envejecimiento.

chaqcha. adj. Tej. Dícese de los tejidos ralos y flojos y algo transparentes.

chaqchay. v. Ventosear. Soltar el pedo. SINÓN: supiy.

chaqchayay. v. tej. Ponerse los tejidos ralos, flojos y transparentes por acción del uso.

chaqlla. s. Palos delgados que colocados adecuadamente se emplean en la techumbre de las casas y en la puerta de corrales y viviendas rústicas. NEOL: chacla.

chaqllachay. v. Hacer un enchaclado para tabiques o techos.

chaqllachiy. v. Mandar cortar, recolectar y preparar palos delgados o chactas.

chaqllanay. v. Desenchaclar, desarmar una empalizada o una enchaclada.

chaqllanka. s. V. CHHALA.

chaqllay. v. Empalizar, enchaclar, tejer chaclas para techumbres o tabiques.

chaqllayoq. s. y adj. Que posee chaclas para vender.

chaqlli. adj. Persona mimada, engreída, envanecida. EJEM: chaqlli p’asna, chola mimada.

chaqllichiy. v. Adular, provocar o motivar la vanidad en otra persona.

chaqllillikuy. s. y v. V. CHAQLLIY.

chaqlliy. s. Engreimiento, envanecimiento. || v. Engreírse, envanecerse. SINÓN: chaqllillikuy.

chaqna. s. Lazo o soga para liar alguna cosa. Maniota.

chaqnachiy. v. Hacer o mandar liar, amarrar con revueltas alguna cosa. Hacer amancornar o maniotar. || Hacer cargar algún peso sobre la bestia.

chaqnakuy. v. Maniatarse. Amancornarse

con soga o maniota.

chaqnana. s. Soga, soguilla, lazo o cuerda que se utiliza para amancornar o maniotar. || adj. Animal o gente que ha de ser amancornada o maniotada.

chaqnanay. v. Desatar, desliar lo amancornado.

chaqnay. s. Liar, amancornar, maniatar. SINÓN: thunkuy. || Cargar pesos sobre una bestia.

chaqo. s. Zool. (Atta sexdens Linneo. Atta cephalotes L.) Comején. Familia formicidae. SINÓN: kuki, koki. Bol: kuki. Ec: Pe.Aya: Comején. || (Eciton quadriglume Haliday y otras especies). Hormiga legendaria. Insecto del orden hymenóptera, familia formicidae, de coloración marrón. Nómada y guerrera que destruye a todo animal que encuentra en su camino. Propio de la región selvática. Pe.Aya: chakuj. Bol: chakuj. Ec:

chakuk. || V. CHACHACO. || Tala indiscriminada de árboles. Rose || adj. Derribado en desorden, sea por ejemplo material de construcción, árboles, sementeras, etc.

chaqochiy. v. Permitir o hacer derribar en desorden árboles, muros, sementeras y toda clase de objetos.

chaqokuy. v. Quebrarse o hacerse añicos cualquier objeto por causas accidentales.

chaqoq. s. y adj. Talador. Que tala árboles en el bosque con fines agrarios.

haqoy. v. Talar indiscriminadamente árboles o arbustos en gran cantidad. || Romper o hacer añicos cualquier cosa u objeto.

chaqpa. s. y adj. Criatura o cría de animales nacida de pie.

chaqpay. v. Nacer de pie.

chaqpitu. s. V. P’OLQO.

chaqru. s. Mezcla, revoltijo, hacinamiento de objetos diversos. SINÓN: chharqo.

chaqruchiy. v. Mandar, ordenar hacer mezcolanzas, revoltijos.

chaqrukuq. adj. Mezclable. Susceptible de mezclarse. || fam. Susceptible de entrometerse.

chaqrukuy. v. Mezclarse fácilmente con algo. || Entrometerse entre personas.

chaqruna. s. Instrumento para efectuar mezclas o entreveros. || adj. Disposición o aptitud de cosas diversas para ser mezcladas.

chaqrunakuy. s. Confusión, entrevero. || v. Entreverarse. Entrar en confusión.

chaqrusqa. adj. Mezclado, revuelto, confuso.

chaqruy. v. Mezclar, revolver cosas diversas, menudas o líquidos.

Charakato. s. Geog. (Etim. chakra, chacra; qhatu, vendedor). Distrito de Arequipa, Perú, con 2,885 habitantes en 1981.

charapa. s. Tortuga de río. || fam. Sobrenombre de los habitantes selváticos.

charararay. v. Producir constantemente un sonido desafinado y monótono.

charcha. adj. Mús. Instrumento musical estropeado que emite un sonido desafinado. || Voz desafinada de personas desorejadas. || Ec: Pe.Aya:

Flaco, raquítico, débil.

charchillu. s. Mús. Cuerdas que puestas en los instrumentos de percusión, y golpeados éstos en el lado opuesto, hacen vibrar todo el instrumento, como en el caso del tambor, la tinya, etc.

charka. s. Zool. Gusano menudo de color gris.

charka chanka. s. tej. Vestido de colores naturales de lana.

charka charka. adj. Caminar indeciso con las piernas abiertas, principalmente los niños. SINÓN: ayru ayru.

charkani. s. Lugar poblado de gusanillos

llamados charkas.

Charkas. s. Geog. Provincia del departamento de Potosí, Bolivia. || Ec:

Flauta.

charqa. s. Paso del hombre. SINÓN: thaski.

charqay. v. Acción de dar pasos el hombre. SINÓN: thaskiy. || Pasar con un paso largo por encima de algo, como una acequia. EJEM: yarqhata charqay, pasa de un paso largo la acequia.

charqo. s. V. TAQRU.

chaski. s. Recepción, aceptación, consentimiento. || Hist. Postillón. Persona joven que en el sistema del correo inkaico llevaba el mensaje o recado a la carrera; habiéndolo recibido de uno primero, debía entregar a otro tercero que se encontraba más adelante, a manera de carrera de postas.

chaskichikuq. adj. y s. Que logra ser recibido o aceptado.

chaskichikuy. v. Entregarse y ser recibido. Ofrecerse y ser aceptado. EJEM: noqa kikiytan Kamaqniyman chaskichikuni, yo mismo me entrego a mi Creador.

chaskichiy. v. Hacer que alguien reciba lo

que se le entrega. || Hacer aceptar con alguien una oferta. || Arg: Hacer quitar. || Bol: Depositar algo para su preservación. chaskikuq. adj. y s. Persona que recibe algo para sí. || adj. Asequible, tolerante.

chaskikuy. v. Recibir una persona algo para sí. SINÓN: qochikuy. || Admitir, acatar. || Tolerar, soportar.

chaskina. adj. Digno de ser recibido, aceptado, admitido.

chaskinakuy. v. Recibirse o aceptarse mutuamente.

chaskiwasi. s. NEOL. Correo.

chaskiy. v. Recibir, aceptar, admitir. || Cobrar. EJEM: qolqe mamita chaskiy, cobra la deuda de dinero.

chaskiykuy. v. Recibir o aceptar algo con cortesía, mucha dignidad y buena voluntad.

chatu. s. Cántaro de tiesto, muy manuable, con base abultada, que se usa para hacer hervir el agua.

chaw. adv. V. CHAY.

chawa. adj. Estado de alguna cosa blanda, extremadamente remojada hasta deshacerse de por sí.

chawaychu. s. alim. Ceviche de hígado.

(J.L.O.M.)

chawcha. s. Agri. Tubérculo precoz en el crecimiento y producción, como la papa o patata. || fam. Aplícase también a los niños precoces en el desarrollo mental o físico. SINÓN: chawchillo, maway. || Pe.Aya: Pajarito plomizo algo mayor que el gorrión. || Ec:

Gorrión. / Embuste, engaño, mentira.

chawchillo. s. V. CHAWCHA.

chawkachiy. v. Mentir, embaucar, embrollar, engañar. SINÓN: chawkay, yukay.

chawkay. v. V. CHAWKACHIY.

chawlla. s. V. CHALLWA.

chawpi. adj. Cuando está antepuesto al sustantivo significa incompleto, no terminado, no lleno, a medias. EJEM: chawpi manka, olla no llena de contenido; antepuesto al sustantivo: en pleno medio. EJEM: chawpi ñanpi tupasun, nos encontraremos en medio camino; pospuesto al sustantivo: en el centro, al medio. EJEM: chakra chawpipi mallki wiñan, en el centro de la chacra crece un árbol.

chawpichakuq. adj. y s. Que se ubica al medio o al centro de un espacio del conjunto o grupo.

chawpichakuy. v. Ubicarse o colocarse en medio o al centro de un espacio o de un conjunto.

chawpichaq. adj. y s. Que coloca una cosa al medio o centro de otras o de un espacio.

chawpichay. v. Poner una persona o cosa al medio de otras dos o más. SINÓN: chawpinay. || Beber en la mitad de una comida.

chawpin. adv. En medio, entre. EJEM: hanckaq chawpinpin waka sayashan, en medio del canchón la vaca está parada.

chawpinachiy. v. Mandar colocar algo en medio de otras personas o cosas.

chawpinakuy. v. Interponerse. Ubicarse en medio o entre otras personas o cosas. || Poner una prenda de vestir en medio de otras.

chawpinay. v. Interponer. || Poner una persona, animal o cosa al medio o entre otras. || V. CHAWPICHAY.

chawpiyachiy. v. V. CHAWPIYAY.

chawpiyay. v. Disminuir el contenido de un depósito o recipiente. || Mermar. SINÓN: chawpiyachiy.

chay. pron. Ése, ésa, éso. EJEM: chaymi ñoqaq wawqey, ése es mi hermano. || adj. Ese, esa. EJEM: chay wasin munaycha, esa casa es bonita. || adv. Sí, está bien, de acuerdo. EJEM: paqarin llank’aysimuway… – chay: mañana ayúdame a trabajar… – sí, está bien. SINÓN: chaw. ANTÓN: manan.

chay hinaqa. conj. V. HINAQA.

chayachinakuy. v. Hacer participar a todos en una distribución.

chayachiq. adj. y s. Que hace llegar. ||

Que logra la cocción de los alimentos.

chayachiy. v. Hacer llegar algo a su destino. EJEM: ñak’ay q’epita chayachimuni, apenas hago llegar la carga. || Acertar al blanco en un disparo. || Hacer consumar la cocción de los alimentos.

chayakamuy. v. Arribar o llegar para hospedarse.

chayakuq. adj. y s. Que llega a una casa para hospedarse.

chayakuy. v. Llegar a cierta casa para hospedarse. || Llegar a un sitio sólo de pasada por breves momentos.

chayamuq. s. y adj. Huésped. Que llega a casa para hospedarse. SINÓN: qorpachakuq.

chayamuy. v. Dirigirse y llegar hasta aquí. || Llegar alguna cosa a donde uno está. || Fenecer un plazo o lapso fijado.

chayanayay. v. Tener ansias de llegar cuanto antes a un lugar a donde se dirige. || Estar los alimentos a punto de cocinarse.

chayanpuy. v. Retornar. Llegar de

retorno al sitio de donde se ausentó.

Chayanta. s. Geog. e Hist. Pueblo situado al N de la ciudad de Potosí, Bolivia, conquistado por Qhapaq Tupanki. Allí, en la Emancipación, se produjo la rebelión de los hermanos Katari contra la dominación española, paralelamente con la rebelión de José Gabriel Tupaq Amaru en 1780, en el Qosqo, Perú.

chayanta. s. Miner. Metal estaño. SINÓN: chapi.

chayapu. adj. Med. Enfermedad crónica.

|| Pe.Aya: Enfermedad del corazón.

Ec: chayapoq: mal del corazón.

chayapuy. v. Cumplir el encargo o súplica de llegar a un sitio determinado. || s. Med. Dícese de una enfermedad que se hace incurable.

chayaq. adj. y s. Que llega a un sitio determinado. || De fácil cocción o que está en el punto de cocción perfecta.

chayaqe. s. Porción de herencia o patrimonio que a uno le toca por parentesco. || Pariente en grado distante o alejado. || Bol: Pariente lejano. / Conveniente, adecuado.

chayarqachiy. v. Hacer llegar con puntualidad algo a su destino. || Acertar con precisión y dar en el blanco, con un objeto lanzado. || Apresurar con prontitud la cocción de alimentos. || Conducir y hacer llegar con prontitud algo a su meta.

chayarqoy. v. Llegar repentinamente y por poco tiempo.

chayasqa. adj. Cocido, perfectamente cocinado. || Llegado, arribado.

Chayawarki. s. calend. Mes de julio o sexta luna del año. SINÓN: Antasituwa.

chayay. v. Llegar, arribar || Llegar los alimentos a su cocción perfecta.

chayaykachiy. v. Hacer llegar con afecto algo a otra persona. || Hacer llegar con mucho trabajo algo a otro sitio. ||

Cocinar algún potaje en fuego lento.

chayaykamuy. v. Llegar a un lugar en gran cantidad. EJEM: Inti Raymiman chay tukuy runa chayaykamunku, para la Fiesta del Sol ha llegado mucha gente.

chayaykukuy. v. Llegar con confianza a una casa amiga para hospedarse.

chaycha. pron. Pronombre diminutivo que indica: tan pequeña cosa, una mínima porción. EJEM: chaychatan qowan, me ha dado tan poquito. || adj. despect. Despreciable, insignificante. || Ec: Inmediatamente, al instante, en seguida.

chaychá. adv. Quizás por eso. EJEM: ch’usanmanmi karqan, chaychá mana hamunchu, parece que se ha ausentado, por eso quizás no viene.

chaylla. adv. Nada más, sólo eso. || Muy cerca, muy próximo. EJEM:

chayllachu?, ¿eso no más?

chayman. adv. Hacia ahí, a ese lugar.

EJEM: chayman churay, pon ahí.

chaymantari? adv. V. HINASPARI?

chayninta. adv. Por ahí, por ese lugar, por esa parte, por allí. EJEM: chayninta hamuy, ven por ahí.

chayniq. adv. Ese lugar, ese sitio.

chayqa. conj. Si, si no, ya que, ya que no, puesto que, supuesto que. EJEM: munanki chayqa, ñoqawan kuska llank’ay, si quieres, trabaja conmigo.

Pe.Aya: chayka. || Ec: He aquí.

chayraq. adv. Recién. Recientemente. SINÓN: kunanraq. EJEM: chayraqmi chayamun, recién llegó.

chayro. s. V. CHAYRU.

chayru. s. alim. Vianda en forma de sopa, compuesta de papas, chuño, tripas, carne picada, porción de trigo y maíz reventado. SINÓN: chayro.

cheqa. s. Verdad, cierto. || La realidad. || Veracidad, exactitud. || Evidencia. SINÓN: sullull. Ec: Pe.Aya: cheja.

cheqachakuy. v. Demostrar uno mismo su conformidad con la verdad. Verificarse. || Probar su inocencia uno mismo.

Cheqakupe. s. Geog. (Topón. cheqa, verdad; k’upa, frondoso). Checacupe. Distrito de la provincia de Canchis, Qosqo, Perú, con 5,093 habitantes en

  1. SINÓN: Ch’eqakupi.

cheqan. adv. Ciertamente, verazmente, evidentemente.

cheqanchakuy. v. Cumplirse lo que uno sospechaba o se imaginaba. ||

Realizarse los deseos o aspiraciones.

cheqanchaq. adj. Que juzga rectamente. ||

  1. Juris. NEOL. El que en juicio demuestra la justicia. || Arbitro. || Persona que certifica o garantiza la verdad de alguna cosa.

cheqancharqoy. v. Demostrar la veracidad y justicia en acto breve.

cheqanchay. v. Juris. NEOL. Fallar enjuicio conforme a la verdad, la justicia y las leyes. Juzgar con fidelidad. || Coincidir.

cheqaq. adj. Verdadero, veraz, cierto. Pe.Aya: chekan.

cheqaq kay. s. La verdad. Veracidad. || La evidencia.

cheqaqchachiy. v. Mostrar o demostrar la

verdad. || Hacer rectificar lo errado.

cheqaqchana. adj. Pendiente de probanza. Susceptible de conformarse con la verdad. || Que requiere justificación.

cheqaqchasqa. adj. Hecho conforme a la verdad. || Justificado. || Probado. || Rectificado.

cheqaqchay. v. Certificar o garantizar la verdad de algo: dar testimonio de la verdad; demostrar la verdad; probar lo que es cierto. || Rectificar o corregir lo errado. EJEM: rimasqanchista cheqaqchananchis, lo que hablamos debemos certificar con los hechos.

cheqas. s. Sitio indeterminado, lugar indefinido. EJEM: kay cheqaspin qolqeta urmachini, por este sitio he hecho caer las monedas.

cheqchi. s. alim. Choclo asado sobre la brasa. SINÓN: kukuma. || adj. figdo. Muy alegre, muy dado a reír por cualquier motivo con lo cual muestra los dientes constantemente, asemejándose a un choclo. SINÓN:

cheqchi kiru.

cheqchi kiru. adj. V. CHEQCHI.

cheqchiq. adj. y s. Que asa choclos sobre la brasa. || figdo: Reilete.

cheqchiy. v. Asar sobre la brasa mazorcas de choclo. || figdo. Reír mostrando los dientes. || Coquetear.

cheqchiykachay. v. Reír a menudo, casi sin motivo, mostrando los dientes. || Sonreír frecuentemente. SINÓN:

thintikachay, thintiy, sinsiy.

cheqni. s. Odio, aversión, antipatía.

cheqnichikuq. adj. y s. Que se hace odiar o aborrecer; que provoca aversión hacia sí.

cheqnichikuy. v. Hacerse odiar; provocar aversión hacia sí.

cheqnichinakuy. v. Darse motivo para odiarse mutuamente, entre dos o más personas.

cheqnichiq. adj. y s. Que hace o manda odiar a otra persona.

cheqnichiy. v. Hacer o mandar odiar a otra persona; fomentar aversión o aborrecimiento hacia otro.

cheqnikuq. adj. y s. Que odia, aborrece y siente rencor a otra persona. SINÓN: awqa.

cheqnina. adj. Odioso, aborrecible, digno de aversión.

cheqninakuy. v. Odiarse, aborrecerse mutuamente. EJEM: awqantin puran cheqninakunku, entre enemigos se odian recíprocamente. || Mostrar odio o rencor a otro sin razón ni motivo alguno.

cheqnipakuy. s. V. CHEQNIKUY.

cheqnipayay. v. Demostrar odio o aborrecimiento a otro repetidas veces, aunque levemente.

cheqnipunachiy. v. Motivar, ocasionar el odio recíproco o entre otras dos personas.

cheqnipunakuy. v. Provocarse el odio recíproco entre dos personas.

cheqniq. s. y adj. Que odia o demuestra rencor hacia otra persona.

cheqnisqa. adj. Odiado. Persona o cosa odiada, aborrecida. EJEM: qanmi kanki cheqnisqa, tú eres odiado.

cheqniy. v. Odiar, aborrecer, detestar, tener ojeriza.

cheqniykachay. v. Soler aborrecer u odiar a uno y otro con frecuencia y sin razón justificada.

cheqniykukuy. v. Manifestar a otro un odio profundo y duradero.

cheqnikuy. v. Odiar, aborrecer, sentir rencor o encono. SINÓN: cheqnipakuy.

chichi. adj. Desnudo, despojado de todo vestido. SINÓN: q’ala. || fam. Carne blanda y picada que se ofrece a los niños. || Pe.Aya: Camaroncillo.

chichilla. s. tej. Figura especial o dibujo en el tejido. SINÓN: pallay. || Bol:

Pasamano. / Trencilla con que se adorna el remate de las mantas indígenas. ||Ec: Remate.

chichu. adj. Hembra preñada. SINÓN: wiksayuq, onqoq. EJEM: chichu warmi hamun, viene la mujer embarazada.

chichu kay. s. Preñez, gravidez. SINÓN: wiksayoq kay.

chichukayay. v. Manifestar síntomas de gravidez.

chichuyachiq. adj. y s. Empreñador, el que pone en estado grávido a la mujer; el que embaraza. SINÓN: wiksayachiq.

chichuyachiy. v. V. WIKSAYACHIY.

chichuyakuq. adj. y s. V. WIKSAYAKUQ.

chichuyaq. adj. y s. Que manifiesta estar en estado grávido. Hembra que comienza su preñez. EJEM: sipasmi chichuyaq warmiqa, la joven es mujer que comienza su preñez.

chichuyay. v. Empreñarse la mujer o la hembra de los animales. SINÓN:

wiksayay.

chika. adv. V. CHHIKA, SHIKA.

chikchi. s. Clim. Granizo. || Granizada. ||

Bot. (Nasturtium oficinale R. Br.) Mostacilla. Planta acuática de flores blancas. SINÓN: mayu mostasa.

chikchinayay. v. Clim. Amenaza de lluvia con granizada.

chikchinkuy. v. Clim. Granizar con fuerza y persistentemente,

ocasionando daños, especialmente en la agricultura. (J.L.P.)

chikchipa. s. Bot. (Tagetes sp) Planta herbácea aromática que se emplea para condimentar alimentos. Bol:

suyku.

chikchiy. s. Clim. Granizar.

chiki. adj. V. PHIRU.

chikiy. v. Apartar de la madre una cría de vacuno para que no siga mamando y así poder ordeñar.

chikmu. s. Bot. (Trifolium amabile H.B.K.) Planta herbácea de la familia de las leguminosas, con tallos postrados, hojas compuestas de tres folíolos, de costumbre cespitosa y flores rosadas. Med.Folk. Se utiliza

para la curación de enfermedades de la vista. SINÓN: panpa t’ika layo, layu.

chikuy. v. Zoot. Separar las crías de las madres, generalmente en los vacunos, con el fin de que haya producción de leche.

chilak. s. El piar de los pollos. SINÓN: chilak chilak.

chilak chilak. s. V. CHILAK.

chilakyay. v. Piar constante de los pollos, de frío o de hambre.

chile chile. s. V. CHILI CHILI.

chili chili. s. Bot. (Geranium filipes Killip Journ). Planta de la familia de las geraníceas. Med.Folk. Se utiliza para la curación de las aftas. SINÓN: chile chile, uhutillo.

chilina. s. Anat. Tuétano. Médula espinal.

SINÓN: ñeqwin. Bol: chilima. || Pe.Aya:

Meollo.

chilu. s. Silbato. Pito.

chillikay. s. Bot. Nombre de una variedad de papas.

chuka. s. V. CH’ILLKA.

chillki. s. Bot. Estípula, miembro foliáceo rudimentario de las plantas. || Pe.Jun:

Retoño, pimpollo.

chilkincha. s. Bot. Semilla o fruto de plantas de flores compuestas que secas tienen la propiedad de adherirse a la ropa al ponerse en contacto. SINÓN: silkiwa.

chima. s. V. SHIMA.

chimaku. s. Bot. Cierta variedad de papas.

chimallaku. s. Clim. Granizo muy menudo que cae en las altas punas de los Andes. SINÓN: ch’iriri.

chimillu. s. Bot. Nombre de una variedad de papas.

china. s. Hembra. Animal del sexo

femenino. || figdo. Cierto hueco o concavidad apto para recibir un objeto saliente o convexo. || Arg: Mujer de baja condición social. || Bol: fam.

Criada, sirviente.

china hawaq’ollay. s. Bot. (Erdisia aquarrosa –Vaupel– Briton et Rose). De la familia cactáceas, con tallo articulado que puede llegar hasta los dos metros de altura, con espinas de color amarillo claro y flores blancas. El sumo del tallo es utilizado para clarificar el agua. SINÓN: uyuki, sonqon p’uynu, añanway, wipisko, aqha aqha.

china kanlli. s. V. KANLLI.

china mulli. s. Bot. (Schinus Pearcei Engelm). Árbol de la familia anacardíaceas. En el inkanato fue utilizado para embalsamar los cadáveres, por lo que se le denominó kausaq sach’a, árbol de la vida. De los frutos se elabora chicha. SINÓN: kawsay sach’a.

chinako. adj. Varón afeminado.

chinakunka. adj. Dícese del varón que tiene voz de mujer. EJEM: chinakunka waynan takinqa, el joven de voz femenina ha de cantar.

chinapaya. s. Bot. Nombre de una planta herbácea medicinal de la familia de

las compuestas, con flores amarillas.

Chincha. s. Geog. Provincia del departamento de Ica. Perú. Se divide en Chincha Alta y Chincha Baja con 117,109 habitantes en 1988. || Nombre de las islas guaneras que se encuentran frente a las costas de dicha provincia en el Océano Pacífico.

chincha. s. Norte. Dirección norte.

Orientación septentrional. EJEM: chincha neqmanmi rishani, me voy hacia el norte.

chinchay. s. Zool. (Felis pardalis

aequatorialis). Tigrillo. Orden carnívora, familia felidae. || v. Dirigir u orientar algo hacia el norte.

chinchay uchu. s. Bot. (Passiflora sp.) Una variedad del ají, caracterizado por su tamaño pequeño, pero muy picante.

SINÓN: chinchi.

Chinchayqocha. s. Geog. (Topón. chincha, norte; qocha, lago: lago del norte.) Lago de considerables dimensiones en la meseta de Bombón en el departamento de Junín, Perú.

Chinchaysuyu. s. Geog. (Etim. chincha, norte ; suyu, región: región del norte). Región norte en relación al Qosqo, la capital del Imperio del Tawantinsuyu. || Hist. Región, nación o provincia de los chinchas o jaguares. Una de las cuatro naciones o suyus que conformaban el Tawantinsuyu, o universo de las cuatro naciones inka. Inició la conquista y colonización de esta región el Inka Pachakuteq. Posteriormente fue incrementada la expansión por su hijo Thupaq Yupanki y finalmente por el Inka Wayna Qhapaq. || Ling. Dialecto hablado por los habitantes del Chinchaysuyu.

Chinchero. s. Geog. Distrito de la provincia de Urubamba, Qosqo, Perú, con 7,845 habitantes. Está situado en parte alta y guarda importantes restos arqueológicos inkaicos.

Chincheros. s. Geog. Distrito de la provincia de Andahuaylas, Apurímac, Perú, con 3,989 habitantes.

chinchi. s. Bot. Variedad del ají, de tamaño pequeño, pero muy picante.

Producto de la región selvática. SINÓN:

chinchay uchu. chinchi putu. s. Zool. (Hapale jacchus). Monito de bolsillo. Orden simios. Platirrino. Hapálido. El más pequeño de los simios habitante de la baja selva del Amazonas y Madre de Dios, Perú.

chinchilkuma. s. V. CHINCHIRKUMA.

chinchirkuma. s. Bot. (Mutisia hirsuta Meyem). De la familia de las compuestas. Arbusto de flores en cabezuela, pendientes de dos en dos de un pedúnculo largo, flores rojas y amarillas. Med.Folk. Se utiliza para curar la anemia y corregir el funcionamiento de los riñones. SINÓN: chinchilkuma.

chinininiy. v. Vibrar un sonido prolongadamente. SINÓN: retintín.

chinka. s. Extravío de alguna persona, animal o cosa. || Ec: Pe.Aya: Confuso.

chinkachikapuy. v. Notar o advertir que algo se ha perdido o extraviado. || Sentir la pérdida definitiva de un ser querido.

chinkachikuq. adj. y s. Que hace perder o extraviar algo.

chinkachikuy. v. Sufrir el extravío o pérdida de alguna cosa. || Fingir extravío.

chinkachina. s. Lugar propicio para hacer

perder o extraviar alguna cosa. || adj. Susceptible de ser extraviado o perdido.

chinkachinakuy. v. Perderse de vista mutuamente entre dos o más personas o animales.

chinkachipuy. v. Perder o extraviar alguna cosa definitivamente. || Perder o extraviar fortuitamente alguna cosa ajena en perjuicio de su dueño.

chinkachiq. adj. y s. Que pierde o extravía algo. SINÓN: qolluchiq.

chinkachiy. v. Extraviar. Hacer perder alguna cosa. || Advertir la falta o ausencia de alguien o algo.

chinkakapuq. adj. y s. Que desaparece definitivamente, en forma intencionada.

chinkakapuy. v. Desaparecer o perderse definitivamente una persona intencionalmente.

chinkakuq. adj. y s. Que se pierde o extravía. SINÓN: k’ita || Pe.Aya: Cimarrón.

chinkakuy. v. Perderse. || Fugarse.

chinkana. s. Lugar donde se pierde o extravía. SINÓN: q’olmana. || Túnel, laberinto en las obras inkaicas. || Pe.Aya: Escondijo, laberinto. || Bol:

Ec: Escondite. chinkanayay. v. Sentir o tener deseos de perderse, fugarse o desertar.

chinkapuy. v. V. QOLLUY.

chinkaq. adj. y s. Perdidizo. Que puede perderse o extraviarse; que de hecho se pierde. || Ec: Efímero.

chinkarichiy. v. Perder alguna cosa

paulatinamente. || Sentir la ausencia de algo. || Esconder algo momentáneamente.

chinkarikuy. v. Perderse o ausentarse por bastante tiempo.

chinkaripuy. v. Desaparecer o ausentarse paulatinamente. || Perderse poco a poco.

chinkarirqoy. v. Perderse o desaparecer algo repentina y momentáneamente.

chinkariy. v. Perderse o desaparecer lentamente.

chinkarqachiy. v. Perder o extraviar una cosa fortuitamente o de un momento a otro, en forma interesada. EJEM; chinkarqachiy suwakusqaykita, haz perder lo que has robado.

chinkarqokuy. v. Perderse o fugarse repentina o súbitamente.

chinkasqa. adj. Perdido, extraviado.

chinkay. v. Perderse, extraviarse alguien o alguna cosa. || Pe.Aya: Perder.

chinkaykachay. v. Perderse o extraviarse

reiteradamente.

chinkaykachiy. v. Hacer perder o extraviar alguna cosa intencionalmente y poco a poco. || Sumergir a fondo algo en un líquido o fango. chinkaykuy. v. Desaparecer o perderse

hundiéndose en el agua o en el fango.

chinla. adj. Persona o animal de constitución delgada y por tanto muy escurridiza. || fam. Persona informal.

Ec: chinli.

chinlaykachay. v. Observar conducta informal. || Coquetear las mujeres. || fam. Se dice de las gallinas que alborotan sin motivo alguno.

chinlin chantan. s. V. CHINLIN CHINLIN.

chinlin chinlin. s. onomat. Voz onomatopéyica del sonido producido por algún metal al caer al suelo. SINÓN: chinlin chanlan, chinlín chinlín, chinlín chanlán.

chinpa. s. La otra banda u orilla opuesta. EJEM: mayu chinpa, la otra ribera del río. || adv. Frente a.

chinpachinakuy. v. Ayudarse mutuamente a pasar de una ribera a otra.

chinpachiq. adj. y s. Transbordador, que transborda; que transporta algo de una ribera a la otra; que hace pasar un río o lo hace vadear.

chinpachiy. v. Conducir algo a la otra ribera. EJEM: chinpachiy chay wawata, lleva a la otra ribera a esa criatura.

chinpakachay. v. V. CHINPAYKACHAY.

chinpana. s. Instrumento o medio que se emplea para transbordar de una ribera a la otra. || La parte más estrecha de un río para pasar fácilmente de una ribera a la otra. || Piedras en hilera y sobresalientes del nivel del agua para pasar. SINÓN: p’itana.

chinpanalla adj. Vadeable, pasable. || Trecho del río muy fácil de pasar. SINÓN: ch’aqchalla.

chinparqachinakuy. v. Hacerse pasar o ayudarse a pasar mutuamente, de prisa y con facilidad.

chinparqachiy. v. Transportar de prisa y fácilmente alguna cosa de una ribera a otra.

chinpay. v. Vadear. Pasar el río de una ribera a otra por los medios convenientes; pasar o cruzar de un lado a otro.

chinpaykachay. v. Pasar y repasar; cruzar de un lado a otro repetidas veces. SINÓN: chinpakachay.

chinpaykachiy. v. Conducir o transportar

de una ribera a otra a personas, animales o cosas por servicio. ||

Aproximar algo con mucho cuidado.

Chinpu. s. Apellido de origen inkaico.

chinpu. s. Halo, aureola, nimbo. || Corona. || Cerco. || Borlilla de hilos de color que sirve de adorno. || Señal de hilos de color en sacos para medir áridos. SINÓN: tuyru, sananpa. || Ec: Arruga. / Señal, hito. / Cicatriz. /

Arrebol.

Chinpu Oqllo. s. Hist. Apellido de la princesa inka, nieta del Inka Wayna Qhapaq, madre del escritor mestizo Inka Garcilaso de la Vega. Su nombre completo fue Isabel Chinpu Oqllo Waylas.

chinpuchakuy. v. Circundarse de halo o nimbo, como el Sol y la Luna. SINÓN:

chinpukuy.

chinpukuy. v. V. CHINPUCHAKUY.

chinpuna. s. Saco o recipiente que se debe marcar o señalar para medir áridos. || Hilo de colores con que se marca el objeto que debe servir para medir áridos. || Ec: Señalar, marcar. / Cicatrizar.

Chinpurakhu. s. Geog. (Etim. chinpu, aureola; rakhu, nevado: pico de montaña con aureola). Chimborazo. Volcán apagado en la provincia del mismo nombre en Ecuador, cuya altura es 6,267 m.s.n.m.

chinpusqa. adj. Aureolado. Nimbado. || Marcado, señalado con hilos de color.

|| Medido. || Bol: Medida.

chinpuy. v. Aureolar. Nimbar. || Marcar, señalar. || Medir.

chinru. adj. Ladeado, inclinado hacia un costado. SINÓN: chinru chinru.

chinru chinru. adj. V. CHINRU.

chinruq. adj. y s. Que se inclina hacia un costado.

chinruy. v. Inclinarse hacia un costado o ladearse.

chinruykachay. v. Ladearse al caminar, repetidas veces y ocasionalmente. ||

Bambolearse al caminar o al danzar.

chinruykachiy. v. Hacer ladear, inclinar hacia un costado algo, ligeramente y con mucho cuidado. SINÓN: kinraykachiy, k’iraykachiy, t’iksuykachiy.

chinu. s. Arrullo. || Caricia entre las parejas de palomas. SINÓN: lulu.

chinunakuy. v. Arrullarse mutuamente las parejas de palomas, pico a pico. || figdo. Acariciarse mutuamente los enamorados. SINÓN: lulunakuy.

chinuy. v. Acariciar o arrullar una paloma a otra o a sus polluelos. SINÓN: luluy. || Ec: chinuna: Acariciar, alagar, mimar.

/ Regalar, obsequiar. / Deleitar.

chipa. s. Traba. Tarugo. || Remache. ||

Travesano. || Pe.Aya: Tornillo. / Cestillo de palos u hojas para llevar fruta. / Atado de paja o pellejo. || Arg: Hato de algo apretado, enredado. || Ec: Choza de carrizos. / Tornillo. / Trampa. / Travesano. / Remache.

chipana. s. Grillete. Esposas para sujetar por las muñecas a los reos. || figdo. Brazalete, ajorca, pulsera. || Ec: Envolver, engrillar, maniatar, armar trampas. / Pulsera, brazalete. / Grillete, esposas.

chipay. v. Entrabar, remachar. || fam. No decir nada, cerrar la boca.

chipi. s. V. K’USILLU.

chipipipiy. v. Brillar, refulgir intermitentemente, reverberar.

chiph. s. Expresión que indica diafanidad. || adj. Despejado. EJEM: hanaqpachaqa chiphmi kashan, el cielo está despejado.

chiphchi. s. Brillo, fulgor, reverbero.

chiphchichiq. adj. y s. Que da brillo, fulgor, reverbero.

chiphchichiy. v. Dar brillo o fulgor a algún objeto metálico.

chiphchiriy. v. Comenzar a brillar. ||

Brillar ligera y momentáneamente.

chiphchiy. v. Brillar, relucir, refulgir. || Cuchichear secretos entre dos o más personas, evitando ser escuchados por otros. SINÓN: siphsiy. EJEM: imatan chiphchinakushankichis, qué cuchichean entre ustedes.

chira. s. Semilla de los ajíes, como del rocoto, piris, ají amarillo, etc. || Ec:

Enano. / Atado. / Mudo.

chiranay. v. Extraer exprofesamente las semillas del rocoto para preparar el rocoto relleno, plato típico del sur del Perú.

chirapa. s. Clim. Llovizna en pleno brillo del Sol. Origina el arco iris.

chirapay. v. Clim. Lloviznar mientras brilla el Sol, originando el arco iris. SINÓN: chhullay.

chiraw. s. V. CHIRAWA.

chirawa. s. Invierno. Estación natural que, en la zona andina, se manifiesta por la ausencia de lluvias y el mucho frío, por la presencia de las heladas. SINÓN: chiraw, ch’akimit’a.

chiri. s. Frío. Estado de baja temperatura.

|| adj. Frígido, frío. SINÓN: qasa, khutu. ANTÓN: q’oñi. || figdo. Indiferente, apático. EJEM: chiri unu, agua fría; chiri wayra, viento frígido; chiri wayna, joven apático; chiri uchu, vianda fría.

chiri chiri. adj. V. ELA.

chiri kay. s. Frigidez, gelidez.

chirichikuq. adj. y s. Que siente frío o soporta el frío.

chirichiq. adj. y s. Que motiva el frío.

NEOL. Refrigerador. ANTÓN: q’oñichiq.

chirichiy. v. Exponer algo al frío. Refrigerar. || Ec: Escalofrío. / Andrajoso. / Pobre.

chirimuy. v. Clim. Hacer frío en el ambiente. Comenzar a producirse el frío.

chirimuya. s. Bot. (Annona cherimolia Mill. Gard). Chirimoya. Árbol de la familia annonáceas, de hermosas hojas y flores tripétalas, frutos voluminosos de pulpa blanca muy sabrosa, utilizada en la alimentación. Probablemente fue domesticada por los inkas.

Chiripa. s. Hist. Cultura preinkaica del área boliviana.

chiripa. s. NEOL. Casualidad, coincidencia. || Ec: Pantalón de los gauchos.

chiriyachiq. adj. y s. Enfriador. Que hace

enfriar. chirirayay. s. Estado de frigidez constante de la atmósfera, con cielo nublado. || Frialdad. chiririnka. s. Zool. (Díptera sarcophagidae. Sarcophaga carnaria Linneo). Moscarda de la carne. Familia sarcophagidae, cuyas larvas viven en la carne llamada ch’ikña.

SINÓN: fam. wañu wañu (moribundo).

Pe.Aya: chiriringa. || Arg: Ec: Mosco.

chiriy. v. Clim. Hacer frío en el medio ambiente. SINÓN: khutuy. ANTÓN: q’oñiy.

chiriy chiriy. v. V. ELAY.

chiriyachina. s. Enfriadero. Objeto o aparato que sirve para enfriar alguna cosa. || adj. Todo aquello que requiere enfriamiento.

chiriyachiy. v. Hacer enfriar algo caliente.

chiriyasqa. adj. Enfriado. Bajo de  temperatura.

chiriyay. v. Clim. Descomponerse la temperatura del ambiente y tornarse en clima frígido. || Enfriarse una cosa caliente. || fam. Ponerse en suspenso, perplejo, absorto, desvanecido. / Perder el ánimo o entusiasmo.

chiriyaykachiy. v. Entibiar. Hacer enfriar levemente algo caliente.

chiriykachay. v. Clim. Hacer frío en el medio ambiente, con intervalos.

chirli. adj. Aguanoso. Sustancia aguada. || fam. Lánguido, abatido, postrado.

SINÓN: seqwe, seqwi. EJEM: chirli ñawi, ojos lánguidos. Ec: chirlli.

chirli kay. s. figdo. Languidez,

abatimiento, postración.

chirlikayay. v. Languidecer. Hallarse en un estado de abatimiento y postración.

chirliyachiy. v. Hacer que lo espeso se torne en aguanoso.

chirliyaq. adj. y s. Aguable. Sustancia espesa susceptible de ponerse aguanosa.

chirma. s. Daño, perjuicio. || Ec: Aguacero. / Travesura. / Turbulencia. / Daño.

chirmachiy. v. Hacer perjudicar. Motivar algún daño.

chirmakuy. v. Hacerse o causarse daño uno a sí mismo.

chirmaq. adj. y s. Perjudicador. Que causa perjuicio o daño. || Perjudicial.

chirmasqa. adj. Dañado, perjudicado.

chirmay. v. Causar algún daño o perjuicio.

chiru. s. Lado, costado, parte lateral. || Ec: Codo. / Tramposo. / Pobre. / Ave de la región oriental.

chis! interj. Voz de arrullo con que la madre invita a dormir a su bebe. SINÓN: chisí!, chisniy!

chis chay. s. Siesta. Descanso breve de medio día. || v. Sestear. Descansar o dormir algún momento del día.

chisí! interj. V. CHIS!

chisniy! interj. V. CHIS!

Chita. s. Geog. Distrito de la provincia de Quijarro del departamento de Potosí, Bolivia.

chita. s. Cría de la oveja, separada de la madre y criada y alimentada por personas. || Pe.Aya: Animal pequeño que sigue a su dueño.

chitakuq. s. y adj. Persona que se dedica

a criar y nutrir a la cría de ciertos animales domésticos. SINÓN: chitaq. || Dícese de la cría sin madre que se adapta a la alimentación de otra madre.

chitaq. s. y adj. V. CHITAKUQ.

chitay. v. Criar una madre a una cría ajena, amamantándola. SINÓN: mahichiy. || Pe.Aya: Rehuir el trabajo para dedicarse al ocio. || Bol:

Reconocer. chiw! onomat. Voz onomatopéyica que corresponde al silbido agudo producido por el viento en los pajonales. SINÓN: chiw chiw!

chiw chiw! s. V. CHIW!

chiwaku. s. Zool. (Turdus chiguanco Lfr. y d’Orb). Zorzal, de la familia turdidae de color parduzco, pico y patas amarillentas. Su canto es en estrofas melódicas cortas que repite y varía. Insectívoro y frugívoro. Se dice que transmite el wanthio wanti o tuberculosis. SINÓN: chiwanqo, chiwaqo, chuchiku. Pe.Aya: chiwanku, chiwako. Pe.Jun: chiwillu. Arg: chiwanko.

chiwanqo. s. V. CHIWAKU.

chiwanway. s. Bot. (Crocopsis fulgens Pax). De la familia amaryllidaceas. Planta anual de flores rojas manchadas de verde, muy parecidas a la azucena. Se cultiva como planta de adorno por su especial fragancia.

chiwaqo. s. V. CHIWAKU.

chiwawa. s. Bomba, camareta, cohetón.

(J.L.P.) || Ec: Juego pirotécnico.

chiway. v. Copular las aves. SINÓN: supiy, supitiy.

chiwchi. s. Zool. Pollo. Dícese de las crías de las aves, en especial de la gallina.

Pe.Jun: chipchi, chipshi. Ec: chiwche.

chiwchichakuy. v. Conformarse en pollo el embrión del huevo dentro del cascarón, mediante la incubación. SINÓN: chiwchiyay. || Adoptar y apropiarse un pollo de madre extraña.

chiwchichina. s. NEOL. Incubadora.

chiwchichiy. v. Hacer incubar los huevos de las aves. SINÓN: oqllachiy.

chiwchiy. v. Empollar o incubar las aves. SINÓN: oqllay.

chiwchiyay. v. V. CHIWCHICHAKUY.

chiwi. s. Anat. Dedillo rudimentario, flotante, añadido al quinto dedo de la mano, del pie o de las patas de los animales. || Pe.Aya: Muy negro. / Fruta silvestre, ananá. / Fréjoles menudos. Pe.Areq: soqta, chiwillo.

chiwiqeña. s. Soguilla delgada trenzada con hilos de lana de llama de varios colores.

chiwiwiwi. s. onomat. Voz onomatopéyica del sonido silbante que produce el viento.

chiwiwiwiy. v. onomat. Producir el viento un silbido agudo en los pajonales de la puna.

chiwka. s. Juego nativo y costumbrista del inkanato, similar al golf moderno, que consiste en impulsar a ras del

suelo una bola de madera. || Instrumento de madera alargada, de cabeza arqueada, que sirve para jugar con bola de madera, precisamente, el chiwka. SINÓN: ch’iwka.

chiwkay. v. Jugar el chiwka.

chochoqa. s. V. CHUCHUQA.

chono. adj. V. CHUNU.

choqa. s. Caída brusca o fortuita. || Zool.

