Andanzas en Huamachuco

En las alturas de La Libertad, un tramo del Qhapaq Ñan se revela como una alternativa turística.

Rolly Valdivia
Revista Rumbos

Cuántas veces habrá andado por este sendero antiguo que es peldaño de piedra, pendiente atrevida, atalaya brumosa. Cuántas veces sus pasos certeros, metódicos e irreductibles han ido y venido por estas soledades custodiadas por una montaña que impone respeto. Cuántas veces usted ha bordeado esta laguna sin más compañía que su sombra y sus recuerdos.

Tantas y cuántas veces don Roberto –sombrero marrón, mochila a medio llenar, casaca con apariencia de manta– que ahora usted parece desconfiar de lo que está viendo y escuchando en las orillas de Cushuro (3.970 msnm), un espejo de agua bajo la égida del apu Huaylillas, el remanso de quietud que se encuentra al final de un camino inca que serpentea desde Escalerilla, en Huamachuco (Sánchez Carrión, La Libertad).

Zona arqueológica se lee en un muro azul. Cerca de allí, varias carretillas oxidadas develan un pasado cercano de minería informal. Cuatro mil metros. Frío y niebla. Desolación. El tronar de un pututo. Panorama agreste pero hermoso. Viento escaso. Respiración entrecortada en las tres abras que se deben remontar en una ruta histórica de siete kilómetros que ha vencido al tiempo y al abandono.

“Nadie cuida ni protege las vías pedestres”, repetiría con indignación Felipe Varela, el Chasqui. A pesar de eso, en todo el país hay ramales que se mantienen vigentes y son utilizados por los pobladores locales, como lo demuestra don Roberto, quien aún sigue medio sorprendido por la presencia de ese grupo de andariegos. Y es que a Huamachuco no llegan muchos turistas.

Son escasos y suelen ignorar el Qhapaq Ñan. Ellos van al legado preincaico de Marcahuamachuco y Wiracochapampa. También a la laguna de Sausacocha, donde los almuerzos saben a trucha fresca. Es por eso que el curtido hombre del sombrero se quedó atónito al ver a aquellos foráneos que ahora le preguntan a dónde va.

“A Tulpo”, responde lacónico antes de la despedida. Le falta jornada y media, calcularía el Chasqui evocando travesías anteriores. La situación es distinta para los que llegaron de Escalerilla. Ellos están a solo 12 kilómetros de Huamachuco, la tierra clásica de patriotas, como la llamaría alguna vez el libertador Simón Bolívar.

LA FICHA

LLEGAR: Huamachuco (a 3.200 msnm) se encuentra a 184 km de Trujillo (cuatro horas, buses todos los días). Viaje a Trujillo en Cruz del Sur (www.cruzdelsur.com.pe).

Escalerilla: Está a dos horas en auto del centro de Huamachuco (ruta hacia Tres Ríos).

ATRACTIVOS: Arqueología en Marcahuamachuco y Wiracochapampa (a 30 y 10 minutos del centro), naturaleza en Sausacocha (15 minutos) y aguas termales en Yanasara (90 minutos).

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