Carnaval en Cayma, el patrimonio vivo

Coplas, mojigangos, encantadoras y zurradores fueron la máxima expresión del carnaval caymeño desarrollado el día de ayer en el tradicional distrito.

“Los de Acequia alta son buenos como el ajo, por eso que viva Arequipa carajo”, fue una de las coplas que se escuchó durante todo el recorrido.

Seis comparsas: Acequia alta , la Tomilla, Carmen alto, Francisco Bolognesi, Buenos Aires y Cayma, las cuales sumaron aproximadamente 300 personas, se encargaron de teñir las calles de mistura, polvos y espuma.

Tradición. Según contó la autora del libro Carnaval Loncco de Cayma, Luz Vilca, estas fiestas datan de 1541, de una tradición española que se confundió con las celebraciones de fecundidad de ese tiempo.

“El carnaval de Cayma es un patrimonio vivo. Debemos aprender y conjugar la celebración de aquellos tiempos con la actual, en donde los pueblos jóvenes cultivan esta tradicional festividad”, explicó.

Durante el recorrido se observó a los mojigangos, payasos que entre saltos y sombreros en forma de cono invitaban a las señoritas a bailar. También estuvieron las encantadoras, brujas que trataban de atraer a los niños; y zurradores, que llevaban látigos de cuero de ovejas. En la celebración también se rememoró a algunos personajes carnavalescos.

Juan Guillén, el ciego de la guitarra, que cantaba y tocaba las puertas de las casas recordando a la población la fiesta; y a “Tiodora”, la picantera que entregaba a las comparsas la pascana (comida) para que la celebración continúe.

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