(Fúlica americana peruviana Morrison). Gallareta americana.

Orden gruliformes, familia rallidae. Ave de color gris pizarra, cabeza negra, pico blanco, placa frontal castaño y patas verdes amarillentas, vive en totorales. SINÓN: qocha wallpa. Pe.Aya: choka. Ec: chuka.

choqa choqa. adv. V. CHANQA CHANQA.

choqachikuq. adj. y s. V. CHANQACHIKUQ.

choqachikuy. v. V. CHANQACHIKUY.

choqachiy. v. Hacer o mandar arrojar, lanzar algún objeto.

choqakuy. v. Caerse bruscamente por un resbalón o tropiezo. SINÓN: urmay.

choqaq. s. y adj. Lanzador. Que arroja o lanza algo.

choqarayay. v. Quedarse tendido o postrado después de haber sufrido una caída brusca.

choqay. v. Lanzar, arrojar repentina y bruscamente alguna cosa.

choqaykachakuy. v. Porracearse. Sufrir repetidas veces caídas o porrazos bruscos.

choqaykachay. v. Porracear. Arrojar o lanzar bruscamente alguna cosa repetidas veces.

choqchi. adj. Enflaquecido, delgado, escuálido. ANTÓN: wirasapa. || fam.

Equino muy flaco. || Pe.Aya: Instrumento con que se ajusta la trama en el tejido flaco. SINÓN: harchi, tullu, toqte.

choqchi kay. s. Flacura, delgadez, escualidez.

choqchiyachiy. v. Causar o motivar el enflaquecimiento extremo de un animal.

choqchiyay. v. Enflaquecer paulatinamente hasta un estado calamitoso. SINÓN: weqte, harchiyay. ANTÓN: wirayay.

choqe. s. Metal. (Del aymara). Oro fino. || Todo metal precioso. || Nombre genérico del metal.

choqechay. v. Metal. Enchapar con oro otro metal precioso o agregarlo. SINÓN:

qorichay.

Choqechinchay. s. Astrol. Estrella Sirio. SINÓN: Aqochinchay.

choqeki. adj. V. TOQTI.

Choqek’iraw. s. Hist. y Arqueol. (Topón. Del aymara: choqe, oro; k’iraw, cuna, sillón: cuna de oro, sillón de oro). Lugar arqueológico de la época inka, ubicado a 1,500 metros por encima del río Apurímac, sobre una cresta de un cerro en la región de Willkapanpa (Vilcabamba), provincia de La

Convención; departamento del Qosqo,

Perú. La región de Willkapanpa fue colonizada por el Inka Pachakuteq (1,438–1,471), con el objetivo de establecer centros de producción especializados en coca, metales preciosos, plumas de aves y otros productos suntuarios. Choqek’iraw debe responder a una complementación con estos propósitos del estado inka, siendo un centro aurífero.

choqello. s. Metal. Oropel. Todo metal laminado brillante que imita al oro.

choqentullo. adj. figdo. Presumido, pretencioso, vanidoso. || Resistente, infatigable, incansable.

Choqewanka. s. Hist. (José Domingo según unos y José Mateo según otros). Intelectual, párroco de Pucará, departamento de Puno, Perú. Pronunció el famoso discurso al Libertador Simón Bolívar Palacios, en su gira por el sur del Perú: “Quiso Dios de salvajes formar un Gran

Imperio y creó a Manko Qhapaq…”

choqeyay. v. Metal. Dorarse. Tornarse un metal a la apariencia de oro. Dorarse lentamente.

choqllo. s. Choclo. Mazorca del maíz tierno. EJEM: choqllo wayk’u, choclo sancochado o cocido.

choqllo mita. s. Época de la aparición del choclo para el consumo.

choqllochakuy. v. Formarse los choclos en su tallo. || figdo. Madurar las erupciones de la viruela.

choqllopoqochi. s. Zool. (Sorophila luctuosa Lafresnaye). Espiguen) negro. Jilguero negro. Orden passeriformes, familia fringillidae. Ave pequeña de pico cónico y corto, coloración negra en la parte dorsal y blanca en la ventral. SINÓN: ch’ititi, tiwti. choqlloyay. v. Formarse el maíz en la mazorca.

Choqo. s. Hist. Lugar en la parte SE de la ciudad de Qosqo, habitado por un grupo étnico primitivo. Su líder era la kuraka Anawarqe que desposó el Inka Pachakuteq. En este sitio se encontraba la waka llamada, precisamente, Anawarqe.

choqo. adj. Orejas erguidas de los

animales, en postura de atención por algún estímulo. || fam. En las personas la atención interesada y curiosa ante un estímulo. || figdo. Aplícase también a las cosas gemelas en punta, como las torres de una capilla.

choqo rinri. adj. V. RINRISAPA.

choqope. s. Bot. Maní. Manizal o campo

donde crece el maní. SINÓN: inchis.

(J.L.P.)

choqriyay. v. V. CH’OQRIY.

Choq’eapo. s. Geog. e Hist. (Topón. Del aymara: choq’e, oro; apo, heredad: heredad de oro; para otros, del quechua: lanza del apu). Chuquiapo. Hoy La Paz, actual territorio boliviano, incorporado al Tawantinsuyu por el Inka Mayta Qhapaq. Importante zona de extracción de oro, en las cabeceras y alrededores del río del mismo nombre, señalada por los cronistas desde épocas muy remotas. (A.V.E.) SINÓN: Chukiapo.

chorcho. s. Zool. Palomita pequeña, de color pardo azulado y pico amarillento. SINÓN: qhawaychu.

(J.L.O.M.)

chu. Gram. Sufijo que señala las oraciones interrogativas que esperan respuesta. EJEM: manachu yacharqanki?, ¿tú no sabías?

chuchawa. s. Bot. Péndulo gigantesco de la inflorescencia de la planta de maguey. SINÓN: paqpa.

chuchawachay. v. Empalizar con los tallos de la inflorescencia del maguey las techumbres y cercos.

chuchawyay. v. Bot. Formarse la inflorescencia larga del maguey o paqpa.

chuchiku. s. V. CHIWAKU.

chuchin. s. Una variedad muy precoz del maíz, de granos pequeños, que produce dos veces al año. || Pe.Aya: Chacra desocupada. / Terreno que produce o en producción.

chuchu. adj. Dícese de lo duro y seco. Reseco. || Pe.Caj: Anciano, abuelo. || Bol: Teta, glándula mamaria. || Ec: Pe.Aya: Pecho, teta de mujer. / Mellizo, gemelo.

chuchullaña. adj. V. K’IRKULLAÑA.

chuchupa. s. Terquedad, capricho, testarudez. || V. QOQMA.

chuchupakuq. adj. y s. Obstinado, caprichoso, testarudo.

chuchupakuy. v. Obstinarse, encapricharse, empecinarse. SINÓN: k’irkuyachay.

chuchupi. s. V. SUSUPI.

chuchuq. adj. Secable. Aquello que seca o reseca.

chuchuqa. s. Chochoca. Mote reseco. Maíz sancochado, secado al Sol, para posteriormente molerlo y preparar un plato típico de la sierra. SINÓN: chochoqa.

chuchuqachiy. v. Hacer secar al Sol el maíz sancochado. || Aplícase también a toda cosa blanda que se hace resecar.

chuchuqay. v. Secarse al Sol el maíz sancochado. || Aplícase también de cualquier cosa blanda que se seca. SINÓN: chuchuqayay. chuchuqayay. v. V. CHUCHUQAY.

chuchuy. v. Resecarse, endurecerse o secarse espontáneamente. SINÓN: k’irkuy. || Pe.Aya: Piojo de gallina. || Bol: Pe.Caj: Mamar. || Ec: Piojo.

chuchuy chuchuy. adj. V. K’IRKUY K’IRKUY.

chuchuyachiy. v. Hacer endurecer o mandar secar extremadamente algo.

chuchuyay. v. Endurecerse, ponerse rígido, secarse mucho. SINÓN:

k’irkuyay, k’urkiyay.

chukcha. s. Anat. Cabello. Cabellera.

Pelo. VARIEDADES: yana chukcha,

cabello negro; yuraq chukcha, cabello blanco o soqo; p’aqo chukcha o chunpi chukcha, cabello rubio: suni chukcha, cabello largo; huch’uy chukcha. cabello corto; k’upa chukcha, cabello crespo: k’uspa chukcha, cabello ensortijado; ch’iri chukcha, cabello chascoso; t’anpa chukcha, cabello greñoso; suphu chukcha, cabello cerdoso; t’arqe chukcha, cabello enredado; t’iski chukcha, cabello desgreñado. EJEM: chukcha sinp’a, cabellera trenzada en una o más trenzas, muy usada por las autóctonas andinas. || Ec: akcha.

chukcha k’utu. s. Zool. (Tipulidae sp.)

Libélula. Díptero del género libellula. Típula y otros. Cabeza movible, doble par de alas, patas largas y delgadas. Se le denomina también Carta carta o Caballito del diablo. Pe.Aya: kachisuwa. Pe.Jun: catri suwa. Bol:

kharatijsi. Ec: chukcha kutu.

chukcha rutukuy. s. V. RUTUKUY, CHUKCHA RUTUY.

chukcha rutuy. s. Corte de pelo. Ceremonia familiar del corte de la primera cabellera de las criaturas. SINÓN: chukcha rutukuy, rutukuy.

chukcha suwa. s. Zool. (Melipoma sp.) Insecto del orden himenóptera, familia meliponidae. Abejita de 8 mm. de longitud, de coloración negruzca, sin aguijón. Se introduce en el cuero cabelludo para picar. Es propia de climas cálidos. Pe.Aya: chujcha kutu.

Arg: chukcha kuta. Bol: chujka suwa.

chukchachakuy. v. Cubrirse de cabello la cabeza.

chukchachay. v. Colocar una cabellera postiza o peluca. SINÓN: chukchanchay.

chukchanay. v. Descabellar. Arrancar los cabellos de la cabeza.

chukchanchay. v. V. CHUKCHACHAY.

chukchu. s. Pat. Paludismo, terciana. Enfermedad endémica propia de climas tropicales, causada por el plasmodium vivax. malarie ofalciparun, transmitido por un zancudo que habita en las aguas estancadas. || Folk. Danza folklórica del Qosqo que satiriza a los enfermos de paludismo así como a los médicos y enfermeras. || Pe.Caj: chujchukuru: Tipo de alacrán que vive en las punas.

chukchuchiy. v. Hacer o mandar temblar

o sacudir.

chukchukayay. v. Pat. Empezar a temblar el cuerpo por efecto de la enfermedad del paludismo. SINÓN: chukchuriy.

chukchuq. adj. y s. Que se sacude o tiembla.

chukchuriy. v. V. CHUKCHUKAYAY.

chukchuy. s. Pat. Acceso palúdico, consistente en sacudimientos o temblores corporales, con cese rápido. || fam. Tiritar de frío o sentir escalofríos de miedo.

chukchuykachay. v. Sacudirse o temblar por intervalos.

chukchuyuq. adj. y s. Pat Palúdico. Persona que padece de la enfermedad del paludismo o terciana.

chuki. s. Lanza. Arma de guerra utilizado en el inkanato. || Bol: Duro, consistente, recio. || V. QORI.

Chukiapo. s. V. CHOQ’EAPO.

chukinakuy. v. Inferirse mutuamente golpes de lanza.

Chukipanpa. s. Hist. (Pampa o explanada de lanzas). Explanada o plaza mayor del santuario arqueológico de Saqsaywaman. al N de la ciudad del Qosqo. Era considerada en la época de los inkas como una waka o adoratorio y correspondía al segundo seqe del Chinchaysuyu. En la actualidad, en esta explanada se escenifica el Inti Raymi o Fiesta del Sol, el 24 de junio, día del Qosqo, de cada año.

Chukisaka. s. Geog. Chuquisaca. Departamento de Bolivia con su capital Sucre.

Chukismanqo. s. Hist. Nombre de una importante cultura en el N del Perú.

chukiy. v. Lancear. Utilizar la lanza en la lucha.

chuku. s. Sombrero, gorro. Prenda de vestir que cubre la cabeza. || Ec: Tocado, birrete. / Ave andina. / Terreno despoblado en medio del bosque.

chukuchakuy. v. Cubrirse la cabeza con el sombrero, gorro o cualquiera otra prenda. SINÓN: chukullikuy.

chukuchiy. v. Cubrir con sombrero o con cualquiera prenda la cabeza de otra persona.

chukukuku. s. Conmoción, sobresalto, estremecimiento.

chukukukuchiy. v. Causar conmoción.

Motivar el estremecimiento.

chukukukuq. adj. Tembloroso. El que siente estremecimiento o conmoción.

chukukukuy. s. Temblor general del cuerpo. SINÓN: khatatatay. || v. Estremecerse. Sentir estremecimiento o conmoción hasta temblar.

chukukuy. v. Cubrirse la cabeza con el sombrero u otra prenda de vestir. SINÓN: llanthukuy.

chukulli. s. Especie de tocado. Prenda de

vestir para la cabeza usada por las mujeres, especialmente entre la nobleza inkaica.

chukullichiy. v. Hacer cubrir la cabeza de una persona con sombrero u otra prenda.

chukullikuy. v. V. CHUKUCHAKUY.

chukullu. s. Solideo. Gorra pequeña que cubre la coronilla de la cabeza.

chukuy. v. Hacer cubrir la cabeza con el sombrero, gorro, ch’ullu, etc. SINÓN: chukuchiy. || Pe.Aya: Sacar el vestido por encima de la cabeza.

chulu. s. Mestizo. Hijo de padres de distinta raza humana. En los animales producto del cruce de padres de diferente raza. En los vegetales producto de la polinización de

diferentes variedades. NEOL: cholo.

chuluyachiy. v. Amestizar.

chuluyaq. s. y adj. El que se amestiza.

chuluyay. s. Amestizamiento. || v. Amestizarse el hijo por el cruce de los padres de distintas razas. || En los animales y frutos de plantas, degeneración o regresión por el cruce de dos variedades.

chulla. s. Flote de algo sobre el agua.

SINÓN: chhulla. EJEM: mayu chulla, ave palmípeda buceadora de los ríos. || Ec: Pe.Aya: Impar, cosa sin compañero, desigual, solo. / Inquieto, intranquilo.

chullaq. adj. y s. Buceador, zambullidor.

chullay. s. Juego consistente en lanzar horizontalmente una piedrecita circular y plana al ras de las aguas tranquilas o remanzo de ríos.

chullpa. s. Hist. Sarcófago o tumba de piedras y barro en forma cilíndrica, de construcción inka.

chullu. s. Espolón de tierra que termina en la confluencia de dos ríos. || adj.

Dícese de las cosas que permanecen en remojo. EJEM: ch’uñu chullu, chuño en remojo; sara chullu, maíz en remojo. || Ec: Manantial. / Silencio. / Pantano. / Gorra de lana que cubre hasta las orejas.

chulluchikuq. adj. y s. Que se remoja en agua, totalmente o tan sólo alguna parte de sus miembros. EJEM: chakin chulluchikuq, el que hace remojar sus pies.

chulluchikuy. v. Remojarse uno mismo, en forma total o sólo alguno de sus miembros.

chulluchina. s. Depósito en el que se remoja algo. || adj. Remojable, susceptible de remojo. || Ec: Sugerir. / Botar. / Remojar. / Disolver.

chulluchiq. adj. y s. Remojador. Persona que pone algo en remojo. EJEM: qara chulluchiq, el que remoja el cuero.

chulluchiy. v. Remojar. Sumergir en líquido algo para ablandarlo.

chullukayay. v. Ponerse semiremojada una cosa o estar medio remojada.

chullunku. s. V. CHHULLUNKU.

chulluy. v. Remojar o ablandar en líquido alguna cosa dura. EJEM: chulluchiy chay sarata, haz remojar ese maíz.

chuma. adj. NEOL. Insípido, soso, sin gusto. SINÓN: q’ayma. EJEM: chuma chupi, almuerzo desabrido.

chumayachiy. v. Convertir en insípido algo que tiene sabor. Quitarle el sabor.

chumayay. v. Volverse insípido algo que tiene sabor, por acción del agua u otro agente natural.

chunchuwayta. s. Bot. (Gentiana acarlatinostrista Gilg). Planta anual de la familia gentiánceas de flores rojas. Por su belleza se utiliza como planta ornamental.

chuni taruka. s. V. TANKA TARUKA.

chunka. adj. núm.card. Diez (10). Decena. || s. Juego costumbrista que se practica en algunas localidades. Consiste en disputar algún premio, a manera del dado contemporáneo, echando al azar un huesecillo llamado taba. || Arg: Pantorrilla, pierna. || Ec:

Chupado, fuerte.

chunkachay. v. Llegar a diez en cada grupo. Ordenar por decenas.

chunkakamayuq. s. Hist. Jefe de una decena de personas en el inkario.

chunkakuy. v. Jugar con mucha destreza los juegos de azar.

chunkana. s. Todo objeto que se emplea en los juegos de azar, como la taba, el dado y otros. || Ec: v. Duplicar, doblar. / Jugar echando suerte. / Adecenar. / Absorber.

chunkanay. v. Diezmar. Extraer uno de cada diez.

chunkaq. s. y adj. El que juega a los juegos de azar.

chunkaqe. adj. núm.ord. Décimo. EJEM:

chunkaqetawayoq, décimo cuarto.

chunkarqariy. v. Jugar apresuradamente y de modo desordenado y sin acierto.

chunkay. s. Juego de azar. || v. Jugar a los juegos de azar, echar suerte. || Contar por decenas. || Pe.Aya: Dividir de diez en diez. chunkayay. v. Llegar a redondear una cantidad en diez. || figdo. Abultarse el vientre de una persona, a semejanza del cuerpo de un cántaro grande.

chunpa. s. Cántaro grande de arcilla. Chomba. SINÓN: mak’as, raki.

chunpi. s. Cinto o faja, tejida con hilos de color y dibujos primorosos, que sirve para fajar a las criaturas y para ceñir la cintura de los adultos. SINÓN: añaqo. || Refajo o tejido grueso, largo y angosto que se utiliza para sostener el aksu, el unku o la wara. || Pe.Aya: Parduzco. || Ec: Arma de combate de cobre. / Obscuro.

Chunpikancha. s. Hist. (Barrio de tejedores). Segundo barrio, de los cuatro que constituyó Manko Qhápaq al colonizar el antiguo valle del Qosqo, donde se construyó posteriormente el Intikancha y Hawqaypata (actual Plaza de Armas de la ciudad del Qosqo).

chunpichiy. v. Hacer fajar, envolver o ceñir la cintura con la faja. SINÓN:

chunpillichiy.

chunpillichiy. v. V. CHUNPICHIY.

chunpillikuy. v. Fajarse, ceñirse la cintura con la faja o correa. || Ec:

Pe.Aya: Cíngulo.

Chunpimayo. s. Arq. e Hist. (Etim. chunpi, faja; mayu, río: río como faja. Otros opinan que significa río fino). Asombroso canal de irrigación construido posiblemente 800 a. C. como una construcción mágico– religiosa a 14 kms. al SO de la ciudad de Cajamarca, a 3,500 m.s.n.m. y con 8,100 metros de largo. En la región puna presenta importantes petroglifos y el bosque de piedra conocido como fraylones. chunpiy. v. Fajar. Acción de envolver con la faja. EJEM: chay herq’eta chunpiy,

fájale a esa criatura.

chunta. s. Palmera. || adj. Hocicudo, de hocico alargado. EJEM: chunta khuchi, chancho hocicudo.

chunu. adj. Dícese de la oreja muy pequeña, sea por reducción natural o por mutilación parcial. || SINÓN: chono.

|| Ec: Almidón, fécula.

chunuyay. v. Reducirse las orejas por enfermedad o mutilación parcial.

chunya. adj. Recalentado. || adj. y s. Tubérculo cocinado y posteriormente recalentado a la brasa.

chunyachiy. v. Hacer o mandar recalentar a la brasa los tubérculos anteriormente cocinados.

chunyay. v. Recalentar a la brasa los tubérculos enfriados, antes sancochados. EJEM: papa wayk’uta chunyay, calienta a la brasa la papa fría sancochada.

chuñuqeta. s. V. Q’ACHU CHUÑU.

Chupa. s. Geog. Cordillera Navón del Cantón Girón, Ecuador.

chupa. s. Zool. Cola, rabo, miembro de los animales. || figdo. Persona o animal que sigue de costumbre a otra persona o a otro animal. SINÓN: witin. Arg: chupa, chupita (que sigue o suele seguir insistentemente a alguien por padre, amo o dueño). EJEM: chupa sapa, rabudo.

chupachasqa. adj. Que se le pone cola o rabo artificiales.

chupakayay. v. Aparecer una cola o rabo rudimentario.

chupallikuy. v. Ponerse o adaptarse alguna cosa por cola. chupan. s. Anat. Coxis. Hueso terminal de la columna vertebral. SINÓN: siki chupa. || Ec:

chupa tullu: Rabadilla. / Huevo.

chupayoq qoyllur. s. Astron. Cometa. Los inkas denominaron al astro errante como estrella con cola u onqoq qoyllor, estrella enferma. Pe.Aya: chupa sapa qoyllor, chupayoq ch’aska. SINON: onqoq qoyllor.

chupi. s. alim. Chupe. Sopa a base de carne, papas, verduras y chuño. || Anat. Vagina, vulva, órganos genitales femeninos. Bol: chupilla.

chupichay. v. alim. Mezclar o acompañar una vianda con chupe o sopa llamada chupi.

chupichiy. v. alim. Mandar o hacer que alguien se sirva la sopa o chupe.

chupikuy. v. alim. Preparar el chupe o sopa para sí mismo.

chupiq. s. y adj. alim. Persona que prepara la sopa o chupe. || Que consume la sopa o chupe.

chupiy. v. alim. Cocinar, guisar, aderezar la sopa o chupe.

chupullo. s. Tataranieto. Biznieto. SINÓN: willkaq willkan, anpullu.

chura. s. Lugar donde se incinera el sebo

utilizado en las ceremonias. SINÓN:

wakillo, kataya. (J.L.O.M.)

churachikuq. adj. y s. Que se hace poner o colocar en algún lugar, puesto o colocación. || Que se deja o manda

poner vestidos o adornos.

churachikuy. v. Dejarse poner o mandar que le pongan vestidos o adornos a uno mismo.

churachiq. adj. y s. Que hace o manda poner algo.

churachiy. v. Hacer colocar o mandar poner algo en algún lugar.

churakuq. adj. y s. Que se pone o coloca en algún sitio. || Que se entromete en algún problema o acción. Entrometido. || Que se pone una prenda. || Pe.Aya: El que sabe ahorrar.

churakuy. v. Ponerse, situarse, colocarse en algún lugar. || Entrometerse en problemas ajenos. || Indumentarse. || s. V. QHATU.

churamuy. v. Poner o colocar algo en lugar distante.

churana. s. Repisa, ménsula, lugar donde se deposita o pone algo. || Instrumento u objeto con que se pone o coloca algo. || adj. Que es susceptible de ser depositado o colocado.

churanakuy. v. Desafiarse, altercar, emularse entre dos personas o rivales.

|| Ec: Lidiar, pelear, reñir, replicar. /

Reclamar churanpuy. v. Poner o colocar algo en el lugar de su procedencia.

churapuy. v. Reponer. Volver a poner o colocar algo en algún lugar.

churarayay. v. Permanecer estático. || Estar colocada una cosa en forma estática o inmóvil.

churarikuy. v. Reservar o guardar algo para sí, para ser utilizado en momento oportuno.

churarina. s. Alacena, hornacina, lugar para colocar cosas.

churariy. v. Reservar, guardar algo para adelante o para cuando llegue la oportunidad. || Pe.Aya: Vestirse.

churarpariy. v. Poner o colocar alguna cosa en cualquier lugar, sin cuidado ni precaución y abandonarla.

churarqokuy. v. Ponerse o colocarse alguna prenda de vestir precipitadamente. SINÓN: ch’olqokuy.

churarqoy. v. Poner o colocar alguna cosa precipitadamente.

churay. v. Poner, colocar, situar, depositar alguna cosa en determinado lugar. EJEM: churay chay papata chayman, pon esa papa ahí.

churaykachay. v. Poner o colocar alguna cosa en diversos lugares y por breve tiempo.

churaykukuy. v. Ponerse con sumo cuidado y satisfacción alguna prenda de vestir obsequiada.

churaykunakuy. v. Ponerse mutuamente alguna prenda de vestir o adornos.

churaykuy. v. Poner o colocar alguna cosa con precaución y cuidado.

churaysiy. v. Cooperar en poner o colocar algo.

churchu. s. y adj. Turnio. Persona o animal que no tiene la visión en uno de los ojos.

churchuy. v. Cerrar voluntariamente uno de los ojos, utilizando sólo el otro para la visión. SINÓN: wesq’oy.

churchuyachiy. v. Privar la visión a uno de los ojos de una persona o un animal.

churchuyapuy. v. Perder la visión en uno de los ojos definitivamente.

churchuyay. v. Perder paulatinamente la visión en uno de los ojos.

churchuykachay. v. Cerrar uno de los ojos, frecuentemente con fines jocosos.

churi. s. Hijo varón, respecto a su padre. || Pe.Aya: Hijo o hija del padre. || Bol:

Sobrino o sobrina, respecto del tío.

churichakuq. adj. y s. Adoptante. Persona que adopta o prohíja a un hijo ajeno.

churichakuy. v. Adoptar o prohijar a un hijo ajeno.

churichasqa. s. y adj. Hijo adoptivo.

Persona prohijada.

churichay. v. Atribuir a un hombre la paternidad de un hijo ajeno.

churisapa. s. y adj. Padre de muchos hijos.

churiwacha. s. Mujer que tiene hijos para

otro, fuera de matrimonio.

churiyaq. adj. y s. Engendrador, progenitor, procreador.

churiyasqa. adj. Engendrado, procreado.

churiyay. v. Engendrar, procrear, generar, multiplicar la especie humana. SINÓN: wawachay.

churkuyuy. v. Ponerse el sombrero muy dentro, tocando hasta los ojos o nariz. || Pe.Aya: churkuy (alzar, elevar, poner encima algo para cargar). || Bol: churkuy (levantar la carga y colocarla en la espalda del que va llevar).

churpuy. v. Colocar sobre el fogón u otro tipo de cocina la olla dispuesta con los alimentos para su cocción.

churu. s. Camellón de pura tierra no removida, que sirve de lindero entre dos campos de cultivo o propiedades diferentes. SINÓN: churun. || Pe.Aya: Caracol. / Delgado, flaco. / Crisálida del gusano del molle.

churu churu. s. Amante; mozo guapo, elegante, diestro, generoso.

chuschupe. s. V. SUSUPI.

chusi. s. tej. Frazada tejida en telar criollo con listas de variados colores. Sirve de cobija en la cama. || Bol: Tejido que se tiende sobre un mueble. || Ec: Manta, frazada, cobija. / Alfombra.

chuska. s. Corvejón. Articulación en la pierna de las caballerías, entre la parte inferior de la pierna y la superior de la caña. SINÓN: chuskan. chusku. adj. V. QHESTI.

chuskan. s. V. CHUSKA.

chusu. adj. Mutilado del pabellón de la oreja.

chushupi. s. V. SUSUPI.

chuta. s. Pan de forma alargada y

elipsoidal. SINÓN: chutacha, wachaq wallpa. || Tesamiento, estiramiento. || Ec: Pe.Aya: Calle.

chutacha. s. V. CHUTA.

chutachikuy. v. Permitir o pedir que le jalen o estiren a uno mismo. || Dejarse jalar.

chutachiq. adj. y s. Que hace tesar, jalar o estirar.

chutachiy. v. Hacer o mandar estirar, tesar o jalar algo. EJEM: chutachiy waskhata, haz estirar o tesar la soga.

chutakuy. v. Estirarse, alargarse, tesarse. SINÓN: chutarikuy.

chutana. s. Mango o asa por donde se jala o estira algo. Instrumento para jalar, estirar o tesar. SINÓN: aysana. || adj. Susceptible de ser jalado, estirado, tesado.

chutanakuy. v. Tironearse o jalonearse mutuamente. SINÓN: aysanakuy. || fam. Dícese al juego moderno el nudo de guerra.

chutapa. s. Reiteración del estiramiento, alargamiento o tesamiento.

chutapakuy, v. Insistir esforzadamente en jalar algo, quizá en vano. || Colaborar o ayudar en la labor de jalar algún objeto pesado.

chutapay. v. Reiterar, volver a estirar, alargar o tesar.

chutapayay. v. Estirar, jalar, tesar

reiteradas veces o con insistencia.

chutaq. s. y adj. Jalador. Que estira, jala o tesa alguna cuerda u otros objetos flexibles.

chutarayay. v. Permanecer echado en una superficie horizontal. SINÓN: aysarayay, aysalayay, kunparayay.

chutarikuy. v. Alargarse, estirarse, extenderse. || figdo. Crecer. SINÓN: chutakuy.

chutariy. v. Estirar, jalar, o tesar suave y cuidadosamente.

chutarpariy. v. Dejar algo tendido o estirado, sin cuidado alguno, abandonado.

chutarqariy. v. Estirar, jalar repetidas veces y con rapidez.

chutarqoy. v. Jalar, estirar algo con violencia. SINÓN: aysarqoy.

chutay. v. Jalar, estirar, tesar. EJEM:

chutay wakata, jala la vaca.

chutaykachakuy. v. Desperezarse, estirando repetidas veces los miembros del cuerpo.

chutaykachay. v. Jalar, estirar algo repetidas veces y a menudo. SINÓN: aysaykachay.

chuwa. s. Plato hecho de arcilla cocida, decorado en vistosos multicolores con figuras zoomorfas, fitomorfas y antropomórficas. SINÓN: p’uku.

chuwi. s. Bot. Fruto de algunas leguminosas, como el poroto. || Juego de niños con dichos frutos.

chuwi purutu. s. V. PURUTU.

chuwiq. s. y adj. Que juega a las bolitas llamada chuwi o ch’uchu.

chuwiy. v. Jugar a las bolitas de chuwi, impulsándolos a papirotazos. En dicho juego, también se utiliza la semilla de fréjoles u otras bolita. SINÓN: ch’uchuy.

chuy! interj. Expresión de llamada:

¡oiga!, ¡eh!, ¡hola! SINÓN: yaw! || Arg:

Exclamación súbita por sentir un frío brusco e intenso. || Ec: chuy: poroto que se utiliza enjuego de niños.

chuyta. s. Cierta variedad de la papa o patata.

CHH

Chh, chh. alfab. Tercera letra del alfabeto quechua (runasimi o qheswa). Consonante sorda palatal, aspirada. Se pronuncia chha y funciona con las vocales a, i, o, u.

chhacha. s. Empellón, sacudida violenta que se da a una persona. || Persona o animal que sufre heridas en los pies, causadas por la pulga; propio de los climas cálidos. SINÓN: piki chhacha.

chhachaq. s. y adj. Que sacude con empellón. SINÓN: ithaq.

chhachasqa. adj. Destrozado. || Cierta erosión ocasionada por la picadura de una pulga pequeñita que se introduce dentro de la piel, entre los dedos del pie, causando un escozor insoportable e hinchazón en el sitio donde hace su huevera.

chhachay. s. Lesión causada por la pulga en el cuerpo humano o de algún animal. || v. Acto y efecto de sacudir con empellón. Dar empellones o sacudones.

chhachu. adj. Harapiento, andrajoso. || Animal lanudo de traza miserable a causa de su pelambre lanuda y descompuesta. || figdo. Aplícase en forma despectiva a una persona pobretona o de condiciones despreciables que se da cierta importancia. EJEM: chhachu misti, mestizo pobretón. SINÓN: saphsa, achhanaku, chhamullu, llachapa, shachu.

chhachukuq. adj. y s. Tejido o ropa que se vuelve raída, envejecida por el uso.

chhachukuy. v. Deshilarse un vestido por

desgaste.

chhachullaña. adj. V. CHHACHUY CHHACHUY.

chhachuy. v. Envejecer un vestido hasta deshilacharse por el mucho uso. SINÓN: thantay, thantakuy.

chhachuy chhachuy. adj. Completamente haraposo, andrajoso. EJEM: chhachuy chhachuymi kanki, eres muy haraposo. SINÓN: chhachullaña.

chhachuyaq. adj. y s. Prenda de vestir susceptible de destrozarse por el mucho uso.

chhachuyay. v. Destrozarse el vestido por

el uso permanente.

Chhachhani. s. Geog. (Etim. Para algunos proviene del aymara: varonil; para otros del quechua: chhaphchini, yo sacudo). Chachani. Hermoso cerro nevado, junto al volcán Misti, con 6,075 m.s.n.m., al NO de la ciudad de Arequipa, Perú.

chhakcha. s. Fisiol. Pedo o ventosidad sin ruido. SINÓN: chhasa, supi.

chhakchay. v. Fisiol. Expeler ventosidad sin ruido.

chhaku. s. Juego consistente en hacer soltar de la mano alguna cosa en forma repentina, quedándose el objeto con el que lo hizo soltar. || Manotazo que obliga a soltar al suelo lo que se tiene en la mano. SINÓN: chhakuchiy.

chhakuchina. adj. y s. Objeto acordado en el pacto para el juego del chhaku.

chhakuchinakuy. v. Hacer soltar algo de la mano, de un manotazo sorpresivo o chhaku.

chhakuchiq. adj. y s. Que hace soltar de la mano alguna cosa sorpresivamente.

chhakuchiy. v. Hacer caer de la mano algo que tiene otra persona. || V.

CHHAKU. chhala. adj. Aplícase al hombre o mujer de constitución delgada. SINÓN:

chaqllanka. || V. YUNKI.

Chhalaku. s. Geog. Cambista. Provincia del departamento de Piura, Perú, con 141,186 habitantes.

chhalaku. s. Chalaco. Apelativo de los nacidos en la Provincia Constitucional del Callao, Perú.

chhalakuq. adj. y s. V. CHHALAQ.

chhalakuy. v. comer. Comprar o vender mediante el sistema del trueque o canje pequeñas cantidades de algún producto, esporádicamente y en provecho propio.

chhalaq. adj. y s. comer. Que permuta o realiza el trueque en las transacciones comerciales. SINÓN: chhallakuq, chhalakuq. yankiq.

chhalariy. v. V. CHHALAY.

chhatay. v. comer. Comerciar con el sistema del trueque o permuta. Este sistema en el inkario fue desarrollado en toda su plenitud. || Canjear, cambiar, trocar, permutar. SINÓN: makipura, yankiy.

chhalla. s. Tallos y hojas del maíz seco que se utilizan como alimento para el ganado. SINÓN: shalla. EJEM: wakapaq chhalla, pasto seco para ganado vacuno. || adj. Liviano, leve, de poco peso. EJEM: kayqa chhallallan. esto es de poco peso.

chhallakapa. s. figdo. Persona mal vestida o que usa vestimenta deteriorada.

chhallakuq. adj. y s. V. CHHALAQ.

chhallakuyuq allpa. s. Geol. Suelo pedregoso o con mucha grava.

chhallakuy. v. Recolectar la chala. SINÓN: shallakuy

chhallalla. adj. Liviano, fácilmente transportable por una persona.

chhallalla phallcha. s. Folk. (Flor de fácil crecimiento). Fiesta juvenil que se realiza en algunos pueblos de la sierra del Perú. chhallalla phallchaschay. s. Folk. Danza costumbrista campesina de Paucartambo y otras provincias del departamento del Qosqo, cuya canción dice: Nachus pacha illarinña / chhallalla phallchaschay / pollerachayta qopoway / chhallalla phallchaschay. Ya el día ha amanecido / mi flor de phallcha /

dámelo mi pollerita / mi flor de phallcha.

chhallallallachiy. v. Mandar hacer ruido mediante el roce o fricción de objetos metálicos.

chhallallallay. v. Producir ruido con objetos metálicos.

chhallancha. s. figdo. Mozo galán, voluble, enamoradizo, petimetre, pisaverde.

chhallapa. s. Maquinaria, mueble u objetos deteriorados.

chhallay chhallay. adj. Livianísimo, muy liviano, de muy poco peso.

chhallayachiy. v. Aligerar o reducir el peso de un objeto pesante.

chhallayaq. adj. y s. Todo objeto susceptible a disminuir de peso.

chhallayay. v. Disminuir o bajar de peso.

chhallcha. s. Ebullición del agua al

hervir. SINÓN: shallcha.

chhallchachiy. v. Hacer hervir un líquido hasta la ebullición.

chhallchaq. s. y adj. Líquido en plena ebullición. || figdo. chhallchaq sonqo, persona irascible.

chhallchariq. adj. y s. Líquido que empieza a ebullir.

chhallchariy. v. Empezar a ebullir.

chhallchay. v. Estar en plena ebullición del agua. SINÓN: shallchay, t’inpuy.

chhallchiq. adj. y s. Que mueve o sacude el líquido de un depósito.

chhallchiy. s. Acción de agitar un líquido para lavar el depósito. (J.L.P.) || v. Agitar el líquido del recipiente con fines de limpieza o mezcla.

chhallmay. v. Caer por la sequedad excesiva los granos de la mazorca o de las vainas.

chhallu. s. Destrozo, quebrantamiento. || adj. Destrozado, quebrado, hecho añicos.

chhallu chhallu. adj. V. PAKI PAKI.

chhalluchiq. adj. y s. Que manda destrozar o quebrar algo.

chhalluchiy. v. Mandar destrozar o romper algo. SINÓN: shalluchiy.

chhallukuq. adj. Frágil, quebradizo. SINÓN: chhalluna, p’akikuq.

chhallukuy. v. Romperse o quebrarse con estrépito algún objeto frágil. SINÓN: shallukuy.

chhalluna. adj. Frágil, quebradizo, rompible, destrozable. SINÓN: chhallukuq.

chhalluq. adj. y s. Que destroza o destruye algo con estrépito.

chhallurqoy. v. V. P’AKIRQOY.

chhallusqa. adj. Roto en pedazos; totalmente destrozado, quebrado, malogrado.

chhalluy. v. Romper, quebrar, destrozar con mucho ruido un objeto frágil. SINÓN: shalluy.

chhamchiq. adj. y s. El que machaca maíz u otro grano. (J.L.P.)

chhamchiy. v. Machacar el maíz u otros granos para dar de comer a los pollitos. EJEM: chhamchiy sarata chiwchikunaman mikhuchinapaq, machaca el maíz para dar de comer a los pollitos.

chhamullu. adj. Trapiento, harapiento, zarrapastroso. SINÓN: saphsa, chhachu.

chhancha. s. Hilachas que se cuelgan de los vestidos. || Pelos largos y disgrenados de los animales. SINÓN: chhaphcha, saqsa. || adj. Envejecido, raído.

chhanki. s. Contoneo. Garbo al caminar y bailar.

chhankiy. v. Contonearse. Andar o bailar con garbo. SINÓN: q’ewiykachakuy.

chhanqa. s. Agri. Cereal granulado o machacado. || Residuo del cernido de granos. (O.B. y M.B.) SINÓN: chharqa.

chhanqa aqo. s. Arena gruesa. Cascajo

chhanqachaq. adj. y s. Que mezcla una porción granulada con arena fina,.

chhanqakuq. adj. Granos susceptibles a ser triturados a medias.

chhanqanay. v. Extraer de la harina fina el afrecho. || Eliminar lo espeso de una sopa. SINÓN: chhanqaray.

chhanqaray. v. V. CHHANQANAY.

chhanqay. v. Preparar harina granulada.

chhanqayachiq. adj. y s. Granulados Que muele los granos a medias o muy granulado.

chhanqayachiy. v. Granular. Moler los granos sólo a medias. EJEM: chhanqayachiy sarata, granula el maíz.

chhanqayaq. adj. y s. Grano rebelde a la molienda perfecta, quedando en granulaciones.

chhanqayay. v. Triturarse el grano a medias, quedando en granulaciones.

chhapa. s. Afrecho. Cáscara de los granos que queda al cernir la harina. SINÓN: shapa.

chhapasapa. adj. Harina recargada de afrecho.

chhapatu. s. Porción más tosca o gruesa del afrecho.

chhaphcha. s. V. CHHANCHA.

chhaphchi. s. V. SHAPHCHI.

chhaphchichiq. adj. y s. Que manda sacudir algo. || NEOL: Máquina vibradora o persona que la maneja.

chhaphchichiy. v. Mandar o hacer sacudir. || NEOL. Hacer funcionar la máquina vibradora.

chhaphchikuq. adj. y s. Que se sacude; objeto susceptible de sacudimiento.

chhaphchikuy. v. Sacudirse, agitarse.

chhaphchiq. adj. y s. Sacudidor. Persona que sacude.

chhaphchirpariy. v. Dar un sacudón violento sin cuidado alguno.

chhaphchiy. s. Sacudimiento, zarandeo. ||

  1. Sacudir. EJEM: chhaphchiy chay qhelli p’achata, sacude esa ropa sucia.

chhaphchiykachay. v. Sacudir alguna cosa repetidas veces, especialmente tejidos.

chhaphchiysiy. v. Colaborar a otra persona en sacudir alguna cosa.

chhapu. s. Conjunto de hilachas que se cuelgan de los bordes de los vestidos raídos, semejando flecos. || Dícese del conjunto de las raíces fasciculadas de las plantas. || Dícese también de los vellos de uno y otro sexo. SINÓN: shapu.

chhapuyay. v. Reducirse, por el mucho uso, en hilachas colgantes el borde de algún tejido.

chhaphla. adj. V. CHAPHLA.

chhaqaqachiy. v. Producir ruido con el movimiento de varios objetos metálicos que chocan entre sí.

chhaqaqaqaq. s. onomat. Ruido

producido por el movimiento de objetos metálicos. || fam. Crujido de los dientes por el frío intenso.

chhaqaqaqay. v. onomat. Ruido característico de objetos metálicos al chocar entre sí.

chhaqru. s. Mezcla, revoltijo,

hacinamiento de objeto diversos.

SINÓN: chharqo, mich’u. || Ec: Abarrote, mezcla. || adj. Mezclado, entreverado, combinado de cosas que son susceptibles de mezcla o entrevero.

SINÓN: thaqru, mich’u, chharqu, minu, pitu.

chhaqrukuy. v. Mezclarse entre personas. || figdo. Entrometerse. SINÓN: taqrukuy.

chhaqruna. s. Instrumento para efectuar

las mezclas o entreveros. || adj. Disposición o aptitud de cosas diversas para ser mezcladas.

chhaqrusqa. adj. Mezclado, contuso, revuelto. SINÓN: taqrusqa.

chhaqruy. v. Mezclar, entreverar, combinar, revolver cosas diversas, menudas o bien diversos líquidos. SINÓN: mich’uy, minuy.

chharpa. adj. Superficie áspera y escamada. SINÓN: kharka, khirki, sharpa.

chharpanay. v. Desescamar. Quitar la aspereza y escamosidades de algún cuerpo. EJEM: challwata chharpanay, desescama el pescado.

chharpayay. v. Adquirir una superficie asperezas o escamosidades.. || V.

