AYPATE, maravilla inca

aypate paraisoUna de las regiones del país en las que la historia ha dejado un legado aún desconocido por muchos es Piura. En ella se desarrolló el centro administrativo, religioso y militar de Aypate, una ediicación incaica que formó parte del Camino Inca en esta parte del territorio, y que hoy, habiendo sido reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad, forma parte de un proyecto en el que Sierra Exportadora asume un compromiso orientado a generar oportunidades económicas mediante la actividad turística.

Ubicado entre los 2,640 y 2,875 metros sobre el nivel del mar, Aypate nos permite conocer el verdadero contexto
en que se desarrolló la cultura de los Guayacundos, cultura preincaica que perduró y acompañó en su gobernanza a la cultura Inca en los Andes piuranos.

aypate puebloFue construido en el siglo XV durante el gobierno del Inca Túpac Yupanqui (1438-1481). Una vez realizada la conquista iniciada por Yupanqui y continuada por su hijo Huayna Cápac (1493-1525), los incas construyeron ediicios
de su estilo arquitectónico para ejercer allí funciones religiosas y políticas.

El complejo tiene una extensión aproximada de 154.73 hectáreas, pero solo se ha recuperado una pequeña parte: la Plaza Central o Cancha; alrededor de esta, el Acllahuasi o lugar de las escogidas, que tiene una curiosa silueta de
un camélido; el Ushnu, o pirámide ceremonial con un pozo de ofrendas para los rituales a los dioses; y la Kallanca, que era utilizada como vivienda.

Asociada a este gran centro administrativo está la red de caminos que construyeron los incas y que conectó Cusco
con Quito. De Aypate partía el Qhapaq Ñan hacia el Ecuador y luego a Colombia y aún es posible ver construcciones
asociadas al camino, como los cerros Granadillo, Balcón, la Huaca, San Miguel, Eplipe y las Pircas.

La identiicación del tramo está concluida, pero falta hacer el registro y una investigación arqueológica para obtener mayor información.

La hoja de ruta ideal para disfrutar el entorno de la sierra piurana es la denominada Ruta de los Guayacundos. Partimos de Piura con destino a la ciudad de Ayabaca, ubicada a 2,715 metros sobre el nivel del mar, en las faldas del cerro El Calvario. La plaza muestra una bella pérgola y el entorncobija casas tradicionales, la iglesia de Nuestra Señora del Pilar y ese discurrir de pueblo que invita a quedarse. El Señor Cautivo y la Virgen del Pilar
son los patronos de la ciudad, donde vivieron grandes hacendados y terratenientes.

Tras una hora y media de viaje llegamos a Yanchalá, en el centro poblado de Tacalpo, la puerta de entrada a Aypate. El trayecto ofrece caídas de agua, árboles de eucalipto, lúcumo, nogal y chirimoyo, campesinos con atuendos de jornada, mujeres que tejen las prendas, casitas de quincha y barro, y los animales que pastan sin preocupación.

La población ofrece servicios de hospedaje, restaurante y, como souveniers, sus ponchos y alforjas. Interactuar con ellos es grato, pues están llenos de leyendas y son generosos a la hora de servir el guarapo, que elaboran con caña de azúcar.

El Toldo en la ruta

El valle interandino de Samanga se encuentra entre dos cadenas montañosas. Por el occidente el valle está rodeado
por los cerros de Samanguilla, la Huaca y San Miguel, cuya continuidad está en Ecuador. Hasta El Toldo hay que ir en busca de los famosos petroglifos de Samanga, que movilizan a muchos turistas que tienen como destino Ayabaca
o Ecuador.

Espíndola
El itinerario nos lleva luego al centro poblado Espíndola. Aquí se encuentra el puente internacional del mismo nombre, que lo separa del Ecuador artificialmente, ya que hay muchos lazos que unen a las poblaciones de esta parte
de Ayabaca con Amaluza, en Ecuador.

Lo que más atrae de este lugar es la posibilidad de acceder a las lagunas de Ayabaca, hasta donde llegan chamanes, curanderos y clientes para hacer ritos de sanación. Para lograrlo hay que cruzar el bosque de Ramos, después de una larga caminata.

Socchabamba
El retorno a la ciudad de Ayabaca, por la misma carretera, nos lleva á la comunidad de Socchabamba, donde se elabora el bocadillo, un dulce emblemático que se prepara con miel de caña y maní.

Piura, está claro, no es solo costa y playas deslumbrantes. El ascenso a la Sierra nos descubre el temple de los actuales ayawakas, sus tradiciones y sus imborrables paisajes.

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