CHHASPACHAKUY.

chharqa. s. Residuos que quedan después de cernir harina molida. || adj. Granulado. Mal molido. || fam. chharqa kunka, voz estentórea, voz rajada. SINÓN: chhanqa, sharqa.

chharqanay. v. Sacar o extraer la porción

granulada de las harinas. || Separar o quitar las granzas de la harina pulverizada.

chharqatu. s. Porción gruesa de los granos mal molidos que no pasa por el cernidor.

chharqo. adj. V. CHAQRU, CHHAQRU, MICH’U.

chharqokuy. v. V. MICH’UKUY.

chharqonakuy. v. V. TAQRUNAKUY.

chharqosqa. adj. V. TAQRUSQA.

chharqoy. v. V. MICH’UY.

chharqu. adj. V. CHHAQRU.

chhas. s. onomat. Voz onomatopéyica que imita el ruido producido por el escape de aire por algún resquicio.

chhasa. s. Fisiol. Ruido sordo producido por el escape de la ventosidad. || Ventoseo con ruido sordo. SINÓN: chhakcha, supi, shakcha, shasa, thakta, thasta. chhasay. v. Fisiol. Acto de producir ruido sordo en el momento del ventoseo. || fam. Ventosear con cierto cuidado. SINÓN: shasay.

chhaspa. adj. Áspero, escamoso, tratándose de la piel humana y de los animales. SINÓN: sarpha. || Insulto. EJEM: chhaspa uya warmi, mujer de cara escamosa.

chhaspachakuy. v. Presentarse en la superficie cutánea asperezas y escamosidades. SINÓN: chharpayay, sarphayay.

chhaspayaq. adj. Superficie o piel susceptible de tener asperezas o escamosidades.

chhaspayay. v. Tornarse una superficie en áspera y escamosa.

chhataku. adj. Zarrapastroso y pedante, de mala traza, desalineado.

chhayna. adv. Apócope de chayhina: como eso, de esa manera, semejante a eso. SINÓN: shayna.

chhaynachikuy. v. fam. Expresión de doble sentido: consentir le hagan de esa manera o del modo consabido. SINÓN: ruwachikuy.

chhaynachiq. adj. y s. Que hace o permite obrar de esa manera o del modo consabido (expresión de doble sentido y vulgar).

chhaynachiy. v. Mandar hacer a otro de tal manera o del modo consabido.

chhaynan. adv. V. CHHAYNA.

chhaynana. adj. Susceptible de ser hecho o tratado de tal manera o del modo consabido.

chhaynanakuy. v. Darse mutuamente el trato de tal manera o del modo consabido.

chhaynaq. adj. y s. Que acostumbra obrar del modo consabido.

chhaynaqa. adv. V. HINAQA.

chhaynay. v. Hacer u obrar de tal manera o modo consabido.

chhaynaykachay. v. Hacer u obrar reiteradas veces de tal manera o modo consabido.

chhika. adv. Tanto, cuanto. Indica cantidad, tamaño y porción. EJEM: hay chhika, este tanto, esta porción. SINÓN: chika.

chhikikuy. v. Suspender algo. Dejar en suspenso. (E. y N.H.)

chhillariy. v. Empezar a derramar o diseminar. || Derramar con cuidado.

chhillay. v. Derramar, desparramar, diseminar.

chhillpa. s. Astilla pequeña y puntiaguda de cualquier madera. SINÓN: k’aphu, shillpa.

chhillpanay. v. Extraer las astillas pequeñas y puntiagudas de un madero.

chhillpay. v. Astillar o sacar astillas de un madero. SINÓN: k’aphtiy.

chhima. s. Agri. Variedad del maíz de granos pequeños lustrosos, utilizados para tostar.

chhipanay. v. V. SHILLPANAY.

chhira. s. Agri. Azadón de madera o reja

de madera para aporcar en tierra suelta. (E. y N.H.)

chhiri uchu. s. V. LLAQWAY UCHÚ.

chhoqo. s. Sistema típico de cerradura movible, semejante a una chapa. NEOL: candado. SINÓN: p’uti.

chhuchu. s. fam. Dícese como apelativo a

los habitantes de tas provincias de

Chumbivilcas del Qosqo y

Cotabambas de Apurímac, Perú. || adj. Aves que suelen tener las patas cubiertas de plumas.

chhuchullu. s. Vaquero o ganadero de las provincias de Chumbivilcas y Yanaoca del Qosqo y Cotabambas de Apurímac, Perú.

chhuchuq. adj. y s. Persona que arrastra

los pies al caminar. (J.L.P.)

chhuchuy. v. Arrastrar los pies al

caminar. SINÓN: suchuy.

chhukiq. s. y adj. Agri. Persona que abre el hoyo con la chakitaqlla, seguida por la persona que pone la semilla en la siembra de las leguminosas como habas, arvejas, tarwi. (O.B. y M.B.)

chhuklu. s. V. CH’IKA.

chhukluchiy. v. V. CH’IKACHIY.

chhukruna. s. V. CHHURUNA.

chhulla. s. Clim. Rocío de la mañana. || Plantas mojadas después de la lluvia.

(O.B. y M.B.). SINÓN: sulla, shulla.

chhulla qasa. s. Clim. Helada húmeda a la cual se someten las papas para elaborar la moraya y el chuño. (O.B. y M.B.)

chhullachay. v. Rociar, asperjar o regar suavemente las plantas con la lluvia.

chhullanay. v. Regar, sacudiendo el rocío

producido en las plantas.

chhullay. v. Clim. Lloviznar sobre cualquier superficie. SINÓN: chirapay, sullay.

chhullayay. v. Clim. Formarse el rocío sobre cualquier superficie.

chhullchu. adj. Abundante en hijos, crías, frutos tiernos y menudos. || s. onomat. Folk. Toda danza folklórica cuyos danzarines llevan cascabeles en las piernas.

chhullchunkichu. adj. V. CHANRARA.

chhullchuq. s. onomat. Folk. Danzarín o persona que baila con sonajas o cascabeles que producen el sonido onomatopéyico chhull chhull.

chhulli. s. Pat. Gripe. || Catarro. SINÓN: chhulli onqoy. EJEM: chhulliyoqmi kashani, estoy acatarrado, agripado.

chhulli onqoy. s. V. CHHULLI.

chhulliyoq. adj. y s. Pat. Persona agripada, acatarrada.

chhullmi. s. Desparramamiento o desordenamiento de un conjunto o atado de cosas.

chhullmi chhullmi. adj. Cualidad de desparramarse o desordenarse un conjunto de cosas ordenadas.

chhullmichiq. adj. y s. Que ocasiona desparramamiento o desordenamiento

de un conjunto de cosas.

chhullmichiy. v. Ocasionar el desparramamiento o desordenamiento de un conjunto de cosas.

chhullmikuq. adj. Conjunto de cosas coherentes u ordenadas susceptibles de desparramarse o desordenarse.

chhullmikuy. v. Desparramarse o desordenarse un conjunto de cosas coherentes u ordenadas.

chhullmiq. adj. y s. Desparramador. Que ocasiona el desparramamiento o desordenamiento de un conjunto de cosas cohesionadas u ordenadas.

chhullmiy. v. Desparramar o desordenar un conjunto de cosas ordenadas o coherentes.

chhullpi. s. Padrastro; piel, pellejo que se levanta de la carne inmediata a las uñas de las manos y que causa dolor.

chhullpinay. v. Extirpar o curar el padrastro o pedazo de piel que levanta junto a las uñas de los dedos de las manos.

chhullunku s. Hielo, carámbano, agua solidificada por el frío. SINÓN: chullunku. chhullupa. s. Pieza de las cerraduras típicas que encaja al cerrar en una ranura de la chapa. chhuru. s. Zool. Pico de ave. EJEM: chhurusapa urpi, pájaro picudo, de pico grande

chhuruchiy. v. V. CH’IKACHIY.

chhuruna. s. Pico de las aves. SINÓN: chhukruna, t’aphsana, t’aphtana, tullu senqa.

chhurusqa. adj. V. HANCH’USQA.

chhuruy. v. Picoteo de las aves para alimentarse. SINÓN: hanch’uy, t’aphsay, t’aphtay, ch’ikay. || Pe.Aya:

tupsapayay, picotear.

chhusu. s. Estiércol de los animales equinos, usado como combustible por los campesinos. SINÓN: chhusu.

CH’

Ch’, ch’ alfab. Cuarta letra o grafía del alfabeto runasimi o qheswa (quechua). Consonante reforzada o restallante y palatal. Se utiliza con las cinco vocales y se pronuncia ch’a.

ch’acha. s. Ayuno, abstención de alimentos. || Hambruna, carestía y apremio por falta de alimentos. || adj. Encrespado. EJEM: ch’acha wallpa, gallina de plumas encrespadas. || V.

CH’ACHARA.

Ch’achachiq. adj. y s. Hambreador, persona que priva de los alimentos. SINÓN: yarqayachiq, sasichiq.

ch’achachiy. v. Hambrear, obligar a ayunar, privar de la alimentación.

ch’achakayay. v. Estar obligado a soportar el ayuno prolongado.

ch’achamuy. v. Ayunar o privarse de los alimentos a cierta distancia del lugar donde uno consumía lo suficiente.

ch’achana. adj. y s. Lugar o tiempo para ayunar o padecer de hambre, a propósito. EJEM: hamunñan ch’achana p’unchay, ya llegó el día de ayuno.

ch’achaq. adj. y s. Ayunador, ayunante, que soporta el hambre.

ch’achara. adj. Dícese de la gallina o ave de plumas crespas o volteadas. EJEM: ch’achara wallpa hiña saphsa maqta, cholo traposo como la gallina de plumas crespas. SINÓN: ch’acha.

ch’achay. v. Ayunar, privarse de los alimentos. || Bol: NEOL. Parrandear.

ch’achaykuy. v. Ayunar o privarse de los alimentos prolongadamente.

ch’achu. adj. Moroso, renuente a pagar sus deudas. || Tramposo, embaucador. SINÓN: manu manu. || Bol: Bebedor incorregible. / Fullero, petardista. || Ec: Sablista, estafador, petardista, fullero.

ch’achu kay. s. Condición de farsante, tramposo, engañoso, fullero.

ch’achuchikuy. v. Sufrir una estafa o engaño en materia de comercio. || Hacerse embaucar.

ch’achuy. v. Estafar, trampear, embaucar, no cumplir lo estipulado. SINÓN: yukay.

ch’aha. adj. V. QHARQA.

ch’ak. adj. onomat. Resplandeciente, iluminado, clarísimo por luces naturales o artificiales. SINÓN: ch’ak nisqa, ch’inkill.

ch’ak nisqa. adj. V. CHAQ.

ch’aka. s. Pat. Persona que habla con voz ronca, que está afónica. || adj.

Afónico, ronco de la voz. SINÓN: qharqa.

ch’aka kay. s. Pat. Afonía. || v. Estar ronco, afónico.

ch’akakakay. v. Pat. Doler algún miembro del cuerpo intensamente con punzadas agudas. EJEM: tulluykuna ch’akakakashan, mis huesos me están doliendo intensamente

ch’akayachiy. v. Pat. Ocasionar o motivar la ronquera o afonía.

ch’akayapuy. v. Pat. Volverse ronco definitivamente.

ch’akayay. v. Pat. Enronquecer, volverse ronco, afónico. SINÓN: ch’arqayay.

ch’aki. adj. Seco. ANTÓN: ch’aran.

ch’aki allpa. s. Geol. Eriazo. Terreno seco, sin agua.

ch’aki kay. s. Sequedad.

ch’akichakuy. v. Fingir estar ecuánime una persona embriagada.

ch’akichikuna. s. Secador. Prenda u objeto que se emplea para secarse el cuerpo mojado. NEOL. Tohalla. SINÓN: ch’akichina. ch’akichikuq. adj. y s. Persona cuyo cuerpo mojado se seca por algún medio. || Sediento. Que siente sed. || Comestible que ocasiona sed.

ch’akichikuy. v. Secarse uno mismo el cuerpo mojado. SINÓN: ununayaykuy. || Sentir sed.

ch’akkhina. s. Secador. Todo objeto que sirve para secar. SINÓN: ch’akicnikuna. || Secadero. Lugar donde se hace secar cosas mojadas. || adj. Objeto mojado para ser secado. Secable.

ch’akichinakuy. v. Secarse mutuamente el uno al otro.

ch’akichiq. adj. y s. Persona encargada de hacer secar algo mojado. || Objeto secante. || Que produce sequedad. || Que causa sed.

ch’akichisqa. adj. V. QACHASQA.

ch’akichiy. v. Hacer secar. Exponer al Sol

algo mojado para que seque. SINÓN: qachay. EJEM: ch’aran p’achata ch’akichiy, seca al sol la ropa mojada.

ch’akikayay. v. Marchitarse o secarse a medias. SINÓN: naq’ey.

ch’akilla. adj. Siempre seco. || El que se mantiene ecuánime.

ch’akillchaka. s. V. CHAKILLCHAKA.

ch’akilli. s. V. CH’AKILLU.

ch’akillu. s. alim. Fiambre seco. (Expresión utilizada por los habitantes de los valles cálidos). SINÓN: ch’akilli.

ch’akimit’a. s. Estío. Época seca del año

en la sierra andina. ANTÓN: poqoy. SINÓN: chirawa

ch’akin. s. Lo seco de algún cuerpo; parte seca de algún conjunto.

ch’akina. s. Disecación. Taxidermia.

ch’akinaq. s. Disecador. Taxidermista.

ch’akinayay. v. Estar por secarse una planta a falta de agua. || Sentir comienzos de sed. SINÓN: ununayay.

ch’akinnay. v. Extraer la porción seca de algún conjunto mojado. || Disecar, ejercitar la taxidermia.

ch’akipa. s. alim. Refresco, bebida sólo para apagar la sed. || Comida ligera en el laboreo. || Bol: Refrigerio, refresco.

ch’akipaq. adj. y s. Que toma el refresco o la comida ligera.

ch’akipay. v. Beber refresco sólo para satisfacer la sed.

ch’akiq. adj. Lo que está secando. || Susceptible de secarse.

ch’akiriy. v. Empezar la época de sequía.

|| Empezar a secarse alguna cosa.

ch’akisonqo. adj. (De corazón seco). figdo. Abstemio.

ch’akisqa. adj. Sediento, que tiene sed. || Deshidratado, secado.

ch’akiy. s. Sed. || v. Darle sed a uno. || Secar, deshidratarse. ANTÓN: ch’aranchay.

ch’akiykachiy. v. Hacer secar algo con cuidado.

ch’akiykuy. v. Resecarse o secarse excesivamente.

ch’akllana. adj. onomat. Clarísimo, diáfano, luminosísimo, despejado.

ch’aku. s. Raza de perro lanudo. || fam. Persona peluda, de pelo desgreñado.

ch’akuyay. v. Ponerse los animales con pelos crecidos o lana abundante.

ch’akyay. v. Irse clareando el ambiente. || Adquirir pureza y diafanidad muy grande.

ch’aliyay. v. V. CH’ALQEYAY.

ch’alqe. adj. Flaco, enjuto de carnes. || Animal disecado.

ch’alqeq. s. y adj. Taxidermista. EJEM: hanp’atu ch’alqeq, taxidermista de sapos.

ch’alqey. v. Disecar cuerpos de animales. EJEM: ch’alqey chay urpita, diseca esa paloma.

ch’alqeyay. v. Enflaquecer mucho el cuerpo. || Arrugarse. SINÓN: ch’aliyay.

ch’alla. s. Vado. Poca altura de las aguas en ríos y lagunas. SINÓN: ch’aqcha. || Salpicadura. Conjunto de gotas de algún líquido que cae al rociar.

ch’allachikuy. v. Hacerse rociar con líquido. EJEM: unuwan ch’allachikuy, hazte rociar con agua.

ch’allachiy. v. Hacer rociar, asperjar, salpicar.

ch’allakuy. s. Acto ritual agropecuario, consistente en rociar con bebidas a los animales, a la tierra o Pachamama, haciéndose extensivo a las casas nuevas. || v. Rociarse, asperjarse así mismo con algún líquido.

ch’allallallay. s. Gorjeo de pajarillos. || v. Gorjear las aves canoras incesantemente. || Clim. Llover de manera persistente y uniforme. SINÓN: ch’alichay.

ch’allana. s. Hisopo, aspersorio; todo instrumento que sirve para rociar o asperjar. || adj. Que necesita ser rociado. SINÓN: ch’aqchuna.

ch’allanakuy. v. Rociarse o asperjarse mutuamente con algún líquido.

ch’allapa. s. Rociadura, por segunda vez.

ch’allapay. v. Reasperjar. Volver a rociar

con algún líquido.

ch’allapayay. v. Rociar o asperjar repetidas veces.

ch’allaq. adj. y s. Rociador, asperjador, salpicador.

ch’allasqa. adj. Rociado, asperjado.

ch’allay. v. Rociar, asperjar, salpicar con líquido. EJEM: unuwan ch’allay uyanman, rocíale con agua la cara. || V. PACHAMAN HAYWAY.

ch’allaykachay. v. Rociar, asperjar, salpicar indiscriminadamente con algún líquido.

ch’allaykachiy. v. Salpicar con algún líquido. || Hacer rociar, dejar salpicar.

ch’allaykukuy. v. Rociarse o salpicarse

uno mismo con algún líquido.

ch’allaykunakuy. v. Rociarse o salpicarse recíprocamente, entre dos o más personas, con algún líquido.

ch’allcha. s. onomat. Sonido de la caída de una lluvia persistente.

ch’allcha. adj. y s. Que produce un sonido especial, al caer persistentemente, como la lluvia.

ch’alichay. v. Clim. Llover persistentemente produciendo un sonido especial.

ch’allchaykuy. v. Clim. Llover a cántaros, en forma prolongada, produciendo un sonido especial.

ch’allpa. s. Mata seca de la papa y otros tubérculos, después de escarbar y recoger el fruto.

ch’allu. adj. Fruto maduro, listo para la cosecha. SINÓN: poqo, poqosqa.

ch’ama. adj. Trabajoso, esforzado,

fatigante.

ch’amachiy. v. Mandar trabajar en forma esforzada.

ch’amaka. adj. y s. Trabajador, muy esforzado, obrero diligente.

ch’amakayay. v. Esforzarse en el trabajo.

|| Trabajar fatigadamente.

ch’amakuy. v. Esforzarse demasiado en el trabajo. || Fatigarse trabajando.

ch’amana. adj. Trabajoso, dificultoso, fatigoso.

ch’amaq. adj. y s. Persona laboriosa y muy esforzada.

ch’amay. v. Trabajar arduamente. || Esforzarse en el trabajo.

ch’aniliku. s. Vasija de arcilla cocida parecida a una cacerola. SINÓN: wich’i.

Ch’añan Kuri Kopka. s. V. TAÑAN KURI KOKA.

ch’añanyay. v. Fisiol. Desarrollar las glándulas o cualquiera excrecencia de aspecto glandular en el organismo.

ch’anchay. v. Morder o masticar con ruido silbante. SINÓN: ch’aphchay.

Ch’anka. s. Hist. Tribu o nación preinka o inka que habitó el actual departamento de Apurímac, Perú. Por su beligerancia opuso feroz resistencia a la dominación de los inkas.

ch’anki. s. Bot. (Opuntia exaltata). Cactácea de espinos agudos, utilizada en cercos vivos. VARIEDADES: kuti p’atakiska, unkuyoq p’atakiska. SINÓN: k’utu, k’aklla, p’ataku, p’atakiska. || V.

K’AKLLA. ch’anpa s. Tepe. Terrón con césped, cortado en forma de adobe, utilizado en cercos. SINÓN: rapa. || Bot. Raíz fasciculada como la de la cebolla.

ch’anpachay. v. Colocar tepes con diversos fines y aplicaciones.

ch’anpay. v. Cortar o sacar tepes.

ch’anpeq. adj. Lóbrego, tenebroso. SINÓN: laqha. ANTÓN: ch’inkil.

ch’anqeq. adj. V. TUTAY TUTAY.

ch’anrara. s. V. CHANRARA.

ch’anta. s. Composición de coronas, guirnaldas o ramos de flores. ||

Arreglo de la vestimenta con joyas.

ch’anta ch’anta. adj. Objetos unidos por muchas partes con filamentos duros.

ch’antakuy. v. Adornarse, acicalarse. || Enjoyarse.

ch’antay. v. Componer coronas, guirnaldas o ramilletes de flores. || fam. Adornar, enjoyar, acicalar. EJEM: p’achayta allinta ch’antay, adorna bien mi vestido. ch’anti. s. Fisiol. Moco seco que obstruye las fosas nasales. || adj. Objeto duro, puntiagudo como los clavos, agujas, etc.

ch’anti ch’anti. adj. Clavado o punzado en diferentes sitios de una misma pieza.

ch’antichikuq. adj. y s. Que sufre o recibe pinchazón o punzón de un espino.

ch’antiq. adj. y s. Clavador. Persona que clava, punza o pincha.

ch’antisqa. adj. Clavado, pinchado, punzado.

ch’antiy. v. Clavar, pinchar. EJEM: perqaman ch’antiy takarputa, clava a la pared la estaca.

ch’añay. v. V. KHALLPAY, K’APHTIY.

ch’apa. adj. V. CH’APAQ.

ch’apaq. adj. Insípido, desabrido (aplicado a los alimentos). SINÓN:

ch’apa.

ch’aphcha. s. Picoteo de las aves. SINÓN: taphsa, ch’ikay.

ch’aphchanakuy. v. Picotearse

mutuamente entre aves. || fam. Motejarse entre mujeres. || Insultarse boca a boca.

ch’aphchaq. adj. y s. Picoteador. Que escarba con el pico.

ch’aphchay. v. Picotear. || Comer picoteando alguna cosa, como las aves. SINÓN: ch’anchay.

ch’aphchaykachay. v. Picotear repetidas veces con algún desgano.

ch’aphra. s. Ecol.Veg. Chamisa. Arbustiva muy ramificada. Cuarto biotipo en Fitogeografía. VARIEDADES: p’ispita ch’aphra, acalipha; sunch’u ch’aphra, viguiera. || Bot. Arbusto. Toda planta arbustiva, charamusca, zarza.

ch’aphra ch’aphra. s. Ecol.Veg. Formaciones cerradas de matorrales, en Fitogeografía. SINÓN: ch’aphsa ch’aphsa.

ch’aphrachakuy. v. Poblarse un campo de arbustos o zarzas.

ch’aphrana. s. Podadera. Instrumento que sirve para podar o extraer ramas y arbustos.

ch’aphranaq. adj. y s. Podador o talador.

Que poda o tala arbustos o zarzas.

ch’aphranay. v. Destroncar. || Podar. || Talar arbustos o zarzas. SINÓN: ch’aphray.

ch’aphray. v. Echar fronda o cortar las ramas inservibles de los arbustos y árboles. SINÓN: ch’aphranay.

ch’aphsa. s. Ramas podadas de arbustos o árboles que se emplean como combustible. SINÓN: kharu.

ch’aphsa ch’aphsa. s. V. CH’APHRA CH’APHRA.

ch’apu. adj. Barbudo, persona que tiene mucha barba. SINÓN: sunkhasapa. NEO:

ch’apu Lukas.

ch’apu sunkha. adj. V. SUNKHASAPA.

ch’apuka. s. Barbilla, perilla. SINÓN: ch’apula.

ch’apukayay. v. Aparecer la barba. ||

Comenzar a crecer la barba o el vello.

ch’apula. s. V. CH’APUKA.

ch’apuyay. v. Dejarse crecer abundante barba o vello.

ch’aq. onomat. Sonido producido por dos

cuerpos duros vidriosos que chocan, o por el agrietamiento de objetos vidriosos debido a cambios bruscos de temperatura. SINÓN: rirpusqa. || Sonido producido por la caída de gotas de agua en una caja sonora.

ch’aqcha. s. Vado en los ríos. SINÓN: ch’alla. || Charcos de agua muy superficiales. || adj. Melladura de objetos vidriosos.

ch’aqchalla. adj. CHINPAÑALLA.

ch’aqchu. s. Rociadura, salpicadura de algún líquido. || adj. fam. Fanfarrón, parlanchín, humorista, jactancioso.

ch’aqchuchikuq. adj. y s. Que se hace rociar o asperjar.

ch’aqchuchikuy. v. Hacerse rociar o asperjar con algún líquido.

ch’aqchuchiq. adj. y s. Que ordena rociar o asperjar.

ch’aqchuchiy. v. Hacer o mandar rociar o asperjar con algún líquido.

ch’aqchukuq. adj. y s. Persona que se asperja o rocía con algún líquido.

ch’aqchuna. s. Hisopo, regadera,

instrumento para rociar o asperjar. || adj. Algo susceptible de ser regado o rociado con algún líquido. SINÓN: ch’allana. ch’aqchunakuy. v. Rociarse mutuamente con algún líquido.

ch’aqchuq. adj. y s. Asperjador, rociador, persona que rocía o asperja con algún líquido.

ch’aqchusqa. adj. Rociado, asperjado.

ch’aqchuy. v. Rociar, asperjar, regar el piso con la mano o con regadera.

ch’aqchuykachay. v. Rociar o asperjar repetidas veces.

ch’aqchuykuy. v. Rociar o asperjar con cuidado o esmero.

ch’aqe. s. Todo grano machacado de cereales. || alim. Sopa o chupe de granos machacados.

ch’aqechay. v. alim. Añadir granos machacados a una sopa.

ch’aqechikuq. adj. y s. Que sufre el apedreamiento.

ch’aqechikuy. v. Sufrir el apedreamiento.

ch’aqechiq. adj. y s. Persona que manda o hace apedrear.

ch’aqechiy. v. Ordenar o disponer el apedreamiento.

ch’aqenakuy. v. Apedrearse recíprocamente entre dos o más personas, o entre dos bandos contrincantes.

ch’aqeq. adj. y s. Apedreador. Que arroja piedras.

ch’aqey. v. Apedrear; arrojar, lanzar piedras. || Machacar granos de cereales para preparar viandas, sopa o chupe.

ch’aqeykachay. v. Arrojar, tirar, lanzar objetos en forma indiscriminada. SINÓN: chanqaykachay.

ch’aqeykuy. v. Apedrear con saña o prolongadamente.

ch’aqla. s. Bofetada, cachetada, lapo.

ch’aqlachikuq. adj. y s. Que sufre el lapo, la bofetada o la cachetada.

ch’aqlachikuy. v. Recibir o sufrir lapos, bofetadas o cachetadas.

ch’aqlachiq. adj. y s. Que hace, permite u

ordena lapear o abofetear.

ch’aqlachiy. v. Ordenar a propinar bofetadas, lapos o cachetadas a alguien.

ch’aqlanakuy. v. Abofetearse o lapearse mutuamente.

ch’aqlapakuy. v. Repartir manotazos a diestra y siniestra. || Defenderse a manotazos contra el agresor.

ch’aqlapayay. v. Lapear suave, afectuosa y reiteradamente.

ch’aqlaq. adj. y s. Abofeteador, lapeador, cacheteador.

ch’aqlarpariy. v. Abofetear, lapear sin contemplaciones, de una vez por todas.

ch’aqlay. v. Abofetear, cachetear, dar lapos. SINÓN: k’akllanchay. EJEM: ch’aqlay chay suwata, abofetéale a ese ladrón.

ch’aqlaykachay. v. Propinar manotazos a diestra y siniestra.

ch’aqlaykuy. v. Lapear con suavidad y cariño.

ch’aqo. s. Variedad de arcilla, greda fina blanquecina, comestible y medicinal. SINÓN: chachaqo, llanka, llank’i.

ch’aqoro. s. Med.Folk. Cierta mezcla de tierras y estiércol, usada en medicina popular para diversos males. (J.L.P.)

ch’aqra. adj. V. Q’AQRA.

ch’aqwa. s. Bulla, alboroto, griterío. || Confusión, enredo. SINÓN: ch’eqmi.

ch’aqwaku. adj. y s. Gritón, alborotador, bullanguero. SINÓN: ch’aqwaq.

ch’aqwaq. adj. V. CH’AQWAKU.

ch’aqway. v. Gritar, vociferar, alborotar continua y prolongadamente. SINÓN: roqway, roqyay, waqway. || Aullar los perros durante la noche.

ch’aqwaykuy. v. Gritar, vociferar, alborotar con vehemencia e incansablemente. SINÓN: roqwayay.

ch’ara. s. Pat. Hematoma. Cardenal, amoratamiento de la piel a causa de algún golpe. SINÓN: q’oyo.

ch’aran. adj. Mojado, empapado, húmedo. SINÓN: hallch’u, api, hoq’o.

ch’aran kay. s. Humedad. Estado húmedo, mojado de algo.

ch’aran qara. s. (Cuero o pellejo mojado). insul. Prostituta. SINÓN: panpa warmi.

ch’aranchachikuq. adj. y s. Que se deja mojar o sufre mojadura.

ch’aranchachikuy. v. Sufrir mojadura; dejarse mojar o empapar.

ch’aranchachiq. adj. y s. Que hace o manda mojar, humedecer o empapar.

ch’aranchachiy. v. Mandar o hacer mojar, humedecer o empapar.

ch’aranchakuq. adj. y s. Que

involuntariamente se moja o empapa. || Cualquier persona, animal o cosa susceptible de ser mojada.

ch’aranchakuy. v. Mojarse, empaparse. SINÓN: apichakuy.

ch’aranchana. adj. Mojable. Cosa que se

destina a ser mojada o empapada.

ch’aranchansikuy. v. Mojarse o empaparse mutuamente. SINÓN: apichanakuy.

ch’aranchaq. adj. y s. Mojador, humedecedor, empapador.

ch’arancharqoy. v. Mojar algo intempestivamente. SINÓN: apicharqoy.

ch’aranchasqa. adj. Mojado, empapado.

ch’aranchay. v. V. APIY.

ch’arankayay. v. Mantenerse mojado; estar siempre mojado alguien o alguna cosa.

ch’aranyachiy. v. Permitir o dejar mojar o empapar.

ch’aranyay. v. Remojarse. Ponerse mojada o empapada una cosa.

ch’arararay. v. Berrear. || Emitir un sonido agudo, persistente, sea una criatura o un animal, causando molestia. SINÓN: ñarñay. EJEM: herq’e ama ch’arararaychu, niño no berrees.

ch’archa. adj. Chillón. || Llorón que molesta con sus gritos. SINÓN: ch’irchi, ñama.

ch’arki. s. alim. Cecina, chalona, carne salada y seca, a veces congelada. || fam. Persona delgada de carnes enjutas.

ch’arki tawqa. s. V. TAWQANAKUY.

ch’arkichiy. v. Mandar preparar la cecina o chalona. EJEM: ch’arkichiy llama aychata, manda hacer cecina la carne de llama. ch’arkina. s. Lugar u objeto en que se prepara la cecina. || adj. Cecinable. Carne dispuesta para preparar la cecina.

ch’arkiq. adj. y s. Cecinador, persona que elabora la cecina o chalona.

ch’arkisqa. adj. Resecado. Objeto blando que se ha resecado. SINÓN: ch’olqesqa.

ch’arkiy. v. Cecinar, elaborar la cecina o chalona.

ch’arkiyay. v. jigdo. Enflaquecerse, adelgazarse demasiado.

ch’arpa. s. Miner. NEOL. Pepitas de oro en estado nativo.

Ch’arqa. s. Geog. Charcas. Ciudad boliviana fundada en 1538, más tarde conocida como La Plata, Chuquisaca y finalmente Sucre.

ch’arqa. adj. Voz ronca y destemplada.

ch’arqayay. v. Enronquecer, volver ronca la voz. SINÓN: ch’akayay.

ch’arwachiy. v. Hacer exprimir con las manos algo mojado.

ch’arway. v. Exprimir con las manos algo mojado. SINÓN: ch’irway. EJEM: chay ch’aran p’achata ch’arway, exprime esa ropa mojada. ch’arwi. s. Enredo, maraña.

ch’arwi ch’arwi. adj. Sumamente enredado, totalmente enmarañado.

ch’arwichiy. v. Hacer enmarañar, enredar.

ch’arwisqa. adj. Enredado, enmarañado.

ch’arwiy. v. Enredar, enmarañar, desordenar.

ch’arwiyay. v. Enredarse de por sí los hilos.

ch’asa llama. s. Zoot. Llama de estatura

pequeña, constitución débil, patas cortas, lana larga y lacia, sin presencia.

ch’asay. v. Apropiarse de algo, aprovechándose del olvido del dueño.

ch’aska. s. Astrol. Lucero, astro brillante. Estrella de gran magnitud. || Mitol. Estrellas que se consideraban divinidades menores y eran veneradas por los inkas en el Qorikancha. EJEM: jigdo. ch’aska ñawi wanni, mujer de ojos grandes y brillantes, como estrellas.

ch’aska kay. s. jigdo. Beldad

extraordinaria.

ch’askachay p’unchaw. s. calend. Día viernes, dedicado a la estrella Venus.

ch’askayay. v. jigdo. Embellecerse extraordinariamente una mujer.

ch’aspa. s. Robo, hurto, asalto.

ch’aspaq. s. y adj. Ladrón, ratero, atracador. SINÓN: suwa.

ch’aspay. v. Robar, asaltar, hurtar, atracar. SINÓN: suway.

ch’asti. adj. Entre los niños, diestro en el juego de las bolitas o tiros.

ch’astiy. v. Llevar ventaja en el juego de los tiros o bolitas.

ch’ata. s. Unión o ligadura entre dos o más cuerpos. || Pe.Areq: Peña donde se amarra los lazos de la oroya.

(J.L.O.M.)

ch’atakuy. v. Ligarse dos piezas o

cuerdas. Soldarse una rotura o rajadura. || fam. Acusarse de sus faltas ante otro. Confesarse.

ch’atay. v. Unir, ligar dos o más cuerdas u otras piezas. EJEM: p’itisqa waskhata ch’atay, une o liga la soga arrancada. || Acusar, delatar a una persona ante otra.

ch’awa. s. Ordeño. || Estrujamiento.

ch’awakuq. adj. Ordeñable. || Pezones fáciles de ordeñar. || Persona que, sin ser dueña de la vaca, ordeña por franquicia o condescendencia del amo.

ch’awakuy. v. Extraerse la mujer por sí misma la leche materna.

ch’awana. s. Objeto o instrumento apto para ordeñar. SINÓN: p’oqana. || Ordeñadero o lugar donde se ordeñan

las vacas lecheras.

ch’awaq. adj. y s. Ordeñador. || Exprimidor. || Estrujador.

ch’awar. s. Soga o cuerda de crines o cerdas de caballos retorcidas y trenzadas. SINÓN: ch’awara.

ch’awara. s. V. CH’AWAR.

ch’away. v. Ordeñar. EJEM: y ana wakata ch’away, ordeña la vaca negra.

ch’awchu. s. Agri. Brote de los tubérculos fuera de tierra. SINÓN: mitma. || Linaje, estirpe, ascendencia y descendencia.

ch’awchunay. v. Agri. Arrancaí los brotes de los tubérculos fuera de tierra. SINÓN: ch’awchuy.

ch’awchuy. v. Agri. Brotar los tubérculos fuera de tierra. SINÓN: ch’awchunay.

ch’awchuyay. v. Agri. Brotar abundantes retoños al contorno de una planta.

ch’awi. adj. Arrugado. || Chupado. SINÓN: t’awi, qawi.

ch’awikuq. adj. V. Q’APHÑUKUQ.

ch’awikuy. v. V. Q’APHÑUKUY.

ch’awiyachiy. v. Dejar o permitir que los tubérculos o frutos se arruguen con el fin de que se pongan más dulces. SINÓN: qawichiy. ch’awiyaq. adj. V. QAWIYAQ.

ch’awiyay. v. V. QAWIYAY.

ch’aya. s. Pretérito. || Suceso o acontecimiento ya pasado, en el tiempo.

ch’ayña. s. Zool. (Carduelis megellanica Vicillot). Jilguero. Ave de la familia fringílidos, de color amarillo. El macho tiene cabeza negra y vientre amarillo. Es una ave canora social que acostumbra cantar en conjunto y es beneficiosa por ser insectívora.

Pe.Aya: chayna.

ch’ayñaykuy. v. Mús. Cantar

melodiosamente, a semejanza de los jilgueros. Folk. Nombre utilizado por los cantantes.

ch’akyay. v. Empezar a resplandecer o aclararse algún lugar, con luces naturales o artificiales.

ch’enqo. s. Zig zag. || Residuo del hilo en ovillo. || adj. Diminuto, insignificante.

Ch’eqakupi. s. V. CHEQAKUPE.

Ch’eqallu. s. Geom. Línea diagonal recta que une los ángulos opuestos.

ch’eqche. s. Bot. (Berberís boliviana Linneo). Arbusto espinoso de la familia berberidacea, cuya madera amarilla se caracteriza por presentar pequeñas manchas. VARIEDADES: qheswa ch’eqche, huch’uy ch’eqche, etc.

ch’eqchi. adj. Color jaspeado, moteado con manchas de distinto color. SINÓN:

mirka mirka. || fam. Pecoso.

ch’eqchiyachiy. v. Mandar o hacer volver algo moteado o jaspeado.

ch’eqchiyay. v. Tomarse, de por sí, de color moteado o jaspeado, o de distinto color al original. SINÓN: mirkayay.

ch’eqe. adj. Disperso, diseminado, separado, esparcido.

ch’eqe ch’eqe. adv. Dispersadamente, separadamente, diseminadamente.

ch’eqechiq. adj. y s. Dispersador, diseminador. || NEOL. Propagandista, difundidor. SINÓN: mirachiq. ANTÓN: huñuq.

ch’eqechiy. v. Esparcir, separar, diseminar, dispersar. EJEM: uywata ch’eqechiy. esparce o dispersa el ganado. || Difundir, propagar. EJEM: kamachikuy simita ch’eqechiy, difunde la ley. SINÓN: ch’eqerichiy.

Ch’eqereq. s. Geog. Comunidad en la provincia de Urubamba, Qosqo, que se caracteriza por sus viviendas que se encuentran totalmente esparcidas.

ch’eqereq. adj. Difusivo; que se expande, se propaga.

ch’eqerichiy. v. Difundir, expandir. || Propagar. SINÓN: ch’eqechiy. ANTÓN:

huñurichiy.

ch’eqeriy. v. Esparcir, dispersar, difundir.

ch’eqerqoy. v. Esparcir, dispersar o difundir violentamente.

ch’eqey. v. Saltar, salpicar cualquier líquido por algún impacto.

ch’eqlla. s. Zool. (Gastrotheca marsupiata, testudínea, ochoai, excubitor y otras especies). Rana marsupial. Anuro pequeño de la familia hylidae de dorso verde. La hembra lleva los huevos a la espalda, en una bolsa. SINÓN: ch’elka, k’ayra. || insult. Se dice a la muchacha flaca y gritona. Pe.Aya: cheklla. Pe.Jun: ujuju. Ec: chejla.

ch’eqmi. s. Discordia. || Suspicacia. || Intranquilidad. || Enredo. SINÓN:

ch’aqwa. || Med. Parásito humano.

ch’eqmikuy. v. Perturbarse, intranquilizarse. || Sentir insomnio.

ch’eqminakuy. v. Perturbarse, intranquilizarse mutuamente.

ch’eqmisqa. adj. Perturbado,

intranquilizado, inquieto.

ch’eqmiy. v. Perturbar, intranquilizar, inquietar. || Enredar. || Causar insomnio.

ch’eqmiykunakuy. v. Perturbarse o enredarse en rencillas y chismes entre muchas personas o entre grupos discrepantes.

ch’eqo. s. Picapedrería. Talla en piedra.

ch’eqochiy. v. Mandar o hacer labrar piedras.

ch’eqollo s. Zool. (Troglodytes sedon audax Tech). Cucarachero o ruiseñor americano. Ave pequeña de la familia troglodytidae, de coloración parda rojiza con rayas oscuras. Se alimenta de insectos y tiene un canto agradable.

SINÓN: seqollo, waychan. || fam.

Hablador, vocinglero. SINÓN: laqla. Pe.Aya: checcollo, chijollu. Pe.Jun:

ulmispichin. Ec: chikullu.

ch’eqona. s. Cincel, escoda, punto.

ch’eqoq. s. Picapedrero, cantero, cincelador de piedras.

ch’eqosqa. adj. Piedra labrada, tallada.

ch’eqoy. v. Labrar, tallar piedra. EJEM: allinta ch’eqoychay punku rumita, labra bien esa piedra para la puerta.

ch’eqta. s. medid. Mitad de la unidad, en medidas de superficie, capacidad y peso. EJEM: ch’eqta papa, mitad de una carga de papas. || adj. Rajado, partido, dividido.

ch’eqt’achiq. adj. y s. Que manda rajar, dividir o partir alguna cosa, especialmente leña.

ch’eqtachiy. v. Mandar rajar, partir, dividir algo. EJEM: llant’ata ch’eqtay, raja o parte la leña.

ch’eqtakuq. adj. Partible, que se puede dividir o partir.

ch’eqtakuy. v. Partirse, rajarse, dividirse. SINÓN: khallkikuy.

ch’eqtana. s. Herramienta que sirve para partir, rajar, dividir. || Lugar u objeto en el cual o sobre el cual se raja, parte o divide. || adj. Objeto destinado para ser partido, rajado, dividido.

ch’eqtapay. v. Volver a rajar, dividir, partir lo que ya estuvo, para obtener piezas más pequeñas.

ch’eqtaq. adj. y s. Partidor, rajador.

ch’eqtarqoy. v. V. P’AKIRQOY.

ch’eqtay. v. Rajar, partir, dividir. SINÓN: phakmay. EJEM: llant’ata ch’eqtay, raja o parte la leña.

ch’eqtaykachay. v. Rajar, partir, dividir informal y reiteradamente algo.

ch’eqtaysiy. v. Colaborar o ayudar a rajar, partir o dividir.

ch’erqeña. adj. Chillón, gritón, bullicioso.

ch’ichi. s. Retoño, vástago, brote de yema. SINÓN: ch’ikchi, ch’iklli. || Bot. (Sinaapsia alba L.) De la familia crucíferas. Med.Folk. Se utiliza para curar la hemorragia nasal. SINÓN: mayu mostasa. || adj. y s. fam. Diminuto, muy pequeño.

ch’ichilimi adj. y s. Pigricia, cosa pequeña y ridícula. SINÓN:

ch’ichillimiku.

ch’ichilimiku. s. V. CH’ICHILIMI.

ch’ichilla. s. Flecos, rapacejos. SINÓN: ch’ichimiku.

ch’ichimiku. s. V. CH’ICHILLA.

ch’ichinachiy. v. Causar o provocar el apiñamiento o apretujamiento de personas o de animales alrededor de algo. SINÓN: ch’unkunakuy, k’iskinakuy.

ch’ichinakuy. v. Apiñarse, apretujarse entre muchos alrededor de algo. SINÓN:

ch’unkunakuy, k’iskinakuy.

ch’ichiy. v. Bot. Retoñar, brotar la yema de las plantas, los renuevos. || Germinar.

ch’ichiykuy. v. Rodear a alguien muy apretujadámente. SINÓN: ch’unkuykuy.

ch’ika. s. Picotazo de las aves y el efecto del picotazo. SINÓN: chhuklu.

ch’ikachiy. v. Permitir que las aves picoteen. SINÓN: chhukluchiy, chhuruchiy.

ch’ikakuy. v. Picotear, algunas aves, casi siempre por costumbre.

ch’ikaq. adj. y s. Picoteador. Toda ave que picotea.

ch’ikasqa. adj. Picoteado. || Herido o destrozado a picotazos.

ch’ikay. v. Picotear las aves. SINÓN:

chhuruy. || s. V. CH’APHCHA.

ch’ikchi. s. V. CH’ICHI.

ch’ikchiy. v. Rebrotar, volver a crecer, retoñar. SINÓN: wiñapay. || s. V.

ARMUTHU.

ch’iki. s. Gran desgracia, tremendo peligro. SINÓN: aqoyraki. || adj. Malagüero, mal presagio, infausto.

SINÓN: k’alla, qhencha. || Bol: Cotorra pequeña.

ch’ikikayay. v. Estar en peligro, en inminente desgracia.

ch’ikikuq. adj. Envidioso.

ch’ikikuy. v. Envidiar la suerte de otros. SINÓN: ch’ikiy. EJEM: ch’ikikuy hucha, pecado de la envidia.

ch’ikina. adj. Peligroso, riesgoso, que acarrea desgracia. SINÓN: phiru.

ch’ikiq. adj. y s. Acosado por la desgracia, que se encuentra en peligro.

ch’ikiy. v. V. CH’IKIKUY.

ch’iklli. s. Bot. Germinación, brote de la semilla en las plantas. SINÓN: ch’ikña, ch’ichi.

ch’iklliriy. v. Bot. Aflorar y brotar las primeras hojas de la planta.

ch’iklliy. v. Agri. Ralear el sembrado, entresacando algunos brotes de plantas.

ch’ikllu. s. Elección, nominación, designación selectiva.

ch’iklluchikuy. v. Ser elegido o

seleccionado.

ch’iklluchiy. v. Mandar o hacer elegir o

seleccionar.

ch’ikllukuy. s. Acto de elegir o

seleccionar. || v. Seleccionar o preferir algo con deferencia. || EJEM: llaqta umalleq ch’ikllukuy kanqa paqarin, mañana habrá elecciones para nominar al jefe del pueblo.

ch’ikllupay. v. Reelegir, seleccionar nuevamente, elegir por segunda vez.

ch’ikllur. s. Bot. (Vallea stipularis. L.) De la familia elaeocarpácea. Med.Folk. Utilizada como astringente para las enfermedades de los ojos. Sus frutos son utilizados como purgante. SINÓN: ch’illurmay, kunhur.

ch’iklluy. v. Seleccionar, elegir, preferir, escoger.

ch’ikmu. s. Bot. (Trifolium peruvanum vog). De la familia leguminosas, se encuentra formando el graminetom en las provincias altoandinas del Qosqo. Perú. Med.Folk. Se utiliza juntamente que el yawar ch’onqa y el romero para las fracturas del ganado. SINÓN: ch’ukan, layu, layo.

ch’ikña. s. Zool. (Sarcophaga carnario Linneo). Moscarda de la carne. Larvas de la dípteras sarcophagidae. SINÓN:

aycha kuru, ch’isña. || V. CHIKLLI.

ch’iku. s. Matiz de dos o más colores diferentes.

ch’ikuru. s. Bot. Planta herbácea de raíz fusiforme. Crece en las bajas punas, ceja de quebrada y mesetas. La pulpa de la raíz raspada y amartajada se utiliza como alimento, en vez de la

carne. SINÓN: llaqta llaqta.

ch’ikuy. v. tej. Combinar entre sí hilos de

diferentes colores en un tejido.

ch’ikway. v. Chisguetear, salir violentamente un líquido por algún escape, por la presión recibida. SINÓN:

ch’iwkay.

ch’ila. adj. Duro, fuerte, consistente. ANTÓN: qhaphra.

ch’ila allpa. s. Geol. Suelo duro, resistente para el trabajo agrícola. SINÓN: mat’i allpa.

ch’ilay ch’ila. adj. Durísimo, muy resistente, fortísimo. ANTÓN: qhaphrallaña.

ch’ilayasqa. adj. Endurecido, solidificado. || Templado.

ch’ilayay. v. Endurecerse, hacerse resistente, consistente.

ch’ilmi. s. V. K’INLLA, Q’EMALLA.

ch’ilmiy. v. V. K’INLLAY, Q’EMALLAY.

ch’illa. s. Carboncillo que sale del fuego y se eleva al aire, cuando se quema algún combustible ligero como la paja o papeles.

ch’illchi. s. Filtración de un líquido por algún resquicio o agujero. SINÓN: ch’ura.

ch’illchiq. adj. y s. Filtrante. || Líquido que escapa por algún resquicio. SINÓN: ch’uraq, ch’ura.

ch’illchiy. v. Rezumar, filtrar, exudar un líquido por los poros o resquicios de un recipiente. SINÓN: ch’uray.

ch’illikayay. v. Enmohecerse alguna cosa húmeda.

ch’illiku. s. Zool. (Gryllus assimi lis). Grillo. Ortóptero de la familia gryllídae con patas posteriores robustas para el salto. SINÓN: ch’illik’utu. Pe.Aya: chillico, chillikuto. Pe.Jun: chucllus. Arg:

chillicote. Ec: chilliku.

ch’illikutu. s. V. CH’ILLIKU.

ch’illillilliy. v. onomat. Producir ruido silbante las leñas húmedas al quemarse o las carnes al asarse. SINÓN:

ch’isisiy. ch’illka. s. Bot. (Bacharis molino. Bacharis polyantha kunth). Arbusto de la familia compositae, de raíz fibrosa, tallo cilíndrico y flores en cabezuela. Utilizado como combustible, de cuyas cenizas los nativos elaboran la llipht’a, un masticatorio para chacchar la coca. SINÓN: chilka.

ch’illmi. s. Pestañeo. SINÓN: k’inlla.

ch’illmichiy. v. Obligar o mandar cerrar los ojos. || Causar el parpadeo.

ch’illminakuy. v. Guiñarse mutuamente los ojos entre dos personas.

ch’illmipakuy. v. Parpadear repetidas veces.

ch’illmipayay. v. Guiñar una persona a otra frecuentemente.

ch’illmiq. adj. y s. Que parpadea o cierra los ojos.

ch’illmirqapuy. v. fam. Expirar. Cerrar los ojos para siempre.

ch’illmirqoy. v. Dormitar. Dormir breve

y lentamente, estando en cuita.

ch’illmiy. v. Pestañear. || Cerrar los ojos. SINÓN: k’inllay. EJEM: ñawiykita ch’illmiy, pestañea los ojos.

ch’illmiykuy. v. Guiñar con afecto y suavidad. EJEM: chay sipasta ch’illmiykuy, guíñale a esa joven.

ch’illpi. s. Cascara de los tubérculos y granos. || fam. Retazo, pigricia, lo más menudo. || Cascara de chuño.

ch’illpikuy. v. Fragmentarse o retacearse alguna cosa hasta lo mínimo.

ch’illpisqa. adj. Reducido a fragmentos o retazos mínimos.

ch’illpiy v. Fragmentar, retacear hasta lo mínimo.

ch’illpiyay. v. Fragmentarse de por sí en retazos pequeños. || Retacearse espontáneamente hasta lo mínimo.

ch’illu. s. Partículas de hollín o carbón caliente. || adj. Negro prieto, extremadamente negro.

ch’illuchay. v. Teñir algún objeto de color negro retinto.

ch’illurmay. s. V. CH’IKLLUR.

ch’illuyasqa. adj. Teñido de negro

extremado. || Hecho negro prieto.

ch’illuyay. v. Tomarse una cosa en negro prieto.

ch’in. s. onomat. Silencio. Ausencia de todo ruido o sonido. || adj. Solitario, vacío. SINÓN: ch’uk.

ch’iniyay. v. V. CH’INKAYAY.

ch’inkay. s. Soledad. || Mutismo, silencio.

ch’inkayay. v. Apagarse, desaparecer un sonido paulatinamente. SINÓN: ch’iniyay.

ch’inki. s. Bot. (Myriophyllum

verticillatum L.) De la familia halorrhagidaceae. Planta acuática cosmopolita, distribuido en las provincias altoandinas del Qosqo, valle del Watanay, laguna de Wakarpay y Lucre. Med.Folk. Mezclado con frutos del manzano se utiliza contra la diarrea del ganado.

ch’inkil. s. Ecol.Veg. Planta acuática.

Duodécimo biotipo en Fitogeografía.

EJEM: oqoruru ch’inkil, berro acuático.

(F.M.M.) ch’inkill. adj. Cristalino, diáfano, claro. SINÓN: ch’ak. ANTÓN: laqha.

ch’inkillchakuy. v. Comenzar a

clarificarse un líquido. || Diafanizarse la atmósfera. || figdo. Aclararse las ideas y pensamientos.

ch’inkillyay. v. Clarificarse. || Ponerse cristalino un líquido. || Clarificarse el aire, ponerse diáfana la atmósfera.

ch’inlla. adv. Silenciosamente.

ch’innichiy. v. V. CH’INYACHIY.

ch’inniq. s. Lugar silencioso.

ch’inniy. v. Callar, apagarse, terminar todo sonido o ruido. || Entrar en completo mutismo. SINÓN: ch’inyay, upallay. ANTÓN: wararayay, roqyay.

ch’inyachiy. v. Hacer silenciar, callar. || Poner la causa para el silencio. SINÓN: ch’innichiy.

ch’inyay. v. Concluir todo sonido o ruido, entrar en silencio. SINÓN: ch’inniy,

upallay. ch’iñi. adj. Pequeño, diminuto. || fam. Se aplica a personas o animales de baja estatura.

ch’ini challwa. s. Zool. (Orestias agassi y otras especies). Boguita. Pequeños peces del sistema hidrográfico del lago Titikaka (Bolivia–Perú), sin aletas ventrales. Orden cyprimodontiformes, familia cyprimodontidae. SINÓN: qaracha, ch’iñi. || adj. Diminuto, pequeñísimo.

Pe.Aya: Pescadillo. Arg: chine. Bol: menudo.

ch’iñicha. adj. V. HUCH’UYCHA.

ch’iñiku. adj. Pequeñísimo, diminuto.

ch’iñik’utu. adj. Microscópico.

Imperceptible a simple vista. SINÓN:

ch’iñiy ch’iñiy.

ch’iñiy ch’iñiy. adj. V. CH’IÑIK’UTU.

ch’iñiyay. v. Minimizarse, empequeñecerse, reducirse a su mínima expresión.

ch’ipa. s. Envoltorio o fardo hecho de paja o ichhu, ramas, hojas, etc. sostenidas por redes de paja o mimbres que contienen para su transporte fruta, productos alimenticios, tiestos, carbón, etc. || adj. Adherido, prendido, cuajado de frutos. SINÓN: t’ipa.

ch’ipa ch’ipa. adj. Varias cosas muy juntas o mejor enlazadas por algún vínculo físico o prendidas con ganchos unas a otras.

ch’ipakuy. v. Adherirse, asirse o prenderse fuertemente una cosa a otra. || Clavarse espinas en los pies o en otra parte del cuerpo. || Prenderse fuertemente ciertos parásitos en el cuerpo del hombre. || Prenderse ciertas plantas parásitas y trepadoras en otras. ch’ipana. s. Brazalete, pulsera.

ch’ipasqa. adj. Enfardelado, embalado para transportar.

ch’ipay. v. Enfardelar, embalar con paja, hojas, etc., sostenido por redes. || Adherir, prender fuertemente ciertas cosas a otras.

ch’ipik. s. V. CH’IPIQ.

ch’ipikay. v. V. CH’IPIQNIY.

ch’ipikayay. v. V. CH’IPIQNIY.

ch’ipiq. s. Fisiol. Parpadeo. Pestañeo rápido. SINÓN: ch’ipik.

ch’ipiqniy. v. Fisiol. Pestañear. Parpadear con mucha rapidez. SINÓN: ch’ipikayay, ch’ipikay.

ch’ipta. adj. Pizpireta.

ch’ipuy. v. Fruncir, plisar, arrugar las telas al coser. SINÓN: sip’uy.

ch’ipuyay. v. Fruncirse, plisarse, arrugarse.

ch’iphta pato. s. V. QOCHA PATO.

ch’iqchiy. s. V. WILLINA.

ch’irchi. adj. Berreador. || Niño pequeño gritón, chillón, llorón. SINÓN: ch’archa.

ch’irchiykachay. v. Berrear a menudo. || Chillar o llorar por vicio. SINÓN:

ch’iriririy.

ch’irchu. adj. V. CH’UKCHU.

ch’iri. s. Greña. Cabello chascoso, hirsuto, revuelto.

ch’iri chikchi. adj. V. CHIRIRI.

ch’iriri. s. Granizo muy menudo y copioso, propio de las altas punas. SINÓN: ch’iri chikchi, simallaku, chimallaku. || adj. Fastidioso, impertinente, enfadoso, tratándose de los niños.

ch’iriririy. v. Lloriquear, chillar constantemente los niños. SINÓN:

ch’irchiykachay.

ch’iriyay. v. Desgreñarse los cabellos.

ch’irma. s. Travesura, diablura. || Perturbación, turbulencia.

ch’irmaykachay. v. Perturbar la tranquilidad. || Cometer travesuras o diabluras.

ch’irmi. s. V. K’INLLA.

ch’irmiy. v. V. K’INLLAY.

ch’irwa. s. Acción de exprimir; expulsión del líquido por medio de la presión o estrujamiento. SINÓN: ch’arwa.

ch’irwachiy. v. Hacer o mandar exprimir. SINÓN: ch’arwachiy.

ch’irway. v. Exprimir el agua de la ropa mojada o el jugo de las frutas. SINÓN: ch’arway.

ch’irwaykuy. v. Exprimir un líquido haciendo caer en otra cosa. SINÓN:

ch’arwaykuy.

ch’isi. s. Comienzo de la noche. || adv. Anoche. La noche de ayer en su comienzo. EJEM: ch’isi tutayaqpi laq’akuni, anoche en la obscuridad me caí.

ch’isin ch’aska. s. V. QOYLLUR.

ch’isisiy. v. onomat. Producir silbido leve la carne al asarse o la lena húmeda al quemarse. SINÓN: ch’illillilliy.

ch’isiyachiy. v. Hacer demorar algo hasta que caiga la noche.

ch’isiyaq. adv. Todo el día, hasta la puesta del Sol. EJEM: ch’isiyaq llank’ayuni, trabajé todo el día. || Zool. (Phrygylus fructiceti kittlitz) Birna. Ave fricilidae de las punas, de color ceniza gris y manchas negras. Los machos al volar pareciera que dijeran ch’isi…yaq y las hembras bir… na.

ch’isiyay. v. Llegar el crepúsculo vespertino; anochecer. || Finalizar el día.

ch’isña. s. V. CH’IKÑA.

ch’isñay. v. Poner huevecillos las moscas, preferentemente en la carne y animales muertos.

ch’isñayay. v. Poblarse la carne de huevecillos de moscas.

ch’isñayoq. adj. Contaminado, poblado de huevecillos de moscas.

ch’ita. adj. y s. Evasor. || Que se evade del trabajo. || fam. Cimarrón. EJEM: ch’ita michi, gato cimarrón. SINÓN: k’ita.

ch’itachiy. v. Permitir que alguien se evada de sus obligaciones.

ch’itakuy. v. Evadirse alguien de sus obligaciones. SINÓN: k’itakuy. EJEM: manan allinchu yachay wasimanta ch’itakuy, no es bueno evadirse de la escuela.

ch’iti. adj. Diligente, hábil, perspicaz.

SINÓN: k’uchi. || Ocurrente. || Bol:

Buche. / Niño rapazuelo.

ch’iti kay. s. Diligencia, habilidad, prontitud, agilidad. Bol: Perspicacia, ligereza.

ch’itikay. v. V. CH’ITIYAY.

ch’itilla. adv. Diligentemente, hábilmente, prontamente.

ch’itillaña. adj. Diligentísimo, sumamente hábil y vivaracho, muy diligente.

SINÓN: ch’itiy ch’itiy.

Ch’ititi. s. V. CHOQLLOPOQOCHI.

ch’itititiy. v. Sudar copiosamente. || Brillar ante el calor la mugre o bien la grasa. || Exudar la grasa. SINÓN: wiswiriy. || Bol: Escurrirse y caer el sudor por gotas. (J.L.)

ch’itiy ch’itiy. adv. Muy diligentemente. || Muy prontamente. SINÓN: ch’itillaña.

ch’itiyachiy. v. Hacerlo diligente, hábil, ágil a quien no lo fue.

ch’itiyaq. adj. y s. Persona que de lerda se vuelve diligente, hábil, ágil.

ch’itiyay. v. Agilizarse. || Volverse una persona diligente y hábil de lerda o pesada que era. SINÓN: ch’itikay.

ch’itiykachay. v. Hacerse el diligente. || Demostrar aparentemente prontitud, habilidad y agilidad.

ch’itiykachiy. v. Dar impulso a la diligencia. || Dar agilidad a los quehaceres.

ch’iwa. s. Jaula. SINÓN: ch’iwata. (J.L.P.)

ch’iwata. s. V. CH’IWA.

ch’iwillu. s. Zool. Bol: Ave ibidida, de plumaje negro, que vive entre

Cochabamba y el lago Titicaca. SINÓN:

ch’uwankira, ch’uwakira. (J.L.)

ch’iwiwiwi. s. onomat. Silbido suave del viento en el pajonal.

ch’iwiwiwiq. adj. y s. onomat. Que susurra, que produce ruido suave.

ch’iwiwiwiy. v. onomat. Susurrar, silbar el viento suavemente en los pajonales o en las hojas de los árboles.

ch’iwka. s. Chisgueteo, expulsión violenta de líquidos por algún orificio. SINÓN: chiwka.

ch’iwkachi. s. Chisguete, válvula, jeringa o pitón por donde sale en surtidor algún líquido.

ch’iwkachiq. adj. y s. Chisgueteador. || Fuerza que impulsa la salida violenta de un líquido.

ch’iwkachiy. v. Hacer chisguetear, impulsar la salida violenta de un líquido por un orificio o pitón, por presión en el recipiente. EJEM: hisp’aspa ch’iwkachiy, orinando chisguetea.

ch’iwkay. v. Chisguetear o salir violentamente un líquido por un orificio o pitón, ocasionado por presión en el recipiente. SINÓN: ch’ikway. ch’iya. s. Zool. Liendre o huevo del piojo humano, Pediculus humanus, que se fija en los cabellos y costuras de la ropa de las personas desaseadas.

Pe.Aya: chia.

ch’iyachakuy. v. Enliendrarse. Dejar que los cabellos y la ropa queden plagados de liendres.

ch’iyachasqa. adj. Enliendrado.

ch’iyachiy. v. Enliendrar. Dejar

propagarse las liendres.

ch’iyakuy. v. Desliendrarse. Eliminar sus liendres.

ch’iyaq. adj. y s. Desliendrador. Extirpador, persona que elimina o mata las liendres.

Ch’iyaraqhe. s. Geog. y Folk. Lugar alto en la provincia de Canas, departamento del Qosqo, Perú, en donde cada 20 de enero se desarrolla el tupay, una lucha entre dos bandos de nativos de la región, con disparos mutuos de piedras a mano y con hondas. Después se ejecutan danzas guerreras y costumbristas.

ch’iyasapa. adj. Liendroso, poblado de liendres. EJEM: ch’iyasapa herq’e, niño liendroso.

ch’iyay. v. Ovar los parásitos de la piel. || Eliminar o extraer las liendres.

ch’olqe. adj. Reseco, endurecido. || Plácido, flojo. SINÓN: walqe.

ch’olqesqa. adj. V. CH’ARKISQA.

ch’olqeyachiy. v. Hacer resecar o endurecer algo, exponiéndolo al calor.

ch’olqeyay. v. Resecarse, endurecerse.

ch’olqokuy. v. Enfundarse, encajarse cualquier vestido. SINÓN: churarqokuy.

ch’onqa. s. Succión. || fam. Borracho.

Bebedor alcohólico. SINÓN: ch’oqcho, machaq.

ch’onqachiy. v. Hacer chupar o succionar.

ch’onqakuq. adj. y s. Succionados || Zool. Animal que chupa o succiona, principalmente la sangre humana o de animales, como los quirópteros, o como los picaflores que succionan el néctar de las flores.

ch’onqana. s. Sorbete. Instrumento que sirve para chupar o succionar líquidos. || adj. Fruta muy madura apta para ser chupada. || Parte de donde se chupa.

ch’onqaq. adj. y s. Chupador,

succionados absorvedor. EJEM: ch’aki allpaqa unu ch’onqaqmi, la tierra seca absorve el agua.

ch’onqasqa. adj. Chupado, succionado.

ch’onqay. v. Chupar, sorber, succionar líquidos. || Disolver chupando un caramelo en la boca. SINÓN: lawq’ay. || fam. Embriagarse, emborracharse, beber licores.

ch’onqaykachay. v. Chupar, sorber, succionar líquidos repetidas veces poco a poco.

ch’onqaykachiy. v. Dar a sorber algún

líquido, o chupar un caramelo a otra persona. EJEM: misk’iykita ch’onqaykachiy chay herq’eman, dale de chupar tu dulce a ese niño.

ch’onqaykuy. v. Chupar, sorber, succionar líquidos con mucho cuidado y delicadeza.

ch’oqcho. s. Sorbo desmedido. || fam. Borracho, bebedor alcohólico consuetudinario. SINÓN: ch’onqa.

ch’oqchoq. adj. y s. Sorbedor: persona o animal que sorbe líquidos intensamente, produciendo ruido.

ch’oqchuy. v. Sorber un líquido abundante e intensamente, produciendo un sonido peculiar. EJEM: khuchin allinta ch’oqchun, el chancho sorbe bien.

Ch’oqechinchay. s. V. CH’UQECHINCHAY.

Ch’oqesaka. s. V. CH’UQESAKA.

ch’oqmi. s. Puño. Mano cerrada. SINÓN: saqma.

ch’oqminchay. v. Puñetear. || Empuñar, cerrar la mano para formar el puño y ponerse en guardia. SINÓN: saqmay, ch’oqmiy.

ch’oqmiy. v. V. CH’OQMINCHAY.

ch’oqñi. s. Lagaña. || adj. Lagañoso. EJEM: ch’oqñi allqo, perro lagañoso. Bol:

ch’ujñi.

choqñiyay. v. Ponerse lagañoso. Bol: ch’ujñiy.

ch’oqo. adj. Bisojo, bizco. SINÓN: lerq’o.

Bol: lirqo.

ch’oqollo. s. Sombrero deformado por el uso, quedando acampanado.

ch’oqollukuy. v. Ponerse un sombrero que ha perdido su forma.

ch’oqoqoqoy. v. V. UHUHUHUY.

ch’oqpa. s. Pe.Areq: Maíz blanco de grano grande. SINÓN: paraqay.

ch’oqri. s. Pat. Matadura, llaga purulenta, lacra.

ch’oqriy. v. Pat. Lacrarse. Comenzar una herida a convertirse en llaga purulenta y rebelde. SINÓN: choqriyay.

ch’oqro. adj. Dícese de los frutos resecos y duros, vacíos por el interior. || Fruta inmadura. SINÓN: k’uku. Pe.Areq: ch’uqro. ch’oqroyay. v. Resecarse. Comenzar los frutos a ponerse resecos y duros. SINÓN: ch’oqqroy.

ch’oqta. adj. Deforme, contrahecho, monstruoso. SINÓN: choqtaya. EJEM:

ch’oqta uma, cabeza deforme.

ch’oqtaya. adj. V. CH’OQTA.

ch’oqtayay. v. Deformarse, volverse contrahecho.

ch’oqho. s. Pat. Tos. Tos ferina. SINÓN:

uhu, ch’aki uhu. Bol: ch’uju, uju.

ch’oqhoy. v. Pat. Toser. || Expectorar.

SINÓN: uhuy. Bol: ch’ujuy.

ch’orqoy. v. V. CH’OQROYAY.

ch’uchu. s. Bot. Frutos del sulluku, consistente en bolitas negras. || Juego de los niños andinos con los ch’uchus del sulluku, a manera del juego de tiros occidental.

ch’uchuy. v. Jugar a las bolitas con el ch’uchu o sulluku. SINÓN: chuwiy.

ch’uk. s. onomat. Expresa el silencio y quietud de personas y animales. SINÓN: ch’in.

ch’uka. adj. Cosido con fruncidos en una costura. SINÓN: ch’uska. || fam. ch’uka ñawi, achinado, chino, refiriéndose a las personas que tienen los ojos rasgados.

ch’ukan. s. V. CH’IKMU.

ch’ukay. v. Coser la boca del costal. || Coser dos orillas de tejidos, uniéndolas.

ch’ukayay. v. Achinarse. || Convertirse en

pequeños y semicerrados los ojos de alguna persona o animal, como consecuencia de alguna enfermedad o accidente.

ch’ukchu. adj. Enano, retaco. Aplícase sólo al varón. SINÓN: ch’ircho, eqo, eqosqa, phuchu, uthu. EJEM: chukchu maqt’a, joven enano. Bol: ch’iñiqotu, t’inri, wat’a.

ch’uklla. s. Choza. Vivienda que tiene techo de paja. SINÓN: apaki. Pe.Aya:

choqlla, hapaka. Bol: ch’ujlla.

ch’ukllachay. s. Acción de construir chozas. || v. Construir la choza. || Hacer algo a manera o semejanza de choza. EJEM: paqarinmi ch’ukllachay kanqa, mañana se realizará la construcción de chozas.

ch’ukllachiy. v. Hacer construir una choza.

ch’ukllaq. adj. y s. Persona que construye chozas.

ch’ukllay. v. Construir chozas.

ch’ukta. s. Hilván o puntadas de espacios largos, en costura. SINÓN: t’irpo.

ch’uktanay. v. V. CH’UKTARAY.

ch’uktaq. adj. y s. Hilvanador.

ch’uktaray. v. Deshilvanar. Deshacer lo cosido a hilván. SINÓN: ch’uktanay.

ch’uktay. v. Hilvanar. Hacer puntadas distantes en la costura de la ropa.

Pe.Anc: sipuy. Bol: ch’ukuy.

ch’uku. adj. Dícese del animal camélido de lana larga y abundante. Folk. Danza típica de la provincias de Canas y Espinar, Qosqo, Perú.

ch’ukukuq. adj. Fruncible. Que tiene la propiedad de apretarse, fruncirse o plegarse.

ch’ukukuy. v. Fruncirse, apretarse o plegarse.

ch’ukuq. adj. y s. Fruncidor. Persona o instrumento que al coser reduce o frunce la longitud en la costura.

ch’ukuy. v. Fruncir. Reducir la longitud al coser una pieza, dejando fruncidos o pliegues. EJEM: chuy sakata allinta ch’ukuy, frunce o reduce bien ese costal.

ch’ukuyachiy. v. Causar la reducción del tamaño y ancho de algún tejido o prenda de vestir.

ch’ukuyaq. adj. Cualidad de las telas o tejidos que se reducen por efecto del lavado. SINÓN: q’enteq, q’estiq.

ch’uley. v. Fracasar. || Malograr. EJEM: hamut’asqayki ch’ulerapun, lo que has pensado ha fracasado.

ch’ulla. adv. Único. Tan sólo uno, vino y nada más. SINÓN: sapallan. ANTÓN: askha. EJEM: ch’ulla ñawi, tuerto, de un solo ojo.

ch’ulla ch’ulla. adv. Dispersos de a uno.

ch’ulla ch’ullanmanta. adv. De a uno en uno. Uno por uno.

ch’ullachakuq. adj. y s. Que se excluye de entre otros, por incompatible. || Que se singulariza. SINÓN: ch’ullanchakuq.

ch’ullachakuy. v. Singularizarse. || Excluirse. || Colocarse en columna de a uno.

ch’ullachaq. adj. y s. Que separa o escoge algo de entre muchos otros.

ch’ullachay. v. Individualizar. Singularizar. || Aislar a uno de su par o grupo.

ch’ullachina. adj. Desigualable. || Disparejable.

ch’ullachinakuy. v. Separarse uno de otro

o de otros. || Disperpersarse.

ch’ullachiq. adj. y s. Desigualador, dispersador, desparejador.

ch’ullalla. adj. V. CH’ULLAN, HUKLLA.

ch’ullan. adj. Algo que queda dispareado, sin par. SINÓN: ch’ullalla.

ch’ullanakuy. v. Alternarse, relevarse,

reemplazarse uno con otro.

ch’ullanay. v. Alternar, relevar, reemplazarse uno a otro.

ch’ullanchakuq. adj. y s. V.

CH’ULLACHAKUQ.

ch’ullanchanakuy. v. V. HUKCHANAKUY.

ch’ullanchanay. v. V. HUKCHANAY.

ch’ullanchay. v. Aunar. De varias cosas hacer una sola. || Unificar ideas, criterios o pensamientos.

ch’ullayay. v. Ir perdiendo el par o la pareja. || Desigualarse. || fam.

Enviudar. ch’ullchuy. v. Chorrear profusamente un líquido de alguna cosa empapada.

ch’ullkuy. v. Recoger o cosechar los ch’ullkus o ch’ullqus, planta herbácea alimentada.

ch’ullmiy. v. Zafar o salir de un peligro.

(J.L.P.)

ch’ullpa. s. Hist. En el inkanato, sepulcro o tumba construida de piedras labradas, o sin labrar, con barro. La forma era cónica, cilíndrica o cuadrada. || Vértice, punta o extremo sobresaliente de alguna manta, poncho, frazada, etc.

ch’ullpakuy. v. V. CH’ULLPAYAY.

ch’ullpayay. v. Extenderse alguna cosa en punta o vértice. SINÓN: ch’ullpakuy.

ch’ullpi. s. Bot. Variedad de maíz, de forma alargada, que se utiliza exclusivamente para el tostado. Es muy agradable por ser maíz dulce.

ch’ullu. s. Chullo. Gorro con orejeras, tejido de hilos de colores y dibujos característicos por zonas y regiones andinas. Su uso es para contrarrestar el frío en la cabeza. Lo usan sólo los varones. Bol: ch’uku.

ch’ulluchakuy. v. V. CH’ULLUCHIY, CH’ULLUKUY.

ch’ulluchiy. v. Poner a alguien el ch’ullu en la cabeza. SINÓN: ch’ulluchakuy.

ch’ullukuy. v. Ponerse el ch’ullu a la cabeza. SINÓN: ch’ulluchakuy.

ch’ullullulluy. v. Escurrirse el agua por los extremos de alguna cosa muy empapada.

ch’uma. s. Escurrimiento de un líquido. SINÓN: ch’uyma.

ch’umachiy, v. Dejar o mandar escurrir el líquido hasta su agotamiento.

ch’umakuq. adj. Escurrible: objeto mojado susceptible de ser escurrido.

ch’umakuy. v. Escurrirse el líquido de alguna cosa que lo contenía.

ch’umana. s. Colador, cernidor, filtro. || Vasija, depósito a donde cae el líquido escurrido. || adj. Susceptible de ser escurrido. ch’umaq. adj. y s. Escurridor. Que escurre el líquido de algo hasta las últimas gotas. SINÓN: ch’uymaq.

ch’umay. v. Escurrir el líquido de su porción sólida. || Hacer correr las últimas gotas de líquido de un recipiente. SINÓN: ch’uymay, hillinay.

Bol: suruy.

ch’unchu. s. Nativo selvático, persona culta en su entorno. Selvícola. || Folk. Danza representativa del Antisuyu, de caracteres acrobáticos, que imita ciertas expresiones de los salvajes nativos. Tiene gran área de dispersión. VARIEDADES. q’ara ch’unchu, chuncho desnudo; qhapaq ch’unchu, chunco rico; ch’unchu tusuq, danza de chunchos. En la provincia de Paucartambo, Qosqo, Perú, el qhapaq ch’unchu, utiliza un vestuario occidentalizado, mientras que el q’ara ch’unchu vestuario nativo. || fam. Persona inculta, uraña, sin costumbres sociales.

ch’unchull. s. Anat. Intestino. VARIEDADES: ñañu chunchull, intestino delgado; rakhu ch’unchull, intestino grueso. SINÓN: ch’unchulli.

ch’unchulli. s. V. CH’UNCHULL.

ch’unchullpa. s. Pat. Diarroides. Cierta enfermedad de los niños cuyo efecto es una evacuación blanquecina. SINÓN: q’echa. ch’unchullpasqa. adj. Pat. Persona, de preferencia niño, afectado por la enfermedad de la enterocolitis o diarrea. ch’unchullpay. v. Pat. Acción y efecto de atacar a los infantes cierto mal de los intestinos.

ch’unchuyay. v. Asemejarse a los hombres salvajes. || Volver a la incultura.

ch’unku. s. Apiñamiento. || Conjunto compacto de personas o animales con el fin de lograr algo.

ch’unku ch’anki ch’anki. s. Ecol.Veg. Amontonamiento de espinos o cactus compactos.

ch’unku sach’a sach’a. s. Ecol.Veg.

Bosque cerrado. || Fitogeog.

Formación cerrada de árboles.

ch’unkunachiy. v. Provocar, ocasionar aglomeración, apiñamiento, apretujamiento.

ch’unkunakuy. v. Aglomerarse, apretujarse entre muchas personas o animales. SINÓN: ch’ichinachiy, ch’ichinakuy.

ch’unkuykuy. v. V. CH’ICHTYKUY.

ch’unpi. adj. Color marrón o castaño, tratándose principalmente del pelaje

de los animales. EJEM: ch’umpi waka, vaca castaña.

ch’unpichay. v. Añadir o asociar el color marrón a otros colores.

ch’unpiyaq. adj. y s. Sujeto que de cualquier color torna al marrón o castaño.

ch’unpiyay. v. Tornarse de cualquier color en marrón o castaño.

ch’una. adj. Ñato. De nariz chata. SINÓN:

t’asñu senqa. Bol: nasq’aro.

ch’umi. s. Chuño. Papa congelada y

secada al Sol. VARIEDADES: yana ch’uñu, chuño negro cuya deshidratación es al Sol; yuraq ch’uñu, moraya, cuya deshidratación no es al Sol. Son la base de la aumentación popular andina, donde el alimento se conserva por largo tiempo, cocinándose luego en las siguientes formas; ch’uñuphasi, ch’uñu kola, q’achu ch’uñu, ch’uñu saqta.

ch’uñu oqa. s. V. KHAYA.

ch’uñuchay. v. alim. Agregar porciones de chuño a las viandas. EJEM: ch’uñu chupi, sopa de ch’uño; ch’uñu lawa, mazamorra de chuño. ch’uñuchiy. v. V. CH’UÑUY.

ch’uñuqeta. s. Chuño fresco. SINÓN: q’achu ch’uñu.

ch’unuy. v. Elaborar chuño. Procesar la papa para obtener chuño, exponiéndola a la helada para luego secarla al Sol. SINÓN: ch’uñuchiy.

ch’uñuyaq. adj. Fruto que por

deshidratación se ennegrece y arruga.

ch’uñuyay. v. Mancharse o percudirse la ropa mal lavada. || Cubrirse de manchas la piel, especialmente la cara.

ch’uñuyoq. adj. y s. alim. Alimento que contiene chuño o que se mezcla con el chuño. || Dueño o poseedor del chuño.

ch’upa. s. Anat. Pantorrilla. Bol: p’usta, t’usu.

ch’upasapa. adj. Pantorrilludo. Persona de pantorrillas muy desarrolladas.

ch’upu. s. Pat. Forúnculo, divieso, absceso, tumor. || fam. Carrillo abultado por el bolo de coca que se mantiene en la boca. Bol: tanapa, sanapa.

ch’upuchakuy. v. Pat. Formarse el forúnculo o divieso en alguna parte del cuerpo.

ch’upusqa. adj. Pat. Persona afectada por

el divieso.

ch’upuyay. v. Pat. Manifestarse un forúnculo o divieso mediante abultamiento de la piel.

Ch’uqechinchay. s. Astron. Sirio, estrella de la Constelación del Can Mayor.

(J.L.) SINÓN: Ch’oqechinchay.

Ch’uqesaka. s. Geog. Chuquisaca. Nombre de la actual ciudad de Sucre, Bolivia. SINÓN: Ch’oquesaka.

ch’ura. s. Filtración. || Terreno muy húmedo con filtraciones de agua por efecto de las lluvias. || Tiras largas de cuero de res en forma de cintas que se emplean para amarrar las uniones del maderamen de los techos y similares. SINÓN: ch’illchi.

ch’ura allpa. adj. V. UNU ALLPA.

ch’uraq. adj. y s. Filtradero temporal de agua en terrenos permeables, o cualquier recipiente poroso. SINÓN: ch’illchiq.

ch’uray. v. Filtrar o rezumar el agua en terrenos permeables, o de los recipientes agrietados o porosos. SINÓN: ch’illchiy.

ch’uru. s. Zool. Concha univalva de los moluscos gasterópodos, arrollado en espiral, alrededor de un eje. Pe.Aya: churru, ajrai. Pe.Jun: chura. Arg: churu. Bol: ch’uru (caracol). Ec: churu (almeja). || fam. waqay ch’uru, llorón.

ch’usa. s. Ausencia, alejamiento, inasistencia. || Zool. Lechuza.

ch’usaq. Anat. Bazo, del organismo humano y de ciertos animales. || adj. y s. Vacío, sin contenido, deshabitado. || Hueco. || La nada. || El que se ausenta. SINÓN: ch’usaqnin, llakllan.

ch’usaq kay. s. Estar vacío algo. || Calidad de estar desocupado algún ambiente.

ch’usaqaq. adj. y s. Algo que desaparece, se vuelve en la nada, se desvanece.

ch’usaqchakuy. v. Sentir vivamente la ausencia de personas con quienes se compartió vivienda o momentos de grata recordación.

ch’usaqchaq. adj. y s. Persona que adviene la falta de algo o la ausencia de alguien.

ch’usaqchay. v. Advertir la ausencia de alguna persona o la falta de alguna cosa. || Sentirse solo añorando la presencia de algo. ch’usaqnin. adj. y s. V. CHUSAQ.

ch’usaqyapuy. v. Volver a la nada, desvanecerse definitivamente, consumirse totalmente.

ch’usaqyasqa. adj. Vuelto al vacío. || Desocupado. || Desvanecido.

ch’usaqyachiq. adj. y s. Vaciador. || Desocupador. SINÓN: qasichiq.

ch’usaqyachiy. v. Vaciar. || Convertir en la nada algo que existió; causar la desaparición de algo. || Malgastar, despilfarrar.

ch’usaqyapuy. v. Volver a la nada o desvanecerse definitivamente. || Consumirse totalmente.

ch’usaqyasqa. adj. Vuelto al vacío. || Desocupado. || Desvanecido.

ch’usaqyay. v. Ir desapareciendo, extinguiéndose paulatinamente. || Esfumarse.

ch’usay. v. Ausentarse. || Salir de viaje.

ch’usaykachay. v. Ausentarse constantemente. || Estar en continuo viaje.

ch’useq. s. V. CH’USEQA.

Ch’useqa. s. Geog. Chosica. Lugar del Perú, cerca de Lima, residencia de invierno.

ch’useqa. s. Zool. Lechuza. SINÓN: ch’useq.

ch’uska. adj. V. CH’UKA.

ch’usku. adj. Dícese del pelaje levantado, desgreñado u ondulado de algunos animales como el conejillo de indias, qowe o cuye. || V. QHESTI.

ch’uskulli. s. Fiereza, agresividad, bravura en los animales; por extensión, también en las personas.

ch’uskullikuy. v. Embravecerse un animal; mostrarse fiero y agresivo, principalmente para atacar o defenderse. EJEM: michin ch’uskullikuspa alqota qhawan, el gato mira embravecido al perro.

ch’uspa. s. Bolsa tejida de hilos de lana de varios colores, con dibujos y motivos a cual más diversos, según las zonas. Sirve para portar hojas de coca y monedas. Se lleva colgado a la bandolera por medio de una cinta también tejida. SINÓN: qamaña.

ch’uspi. s. Zool. (Musca doméstica). Mosca. Díptero de la familia muscidae, de cabeza móvil, ojos compuestos, aparato bucal dispuesto para la succión portador de virus. Pe.Aya: chuspi, chiri ringa. Pe.Jun: chiririnka, chushpi. Arg: chuspi. Ec: chuspu.

ch’uspiy. v. Matar, exterminar o ahuyentar moscas.

ch’uspiyaq. adj. y s. Ahuyentador, exterminador de moscas.

ch’uspiyasqa. adj. Mosqueado. Comestible o cualquier otra cosa ensuciada o contaminada por las moscas. EJEM: ch’uspiyasqa t’anta, pan mosqueado.

ch’uspiyay. v. Mosquearse. Ensuciarse o contaminarse algo por las moscas.

ch’ustikuy. v. V. CH’UTIKUY.

Ch’ustiy. v. V. QARANAY.

ch’usu. adj. Chupado (aplícase a los frutos de gramíneas que son chupados o agostados). SINÓN: susu.

ch’usuchay. v. Agregar granos chupados

a otros buenos o al forraje seco, para mejorar la alimentación de los animales.

ch’usunay. v. Entresacar los granos chupados de entre otros buenos.

ch’usuq. adj. y s. V. CH’USUYAQ.

ch’usuyaq. adj. y s. Granos y frutos que empiezan a chuparse antes de madurar. || Susceptible a chuparse antes de madurar. SINÓN: ch’usuq.

ch’usuyay. v. Empezar los granos y frutos a chuparse o agostarse antes de madurar.

ch’uti. s. tej. Hilo en ovillo sacado de la rueca y liado ligeramente. || Desuello, despellejamiento. || Persona que cambia frecuentemente de indumentaria. SINÓN: ch’utillo.

ch’utichikuq adj. y s. Que permite se le despoje algo o se le desnude.

ch’utichiq. adj. y s. Que hace despojar, desnudar o desollar.

ch’utichiy. v. Mandar desnudar, despojar, desollar, arrebatar.

ch’utikuq. adj. y s. Que se desviste o desnuda por sí mismo. || Animales que cambian de pelambre, piel, escamas y otros. || Persona que tiene la manía de despojarse o arrebatar las prendas de otros por deuda u otros motivos.

ch’utikuy. v. Desvestirse, desnudarse. || Descubrirse la cabeza u otros miembros. SINÓN: ch’ustikuy. || fam. Cambiarse la vestidura típica por otra de un rango social superior.

ch’utillo. adj. y s. Refinado, pisaverde. SINÓN: ch’uti.

ch’utipay. v. Volver a desvestir o

despojar.

ch’utiq. adj. y s. Despojador, desvestidos arrebatador. SINÓN: lluch’uq.

ch’utisqa. adj. Despojado, desvestido, arrebatado.

ch’utiy. v. Despojar, desvestir, arrebatar. SINÓN: qechuy, q’aranay. EJEM: ch’utiy p’achanta puñunanpaq, desviste la ropa para que duerma.

ch’utu. adj. Jetón. De labios gruesos y sobresalientes, con referencia a personas y algunos animales. SINÓN: ch’utusapa. || Pepa de las frutas de coco. || Ente imaginario en la expresión de una broma. || fam.

Enojado. SINÓN: phiña uya, phiñasqa.

ch’utuq. onomat. Voz que resulta del beso intenso y sonoro.

ch’uturayay. v. Mostrar los labios caídos en señal de malhumor o enfado.

ch’utusapa. adj. Jetón. De labios grandes y gruesos. SINÓN: ch’utu.

ch’utuyay. v. Adquirir mayor volumen los labios de personas o animales por alguna enfermedad o accidente. || fam. Mostrar constantemente malhumor o enfado.

ch’utuykachay. v. Manifestarse frecuentemente malhumorado, enfadado y por tanto con los labios caídos. EJEM: imamantan ch’utuykachanki?, ¿de qué estas malhumorado?

ch’uwa. adj. Bol: Líquido, cristalino, transparente. SINÓN: ch’uya. (J.L.)

ch’uwakira. s. V. CH’IWILLU.

ch’uwankira. s. V. CH’IWILLU.

ch’uwaqa. adj. Dícese del terreno con filtraciones.

ch’uwikuy. v. Acurrucarse enfundándose con alguna prenda.

ch’uwiy. v. Enrollar, envolver.

ch’uya. adj. Límpido, claro, puro. SINÓN: ch’uwa. ANTÓN: q’ata, qhelli. Bol: ch’uwa.

ch’uya kay. s. Pureza, limpidez. || Claridad. || Limpidez en el comportamiento.

ch’uyachaq. adj. y s. Purificador, clarificador. ANTÓN: qhellichaq.

ch’uyachay. v. Clarificar, purificar. ANTÓN: q’atachay, qhellichay.

ch’uyachiq. adj. y s. Instrumento o sustancia que clarifica los líquidos turbios o sucios.

ch’uyachiy. v. Clarificar líquidos turbios mediante instrumentos o sustancias.

ch’uyakuq. adj. V. CH’UYAQ.

ch’uyana. s. Enjuague, último lavado. || adj. Que es susceptible a ser purificado, clarificado.

ch’uyanachiq. adj. y s. Purificador.

Persona o cosa que purifica.

ch’uyanachiy. v. Hacer o mandar enjuagar. Hacer dar la última lavada. SINÓN: ununachiy.

ch’uyanakuy. v. Enjuagarse. Darse la última lavada.

ch’uyanana. adj. y s. V. UNUNANA.

ch’uyanaq. adj. y s. Enjuagador, que da la última lavada. SINÓN: ununaq.

ch’uyanay. v. Enjuagar. Dar la última lavada. SINÓN: maqchipay, ununay.

ch’uyanchachiy. v. Hacer o mandar purificar, depurar, retinar o acrisolar algo para mejorar.

ch’uyanchakuq. adj. y s. Que se purifica a sí mismo.

ch’uyanchakuy. v. Purificarse, depurarse,

retinarse.

ch’uyapay. v. Reenjuagar. Volver a enjuagar por última vez.

ch’uyaq. adj. Cualidad que tienen algunos líquidos de clarificarse o purificarse, asentándose las impurezas. SINÓN: ch’uyakuq. ch’uyay. v. Aparecer claro y limpio un líquido, por asentamiento de la parte espesa. || Derramar ritualmente bebidas en honor y en brindis con los dioses tutelares.

ch’uyay ch’uyay. adj. Clarísimo, sumamente claro, muy cristalino, purísimo, sin mancha.

ch’uyayachiy. v. Hacer que algo se purifique, se destile, se depure, se clarifique.

ch’uyayay. v. Clarificarse un líquido.

Ponerse cristalino.

ch’uychu. adj. Empapado de agua hasta chorrear. SINÓN: hallch’u.

ch’uychuq. adj. y s. Que chorrea algún líquido por estar muy mojado.

ch’uychuriy. v. Comenzar a chorrear agua por estar algo muy mojado.

ch’uychuy. v. Chorrear, fluir bastante agua de un cuerpo muy mojado.

ch’uyku. s. Entrada o resquicio estrecho y torcido de algunas cosas.

ch’uykukuy. v. Estrecharse y torcerse una

abertura. SINÓN: ch’uykuyay.

ch’uykuy. v. Estrechar o cerrar una

abertura con torcedura o desviación.

ch’uyma. s. Escurrimiento. Deslizamiento de líquidos hasta las últimas gotas. SINÓN: ch’uma, ch’uymi.

ch’uymakuy. v. Escurrirse o deslizarse las últimas gotas de un líquido.

ch’uymaq. adj. y s. V. CH’UMAQ.

ch’uymay. v. Escurrir, vaciar un líquido hasta las últimas gotas. SINÓN:

ch’umay, ch’uymiy.

ch’uymi. s. V. CH’UYMA.

ch’uymiy. v. V. CH’UMAY.

ch’uytu. s. y adj. Ovalo a manera de elipse. Ovalado. Aovado. (J.L.P.)

E

E, e. alfab. Segunda vocal, quinta letra o grafía del alfabeto runasimi o qheswa (quechua). Vocal anterior, media y menos abierta que la a. Se pronuncia e entre la o y la i del triángulo de Hellwag.

echara. s. Cernidor, zaranda, criba o tamiz con marco de madera, arnero para cernir. SINÓN: suysuna.

echarachiy. v. Acción de hacer cribar o cernir en el arnero.

echarakuy. v. Cernirse fácilmente los granos en un arnero o tamizarse con facilidad.

echarana. s. Lugar para cribar; sitio donde se cierne cantidad de granos.

echaraq. adj. y s. Cribador; que criba, que

cierne. echarasqa. adj. Dícese del grano ya cribado, limpio de impurezas, pasado por la zaranda o arnero.

Echarati. s. Geog. Echarate. Distrito de la provincia de La Convención, departamento del Qosqo. Perú, con 33,446 habitantes en 1981.

echarati. s. Desperdicios de lo cernido o tamizado.

echaray. v. Cernir, zarandear o tamizar.

ekiku. adj. Se dice al muchacho desobediente. || loc. Quiere decir también: no quiero, tengo flojera.

(P.C.P.)

ekutakuy. v. Porfiar. SINÓN: atipakuy, porfiakuy. (P.C.P.)

ekutay. s. Premura.

ela. adj. Clim. Frío en mayor intensidad que el chiri, de 4 a 7 grados centígrados. SINÓN: khutu, chiri chiri.

elay. v. Hacer frío intenso. SINÓN: khutuy, chiriy chiriy.

eltha. adj. Se dice a la persona sonsa, boba, babosa. SINÓN: iltha.

emillay. s. Bot. Hierba de las alturas, amarga, de flor blanca, parecida a la mullak’a. Med.Folk. Se utiliza como cortante. (P.C.P.)

Ene. s. Geog. Importante río formado por los ríos Mantaro y Apurímac, Perú. ene. adv. Corrupción de hina, así sea.

enqa. s. Relig. Roca o piedra de forma antropomórfica o zoomórfica, considerada como tótem para invocar la fertilidad del ganado. || Amuleto.

Talismán. SINÓN: enqe.

enqarhu. s. V. ENQAYCHU.

enqaychu. s. Figuras líticas pequeñas que sirven de talismanes o amuletos para la procreación del ganado. SINÓN:

enqachu, enqayllu. Pe.Aya: enjaychu.

enqaychukuy. v. Hacerse de amuletos o talismanes.

Enqaylloqa. s. Geog. Comunidad del distrito de Calalli, provincia Caylloma, departamento de Arequipa, Perú.

enqayllu. s. V. ENQAYCHU.

Enqayoq. s. Geog. Comunidad del distrito de Yungay, provincia de Huaylas, departamento de Ancash, Perú.

enqe. s. V. ENQA.

enqhe. s. Quejido, gimoteo, lloriqueo. EJEM: enqheshankichu, estás lloriqueando?

enqhepakuy. v. Gimotear, lloriquear constantemente. || Refunfuñar. SINÓN: enqheyay, kutipakuy.

enqheq. adj. y s. Persona que lanza quejido, gimoteo o lloriqueo.

enqheyay. v. V. ENQHEPAKUY.

epicauta. s. V. ILLA KURU.

ephray. v. Pe.Aya: Deshojar. SINÓN: eqhay, t’ipiy, t’eqway, sinkhay.

Pe.Qos: t’ipiy.

eqas. s. medid. Medida agraria de 10 brazas de ancho por 100 de largo. || Geog. Comunidad en el distrito de Restauración, provincia de Huaraz, departamento de Ancash, Perú.

eqe. s. Bot. Planta herbácea de la zona de

Q’ero, provincia de Paucartambo, Qosqo, Perú. EJEM: eqe qoralla tutayashian, paras, solamente la hierba eqe anochece, paras. (De una canción popular.)

eqepasqa. adj. Ahogado. Pe.Aya: ejepasja.

eqepay. v. Ahogarse tomando alimentos. SINÓN: heq’epay. Pe.Aya: ejepay.

eqeqo. s. Muñeco en forma de mercachifle, portando toda clase de mercaderías. Sirve de amuleto principalmente a los comerciantes. Representa a un legendario personaje del mismo nombre de la región altiplánica, experto en mercachiflería.

eqmey. v. Agri. Sacar las mejores papas, dejando las que no son buenas para que terminen de madurar. (P.C.P.)

eqo. adj. Enano, enana. || Enfermizo, desnutrido, que no puede crecer desde el nacimiento. SINÓN: eqosqa, ch’ukchu (al varón) y t’ustu (a la mujer). || Dícese de la criatura concebida cuando la madre lactaba. Criatura desmedrada desde el vientre. Enteca desde el nacimiento. (J.L.P.)

Eqop. s. Geog. Importante mina de plata en el distrito de Carhuaz, provincia de Huaraz, departamento de Ancash, Perú.

eqoq. adj. y s. Mujer que concibe durante

la lactancia.

eqosqa. adj. Criatura despechada prematuramente, a cuya consecuencia es enfermiza y raquítica. SINÓN: eqo, eqosqa.

eqoy. v. Sufrir una criatura entecamiento y raquitismo por el despechamiento forzoso, debido a la nueva concepción de la madre. Pe.Aya: ejoy.

eqoyay. v. Empezar a entecarse o raquitizarse una criatura por nueva concepción de su madre. Pe.Aya: ejoyay.

eqtay. v. Pe.Aya: Cortar leña. (p. C.P.) Pe.Qos: ch’eqtay.

eqha. s. Desgarradura de un pedazo de piel y carne. || Descortezadura del tallo de alguna planta. Escoriación.

eqhay. v. Desgarrar un pedazo de piel y carne. || Descortezar el tallo de una planta. || Deshojar. SINÓN: ephray, tipiy, t’eqway, sinkhay.

eqhe. s. V. WIKSAN.

era. s. Agri. Lugar para la trilla. SINÓN: erapata.

erachikuq. adj. y s. Agri. Persona que manda hacer la trilla para sí.

erachikuy. s. Agri. Acción de hacer la trilla. || v. Mandar hacer la trilla para sí. Bol: rillay, waqtay.

erachiy. v. Agri. Hacer trillar o ventear el trigo o cebada.

erapata. s. Agri. Lugar destinado para la trilla o venteo del trigo o cebada, generalmente en lugares donde corre mucho viento. SINÓN: era.

eraq. adj. y s. Agri. Persona que ejecuta la trilla.

Erawaka. s. Geog. (Cantera o lugar de ídolos). Distrito de Santo Tomás, provincia de Chumbivilcas, departamento del Qosqo, Perú.

Erawasi. s. Geog. (Cantera o lugar de casas). Distrito de San Luis, provincia de Huari, departamento de Ancash, Perú.

eray. v. Agri. Acción de trillar o ventear el trigo o cebada.

ereysiway. v. Agri. Solicitar a una persona ayuda para realizar la trilla.

Ericha. s. Geog. Comunidad del distrito de Soras de la provincia Lucanas, departamento de Ayacucho, Perú.

ericha. adj. Desobediente.

erqe. s. Niño infante. SINÓN: erq’e.

erqe kay. s. Niñez. || Etapa de la niñez. SINÓN: herq’ekay.

erqechakuy. v. Aniñarse, infantilizarse, sentirse niño. SINÓN: herq’echakuy.

erqechay. v. Aniñar o infantilizar a una persona, con extremado halago o mimo. SINÓN: herq’echay.

erqenchu. s. Mús. Instrumento musical aerófono, fabricado de cuernos de vacuno, parecido al como. SINÓN: qeqere.

erqeyay. v. Sentirse como niño. || Imitar al niño en el comportamiento. || fam.

Retroceder la mayoría de edad.

erqeykachay. s. Imitar los modales de un niño; conducirse como niño.

erqeyuq. adj. y s. Padre o madre que tiene hijos infantes o niños.

Eskana. s. Bot. (Deiskana, isharía o ichuna). Planta de la familia de las compuestas muy afín a la achicoria.Cychorium intibus; y también muy parecida a la planta diente de león, Taraxacum dens leonis. || Geog. Departamento de Ayacucho, provincia de La Mar. (M.E.

G.)

Eskopetane. s. Geog. Valle con lavaderos y minas de oro, cerca a Kiko en Q’eros, provincia de Paucartambo,

Qosqo, Perú.

esqon. adj. núm.card. Guarismo, número nueve (9). SINÓN: isqon.

esqon chunka. adj. núm.card. Noventa

(90).

esqon hunu. adj. núm.card. Nueve millones (9’000.000).

esqon ñeqen. adj. núm.ord.: Noveno, noveno lugar.

esqon pachaq. adj. núm.card.

Novecientos (900).

esqon waranqa. adj. núm.card. Nueve mil (9,000).

esqonchay. v. Convertir una cantidad en nueve.

esqonninka. adv. Nueve para cada persona, o nueve para cada uno.

esqonnintin. adv. Completamente nueve.

Juntamente nueves

esqha. adj. Rápido, apurado. SINÓN: usqha.

esqhay. adv. Rápidamente, apuradamente. SINÓN: usqhay.

esqhayllu. s. Ciertos hongos que aparecen entre los dedos dé los pies o manos, produciendo vivo escozor.

esqhaylluy. v. Aparecer granulaciones con vivo escozor entre los dedos de los pies o manos. SINÓN: esqhaylluyay.

esqhaylluyay. v. V. ESQHAYLLUY.

estalla. s. Bol: Bolsa de lana tejida a mano que los campesinos utilizan para guardar coca. SINÓN: istalla, kuka chuspa.

estrella kiska. s. Bot. (Acicarpha

tribuloides Trin.) NEOL. Planta silvestre herbácea que se caracteriza por tener espinos agrupados en estrella. Med.Folk. Se utiliza para el tratamiento de varias dolencias.

etacha. adj. y s. Que no puede andar o caminar. (P.C.) SINÓN: such’u.

 

H

H, h. alfab. Sexta letra o grafía del alfabeto runasimi o qheswa (quechua). Consonante fricativa, postvelar, continuativa, sorda y suave. Se pronuncia ha (ja) con un soplo de aire sobre las cuerdas vocales, como la j en castellano, con las cinco vocales.

ha? pron. Pronombre enfático interrogativo: ¿qué?, ¿qué cosa?, ¿qué quieres?, ¿qué se ofrece? SINÓN:

ima?, imay? (para asuntos de tiempo).

ha! interj. Denota admiración: ¡oh!, ¡qué!, ¡qué cosa! EJEM: ha runa!, ¡qué hombre!; ha llaki!, ¡qué pena! ¡qué desgracia!

habas tullu. s. NEOL. V. TOQORWAY.

Hach’akachi. s. Geog. Pueblo de Bolivia. || Natural del pueblo de Hach’akachi, que tradicionalmente se dedica al

comercio ambulatorio, llevando baratijas o chiflería. (J.L.)

hach’anay. s. tej. Instrumento que sirve

para apretar los hilos en el tejido. SINÓN: ruk’i. (M.J. de la E.)

hach’i. s. Dispersión, desparramamiento con aventamiento.

hach’ikachay. v. V. HACH’IYKACHAY.

hach’iq. adj. y s. Persona que desparrama alguna cosa menuda aventándola.

hach’iy. v. Lanzar o desparramar alguna cosa menuda aventándola. EJEM: sawakuqkunata t’ikawan hach’isun, derramaremos flores a los recién casados. SINON: t’akay. Pe.Caj: shikway, itray.

hach’iykachay. v. Arrojar, desparramar alguna cosa menuda, aventándola repetidas veces y en diferentes direcciones. SINÓN: hach’ikachay.

hach’iykunakuy. v. Derramarse o lanzarse mutuamente alguna cosa menuda, aventándola. SINÓN: hich’aykunakuy. EJEM: pukllaypiqa hak’uwan hach’inakunku, en los carnavales se derraman mutuamente con harina.

hach’u. s. Bolo de la coca masticada. Med.Folk. El hach’u de coca sirve para curar el mal del viento.

hach’u hach’u. adj. Mascujado, mascoteado. EJEM: wiruqa hach’u hach’uñan, la caña ya está mascujada.

(J.L.P.)

hach’una. s. Depósito o lugar a donde se arroja el bolo de coca masticada.

SINÓN: sinp’i.

Hach’uq. s. Arqueol. Adoratorio de factura inka, ubicado en el distrito de Caycay de la provincia de

Paucartambo, Qosqo, Perú.

Hach’uq qhata. s. Arqueol. Pequeño cementerio prehispánico, en el distrito de Caycay, Paucartambo, Qosqo, Perú.

hach’uy. v. Botar de la boca el bolo de la coca masticada. SINÓN: llachuy. || Mascujar, mascolear, mascar mal y de prisa hasta dejar basofía. (J.L.P.)

hachhiy. v. V. ACHHIY.

hak niy. v. onomat. Exhalar el aliento por la boca. Pe.Anc: haakay. Arg: chellur.

hakapichay. v. Chambonear en una obra.

|| Hacer algo imperfecto. Arg: llullay.

hakllu. adj. y s. Tartamudo. Que habla a medias. SINÓN: akllu, hayllu. Pe.Anc: akllu, wataku, rakta qallu. Pe.Aya: kurpa qallu. SINÓN: hakllu. Pe.Caj:

chacha, chachu. Arg: tartanchu.

haklluykachay. v. Tartajear mucho al hablar. Tartamudear. SINÓN: aklluykachay.

haku! v. Forma impersonal: ¡vamos!, ¡marchemos!, ¡vayamos!

hakuchis! v. Forma imperativa, más enfática: ¡vamonos!, ¡marchémonos!, ¡partamos!

hakullaña! v. Forma impersonal: ¡vayamos de una vez!, ¡partamos sin demora!

hak’achu. s. V. HAK’AKLLU.

hak’aklla. s. V. HAK’AKLLU.

hak’akllu. s. Zool. (Colaptes rupícola puna Cabanis). Pito. Pitorra. Ave de color amarillo y negro que perfora las rocas para anidar, con la ayuda de ciertas plantas que deglute. Su canto parece modular esa palabra hak’akllu… SINÓN: hak’achu, hak’aklla, hak’akllo, aqakllo. Pe.Anc: akaka. Pe.Caj: haq’acho. Bol: jakajllu.

hak’aqllo. s. V. HAK’AKLLU.

hak’u. s. Harina. EJEM: sara hak’u, harina de maíz. Pe.Anc: machka, qapya, machkapa. Pe.Aya: kuta. Pe.Caj: matrka, matrkasapa. Arg: aku (harínese), akuyoq, akulala.

hak’uchakuq. adj. y s. Que se enharina o empolva con harina. || s. NEOL.

Molinera que elabora la harina.

hak’uchakuy. v. Preparar harina para sí. || Enharinarse, empolvarse con harina. || alim. Agregar o mezclar harina cocida al plato de sopa o a la taza del desayuno.

hak’uchaq. adj. y s. Molinero; que prepara la harina. || Que mezcla harina con líquidos. Pe.Anc: mulino. Pe.Caj: mulinu. Arg: kutak.

hak’uchay. v. Enharinar, agregar o mezclar con harina alguna otra sustancia.

hak’uchiq. adj. y s. Que hace o manda elaborar harina.

hak’uchiy. v. Moler granos para obtener la harina. SINÓN: kutay. Pe.Anc: aqay, qochquy. Pe.Caj: kutay, ñutuy (moler fino), sutrkay (moler suavemente).

Arg: kutay, saikuchiy.

hak’ukuy. adj. Cosa susceptible de desmenuzarse o convertirse en harina.

Pe.Anc: aqapiy. Pe.Aya: chamchay.

hak’ukuy. v. Desmenuzarse, ponerse como harina.

hak’uq. adj. y s. Que consume harina cocida.

hak’urikuy. v. Empezar una cosa a desmenuzarse o desintegrarse. || Empezar a convertirse harina.

hak’urqoy. v. alim. Consumir o comer rápidamente la harina cocida.

hak’usa. s. Harina. || Polvillo de la harina cuando se cierne.

hak’usapa. adj. Harinoso. Recargado de harina. || Que posee bastante harina.

hak’usqa. adj. Molido, desmenuzado, desintegrado. SINÓN: kutasqa, ñut’usqa.

hak’uy. v. alim. Comer harina seca o mezclada con líquidos. || Acción de producir la harina.

hak’uy hak’uy. adj. Muy harinoso. ANTÓN: chharqay chharqay.

hak’una. s. alim. Sémola. || Semilla descascarada y reducida a granos aplastados para preparar sopas. (J.L.P.) || adj. Susceptible a ser convertido en harina.

hak’uyachiy. v. Transformar poco a poco algo en harina.

hak’uyaq. adj. Algo que es susceptible de convertirse en harina.

hak’uyuq. adj. Mezclado con harina. || Que contiene harina. || Añadido de harina.

hak’uyay. v. Convertirse en harina. || Tornarse algún fruto en harinoso por sazonamiento. || Hervir algún alimento basta cocerse muy bien.

hallaka. adj. Implume. Cuerpo de ave desprovisto de plumas.

hallch’inku. s. alim. Salchicha. Morcilla.

Tripa rellena de sangre de cerdo.

hallch’u. adj. Totalmente mojado. SINÓN: api, ch’aran, ch’uychu. Pe.Caj: muya. Arg: ockoy, ockescka.

hallch’uyachiy. v. V. HOQ’OYAC

hallch’uyay. v. Mojarse totalmente. SINÓN: hoq’oyay. Pe.Anc: oqukuy. Pe.Caj:

nuyuy.

hallka. s. Aldea, caserío, villorrio.

hallma. s. Agri. Aporque. Lampeo de los sembríos de maíz, papa, habas.

hallmachiq. adj. y s. Agri. Persona que hace o manda aporcar un sembrío.

hallmachiy. v. Agri. Mandar aporcar las plantas en los cultivos de maíz, papa, etc.

hallmana. s. Agri. Herramienta para aporcar plantas. SINÓN: lanpa kuti.

hallmapay. v. Agri. Aporcar por segunda vez o más. || Rectificar el mal trabajo del aporque.

hallmaq. s. y adj. Agri. Aporeador. || Que hace camellones alrededor de las plantas.

hallmasqa. adj. Aporcado.

hallmay. v. Agri. Aporcar. || Formar camellones en hilera para proteger las plantas en un cultivo. SINÓN: hapht’uy. Pe.Anc: kutipay, qarkuy. Pe.Aya: hallmay. Pe.Caj: kutipay (de maíz), ampu (de tubérculos).

hallmu. adj. Motoso; punta, filo o dentadura gastada. SINÓN: laqmu, morq’a.

hallmuy. v. V. HALLMUYAY.

hallmuyachiq. adj. y s. Algo que desgasta el filo, la punta, la dentadura, etc.

hallmuyachiy. v. Causar el desgaste o motoseo de puntas, filos, dentaduras, etc.

hallmuyay. v. Desgastarse el filo, la punta o la dentadura. || Motosearse. SINÓN: hallmuy.

hallmuykachay. v. Desgastar continuamente el filo de algún instrumento cortante.

hallpa. s. Tiempo breve de descanso en la faena, destinado a la masticación de la coca. || Acto de masticación de la coca.

hallpaq. adj. y s. Persona que mastica la coca. EJEM: kuka hallpaq warmi, mujer que mastica la coca.

hallpay. v. Masticar las hojas de la coca. SINÓN: pikchay, chakchay. EJEM: hallpay kukata, allinta llank’anaykipaq, mastica la coca para que trabajes mejor. || Descansar en trabajo por breve tiempo para tomar la chicha o alimentos. SINÓN: samay.

hallp’a. s. Tierra. Limo. Terreno de cultivo. SINÓN: allpa. Pe.Anc: patsa. Pe.Aya: allpa, pacha, teqsemuyu. Pe.Caj: allpa, pacha. Arg: ashpa, allpa, llajta.

hallp’i. s. Arañadura, rasguño. SINÓN: hasp’i, rachi, selqho. EJEM: hallp’isqa uyayuq herq’e, niño con rasguño en la cara.

hallp’ichiq. adj. y s. Persona que permite o hace arañar a otra persona. SINÓN: hasp’ichiq, rachichiq.

hallp’ichiy. v. Hacer, ordenar o permitir arañar o rasguñar. SINÓN: hasp’ichiy, rachichiy, selqhochiy.

hallp’ikuq. adj. y s. Que se araña o rasguña a sí mismo. EJEM: Uyan hallp’ikuq warmi, mujer que se araña la cara.

hallp’ikuy. v. Arañarse o rasguñarse a sí mismo. SINÓN: hasp’ikuy, rachikuy, selqhokuy.

hallp’ina. s. Instrumento para arañar o rasguñar. || Agri. Herramienta para escarbar la tierra. || adj. Algo susceptible de ser arando. SINÓN: hasp’ina.

hallp’inakuy. v. Arañarse o rasguñarse recíprocamente. SINÓN: hasp’inakuy, rachinakuy, selqhonakuy.

hallp’iq. adj. y s. Afanador, rasgador. SINÓN: hasp’iq, rachiq, selqhoq.

hallp’iy. v. Arañar, rasguñar. SINÓN: hasp’iy, qhalqey, rachiy, selqhoy. Arg: silluy, sillukuy.

hamak’u. s. Zool. (Margaropus

annulatus. Ixodes ridnus) Garrapata. Diferentes géneros y especies. Acaro pequeño, parasito de los ovinos, vacunos, etc. con cuyas sangres se alimenta, hasta cuadruplicar su volumen. Pe.Anc: amuku. Pe.Aya:

aqta. Pe.Caj: garralla. Bol: jamaku.

hamuk’uy. v. Extraer, eliminar las garrapatas.

hamanq’ay. s. Bot. (Hippeastrum solandriflorum Herb.) Planta herbácea bulbosa, de flores muy vistosas

utilizada como especie ornamental por la hermosura de sus flores perfumadas. Pertenece a la familia de las amaryllidáceas. Sus bulbos son utilizados por los campesinos nativos en la alimentación.

hamawt’a. s. Hist. V. YACHAYNIYOQ. hanpikuy. v. Curarse a sí mismo.

hanpiykuy. v. Curar a un enfermo con afecto y delicadamente, sin esperar remuneración. hañachu. adj. V. KUNKU.

hamuchiq. adj. y s. Que invita o llama a alguien. hamuchiy. v. Hacer venir. || Dejar venir. || Ordenar o disponer que venga. EJEM: hamuchiy chay suwakunata ñawpaqeyman, haz venir a esos ladrones ante mí.

hamukuq. adj. y s. Que acostumbra venir confiadamente con algún interés. SINÓN: hamuq. hamukuy. v. Acción de llegar o venir con algún interés particular. || Llegar a una cita.

hamupakuy. v. Presentarse o llegar indiscreta e inoportunamente por algún interés. hamupayay. v. Frecuentar. Venir o llegar a menudo. Pe.Aya: qatislla. Arg: amok, chayak. || Considerar. || Pensar con detención. Volver con el pensamiento sobre una cosa. (J.L.P.)

hamuq. adj. y s. Que viene. || Venidero

(transcurso de tiempo). SINÓN: hamukuq. hamurikuy. v. Venir o llegar

eventualmente.

hamurpay. v. Sospechar, conjeturar, suponer. (J.L.P.)

hamut’aq. adj. y s. Pensador, razonador, reflexionador.

hamut’a. s. Pensamiento, razonamiento, reflexión. hamut’achi. adj. Pensativo, caviloso.

hamut’achiq. adj. y s. Que motiva pensar, considerar, razonar, discernir.

hamut’achiy. v. Motivar a pensar, considerar, razonar, discernir, cavilar.

hamut’akuq. adj. y s. Pensador, razonador profundo. || Éxtasis del pensamiento.

hamut’akuy. v. Considerar, reflexionar introspectivamente.

hamut’ana. s. Lugar de razonamiento, de reflexión. || adj. Cosa considerable, razonable, reflexionable. EJEM: hamut’ana wasi, casa de reflexión o razonamiento.

hamut’apu. adj. y s. Deliberador,

debatidor. || Consejero. NEOL, Asesor. EJEM: allin hamut’apun kanki, eres un buen consejero.

hamut’aru. adj. y s. Filósofo, filosofador, pensador. hamut’ay. v. Pensar, raciocinar, meditar, reflexionar, filosofar, cavilar. EJEM: hamut’aq nisqanta hamut’ay, razona lo que dice el sabio. Pe.Aya: pinsay.

Pe.Aya: yuyay.

hamut’ira. s. y adj. Espía, pesquisidor de secretos. SINÓN: qhapatia, qhamisaq.

hamut’iray. v. Espiar, pesquisar secretos. SINÓN: qhamisay. hamuy. v. Venir. Llegar de allá para acá. EJEM: hamuy wayqey, ven hermano.

hamuykachay. v. Venir o llegar frecuentemente de allá para acá.

hana. adv. V. HANAQ.

Hanapacha. s. V. HANAQPACHA.

hanan. adv. Parte superior, alta o elevada. SINÓN: hanaq. EJEM: hanan pata, toda parte alta de una cuesta; hanan chakra, terrenos de la parte alta.

Hananpacha. s. Filos. El mundo de arriba, de las alturas azules y blancas, donde habitan los espíritus, en la filosofía inka. SINÓN: Hanaqpacha,

Hanapacha. ANTÓN: Ukhupacha.

Hanan Qosqo. s. Hist. La capital del Tawantinsuyu, el Qosqo, estaba dividida, siguiendo una costumbre inmemorial, en dos sayas o partes: Hanan Qosqo, el Qosqo de arriba o de la zona norte, y el Urin Qosqo, el Qosqo de abajo o de la zona sur. El

Hanan Qosqo estaba integrada por

Sank’a Kancha, Chinchaysuyu Tanpu,

Qolqanpata, Pumakurku, Qasana

(Palacio de Pachakuteq), Qora Qora

(Palacio de Sinchi Roq’a), Wahikar o Waypar, Palacio de Waskar, Palacio de Kunturkancha, Waraqo Wasi o Yachay Wasi, Palacio de

QhapaqYupanki, Antisuyu Tanpu,

Amaru Qhata, Qiswar Kancha o

Templo de Wiraqocha, Palacio de

Wiraqocha, Kuyus Manqo o Consejo

Real, Usnu, Suntur Wasi,

Hawkaypata, Kusipata y Qontisuyu Tanpu. (S.A.C.) hananáw! interj. ¡Qué cansancio!, ¡Qué fatiga! SINÓN: hananáy! EJEM: hananáw! sayk’uska chayaramuni, ¡qué fatiga! cansado he llegado.

Pe.Anc: atikay. Pe.Aya: pisipay. Pe.Caj: shaykuy. Arg: saykuy.

hananáy! interj. V. HANANÁW!

hananchaq. adj. y s. Elevador. || Que coloca algo en parte alta.

hananchay. v. Elevar. Colocar o situar algo en parte alta. Arg: anajyachiy, sockariy.

Hananqay. s. Arqueol. (Parte superior). Importante sector del conjunto arqueológico inka de P’isaq, ubicado en la parte N del Intiwatana, por encima del camino a Qanturaqay. Este grupo de recintos y estructuras se halla aislado dentro del mismo conjunto de la ciudad inka. En el inkanato estuvo habitado por un sector social femenino o de akllas (escogidas), que era un sector productivo, aprovechado por el imperio en la elaboración de tejidos, crianza de cuyes, aparte de la elaboración de chicha y funciones relacionadas con el culto al Sol. Durante 1985 a 1987 se hicieron importantes descubrimientos arqueológicos que confirman la

función de akllawasi. A este sector también se le conoce, en la actualidad, con el nombre de Q’allaq’asa.

hanaq. adv. Arriba. Parte alta, parte superior. SINÓN: hanan. Pe.Anc: hanaq, hana, hunish (lo de encima). Pe.Aya: hanaq, hanay (más arriba). Pe.Caj: anaq. Arg: anajpi.

Hanaqpacha. s. Filos. Cielo. El mundo de arriba. Arg: anaj pacha. SINÓN: Hananpacha. hanay. adv. Parte anterior de algo. SINÓN: ñawpaqen. Pe.Anc: nawpa. Arg:

ñaucka. Bol: nawpa, nanpa.

hanchali. s. Bot. y Med.Folk. (Draba scopulorum Wedd). Planta de la familia crucíferas, utilizada por los campesinos para curar diferentes males. SINÓN: hanchalli. hanchalli. s. V. HANCHALI.

hanch’i. s. Residuo de la jora molida y hervida en la elaboración de la chicha (aqha) que queda después del cernido.

Tiene sabor dúlcete. SINÓN: sut’uchi. || Dícese de los granos del maíz o de algunos frutos muy menudos o chupados. SINÓN: harq’e. Bol: hanch’i.

hanch’iy. s. Acción o efecto de tomar el jugo espeso de la chicha hervida. || v. Colar o cernir la jora molida y hervida en la elaboración de la chicha o aqha.

hanch’u. s. Dentellada. || Mordisco que deja herida a la víctima. || Destrozo de algún fruto por dentelladas de personas o animales.

hanch’u hanch’u. adj. Mordisqueado en varias partes. || Con heridas en diferentes partes por efecto de las dentelladas o mordizcos recibidos.

Arg: kachiscka.

hanch’usqa. adj. Mordisqueado,

destrozado a mordiscos por personas o animales. SINÓN: kanisqa o qhamsasqa (mordido por perro), khachusqa (fruta mordisqueada), p’atasqa (mordido por persona o animal), chhurusqa (picoteado por aves), t’aphsasqa (picoteado por ave de corral).

hanch’uy. v. Mordisquear. || Morder a medias las personas o animales. SINÓN: kaniy (morder delicadamente), khachuy (morder la fruta), qhamsay (morder el perro), p’atay (morder una persona), chhuruy (picotear), t’aphsay (picotear las aves de corral). Pe.Anc: aniy, kaniy. Pe.Aya: kachuy. Arg:

Bol: kaniy.

hanku. adj. Crudo, sin cocción. EJEM: hanku papa, papa cruda. ANTÓN: api, leq’e. Arg: chaa Bol: janku, chava. Ec: chawa, jakun, kalun.

hanku hanku. adj. Mal cocido, medio crudo. EJEM: hanku hanku aychata mana munanichu, no quiero carne mal cocida. hankuchasqa. adj. ceram. Cerámica a medio cocer, que no ha completado su cocción. hankuyasqa. adj. Alimento que se quedó a media cocción y que ya no se puede cocinar. SINÓN: kasuyasqa. || figdo. Pat.

Llaga rebelde; herida recrudecida.

hankuyay. v. V. KASUYAY.

hank’a. s. Todo grano tostado, sea de cereales o de leguminosas. SINÓN: kancha. || adj. Rengo o medio cojo. SINÓN: wist’u. Pe.Anc: rata, kocho, wipla. Pe.Aya: weqru. Pe.Caj: kuju.

Bol: janqa. Ec: suchu, patuju.

hanka kay. s. Renguera. SINÓN: wist’uyay, weqruyay.

hank’achay. v. alim. Añadir granos tostados a alguna vianda. || Poner fiambre de tostado para el viajero.

hank’achiy. v. Mandar o hacer tostar granos. EJEM: kay warmiwan hank’achiy sarata, con esta mujer haz tostar el maíz.

hank’akuq. adj. y s. Persona que hace tostar o tuesta granos exclusivamente para sí. EJEM: ch’usanaykipaq sarata hank’akuy, tuesta maíz para que viajes.

hank’akuy. v. Tostar granos

exclusivamente para sí.

hank’ana. s. Tostadora, olla especial para tostar. SINÓN: k’analla, hik’ina. || adj. Granos dispuestos para tostar. SINÓN:

hank’anapaq.

hank’anapaq. adj. V. HANK’ANA.

hank’anay. v. Escoger los granos tostados, de una porción mezclada con granos crudos.

hank’apay. v. Volver a tostar los granos no bien cocidos. hank’aq. adj. y s. Tostador de granos: que tuesta granos. || Que renguea. EJEM: hank’aq chakiyta saruruwanki, me has pisado en el pie que cojea.

hank’arikuy. v. Tostar granos con parsimonia y delicadeza. || Comenzar a tostar un poco de granos. EJEM: hukchikanta hank’arikuy chay ch’ullpi saramanta, tuesta un poco de ese maíz ch’ullpi.

hank’asqa. adj. Tostado. || Animal que renguea de una pata.

hank’asq’era. s. Bot. Planta leguminosa silvestre. SINÓN: q’era.

hank’ay. v. Tostar granos en tostadera. SINÓN: harwiy (tostar ligeramente, medio crudo). || Renguear, cojear ligeramente. SINÓN: weqruy, wist’uy. Pe.Anc: ankay, ankawshu. ankuyshu, ankishu. Pe.Aya: hankay. Arg: ankay, ruphachiy. Bol: jamkay. Ec:

canchana. canllana.

hank’ayay. v. Empezar a renguear, a cojear ligeramente. hank’u. s. Anat. Nervio. || Tendón. Pe.Anc: Aya: anku. Arg: ancu. Bol:

anku. Ec: angu, tindum, bina.

hank’unay. v. Amarrar los tendones de las patas de los animales para impedir que caminen.

hank’usapa. adj. Carne compuesta mayormente de nervios o tendones.

hank’uyay. v. Esmirriarse, enflaquecerse. SINÓN: k’asuyay, tulluyay. Arg: tulluyay. Bol: ankuyay, tulluyay, sharku yay, ishuyay, llaqayay. hanlla. s. Abertura amplia de la boca, principalmente al bostezar. hanllankachay. v. V. HANLLAYKACHAY. hanllapakuy. v. V. HANLLAYKACHAY.

hanllaykachay. v. Abrir la boca repetidas veces. SINÓN: hanllankachay, hanllapakuy. hanllaq. adj. y s. Persona o animal que abre la boca o dilata la cavidad bucal.

hanllarayaq. adj. Boquiabierto. Que se queda estático con la boca abierta. || figdo. Cualquiera abertura o vano que queda abierto o entreabierto. EJEM: hanllarayaq simiykimanqa ch’uspipas haykunmanchá, a tu boca abierta hasta las mosca podrían entrar.

hanllarayay. v. Quedarse boquiabierto; mantenerse con la cavidad bucal dilatada. EJEM: hanllarayay, kiruyki hanpinapaq, permanece con la boca abierta mientras te cure la dentadura.

hanllariy. v. Abrir la boca brevemente.

SINÓN: hanllay. Pe.Anc: aayay.

Pe.Aya: hanllariy. Pe.Caj: anriyay. Arg: kichariy simita. Bol: janllariy, janyalliy.

hanllay. v. Abrir la boca. Dilatar la cavidad bucal. EJEM: simiykita hanllay kiruyki sik’inapaq, abre la boca para que te extraiga el diente. SINÓN: hanllariy. Bol: janllariy, janyalliy. Pe.Anc: aayay. Pe.Aya: hanllariy.

Pe.Caj: anri ray.

hanllu. adj. Desdentado; que carece de dentadura. SINÓN: laqmu. || Balbuciente, de difícil articulación en el habla. hanlluy. v. Balbucir. Articular con dificultad las palabras.

hanlluyay. v. Desdentarse. || Perder la

dentadura poco a poco.

hanlluykachay. v. Balbucir

constantemente en el proceso del aprendizaje del habla. || Tartamudear, articular difícilmente algunas palabras.

hanpi. s. Medicina, remedio,

medicamento. EJEM: hanpi qorata pallaranpuway wayqey, hermano, recógemelo hierbas medicinales.

hanpichaq. adj. y s. Que agrega medicamentos a algún alimento o bebida para curar. EJEM: hanpichaq runata hanp’ara patapi mikhuykachiy, al curandero dale de comer en la mesa. hanpichay. v. Añadir medicamentos a algún alimento o bebida. EJEM: hanpichay chay aqhata ukyanaypaq, agrégale medicamentos a esa chicha para que yo tome.

hanpichikuq. adj. y s. Que se hace curar, medicinar o tratar con el médico. EJEM: mamayqa layqawanmi hanpichikuq, mi mamá se hacía curar con el hechicero.

hanpichikuy. v. Hacerse curar o

medicinar; someterse a tratamiento médico. EJEM: hanpichikuy usqhayta amaraq wañuyman taripashaspa, hazte curar pronto antes de encontrar la muerte. Bol: janpichikuy. hanpichina. adj. Persona, animal o planta que requiere curación o tratamiento médico. SINÓN: paqochina.

hanpichiq. adj. y s. Persona que hace o manda curar o medicinar a otra persona. EJEM: taytayqa mamay hanpichiq rin llaqtata, mi padre ha ido al pueblo para hacer curar a mi madre.

hanpichiy. v. Hacer curar o medicinar a otra persona o animal. Med.Folk. Apelar a medios rituales como la brujería, magia, etc. para la curación de enfermos.

hanpikamayoq. s. Médico; persona encargada de los medicamentos. Arg: anpej, anpikoj. Bol: janpikamayuj.

Ec: hanpikamayu.

hanpikuq. adj. y s. Que se cura a sí

mismo. || Persona entendida en curar enfermedades. || Sustancia que tiene la virtud de curar enfermedades.

hanpikuy. v. Curarse o medicinarse a sí mismo.

hanpina. adj. y s. Paciente que requiere ser curado; enfermo susceptible de curación. EJEM: hay warmiqa hanpinan kashan, esta mujer requiere curación.

hanpinakuy. v. Curarse o medicinarse mutuamente. EJEM: wayqenten pura hanpinakuychis, cúrense entre hermanos.

hanpinalla. adj. Enfermo de fácil curación || Mal leve, fácil de curar.

hanpipakuq. s. Curandero que recorre diferentes lugares curando enfermos a cambio de remuneración.

hanpipakuy. v. Ocuparse en curaciones

sin saber curar, entrometerse; con el que se ocupa en curar. (J.L.P.)

hanpipay. v. Curar por segunda vez. || Volver a curar. || Dar la última curación. hanpipayay. v. Repetir muchas veces la curación del mismo mal. EJEM: chaki p’akisqata hanpipayay thaninankama, la fractura del pie hay que curar repetidas veces hasta que sane.

hanpiq. adj. y s. Que cura. Curandero. Médico empírico. SINÓN: paqo, qhaliyachiq. Pe.Anc: hapeq, hanpiko.

Pe.Aya: hanpiq, hanpipakuq. Arg: hapeq, hanpikoq. Bol: janpiri. Ec: janpiri.

hanpiqhatu. s. Lugar donde venden las medicinas. NEOL. Farmacia, botica.

hanpiqhatuq. s. Persona que vende medicinas. NEOL. Boticario, farmacéutico, persona autorizada por ley para vender medicamentos.

hanpisqa. adj. Curado, paciente que recibió curación. EJEM: payqa allin hanpisqan kashan, él está bien curado.

hanpiy. v. Curar, medicinar, tratar el

módico al enfermo. Med. Folk. Curar empíricamente por arte de curanderismo, con medicina folklórica. || figdo. Alterar la calidad de alguna bebida o alimento, agregando otras sustancias, tratando de mejorar sus condiciones propias. hanpiykachay. v. Curar repetidas veces y de cualquier manera, sin esmero.

hanpiykachiy. v. Hacer curar a un

enfermo por compasión. EJEM: urpi sonqo, hanpiykachiy chay payachata, por favor, hazle curar a esa viejecita.

hanpiysiy. v. Colaborar o auxiliar en la curación de un paciente. EJEM: ñañaykita hanpiysiy, ayuda a curar a tu hermana. hanpuchinpuy. v. Interesarse para que alguien, que estuvo ausente, venga, llegue, vuelva. hanpuchiq. adj. y s. Que hace regresar, venir, volver o llegar a alguien que estuvo ausente. hanpuchiy. v. Hacer venir o regresar.

hanpukapuq. adj. y s. Que ha regresado

al mismo lugar. || Que se traslada a este lugar para quedarse definitivamente.

hanpukapuy. v. Retornar una persona al lugar de su residencia.

hanpukuq. adj. y s. Que volvió a este lugar, por su cuenta. SINÓN: kutikanpuq.

hanpuq. adj. y s. Que llega, regresa o vuelve para quedarse definitivamente en este lugar.

hanpuy. v. Venir, retornar a este sitio. SINÓN: kutinpuy. EJEM: hanpuy wawallay, retorna hijo mío.

hanpuykamuy. v. Invitar cortesmente a una persona que visita. SINÓN: haykuykamuy. hanp’akway. s. V. TINTÍN.

hanp’aqway. s. Bot. (Passiflora

brachychlamis H.) Arbusto de la familia passifloráceas, propia de zonas frígidas. SINÓN: sanp’aqway.

hanp’ara. s. Mueble, a manera de mesa o plataforma para las ceremonias religiosas, en el inkario. || NEOL. Hoy, todo mueble parecido a la mesa. EJEM: llapan ayllun hanp’arapi mikhusunchis, toda la familia comeremos en la mesa. Bol: janp’ara. Hanp’atu. s. Geog. (Sapo) Ampato.

Nevado ubicado en la provincia de Caylloma, Arequipa, Perú. Sería un volcán apagado con 6,340 m.s.n.m. y 140 kms. al NE de la ciudad de Arequipa. || Ambato. Departamento de la provincia de Katamarka, Argentina. || Ambato. Cantón de la provincia de Tunguragua, Ecuador.

hanp’atu. s. Zool. (Bufo vulgaris. Bufo spinulosus Wiegman) Sapo y otras especies. Anuro de la familia bufónidos de color terroso, piel rugosa, granujiento y llena de glándulas de secreción. SINÓN: oqoqo. || adj. Insulto. EJEM: hanp’atu uya, cara de sapo. VARIEDADES. Especies de la región del Qosqo: k’ayra (rana de color verde); ch’eqlla (pequeños sapos, ágiles, de color jaspeado). Pe.Anc: rachak, ratsak, choqyay.

Pe.Aya: hanpatu. Pe.Caj: anpatu. Arg: anpato. Bol: janpato. Ec: sapu, jambatu, jambatyuj, hualaj huartaj, ty’ungil.

Hanqowayllo. s. V. ANQOWAYLLO, HANQ’O WAYLLU.

hanq’ara. s. Plato grande de madera. Por extensión se dice a la mitad de un p’uru o poro. EJEM: hanq’arapi mikhuq, el que come en el plato de poro. || Anat. y fam. Por analogía, parte cóncava resultante del corte transversal del cráneo. || Bot. (Cucúrbita pepo). Calabaza, muy utilizada en la alimentación andina. SINÓN: laka witi, kalawasa. Arg:

poronko. Ec: mati, lapi. Hanq’o. s. Apellido de origen inkaico. hanq’o. s. Quím. Antimonio. Hanq’o Wayllu. Hist. Jefe de los Ch’ankas que, junto con Tumaywarak’a y Astuwarak’a, se reveló contra el Qosqo, en el reinado de Yawar Waqaq. || Lit. Venerable anciano del inkanato que, como personaje, entra en acción en el drama Ollantay, juntamente que el Willaq

Uma. SINÓN: Anqowayllo, Hanqowayllo.

hanra. adj. Distraído, atolondrado,

embobado, incauto, estupefacto, que generalmente se queda boquiabierto. || Inútil; persona que nada hace bien. || Penumbra. || insult. Sonsa. SINÓN: añaku. || Arg: yanga (inocente). Bol: janra.

hanrapa. adj. Sumamente distraído, extremadamente atolondrado. SINÓN:

hat’upa, añaku, oqatarpu.

hanraq. adj. insult. Que lonlea, que sonsea. hanrayay. v. Estar distraído, atolondrado, embobado y quedarse boquiabierto. || Comenzar el crepúsculo.

hant’arkanpay. v. V. WASANPAY. hant’arpa. adv. Posición de cubito dorsal.

hant’arkanpamanta. adv. Estar tendido de espaldas con la boca arriba, de cubito dorsal.

hant’arpay. v. Tenderse de espaldas, mirando hacia arriba. || Repantigarse. SINÓN: t’ankay.

hanuk’a. adj. En proceso del destete. SINÓN: ñuñu p’iti.

hanuk’achiq. adj. y s. Que hace destetar.

hanuk’achiy. v. Hacer destetar. Propiciar el destete. EJEM: hanuk’achiy chay wawata, haz destetar a ese niño.

hanuk’akuq. adj. y s. Niño en proceso de destete. EJEM: hanuk’akuq wawaqa sinchitan waqan, el niño en estado de destete llora mucho.

hanuk’akuy. v. Destetarse el niño. || Entrar en proceso de destete.

hanuk’aq. adj. y s. Madre que desteta a su hijo. hanuk’asqa. adj. Destetado.

hanuk’ay. v. Destetar. Hacer que un niño

deje de lactar. SINÓN: ñuñu p’itiy. EJEM: hanuk’ay wawaykita, wakaq ñukñunwan, desteta a tu hijo con leche de vaca. hanya. adj. Insípido, desabrido, soso.

SINÓN: q’ayma. Pe.Anc: qamla, qamya. Pe.Caj: lampaq.

hanyay. v. V. HANYAYAY.

hanyayay. v. Volverse insípido, desabrido, soso. SINÓN: hanyay, q’aymayay.

haña. s. Compromiso con cierta indiscreción. || Realización de alguna pacotilla.

hañanachiy. v. V. YACHANACHIY.

hañanakuy. v. Comprometerse

mutuamente con indiscreción o ligereza. || Formar grupos callejeros de bohemia.

hañaq. adj. y s. Persona que compromete con indiscreción o ligereza a otra. || Líder del grupo descarriado.

hanay. v. Comprometer a otra persona con indiscreción y ligereza. || Formar pacotillas callejeras. EJEM: ama hañaychu, mana allin ñanmanmi churakuwaq, no hagas pacotillas, a mal camino te pondrías.

haparkilla. s. Clim. Arrebol o celajes rojizos de la mañana, que anuncian la sequía. SINÓN: antawara.

hapu. s. Montón de terrones con raíces secas, que al quemarse se pone incandescente, al que se introducen las papas para su cocción al hacer wathias o wathiyas. SINÓN: wathiya.

hapuy. v. Proceso de la incandescencia de terrones para hacer wathias o wathiyas. SINÓN: wathiyay.

haphlla. adj. Descortés, insolente, atrevido, pendenciero.

haphlla simi. adj. y s. Que dice palabras descorteses, frases injuriosas o hirientes. SINÓN: qhelli simi, map’a simi. haphlla sonqo. adj. y s. fam. Persona muy

inclinada a la descortesía o insolencia.

haphllaq. adj. y s. Que manifiesta descortesía, insolencia, atrevimiento.

haphllay. v. Manifestar descortesía, insolencia, atrevimiento.

haphq’ey. v. Cavar, horadar, perforar.

SINÓN: t’oqoy. EJEM: haphq’ey panpata, perfora el suelo. hapht’a. s. Puñado, porción de cosas que abarca una mano SINÓN: hapht’ay, phoqtoy. hapht’achiy. v. Hacer levantar algo por puñados. SINÓN: hapt’aykachiy, phoqtoykachiy, poqtoykachiy.

hapht’akuq. adj. y s. Que levanta o toma para sí algo por puñados. SINÓN: phoqtukuq. hapht’akuy. v. Levantar o tomar algo para sí, por puñados. EJEM: hank’ata hapht’akuy mikhunaykipaq, levanta tostado por puñados para que comas.

hapht’aq. adj. y s. Que levanta algo por puñados. SINÓN: poqtoq, phoqtoq.

hapht’ay. v. Tomar o levantar algo por puñados. || s. V. HAPHTA.

hapht’aykachay. v. Levantar o tomar

algo por puñados repetidamente, y no utilizarlo. EJEM: ama hapht’aykachaychu mut’ita millakunkumanmi, no manosees el mote porque tendrían asco. hapht’aykachiy. v. Dejar que otra persona levante un puñado de algo. SINÓN: hapht’achiy.

hapht’aykunakuy. v. Darse o entregarse algo por puñados en forma recíproca.

EJEM: wayqentin hapht’aykunakuychis qoqawnikichista, entre hermanos dense puñados de vuestro fiambre.

hapht’aykuq. adj. y s. Persona que da a

otro un puñado de algo.

hapht’aysikuy. v. Ayudar voluntariamente a levantar algo por puñados.

hapht’aysiy. v. Ayudar a levantar algo por puñados.

hapht’uy. v. Aporcar una planta o mata. SINÓN: hallmay, haray.

hap’aka. s. Ramada. Construcción provisional de media agua. Bol:

apaqa. Ec: apaka. hap’akay. v. V. APAQAY. hap’i. s. Prendimiento, captura. ANTÓN: kachari. hap’ichi. s. Objeto materia de depósito. || Entrega de alguna cosa, hecha a cambio de una deuda pendiente. || Retención sorpresiva, a cambio de alguna deuda, o de algún derecho, con conocimiento del dueño.

hap’ichikuq. adj. y s. Que se hace sorprender infragante en alguna acción; que se hace pescar. || Persona que deposita algo en guardianía. SINÓN: hap’ichiq. hap’ichikuy. v. Dejarse coger por otro. ||

Ser sorprendido en una acción vedada.

hap’ichiq. adj. y s. Que asegura algo o deposita una prenda. || Persona que hace capturar a otra. || Que enciende fuego. SINÓN: hap’ichikuq, qoq.

hap’ichiy. v. Hacer o mandar capturar a una persona. || Encender el fuego. EJEM: ninata hap’ichiy wayk’unapaq, enciende el fuego para cocinar.

hap’ikuq. adj. y s. Persona o animal que tiene la costumbre de agarrar, sorprender o capturar a alguien o algo.

hap’ikuy. v. Cogerse, agarrarse uno

mismo algún miembro del cuerpo. EJEM: umaykita hap’ikuy, q’asurukuwaqtaq, agárrate la cabeza, cuidado que te golpees.

hap’ina. s. Asa, mango, manija de utensilios o de herramientas. || adj. Cosa susceptible de ser guardada, retenida, poseída. || Animal que es fácil de cogerlo. Pe.Anc: rinri. Pe.Aya: aysaku, rinri. Pe.Caj: rinri, watu. Arg: nigri. Bol: charina.

hap’inachiy. v. Enlazar. || Hacerles agarrar entre sí a varias personas. || Conectar dos cosas entre sí. || fam. Provocar enfrentamiento o altercado entre personas. SINÓN: maqanachiy.

hap’inakuy. v. Agarrarse o tomarse de las manos entre dos o más personas. || fam. Reñir, rivalizar, altercar entre personas. Pe.Anc: tarinakuy. Pe.Aya: hapipayay, hapi. Pe.Caj: chariy, piskay. Arg: apiy. Bol: japiy.

hap’inalla. adj. Animal o cosa fácil de coger o capturar. EJEM: kay alqoqa hap’inallan, este perro es fácil de agarrar.

hap’inarqokuy. v. Agarrarse o tomarse de las manos, fuerte y momentáneamente, entre dos o más personas. || fam. Armar riña o altercado brevemente.

Hap’iñuñu. s. Mitol. Espíritu maligno. || Cierto duende en la mitología del Qollasuyu.

hap’ipakuy. v. Agarrarse o asirse fuertemente de alguien o de algo, sin querer desprenderse. || Negarse a devolver alguna cosa ajena retenida.

hap’ipayay. v. Agarrar a alguien o alguna cosa por repetidas veces. EJEM: ama hap’ipayaychu chay sipasta, no la agarres repetidas veces a esa joven.

hap’iq. adj. y s. Persona que agarra, posee, retiene, pilla, sorprende o captura. hap’irayay. v. Retener, mantener, coger algo prolongadamente.

hap’irqokuy. v. Lograr coger o capturar fácilmente y de manera sorpresiva algo en provecho y utilidad propio.

hap’irqoy. v. Coger o cazar rápidamente

a una persona, animal o cosa. || Capturar con táctica y sorpresivamente. EJEM: chay malqo urpita hap’irqoy, agarra ese pichoncito de paloma.

hap’iy. v. Agarrar, cazar, coger, sorprender, asir, capturar. Pe.Anc: tsariy, katsiy, tsararay. Pe.Aya: hapiy. Pe.Caj: chariy, piskay. Arg: apiy. Bol: japiy. ANTÓN: kachariy.

hap’iykachay. v. Agarrar, coger, pescar a

menudo a manera de juego. SINÓN: hap’ikachay. EJEM: ama hap’ikachaychu chay uña alqochata, no agarres a cada rato a ese perrito.

hap’iykachikuy. v. Depositar algo en poder de una persona de confianza, por corto tiempo. || Depositar algo ante otra persona, por seguridad. SINÓN: hap’ichikuy.

hap’iykachiy. v. Mandar, permitir o hacer

agarrar algo por breve tiempo. || Encender la luz o el fuego, por súplicas y con cuidado. || Conectar alguna cosa que se desprende, con precaución.

hap’iykapuy. v. Guardar o asegurar alguna cosa en favor de otra persona.

hap’iykukuy. v. Tomarse o agarrarse cuidadosamente uno mismo de alguna parte del cuerpo, del vestido o de otro objeto. || Retener ilícitamente algún objeto ajeno por largo tiempo.

hap’iykunakuy. v. Tomarse de las manos recíprocamente.

hap’iykuy. v. Tomar o agarrar algo con cuidado y por breve tiempo.

hap’iysiy. v. Colaborar en agarrar algo. || Participar en una captura. EJEM: hap’iysiy chay suwata, ayúdale a capturar a ese ladrón.

haq! interj. ¡Qué amargo!, expresión de desagrado al saborear algo amargo o ácido. Pe.Anc: qoyqoq, asqa. Pe.Aya: qatqe. Arg: ayaj. haqay. pron. Aquél, aquélla. || adj. Aquel, aquella. Pe.Anc: taqay. Pe.Aya: wak. Arg: chachay. || V. SHAQAY.

haqay tukuy. adj. Cantidad infinita, incontable. Arg: mana yupana.

haqe. s. Prescindencia; no consideración de una cosa. || Abstracción. (J.L.P.)

haqechakuy. v. Rehuir a ser considerado; no querer ser tomado en cuenta.

haqechana. adj. Prescindible; que no se debe tomar en cuenta.

haqechaq. adj. y s. Que prescinde de algo

o no lo toma en consideración.

haqechikuq. adj. y s. Que se hace prescindir, que no se deja tomar en cuenta. haqechikuy. v. Hacerse prescindir; pretextar para no ser tomado en cuenta. haqechiq. adj. y s. Que hace prescindir.

haqeq. adj. y s. Que prescinde de algo o exonera a otro.

haqey. v. Prescindir, no considerar, excluir.

hara. s. Hito, natural o construido. SINÓN: saywa. haranqa. s. V. AKATANQA. haranpu. s. V. AYRANPU.

haraqchama. s. Bot. Planta arbustiva de flores compuestas de color lila y rosado; venenosa para los animales. Se le atribuye propiedades disolventes de las piedras en el inkario.

hararanka. s. Zool. Escarabajo. Coleóptero de color negro que se cría en el estiércol. SINÓN: akatanqa.

barata. s. Foso, hoyo, concavidad, cavadura. SINÓN: t’oqo.

haratakuq. adj. Terreno deleznable propenso a hundirse, fácil de cavar.

harataq. s. Verdugo. Ejecutor de la pena o castigo al sentenciado. || adj. y s. Que cava la tierra para hacer hoyo o fosa. SINÓN: t’oqoq. EJEM: panpa harataqman aqhata hayway, dale chicha al que cava la tierra.

haratay. v. Cavar la tierra formando hoyos y fosas. SINÓN: t’oqoy. EJEM: haratay aya p’anpanapaq, cava la tierra para enterrar al muerto. Pe.Anc: uchkuy, ushtiy. Pe.Caj: allay, thalmay. Arg: aspiy. Bol: allay. Ec:

allana, ujtuna, pambana.

harawa. s. Patíbulo. || Horca para dar muerte a los sentenciados a la pena capital. SINÓN: seq’ona, hayratana. Arg:

huarkuna. Bol: arawa, runawarkuna.

harawachiy. v. Hacer o mandar levantar la horca, como patíbulo. || Hacer ahorcar, condenar al suplicio de la horca. (J.L.P.)

harawakuy. v. Suicidarse por medio de la horca. SINÓN: seq’okuy.

harawaq. adj. y s. Que ahorca; que sirve de verdugo en el ahorcamiento. SINÓN: seq’oq.

harawasqa. adj. Ahorcado, muerto en la horca. SINÓN: seq’osqa.

haraway. v. Levantar o construir la horca

en el patíbulo. || Ejecutar al

sentenciado en la horca. SINÓN: seq’oy.

harawi. s. Lit. Toda composición poética en verso o en prosa. EJEM: harawitan qelqashani, estoy escribiendo un poema.

harawiku. s. Lit. Poeta. Creador de poemas. Bol: arawij, arawiku, arawikuy, jarawikuj.

harawiq. adj. y s. Lit. Que declama poemas propios o ajenos. EJEM: sumaq harawiq ñust’a, dulce recitadora de poemas.

harawiy. v. Lit. Declamar poemas de todo género. haray. v. Agri. Aporcar algunos sembríos.

|| Dar la última lampada. SINÓN: kutipay, hapht’uy. harayay. v. Tornarse pesado, lerdo, flojo,

lento.

harchi. adj. Extremadamente flaco, chupado, flacuchento. SINÓN: tullu, choqchi, toqti. harchiyay. v. Adelgazar demasiado. Ponerse flacuchento. SINÓN:

choqchiyay, toqtiyay.

harilla. s. Bot. Planta silvestre de hojas menudas; tiene uso medicinal.

hark’a. s. Obstáculo, valla, impedimento. SINÓN: qencha, perqa.

hark’achikuq. adj. y s. Que permite o acepta ser obstaculizado, impedido.

hark’achikuy. v. Permitir o aceptar ser

obstaculizado, impedido, frustrado.

hark’achiq. adj. y s. Que manda obstaculizar o impide algún hecho.

hark’achiy. v. Hacer o mandar obstaculizar, impedir, detener, paralizar, atajar.

hark’akuq. adj. y s. Que obstaculiza, impide, ataja algo en provecho propio.

hark’akuy. v. Obstaculizar, impedir, atajar alguna acción en provecho propio. || Amainar una pelea o algún desacuerdo. EJEM: hark’akuy mana maqanakunanpaq, ataja para que no peleen. hark’ana. s. Objeto o instrumento que sirve para impedir u obstaculizar algo. || Enrejados para impedir que el ganado haga daños en los cultivos. || adj. Susceptible de ser impedido u obstaculizado. hark’ana chaninchay. s. Juris. NEOL. Interdicto de retener. Cuando el poseedor es perturbado en su posesión o tenencia.

hark’anakuy. v. Obstaculizarse,

impedirse, atajarse mutuamente. EJEM: ama qankuna purapi hark’anakuychischu, no se obstaculicen entre ustedes.

hark’apa. s. V. KUTICHI.

hark’apakuy. v. Ayudar a impedir alguna

acción de otras personas. EJEM. hark’apakuy qanpas maqanakuqkunata ama sinchita k’irinakunankupaq, ataja tu también a ésos que pelean para que no se maltraten mucho.

hark’apayay. v. Impedir con tenacidad y constancia.

hark’aq. adj. y s. Obstaculizados Que impide, detiene, paraliza, ataja. || V.

AMACHAQE. hark’ay. v. Obstaculizar, impedir, oponerse. || Detener, paralizar. SINÓN: amachay. EJEM: hark’ay chay alqota ama qhamsawananpaq, impide que ese perro me muerda.

hark’aykachay. v. Detener, obstaculizar, atajar frecuentemente y sin interés.

hark’aykuy. v. Detener, impedir, atajar cortésmente a una persona. EJEM. hark’aykuy chay warwarmita mana maqananpaq, ataja a esa mujer para que no lo pegue.

hark’aysiy. v. Colaborar a otro en impedir, obstaculizar, detener, atajar alguna acción.

harq’o. s. V. AMUKCHI. harwi. s. Granos de maíz o de cualquier

otro cereal a medio tostar. EJEM: harwi lawata mikhuykuy, come la mazamorra de trigo a medio tostar.

harwiq. adj. y s. Que tuesta granos ligeramente

harwisqa. adj. Granos tostados a medias o ligeramente.

harwiy. v. Tostar granos ligeramente. SINÓN: hank’ay. EJEM: harwiy chay sarata lawapaq, tuesta ligeramente ese maíz para la mazamorra.

hasp’i. s. Arañadura, rasgadura, rasguño.

|| Escarbadura. SINÓN: hallp’i, t’ipi, rachi. hasp’ichikuq. adj. y s. Que es arañado o rasguñado. || Agri. Que hace o manda escarbar tubérculos en su propio terreno. SINÓN: allachikuq. EJEM: papa hasp’ichikuqpatan risaq llank’aq, voy a trabajar en el escarbe de papas.

hasp’ichikuy. v. Sufrir arañaduras o rasguños. || Agri. Hacer o mandar escarbar tubérculos en su propio terreno. SINÓN: allachikuy.

hasp’ichiq. adj. y s. Agri. Que hace escarbar tubérculos. || Que permite arañar o rasgar. SINÓN: hallp’ichiq, rachachiq. hasp’ichiy. v. Agri. Mandar escarbar tubérculos. SINÓN: allachiy, hallp’ichiy. || Permitir que una persona arañe o rasguñe a otra. hasp’ikuq. adj. y s. Agri. Que escarba la tierra para extraer tubérculos y raíces en su provecho SINÓN: allachikuq. || Que inconscientemente o por descuido se araña. hasp’ikuy. v. Arañarse o rasgarse alguna parte del cuerpo, inconscientemente o por descuido. SINÓN: hallp’ikuy.

hasp’ina. s. Agri. Herramienta que sirve para escarbar. SINÓN: allachu, rawk’ana, hallp’ina. || adj. Tierra fofa, fácil de escarbar, susceptible de ser escarbado. || Terreno con cultivo de tubérculos apto para el escarbe.

hasp’inakuy v. Arañarse; rasguñarse mutuamente. SINÓN: hallp’inakuy, t’ipinakuy, rachunakuy.

hasp’inayay. v. Sentir deseos de arañar o rasguñar a otras personas. SINÓN: t’ipinayay, rachunayay.

hasp’ipakuy. v. Repartir arañazos a diestra y siniestra || Agri. Ayudar a escarbar tubérculos. SINÓN: allapakuy.

hasp’iq. adj. y s. Agri. Escarbador. Que escarba la tierra para extraer tubérculos o raíces SINÓN: allaq, hallp’iq. || Arañador, rasguñador.

hasp’iriy. v. Escarbar superficialmente la tierra. SINÓN: allariy.

hasp’irqoy. v. Escarbar la tierra veloz, violentamente. || Arañar o rasguñar violentamente a una persona. EJEM: usqhaylla hasp’irqoypapanchista, rápido escarba nuestra papa.

hasp’iy. v. Escarbar la tierra con cualquier motivo. SINÓN: allay, hallp’iy. || Arañar, rasguñar. SINÓN: t’ipiy, rachay. Pe.Aya: aspiy, achpiy, rachkay, allay. Pe.Caj: atrpiy. Bol: jaspiy, jallp’iy, thawiy, sujsiy. hasp’iykachay. v. Escarbar la tierra en diferentes sitios, con diversos motivos. EJEM: hasp’iykachay kay allpata, remueve varias veces esta tierra.

hasp’iykachiy. v. Permitir escarbar la tierra a manera de distracción o pasatiempo.

hasp’iykuy. v. Escarbar la tierra prolongadamente y con esfuerzo.

hasp’ipay. v. Reescarbar, volver a escarbar lo escarbado. || Profundizar más el escarbe. SINÓN: qhellapay.

hasu. s. tej. Vestido de las indias llevado como reboso. (D.G.H.)

hasut’i. s. Látigo, chicote, azote.

hasut’iy. v. Flagelar, azotar. SINÓN: waqtay.

hatarichikuq. adj. y s. Que levanta, eleva, edifica, construye, yergue algo para sí mismo.

hatarichikuy. v. Levantar, elevar, edificar, erguir alguna cosa para sí mismo o en provecho propio. SINÓN: sayarichikuy. EJEM: wasita tianaykipaq hatarichikuy, edifícate la casa para que vivas. hatarichiq. adj. y s. Que levanta, edifica o yergue alguna cosa. SINÓN: sayarichiq. EJEM: wasi hatarichiq runa llank’ashan, el hombre que edifica la casa está trabajando.

hatarichiy. v. Edificar, levantar, elevar algo. EJEM: kay panpapi wasita hatarichiy, edifica la casa en este lugar. || Hacer retirar algo. SINÓN: qarqoy. EJEM: ñanmanta chay wakaykita hatarichiy, retira tu vaca del camino. hatarikuq. adj. y s. Que se levanta de la cama. || Que se retira o aparta de una reunión. hatarikuy. v. Levantarse de la cama. EJEM: hatarikuy, chawpi p’unchayñan intipas, levántate de la cama, ya el Sol está en medio día. || Retirarse, apartarse de una reunión o de un lugar a otro. hatariq. adj. y s. Que se levanta, se pone de pie. || Que se retira o aparta. || Que

se subleva. SINÓN: sayariq.

hatarisqa. adj. Levantado, erguido. || Retirado, apartado.

hatariy. v. Levantarse, elevarse, erguirse. || Levantarse de la cama. || Retirarse de un lugar. hatu. s. Folk. Cierto aparejo adornado de

telas de color y banderines vistosos que se acomoda al lomo de las acémilas, en la celebración de fiestas costumbristas tradicionales.

hatucha. s. Abuela por la línea materna. Pe.Anc: awila. Pe.Caj: awla, chichi, chucha. hatuchachaq. adj. Los más grandes, en relación con los de tamaño común, tratándose de productos y de cosas, etc. SINÓN: wanlla (referido a las papas). EJEM: hatuchachaq sarata apamuy, trae los maíces más grandes.

hatuchaq. adj. Simplemente los grandes, en cualquier cosa. SINÓN: hatunkaray.

Pe.Anc: yashqa, tsikan, hikan. Pe.Aya: hatun, chikachachaq. Bol: jatún.

hatun. adj. Grande, extenso, inmenso. || Superior. || Principal. || Alto. SINÓN: hathun. Pe.Anc: yashqa, tsikan, hikan, hatun. Pe.Aya: hatun, chikachachaq. Pe.Caj: atún. Arg: hatun. Bol: jatun.

Ec: jatun.

hatun apu. s. Autoridad superior, mandatario.

Hatun chinkana. s. Arqueol. (Pasaje subterráneo grande) Waka o adoratorio inka dedicado al origen del hombre. Está construido en una falla rocosa caliza en la parte N y próxima al suchuna o Rodadero, en el conjunto arqueológico de Saqsaywaman, en el Qosqo, Perú. Sobre este sitio se han elaborado varios mitos y leyendas, relacionándolo con comunicaciones subterráneas a diferentes lugares distantes del Imperio Inkaico, a desapariciones de aventureros y la existencia de tesoros en su interior. hatun hanp’atu. s. Zool. V. LLAQTAYOQ. hatun hisp’ay. s. V. AKA, ISMA.

hatun hucha. s. Juris. NEOL. Delito. Hecho antijurídico. Relig. Pecado capital, pecado mortal. || V. QOMA.

hatun huk’ucha. s. Zool. (Rattus rattus Linneo) Rata. Mamífero más grande que el ratón, roedor voraz.

hatun kamachi. s. Juris. NEOL.

Disposición superior. Ley.

Resolución. Decreto Supremo.

Hatun Kancha. s. Arqueol. (Cercado o barrio grande). Palacio de Amara Inka Yupanki, cogobernante con Pachacutec. Se ubica entre las actuales calles de Triunfo y Angosta de Santa Catalina, en la ciudad del Qosqo.

hatun kay. s. Grandeza. || Majestad. || Extensión. || Elevación. || Prestigio.

SINÓN: qhapaq.

Hatun Kuski. s. calend. Sexto mes del año. Época en que se rotura la tierra para el cultivo. hatun llaki. s. V. AQOYRAKI.

hatun llaqta. s. Ciudad metropoli, gran ciudad. || NEOL. Capital.

hatun lluthu. s. Zool. (Tinamus major

peruvianus Bonaparte). Perdiz grande. Orden tinamiforme, medianamente robusto, de zonas templadas. SINÓN: p’isaqa.

hatun muchuy. s. (Gran carestía). Hambruna, época de miseria.

hatun ñukchu. s. V. LLAGAS ÑUKCHU.

hatun onqoy. s. (Gran enfermedad). Epidemia, peste.

hatun oqa. s. V. APIÑA MAMA.

Hatun Pinta. s. Arqueol. Pequeño grupo de recintos prehispánicos ubicado en el distrito de Oropesa, provincia de Quispicanchis, Qosqo, Perú.

hatun p’unchay. s. Día grande, día festivo. NEOL. Feriado.

hatun poqoy. s. (Gran maduración). Época de maduración de los frutos alimenticios. || Clim. Estación del año en la que se registran las mayores precipitaciones pluviales en la zona andina y selvática. Corresponde a los meses de enero, febrero y marzo.

hatun qocha puma. s. Zool. (Phoca vitalina Linneo). Foca marina, lobo marino. SINÓN: asuka. Bol: unu puma, asuka, qocha puma. Ec: asuka.

Hatun Qolla. s. Geog. Reino extenso al occidente del lago Titikaka, en la meseta del Qollao, conquistado por los Inkas Lloqe Yupanki y Mayta Qhapaq.

hatun qoncha. s. V. K’ALLANPA.

Hatunrumiyoq. s. Arqueol. (Lugar de piedras grandes). Actual calle en el centro de la ciudad del Qosqo que comunica las calles El Triunfo y Choquechaca. || Arq. Palacio de Inka Roqa. Construcción pétrea, de diorita verde. Es una de las pocas estructuras construidas antes del noveno Inka Pachakúteq y que perduró incluso a la reconstrucción de la ciudad que realizó este Inka, al asumir el poder en el año de 1438. Este palacio tiene en uno de sus muros exteriores la famosa Piedra de los Doce Ángulos.

hatun runa. s. Ciudadano; vasallo común en el inkanato.

hatun sirk’a. s. Anat. Aorta. Arteria principal del cuerpo que nace del ventrículo izquierdo del corazón.

hatun sonqo. adj. De gran corazón. Magnánimo, grandeza de ánimo. || figdo. Presumido. / Indomable, rebelde.

hatun tupu. s. V. LLIKLLA AÑAKUQ.

hatun yachay. s. Sabiduría.

Conocimiento superior.

Hatun yaya. s. Relig. NEOL. Arzobispo. Obispo. Superior en una orden religiosa.

hatunchaq. adj. y s. Agrandador, engrandecedor, ampliador.

hatunchay. v. Agrandar, engrandecer, ampliar, extender. SINÓN: hathunyachiy. EJEM: hathunchay wasiykita, amplía la extensión de tu casa.

hatunkaray. adj. Demasiado grande; de gran estatura. SINÓN: hatuchaq, sawk’anchu.

hatunkayay. v. Ostentar grandeza. || Manifestar poderío.

batunlla. adj. El más grande entre

muchos. EJEM: yanqa hatunlla kanki mana kallpayoq, eres el más alto, pero sin fuerza. hatunllan. adj. Sólo los más grandes de

entre muchos. EJEM: hatunllanía papakunata aparqamuy, trae solamente las papas grandes.

hatunya. adj. Término medio entre lo pequeño y lo grande.

hatunyachiq. adj. y s. Magnificador, agrandador, persona que agranda las cosas. hatunyachiy. v. Magnificar, agrandar, engrandecer. EJEM: hatunyachiy chakraykita, agranda tu chacra.

hatunyaq. adj. Toda cosa que se expande, crece o agranda por acción propia o por otro agente.

hatunyay. v. Crecer, agrandar, expandirse una cosa por acción propia o por otro agente. SINÓN: wiñay. hathun. adj. V. HATUN. hathunyachiy. v. V. HATUNCHAY. hat’akachay. v. V. HAT’AYKACHAY.

hat’alli. s. Posesión, derecho de poseer algo. || Tutela. || Obtención.

hat’allichiq. adj. y s. Que hace o manda obtener algo, posesionarse de algo.

hat’allichiy. v. Hacer o mandar obtener algo o posesionarse de algo.

hat’allikuy. v. Obtener, conseguir, adquirir alguna cosa exclusivamente para sí. EJEM: hat’allikuy chay qolqe k’irawta tiakunaykipaq, adquiere ese sillón de plata para que te sientes.

hat’allipa. adj. y s. Cosa adquirida. || Fácil de ser poseída u obtenida.

hat’alliq. adj. y s. Que obtiene, consigue o se posesiona de algo.

hat’allisqa. adj. Adquirido, poseído, obtenido, conseguido. SINÓN: ranusqa.

hat’alliy. v. Poseer, tener, adquirir, obtener, conseguir. Pe.Anc: tariy, yakukuy (conseguir agua). Pe.Caj: kay yoq, kay sapa. Arg: apiy. Bol: jat’alliy. hat’ansilla. s. Fangal, pantano, atolladero. EJEM: wasiyki qhepapi hat’ansilla kasqa, detrás de tu casa había habido pantano. hat’aqo. s. Bot. (Amaranthus hybridus Linneo). De la familia amarantaceas. || alim. Las hojas son utilizadas en la alimentación. SINÓN: hat’aku.

hat’ay. v. Echar o despedir a alguien con

enfado. SINÓN: hat’aychay, qarqoy.

(J.L.P.)

hat’aychay. v. V. HAT’AY.

hayt’aykachay. s. Acción de patear indiscriminadamente a una y otra cosa, sin rumbo ni propósito. || v.

Patear indiscriminadamente. SINÓN: hat’akachay. hat’uni. s. tej. Manta colorada o morada, listada de arriba abajo. (Término aymara utilizado en el quechua). (M.J. de la E.)

hat’upa. s. Agri. Mazorca de maíz atacada por el hongo ustílago mayáis o ustílago zeao D. C, hongos del grupo de los ustílagos, que se manifiestan dándole una coloración negra o carbón en forma de raya o mancha. SINÓN: pakurma, pakorma, pankurma, saraqk’illinsan. || adj.

Tonto, idiota, cretino, tarado. SINÓN: hanrapa, oqatarpu. Pe.Aya: upa, loqlo, roqro. Pe.Caj: sunsu, sikinmuyikiq.

Arg: opa. Bol: upa, kajka.

haw! interj. ¡Qué picante!, manifestación de sentir el sabor picante. Bol: jaw. Ec: ¡Qué cosa! hawa llaqta. adj. V. LLAQTAKU. hawan. adv. V. PATA. haway. s. V. WILLKA.

hawcha. adj. Cruel, despiadado, desalmado, feroz, inhumano. Pe. Anc:

pina. Pe.Caj: saqra. Bol; jauch’a. hawcha kay. s. Crueldad, ferocidad, inhumanidad.

hawchayay. v. Tornarse cruel, feroz, inhumano, desalmado, despiadado.

hawch’a. s. alim. Vianda preparada de hojas de nabo, kiwina, hat’aqo y otros.

|| Arruga en telas o vestidos. || Bol:

adj. Marchito. hawch’a papa. s. Bot. V. PAKUS.

hawch’akuy. v. Arrugarse o ajarse ropa o tela.

hawch’aq. s. Cocinera rural que prepara el potaje llamado hawch’a. || adj. Que arruga algo. hawch’ay. v. Marchitar, ajar las flores, las plantas. || Ajar, arrugar telas. || Sancochar y condimentar las hojas del nabo, quinua, hat’aqo y otros para obtener el potaje llamado hawch’a.

hawch’ayay. v. Marchitarse las flores y las plantas. hawka. s. Descanso, diversión, vacación.

|| adj. Tranquilo, apacible.

hawkalla. adv. Bien, sin novedad, siempre bien. SINÓN: allinllan. Pe.Aya: waliqlla.

hawkay. v. Descansar, solazarse, divertirse, tomar vacación. SINÓN: samay, kusikuy. EJEM: hawkay p’unchay, día de descanso.

Hawkaypata. s. Hist. (Plataforma de festividades – Lugar de descanso y alegría). Plaza principal de la ciudad inkaica del Qosqo, actual Plaza de Armas. Lugar donde se realizaban grandes concentraciones para celebrar las ceremonias principales como el Inti Raymi, Aymuray Raymi. Sitúa Raymi, etc.

haw! interj. ¡Qué amargo! ¡Qué ácido! Expresión que indica el picor en la boca.

hawa. s. Cierta parte, cierto sitio en el lugar. EJEM: askha hawapi, en vanos sitios. || adv. Después de, encima, sobre, tras. EJEM: para hawa ruphay, sol, después de la lluvia. || Fuera, en el exterior (en relación al interior). EJEM: hawa runa, extranjero.

hawa hawa. adv. Superficialmente, ligeramente, de cualquier manera. SINÓN: hawa hawalla, hawanukhun. hawa hawalla. adv. V. HAWA HAWA.

hawan. adv. Afuera, en la periferia, en la superficie; por encima, en la parte alta o superior.

hawan ukhun. adv. Hacer u obrar de cualquier manera o superficialmente. Pe.Aya: yanqa yanqa ruway. SINÓN: hawa hawa.

hawana. s. Se dice de las prendas de vestir que se pueden usar tanto dentro como fuera por el revés. (J.L.P.) ANTÓN:

ukhuna. Pe.Aya: ukhuncha.

hawanakuq. adj. y s. Que se trastueca poniéndose al revés. (J. L.P.) SINÓN: t’ikranpakuq. hawanakuy. v. Utilizar las prendas de vestir interiores, encima de los exteriores. || Vestirse con ropa volteada.

hawanay. v. Cambiar la ropa interior por encima de la exterior. || Cubrir la superficie de alguna cosa con otra de diferente especie o calidad.

hawanchakuq. adj. y s. Persona que se excluye, se margina o se coloca afuera de un conjunto.

hawanchakuy. v. Excluirse, marginarse, quedarse afuera de un grupo o conjunto.

hawanchanakuy. v. Traicionarse ambos cónyuges.

hawanchaq. adj. y s. Persona infiel con su cónyuge. SINÓN: wasanchaq.

hawanchay. v. Colocar una cosa diferente en la superficie de otra. || s. Traicionar o ser infiel una persona a su cónyuge.

hawapata. adv. Sitio inmediato superior, en parte alta (respecto de un lugar determinado).

hawaq’ollay. s. Bot. (Cereus

trígonodendros S., Trichocereus cuzcoensis B. et. R.) Gigantón. Planta cactácea de tallo largo y recto, carnoso, cilíndrico, estriado, espinoso de flor blanca en tubo que anuncia la primavera. Es utilizado para el blanqueo de las paredes con yeso, así como para clarificar el agua turbia. En la Colonia fue utilizada como fundente natural, para la mezcla de la cal y arena denominada calicanto, para las construcciones ciclópeas. SINÓN: pitahaya.

hawariy. s. Lit. Cuento, historieta, leyenda, fábula. || v. Narrar cuentos, historietas, leyendas, fábulas. SINÓN: willakuy. haway. s. Nieto, nieta.

hawi. s. Toda sustancia que sirve para untar. SINÓN: llonqhena || Quim. Aceite. Líquido gaseoso. hawichay. v. Engrasar, lubricar, untar con sebo o grasa. Pe.Aya: wiswichay.

hawichikuq. adj. y s. Que se hace untar con sustancias grasosas u otras medicinas.

hawichiq. adj. y s. Persona que hace o manda untar con alguna sustancia grasosa o resinosa.

hawichiy. v. Hacer o mandar untar con sustancias grasosas o medicinales.

hawikuq. adj. y s. Que se unta con sustancias grasosas u otras medicinales.

hawikuy. v. Untarse con sustancias grasosas u otras medicinales.

hawilli. s. Unción, masaje con sustancias

medicinales.

hawilliy. v. Ungir, masajear con

sustancias medicinales.

hawina. s. Untura, sustancia oleosa para untar o friccionar. Frotación. || adj. Susceptible de ser masajeado, untado con sustancias medicinales. SINÓN: llusina, llunch’ina.

hawinay. v. Neutralizar la grasa. ||

Limpiar el aceite de alguna superficie.

hawipay. v. Untar por segunda o última vez. hawisqa. adj. Aceitado, engrasado, lubricado, untado.

hawiy. v. Untar, ungir. EJEM: k’iriykita hanpiwan hawiy, unta tu herida con medicamento. hawiyay. v. Tomar consistencia aceitosa.

|| Ponerse con materia grasosa.

hay? adv. ¿Qué? ¿Qué dices? ¿Qué se ofrece? Interrogación al que llama o requiera algo. EJEM: taytay! hay?, ¡padre! – ¿qué quieres?

haya. s. Hilo enovillado manualmente en la rueca, conforme se va hilando. || adj. Sabor o cualidad de picante. SINÓN: uchusapa.

hayachay. v. Llenar con hilo la rueca al hilar o también al torzalar dos o más hilos. EJEM: k’antispa hayachay, llenar la rueca. SINÓN: qayqoy.

hayuchiku. s. alim. Ajiaco, potaje o vianda condimentada con sustancias picantes que se consume en el intermedio de las comidas principales, generalmente en las labores agrícolas. SINÓN: mikhupa. || Bol: Hist. Cómico disfrazado que representaba ciertos géneros de farsas en tiempo de los inkas. hayachikuy. v. Sentir o gustar el sabor picante de alguna vianda o del ají picante.

hayachiy. v. alim. Agregar ají a alguna vianda. hayanay. v. alim. Quitar el sabor picante del ají o sus similares.

hayaq. adj. y s. Sabor picante, picor del ají, de la pimienta o sustancias similares. || figdo. hayaq simi, persona de palabra hiriente.

hayaq pilli. s. V. PILLI PILLI.

hayaqe. s. Anat. Bilis, hiél. Sustancia líquida amarga, amarillo verdosa, segregada por el hígado y vertida en el duodeno.

hayaqeyuq. s. Med. Bilioso. || Enfermo de la bilis. hayaqen. s. Anat. Vesícula biliar. hayaqwillk’u. s. Bot. (Lepidium satirum).

Mastuerzo. Planta crucifera muy común en los huertos.

hayasa. s. Composición que incorpora ingredientes amargos. (J.L.P.)

hayay. v. Producir sabor picante. hayayay. v. Adquirir el sabor picante.

haycha. s. V. HAYCHAYA.

haychaya. s. Mús. Canción que se entona en la cosecha y es cantada en coro por todos los trabajadores. (J.L.P.) SINÓN:

haycha. haykukuq piki. s. V. IÑU. hayk’a. adv. ¿Cuánto? ¿Qué cantidad? EJEM: hayk’awantaq rantiwankiman?, ¿con cuánto me comprarías?

hayk’aq. adv. ¿Cuándo? ¿En qué tiempo? ¿En qué época? ¿En qué fecha?

haylli. s. Triunfo, victoria. || Regocijo, alegría. || Mús. Canto triunfal de victoria en la guerra o de regocijo al término de las faenas agrícolas.

hayllikuq. adj. Mús. Que canta himnos de

triunfo o victoria.

Hayllipanpa s. Hist. (Llanura o explanada del triunfo). Primera waka o adoratorio inka del séptimo seqe del sector Antisuyu. Estuvo dedicada a la Pachamama o Madre Tierra.

haylliq. adj. y s. Triunfante, victorioso, ganancioso. || Mús. Que entona el canto triunfal o himno de victoria.

haylliy. v. Mús. Entonar cantos de victoria; cantar regocijados los triunfos y éxitos. || fam. Festejar. || Pe.Aya: Culminar, concluir.

hayllu. adj. y s. V. HAKLLU.

hayma. s. Servicio que se presta a alguien desinteresadamente en el trabajo. || Traslación del laboreo o trabajo a otro centro, concluido el primero.

haymaq. adj. y s. Que ayuda o colabora en una labor desinteresadamente. || El que traslada su labor a otro centro, concluyendo el anterior.

haymay. v. Prestar servicios a alguien desinteresadamente en el trabajo. || Trasladar el laboreo o trabajo a otro lugar, concluido el anterior.

hayninqachiy. v. Hacer respetable, honorable, prestigioso a una persona.

hayñachu. s. Zoot. Nombre de camélidos sudamericanos machos, que sirven de padrillo o semental en una tropa de hembras. hayñinqa. adj. Respetable, honorable. || Prestigioso. hayñinqakuq. adj. y s. Que por sí mismo se hace respetable, honorable, prestigioso. hayñinqaq. adj. y s. Persona que nace respetable, honorable, prestigiosa a otra persona.

hayñinqay. v. Respetar, honrar,

prestigiar, reputar.

haynu. s. Zoot. Camélido reproductor, seleccionado en ceremonia especial, generalmente el más fornido y de mejor lana.

hayra. adj. Pesado, flojo, lento, flemático, pausado.

hayrata. s. Juris. NEOL. Pena o sanción aplicada al reo por sentencia del Juez.

hayratachiq. adj. y s. Juris. NEOL. El que hace cumplir la condena o sanción al sentenciado.

hayratachiy. v. Juris. NEOL. Hacer cumplir la pena o condena al sentenciado. || Hacer ajusticiar.

hayratana. s. Juris. NEOL. Patíbulo, cadalso, lugar o instrumento de suplicio. SINÓN: harawa.

hayratanapata. s. Juris. NEOL. Lugar o sitio donde se instala el cadalso o patíbulo. hayratasqa. adj. Juris. NEOL. Sancionado, castigado, penado, recluso.

hayratay. v. Juris. NEOL. Sancionar, castigar, sentenciar al culpable.

hayru. adv. Pronto, presto, luego. SINÓN: usqhay. haytara. adj. y s. Adúltero, adúltera. Pe.Aya: haytarata.

haytarakuy. v. Cometer el adulterio.

haytaray. v. Provocar o causar el adulterio entre los cónyuges. || Pe.Aya: Divorciarse.

hayt’a. s. Puntapié, patada, coz. || Lugar de la casa opuesta a la cabecera. || Lugar de la cama, opuesto a la cabecera, donde quedan los pies. SINÓN: hayt’ana. || NEOL. Campo deportivo. hayt’achikuq. adj. y s. Que sufre el puntapié o la pateadura.

hayt’achikuy. v. Recibir puntapié,

pateadura o coz. hayt’achiq. adj. y s. Persona que provoca o manda a otro dar puntapiés.

hayt’achiy. v. Hacer o mandar propinar puntapiés a otro,

hayt’akuq. adj. y s. Coceador, pateador, que acostumbra tirar coces, patadas o puntapiés. EJEM: hayt’akuq llama, llama que tiene la costumbre de dar coces.

hayt’akuy. v. Patear por manía o costumbre

hayt’ana. adj. Susceptible de ser paleado.

|| s. V. HAYT’A.

hayt’anakuy. v. Propinarse puntapiés recíprocamente. || Patearse mutuamente las bestias.

hayt’apakuy. v. Repartir o propinar puntapiés en defensa propia. || Patear los animales en sus últimos estertores. SINÓN: wat’atatay.

hayt’apay. v. Volver a dar puntapiés o patadas. hayt’apayay. v. Molestar con patadas o puntapiés ligeros y frecuentes.

hayt’apunakuy. v. Poner pie contra pie entre dos personas.

hayt’aq. adj. y s. Que da puntapiés o patadas. hayt’aray. v. Estirar o extender las piernas que se hallaban encogidas. || Relajarse. hayt’arayay. v. Permanecer tendido sobre una superficie plana, con las extremidades interiores extendidas. || Relajarse.

hayt’arikuy. v. Extender las extremidades inferiores, para mayor comodidad, de lo que estaban encogidas.

hayt’ariy. v. Extender lentamente las extremidades interiores con algún fin especial. hayt’arpariy. v. Castigar, dar puntapiés para concluir un conflicto. || Volcar o derribar un objeto con los pies, por descuido. hayt’arqariy. v. Repartir puntapiés masivamente. || Propinar puntapiés a varias personas.

hayt’arqoy. v. Propinar puntapiés rápidamente y con fuerza.

hayt’ay. v. Dar puntapiés o patadas. ||

Agri. Impulsar el tirapié o chakitaklla para roturar la tierra.

hayt’aykuy. v. Propinar puntapiés recios y repetidos con ímpetu y sana. || Mover o acomodar cuidadosamente algún objeto con el pie.

hayt’aysiy. v. Ayudar a dar puntapiés o patadas. || NEOL. Patear la pelota juntamente que otros del mismo equipo, en el juego del fútbol.

hayt’uy. v. Para hacer wathias, apagar las llamas dentro del horno, dejando en brasas, hurgando con un palo, antes de enterrar las papas.

hayu. s. Adversario, enemigo, contrario,

contendor. SINÓN: awqa. || Piedra para afilar o mollejón. (J.L.O.M.)

hayula. adj. y s. Parlanchín, hablador, vaniloque. SINÓN: laqla. Pe.Aya: qalqa. hayulay. v. Hablar mucho e insulsamente.

haywa. s. Ofrecimiento, ofrenda, cosa ofrecida. haywachikuq. adj. y s. Que recibe el ofrecimiento u ofrenda. EJEM: awkikunan haywachikunku, los aukis son los que reciben las ofrendas.

haywachiq. adj. y s. Que hace ofrecer algo. || Que manda alcanzar algo.

haywachiy. v. Hacer o mandar ofrecer algo. || Hacer alcanzar alguna cosa. SINÓN: qochiy.

haywakachay. v. V. HAYWAYKACHAY.

haywakuq. adj. y s. Que alcanza alguna cosa u ofrece pagos a los awkis y apus para hacerles propicios. SINÓN:

haywaq. Pe.Aya: hirantaq.

haywakuy. v. Alcanzar alguna cosa a otra. || Ofrendar los pagos a los awkis o apus. || Extender los brazos.

haywana. s. Utensilio en que se entrega la ofrenda. || adj. Cosa determinada para la ofrenda y la que se va alcanzando.

haywanakuy. v. Entregarse, ofrecerse mutuamente alguna cosa u ofrendas. || Intercambiar presentes. SINÓN: qonakuy. haywapakuy. v. Tender o alcanzar los brazos para lograr algo.

haywapayay. v. Ofrecer o alcanzar

alguna cosa reiteradas veces.

haywaq. adj. y s. Persona que ofrece, da o alcanza algo. SINÓN: haywakuq, qoq. EJEM: Pachamamaman hayway, ofrece pago a la Madre Tierra. Pe.Aya: hirantuy.

haywariy. v. Alcanzar, ofrecer, brindar algo con cierto afecto. || Extender o alargar la mano.

hayway. v. Alcanzar o pasar alguna cosa a otra persona. || Ofrecer, brindar, obsequiar alguna dádiva. EJEM: kuka k’intuta Pachamamaman hayway, brinda coca escogida a la Madre Tierra.

haywaykachay. v. Bracear, extender los brazos repetidas veces. || Accionar los brazos para alcanzar algo. SINÓN: haywakachay.

haywaykuy. v. Introducir la mano en el interior de algún objeto. || Entregar, dejar, alcanzar algo a otra persona, de pasada y apresuradamente.

Hech’i. s. Arqueol. Pequeño adoratorio prehispánico ubicado en el distrito de Q’atqa, provincia de Quispicanchis, Qosqo, Perú.

henq’eña. s. Matanza de animales.

(J.L.O.M.) hephq’a. s. Descascaramiento. Acción de quitar o arrancar la cáscara. SINÓN: t’eqwa. Pe.Aya: teqpa.

hephq’akuy. v. Descascararse. Quitarle la cascara a ciertos productos secos. SINÓN: t’eqwakuy. hephq’anay. v. Volver a descascarar, por segunda vez. SINÓN: hephq’apay. hephq’apay. v. V. HEPHQ’ANAY.

hephq’aq. adj. y s. Descascarados que descascara o saca la cascara. SINÓN: tephqaq. hephq’ay. v. Descascarar. Quitar las cascaras. Arrancar las cortezas secas. SINÓN: t’eqway. Pe.Aya: teqpay, t’eqpay. heq’epa. s. Fisiol. Sofocación por la mala deglución, por la desviación de los alimentos hacia la tráquea.

heq’epachiq. adj. y s. Agente que produce en alguien la sofocación, con la consiguiente provocación de toses forzadas. heq’epachiy. v. Producir, con alguna actitud, el ahogo en alguien, por la desviación de los alimentos hacia la tráquea con la consiguiente sofocación y toses forzadas de asfixia.

heq’epakuy. v. V. MUKIKUY.

heq’epaq. adj. y s. Que padece sofocación por la mala deglución de los alimentos. heq’eparqoy. v. Sufrir sofocación, violenta y momentáneamente, por mala deglución de los alimentos.

heq’epasqa. adj. V. MUKISQA.

heq’epay. v. Med. Sufrir sofocación o atragantamiento con alimentos y bebidas, que pueden llegar hasta producir la asfixia y la muerte. SINÓN: eqepay, mukiy. herq’e. s. Niño (generalmente desde los siete hasta los catorce años). SINÓN: erqe. herq’e kay. s. V. ERQE KAY. herq’echakuy. v. V. ERQECHAKUY. herq’echay. v. V. ERQECHAY. hich’a. s. Derramamiento de algún líquido, harina, granos, etc.

hich’achikuq. adj. y s. Que sufre o soporta el derramamiento de algún líquido o harina sobre sí.

hich’achikuy. v. Hacerse echar sobre sí con cualquier líquido o harina.

hich’achiq. adj. y s. Que hace echar o derramar algo.

hich’achiy. v. Mandar hacer echar o derramar algún líquido, harina, granos, etc.

hich’akachay. v. V. HICH’AYKACHAY.

hich’akuq. adj. Cosa propensa de

derramarse o echarse.

hich’akuy. v. Echarse o derramarse algún líquido, grano o harina.

hich’ana. s. Sitio donde se echa o se deposita algún líquido, grano, harina, desperdicio, etc. || Utensilio con el que se echa o se derrama algún líquido, grano o harina. || adj. Algo susceptible de ser echado o derramado.

hich’anakuy. v. Derramarse mutuamente

algún líquido, harina o cosa menuda. EJEM: pukllaypiqa unuwanmi hich’akunku, en los carnavales se echan mutuamente con agua.

hich’apay. v. Echar o derramar líquido u otros materiales por segunda vez.

hich’apayay. v. Echar o derramar algo a menudo.

hich’aq. adj. y s. Que echa o derrama algo, voluntaria o involuntariamente.

hich’ariy. v. Empezar a echar o derramar algo poco apoco.

hich’arpariy. v. Echar, derramar, verter algún contenido en forma rápida y sin cuidado. SINÓN: tallirpariy (tratándose de algo que no sea líquido).

hich’arqariy. v. Echar o derramar algo en diferentes sitios con violencia y presteza. hich’arqokuy. v. Echar o vaciar un contenido para sí, devolviendo el recipiente. || Derramarse algún contenido por sí, o por algún agente desconocido.

hich’arqoy. v. Derramar, echar súbitamente algún contenido.

hich’asqa. adj. Derramado, vertido, trasegado. || Fundido y vaciado en molde.

hich’ay. v. Verter, echar, trasegar,

derramar algo. || Vaciar el contenido de un recipiente, siNON: talliy. || Fundir y vaciar metales, cera, sebo, parafina, etc.

hich’ay kamayoq. s. Fundidor. Persona especializada en fundir metales, cera, parafina, sebo, etc.

hich’aykachay. v. Derramar o echar algún contenido repetidas veces, en una y otra dirección o en diferentes depósitos. SINÓN. hich’akachay.

hich’aykachiy. v. Mandar derramar, verter, vaciar algún contenido cuidadosamente.

hich’aykapuy. v. Devolver derramando algún contenido al mismo recipiente o sitio de donde provino. || Derramar, verter, echar, etc. algún contenido en

otro cuidadosamente.

hich’aykukuy. v. Echarse con algún líquido a sí mismo. EJEM: Unu t’inpuwan hich’aykukun, se echó con agua hervida. hich’aykunakuy. v. Derramarse, echarse o verterse mutuamente algún líquido o cosa menuda. SINÓN: hach’iykunakuy (tratándose de harinas y granos).

hich’aykuy. v. Derramar o echar con sumo cuidado algún líquido o cosa menuda.

hich’aysiy. v. Colaborar a vaciar y echar algún contenido. EJEM: aqhata hich’aysiy, colaborar a echar la chicha. hikipakuy. v. V. UYUY.

hik’i. s. Fisiol. Hipo. Movimiento convulsivo del diafragma que produce una respiración interrumpida y violenta que causa algún ruido. || Sollozo con hipo. EJEM: hik’iwanmi kashani, estoy con hipo. Bol: jik’u.

jik’i, q’awya. Ec: hipar, iki.

hik’ina. s. y adj. V. HANK’ANA. hik’ipakuy. v. Fisiol. Tener hipo persistente. || Tener quejidos una persona o un niño que acabó de llorar.

hik’iq. adj. y s. Persona con hipo o que solloza con hipo. EJEM: hik’iq herq’e, niño con hipo. hik’iy. v. Hipar o sollozar con hipo.

hilli. s. alim. Caldo. || Jugo o zumo de algún fruto o savia de las plantas. EJEM: wallpa hilli, caldo de gallina; añawi hilli, jugo de frutas.

hillichay. v. alim. Añadir a algo cierta porción de caldo o jugo. EJEM: hak’uta hillichay, agrega la harina al caldo.

hillinaq. adj. y s. Persona que escurre o elimina el caldo, jugo o zumo de algo.

Bol: hillinnaq. hfllinay. v. Escurrir el caldo, el jugo o zumo de algo. EJEM: aycha t’inputa hillinay, escurre el caldo de la carne hervida. SINÓN: ch’umay. hillisapa. adj. V. HILLIYOQ.

hilliyay. v. Hacerse o tornarse en caldo, jugo o zumo.

hilliyuq. adj. Jugoso. || Que contiene caldo. SINÓN: hillisapa. EJEM: hilliyuq aycha t’inpunan, la carne debe hervir con caldo. hillp’uchi. s. Embudo. Utensilio, a modo de un tubito, que sirve para trasegar o rellenar líquidos en un recipiente de boca estrecha. SINÓN: hillp’una. EJEM: hillp’uchita haywamuway, alcánzame el tubito para rellenar.

hillp’uchiq. adj. y s. Que hace rellenar o trasegar algún líquido a un recipiente de boca estrecha. EJEM: maypin hillp’uchiq, dónde está el que rellena o trasiega. hillp’uchiy. v. Mandar o hacer rellenar o trasegar algún líquido a un recipiente de boca estrecha.

hillp’ukuy. v. Beber en abundancia y a bocanadas los líquidos.

hillp’una. s. Embudo. || adj. Cualquier líquido destinado a ser trasegado o envasado en recipientes de boca estrecha. EJEM: maypin hillp’una, donde está el embudo.

hillp’uq. adj. y s. Rellenador o trasegador, envasador de líquidos en recipientes de boca estrecha.

hillp’usqa. adj. Líquido trasegado, envasado en recipientes de boca estrecha. SINÓN: hunt’asqa. || Bol: La chicha puesta a fermentar.

hillp’uy. v. Envasar, trasegar, rellenar líquidos en recipientes de boca estrecha. || Med. Hacer ingerir a un enfermo medicamentos líquidos por la boca. SINÓN: humiyay, humiy. || Bol: Adobar la chicha para su fermentación. hillp’uykachiy. v. Med. Mandar o hacer ingerir algún medicamento líquido a un enfermo. EJEM: onqoqman hanpita hillp’uykachiy, hágale ingerir medicamentos líquidos al enfermo.

hillp’uykuy. v. Hacer ingerir algún líquido con sumo cuidado. || Trasegar.

hillu. s. alim. Manjar dulce, golosina. || adj. Goloso, ávido de bocados dulces. || Pe.Aya: Arrebatador de la comida ajena. || Bol: hillu qelpa (glotón). hilluy. v. Gustar mucho de golosinas.

hilluykachay. v. Andar en pos de golosinas; ansiar las golosinas.

hina. adv. Así, de este modo, de esta manera, como. Bol: jiña.

hinachá. loc. Puede ser así. Tal vez sea así. Quizás es así. Para mi que es así. Denota duda.

hinachachaq. adj. V. HINACHAQ.

hinachaq. loc. Así de grande, sumamente grande (señalando mímicamente).

SINÓN: hinachachaq. EJEM: hinachaq papa, papas, así de grande. hinachu? loc. ¿Es así? ¿Así es?

hinachus? loc. ¿Así fue? ¿Cierto que es

así? ¿Tal vez es así?

hinakuq. loc. El que se hace así (ilustrando con mímica).

hinakuy. v. Hacerse así (ilustrando con mímica).

hinalla. loc. Siempre así; del mismo modo; de la misma manera; tal como está. EJEM: hinalla kachun, que esté del mismo modo.

hinaman. loc. Hacia allí. EJEM: hinaman kutiriy, gira hacia allí (indicando con algún gesto). hinamanta. loc. De lo que era así; de lo

que estaba así. EJEM: hinamanta pisiyan, de lo que era así, ha disminuido. hinamantaq. loc. Y después de eso; y después de tal cosa; y después de esto; sobre eso. EJEM: hinamantaq ukyasun, y después de eso tomaremos.

hinan. loc. Así es, exactamente, precisamente, justamente, no de otro modo. ANTÓN: manan hinachu.

hinancha. loc. Así de pequeño (ilustrando con mímica). EJEM: hinanchan uyachayki, así de pequeño es tu carita.

hinanka. loc. A cada uno, de esta porción o tamaño (ilustrando con mímica). EJEM: hinanka sapankapaq, de esta

porción para cada uno.

hinankankaray. loc. V. HINANKARAY.

hinankaray. loc. Así de grande (ilustrando con mímica). SINÓN: hinankankaray. EJEM: hinankaray hanp’atun qhawawan, me ha mirado un sapo, así de grande.

hinanpa. loc. De esta postura; de esta posición (ilustrando con mímica). EJEM: hinanpa kachun wiñaypaq, que esté de esta posición por siempre.

hinantin. loc. Todo el mundo; todas partes; todas las gentes; todas los pueblos. EJEM: hinantin runakuna, la gente de todo el mundo.

hinapuni. loc. Siempre es así. SINÓN: hinapunin. ANTÓN: manan hinapunichu. EJEM: hinapunin kayqa, así siempre es éste.

hinapunin. loc. V. HINAPUNI.

hinaq. adj. y s. Que obra así; que hace así, de ese modo. hinaqa. adv. Ya que es así; por tanto; por consiguiente. SINÓN: chay hinaqa; chhaynaqa. EJEM: hinaqa, riy chakrata, si es así, anda a la chacra.

hinariy. v. Hacerse a un lado. Volverse hacia otra dirección.

hinas. loc. Dicen que es así; se dice que es así; se afirma que es así. ANTÓN: manas hinachu.

hinaspa. loc. Y entonces; y así; y después. EJEM: purisharani hinaspa wikch’ukuni, estuve caminando y entonces me caí.

hinaspapas. loc. Sin embargo; con todo; no obstante. hinaspaqa. loc. Pues entonces; luego; por lo tanto; por consiguiente. EJEM:

hinaspaqa rimay, pues entonces habla.

hinaspari? loc. ¿Que más? ¿Y luego? ¿Y después? ¿Y en seguida? SINÓN: chaymantarí?

hinata. loc. Así; de todos modos;

siempre; de todas maneras; inevitablemente; pues así. EJEM: hinata llank’ay, pues, trabaja así.

hinay. v. Hacer u obrar de esta manera, de este modo; hacer así (ilustrando con mímica). EJEM: hinay makiykita, pon la mano de esta manera.

hinayachiy. v. Modificar la cosa de un estado a otro. || Cambiar de postura.

hinayay. v. Tomar una cosa un aspecto diferente del que tuvo originalmente.

hink’i. s. Acción de empinarse, erguirse sobre la punta de los pies.

hink’ichiq. adj. y s. V. HINK’ILLICHIQ.

hink’ichiy. v. Mandar empinarse. SINÓN: hink’illichiy. hink’ikayay. v. V. HINK’IRAYAY. hink’illayay. v. V. HINK’IRAYAY.

hink’illichiq. adj. y s. Que hace o manda

empinarse. SINÓN; hink’ichiq.

hink’illichiy. v. Hacer o mandar empinarse. SINÓN: hink’ichiy.

hink’illikuq. adj. y s. Que se empina reiteradamente por coger algo que está en altura. SINÓN: hink’ipakuq.

hink’illikuy. v. Empinarse reiteradamente una persona por coger algo que está

alto. SINÓN: hink’ipakuy, hink’illiy.

hink’illiq. adj. y s. Que se empina o se yergue sobre la punta de sus pies. SINÓN: hink’iq.

hink’illiy. v. Empinarse reiteradamente para alcanzar a ver por encima de algún obstáculo o para coger algo que está en parte alta. SINÓN: hink’illikuy. hink’ipakuq. adj. y s. V. HINK’ILLIKUQ. hink’ipakuy. v. V. HINK’ILLIKUY.

hink’iq. adj. y s. Que se mantiene de puntillas. SINÓN: hink’illiq.

hink’irayay. v. Mantenerse empinado por algún tiempo. SINÓN: hink’illayay, hink’ikayay. hink’iy. v. Empinar. Empinarse. Mantenerse erguido sobre la punta de los pies. EJEM: hinkiy allinta, empínate bien. hip’i. s. Establo o redil rústico y provisional para hacer pernoctar las tropas de ganado en campo abierto. SINÓN: hip’iña. || Agri. Residuo de la trilla del grano de quinua, que consiste en ramitas y envolturas florales, que caen como polvillo blanco del envés de las hojas. (O.B. y M.B.)

hip’ichiq. adj. y s. Que encorrala los animales en el aprisco rústico.

hip’ichiy. v. Mandar encorralar o asegurar los animales en el aprisco rústico.

hip’iy. v. Encorralar o asegurar el ganado en el aprisco. EJEM: hip’iy wakakunata, encorrala el ganado vacuno.

hisa. adv. Sí. Ciertamente. SINÓN: ari. EJEM: hisa risaq, sí, iré. hisp’achaq. adj. y s. Que moja con orina alguna cosa.

hisp’achay. v. Mandar mojar algo con orina.

hisp’achi. s. Secreción abundante de la orina. hisp’achikuq. adj. y s. Med. Diurético que hace soltar la orina. EJEM: hisp’achikuq qora, hierba que hace orinar. hisp’achiq. adj. y s. Que hace orinar o ayuda a hacer orinar al que lo necesita. hisp’achiy. v. Ayudar en la micción de la orina a criaturas o personas impedidas. EJEM: herq’eta hisp’achiy, haz orinar al niño o al enfermo.

hisp’ana. s. Urinario. Bacín. || Anat.

Órgano urinario.

hisp’anayay. v. Tener ganas de orinar. hisp’apakuy. v. Orinar frecuentemente.

hisp’aq. adj. y s. Que orina, mea o expulsa la orina.

hisp’ay. s. Fisiol. Orina. EJEM: unu hisp’ay, orina; qholla hisp’ay, orina fresca; poqo hisp’ay, orina fermentada; hatun hisp’ay, excremento humano. || v. Orinar, mear, miccionar, expeler la orina.

hisp’ay p’iti. s. Pat. Mal de orina. Afección a la vía urinaria por la cual se orina frecuentemente sin control.

hisp’ay p’uru. s. Anat. Vejiga. Órgano del aparato urinario, en forma de globo, en el que se deposita la orina.

SINÓN: p’uru. Pe.Aya: ispaypuru.

hisp’aychay. v. Agregar la orina a otro líquido o mezclar con algo.

hisp’aykukuq. adj. y s. Que se orina a sí mismo. SINÓN: hisp’ayukuq.

hisp’aykukuy. v. Mearse, orinarse, mojarse uno mismo por enfermedad, descuido o por mucha risa. EJEM: asispaymi hisp’aykukuni, me he reído hasta orinarme. hisp’aykuy. v. Orinar sobre alguna cosa intencionalmente. || Contaminar o mojar algo con orina.

hisp’ayukuq. adj. y s. V. HISP’AYKUKUQ. hiwa. s. V. HIWAYA.

hiwaya. s. Miner. Mineral. Piedra muy dura y vidriosa de color negro que sirve para bruñir objetos metálicos.

SINÓN: hiwa, llamoqa. Bol: hiwana. EJEM. figdo. hiwaya sonqo, de corazón duro, insensible.

hiwi. s. Merma de la sustancia por evaporación. SINÓN: waywa.

hiwiy. v. Consumirse, disminuir una sustancia perdiendo en peso y volumen, generalmente por evaporación. Bol: hiwiqay. hoq kaqnin. pron. V. HUQ KAQ. hoq pacha kama. loc. V. ASNEQKAMA.

hoqarichikuq. adj. y s. Persona que permite o se hace levantar por otra. ||

Objeto de poco peso, fácil de levantar.

hoqarichikuy. v. Hacerse levantar con otra persona, por súplica. || Provocar inconscientemente a que le enrostren o saquen en cara a otra persona por los favores recibidos.

hoqarichiq. adj. y s. Que hace o manda levantar algo. EJEM: aymura hoqarichiq, el que hace levantar la cosecha. hoqarikapuy. v. Recoger o levantar algo suyo en recuperación.

hoqarikuq. adj. y s. Codicioso; que toma para sí las cosas ajenas, sin consentimiento de sus dueños. || Que enrostra, delata, encara o divulga de los servicios y favores que otorga a otra persona. hoqarikuy. v. Recoger o levantar algo para sí. || figdo. Hurtar, robar. || Enrostrar, encarar, a otra persona por algún servicio prestado. Folk. Ceremonia del hoqarikuy, en la festividad de ¡a Virgen del Carmen de la provincia de Paucartambo, Qosqo, Perú. Consiste en presentar a un niño o niña ante la Virgen, con la intervención del sacerdote, del que nacen los padrinazgos y compadrazgos.

hoqarina. adj. Lo que se debe levantar o recoger; lo que es susceptible de ser levantado. hoqarinakuy. s. Agarrarse uno a otro para levantarse hacia arriba, alternando sucesivamente. || Enrostrarse mutuamente por servicios prestados entre ellos.

hoqarinalla. adj. Todo objeto que es fácil de ser levantado por su poco peso. hoqariq. adj. y s. Que levanta, eleva, suspende alguna cosa. || NEOL. Herramienta, como la montacarga, la grúa, el cargador frontal, etc., que eleva o suspende cosas pesadas.

hoqarirkuy. v. Recoger o levantar algo de prisa. hoqarisqa. adj. Objeto que ha sido

levantado hasta cierta altura.

hoqariy. v. Levantar, recoger. EJEM: chay qolqeta hoqariy, levanta o recoge esa moneda.

hoq’o. adj. Húmedo, mojado. || Fruta jugosa o aguanosa. SINÓN: k’awi, p’anku, ch’aran, mik’i.

hoq’ochachiy. v. Humedecer. || Permitir que algo se humedezca. SINÓN:

apiyachiy, hallch’uyachiy.

hoq’ochakuq. adj. Humectable, propenso a humedecerse. EJEM: hoq’ochakuq kachi, sal humedecible. hoq’ochakuy. v. Ponerse húmedo. EJEM: chay herq’e parapi hoq’ochakun, ese niño se ha humedecido en la lluvia. hoq’ochana. s. Instrumento con que se puede humedecer. || adj. Que requiere ser humedecido.

hoq’ochaq. adj. y s. Humectante. Agente acuoso que humedece algo. || Persona que humedece.

hoq’ochay. v. Humectar. Humedecer alguna cosa. SINÓN: mik’ichay.

hoq’ochikuy. v. Permitir, dejarse

humedecer o mojar.

hoq’okuy. v. Humedecerse. Humectarse o mojarse levemente a sí mismo. EJEM:

iphupi hoq’okuy, mójate en la llovizna.

hoq’oy. v. Humedecer, humectar, mojar. ANTÓN: ch’akichiy. hoq’oyasqa. adj. V. MIK’IYASQA.

hoq’oyay. v. Ponerse húmeda una cosa seca. SINÓN: hallch’uyay, apiyay.

hoq’oyllo. s. Zool. Renacuajo. Larvas de batracios (rana, sapo, etc.) en proceso de metamorfosis. || fam. Insulto a personas barrigonas y enanas. Pe.Anc: choqyas, ultu. Arg: hokuyllu. Bol: juqoyllo. horqoy. v. Sacar o extraer algo de algún sitio. EJEM: horqoy t’oqomanta allpata, saca del hueco la tierra.

horqochikuq. adj. y s. Que permite o se manda sacar de algún sitio peligroso.

horqochikuy. v. Hacer que le saquen o evacúen de algún sitio riesgoso.

horqochiq. adj. y s. Que manda sacar o extraer algo.

horqokuq. adj. y s. Que se saca o despoja algo de sí mismo.

horqokuy. v. Sacarse algo de sí mismo, como cabello, sangre, canas. || Despojarse uno de sus prendas personales. || Sacar algo con facilidad y de prisa de uno mismo. EJEM: horqokuy kiskata, sácale el espino; siwiykita horqokuy, sácate el anillo. ANTÓN: churakuy.

horqonakuy. v. Sacarse o extraerse mutuamente de algún lugar o encierro.

|| figdo. Delatarse mutuamente. horqoq. adj. y s. Extractor, extirpador, evacuador. EJEM: qori horqoq, que extrae oro. hu? adv. ¿Por qué? ¿Qué tienes?

hucha. s. Juris. Delito, pecado, culpa, transgresión de la ley. EJEM: hatun hucha, delito grave.

hucha uyarichiy. s. Juris. NEOL. Denuncia penal. || v. Declarar o manifestar ante la autoridad un acto ilegal.

huchachakuq. s. y adj. Juris. NEOL. Que se atribuye a sí mismo un delito.

huchachakuy. s. Juris. NEOL. Inculparse el delito o culpa a sí mismo.

huchachanakuy. v. Juris. NEOL. Inculparse mutuamente; acusarse recíprocamente. EJEM: paykuna huchachanakunku, ellos se inculpan mutuamente. huchachaq. adj. y s. Juris. NEOL. Inculpador, imputador, acusador de un delito. EJEM: chay runaqa huchachaqmi, esa persona es el acusador. huchachay. v. Juris. NEOL. Inculpar, atribuir o imputarle delito a otro. huchallichiq. adj. y s. Juris. NEOL. Que hace cometer delito; que provoca delinquir. huchallichiy. v. Juris. NEOL. Hacer cometer delito; provocar u obligar a delinquir. huchallikapuy. v. Juris. NEOL. Caer en delito inconscientemente. || Reincidir en el delito involuntariamente.

huchallikuq. adj. y s. Juris. NEOL. Que comete delito o falta conscientemente.

|| Delincuente. EJEM: huchallikuqmi payqa, él es delincuente.

huchallikuy. v. Juris. NEOL. Delinquir.

Cometer un delito. || V. Q’OMALLIKUY.

huchapakuy. v. Juris. NEOL. Caer, volver a caer en delito, aumentándose más culpabilidad. huchasapa. adj. y s. Juris. NEOL. Persona con muchos delitos. || Pecador, que tiene pecados. huchayuq. adj. y s. Juris. NEOL. Culpable, responsable, que tiene la culpa de un delito.

huch’uy. adj. Pequeño, chico, menudo.

SINÓN: tanka, t’ustu. EJEM: huch’uy alqo, perro pequeño

Huch’uy chinkana. s. Arqueol. (Pasaje subterráneo corto). Se ubica en la parte N de suchuna, Rodadero, dentro del conjunto arqueológico de Saqsaywaman. Es una formación rocosa caliza que fue aprovechada por los inkas para construir un pasaje, canal subterráneo, el mismo que servía como compuerta del complejo hidráulico o represa que era alimentada por pequeños canales, los más importantes de los cuales provenían de Chacán. Por medio de este pasaje subterráneo se controlaba y distribuía agua represada para el cultivo de productos (básicamente el maíz) en los andenes del lado oriental de Saqsaywaman y Qolqanpata, que eran terrenos adjudicados al Templo

del Sol.

huch’uy hucha. s. Juris. NEOL. Falta penal.

huch’uy kay. s. Pequeñez. Tamaño

reducido. || Infantil. SINÓN: t’ustu kay, tanka kay. huch’uy kuntur. s. V. AQCHI.

huch’uy nina nina. s. Zool. (Trachypirus gleonis). Nina nina pequeño. De la familia ichne umonidae de color azul metálico y rojo. SINÓN: ninakuru.

Pe.Aya: ninasiki.

Huch’uy Qosqo. s. Arqueol. (Qosqo en pequeño). Importante grupo arqueológico ubicado en la margen izquierda del río Vilcanota o Willkamayu, próximo a la ciudad de Calca. Es un grupo que contiene recintos de gran tamaño de hasta dos pisos, muchos de los cuales de adobe; así mismo tiene un sistema hidráulico en los andenes. Fue construida en la época inkaica.

huch’uy sonqo. adj. figdo. Cobarde. || Débil de carácter, pusilánime. EJEM: huch’uy sonqo runa, hombre débil de carácter.

huch’uy taruka. s. Y. TANKA TARUKA.

huch’uyachiq. adj. y s. Reducidor, achicador, empequeñecedor, minimizador. SINÓN: huch’uychaq. EJEM: hucha huch uyachiq. el que minimiza un delito.

huch’uyachiy. v. V. HUCH’UYCHAY. PISIYACHIY, Q’ENTICHIY.

huch’uyamuy. v. Empequeñecerse, achicarse, acortarse paulatinamente. || Perder la grandeza o majestad de una persona o cosa.

huch’uyariy. v. Empequeñecerse, achicarse, acortarse sólo un poco o en parte por acción de la naturaleza.

huch’uyarqoy. v. Empequeñecerse, achicarse, acortarse violenta y repentinamente por acción de un agente moralizador.

huch’uyay. v. Empequeñecerse, achicarse, acortarse. ANTÓN: h’athunyay.

huch’uy cha. adj. y s. Pequeñito,

chiquito, menudito. SINÓN: ch’iñicha. EJEM: maypin huch’uycha, donde está el chiquito.

huch’uychakuq. adj. y s. Que se empequeñece, se reduce de por sí en volumen o tamaño.

huch’uychakuy. v. Empequeñecerse, reducirse de tamaño.

huch’uychaq. adj. y s. Algo que empequeñece a otro; que lo reduce en volumen o tamaño. SINÓN:

huch’uyachiq. ituch’uychay. v. Reducir alguna cosa de su tamaño natural o normal. SINÓN:

huch’uyachiy. ANTÓN: hathunyachiy.

huch’uylla. adj. Pequeño o menor de lo normal. EJEM: payqa huch’uylla, ella es pequeña de porte.

huch’uyllana. adj. Lo que va quedando pequeño. EJEM: huch’uyllaña kapuchun, que se quede pequeño. huch’uyllayay. v. Quedarse para siempre pequeño; mantenerse en la pequeñez.

huch’uyniraq. adj. Parecido a otro en pequeñez; tan pequeño como otro.

huiskacha. s. V. WISK’ACHA. huita. s. V. WITA. huk. adj. núm.card. Uno. EJEM: huk runa, un hombre; huk alqo, un perro; huk wasi, una casa. || adj. un, una, cierto, cierta. EJEM: huk warmi, cierta mujer.

huk kaq. pron. El otro, de entre dos. SINÓN: huq kaqnin, huknin. huk kuti. adv. Una vez. SINÓN: huktawan.

huk simi. adj. y s. De una sola palabra, de un solo decir, estado categórico. EJEM: huk simillata rimariy, habla una sola palabra.

hukchanakuy. v. Poner en serie o en hilera de a uno. SINÓN:

ch’ullanchanakuy.

hukchanay. v. Disponer en hilera o en columna de a uno. SINÓN:

ch’ullanchanay.

huklla. adv. Solamente uno. SINÓN: ch’ullalla. hukllachachiq. adj. y s. Que une y reduce

todo a una unidad.

hukllachachiy. v. Unir, unificar,

uniformar, consolidar.

hukllachakuq. adj. y s. Que se unifica, se une, se uniforma, siNON: hukllakuq.

hukllachakuy. v. Unificarse, agruparse, conjuncionarse. hukllachaq. adj. y s. V. HUKLLAQ.

hukllachay. v. Unir, unificar,

conjuncionar, agrupar. SINÓN: hukllay.

hukllakuq. adj. y s. Que se apega a otro o a otros, para hacer causa común. SINÓN: hukllachakuq.

hukllakuy. v. Asociarse con otros para hacer causa común.

hukllalla. adv. Todos a una, todos al mismo tiempo con el mismo fin.

hukllaman. adv. A un solo fin; a un solo punto; a una sola cosa.

hukllanay. v. Desunir, desunificar, dispersar, desmembrar.

hukllaq. adj. y s. Unificador, armonizador, asociador. || Unificante de cosas materiales. Se aplica a sustancias o conposiciones adhesivas. SINÓN: hukllachaq.

hukllasqa. adj. Unificado, unido. || Asociado, agrupado.

hukllata. adv. Solamente uno; nada más que uno.

hukllay. v. Unificar, asociar, agrupar. SINÓN: hukllachay.

hukmanta. adv. Del uno; desde la unidad; a partir de la unidad. || De nuevo. SINÓN: wakmanta.

huknin. pron. Uno de entre dos o más. SINÓN: huk kaq.

hukniraq. adj. Diferente, distinto, de otra manera, de diferente modo. || Extraño.

hukpa. adv. De otro: pertenencia de otra persona. hukpaqkama. adv. De una vez por todas.

|| Sin demora. EJEM: hukpaqkama haku, vayamos, de una vez por todas. huktawan. adv. V. HUK KUTI.

huku. s. Zool. (Strix flammea Linneo). Buho. Ave nocturna rapaz de la familia estringidas. Folk. Se le considera un pájaro malagüero. SINÓN:

ruku. Arg: juku. Ec: cuscungo.

hukuya. s. Pat. Uta. Enfermedad

producida por Leishmania Brasilensis o Leishmaniasis Americana en Brasil, Colombia, Bolivia, Perú y América Central, trasmitida por mosquitos de varias especies. Enfermedad de úlceras faciales que consiste en la inflamación y deformación de algunos órganos, preferentemente de la nariz. SINÓN: qepo, tiyaq araña, anti onqoy.

huk’i. s. Rincón. || Ángulo interior. SINÓN: k’uchu. huk’ucha. s. Zool. (Mus rattus. Mus musculus L. y Musspicilegus hispanicus). Ratón o pericote de casa y ratón de campo, respectivamente. Mamífero, roedor, múrido cosmopolita, pequeño, de color plomizo y parduzco. Pe.Aya: jukucha.

Arg: ukucha. Bol: ju k’ucha. Ec: hukucha.

huk’uchacha. s. Zool. (Oryzomys minutes aurillus Thomas). Ratón pigmeo de arrozal, de color obscuro en el dorso y casi rojizo en el vientre. Pe.Aya:

ukucha. Pe.Caj: ukush, ukucha.

huk’uchaq chupan. s. Bot. (Lycurus phicoides Kunth) (Cola de ratón). De la familia de las gramíneas, crece generalmente en terrenos secos.

huk’uchasqa. adj. Ratoneado, roído por el ratón. huk’uchay. v. Roer el ratón. || figdo.

Hurtar en pequeñísimas cantidades.

hullpu. s. Bot. (Dryopteris sp.) Hoja tierna del helecho o raki raki, comestible. SINÓN: ullpu.

hullu. s. Bot. (Phithoptora infestas). Hongo que infesta e inutiliza el crecimiento de la papa. || adj. Manco, que tiene un brazo mutilado. SINÓN: ñuk’u. humint’a. s. alim. Tamal de maíz tierno, molido y condimentado con dulce, envuelto en p’anqas (hojas de choclo) y cocinado al vapor. Arg: umita. Bol: huminta. Ec: jumita.

humiy. v. V. HUMIYAY.

humiyay. s. Trasegar un líquido. || Llenar el recipiente con líquido hasta colmarlo o rebasarlo. SINÓN: hillp’uy, humiy. humiyuna. s. Vasija de boca estrecha. || NEOL. Botella. humiwa. s. Cántaro de tiesto de regular tamaño y cuello angosto. SINÓN:

p’uyñu. Ec: wallo puñu.

hunp’i. s. Fisiol. Sudor. Serocidad clara y transparente que segregan las glándulas sudoríparas por acción del calor o actividad muscular cumplida.

Arg: umpi, tocka. Ec: jumbi.

hunp’ichikuq. adj. y s. Sudorífico. Que provoca la transpiración o el sudor.

hunp’ichiq. adj. y s. Que hace sudar o transpirar. Med. El que provoca sudor como tratamiento de enfermedad.

Arg: unpiq. Ec: jambichina.

hunp’ichiy. v. Hacer sudar. Provocar la transpiración. Arg: unpichey, tockechey. Ec: jambichina.

hunp’iq. adj. y s. Que transpira o suda.

Arg: unpeq, tockeq. Ec: jumbina. Hunp’iri. s. Apellido autóctono.

hunp’iri. adj. y s. Que transpira, suda constantemente. Arg: umpiscka.

tockeshu. Ec: jumbicuna.

hunp’iriy. v. Fisiol. Empezar a sudar o transpirar. || Sudar a chorros y prolongadamente.

hunp’iy. v. Fisiol. Sudar o transpirar el cuerpo de seres humanos y de algunos animales. SINÓN: t’oqey. Arg: unpi, tocka. Ec: jumbina.

hunt’a. adj. Colmado, lleno, repleto. SINÓN: llinp’a, qaqa. hunt’a killa. s. V. PURAKILLA. hunt’achay. v. Colmar, repletar.

hunt’achichu. adj. Animal preñado próximo a parir.

hunt’achikapuy. v. Hacerse reintegrar un saldo pendiente de una cuenta.

hunt’achikuy. v. Saciar completamente el hambre. SINÓN: saksachikuy.

hunt’achiq. adj. y s. Que llena, repleta o colma. SINÓN: llinp’achiq.

hunt’achiy. v. Llenar, rellenar, colmar. || Hacer cumplir una disposición. SINÓN: llinp’achiy. hunt’akuq. adj. y s. Que se harta o llena con alimentos o bebidas.

hunt’akuy. v. Hartarse o llenarse con alimentos o bebidas.

hunt’ana. s. Espacio de un recipiente que

se debe llenar para completar. EJEM: chay chawpi aqhayuq rakiman hunt’ana kashan, esa tinaja con chicha a medias esta para ser llenada. hunt’anakuy. v. Reintegrarse o completarse mutuamente en alguna deuda.

hunt’apa. s. Porción que se añade a algo que ya está lleno.

hunt’apakuy. v. Agregarse uno mismo al grupo que ya estaba completo.

hunt’apay. v. Añadir una porción más sobre lo que ya está lleno.

hunt’apayay. v. Llenar algo con constancia a medida que va disminuyendo.

hunt’apuy. v. Completarle a alguien con

el saldo deudor.

hunt’aq. adj. y s. Cosa que llena o completa un recipiente. || Persona que cumple una obligación, mandato o compromiso.

hunt’arayay. v. Llenar u ocupar un lugar

una persona o cosa innecesariamente.

hunt’asqa. adj. Completo, repleto, cumplido a satisfacción. SINÓN: hillp’usqa. hunt’ay. v. Llenar, colmar, completar. || Cumplir la ley, mandato o compromiso. SINÓN: llinp’ay, pallway.

hunt’ay hunt’ay. adj. Completamente lleno; colmado de sobre manera. hunt’ayay. v. Llenar o colmar un ambiente de cosas innecesarias y estorbantes. hunt’aykachay. v. Completar o llenar diversas y repetidas cosas en diferentes sitios.

hunt’aykachiy. v. Terminar de llenar cuidadosamente algo que faltaba.

hunt’aykamuy. v. Llenar o colmar un ambiente de personas o cosas no deseadas.

hunt’aykukuy. v. Completarse o llenarse satisfactoriamente.

hunt’aykunakuy. v. Reintegrarse o completarse afectuosamente el saldo de las deudas respectivas o pendientes.

hunt’aykuy. v. Llenar o completar cuidadosamente algo que faltaba.

hunt’uma. s. Baños termales. EJEM: kay hunt’umapin armakuyku, en estos baños termales nos bañamos.

hunu. s. núm.card. Millón. EJEM: huk hunu, un millón; iskay hunu, dos millones; tawa hunu, cuatro millones: waranqa hunu, mil millones. hunu ñeqen. adj. núm.ord. El millón en la numeración ordinal. hunukunakuq. adj. y s. V. HUNUYHUNU.

hunuyhunu. adj. y s. Millonario. EJEM: payqa hunuyhunuyoqmi, él es millonario. SINÓN: hunukunayuq.

huñi. s. Asentimiento, anuencia. || Obediencia.

huñichay. v. Demostrar el asentimiento, anuencia o aprobación.

huñinqa. adj. y s. Favorito, estimado con preferencia sobre las demás. (J.L.P.)

huñiq. adj. y s. Que asiente, admite o acepta. EJEM; payqa huñiq warmin, ella es una mujer que acepta. huñiy. v. Asentir, aceptar, consentir.

huñu. s. Grupo, reunión, agrupación, concentración, conjunto.

huñu huñu. adv. Por grupos, por compañías, por hatos, por gavillas o haces. Recogidamente, de un modo unido o agrupado. (J.L.P.) SINÓN: qoto qoto. huñuchakuq. adj. y s. Que se agrupa, asocia, se junta con otros.

huñuchakuy. v. Agruparse, juntarse, reunirse, asociarse.

huñuchaq. adj. y s. Que agrupa, reúne, concentra, junta.

huñuchikuq. adj. y s. Que se hace reunir, juntar o asociar.

huñuchikuy. v. Aceptar ser reunido, agrupado o asociado.

huñuchina. adj. Que es susceptible de ser reunido, agrupado o asociado.

huñuchiq. adj. y s. Que manda agrupar, juntar, reunir, asociar, concentrar.

huñuchiy. v. Mandar reunir, agrupar, asociar. Pe.Aya: kuskachiy. Ec: tandachina.

huñukuq. adj. Persona o animal con tendencia a reunirse, agruparse, juntarse o asociarse.

huñukuy. v. Reunirse, juntarse, agruparse, asociarse. Pe.Aya: kuskakuy. Ec: tandakuy.

huñuna. s. Lugar o sitio en donde se reúnen, juntan o concentran personas, animales o cosas dispersas. || Instrumento destinado a recoger cosas menudas dispersas, por ejemplo, como la pala. || adj. Se dice de personas, animales o cosas dispersos susceptibles de ser reunidos, agrupados o juntados. || Pe.Aya: kuska. Ec: tanda.

huñunakapuy. v. Volver a reunirse después de una breve dispersión. Pe.Aya: kuskakuy. Ec: tandakuy.

huñunakuy. v. Reunirse, Juntarse, concentrarse muchos en un sitio. EJEM: wasiykipi huñunakuun, nos reuniremos en tu casa.

huñupa. adj. y s. Objetos o productos juntados, que se quedaron después de la primera recolección. Pe.Aya: kuska.

huñupakuy. v. Reunir, juntar cosas dispersas para sí o para otro. Pe.Aya: kuskakuy.

huñupay. v. Reunir, juntar, recoger cosas dispersas que quedaron de la primera recolección. SINÓN: qhellapay.

huñuq. adj. y s. Recolector de cosas diseminadas o dispersas. || Que recolecta, agrupa, asocia personas o cosas. Pe.Aya: kuskaq. Ec: tandak.

huñuy. v. Reunir, juntar, agrupar, concentrar, congregar. SINÓN: tantay.

huñuykachay. v. Recoger o reunir algo de cualquier modo. (J.L.P.)

huñuykunakuy. v. Reunirse, juntarse o agruparse íntimamente para borrar distanciamientos.

huñuykuy. v. Reunir, juntar, agrupar algo disperso con sumo cuidado.

huñuysiy. v. Colaborar en reunir, juntar, agrupar cosas o animales dispersos. SINÓN: tantaysiy.

huqollpi. s. Surtidor, caño de agua dirigido verticalmente hacia arriba.

Bol: hunqollpi, huturi.

hurk’a. s. Antrop. Pedido de colaboración

para realizar un cargo, fundamentalmente religioso, consistente en comestibles, bebidas, ciriones, banda de músicos, fuegos artificiales, etc. Dicho compromiso lo hacen con meses de anticipación, mediante un presente que el carguyoq entrega a sus amistades solicitando, precisamente, la colaboración. Es una costumbre tradicional que viene desde la época del coloniaje, con cargo de retribución en casos análogos. || Bol: Hist. Prestación de trabajo al estado, en el régimen inkaico.

hurk’achikuy. v. Antrop. Aceptar la hurk’a con el compromiso pertinente.

hurk’akuq. adj. y s. Antrop. Persona que hace la hurk’a al realizar un cargo de una actividad socio–religiosa. SINÓN: hurk’aq.

hurk’akuy. v. Antrop. Comprometer con la hurk’a a personas allegadas, instituciones o amistades para que colaboren con productos o sufragando los gastos en la realización de un

 

cargo o fiesta socio–religiosa propia de las comunidades andinas. SINÓN:

hurk’ay.

hurk’aq. adj. y s. V. HURK’AKUQ.

hurk’asqa. adj. y s. Antrop. Persona comprometida con la hurk’a.

hork’ay. s. V. HURK’AKUY.

husk’a. s. Agri. Puesta de la semilla en el surco, en el acto de la siembra.

husk’apay. v. Agri. Volver el sembrador por el mismo surco abierto, agregando semillas donde faltaban.

husk’aq. adj. y s. Agri. Que pone la semilla en el surco o en los hoyos determinados.

husk’ay. v. Agri. Poner la semilla del maíz o de algunos tubérculos en el surco durante la siembra.

husk’aysikuy. v. V. HUSK’AYSIY.

husk’aysiy. v. Agri. Ayudar o colaborar en la siembra. SINÓN: husk’aysikuy.

husk’u. s. Agujero, hueco, forado. SINÓN: t’oqo.

husk’ukuq. adj. Materia susceptible o fácil de perforarse o agujerearse. EJEM: tulluqa husk’ukuqmi, el hueso es susceptible a ser perforado.

husk’ukuy. v. Perforarse, taladrarse; sufrir la acción del taladro o perforador.

husk’una. s. Barreno, taladro,

sacabocado, berbiquí, lesna, utilizados para perforar. || adj. Algo susceptible a ser perforado, taladrado, agujereado.

Pe.Aya: huskuna. husk’uy. v. Perforar, taladrar, horadar, agujerear. SINÓN: t’oqoy.

husq’a. s. Bot. (Astragalus garbancillo Cav.) Garbancillo. Planta silvestre herbácea de la familia leguminosa, de hojas compuestas y de efectos venenosos para los animales, porque contiene tanino. husut’a. s. V. USUTA.

husut’akuq. adj. y s. V. USUTAKUQ. husut’akuy. v. V. USUTAKUY.

hut’u. adj. Grano de maíz corroído o descompuesto en parte. || figdo. y fam. Por analogía se hace igual mención a la dentadura descompuesta: hut’u kiro, diente careado. Pe.Aya: hutu.

hut’u kuru. s. Zool. Variedad de larva muy menuda que se desarrolla dentro de la mazorca del maíz tierno.

hut’ukuy. v. Descomponerse o corroerse en parte el grano del maíz. || figdo. y fam. Carearse la dentadura.

hut’uy. v. Acción de humedecer la cabellera para peinarse.

hut’uyay. v. Corroerse o descomponerse en parte los granos del maíz. || figdo. y fam. Carearse la dentadura. huy! interj. ¡Oh, qué mal!, ¡qué fastidio!

huypa. s. Ingen. NEOL. Plomada de albañil.

SINÓN: wipachi, huypaychi. huypachi. s. V. WIPACHI.

huypay. v. Ingen. NEOL. Controlar por medio de la plomada la verticalidad de los muros en construcciones. huypaychi. s. V. HUYPA.

huypu. s. Agri. Piedra labrada, unas veces redonda y otras alargada, con un agujero en el centro, para adaptarle un mango de madera, con que se desmenuza los terrones en los barbechos. SINÓN: maruna, q’asuna.Bol: huypu, huypuy.

I        

I, i. alfab. Tercera vocal y séptima grafía

huysa. s. Zoot. NEOL. Oveja, carnero,    del alfabeto runasimi o qheswa cordero, ganado lanar.         (quechua), antero–superior palatal, cerrada, débil, no redondeada. Se pronuncia igual que en castellano. En las variaciones dialectales es alargada.

  1. adv. Sí, así es. Se usa para expresar una aseveración, aunque no intervenga la interrogación. SINÓN: arí, hiñan.

icha. adv. Quizá o quizás, puede ser, tal vez. Significa duda, no asegurar del dicho ni hecho, permanecer indeciso. EJEM: icha niwanman sutinta, ojalá me dijera su nombre. || interj. ¡Ojalá! SINÓN: ichas.

ichachu. adv. V. ICHARQAQCHU.

ichachus. adv. Tal vez sí, quizás sí.

ichallaraq. adv. V. ICHARAQ.

ichañataq. adv. No vaya ser que, tal vez sea que. Duda.

ichapas. adv. Puede ser que, ojala sea así. Duda. SINÓN: paqta.

ichapaschá. adv. Quizá, tal vez sí, quién sabe sí, a fe mía. Expresa duda.

ichaqa. conj. Pero, empero, sin embargo, no obstante. EJEM: ichaqa manan niwanchu, empero no me ha dicho.

ichara. s. Zaranda, criba, harnero, cedazo, tamiz, cernidor. SINÓN: suysuna.

icharaq. adv. Tal vez, aún, quizá, todavía, pueda que, pudiera ser aún. SINÓN: ichallaraq.

icharaqchu. adv. ¿Quizá, todavía? ¿Tal vez aún? SINÓN: ichachu. EJEM:

icharaqchu chayamunman?, ¿tal vez llegue aún?

ichari. adv. ¿Acaso sea así?

ichas. adv. Quizás. Manifiesta duda. SINÓN: icha.

ichi. s. Paso corto, medio paso, paso menudo; paso gracioso. || V. KHAPA.

ichipi. s. Vestido interior de mujer bastante estrecho.

ichiq. adj. y s. Que camina a pasos menudos. || Que camina con las piernas abiertas.

ichiy. v. Dar pasos cortos al caminar. || Caminar con las piernas abiertas. Aplícase, generalmente, a las criaturas que dan los primeros pasos. || Montar o cabalgar. || V. KHAPAY.

ichiykachay. v. Dar muchos pasos cortos al caminar. || Caminar amaneradamente o con afectación, demostrando cierta vanidad.

ichiykuy. v. Caminar con pasos cortos para salvar un obstáculo.

ichma. s. Hist. Cierta sal de mercurio, color carmesí, que usaban las mujeres de la nobleza inkaica como cosmético. || Bot. Árbol cuyo fruto posee propiedades colorantes. (J.L.)

ichhu. s. Bot. (Stipa ichu). Paja de las punas. || Ecol.Veg. (Stipa sp. Ichhukuna). Gramíneas del pajonal.

 

Biotipo de las gramíneas. Noveno biotipo en Fitogeografía. (F.M.M.)

ichhu ichhu. s. Ecol.Veg. Pajonal. Campo donde crece la paja. EJEM: ichhu ichhu panpa, pajonal. || V. IRU ICHHU.

ichhuchay. v. Añadir ichhu o paja al barro preparado para la elaboración de adobes.

ichhuchiy. v. Mandar segar la paja. Por extensión, cortar cualquier otra planta gramínea, como la cebada, el trigo, la avena, etc.

ichhukuy. v. Segar la paja u otras plantas gramíneas para sí.

ichhuna. s. Agri. Hoz, segadera. Instrumento de labranza empleado en la siega de cereales. || adj. Mieses u otras gramíneas en estado de siega.

ichhunay. v. Entresacar las pajas del medio de otras plantas.

ichhupanpa. s. Pajonal. Superficie cubierta de paja.

ichhupay. v. Repaje de los techos de casas y chozas. || Agregar más paja al barro preparado para la elaboración de adobes.

ichhuq. adj. y s. Segador. Persona que corta la paja u otras gramíneas.

ichhuy. v. Recoger, cortar la paja; segar la paja. || Cortar cualquier planta gramínea. || fam. Asemejarse a la paja por el mucho adelgazamiento. SINÓN:

ichhuyay.

ichhuy kinray. s. V. ICHHUY PACHA.

ichhuy pacha. s. Tiempo o época de la siega. SINÓN: ichhuy ukhu, ichhuy kinray.

ichhuy ukhu. s. V. ICHHUY PACHA. ichhuyay. v. V. ICHHUY. ihihihiy. v. Reír a carcajadas. SINÓN: wahahahay. EJEM: ama ihihihiychu, no te rías a carcajadas.

ihihiy! interj. ¡Qué gracia! Manifestaciones de alegría de los niños.

ihiy! interj. ¡Qué risa! Expresa hilaridad. SINÓN: ¡ahaw! ik! interj. ¡Oh qué fastidio! ¡Qué molestia! SINÓN: aik!, iuk!, ok!

Ika. s. Geog. (Topón. Posiblemente de wamanika: corregido, enmendado; o del aymara, eqa: medida agraria). lea, departamento de la costa del Perú. Capital del departamento del mismo nombre. Ciudad fundada en 1563 y con 433,897 habitantes en 1981. || Hist. Valle importante del Qontisuyu, conquistado por los Inkas Pachakuteq y Mayta Qhapaq. ik! interj. ¡Qué mala suerte! ¡Qué pena!

¡Qué desgracia! SINÓN: ikin!, ikis!

EJEM: iki llaki!, ¡qué pena! ikin! interj. V. IKI!

ikiraq! interj. ¡Quéfatalidad! ¡Qué desgracia! SINÓN: ikiraqmi!, ikiraqsi! EJEM: ikiraq, mamay wañun! ¡qué fatalidad, mi madre murió! ikiraqmi! interj. V. IKIRAQ! ikiraqsi! interj. V. IKIRAQ! ikis! interj. V. IKI! ikma. s. Mujer viuda.

ikma kay. s. Viudez. Estado de la mujer que perdió a su marido.

ikmakayay. v. Mantenerse en estado de viudez.

ikmayapuy. v. V. IKMAYAY.

ikmayay. v. Enviudar. Perder una esposa a su esposo. SINÓN: ikmayapuy.

ikumi. adj. y s. Mujer sin hijos. Hembra estéril. (J.L.)

ilaqa. s. alim. Pequeña porción de caldo o sopa separada exprofesamente de la olla en que se cocina.

ilaqay. v. alim. Separar, antes de servir, de la olla en que se cocina, una porción de la sopa o el caldo. SINÓN: ilay. || Separar o abajar la parte que rebasa de la olla, al tiempo de hervir el caldo o la sopa, sacando a otro depósito. SINÓN: wisipay. EJEM: chupita ilaqay, separa una porción de almuerzo antes de empezar a servir. ilay. v. V. ILAQAY. iltha. adj. V. ELTHA.

Illa. s. Hist. y Mit. Uno de los nombres del dios Wiraqocha en el inkario. || Nombre del inventor del qhipu, en la época del inka Mayta Qhapaq. || Apellido autóctono.

illa. s. Cierta claridad leve que penetra por la rendija o agujero, a un ambiente.

EJEM: wasi illa, rayo de luz que penetra a la casa por la rendija. || Monedas, medallas, dijes, etc. de metales preciosos. || Minerales afectados por la caída del rayo, a los que se atribuyen virtudes sagradas. || Espécimen o cosa incomparable o inimitable. || Piedra bezoar que se encuentra en las entrañas de las vicuñas (según Ludovico Bertonio). || Hist. Objeto ceremonial en forma de camélido, confeccionado en cerámica. || V.

QARWA.

Illa Kancha. s. Hist. En la época inka, templo dedicado al dios rayo, trueno y relámpago.

illa kuru. s. Zool. (Acordulucera sp.) Gusano de las hojas de papa. Orden hymenóptera, familia tenthredinidae. Plaga que ataca las hojas y tallos de la papa y otras plantas. SINÓN: illaqo, epicauta.

Illa Teqsi. s. Filos. Fundamento de luz, en la filosofía inka.

Illa Teqsi Wiraqocha. s. Hist. En la teosofía inka. Divinidad Suprema de la Luz, a quién se le erigió templos como el de San Pedro en Canchis, Qosqo, Perú. illachi. adj. y s. Iluminador. || Objeto que hace pasar la luz.

illachikuq. adj. y s. V. RAWRACHIKUQ.

illachiq. adj. y s. Que ilumina. || Que clarea con la luz.

illachiy. v. Motivar la penetración de la luz o claridad en lugar obscuro. || Hacer clarear.

illanpu. s. Resplandor blanco reverberante de las nieves perpetuas en las cordilleras.

Illapa. s. Hist. Dios o apu inka que simboliza al rayo, trueno y relámpago.

illapa. s. Meteor. Relámpago. Luz o fulgor del rayo producido por la descarga eléctrica en la atmósfera.

NEOL. Fogueo del arma de fuego. SINÓN: illap’a.

illapamuy. v. Meteor. Fulgurar el relámpago en la atmósfera. SINÓN: illapay. illapay. s. Meteor. Luz o fulgor de chispa eléctrica en la atmósfera. || v.

Relampaguear. SINÓN: illapamuy.

illaphay. v. Tomar algo en las faldas de la mujer para tenerlo o llevarlo. SINÓN: mellqhay. illap’a. s. V. ILLAPA.

illaq. adj. Que deja pasar la luz; que deja penetrar la claridad.

illaqo. s. V. ILLA KURU.

illaqolqa. s. Hist. Troje real para depositar la cosecha de las tierras del Inka. illarichiq. adj. y s. Persona que hace mandar algo hasta el amanecer. illarichiy. v. Hacer o mandar obrar algo hasta el amanecer. EJEM: llank’aspa illarichiy, haz amanecer trabajando.

illariq. adj. y s. Que permanece despierto hasta el amanecer. illariy. s. Meteor. La aurora. || v. Amanecer, rayar el alba, alborear, despuntar el día. SINÓN: pacha illariy, paqar. illawa. s. tej. Sistema de hilos dispuestos adecuadamente para dar paso a la trama en la khallwa de los tejidos.

illaway. s. tej. Disposición de hilos en la urdimbre de los tejidos. || v. Disponer los hilos en la urdimbre de los tejidos. EJEM: ñawpaqtaraq illaway, away qallarinaykipaq, primero prepara la urdimbre para empezar el tejido.

illimoqo. s. Anat. Primera vértebra cervical. (J.L.O.M.)

illpha. s. V. ILLPHAY. illphariy. v. Llevar algo en la falda delantera. SINÓN: phukariy, melqhariy.

illphay. s. Parte inferior y delantera de la falda de mujer que se emplea para recoger y transportar productos y algunos objetos. SINÓN: illpha, melqhay, phukay. illtha. s. V. ILLTHAS. illthas. adj. Mujer desalmada, perezosa. SINÓN: illtha, withala, waylaka.

ima? pron. ¿Qué?, ¿qué cosa? SINÓN: ha.

EJEM: imanchay?, ¿qué es eso?

ima pachapipas. adv. En cualquier momento, época o tiempo. EJEM: ima pachapipas hamurqonqa, vendrá en cualquier momento, época o tiempo.

Ima Sumaq. s. Lit. Qhes. (¡Qué hermoso!) Hija del General Ollanta de Antisuyo, en sus amores con Kusi

Qoyllur, hija predilecta del Inka

Pachakuteq. Personaje del drama Ollantay, monumento literario del runasimi. || Mús. Seudónimo de la famosa soprano peruana de coloratura Emperatriz Chávarri.

Imalla? adv. ¿Qué hay? EJEM: imallan rimay llaqtapi kashan?, ¿qué noticias hay en el pueblo?

imallapa. pron. Algo. Alguna cosa. SINÓN: imapas. imamanta? pron. ¿De qué?, ¿de qué materia?, ¿por qué causa, motivo o razón? iman? pron. ¿Qué es?, ¿qué cosa es?

EJEM: iman kay?, ¿qué cosa es esto?

imanakuq. adj. y s. Que hace algo para sí.

imanakuy. v. No poder hacer algo para sí.

imanaq. adv. El por qué para cumplir una obligación. || adj. y s. Que obra según su criterio o arbitrio.

imanay. v. Obrar como sea. || Hacer algo según su criterio.

imanayay. v. Apetecer algo incierto. Tener deseo, ansias de algo desconocido.

imana. pron. Representa cosa no precisada, desconocida. EJEM: qhepamanqa imañachá kanqapas, más tarde qué habrá o qué sucederá. imapaq? adv. ¿Para qué?, ¿con qué fin? EJEM: imapaq nirqanki?, ¿para qué dijiste? imapaqraq? adv. ¿Para qué todavía? EJEM: imapaqraq hamurqanki?, ¿para qué todavía viniste?

imapas. pron. Cualquier cosa, lo que sea. SINÓN: imallapa. EJEM: imapas kachun, que sea lo que sea.

imapas hayk’apas. pron. Alguna cosa, cualquiera cosa, toda cosa.

imaraq. adv. Qué todavía, qué suceso, qué evento. EJEM: imaraq kanqa, qué todavía habrá.

imaraqchá? adv. ¿Qué todavía?, ¿qué será todavía?

imarayku? adv. ¿Por qué?, ¿por qué causa?, ¿por qué motivo? EJEM: imarayku hay runa muyupayawan?, ¿por qué me rodea esta persona? imas. pron. Qué, cuál, qué es.

imas mana. adv. Por qué no, cómo no. EJEM: imas mana waqaymanchu, cómo no voy a llorar. imas manallaqa. adv. V. IMAS MANARI. imas manaqa. adv. V. IMAS MANARI.

imas manari. adv. Cómo no pues, por qué no pues. SINÓN: imas manaqa, imas manallaqa.

imasmari imasmari. loc. (Adivina adivinador). Expresión para proponer las adivinanzas. EJEM: imasmari imasmari, akwallay p’iwk?, adivina adivinador ¿qué es aguja y escurridiza? (Respuesta: challwan, es el pez). imata? pron. ¿Qué?, ¿qué cosa? EJEM:

imata munanki?, ¿qué quieres?

imay? pron. ¿Qué cosa mía?, ¿algo mío? SINÓN: ha. EJEM: imay tan munanki?, ¿qué cosa mía quieres?

imay pacha? adv. ¿Cuándo?, ¿qué momento?, ¿qué instante? EJEM: imay pacha nirqani?, ¿en qué momento dije?

imay sonqo! interj. ¡Con qué pena! ¡Qué sensible! EJEM: imay sonqo, mamay wañupun!, ¡qué pena, murió mi madre!

imaymana. s. De todo, muchas cosas, todas las cosas, diversas cosas, múltiples cosas. EJEM: imaymanatan niwan, me ha dicho muchas cosas.

imaymanachikuq. adj. y s. Que sufre molestias, ultrajes, vejámenes, torturas, por hechos propios.

imaymanachiy. v. Mandar hacer toda clase de ultrajes, molestias, burlas y vejámenes a otro.

imaymanakuy. v. Tomarse o volverse una persona de diferentes formas y aspectos. || Obrar diferentes acciones o actividades en provecho propio.

imay mañana kuy. v. Realizar entre dos o más personas diferentes acciones, recíprocamente. EJEM: paykunan imaymananakunku, ellos se hacen de todo mutuamente.

imaymanay. v. Aplicar o demostrar a una misma persona diversas acciones sucesivamente.

imaymanayay. v. Deseo vehemente de realizar diversas acciones.

imayna? adv. ¿Cómo?, ¿de qué modo?, ¿de qué manera? EJEM: imayna mana mikhuymanchu?, ¿cómo no iba comer?

imaynalla? adv. ¿Cómo estás?, ¿cómo está Ud.?, preguntando cortés y afectuosamente. EJEM: ¿imaynallan kashanki?, ¿cómo estás?

imaynallapas. adv. De cualquier modo, de cualquiera manera. EJEM: imaynallapas hamushani, de cualquier manera estoy viniendo.

imaynaniraq. adv. De qué manera, de qué forma, de qué aspecto.

imaynapas. adv. De cualquier modo, de cualquier manera. EJEM: imaynapas kachun, que sea de cualquier modo.

imaynaraq. adv. V. IMAYNIRAQ.

imayniraq. adv. Apócope de imaynaniraq. SINÓN: imaynaraq.

imaypacha? adv. ¿Cuándo?, ¿qué momento?, ¿qué instante? EJEM:

imaypacha nirqayki? ¿cuándo le dije?

imilla. s. (Del aymara). Mujer joven. SINÓN: sipas. || Agri. Variedad de papas, parecida a la papa qonpis || Folk. Dama de la danza Qhapaq

Qolla, en la provincia de Paucartambo, Qosqo.

inchako. s. V. RAQACHA.

inchis. s. Bot. (Arachis hypogea L.) Maní o cacahuete. Planta de zonas tropicales, de la familia leguminosas. Se utilizan sus semillas por ser muy ricas en grasas. SINÓN: choqope.

inchis inchis. s. Bot. (Desmodium Weberbaueri – Schindl – M.) Planta, propia de zonas tropicales de la familia de las leguminosas que tiene gran parecido al maní o cacahuete.

inchis chakra. s. Agri. Manizal. Terreno donde se cultiva el maní o cacahuete.

Inka. s. Hist. Monarca, rey, emperador, jefe supremo del Imperio del Tawantinsuyu. Varones de estirpe noble. Hijos del Sol, que gobernaron el imperio con sabiduría y gran acierto político, social y económico, asesorados por verdaderos técnicos y científicos, en forma comunitaria, y cuyas obras son de admiración mundial hasta nuestros días. El Inka Garcilaso de la Vega informa que los gobernantes fueron 14: Manqo Qhapaq, fundador del Imperio; Sinchi

Roq’a, Lloq’e Yupanki, Mayta

Qhapaq, Qhapaq Yupanki, Inka Roq’a,

Yawar Waqaq, Wiraqocha,

Pachakuteq, Inka Yupanki, Thupaq

Yupanki, Wayna Qhapaq, Waskar

Inka y Atawallpa, asesinado por

Francisco Pizarro en Cajamarca en 1533. El cronista Licenciado Fernando de Montesinos informa en “Las Memorias de la Historia Antigua del Perú”, que los monarcas inkas llegaron a 101, precedentes a la conquista española, en cuya relación aparecen varios Manqo Qhapaq, Wiraqocha, Pachakuteq, etc.

inka. s. Se utiliza despectivamente para indicar al concubino o amante ilícito de la mujer casada. EJEM: inkayki, tu concubino. || adj. Referente a la época inkaica. EJEM: inka chunkana, lugar donde se realizan los juegos de azar inkaicos; inka kancha, canchón, lugar cercado con muros incaicos; inkaperqa, muro o pared incaica; inka raqay, galpón o canchón de construcciones inkaicas; inka unku, camiseta larga, de tejido fino, utilizada por el Inka o los nobles en el inkario. Inka chaka. loc. (Puente del Inka). Nombre utilizado en muchos lugares para designar puentes muy antiguos.

Inka Garcilaso de la Vega. s. Hist. y Lit. Ilustre mestizo cusqueño, hijo del capitán español Sebastián Garcilaso de la Vega y de la princesa Isabel Chinpu Oqllo Waylas, nieta del Inka Wayna Qhapaq. Su padre le dio el nombre de Suárez de Figueroa, en recuerdo y homenaje de sus parientes españoles. Su infancia y adolescencia vivió hasta los veinte años en el Qosqo, su ciudad natal, luego se trasladó a España al lado de los familiares paternos. Considerado Padre de la Historia y Literatura

Latinoamericanas, es autor de los

“Comentarios Reales de los Inkas ” y “La Florida del Inka “, así como traductor de León El Hebreo, etc. Nació el 12 de abril de 1539 en el Qosqo y murió en Córdova (España) en 1616. Parte de sus cenizas, traída de España por el Rey Juan Carlos, se encuentra en la rotonda de la iglesia de El Triunfo de la ciudad del Qosqo.

inka kuka. s. Bot. Planta herbácea de hojas compuestas y pinnadas, con virtudes medicinales.

Inka Pawqar Wamataysi. s. Hist. Uno de los hijos del Inka Roq’a y la Qoya Mama Michay o Mikay Chinpu.

Inka Pintay. s. Arqueol. NEOL. Sitío arqueológico a la entrada del parque arqueológico de Ollantaytambo, en la provincia de Urubamba, Qosqo. Se caracteriza por la existencia de pinturas.

Inka Pirwa. s. Arqueol. Conjunto arqueológico ubicado en el distrito de Panpamarka, provincia de Canas, Qosqo.

Inka rimay. s. Hist. y Ling. (El habla del Inka). El habla de la nobleza inka, de los hamawt’as y la clase gobernante. El pueblo o panparuna hablaba el runasimi, “habla del hombre”, que posteriormente es conocido como el qheswa simi o qheswa, o sea el quechua.

Inka Roq’a. s. Hist. Sexto Inka del Imperio del Tawantinsuyu, pertenece a la segunda dinastía de los Hanan Qosqo. Fue su mujer Mama Michay o Mikay Kuka. En su reinado se descubren corrientes de aguas subterráneas en la Capital del Imperio, el Qosqo. Sarmiento de Gamboa se refiere concretamente a los manantiales de Urin Chakan y Hanan Chakan. Agrega que Inka Roq’a dejó la Casa del Sol, donde habían vivido sus antepasados, trasladándose a Hanan Qosqo. Y Cobo asevera que este Inka sometió a los Ch’ankas. Apunta así mismo que en esta expedición llevó refuerzos de soldados de Kanas y Kanchis. Al respecto, Garcilaso da los siguientes datos: el ejército se componía de veinte mil hombres y para pasar el río Apurímac hizo construir un nuevo puente por el que desfilaron los soldados de tres en fondo. Al llegar al valle de Amankay, tomaron el camino de la derecha, sometiendo en su recorrido a las gentes y subyugando a los Ch’ankas. Estableció ahí los yachaywasi o escuelas para la formación de los hamawt’as o sabios y embelleció la capital del Tawantinsuyu, el Qosqo.

inka roq’a. s. Bot. (Opuntia floccosa Salm.) Espino de la familia de las cactáceas de flores amarillas y fruto en baya. Su hábitat es en las punas de Perú y Bolivia. Se lo utiliza, como cercos vivos, para la protección de las chacras. SINÓN: waraq’o, roq’a.

inka sayri. s. Bot. (Notholaena nivea P.D.) Culantrillo del pozo, planta arbustiva de las polidiáceas.

Inka Siwi Roq’a. s. Hist. Hijo del Inka

Waskar y la Qoya Mama Chuki

Chikya Illpay. Hermano de Inka Urqo.

Inka Suyu. s. Geog. NEOL. Región Inka. Integrada por los departamentos de Apurímac, Qosqo y Madre de Dios, creada por Ley N° 24,985, promulgada el 19 de marzo de 1989, por el Presidente Constitucional Dr. Alan García Pérez, dentro del proceso

de regionalización del Perú. Abarca 23 provincias y 192 distritos.

Inka Urqo. s. Hist. Hijo del Inka Waskar y la Qoya Mama Chuki Chikya Illpay.

Hermano de Inka Siwi Roq’a.

Inka Wasi. s. Geog. (Palacio del Inka). Población que se encuentra en el distrito de Vilcabamba, La Convención, Qosqo.

InkaYupanki. s. Hist. Décimo Inka, fue todo un gentil hombre de estatura alta y corpulenta; sabio, guerrero, enemigo de los mentirosos a quienes los mandaba ejecutar. Mandó refaccionar y mejorar los caminos reales y los puentes, así como tambos. Impulsó el servicio de correos o chaskis, con los denominados Hatun Chaski y Churu Chaski. Para un mejor servicio administrativo instituyó regidores, alguaciles, watakamayoq y tukuyrikuq, así como el Inkaq Khipuchin o su secretario, etc. Mandó linderar los suyos con mojones o hitos. Dispuso, igualmente, el archivamiento de las ordenanzas imperiales. Continuó con la conquista de los pueblos dejados por su padre, como son: Wanaku, Allawka.Chinchayqocha, Tarma y otros. Casó con Mama Oqllu; tuvo muchos hijos, muriendo a los 200 años, de los que 50 gobernó el Imperio del Tawantinsuyo.

inkachu. s. Dícese despectivamente a un virrey o reyezuelo de poca importancia y cuya autoridad es deficiente || fam. Indígena o regidor torpe, inculto y arbitrario. SINÓN: inkallu.

inkallu. s. V. INKACHU.

Inkaq Qhipuchin. s. Hist. Personaje que llevaba los qhipus del Inka, en la condición de Qhipukamayoq noble.

Inkaq Rantin Rimariq Qhapaq Apu. s.

Hist. Príncipe, representante del Inka.

inkati. s. Bot. (Rhus juglandifolia H.B.K.) Pequeño árbol de la familia de las anacardiáceas, utilizado en la farmacopea indígena. Se dice que emite emanaciones deletéreas que pueden ocasionar serios trastornos en el organismo de las personas que se cobijan bajo él.

inkill. s. Jardín, vergel, lugar florido. || Conjunto de flores hermosas. SINÓN: wayta. EJEM: inkill ch’anta, ramo o ramillete de flores; inkill ñawray, diversidad de flores selectas: inkill pillu, guirnalda, aparato floral o corona de flores.

inkill kancha. s. V. INKILLPATA.

Inkillay. s. Primavera. Estación del año de clima templado. Inkillay Qoya. s. Hist. Hija del Inka Mayta Qhapaq.

inkillmanay. v. Estar florido y hermoso el huerto, el jardín o el prado. || figdo.

Estar una persona hermosísima. SINÓN:

t’ikachakuy. inkillpata. s. Andén o prado florido.

SINÓN: inkill kancha, t’ika kancha, t’ikapata.

inkillqoma. s. tej. Bordado de flores en

los vestidos de la qoya, ñust’a o de la nobleza inka. (M.J. de la E.)

Inkilltanpu. s. Arqueol. Lugar arqueológico en el Santuario Arqueológico de Saqsaywaman, Qosqo, Perú.

Inkillthupa. s. Lit. Qhes. Personaje principal del drama quechua “El pobre más rico”. inkillthupa. s. Jardinero, floricultor. Persona encargada del cuidado de las flores. inojo. NEOL. s. Bot. (Foeniculum vulgare). Hinojo. Arbusto perenne de la familia de las umbelíferas, de flores amarillas y fraganciosas. Med.Folk. Se utiliza para curar males de los riñones, hígado y vejiga. intay. v. Superar o aventajar en cualquier actividad, especialmente en el juego.

SINÓN: istay.

Inti. s. Astron. El Sol. El astro Rey. EJEM: Inti haykuy, puesta del Sol en el occidente; Inti k’ana. Sol candente y refulgente; Inti puririy, primeras horas a partir de la salida Sol; Intiq waqtanan. lugar o sitio a donde el Sol da directamente. || Hist. Dios tutelar de los forjadores da Imperio del Tawantinsuyu, quienes le rendían culto en reconocimiento de sus máximos beneficios a la vida; por lo tanto, fueron heliólatras. Los Inkas se atribuyeron la categoría de ser hijos del Sol. || Econ. Unidad monetaria del Perú Republicano.

Inti Awki Inka. s. Hist. Uno de los hijos del Inka Qhapaq Yupanki.

Inti chinkana. s. V. KUNTI.

Inti Kusi Wallpa Waskar. s. Hist. Hijo legítimo de Wayna Qhapaq, llamado Inka Wasi; último de la dinastía de Hanan Qosqo.

Inti Kuntimayta. s. Hist. Uno de los hijos del Inka Mayta Qhapaq. Inti p’akchiy. s. El atardecer. La tarde. || Puesta del Sol en el poniente.

Inti Qhawarina. s. Hist. (Mirador del Sol). Calle inka que colinda con el Qorikancha o Intikancha en la ciudad del Qosqo.

Inti Raymi. s. Hist. Apócope de Intiq Raymin, forma usual de denominar hoy esta evocación realizada en el Qosqo cada 24 de junio en honor a la ciudad y en reminiscencia de la gran pascua inka, en homenaje al Sol, que se llevaba a cabo por dicha fecha. V.

INTIQ RAYMIN.

Inti sunkha. s. V. INTIQ SUNKHAN.

Inti wach’iy. v. V. PHAQSIY.

intichay. s. NEOL. Día domingo, dedicado al Sol, primero de la semana y festivo por excelencia. SINÓN:

apuchayp’unchay. intichillay. s. Astron. Fulgor, refulgente y

vibrante del Sol.

Intikancha. s. Arqueol. (Canchón cercado dedicado al Sol). Casa del Sol, llamado también Qorikancha en la época inka; actual Convento de Santo Domingo en la ciudad del Qosqo.

intinpa. s. Bot. (Podocarpus Glomeratus Don.) Romerillo. Arbolillo del grupo de las coniferales, de la familia de las podocarpáceas. Alcanza una talla hasta de doce metros de alto. Planta dioica con flores masculinas y femeninas separadas, de hojas lanceoladas. Posee madera de color blanco rojizo, utilizado en la fabricación de muebles.

Intipanpa. s. Hist. (Plaza del Sol). Plaza del Templo del Sol o Qorikancha, hoy plazuela del templo y convento de Santo Domingo en la ciudad del Qosqo.

Intipata. s. Arqueol. Sitio componente del Santuario de Machupikchu, en las cercanías de Wiñaywayna; hermoso y sugestivo conjunto que comprende recintos y andenerías.

Intiq chukchan. s. V. INTIQ WACHIN.

Intiq Raymin. s. Hist. Fiesta o solemnidad dedicada al Sol, que, según la tradición, en la época inkaica se celebraba en el solsticio de invierno, al amanecer del 24 de junio, en el Hawkaypata, hoy Plaza de Armas de la ciudad del Qosqo. Desde 1944 esta ceremonia ritual se repite anualmente, en homenaje al Qosqo, en su día jubilar, en forma de una evocación teatralizada, utilizando escenográficamente el Qorikancha, la Plaza de Armas y Saqsaywaman, lugar éste donde se realiza la ceremonia principal con los ritos del saludo al Sol, de la chicha, del sacrificio de la llama, de los augurios y la comunión con el sankhu. Luego se lleva a cabo un vistoso y variado espectáculo de danzas folklóricas, provenientes de todas las provincias del Qosqo y de otros lugares del Perú. En esta oportunidad Saqsaywaman se ve colmado de turistas y de los propios habitantes del lugar, en grandes cantidades de unas cien mil personas. SINÓN: Inti Raymi.

Intiq sayanan. s. Astron. Zenit. Posición del Sol en el centro de la bóveda celeste, que marca las doce del día.

intiq sunkhan. s. Bot. (Ramalina flaccoscena Nyl.) Papel papel, papelillo. De la familia de las usneáceas. Se usa en tintorería para teñir de amarillo. Med.Folk. Se utiliza para combatir la tos. SINÓN: inti sunkha. Intiq wach’in. s. Rayos luminosos del

Sol. SINÓN: Intiq chukchan.

Intiq wach’inan. s. Oriente, horizonte, por donde sale el Sol.

Intiq watan. s. Año solar.

Inti wañuy. s. Astron. Eclipse del Sol.

Intiwasi. s. Hist. (Casa o tabernáculo del

Sol). Parte central del Templo del Sol

o Qorikancha.

Intiwatana. s. Arqueol. (Donde se amarra el Sol o amarradero del Sol). Observatorio solar para el que se utilizaron columnas de piedra, colocadas en número variable de doce a dieciséis, llamadas sukanka, distribuidas en grupos de a cuatro hacia el occidente y poniente. Así, sobre todo mediante la sombra que proyectaban, se observaba el movimiento solar de los equinoccios y solsticios para el control agrícola, según informan los cronistas Cieza de León. Garcilaso de la Vega, Juan de Betanzos, Santa Cruz Pachakuti y otros. El nombre de intiwatana fue puesto por el arqueólogo Ephrain Squier en 1877 y luego Hiram Binghan en 1913. También se le conoce como Reloj Solar Inkaiko, cuando los cronistas informan que era un usnu o altar de piedra, donde en los diferentes escaños, en las ceremonias de adoración, se colocaban el disco solar, los ídolos, las momias etc., de acuerdo a su importancia.

Intiwatay. v. Astron. Observar y determinar la posición del Sol en su revolución celeste.

intiyay. s. fam. Dejarse vencer con el tiempo en las diferentes ocupaciones.

intuchikuy. v. Permitir ser cercado, rodeado, cubierto por algo. EJEM: wallakunawan intuchikuy, hacerse rodear con los policías.

intuchiq. adj. y s. Que manda cercar, rodear, cubrir campo o cosas.

intuchiy. v. Mandar cercar, rodear, cubrir,

sitiar, bloquear.

intuq. adj. y s. Cercador, sitiador, bloqueador.

intuy. v. Cercar, rodear, sitiar, cubrir, bloquear. EJEM: intuy chakrata, cerca la chacra.

iñaka. s. tej. Mantilla usada por las mujeres. (D.G.H.)

iñaka aqsu. s. tej. Parte del vestido

interior de la mujer de la saya, fustán o faldilla. (M.J. de la E.)

iñaka lliklla. s. tej. Pequeña manta cuadrángulas de hermosos colores, que llevaban las mujeres cubriendo la espalda. (M.J. de la E.)

iñaqa. s. Nodriza. Madre sustituta.

iñaw iñaw! loc. onomat. Voz onomatopéyica que expresa el llanto de una criatura recién nacida. iñichiy. v. Hacer o mandar creer o asentir.

iñina. adj. Materia de fe, digno de creencia; creíble.

iñini. s. Relig. El Credo o símbolo de la Fe Cristiana.

iñinqa. adj. Fehaciente, que da fe o garantiza una verdad.

iñiq. adj. y s. Que cree. || Creyente, que acepta una verdad no comprobada; que asiente el testimonio de otro.

iñisqa. adj. Alguna afirmación creída, admitida por la fe.

iñiy. v. Creer, asentir, tener fe, dar

crédito. EJEM: iñiy Kamaqninchispi, cree en nuestro Creador.

iñiypa. adj. Fidedigno, apto para ser creído. iñiynikuq. adj. y s. Creyente convicto. Que tiene una fe firme y la acepta sin discusión. iñu. s. Zool. (Pulex sp.) Pequeña pulga que penetra en la piel del hombre y animales. SINÓN: niwa, haykukuq piki.

ipa. s. Tía paterna. Hermana del padre. || Bot. (Lycoperdon sp.) Planta oriunda de tallo hueco y con muchos nudos que crece en climas tropicales, muy utilizado en las construcciones de casas. || adj. V. PAKA. ipala. s. Tía abuela. Hermana, del abuelo.

ipiñi. s. Hijos del hijo o de la hija únicos.

Nietos del padre de hijos únicos.

iphalla. s. Arco festivo engalanado con

flores y frutos, como también de joyas, banderines, etc. para homenajear a los matrimoniantes. Costumbre inkásica, que supervive en la actualidad.

iphiña. s. Sitio en el campo, cercado con

piedras, tepes o charamoscas con la finalidad de asegurar para que pernocte el ganado. SINÓN: astana.

iphu. s. Clim. Garúa. Llovizna menuda muy común en las punas andinas. SINÓN: iph